miércoles, 3 de septiembre de 2008

Argentina: Reconstruir el Sistema Ferroviario


Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Estos últimos años, mucho se habla del ferrocarril, del mal funcionamiento de los trenes suburbanos, de la falta de ferrocarril en el interior, pero eso, por supuesto, es una voz que se eleva desde las provincias, porque desde Buenos Aires las voces son pocas y opacas.

El tren en Buenos Aires y el conurbano funciona, pero muy mal, por ello, muchos sostienen que debe mejorar el ferrocarril y brindar un servicio superior. Aunque pocos ponen en discusión y se interrogan si así debe continuar este ferrocarril actual.

Estas son las voces, en general, salvo honrosas excepciones, porque incluidos los trabajadores actuales de las concesionarias, casi nada dicen sobre el Sistema Ferroviario Nacional, que alguna vez supimos tener.

La Argentina se caracterizó por tener un SISTEMA INTEGRADO DE TRANSPORTE FERROVIARIO, INDUSTRIAS Y COMUNICACIONES, único en el mundo. Este sistema existió a partir de la nacionalización de las 17 líneas ferroviarias de ingleses, franceses y las estatales.

Luego de largos debates, entrecruces de objetivos y propuestas, los ferrocarriles fueron nacionalizados por el entonces presidente de nuestro país: Juan Domingo Perón, era febrero de 1948, hacía apenas dos años había sido ungido presidente por el voto popular.

Aquellos días de febrero y marzo de aquel año, los ferroviarios y la familia ferroviaria festejaron la nacionalización, tal lo cuenta, relata y lo entrega como parte de la historia nacional, Juan Carlos Cena en su libro El Guardapalabras, memoria de un ferroviario.

Por esto, pasemos a des estructurar lo que fue el Sistema Ferroviario.

Sistema: según el diccionario de la Real Academia de la Lengua dice: Conjunto ordenado de ideas científicas o filosóficas. Conjunto ordenado de normas y procedimientos acerca de determinada materia. Conjunto de elementos interrelacionados, entre los que existe una cierta cohesión y unidad de propósitos. Conjunto de diversos órganos de diversa naturaleza. 

En este caso: Unidad de un conjunto de diferentes modos ferroviarios.

Integrado: Dicese de un aparato que reúne en una sola pieza una serie de otros aparatos que podrían existir independientemente unos de otros. Dicese de una empresa que abarca varios campos de producción de un bien o de un servicio.

En este caso: la integración del transporte ferroviario, industrias y comunicaciones.

Entendiendo esto, podemos agregar que aquel Sistema Ferroviario que se conformó, independientemente de la voluntad de la nacionalización, por la dinámica de los ferrocarriles, tardó años en unificar los distintos aspectos que tenían que ver con inventario unificado de materiales, herramientas, coches, vagones y locomotoras, que llevó una tarea denodada conjugar en una sola empresa ferrocarrilera centralizada y descentralizada en su operatividad. Que aquella empresa nacional tenía cuarenta policlínicos. 37 talleres industriales, sólo nombrar algunos prestigiados por su labor e historia como los de Tafí Viejo en la provincia de Tucumán, Talleres Pérez en Rosario, provincia de Santa Fe; Talleres Liniers en la Capital Federal; Remedios de Escalada, Bahía Blanca, La Plata, la provincia de Buenos Aires y Talleres Córdoba en nuestra provincia mediterránea. 

Talleres industriales que cobijaron la existencia de miles de obreros y operarios, trabajadores ferroviarios, una sirena que marcaba la rutina mañanera, la familia ferroviaria se guiaba por su sonido, sus barriadas se organizaban con su sonar diario en diferentes horarios.

A los talleres se añadieron los almacenes de materiales y herramientas, los depósitos de locomotoras diesel y a vapor y un entramado ferroviario que fue sumándose a la red ferroviaria ideada por los ingleses y franceses, en menor medida, y por el ferrocarril nacional que unió 14 provincias argentinas.

Ese Sistema Ferroviario llevó agua a los pueblos sedientos, combatió las plagas como la langosta. Los trenes sanitarios combatieron las pestes que inundaban las poblaciones del interior, como el mal de Chagas. En la actualidad hay 4 millones de chagásicos.

La llegada del tren trajo salud a las zonas rurales, transportó solidaridad a través del servicio médico ferroviario imponiendo por primera vez los primeros auxilios y la medicina preventiva, distribuyendo remedios, las mercancías, las proteínas y calorías que modificaron las expectativas de vida.

Todo esto se quebró cuando los ferrocarriles fueron desguazados, más de 85.000 trabajadores expulsados y todo el sistema ferroviario destruido, arrasado y descuartizado.

Dos redes ferroviarias distintas: la inglesa y francesa coniferal, todas desembocaban en el puerto de Buenos Aires. 

La segunda red, la de los Ferrocarriles del Estado, a partir del inicio del siglo XX, uniendo las provincias, las regiones donde no estaban los ingleses, con un entramado hacia la profunda Argentina.

Todo esto fue lo que pasó a conformar ese Sistema Integrado, además porque las comunicaciones fueron patrimonio del ferrocarril, conectó por primera vez a los pueblos, integrándolos entre ellos.

Este Sistema Ferroviario, el que fue un servicio público, el que daba un millón de pesos diarios de pérdida, hoy, sin los 47.000 kilómetros de vías que supo extender y tender, apenas con 6.000 kilómetros actuales, se lleva la friolera de tres millones de dólares actuales diarios de pérdida. 

Subsidios millonarios a las concesionarias y sin necesidad de inventario, porque el Sistema Ferroviario fue desguazado, demolido y saqueado.

La pregunta que muchos se hacen es si es posible reconstruir el ferrocarril. Sí, claro que se puede, pero eso se logra con la reconstrucción del Sistema Ferroviario, ese Sistema debe volver a tener sus talleres, depósitos, almacenes. A este Sistema se debe sumar los trenes aguateros, los trenes sanitarios. Debemos reinstalar los trenes que llevaban salud, las vacunas, los remedios y la esperanza de vida.

Debemos colocar los trenes cargueros que recojan la producción de los pueblos del interior, llevando y transportando la producción agrícola ganadera de los pequeños y medianos productores de las provincias argentinas, de las fábricas de la Argentina recóndita. Porque la mercancía no toma valor si no interviene el transporte. 

El Estado nacional debe proporcionar el mejor medio de transporte: en este caso el Ferrocarril, el que menos contamina, el más seguro, el que se paga cada metro, cada kilómetro de vías, cada locomotora y todo su mantenimiento, que le ofrece a la población, como fue, un servicio público económico, eficaz. Que llegó a desarrollar 120 kilómetros por hora cuando transportaba pasajeros y 55 kilómetros por hora para carga. 

En la actualidad no desarrolla ni 30 kilómetros por hora para pasajeros y apenas 10 kilómetros por hora para carga. 

El Sistema Ferroviario nunca tuvo inconvenientes con humo, ahumados y otros. El Sistema Ferroviario que retratamos era Estatal, como debe ser en la actualidad, como es en todos los países desarrollados actuales. Monopólico, centralizado, donde la corrupción sea desterrada, donde su operatividad sea descentralizada. Con este modelo ferroviario se podrá planificar, organizar y llevar adelante un Sistema Ferroviario que haga revivir los 870 pueblos que hoy son fantasmas, donde las almas divagan sin rumbo, donde las poblaciones han quedado entumecidas porque hay muchos ancianos solos y los jóvenes han emigrado, o bien ya no hay ni cien habitantes. Esos pueblos han perdido su lugar en el mundo. Sus cementerios esperan que regresen sus seres queridos para que vuelvan a florecer sus recuerdos, sus rezos y sus historias.

Para que el Sistema Ferroviario sea reconstruido se necesita de una verdadera voluntad política, de un gobierno que tenga vocación de devolver al país su Sistema Ferroviario. Esto sólo puede ser llevado adelante con aquellos que jubilados en su gran mayoría tienen la sabiduría acumulada de más de 150 años de ferrocarriles en nuestro país. Los técnicos que construyeron locomotoras, vagones, coches y tanto más, los que conocen como poner en funcionamiento el Sistema Ferroviario, esa Unidad de conjunto de los modos ferroviarios.

El ferrocarril, su recuperación no es una consigna, los controles deben existir, pero el Sistema Ferroviario es un complejo y entramado donde hay planificación, organización y operatividad del servicio, todo esto requiere de conocimientos aquilatados y atesorados por una sabiduría trasmitida por generaciones. 

Enseñanza – aprendizaje colectivo fue una norma ética de vida que también debe ser rescatada por esta reconstrucción necesaria.

