jueves, 28 de agosto de 2008

Olimpiadas



Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)
A pesar del lema oficial del Comité Olímpico Internacional que coloca la participación amistosa y la honestidad como objetivos principales del deporte, y a pesar igualmente del llamado de Pekín a convertir el evento en una oportunidad para la armonía y la fraternidad entre los pueblos, lo cierto es que en los recientes juegos olímpicos se han impuesto valores y prácticas muy alejadas de estos ideales.
Los juegos no pueden ser ajenos al mundo que los rodea. Así, en sus comienzos apenas había mujeres, en armonía con una sociedad patriarcal y machista, no se invitaba a deportistas de color y la mayoría de la humanidad -entonces sometida al colonialismo- estaba de hecho excluida. No sorprende tampoco que los nazis intentaran convertir los juegos en un evento para mayor gloria de la “raza superior” (como se sabe, sin éxito, y humillados precisamente por un atleta negro de los Estados Unidos) y que más tarde se procediera contra los deportistas de la URSS y del campo socialista utilizando todo tipo de estrategias, desde la compra o la fuga promovida de atletas hasta la trampa descarada para evitar sus victorias. Y los juegos en China no han sido la excepción: los monopolios de la comunicación no han ahorrado esfuerzos por afear a China, resaltar el menor fallo y disminuir de cualquier manera los logros colosales de esta potencia emergente. La razón es sencilla, Occidente teme a China y estaría muy satisfecha si se limitara a ser el gran taller manufacturero del planeta. Pero que la nueva China tenga también sus propios intereses, sus estrategias de expansión y la necesidad de hacerse un lugar en el nuevo orden mundial resulta una peligrosa competencia por recursos, mercados e influencias. En consecuencia, todo lo que contribuya a debilitar la imagen del gigante asiático es bienvenido en Occidente. Por contraste, no debe extrañar que los medios de comunicación destaquen con tanta vehemencia ciertos aspectos de los derechos políticos de la población o los problemas con las minorías étnicas pero apenas mencionen las duras condiciones de trabajo de la clase obrera o los atropellos que se cometen contra los aldeanos. Seguramente porque todo ello garantiza a las multinacionales los enormes márgenes de beneficio que obtienen de sus inversiones en China. Son esas mismas multinacionales las que financian a los monopolios mundiales de la comunicación y pagan a sus periodistas e informadores. El deporte tampoco puede resultar ajeno la dura realidad de un mundo crecientemente comercializado. No es solo la compra burda de deportistas por parte de los países ricos ni el problema se reduce a los sobornos y otras prácticas mafiosas que amañan resultados y manipulan descaradamente (existen países que “tienen que ganar” y otros a los cuales es necesario impedirles la gloria). La cuestión va mucho más allá y afecta al sentido mismo de la práctica deportiva, pues lejos de ser una ocasión para asegurar la salud física de los pueblos y muy alejado del ideal de la amistad, del placer de participar con independencia de los resultados, de fortalecer la voluntad y la disciplina y acercar en una gran fiesta a todos los seres humanos sin excepción, el deporte aparece invadido por prácticas que le convierten en simple mercancía y a los atletas en cosas que se venden y se compran como si fuesen objetos. Como leit motiv se promociona de hecho la competencia del codazo, del todo vale, de una ley de la selva que convierte el deporte no ya en sublimación de la guerra (como dirían los psicoanalistas y los sociólogos) sino en la guerra misma. Cada encuentro que se supone amistoso se convierte en una batalla (a veces literalmente cruenta), el oponente un enemigo a batir (no importa el método que se utilice con tal de ganar), la derrota una humillación, el dinero y la fama los únicos objetivos (el profesionalismo invadió el deporte olímpico hace muchos años) y el nacionalismo enfermizo, moneda corriente. No es por azar que una delegación como la española –por ejemplo- llevara a estos juegos como lema “a por ellos”, que evoca más una partida guerrera destinada a destruir enemigos que una voz acorde con el objetivo de encontrar gentes de otras latitudes y culturas con las cuales se quiere realizar un amistoso encuentro, estrechar lazos, compartir y conocerse, aceptando con valor la derrota y con modestia la victoria. Se puede igualmente reflexionar sobre la medida en que el deporte de elite pervierte los principios del ejercicio sano. Personas sometidas a condiciones de laboratorio (como conejillos de Indias), medicadas para mejorar rendimientos (ayer se acusó a los países comunistas de dopar a sus deportistas; hoy sabemos que en Occidente nadie puede arrojar la primera piedra); personas pues sometidas en muchas ocasiones a una vida de sacrificios inhumanos que dejan luego secuelas físicas y psíquicas permanentes. El objetivo de promover una población sana y feliz se convierte entonces en su contrario, arrebatando a jóvenes de ambos sexos lo mejor de su adolescencia y hasta de su niñez. Y eso es lo que se muestra como ejemplo a seguir; aquello que asegura el triunfo y por lo tanto el dinero. Pero los juegos han mostrado también la cara amable del deporte. Atletas satisfechos con independencia del triunfo o la derrota; deportistas emocionados que rompen a llorar al saberse victoriosos y ver coronados sus esfuerzos. Unos, huraños y hasta exóticos; otros, la alegría encarnada. Algunos, al borde del colapso físico, sacando fuerzas no se sabe de dónde con tal de no defraudar, y no faltó quien –como el cubano Angel Valodia Matos- perdiera los nervios ante la provocación permanente a su equipo y una decisión injusta que le privó de la medalla de oro; su reacción, “marcar” un golpe de taekwuando al árbitro por su evidente parcialidad. En realidad, el asunto ha sido sacado de contexto para afear a Cuba; si este deportista de 80 kilos, campeón olímpico en Sydney, hubiese querido realmente ir más allá de “marcar” el golpe, las consecuencias para el juez tramposo habrían sido muy diferentes. En Pekín entonces, como no podría ser de otra manera, se expresó el mundo real con sus miserias y sus virtudes y con sus enormes contradicciones; junto a quienes dieron un espectáculo fantástico y maravilloso de alegría y destreza haciendo gala de los principios más puros del deporte, aparecían los valores de la competencia feroz y despiadada y los mercaderes de seres humanos haciendo su agosto. El esfuerzo de las autoridades chinas se vio recompensado y es opinión general de que estos han sido los mejores juegos olímpicos de la historia. China Popular mostró igualmente los contrastes agudos de su proceso de desarrollo y comprobó una vez más que, contra los predicadores de desgracias y los premonitores de lo peor, tras siglos de pobreza y humillaciones “el pueblo chino se ha puesto en pie”.

