lunes, 8 de septiembre de 2008

A 35 años de Salvador Allende: El lado oscuro del Chile de hoy


Ernesto Carmona (especial para ARGENPRES.info)

¿Qué ha cambiado en Chile desde que fue derribado el gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende? Han transcurrido 35 años, 17 de dictadura militar y 18 de “transición a la democracia” conducida por una coalición hegemonizada por los partidos Socialista, Demócrata Cristiano y Por la Democracia, seguidos de otros menores, como el partido Radical, llamada Concertación de Partidos por la Democracia.

La primera observación es que la “transición” lleva ya más tiempo que la dictadura. Pero las condiciones de vida del pueblo han empeorado dramáticamente desde la época de Allende. Y hay poca cabida para protestar. Hoy existe una perversa democracia formal que limita el acceso de los pobres a la política y excluye de cualquier participación a la minoría comunista y a otros grupos izquierdistas. Existe un sistema binominal de elecciones que fue creado precisamente para que dos grandes bloques –la derecha y la Concertación– se alternen perpetuamente en el poder, tal como ocurre con los demócratas y republicanos en EEUU. 

El fin de la dictadura no fue sólo el resultado de la lucha del pueblo, que aportó generosamente su sangre, instigado por quienes hoy gobiernan al país, sino que prevaleció un acuerdo político impulsado por los mismos factores internacionales que provocaron la caída de Salvador Allende, es decir, EEUU, la CIA, la USAID, el Fondo Nacional para la Democracia (NED, su sigla en inglés) y las grandes corporaciones transnacionales, cuyos negocios de explotación de los recursos naturales mejoraron notoriamente en estos últimos 18 años, según todos los indicadores. Los sectores que producen mayores ganancias al capital local e internacional son la minería del cobre, que es 70% privada, y la industria de la celulosa que se extrae de los bosques del territorio indígena, entre muchos otros rubros.

Neo-derecha “progresista”

La dictadura sigue presente, pero con otra apariencia, en el exitoso modelo de “desarrollo democrático” que padece Chile, pero que se exporta como imagen envidiable para otros países. La carta magna de la dictadura, que data de 1980, ha sido legitimada por sucesivas reformas constitucionales “de parche” concertadas por el gobierno con la derecha parlamentaria. Cada vez que tienen la oportunidad, las organizacionales patronales de la derecha económica manifiestan su satisfacción por la marcha de sus negocios bajo la administración concertacionista, particularmente bajo el sexenio presidencial de Ricardo Lagos (2000-2006). 

En estos 18 años de “transición a la democracia”, la Concertación se convirtió en una neo-derecha, con tintura socialista y social cristiana, como ocurrió antes con los partidos “progresistas” en Europa y en otras latitudes, donde la social democracia imitó a la democracia cristiana como nueva expresión partidaria renovada de la derecha tradicional. El socialismo de hoy no es el mismo de los tiempos de Allende. El partido del presidente inmolado que pretendió realizar reformas sociales involuciona por el mismo camino que siguieron antes sus colegas socialistas de España y Francia, los laboristas del Reino Unido, el partido “trabalhista” de Brasil y tantos otros. El Chile de hoy se puede transitar libremente pero por carreteras privadas. Santiago tiene una red de autopistas urbanas que cobran. La gente se ve triste porque está endeudada, aunque existe algo de trabajo, pero precario y “flexibilizado”. Los empleadores no tienen que complicarse con la seguridad social de sus trabajadores. La educación, la salud y la previsión social se han privatizado, convirtiéndose en negocios o “industrias”

Una nueva clase política de apariencia “democrática y progresista” se incrustó en la superestructura del poder del Estado para administrar la expoliación del pueblo chileno y de sus recursos naturales con mayor “eficiencia” que los militares y con pocos reclamos de los trabajadores, gracias al control de la Concertación sobre la Central Unica de Trabajadores (CUT). Esa clase política también ha puesto en marcha un proceso de corrupción a expensas de los fondos públicos sin precedentes en la historia política republicana del país.