El Ferrocarril es una cuestión nacional, en el 60º aniversario de su nacionalización.

Foto: Argentina: Estado actual del Depósito Ferroviario Mate de Luna, Tucumán.

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Argentina cancela deuda externa con el Club de París


Julio C. Gambina  (especial para ARGENPRESS.info)

La Presidenta Cristina Fernández anunció el pago de 6.706 millones de dólares al Club de París, un organismo que reúne en su seno a 19 países, entre los cuales tienen carácter hegemónico el Grupo de los 7 poderosos países capitalistas que se autodesignan como supervisores del sistema mundial.

El argumento utilizado repite fundamentos ofrecidos por el gobierno de Néstor Kirchner: el desendeudamiento. Un gran interrogante es la primacía de la deuda externa sobre la interna, de la cancelación ante los acreedores financieros con anterioridad a la deuda social gigantesca producto de años de transferencia de recursos, riqueza y poder a un núcleo concentrado del capital transnacional.

Se trata de una medida controvertida, porque la persistencia del incumplimiento cerraba las puertas del país al financiamiento externo, salvo las operaciones solidarias provenientes de Venezuela, con tasas de interés creciente, las que devolvían una imagen de vulnerabilidad externa de la economía local. ¿Para qué se requería ese financiamiento? Esa es la cuestión de fondo, ya que la Argentina sigue presa del condicionante que supone el endeudamiento originado en tiempos de la dictadura genocida. Argentina se endeuda para cancelar deuda en un derrotero sin fin. Con la política de desendeudamiento, el país pretendía sacarse de encima el problema y la realidad demuestra que se continúa con un obstáculo estructural.

Hace 25 años que bajo gobiernos constitucionales se escamotea la investigación de la deuda pública externa. Se sugiere el carácter de “odiosa” de buena parte de la misma, contraída en tiempos dictatoriales y sin embargo, cada turno gubernamental organizó una reestructuración de los pagos, redefiniendo plazo e hipotecando el futuro. Incluso, las quitas obtenidas en la negociación del Plan Brady en 1992 y en el reciente canje del 2005, presentadas como resoluciones definitivas han mostrado sus límites con los crecimientos posteriores del stock de deuda, que finalmente absorbe recursos fiscales que podrían asignarse a resolver demandas sociales insatisfechas.

Argentina necesita compartir una estrategia común de abordaje del problema con otros países de la región y del mundo. Ecuador está avanzando en soledad en su auditoria de la deuda externa, con colaboración de profesionales y expertos argentinos. Sería deseable un mayor acercamiento y consulta con la experiencia ecuatoriana y ensayar un camino conjunto, tal como se presume con el Banco del Sur y otros emprendimientos productivos y financieros que se procesan en la búsqueda de una integración alternativa.

No sirve el aislamiento internacional, pero la inserción bajo las reglas del poder mundial no es el único camino posible. No es sencillo transitar senderos alternativos, pero reiterar los ya transitados nos condena a la eterna hipoteca.

Foto: Argentina - La presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante su discurso en el Día de la Industria en Casa Rosada anunció el pago de la dueda con el Club de París. / Autor: Presidencia de la Nación

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Combatiendo al capital: Heller y Curia apoyan la cancelación con el Club de Paris

ARGENPRESS.info

El presidente del Banco Credicoop, Carlos Heller, y el economista justicialista Eduardo Curia coincidieron hoy en respaldar la decisión del gobierno de cancelar el total de la deuda con el Club de París.

En dialogo con Télam, Curia consideró "positivo" el pago al Club de París y dijo que ahora el objetivo del gobierno debe estar centrado en despejar las "incertidumbres que se generaron con el cumplimiento de los altos vencimientos de deuda" previstos para 2009 y 2010.

"La regularización con el Club de París era un tema pendiente y todos coincidían en que tenía que ser solucionado", agregó el economista.

Curia estimó, no obstante, que ahora "van a venir reclamos de los acreedores que no entraron en el canje de la deuda y para eso habrá que entrar en el terreno judicial con las causas planteadas ante los tribunales internacionales".

Por su parte, Heller afirmó que se trata de una decisión "en el sentido correcto" que tiende a "aumentar la capacidad de maniobra y va a generar beneficios a exportadores y empresas que necesiten incorporar bienes de capital importados".

El titular del Credicoop focalizó su atención "sobre el mecanismo de cancelación de la deuda con el Club de París", al tiempo que sostuvo que "tiene que haber un manejo cada vez más independiente de las finanzas argentinas".

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Decía ayer el senador kirchnerista Eric Calcagno: “Errónea renegociación de la deuda externa”

ARGENPRESS.info

En la edición de Le Monde Diplomatique, El Diplo de enero del 2005, el senador kirchnerista Eric Calcagno, funcionario multifacético que fungió como embajador en Francia y titular de la Secretaría de las Pymes al mismo tiempo que tomaba licencia en el senado de la Nación –con una mano en el legislativo y la otra en el ejecutivo -que raya en lo antiético-,  decía junto a su progenitor Alfredo Eric Calcagno sobre la odiosa, inmoral e ilegítima deuda externa argentina.

“La estrategia del gobierno argentino en la renegociación de la deuda externa –suponiendo que llegue a buen puerto– no sólo es cuestionable en términos de la factibilidad de pago posterior y de las limitaciones que impondría a la resolución de la enorme deuda social pendiente. Al no apoyarse en la Constitución Nacional y las atribuciones del Poder Legislativo, convalida un verdadero despojo al país, cuyos beneficiarios son conocidos. A pesar de las posibilidades legales, y contra toda evidencia, ni el Fondo Monetario Internacional ni el sistema financiero pagarán por sus responsabilidades”.

“Un informe de la Comisión Especial Investigadora sobre Fuga de Divisas de Argentina durante 2001 de la Cámara de Diputados de la Nación arroja una poderosa luz sobre los manejos de empresas y particulares en los meses previos a la mayor crisis financiera de la historia argentina. El Fondo Monetario Internacional fue cómplice activo de una verdadera megaestafa, violando incluso su Carta Constitutiva”.

Quién esto argumentaba sobre la deuda externa, integró como embajador el gobierno de Néstor Kirchner  y como senador y funcionario el de Cristina Fernández de Kirchner, el primero pagó sin investigar y sin quita alguna 9.530.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional y la segunda se apresta a desembolsar en las mismas condiciones 6.706.000 millones de dólares al Club de París. 

Cuanta razón tenía el socialista José Ingenieros cuando expresaba: “Para seguir el derrotero de la dignidad debe renunciarse a las cosas bastardas que otorgan los demás; todas tienen por precio una abdicación moral”.

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Educación pro: Entre becas y paros hacia la exclusión


Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)  
 
El perfil de la gestión macrista en materia educativa comenzó a advertirse desde su inicio, con las desafortunadas palabras del Subsecretario de Coordinación Pedagógica e Inclusión Escolar, Walter Bouzada Martínez, en ocasión de una reunión ampliada de gabinete (1) y con la progresiva reducción de los diferentes programas del Ministerio de Educación junto con el nombramiento de asesores, cuyo sueldo se fijó en $ 7.472.

Si tenemos en cuenta el perfil del actual Ministro, no cabe duda acerca de su orientación hacia una formación destinada a las necesidades empresarias, descuidando la faceta humanística que lleva a la integración del sujeto biopsicosocial. Lo prueban numerosos escritos y libros, al igual que su participación en el Consejo Asesor Voluntario de la Fundación Par junto a la actual Vicejefa de Gobierno, Lic. Marta Gabriela Michetti y a la Presidenta de COPINE (Comisión para la Plena Participación e Integración de las Personas con Necesidades Especiales), Lic. Marina Klemensiewicz.

Desde principios del mes pasado, comenzaron a advertirse las consecuencias del cambio en la valoración de la vulnerabilidad socioeconómica de los estudiantes de nivel medio como también la absoluta falta de diálogo con los sindicatos docentes, con respecto a sus condiciones laborales y salariales.

La beca como derecho

Desde la crisis de 2001, se hizo imperativo asegurar la asistencia de los estudiantes secundarios y se creó el Programa de Becas Estudiantiles (PBE), que luego fuese reglamentada mediante la Resolución Nº 24/06 de la exSecretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las consecuencias no tardaron en hacerse sentir y en el año 2002 se otorgaron 14.600 becas para llegar, en el año 2006, a 56.213.

Resultaba evidente la necesidad de implementar dicho programa, aunque el proceso, en parte, estuviese teñido de clientelismo junto a una ejecución que no tuvo en cuenta el rendimiento académico y la asistencia regular de los estudiantes.