Foto: XINHUA
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Argentina: Porqué paramos los docentes y trabajadores estatales provinciales

Delegados de base – Suteba La Plata (especial para ARGENPRESS.info)

1- Las 48 horas de paro docente en la última semana de agosto han tenido un acatamiento altísimo, alcanzando incluso a los trabajadores de la educación de las escuelas privadas y confesionales.
El paro docente es el que más “ruido mediático” hace, pero en realidad, la Provincia de Buenos Aires está surcada por una infinidad de conflictos que movilizan a los trabajadores del estado en sus diferentes estamentos. Están en lucha: los trabajadores judiciales, los auxiliares de escuelas, los trabajadores de los ministerios, los médicos y enfermeros, los trabajadores municipales, etc. Es decir, el paro tiene un alcance generalizado y un acatamiento masivo.

Los reclamos salariales se desarrollan en medio de una escalada inflacionaria que afecta fundamentalmente los precios de los alimentos y de los productos de primera necesidad; licuando los aumentos salariales negociados a principio de año por las direcciones gremiales. En el caso de los trabajadores de a educación el aumento recibido en febrero fue de un 24%. Pero, como la base salarial de la que se parte para fijar este porcentaje era tan baja –apenas cubre el 40% de la canasta familiar- el ritmo de licuación salarial es mucho más acelerado. Cada punto de incremento inflacionario en alimentos y tarifas coloca a los trabajadores del magisterio en caída libre por debajo de la línea de la pobreza.

2- La burocracia sindical docente, que en el mes de febrero destacó el carácter supuestamente histórico de esa negociación salarial en la Paritaria Nacional de Yasky- Kirchner, no desconocía en ese momento que el gobierno nacional se disponía a “enfriar la economía” a costa del salario de los trabajadores.

Este “enfriamiento de la economía” tiene un doble significado:

a) La limitación del consumo popular: por la vía del incremento de los precios, fundamentalmente, de aquellos productos con los cuales se compite internacionalmente (granos-carnes-energéticos) con la intención de mejorar los saldos exportables (generar productos sobrantes en el mercado interno para ser potencialmente vendidos al exterior al precio dólar- euro)

b) Bajar los índices de inflación: la más “brillante y soberana” negociación del kirchnerismo con relación al pago de intereses de la deuda pública argentina, terminó atando el precio de bonos y letras a los precios internos de la canasta familiar. Con lo cual el salario de los trabajadores quedó como rehén que garantiza los pagos a los acreedores internacionales, los famosos “buitres” denunciados por Kirchner.

c) La discriminación del salario docente en particular y el de los estatales en general es un enigma. Proliferan los pagos en negro: adicionales, incentivos, etc. Estos pagos responden a la intención de desacoplar la incidencia del salario de los activos a los jubilados y de esta manera generar los mal llamados “excedentes que justifique el manoteo directo de los aportes previsionales: sea por ley, por superpoderes o por la indisimulada metida de “la mano en la lata”, tanto el gobierno nacional como el provincial usan el dinero de aportes jubilatorios para su propia caja política y subsidiaria.