Los rebeldes son jovenes

Los disidentes, incluidos cientos de miles de izquierdistas allendistas, no tienen cabida en esta democracia, porque el sistema electoral binominal les bloquea su acceso al Parlamento. Los jóvenes se niegan a inscribirse voluntariamente en los registros electorales. O sea, rehúsan adquirir el derecho al voto. Una vez inscritos tendrían la obligación de concurrir a votar a riesgo de severas sanciones. Si el derecho a voto no se ejerce, en Chile hay castigo. Y el gobierno pretende legislar una inscripción automática al cumplirse la mayoría de edad de 18 años, manteniendo la obligatoriedad del voto, en un esfuerzo desesperado por recuperar la representatividad perdida. Paradojalmente, quienes se oponen a esta medida totalitaria son los propios herederos políticos del pinochetismo que ahora juegan al populismo electoral al mejor estilo del Partido Popular español.

Cuando algunos sindicatos que no están bajo el control de la Concertación y ciertos sectores de la sociedad chilena manifiestan su descontento con el nuevo modelo político-económico que favorece a los ricos, son brutalmente reprimidos por el gobierno nominalmente “socialista”, en nombre del sagrado sistema legal heredado de la dictadura que garantiza la expoliación neoliberal. Los más afectados han sido los sindicatos de trabajadores subcontratados –o tercerizados con empleo precario y “flexible”–, los estudiantes y la etnia mapuche, cuyo territorio permanece ocupado militarmente por años, sin nada que envidiarle a Palestina. Y al igual que Israel, Chile hace caso omiso a las recomendaciones de los organismos de derechos humanos de Naciones Unidas. La región mapuche, con sus habitantes en extrema pobreza perpetua, es un territorio ocupado por Carabineros bajo permanente estado de sitio, mientras sus tierras son explotadas por las industrias madereras de los grupos económicos más ricos de Chile.

El gobierno de la socialista Michele Bachelet eligió el camino de la represión, hasta con 1.500 detenciones de jóvenes estudiantes en el mes de julio 2008. La policía militarizada de Carabineros ejerce una brutalidad sin restricciones, incluso en detenciones regulares ordenadas por algún tribunal. El fallecimiento del jefe policial en un accidente aéreo en Panamá, mientras andaba de compras con su familia y ciertos allegados, fue convertido en tragedia nacional por el gobierno y los medios de comunicación, con duelo oficial y un derroche propagandístico que elevó al difunto a la categoría de un santo. 

El rol de los medios

Todo esto ocurre mientras existe una creciente criminalización de la protesta civil, que comenzó reduciendo a 14 años la responsabilidad penal de los jóvenes. Los estudiantes que protestan en las calles corren el riesgo de ser procesados como autores de crímenes, no de desórdenes públicos, como ya ocurre en países como El Salvador, que hizo suya la ley antiterrorista de EEUU, la Patriot Act. Sin embargo, cuando un estudiante de 15 años es detenido y apaleado por Carabineros en las calles de cualquier ciudad, debe permanecer detenido hasta que sus padres vayan a rescatarlo a la comisaría. Es decir, hay un doble estándar entre los derechos ciudadanos y la responsabilidad penal que siempre opera contra los jóvenes.

El debate parlamentario se realizada entre cuatro paredes, casi igual que en los tiempos de la dictadura, sólo que ahora la sala es más grande y hay más protagonistas de la clase política disfrutando de un salario que pagan “todos los chilenos”. Tampoco hay debate público democrático en la prensa, donde no hay acceso para todas las opiniones ni existe cabida para los críticos y disidentes. Los grandes medios de comunicación –cuya propiedad está súper concentrada– apoyan las medidas represivas y demás políticas del gobierno que son del agrado de los grupos económicos y de los poderes fácticos. Los medios practican un doble juego de apoyo y crítica, aunque las portadas más populares se dedican a temas banales. Dos empresarios controlan la prensa escrita del país, Agustín Edwards y Alvaro Saieh, a través de sus diarios insignia El Mercurio y La Tercera. La televisión exhibe el mismo signo ideológico, estigmatiza las protestas sociales, cultiva la banalidad y criminaliza peyorativamente a sus protagonistas a través de todos los canales. El candidato presidencial Sebastián Piñera, que es la versión local de Silvio Berlusconi, tiene su propio canal de televisión, mientras otro responde al Vaticano, un tercero pertenece al multimillonario Ricardo Claro, del Opus Dei, otros dos pertenecen al magnate mexicano Angel González y el canal del Estado es co-gobernador por los intereses comunes de un directorio acordado en cuotas entre la derecha y la Concertación.