Durante esta gestión, se anunció el incremento del monto de las becas pero algo se escondía: la intención de reducir la cantidad que se iban a otorgar, mediante el cambio de los criterios de valoración de la vulnerabilidad socioeconómica de los estudiantes y sus familias.

A principios del mes pasado, se conocía la magnitud de dicha reducción pues se otorgaron 22.649, constituyendo una reducción del 35.21% de las solicitadas y del 63,47% de las adjudicadas con respecto al año anterior; es decir, un poco más de las otorgadas en el año 2003.

La respuesta no se hizo esperar. Los estudiantes de 13 instituciones educativas de la Ciudad tomaron sus sedes, acompañados de docentes y de padres; entre ellas, la Escuela Normal Superior Nº 2 “Mariano Acosta”, institución en donde el actual titular de la cartera educativa porteña obtuvo su título de Profesor para la Enseñanza Primaria, en 1981 (2).

Pronto se impuso la judicialización de la protesta, antes que el diálogo destinado a conciliar posiciones. Ello era imposible: el macrismo solamente impone… Sumado a ello, el memorándum enviado a las rectorías de los colegios tomados ordenaba la identificación de los estudiantes que realizaban la toma, volviendo el pasado al presente en otra Noche de los Lápices en plena democracia, al igual que la suspensión de clases, indicando su forma de recuperación y la prohibición de los docentes de permanecer en la institución educativa. La sombra de Cacciatore y del Proceso, que tanto admira el Jefe de Gobierno, motivó el repudio de los organismos de Derechos Humanos junto a los padres de los estudiantes.

En lugar de afirmar que “La educación y la recuperación del espacio público son pilares esenciales para transformar Buenos Aires en una ciudad con mejor calidad de vida y con un proyecto inclusivo, que garantice igualdad de oportunidades para los niños y los jóvenes” (3), los hechos demuestran absolutamente lo contrario pese a la mentada reconsideración de las becas denegadas, la cual devendrá en otra negativa.

Las denegatorias fueron fundadas en un particular criterio para definir a los “pobres”, olvidando a quienes forman parte de la clase media baja y media media. En algunos casos, también se denegaron a pesar de residir en condiciones sumamente precarias. En todo caso, se trató de ocultar una realidad porteña significativa como la pobreza y la indigencia, sin contar con la de aquellas familias con algún integrante con discapacidad…

Los pobres molestan al macrismo, sean de la Villa 31 o de la Villa 1.11.14; como también quienes se encuentran en la zona Sur, luego de la Avenida Independencia o de la Avenida Juan Bautista Alberdi. Solamente pueden ser incluidos quienes formen parte del tejido electoral para el año próximo.

Las becas son un derecho porque atienden una gran necesidad de una población escolar pauperizada, que no llega a comprar los útiles necesarios o, en el peor de los casos, a no poder viajar hacia la escuela. Y el deber indelegable e irrenunciable del Estado es garantizar el Derecho Humano a la Educación de todos y cada uno de los ciudadanos y habitantes de esta Ciudad.

El salario y las condiciones de labor no son las mejores.

El 17 de julio se realizó un paro docente que constituyó un severo llamado de atención a las autoridades educativas de la Ciudad, dada la magnitud de la protesta llevada a cabo por la mayoría de los gremios docentes debido a los reclamos que no fueron escuchados.

Hoy, la escasa predisposición hacia un aumento salarial impostergable, las enormes deficiencias edilicias en numerosas escuelas, como la Escuela Normal Superior Nº 7 “José María Torres” en donde continúa el cráter sobre el ingreso por la calle Humahuaca; la Escuela Normal Superior Nº 2 “Mariano Acosta”, en donde todavía se encuentran en obras sin finalizar y la Escuela Industrial “Otto Krause”, en donde continúan las condiciones denunciadas por los estudiantes y por sus padres, junto a la falta de pago y de estabilidad laboral de los contratados en los diferentes programas del Ministerio de Educación, llevarán a una nueva protesta a realizarse en el día de mañana.

Sin embargo, se ocultan otras cuestiones tales como la situación de los interinos con más de un año de antigüedad y de los procesos concursales destinados a la asignación de las vacantes producidas por jubilación u otras causales, cuya implementación está muy lejos de ser la ideal, incluyendo la incorporación de docentes con discapacidad en la escuela común, dotándolos de la posibilidad de titularizar sus horas cátedra actuales o facilitando su acceso al Ingreso a la Docencia, a pesar de las sucesivas Resoluciones de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

No cabe duda que lo mencionado anteriormente constituyen asignaturas pendientes, cuya resolución se dilata en el tiempo y tampoco se procuran respuestas a ellas en forma sustantiva.

Entre el deterioro salarial y de las condiciones laborales, incluyendo las edilicias, no puede decirse que los docentes de la Ciudad ganan lo que corresponde. Afirmar ello significa desconocer el impuesto inflacionario que soportan los sueldos, como también la precariedad laboral y edilicia existente.

Pero el método del terror se impone. Entre la semana pasada y la presente, comenzó el Censo de Personal como forma de infundir miedo junto a la amenaza de descuento de los días de paro. Lo primero no extraña, si tenemos en cuenta la judicialización de la protesta estudiantil y de la solicitud de elaborar listas negras de estudiantes, como en el pasado reciente y lo segundo, implica que esta gestión olvida que la huelga es un derecho constitucional (4) y que ello fue reafirmado por varias Resoluciones de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, ante los paros efectuados durante la gestión anterior.

Entre becas y paros

No cabe duda que la intención de profundizar el neoliberalismo educativo existente mora en la gestión del Ing. Macri y del Dr. Narodowski. Limitar las becas, como forma de crear una escuela para ricos y otra para pobres; pagar fuera de término los haberes y no otorgar estabilidad a los contratados, teniendo en cuenta sus necesidades como todo ser humano y la precariedad de su relación laboral; no articular la Ley de la Ciudad Nº 1502 con el Estatuto del Docente Municipal, con el objeto de facilitar el acceso a los docentes con discapacidad, quienes deben tener asegurado su ingreso para poder realizar una vida autónoma y articular mecanismos tendientes a dificultar el acceso a los cargos y a las horas cátedra, mediante concursos ómnibus como los ya realizados, son los claros indicadores que la Educación Pro se orienta hacia una elitización creciente y en consonancia con los postulados del Banco Mundial y de la OMC, donde lo educativo es una simple mercancía más donde no puede estar el Estado pese a los 
artículos donde se exalta el compromiso del Jefe de Gobierno con lo educativo, que fuesen publicados en el Diario Clarín y en el Diario La Nación durante su edición de hoy.

Tampoco podemos olvidar el Fondo de Infraestructura para la Educación Privada, con el fin de mejorar la infraestructura de las instituciones educativas privadas, retaceando fondos necesarios para la rehabilitación y refuncionalización de las instituciones educativas estatales.

Entre becas y paros, la gestión macrista se dispone a dar el golpe de gracia al Derecho Humano a la Educación pero la misión de estudiantes y de docentes, sin dudas, es la de seguir exigiendo su cumplimiento y garantía en la convicción de la plena igualdad de oportunidades, a un Estado que pretende desconocer la importancia de la Escuela Pública y que quiere limitarla a ser formadora de insumos descartables para un empresariado cada vez más voraz y que poco le importa la calidad humana de sus trabajadores.

El Estado no es una empresa. Simplemente es el ente que modera las tensiones sociales y económicas a través de su acción, pero este pensamiento no es el imperante en los funcionarios que, tan sólo, buscan perpetuar las desigualdades existentes.

Jamás habrá concesión graciosa de derechos. Tal como históricamente conocemos, se le arranca al poder. Esa es la lección que nos dieron nuestros jóvenes estudiantes secundarios y que debemos seguir para continuar accediendo a una Educación laica, pública y gratuita…

Foto: Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. / Autor: ADC

Notas:
1) En enero de este año, dicho funcionario afirmó que “había que realizar una limpieza étnica” http://www.noticiasurbanas.com.ar/info_item.shtml?sh_itm=913c810d256077fa14a19e353d9cb323
2) http://64.233.169.104/search?q=cache:RiYKRYZG8ZQJ:200.32.4.58/~mnarodowski/cvm.pdf+Mariano+Narodowski&hl=es&ct=clnk&cd=2&gl=ar 
3) Evidentemente, la publicación de los artículos de opinión del Jefe de Gobierno, Ing. Mauricio Macri, tienen la intención de instalar una visión tendiente a morigerar las consecuencias de la protesta estudiantil y del paro docente de mañana. No es casualidad que ambos matutinos publicasen estas opiniones, pues conforman las usinas de las clases dominantes, unidas en Papel Prensa, gracias a la dictadura militar de 1976. 
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1045540 
http://www.clarin.com/diario/2008/09/02/opinion/o-01751205.htm
4) Artículo 14 bis de la Constitución Nacional, concordante con el Artículo 10 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. El primero explicita los derechos sociales del trabajador y el segundo, reafirma la vigencia de los derechos establecidos a nivel nacional.