El “enfriamiento de la economía” propuesto por el gobierno, no es otra cosa que congelamiento salarial para pagar las deudas de los capitalistas, con la plata de los trabajadores.

3- El proceso inflacionario real no tiene nada que ver con los índices publicados por el Indec. La inflación, de acuerdo a los especialistas, ronda por encima del 30% anual (esto es de un 2,5 a un 3 % mensual.

La inflación y el incremento de tarifas benefician al gobierno -porque aumenta la cuota recaudatoria del IVA- y las ganancias capitalistas, por el incremento de tarifas.

Tanto el gobierno nacional como el provincial, que han despilfarrado fondos públicos para el enriquecimiento matrimonial, la borocotización política, el clientelismo electoral, el subsidio a empresarios amigos y el pago de una deuda externa, que se chupa el esfuerzo de los trabajadores argentinos, quieren descargar la crisis económica, de la cual son responsables, nuevamente sobre las espaldas del pueblo.

4- El clima de conflictividad laboral, que recorre la Provincia de Buenos Aires, es de la misma naturaleza que el se da en el resto del país y se constituye en una respuesta de los trabajadores a estas políticas de saqueo y de condena a la pobreza.

Desde el gobierno nacional se le niega la movilidad salarial a los jubilados, mientras se dilapidan los fondos al ANSES; desde los provinciales se intenta legalizar el robo de los aportes y congelar el salario de los jubilados.

La acción huelguística de los docentes, médicos, judiciales y de los estatales en general responde a una defensa de sus condiciones de vida y a su dignidad como trabajadores.

El gobierno acusa a los trabajadores que reclaman, en el intento de enfrentarlos con la “sociedad” que supuestamente se ve perjudicada por los paros; sin embargo las adhesiones a las medidas de lucha no hacen más que crecer. Es que, la única “sociedad” que se ve fastidiada por las medidas de lucha es la “sociedad política” formada por aquellos que, desde hace décadas, han dejado de ser “representantes del pueblo” para transformarse en Sociedad Anónima con fines de lucro.

5- Tanto la burocracia sindical docente, como la estatal, han dejado hacer todos estos años a las diferentes gestiones provinciales provocando la caída salarial y la descomunal estafa que representan los pagos en negro.

Alertamos a los trabajadores del estado que la historia volverá a repetirse. Se está fraguando una nueva estafa para cerrar un conflicto, que cuenta con la adhesión mayoritaria de los trabajadores, por mijagas. No otra cosa representa menos de un 10% de aumento en medio de la situación inflacionaria como la denunciada.

Un miserable 10% de aumento -que ni siquiera se sabe si va al básico- será licuado por los incrementos de precios antes de diciembre. La próxima negociación paritaria comenzaría en febrero de 2009, con lo cual terminamos el año perdiendo.

A esto nos llevan estas direcciones gremiales, que sólo se pintan la cara cuando la presión de las bases se hace insostenible y con el único objetivo de traicionar las expectativas de los trabajadores.

6- Pero, si algo ha puesto de manifiesto este conflicto docente es que las Comisiones paritarias, que inauguraron en su momento Baradel y Solá, son una muestra de miserable hipocresía. La mayor parte de las negociaciones que concluirán en 120 pesos de aumento (una compra menor en el supermercado) se realizan por fuera de estas Comisiones. Oporto llama a reuniones informales y, según se encargó de declarar Baradel, a llamadas telefónicas a la casa de los dirigentes gremiales.

Estas negociaciones de espaldas a las bases son fraudulentas por varios motivos: el primero de ellos, es que no se respeta lo que las bases decidan en asambleas o plenarios de delegados, quedando las comisiones directivas como únicos interlocutores; otro motivo, es que al tener un carácter secreto e informal, los acuerdos permiten todo tipo de trapisondas y corrupción entre la patronal y “nuestros representantes”.

7- Los trabajadores de la educación, y de conjunto los trabajadores del estado, necesitamos coordinar nuestras demandas salariales y en defensa del IPS, teniendo en cuenta que la burocracia de los gremios está dispuesta a vender nuestra lucha por menos de un plato de lentejas. El gobierno, provincial en boca del Ministro Oporto, ha recurrido a la amenaza de declarar ilegal el paro y de descontar los días de lucha, como una forma de salvataje a la propia burocracia sindical, que a partir de hoy mismo comenzará a desplegar el operativo “miedo” en las escuelas y ministerios, con el objetivo de levantar la lucha, mientras en las bases se debate como profundizarla.

- Por un aumento salarial acorde a la canasta familiar.

- No al robo de los aportes en el IPS.

- Coordinación de los sectores estatales en lucha hasta imponer los 500$ de emergencia al básico.

- Plan de lucha provincial, que contemple paros progresivos hasta ganar nuestras reivindicaciones.
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