Diputados “elegidos” a dedo

Resulta imposible describir in extenso en una simple crónica al Chile de hoy, a 35 años de la muerte de Salvador Allende. Hay múltiples brochazos para pintar esta situación. Por ejemplo, en estos días los chilenos se enteraron de la asunción de un nuevo diputado que jamás fue sometido al voto popular. Se trata del reemplazante socialista del fallecido Juan Bustos, presidente de la Cámara. La ley permitió que el sucesor fuera designado a dedo por el partido del difunto. El premio recayó en Marcelo Schilling, que se hizo célebre como organizador de “La Oficina”, una instancia de espionaje interno creada por Patricio Aylwin (2000-2004) que Ricardo Lagos convirtió en la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI), para vigilar a los disidentes domésticos.

Los empresarios exportadores de productos primarios como uvas, manzanas y peras llevan años quejándose de la devaluación del dólar, que es un fenómeno mundial, no chileno. Con dinero proveniente de las ventas del 30% del cobre que el Estado sigue poseyendo (Allende nacionalizó el 100% de ese recurso), el Banco Central destinó 8 mil millones de dólares para comprar dólares durante todo 2008, haciendo subir artificialmente el precio de la divisa extranjera en el mercado interno a fin de beneficiar a los exportadores. Con esta medida se desató una inflación que eleva dramáticamente el costo de la vida y de la energía, que es básicamente importada como gas de Argentina. De paso, se violó una de las sagradas normas de la economía neoliberal, al manipular “la mano libre del mercado”, pero esto no le importa a los diarios como El Mercurio, que defienden a sangre y fuego el neoliberalismo. El ministro de Hacienda Andrés Velasco llegó a decir que las últimas cifras de aumento del desempleo son buenas porque indican que hay más gente buscando trabajo (sic).

…Y echaron a mi vecino…

Chile fue el país más golpeado por el retrógrado experimento neoliberal mundial que comenzó en los años 70. Precisamente para esa experimentación con un pueblo atado, encarcelado o asesinado, sin capacidad de reclamar, se estableció una dictadura militar. Hoy sus cifras macroeconómicas son buenas, se muestran como ejemplares para otros países, pero los números benefician exclusivamente a los que ya son ricos y al capital extranjero. Los grandes empresarios suelen decir por televisión que ahora sí el país va por “el camino correcto” del crecimiento. Pero crecimiento ¿para dónde? ¿Hacía qué?... Mientras yo escribía esta historia en esta mañana de lunes, vino la policía, un tribunal y la fuerza policial a desalojar y lanzar a la calle a mi vecino de clase media porque no ha pagado su departamento… Como diría Bertold Brecha, ¿cuándo vendrán por mí?...

Foto: Salvador Allende.

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Ha muerto la revolucionaria cubana Celia Hart Santamaría (1962-2008)


Alan Woods (EL MILITANTE)

Recién tuvimos conocimiento de la trágica noticia de la muerte en accidente de tráfico de Celia Hart Santamaría, 45 años de edad, y Abel Hart Santamaría, 48 años, hijos de Armando Hart Dávalos y Haydée Santamaría.

El accidente ocurrió la tarde del domingo 7 de septiembre en el distrito Miramar de La Habana. No conocemos los detalles pero parece que el auto chocó contra un árbol. Puede que las malas condiciones provocadas por el reciente huracán tuviesen algo que ver. 

Los cuerpos de Celia y Abel fueron llevados al Funeral Rivero, Calzada y K, desde donde salió un desfile funerario hacia el cementerio Colón, donde fueron enterrados hoy a las 10 de la mañana hora local. 