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Argentina: La muerte y los intercambiables

Oscar Taffetani (APE)

Los medios de masas y la dirigencia política argentina (pronto no sabremos distinguir qué es una cosa y qué la otra) acuñaron hace tres años el término borocotización, para referirse al súbito cambio de bando de alguna figura o referente, sin otra explicación que el soborno.

Eduardo Lorenzo, alias “Borocotó”, médico con mucha presencia televisiva que revistaba en las filas del macrismo, se pasó al kirchnerismo diecisiete días después de haber sido votado en las elecciones porteñas de 2005. Allí nació la palabra "borocotización".

Pero el intercambio de cuadros y dirigentes entre partidos y organizaciones comprometidas con el orden vigente (es decir, con este orden de injusticia y exclusión que padecemos) data de mucho antes.

Borocotización, entonces, es una máscara que oculta la compatibilidad de esos dirigentes y funcionarios que se van relevando e intercambiando a lo largo del tiempo, sin que las verdaderas lacras o las verdaderas heridas de nuestra sociedad se curen o siquiera empiecen a curarse.

¿Se borocotizó la licenciada Graciela Ocaña, actual Ministra de Salud y Ambiente Humano de la Nación, que revistaba en las filas del ARI hasta que Néstor Kirchner en 2004 y luego su esposa, en 2007, le hicieron la propuesta de integrar su gabinete?

Hasta allí, una digresión que tal vez nos permita entender actitudes y comportamientos.

Secreto de Estado

“La mortalidad infantil tuvo un importante crecimiento”, dijo a la prensa la ministra Ocaña hace unas pocas semanas. La titular de Salud se excusó de no dar mayores precisiones por carecer de estadísticas y datos fehacientes.

Poco después, el Director Nacional de Enfermedades y Riesgos del ministerio de Ocaña, Hugo Fernández, declaró que el aumento de la mortalidad infantil estaría vinculado “con el duro invierno que se padeció en 2007 y con la epidemia de enfermedades respiratorias, entre ellas la bronquiolitis”.

De modo que no sabemos si creció, ni cuánto creció, la mortalidad infantil en el país, pero el Ministerio de Salud dice que fue… a causa del frío.

Los últimos datos oficiales, del año 2006, fueron esgrimidos por Ocaña y su equipo al difundirse el informe de Unicef sobre Estado Mundial de la Infancia. Según esos datos, ya desactualizados, moría en la Argentina, a causa de la desnutrición y las enfermedades de la pobreza, un promedio de 25 niños por día.

Aunque 25 es una tasa horrorosa y que nos avergüenza ante el mundo, los datos extraoficiales indican que sigue en aumento.

Preparados para seguir

La ministra Ocaña y el director Fernández, cuando termine la presente gestión, seguramente hallarán la manera de reinsertarse en otra. Ellos pertenecen a la raza de los intercambiables. Saben cómo mentir a la población. Saben cómo engañar a la OMS y a Unicef. Están preparados.

Los que no pueden reinsertarse en la vida, ni mentir ni engañar a nadie, son esos 25 (o 30, o tal vez 50) niños argentinos que a diario se lleva la muerte, sin dejar rastro.

Así están las cosas en el país del récord de reservas, el país de las retenciones y el Tren Bala, el país de los funcionarios intercambiables.

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Argentina: Un aumento a medida de las multinacionales

José Rigane 
  
A partir del 1º de Agosto se implementa en la provincia de Buenos Aires un aumento tarifario en la energía eléctrica mediante un decreto del Gobernador Daniel Scioli.

Este aumento se da para todos los usuarios cualquiera fuera su consumo, es decir a partir del 1 kw/h consumido castigando y haciendo pagar más a quien menos consume, a diferencia del aumento establecido a nivel nacional que es para usuarios que consuman más de 650 kw/h.

También se incrementó el cargo fijo de la factura de energía y el cargo por alumbrado público, o sea que se implementó un aumento significativo en todos los segmentos que constituye la factura de energía para un usuario residencial.

Este aumento es un beneficio directo para las empresas de energía privadas (multinacionales) que tienen su área de influencia en las ciudades más importantes de la Provincia de Buenos Aires. 

Uno de los aumentos mas fuertes se da en la controversial e injustificada tarifa estacional en la que su cargo fijo se incrementa en el orden del 70 % y el valor del kw/h sube un 4 %, obligando a mantener lámparas prendidas con el objeto de mantenerse dentro de la tarifa residencial y no pasar a la estacional.

En un mundo en el que se hace énfasis en el ahorro de energía, también en nuestro país y provincia, este cuadro tarifario obliga a miles de vecinos a mantener lámparas prendidas inútilmente  en casas y departamentos deshabitados (principalmente de veraneo) porque este irracional cuadro tarifario castiga al que no consume, desafiando el sentido común, suponiéndose que en un servicio público se paga por lo que se consume.

Tampoco es válido el argumento de que las empresas tienen que estar preparadas para invertir, cuando en realidad el Estado se termina haciendo cargo de las obras que luego son inauguradas por las compañías eléctricas como inversiones propias.

Una vez más entre gallos y medianoche, sin participación ciudadana, ni debate institucional, el poder de turno atiende la voracidad de ganancias de las empresas eléctricas olvidándose de la gente.

José Rigane es Secretario General de Luz y Fuerza Mar del Plata – Vicepresidente del MORENO.

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Democracia: Entre el Vaticano y Tiananmen

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

No hay palabra más manoseada que "democracia". En su nombre se puede hacer cualquier cosa; todas, justamente, reñidas con la democracia misma: invadir, sojuzgar, asesinar, torturar, ejercer el más autoritario de los poderes, engañar, ocultar, lanzar bombas atómicas… A base de tanto manoseo hoy está tan desacreditada que nadie puede tomársela en serio.

Como van las cosas actualmente en el mundo, el Norte dominante levanta el estandarte de la democracia como una receta que el resto del planeta debería seguir, con la promesa que de su cumplimiento se desprenderán todas las bonanzas habidas y por haber. Y como el Norte manda, la democracia –así, en vacío, como una fórmula mágica– ha pasado a ser la panacea de los problemas de la humanidad. Pero más allá de las pomposas declaraciones oficiales, las soluciones a tanta desgracia que recorre nuestro mundo no aparecen. Lo cual nos debe hacer pensar que: 1) o estamos aplicando mal esa fórmula portentosa, o 2) suficiente ya de hipocresía, terminemos con tanto engaño: sin auténtica democracia económico-social, todo lo demás es papel mojado. 

¿Puede el Norte desarrollado dar lecciones de democracia al Sur famélico? ¿En nombre de qué? El que gana escribe la historia e impone las condiciones; pero de ahí a pensar que el ganador represente "la" verdad hay una distancia inconmensurable. Si se escarba un poco lo que encubre esta preconizada enseñanza de "civilización" por parte del Norte respecto a las bondades de la democracia, nos encontramos con situaciones patéticas: mientras se habla de democracia, algunos países europeos siguen siendo monarquías y continúan teniendo colonias de ultramar, mientras continúa un racismo feroz de modo nada oculto. Se invaden países en nombre de la democracia. ¿Estamos locos o nos toman por estúpidos? No hay que olvidar que cada vez que hay elecciones democráticas en las democracias industrializadas del llamado Primer Mundo, el nivel de participación jamás supera, con buena suerte, el 60 % de la población en condiciones de votar. ¿Qué es, entonces, lo que se le recomienda al Sur tercermundista? 

Para graficarlo con algún ejemplo. Durante los años de la Guerra Fría, una de las instituciones que más bregó en su llamado por la "democracia" fue la Iglesia Católica. Uno de sus principales íconos en este llamado fue Karol Wojtyla, el polaco que por 26 años ejerciera el papado bajo el nombre de Juan Pablo II. Sin dudas su actuación jugó un papel definitorio en la caída de la experiencia soviética. "Sabemos lo que el Papa ha logrado. Le corresponde el cincuenta por ciento del colapso del comunismo", declaró en algún momento sin ninguna vergüenza Lech Walesa, líder del proyecto de restauración capitalista en Polonia, posteriormente Premio Nobel de la Paz. Independientemente del legado que dejara Karol Wojtyla –un retrógrado ultra conservador funcional al Opus Dei, secta fundamentalista que viene manejando los hilos de la curia romana con fuerza creciente desde hace unas décadas, papa que desmontó mucho de los avances éticos que venía teniendo la iglesia retrotrayéndola en su pensamiento a posiciones medievales–, el mensaje en juego abre una vez más la pregunta respecto a la hipocresía que significa esta invocación de "la democracia": ¿cómo puede la Iglesia, con un mínimo de recato, hablar de democracia? ¿Para cuándo las elecciones en el Vaticano entonces?

Una de las instituciones más viejas del planeta, que supo sobrevivir a las más variadas adversidades por espacio de dos milenios, sigue manteniendo en su organización la más absoluta e incuestionable verticalidad. A tal punto que tiene estipulada la infalibilidad de su cabeza rectora, nada menos que por medio de una encíclica ("Sobre el Magisterio infalible del Romano Pontífice", Concilio Vaticano I, 1870, capítulo IV). El Vaticano, la institución que fue poder absoluto durante más de diez siglos en toda Europa, llegando a ser poseedor de dos tercios de toda la tierra de ese continente, con más autoridad que los mismos reyes, que se permitió matar medio millón de personas en la hoguera acusándolas de herejes porque no comulgaban con sus creencias, esa institución que, conformada mayoritariamente por varones y que no le da el más mínimo espacio a las mujeres en su dirección pero que se arroga el derecho de dictar las normas éticas para la conducta de las mismas condenándolas toda vez que no siguen sus dictados, esa institución ¿cómo puede hablar de democracia? ¿Por qué alguna vez no puede elegir la feligresía a su jefe? ¿Y las mujeres para cuando podrán expresarse en su seno? 

Este solo ejemplo ya nos alerta que cuando se habla de democracia… hay que desconfiar. Este solo ejemplo sirve para demostrar ya que no es creíble la invocación a "la democracia" que presenta el Norte en su prédica pedagógica. ¿Cómo, en nombre de qué, se puede predicar el "gobierno del pueblo" después de tanta hipocresía?

Si se trata de dar ejemplos de ese doble discurso, los mismos abundan dramáticamente. Tanto, que a estas alturas invocar "la democracia" como solución a algo parece hasta de mal gusto. 

El discurso oficial del mundo "democrático" (léase: de la empresa privada) suele contraponer democracia con dictadura, con autoritarismo. Dicho sea de paso: ¿cuántos seres humanos decidimos la marcha de la economía mundial? ¿Hay consulta popular para eso? ¿No es vergonzoso que las decisiones en los organismos del llamado Consenso de Washington –Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional– estén en relación directa con el aporte monetario que hace cada país a la organización en vez de ser representativo democráticamente de la totalidad de naciones que los conforman? ¿Cómo es posible que en el seno de Naciones Unidas las decisiones del Consejo de Seguridad, su órgano máximo, queden restringidas al veto de los cinco que poseen el mayor poder militar? ¿Puede ser eso una sana lección de democracia? ¿Cómo, después de todas estas aberraciones, todavía se puede pronunciar la palabra "democracia" con algo de decoro? 

En la República Popular China, cuando comenzó la restauración capitalista a la muerte de Mao Tse Tung, surgieron voces contestatarias que querían continuar el rumbo socialista frenando el rumbo retrógrado que tomaba la dirección política. En ese contexto, aparece un poderoso movimiento estudiantil que defendía los logros de la revolución y buscaba su profundización contra todo el aparato burocrático que iba encaminándose hacia el capitalismo; movimiento que fue brutalmente reprimido en el año 1989 en la plaza Tiananmen. Ese movimiento representó, por cierto, un auténtico levantamiento revolucionario. Miles de estudiantes salieron a las calles y ocuparon la principal plaza de China entonando "La Internacional". Durante días el movimiento dejó muy claras sus intenciones: no estaba a favor del capitalismo ni era contrarrevolucionario. Por el contrario, aspiraba a terminar con los privilegios de la burocracia y su gobierno despótico, y a frenar el retorno a una economía de mercado. Lo que comenzó como una protest
a estudiantil y juvenil se extendió a los trabajadores, lo que aterrorizó al régimen haciéndolo reaccionar de modo violento llevándolo a la feroz represión del movimiento contestatario en la plaza, aplastando con los tanques a quienes manifestaban. Mediante esa represión brutal, el régimen pudo asegurarse el control de la situación, y una vez que la burocracia se sintió segura nuevamente, la restauración capitalista se intensificó. Pero dado que China representa un peligro como potencia económica (capitalista) a la hegemonía estadounidense, la versión oficial de esa histórica masacre en Tiananmen fue la de una afrenta a "la democracia". ¿A qué democracia? Alerta sobre ello –alerta espantosamente, más bien: alarma– el hecho que uno de los íconos de esa protesta, el hombre que se paró ante los tanques logrando detenerlos por un momento, fue posteriormente nombrado por la revista Time uno de los "100 personajes más influyentes del siglo XX", siendo que "su acción ha inspirado revueltas desde Indonesia a Ucrania". 

Es probable que la democracia como real gobierno del pueblo exista en modestas cantidades a lo largo y ancho del planeta: en algunas experiencias comunales, en comunidades pequeñas, en asambleas populares. Pero es por demás de hipócrita y arrogante pensar que el Primer Mundo intente enseñar sobre ello al Sur. ¿No suena tragicómico que el Vaticano intente hablar de democracia? ¿No resulta patético que se masacre poblaciones enteras en su nombre? ¿No sería más honesto dejar de usar esta trillada palabra de una buena vez? O, en todo caso, buscar construirla de verdad, lo cual pasa a millones de años luz de las falsas experiencias que conocemos de momento.

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En el Brasil de Lula: Práctica política conservadora y cooptación de base


Bruno Lima Rocha (BAROMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)
 
Las semanas anteriores al 1º de mayo de 1980 en la ciudad de São Paulo, una mercancía comenzó a tornarse escasa en la región metalúrgica del cono urbano conocido como ABC paulista. Cansados de sufrir la represión de la policía militar bajo el mando del entonces gobernador, Paulo Salim Maluf, los peones y trabajadores resolvieron reaccionar. En el acto de Vila Sônia, barrio de la capital del estado de São Paulo, la clase trabajadora fue con todo.

El stock de armas de corte – cuchillos, canivetes y dagas – se agotó en el comercio de la ciudad industrial de São Bernardo del Campo y municipios linderos. Desde el 1º de mayo de 1968 que no había tamaña disposición de lucha. En el entonces, ’80, el presidente del Sindicato de los Metalúrgicos de São Bernardo, Luiz Inácio de Silva, era el referente de estos obreros dispuestos a todo.

El ambiente político entre 1978 y 1980 era propicio para el avance de la izquierda. La última reforma política, llamada de reorganización partidaria, entonó el canto de sirena del sistema capitalista y se tragó las expectativas de lucha de clases y auto-organización de los oprimidos. Jefe de la Casa Civil del gobierno Figueiredo (1979-1985), el general brujo de la dictadura, Golbery del Couto y Silva, articuló de dentro del régimen la posibilidad de una oposición fuera del MDB (partido oficial de oposición). La “izquierda” sería representada en el panorama electoral por un nuevo partido, surgido de los movimientos sociales de la segunda mitad de la década de ’70. De esa oportunidad, surge el Partido de los Trabajadores (PT). 
 
La dictadura se abría por la presión popular y por divergencias dentro de la casta. Los militares habían derrotado la izquierda armada. Ahora, tenían que dar fin al régimen, de modo que el sistema no fuera sacudido. En ese esfuerzo, surge una palabra de orden: “¡Amnistía amplia, general e irrestricta!” La revancha contra asesinos, violadores, desaparecedores, torturadores, mercenarios y sus mandantes estaba liquidada. Suspendía las casaciones políticas, proscritos los procesos políticos y repatriados los que estaban en el exilio. Resultado: amnistía para todos, incluyendo los genocidas. Garantizada la transición, faltaba absorber la energía social que venía dispuesta a cambiar las cosas por todos los medios posibles. 
 