Celia Hart procede de una familia de veteranos revolucionarios cubanos que lucharon contra el dictador Batista junto con Fidel Castro. Celia Hart ha sido una sincera defensora de la herencia política y revolucionaria de León Trotsky. Sus artículos sobre este tema, que se han publicado en las páginas web de la Corriente Marxista Internacional (entre otras: El Militante-España, El Militante-Argentina y Marxist?, provocaron un intenso debate sobre la cuestión de Trotsky tanto en Cuba como internacionalmente. 

Celia Hart nació en enero de 1962, justo unos meses después de la crisis de los misiles cubanos. Su madre, Haydée Santamaría ("la persona más extraordinaria que he conocido nunca") fue una revolucionaria desde sus primeros días y participó junto a Fidel Castro en el famoso asalto al Cuartel de la Moncada, donde perdió a su hermano y a su novio. 

Armando Hart, su padre, comenzó sus actividades políticas por un camino diferente: en los oscuros días de la dictadura de Batista, cuando, como joven abogado, comenzó su agitación política y se convirtió en un dirigente estudiantil en la universidad. Fue miembro del Movimiento Nacional Revolucionario dirigido por García Barcena, un profesor universitario que se oponía a Batista y que fue encarcelado justo antes del asalto al Cuartel de la Moncada. 

Armando Hart y Haydée Santamaría se dedicaron a la causa revolucionaria y lucharon junto con Fidel Castro y el Che Guevara. Cuando Batista finalmente fue derrocado, Armando se convirtió en el primer Ministro de Educación de la Revolución y Haydée Santamaría fue nombrada Presidenta de la Casa de las Américas, en realidad fundada por ella. 

Haydée siempre se opuso a la "sovietización", es decir, al intento de imponer en Cuba una rígida burocracia estalinista y, al pensamiento y metodología dogmáticos. En la Casa de las Américas no había espacio para el dogmatismo ni para el presunto realismo socialista. Ella estuvo junto a una verdadera galaxia de talentos: Benedetti, Mariano Rodríguez y otros. Trágicamente, se suicidó en 1980. Por su parte, Armando Hart tuvo una brillante carrera intelectual y, en la actualidad, después de más de vienta años como Ministro de Cultura cubano, está a cargo de la Oficina del Programa Martiano. 

En las propias palabras de Celia: "Crecí en el ojo del huracán, entre la tremenda pasión de mi madre y la inteligencia y devoción por el estudio de mi padre, los dos firmemente insertados en la vida política de Cuba". En 1980, un mes antes del suicidio de su madre, Celia decidió estudiar física en la Universidad de La Habana. Dos años después fue enviada a terminar sus estudios a la Universidad de Dresden, en la ex-República Democrática Alemana. 

Celia continuó sus estudios hasta graduarse en 1987, la primera mujer extranjera que se graduó en esta facultad. Después regresó a La Habana donde trabajó hasta hace un año en la universidad, publicando aproximadamente 15 obras especializadas en magnetismo superconductividad. También participó en aproximadamente media docena de congresos en Italia, Brasil y Argentina. 

Hablando sobre este período de su vida, Celia me dijo: 

"En 2004 se suponía que debía terminar mi doctorado en Físicas, pero yo estaba poniendo el toque final a una obra sobre Filosofía, como parte de mi doctorado, y me di cuenta de que mi gran amor por la física no era un fin en sí mismo, sino sólo un medio para un fin". 

Y continuaba: 

"Durante mi estancia en la República Democrática Alemana, me di cuenta de que había una contradicción entre la inevitabilidad del socialismo para luchar por un mundo mejor y la burocracia, la asfixia de toda iniciativa y la apatía que encontré en ese país, a pesar de las buenas condiciones de vida. Me repelían las excesivas imágenes de Honecker que encontraba en cada ventana". 

De esta manera, lenta pero segura, se preparó el terreno para la transición de Celia al trotskismo, que describía con las siguientes palabras: 

"En 1985 regresé a Cuba de vacaciones y confesé a mi padre mis sentimientos de absoluta desesperación. En respuesta, mi padre abrió un armario y sacó cuatro libros: los tres volúmenes de la biografía de Trotsky escrita por Isaac Deutscher y La revolución traicionada de Trotsky. Devoré estos libros, pero hasta unos pocos meses después no tuve oportunidad de leer el resto de las obras de Trotsky". 