La lucha popular brasileña fue nuevamente traicionada. El año de fundación del PT marcó el auge de la organización popular. El propio Lula declaró diversas veces, incluyendo una entrevista en la respetada revista mensual critica Caros Amigos, que la importancia de la sigla y leyenda electoral, fue canalizar para la disputa democrática (y burguesa) la masa obrera que enfrentaba a patrones, militares, políticos corruptos y la policía del ya corrupto Maluf. El nuevo partido surgía con un discurso y estatuto bastante potable. En él cabían todas las corrientes y agrupaciones. Sería una gran coalición de izquierda popular, anti-stalinista y defensora de la democracia socialista. Tendría un pie en la lucha y otro en la institucionalidad. No podría dar en otro rumbo. La democracia de mercado tiene sus límites y todo discurso legalista tiene su freno en la propia legalidad burguesa.  
 
Es sorprendente en Brasil es ver como opera el sistema de cooptación política. Cualquier militante con un mínimo de experiencia sabe que la fuerza social, la confianza en el pueblo al trazar su camino, la verdad que surge de la lucha y el coraje brotando de la sangre y sudor contra la represión, son las materias primas de una izquierda con intenciones de cambio profundo. Sabemos de eso todos los operadores y analistas políticos, de todas las tiendas. La política real tiene reglas brutales. Los afectos operan como eje de alianza. Miren lo que pasa hoy en Brasil. 
 
La mayoría de las veces, aquel que hoy adhiere al gobierno de forma “crítica”, compartió la esperanza de crear un partido de masas con capacidad de transformación. Este es el primero de los errores conceptuales. Ningún partido electoral puede abandonar la lucha legal. Si lo hace, bueno, o hay condiciones casi insurrecciónales, o entonces cambió de orientación y partió p’al monte. El PT no hizo ni una cosa ni otra. Todo partido de masas sufre con el inmediatismo y peca por ausencia de teoría finalista. O sea, en la cortita, prevalecen las prácticas políticas tomadas prestadas de la derecha. Hay miles  de denominaciones para los mismos equívocos de siempre. Basta con mirar la política de alianzas del primero y el segundo gobierno de Lula para verificar los hechos que comprueban los conceptos aquí dichos. Tampoco es algo novedoso en Latinoamérica, una práctica política de derecha – embozada en los mandamientos neoliberales - con un discurso de “izquierda”. 
 
Tampoco es una novedad ver surgir una fuerza política legal e institucionalizada, hegemónica de la lucha popular. Cuando la extrema izquierda es la hegemónica, es porque el pueblo está en un grado de lucha muy avanzado. No era el caso de Brasil de 1980. Pero, había espacio abundante para una o más organizaciones políticas con intenciones finalistas para operar desde la base de la rebelde clase obrera, fruto de la industrialización acelerada por los militares. Pero, la historia no fue esa. 
 
Conforme ya dijimos, el canto de sirena del general Golbery sonó bonito también a los arrepentidos de la lucha armada. Nada más seductor que la política pública y legalista, forzando por dentro la institucionalidad. La mentalidad de contestación pacífica y no acumular fuerzas desde lo social, llevó al abandono de las posiciones transformadoras. Infelizmente, a lo largo de los ’80, se perdió junto la energía de lucha directa y auto-organización de sectores populares enteros. Mucha gente buena, decenas de miles de militantes, volvieron su rutina hacia la vida privada y abandonaron cualquier idea de socialización política como eje de la existencia. 
 
Pasados 22 años de fundación del mayor partido electoral de Brasil, a través de las urnas, una nueva fracción de clase dirigente pasó a ocupar una parcela del poder burgués desde 1º de enero de 2003. Como es sabido, ninguna de las prácticas de corrupción deflagradas en el Congreso por los aliados de Lula en 2005 fue innovación pura. El llamado “Mensalão” -mensualidad paga para que diputados votaran con el gobierno- hizo escuela en la década anterior, cuando la nueva elite aprendió a corromper y ser corrompida en administraciones municipales. La disciplina partidaria, ganancia política y capacitación técnica, operan milagros. En la ausencia de mística y orientación transformadora, un buen discurso ya fundamenta el “asalto al Estado”. 
 
En el comienzo, el recurso iba para el partido. Después de un tiempo, el cajero era la banca de las campañas electorales. En un tercer momento, la corrupción corrompe a los corrompedores. Todos los bienes de consumo del capitalismo estaban al alcance de la mano. En la Unión Soviética, la nomenklatura tenía privilegios, como las Dachas (casas quintas para la alta burocracia del PCUS). En Brasil, las operaciones son de fondo financiero. Recién estalló una investigación federal dando pruebas de que el mayor financista de Brasil, el banquero Daniel Dantas, operó con el gobierno de Cardoso (1995-2002) y con Lula. O sea, desde acá se manda dinero sucio para las Islas Cayman. En la base, en la mente de los obreros que fueron armados el 1º de mayo de 1980, quedó el mal ejemplo. En menos de 15 años, Golbery sonreía en el infierno. 
 
Equivocados, corrompidos, arrepentidos de los tiros que dieron contra la dictadura, sindicalistas más que cautelosos, “igrejeros” que siquiera hablaban de Camillo Torres y otros tipos de militantes “responsables” transformaron su trayectoria política en una vergüenza para la clase oprimida. El peor de los ejemplos es José Dirceu, pero no es el único. El ex-militante del Movimiento de Liberación Popular (Molip), una fractura del ALN que fue la organización de combate a la dictadura donde cayó la militante paraguaya Soledad Barret (en Recife, 1973) hoy factura más de R$ 3 millones por mes como lobysta y operador de negocios del Estado. Un cliente de José Dirceu es la odiosa EBX, minera que pertenece al empresario Eike Batista y ganó la medalla de oro en destrucción del medio ambiente en Bolivia. Para su “labor” Dirceu aplica los criterios conspirativos para actuar dentro de las entrañas del sistema. Un hombre así, es como un Rodolfo Galimberti brasileño (el argentino que fue un montonero legendario y después se hizo menemista), o sea, es parte del vientre del poder en Brasil. 
 
Infelizmente Dirceu no es un caso aislado, al revés, como dirigente político, hizo escuela. La vía de la urna y de la burocracia llevó a la mayoría de los  sindicalistas “auténticos” de la segunda mitad de los ’70 y los ’80 a ser poco más que una copia de las prácticas políticas de la derecha nacional. Ejemplo de lo que digo son sindicalistas como Vicentinho (metalúrgico, hoy diputado federal), Luiz Marinho (metalúrgico, fue ministro de Trabajo y de la Providencia Social), Ricardo Berzoini (líder bancario, fue ministro y hoy es diputado), Lula (metalúrgico, presidente que gobierna con miembros de la Banca internacional), Paulo Okamotto (metalúrgico, presidente del servicio de apoyo al pequeño negocio, tesorero de las cuentas privadas de Lula), Paulo Bernardo (sindicato de la enseñanza, ministro de la Planificación, aplica las recetas neoliberales), Jair Meneghelli (metalúrgico, ya fue diputado federal, hoy trabaja en un servicio de apoyo a la industria); hay docenas de otros ejemplos y nombres conocidos en 
todos los estados. Si ellos fueran argentinos, serían una patota más de sindicaleros. En Brasil, el ambiente político es más conservador y discreto, pero igualmente malo. 
 
En función de esto, la inmensa gravitación política de la derecha del PT, sus corrientes más a la “izquierda” se ven con poco espacio de maniobra. Muy acercada al gobierno de Lula, son los que se acercan de la derecha tradicional. Así, sin un modelo y sin ejemplos, es imposible hacer política.
 
Este artículo tiene la intención de ir más allá de las denuncias. Esto porque comprendo que sin una sólida teoría como modelo explicativo, las denuncias ya no dan para más. Es la práctica política la que transforma hábitos y costumbres en ideología. Y, es la suma de motivación ideológica con solidez teórica lúcida la que puede abrir una posibilidad de acumulación de fuerzas con miras a un proyecto de poder popular. Por eso, cuando la militancia es una forma de movilidad social hacia arriba, se construye una escuela del quehacer  antipolítico.  
 
Esto porque la otra derecha, nacionalmente representada por el PSDB y el Demócratas (PFL), solamente disputa una parcela de poder burgués con el gobierno Lula. No hay pelea por proyecto. Las fuerzas son parecidas en muchas cosas, menos en la forma de cooptación. Durante los ocho años de FHC, los programas de auxilio social eran fragmentados, divididos entre ministerios. Así, varios aliados de los tucanos (PSDB) podían hacer proselitismo con aquel presupuesto. Lula, un talentoso conductor de masas, tomó una decisión diferente. Repitió en su gobierno la medida tomada por el gobierno socialdemócrata de Suecia, uno de los primeros del mundo, elegido en 1931. Para no alimentar la lucha de clases y aun así garantizar la permanencia en el poder, los dirigentes suecos crearon una forma de renta mínima vinculada al coeficiente electoral. Resultó efectivo para ellos. 
 
Perciban. No estamos diciendo que la renta mínima no sea importante para las familias en condición de miseria. Lejos de eso afirmamos sí, que es el tipo de medida que no crea política pública, mantiene a las personas dependientes de un jefe político o de un régimen de turno. Crea una mentalidad de adhesión al presidente que concede el “beneficio”. Así, un derecho se hace un favor. Y, como se sabe, el brasileño no es “mal agradecido”. Con los movimientos populares, acontece la misma cosa. 
 
Todo militante social sabe de la importancia de las conquistas, su papel pedagógico, la escuela que esto genera. La verdad que surge en la lucha es lo inverso de la política de convenios y proyectos. No hay problema en arrancar dinero del Estado, quitando una parte de la fortuna que va para los banqueros diariamente. El problema es tener una relación de “asociación y clientela” con el Estado a través del régimen de turno. Lula no cayó, durante la crisis política de 2005, en función de estas dos políticas. Lo “Bolsa Familia” (canasta familiar en dinero) por un lado y la relación de clientelismo con los movimientos por otro, mantuvieron el ex-metalúrgico en el poder. Sin el apoyo popular, ni sus amigos banqueros capitaneados por el tucano Henrique Meirelles (ex presidente mundial del Bank of Boston y presidente del Banco Central de Brasil desde el primer día del gobierno de PT) se habría garantizado la sentencia del gobierno acusado, de hechos terribles y verídicos de corrupción sistemática.  
 
No es exagero al decir que la otra derecha, tan derecha como la que está en el gobierno, sabía de eso y no se arriesgó. Los políticos paulistas (naturales de San Pablo, estado que corresponde a 40% del PIB del país) decían que era una meta factible comprobar los gastos personales de la primera dama, la esposa de Lula, doña Marisa Leticia. Pero, más allá de generar más escándalo y denuncias, el PSDB preguntaba quien está dispuesto a “Marchar con Dios por la Democracia como la reacción convocada para el golpe militar de 1964. ¿O el PFL (Demócratas, sigla de una fractura del partido de apoyo a la dictadura) creyó que el solito, heredero de la golpista UDN, iba a derrumbar un gobierno electo con voto popular y casado con el sistema financiero?” El realismo político llamó Lula a convocar gente del partido de Fernando Enrique Cardoso y sus aliados para componer su gobierno de. Un ejemplo es el actual ministro de Defensa, Nelson Jobim, ¡qué también fue presidente de la Suprema Corte (STF) con Lula y ministro de 
Justicia de Cardoso!
 
Para romper este tipo de vínculo nocivo y la promiscuidad no hay otra forma que promover otros modelos de participación política. Entiendo que no hay salida por fuera de la dirección colectiva y el fortalecimiento de la concepción de que el pueblo en sus más diversas formas organizativas sea protagonista de su propio destino, donde la conquista material inmediata marcha hombro con hombro hacia un horizonte de ideas transformador. Esto, sumado a la misma disposición de lucha del 1º de mayo de 1980, abriría una posibilidad real y concreta de un proyecto de largo plazo.

Foto: Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil. / Autor: Fabio Pozzebom - ABR

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Chile: ¿Qué hacer el próximo 11 de septiembre?

Andrés Figueroa Cornejo

1. En un sondeo latinoamericano realizado entre el 7 de diciembre de 2007 y el 9 de enero de 2008 por el Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile (una de las instituciones más conservadoras del país), en una escala de 1 a 7; 6,05 fue la nota que recibió la afirmación de  que el  “El Estado chileno debe implementar políticas para reducir la desigualdad de ingresos entre ricos y pobres, aun cuando esto castigue el esfuerzo individual”.

Con puntuación 5,8, los encuestados suscribieron que “El Estado chileno, más que la empresa privada, es el principal responsable de crear empleos”. 5,76 que “El Estado chileno, más que los individuos, es el principal responsable de asegurar el bienestar de la gente”. Y  5,03 obtuvo el enunciado de que “El Estado chileno debería ser el dueño de las empresas e industrias más importantes del país en lugar del sector privado”.

Según el estudio de la Universidad Católica entonces, alrededor de un 80 % de los chilenos encuestados demanda mayor presencia del Estado en el complejo económico actual, dominado por la empresa privada y las corporaciones transnacionales. Pese a los 35 años desde la refundación capitalista, la inmensa mayoría de los chilenos confía mucho más en la regulación y propiedad estatal, que en el espejismo de la mano invisible del mercado. Sin duda, los números ponen en vitrina un salto de calidad en la mirada y sentido común de los chilenos ante la crisis de la liberalización y privatización extrema de la economía nacional, y sus consecuencias.

Por otra parte, los problemas más graves que está enfrentando el país son para los encuestados, la delincuencia (hija de la miseria y la ignorancia), con un 39,4 %; el desempleo, con un 20,9 %; y el Transantiago, con un 12,3 %. Asimismo, sólo un 20,6 % de los chilenos afirma que siente simpatía por alguna colectividad política, contra un 75,4 % que dice rotundamente que no; mientras el gobierno de Bachelet es calificado como “Bueno” únicamente por un 31, 6 %.      

De alguna manera, el supuesto consenso social respecto del modelo económico imperante, se revela en crisis ante la investigación, por un lado, al igual que el agotamiento y descrédito del sistema de partidos políticos hegemónico, por otro.

Los datos, una vez más, acreditan la viabilidad de potenciar con mayor celeridad proyectos políticos de impronta anticapitalista.. Si bien, las encuestas son un medio sociológico empleado por el poder para la elaboración de sus relatos políticos, también expresan, en esta y otras ocasiones, el enorme descontento de la mayoría del país con la conducción político burguesa pactada por arriba. Claramente, los resultados no son por sí solo, fuerza social para las transformaciones profundas que demanda la crisis del capital en Chile, pero van construyendo las condiciones del malestar social y las eventuales posibilidades de nuevas alternativas políticas, en tanto ellas sean capaces de hacer rimar el clima social con reivindicaciones de alta sintonía popular, organización y lucha.

2. Bajo el capitalismo, toda victoria de los trabajadores y el pueblo es parcial. Y bajo el modo de producción capitalista –hoy desplegado en su versión más brutal- la pelea dura por provocar modificaciones sustantivas en el régimen tutelado por una minoría en el poder, requiere amplios continentes de fuerza popular organizados y con convicción de lucha. La recomposición paulatina de las clases subalternas es un movimiento dinámico que se construye de modo flexible, inclusivo, mestizo y ampliamente poroso. 

El gran debate sobre la educación chilena abierto el 2006 por la denominada “rebelión pinguina” provocó el cuestionamiento radical de una de las columnas medulares de la refundación capitalista (o contrarrevolución patronal) titiriteada desde el Pentágono y ejecutada por la dictadura pinochetista. Hoy, la hegemonía compleja y sin báscula relevante todavía de la burguesía busca, a través de la aprobación de la Ley General de Educación (que puede ocurrir antes del próximo 11 de septiembre), generar algunas reparaciones cosméticas a la tragedia del sistema de enseñanza en Chile, prácticamente privatizado en un 50 %. En rigor, los pobres asisten a lo que queda de educación pública, los menos pobres a la particular subvencionada y de co-pago familiar, y los sectores medios y medios altos, a la enseñanza particular-privada. Los verdaderos ricos, al igual que en el período colonial, envían a sus hijos a estudiar fuera del país.

Si bien el contenido del  Estado es burgués y expresión de los intereses de las clases dominantes, corresponde a unos de los campos de lucha significativos para los trabajadores y el pueblo. Naturalmente, su naturaleza no cambiará hasta que, en medio de un proceso contradictorio y extenso de acumulación de fuerzas, no se edifique la hegemonía potente y multidimensional de los de abajo. La reificación de la estatización, tanto de las relaciones de producción existentes y los servicios básicos, no resuelve el problema ni social ni ontológico de la libertad y la construcción de una sociedad de iguales, superación material y simbólica del actual orden de cosas. Sin embargo, en los hechos, el maximalismo de ciertos empeños anticapitalistas que propugnan la destrucción inmediata del Estado (es decir, del Ejército, las leyes y su soporte burocrático), a vista de las actuales condiciones de fuerza, no alcanzan sino para iniciativas marginales, espejismos de islotes sociales o locales que, observados de cerca, se sustentan sobre una ética notable, pero incapaces de constituirse en fuerza auténtica que enfrenta al capital. Es decir, los principios, por sí solos, resultan materia impotente a la hora de edificar una táctica con posibilidades de construir altas convocatorias, mayor frecuencia, y crecimiento y organización superior de los trabajadores y el pueblo..