"Desde ese momento", continúa Celia, "todo comenzó a ocupar su lugar como las piezas de un rompecabezas. Comprendí cómo la revolución rusa, y no sólo la revolución rusa, había sido traicionada y millones de compañeros habían sido engañados". 

Sin embargo, ninguna de las obras de Celia fue publicada en Cuba, excepto un prólogo a un libro escrito por su madre titulado: Haydée habla del Moncada. Sus escritos fueron publicados por primera vez en la página web de El Militante y en Marxist.com (ver La bandera sobre Coyoacán) y también en la revista española Marxismo Hoy. Más tarde publicamos un libro con sus escritos en castellano titulado: Apuntes revolucionarios, que fue introducido al público en España y Cuba por la Fundación Federico Engels. 

Los compañeros de la Corriente Marxista Internacional (CMI) fueron los primeros que contactaron con Celia Hart y le dieron la oportunidad de entrar en contacto con el trotskismo internacional. Asistió a nuestro congreso mundial de 2004 y tuvo intensas discusiones con los compañeros. Poco después ella escribía: 

"Acabo de regresar después de asistir al congreso internacional de la corriente marxista. Fue para mí una experiencia muy importante. Encontré a algunos compañeros maravillosos de Pakistán, Israel, España, EEUU... Y vi que no estoy sola, que las mismas ideas que yo defiendo están por todo el mundo. Estas son las ideas del futuro. Agradezco a todos los compañeros por el verano más feliz de mi vida. 

"Se abre para mí un nuevo y excitante capítulo. Es un sentimiento muy extraño. Hace menos de un año era investigadora en física en la Universidad de La Habana. Ahora no sé cuál es el futuro. Pero he comprendido que la ciencia y el método científico, es el mejor método con el que se puede poner en práctica esta apasionada lucha revolucionaria". 

Desde entonces Celia ha estado en contacto regular con la CMI y ha hablado en nuestras reuniones en distintos países. En febrero de este año habló en la primera presentación en Cuba de La revolución Traicionada de Trotsky, en la Feria del Libro de La Habana, organizada por la Fundación Federico Engels con más de 100 personas en la sala. 

Celia Hart siempre fue muy apasionada en sus ideas y en la lucha por el socialismo. Tuvimos muchas discusiones con ella, a veces llegando a un acuerdo, otras veces no, pero en todos nuestros encuentros siempre reinó un sentimiento de camaradería y amistad, siempre hablaba muy cariñosamente sobre El Militante y la CMI. 

Más recientemente habló en un acto muy exitoso con 200 personas en Montreal, el 28 de mayo de este año, que organizamos conjuntamente. Al día siguiente hubo una reunión sobre La Revolución Permanente organizada por la CMI donde ella también habló. Por lo que ese fue su último acto público con nosotros, aunque habíamos planeado invitarla para que hablara en la presentación de mi nuevo libro Reformismo o Revolución en la Feria del Libro de La Habana en febrero del próximo año. 

Desgraciadamente no va a poder ser. Un cruel accidente nos ha arrebatado a una amiga y compañera muy valiosa y querida. Pero su memoria vive en los corazones y en las mentes de todos aquellos que la conocimos. Y sobre todo, las ideas que defendimos juntos viven y serán más fuertes cada día. Este es el mejor monumento conmemorativo que habría deseado Celia Hart. 

¡Adiós compañera Celia! ¡Continuaremos la lucha! 

¡Hasta la victoria siempre!

Foto: Celia Hart / Autor: MAC UAID

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Elecciones en Estados Unidos: Lo que importa


Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Con la consecución de las dos Convenciones partidarias para confirmar los nominados a la presidencia y vicepresidencia, las agendas en disputa comienzan a diluirse en biografías personales y a proyectar los respetivos carismas.

El surgimiento de la carta Sarah Palin en el ticket republicano, revela que el elemento gravitante está profundamente asociado al rol de la mercadotecnia en política, donde esta se apropia de las agendas y las plataformas políticas. Se obtienen electores con un expediente, y después, cuando se está en el poder, se hace otra cosa. Es la política en su esencia más pura y no ha cambiado desde los clásicos, con muy aisladas excepciones. 

Al final de estas dos convenciones ha sucedido lo esperado. Estados Unidos, el poder dominante de la globalización se vuelve aldea, reduciendo el ejercicio político, que en vez de apuntar agresivamente a resolver problemas trascendentales, se orienta a temáticas de ornamentación publicitaria ligadas a las características de los personajes en competencia. 

Esto esencialmente se debe al espíritu con que el Partido Republicano ha decidido enfrentar las ocho semanas que restan. Como la agenda que tenían se saturó con los ocho años de George W. Bush, el partido que tiene programado estar en la Casa Blanca 16 años para erradicar cualquier vestigio de liberalismo progresista, según dijo el actual Vicepresidente Dick Cheney antes de asumir hace ocho años, se decidió por la estrategia de la destrucción del oponente, y no por instalar el tema más atractivo. 

Es una lástima. Inclusive, en las elecciones de Ronald Reagan, y el actual Presidente George W. Bush se hablaba desde los contenidos económicos, hasta la contención al comunismo en épocas de la Guerra Fría clásica. 

Con el surgimiento de Sarah Palin, la gobernadora de Alaska, como compañera de lista de John Mac Cain, la temática se reduce al circuito inmediato de las emociones personales. Es como un regreso a la era pre Woodrow Wilson, en pleno aislacionismo internacional de EEUU Sin entrar en la arena de los prejuicios, con Sarah Palin emerge una figura política evocando una mezcla de Doris Day y Connie Francis. Los republicanos son maestros en este sentido. Fabrican a Ronald Reagan, Arnold Swcharzeneger, todos apropiados a los tiempos, frente a quiénes los demócratas pudieron hacer poco. 

Personas y no políticas. ¡Entonces qué! 

La apuesta republicana consiste en resaltar la experiencia guerrera de McCain y el pathos de Palin como mujer, convertidos en factores decisivos para esta elección. No es el contenido de las políticas públicas el tema de interés para el elector, sino los valores que representan las personas. 

Es decir, lo que comienza e emerger en esta elección con el surgimiento de Palin para contrarestar la sustancia de Barack Obama, no es un EEUU partido en dos por una polarización de carácter político o ideológico, sino que es algo peor: en el sustrato metodológico del republicano que domina la escena política, las políticas públicas están separadas de la condición individual. 

Un regreso a los orígenes de la formación del alma estadounidense: el más estricto individualismo, exacerbado en un mundo que se hace cada vez más interdependiente. En este sentido, el ticket Mac Cain- Palin, sería un anatema respecto a los tiempos. “Para los republicanos esta elección no es sobre temas, sino sobre personas”, comenta un experto. “Ya no importa ni Irak, Osama Bin Laden quedó atrás y la economía cuenta poco”, recalca. 

Aunque trata de hacer esfuerzos para no caer en la trampa de la mercadotecnia, Barack Obama no puede situarse muy distante de ello tampoco. Por ese factor, los temas para debatir y resolver se reducen a la parte con menos especificidad como son los valores, la educación, y la moral. 

¿Dónde está El Dorado de los votos? 

El propio Partido Demócrata ha vencido en las últimas elecciones de senadores y gobernadores, con una agenda alejada de los temas sociales. Lo que concentra la atención, frente a un cambio generacional de votantes que podría denominarse latamente de un “pragmatismo modernista”, son las oportunidades originadas en la sociedad pos industrial, orientadas a la rentabilidad de los servicios, la alta tecnología, la información, el transporte y las biociencias. 

Ir en pos del voto de los estados del oeste que se concentran en estas áreas, y del voto de la mujer dentro del ámbito del elector medio, pareciera ser la consigna de la parte final en esta elección. 