Ningún socialista auténtico podría dibujar la construcción de un país, una región y un planeta profundamente justo, de iguales, centrado en la mujer y el hombre, libre de explotación y miseria, en una sociedad gobernada por un super Estado, panóptico económico, militar y social de todo el quehacer humano. Ello se acerca más a una pesadilla, que a la combinación necesaria de la igualdad y la libertad como paradigma dominante del futuro.

No obstante, el período actual está signado por el fetiche de la mercancía, la alienación a escala bíblica, la supremacía del capital financiero especulativo, los imperialismos nacionales y corporativos y las relaciones de poder estructuralmente asimétricas entre una minoría mundial y una mayoría expoliada. ¿Cómo se construye una táctica, un paso significativo que permita, en el actual contexto, reunir fuerzas, constelar descontentos, volver corriente y pan diario la lucha? Tanto para las láminas progresistas chilenas que persiguen impulsar reformas redistributivas y una democracia participativa capaz de cohabitar con un capital bajo cierto control de los intereses ciudadanos, como para los empeños anticapitalistas, que aventuran la pelea larga por revolucionar el modo de producción dominante, existen nudos de confluencia que no están asociados necesariamente  a la colaboración de clases y que cruzan sus demandas, al menos, transitoriamente. En este sentido, aspectos como el término de la subcontratación y el trabajo precario; la renacionalización del cobre y el transporte colectivo; y volver a convertir la educación pública en propiedad social administrada por el Estado, deberían constituir una plataforma de lucha común. Los puntos arriba anotados no están sacados del laboratorio intelectualoide de alguna izquierda enfrascada; por el contrario, contienen demandas populares altamente concluyentes; son resultado de mil encuentros del pueblo disperso; son reivindicaciones históricas de los de abajo.

Pero, ¿Por qué apostar a una educación pública de propiedad social administrada por el Estado? La ofensiva de la burguesía fuertemente escoltada por las milicias durante la dictadura (y prestas a concitar su asistencia cuando se vuelvan a requerir), desmanteló la propiedad fiscal y privatizó los derechos sociales con el fin de recuperar y aumentar sus tasas de ganancia respecto del período anterior, aplicando con brutalidad el recetario neocapitalista promovido por el imperialismo anglosajón hacia finales de los 70 del siglo pasado. En la estrategia ejecutada, la educación tenía y tiene un papel medular. Mientras en el mundo, la educación de propiedad pública se acerca al 90 %, en Chile, la privada subvencionada y la particular-privada corresponde a la mitad del modelo. ¿Es que el resto del mundo es socialista, menos Chile? La apuesta de las clases dominantes mundiales, y en especial de los países desarrollados, en general, está ligada a la reproducción de cuadros profesionales y trabajadores funcionales a los intereses de las clases dominantes. Sin embargo, la relación capital / trabajo (conflicto esencial) mantiene todavía la enseñanza como un derecho social a cargo del Estado, garantizando, de algún modo, ciertos grados de igualdad de oportunidades entre sus ciudadanos. Está claro, que la escuela, el liceo y la  educación superior mantienen sus contenidos burgueses, pero su oferta es gratuita, con cobertura plena, y  más amplia en su espectro ideológico  que la chilena. Ello no es extraño, toda vez que los dispositivos ligados a la alienación individual y social han alcanzado un refinamiento que puede permitir a los que mandan, el lujo de la democracia aparente en el aula, sin arriesgar conflictos relevantes. Los estudiantes están altamente “integrados” a la estrategia del capital, y la cuota de rebeldes está contemplada en las estadísticas.

En Chile, la ultra liberal implementó la municipalización del sistema escolar y la explosión de la educación superior privada, como maneras radicales hacia la liberalización completa del sistema. Es decir, en Chile, tanto en su forma como en su contenido, está consagrada la educación de clases. Esto es, tanto en su propiedad como en su currículo. Al respecto, si bien el punto de llegada necesario para establecer una enseñanza integral y liberadora, al servicio del bien común, subordinada a los intereses de los trabajadores y el pueblo, y no al capital; sólo es posible en un gobierno de mayorías; para llegar allí es preciso arrancar de demandas concretas, de alta sintonía popular, y que atenten contra los intereses y la reproducción del capital por abajo. Cuando se habla de educación de propiedad social y administración estatal, se quiere decir, un sistema de enseñanza que pertenezca al conjunto social a través de su propiedad fiscal y cuyo horizonte curricular y de sentido último contravenga el actual panorama educativo, poderosamente dirigido por la división del trabajo organizada por la burguesía para su beneficio. La lucha por retornar el sistema educativo al Estado va de la mano con la propulsión de nuevos currículos asociados a la emancipación humana, la reflexión crítica, la readecuación de los saberes. Por cierto, la enseñanza es otro campo de batalla de la lucha de clases. En este sentido, los combates por la destrucción de la educación particular subvencionada y la hegemonía de la educación pública con participación colectiva en la elaboración de sus currículos son rostros interdependientes de una lucha única.

¿Cuáles son las condiciones de la demanda? Que parte sustantiva del superávit fiscal devenido de las utilidades del cobre multipliquen el pobre financiamiento para el área; que la formación inicial docente incorpore modos de organizar el conocimiento desde una mirada que cautele los intereses de las mayorías; que la comunidad formada por los más se la juegue en la arena de convenir criterios para el establecimiento de currículos al servicio del desarrollo íntegro de los niños y jóvenes; y que los actores directamente asociados al ámbito (estudiantes, profesores, apoderados) conviertan la demanda en un tema de país, de mayorías.

¿Se ganará completamente? Ello depende de la hegemonía de clases realmente existente en Chile, y la dinámica que adquiera en el período. Toda victoria popular bajo el capitalismo es parcial. Sin embargo, en la lucha tras una demanda justa, ancha, inteligente y masiva también se aceran las convicciones, se crece, se descubre al enemigo principal, se afina la puntería y se fabrican los contenidos de los intereses colectivos de la sociedad necesaria.

3. Una de las principales conclusiones del Congreso de la Asamblea de Derechos Humanos realizado a fines de 2007, tiene que ver con la actualización del territorio temático que busca y requiere enfrentar el conjunto de organizaciones agrupadas en la Asamblea. Es decir, poner en el centro del quehacer de los Derechos Humanos en Chile, la colaboración con las actuales luchas de los trabajadores y el pueblo. Más allá de la tarea necesaria y noble de pugnar por el juicio y castigo a los culpables de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar, el objetivo concluido es hacerse parte de las presentes demandas populares.

Al respecto, y considerando la preeminencia que ha cobrado la reivindicación por la educación pública en el país en los dos últimos años, es dable sugerir que la Asamblea de Derechos Humanos el próximo 11 de septiembre –fecha de un simbolismo de enorme potencia popular- conviniera promover una iniciativa ligada a las demandas de los trabajadores y el pueblo, y en especial a la lucha de los estudiantes ante la crisis de la enseñanza en el país. 

Daniel Viglietti, el extraordinario cantor uruguayo, dice sobre las víctimas de las dictaduras latinoamericanas que “Cantan conmigo, conmigo cantan”. El recuerdo de los luchadores y sus motivos vigentes cobran continuidad genuina en la recomposición pausada de los intereses de las grandes mayorías. ¿Qué mejor homenaje para los hijos del pueblo asesinados y desaparecidos bajo el pinochetismo que la recontextualización de los resortes profundos que inspiraron su compromiso social y político? ¿Qué mejor manera de honrar su memoria viva sino es colocando a disposición de las luchas actuales, de las generaciones nuevas del pueblo despierto y en organización, la conmemoración  del golpe de Estado?

La afrenta ominosa de las clases dominantes contra el pueblo en 1973 jamás perderá su lugar en la historia de los siempre castigados, de los dueños de nada, de los nadie. Pero esa fecha ruin sólo se convertirá en aprendizaje y esperanza para los jóvenes que vienen y que ya están cuando no sólo recordemos a los inolvidables, sino también cuando el 11 de septiembre sea hora presente, lucha actual, continuidad de la larga batalla de los trabajadores y el pueblo por alcanzar su emancipación. La estrategia del poder es osificar el 11 de septiembre, monumentalizarlo, hacerlo catarsis de un día. La estrategia de los de abajo es volver el 11 de septiembre  materia sensible, llena de sentido, tradición ininterrumpida para manifestar las demandas urgentes. Y allí están los estudiantes. Con la energía y las razones. Con el corazón lleno de porvenir. Y esperando, también, la solidaridad de sus mayores.

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