En este sentido, no todo está resultando para la mercadotecnia republicana. Antes del surgimiento de Palin, Barack Obama mantenía una ventaja significativa sobre McCain en las preferencias de mujeres. En una reciente encuesta (Washington Post-ABC News), Obama tenía un 55% de apoyo del universo electoral de mujeres. MacCain apenas bordeaba el 37%. Con la nominación de Palin, sorpresivamente ésta aparece obteniendo más adhesión de los hombres. Por otra parte, más del 50 % de las mujeres piensan que Palin no está calificada para ser vicepresidente. Hay un cordón de siete estados del medio oeste y oeste, con gobernadores demócratas y donde estos han aumentado el número de representantes. 

El posicionamiento de Sarah Palin y el arsenal publicitario para destacar los valores personales que representa apelan al núcleo ético del llamado estadounidense medio. A ello se debe agregar el cariz que adquirirá la campaña en este período que resta. Ha comenzado a predominar la estrategia política de la destrucción del adversario, comandada por los discípulos de Karl Rowe, el asesor que contribuyó a las dos victorias de George W. Bush. 

De ese elector “medio” depende que EEUU salga o permanezca en el corazón de la oscuridad. 

Resolver los temas más esenciales centrados en la economía, o el fracaso de EEUU en su aspiración de liderar el mundo, parecen aspiraciones muy altisonantes frente a un electorado neoconservadurizado, y cada vez más preocupado del circuito personal próximo. Algo tendrán que ver los gurús de la autoayuda y el emprendimiento, Sex and The City, la era de la información y la alta tecnología. Cualquier artefacto ideológico que intente vincular bienestar individual con sistema, suena a depravación.

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Así “distribuye” la riqueza el Gobierno KK, “Nacional y Popular”. El Club de París cobra, el imperialismo de fiesta

Gustavo Robles (especial para ARGENPRESS.info)

La presidenta Fernández de Kirchner anunció esta semana que saldará la deuda que le reclamaba al país el Club de París, al contado y en su totalidad, tal como hizo su marido con el FMI. Lo hizo en el marco del acto por el día de la industria, donde grandes empresarios, todos ligados a los intereses de capitales transnacionales (como parte o como socios menores), aplaudieron a rabiar la medida.

El Club de París, por si hace falta decirlo, es uno de los instrumentos de dominación del imperialismo, está conformado por casi una veintena de países y es hegemonizado por el G 7 (los siete países más poderosos de la Tierra). La “deuda” que “honrará” el gobierno “nacional y popular” con semejante organismo –unos u$s 6700 millones, más de 20.000 millones de pesos- fue contraída, una parte, en épocas de la Dictadura Militar, y otra por el gobierno de De La Rúa y Cavallo, a través de un préstamo del gobierno español que sirvió para salvar el patrimonio de las empresas ibéricas en medio del derrumbe económico del 2001. Ambas razones son más que suficientes para considerar ilegítimos los reclamos. Y, por supuesto, ningún beneficio para el pueblo argentino.

Aunque algunos impresentables lo han intentado –como D’elía, Moyano o el banquero C. Heller-, resulta difícil defender esta nueva genuflexión kirchnerista ante la presión imperialista, ya no sólo desde un punto de vista de clase (de los trabajadores), sino también desde uno de defensa de los intereses nacionales. Ni qué hablar desde uno meramente humanista. ¿Cómo puede realizarse semejante erogación hacia los centros de poder foráneos, mientras existen enormes necesidades básicas insatisfechas en nuestro pueblo? Parece mentira que hace sólo un par de meses atrás, la propia presidenta, para defender la necesidad de la resolución 125 de retenciones móviles a la renta de la patronal agraria, nos decía que iba a utilizar ese dinero para la construcción de escuelas, hospitales y caminos. Aquello significaba unos u$s 1200 millones, y nunca se recaudaron; hoy se pagan u$s 7000 millones a un organismo de crédito multinacional, con las famosas reservas del Banco Central: ¿aquellas obras ya no hacen falta? Es evidente que para el oficialismo K las prioridades son otras, que están muy lejos de las necesidades de las mayorías populares.

Los que defienden la medida oficial esgrimen que era necesaria para poder tener acceso a créditos más baratos, “para no aislarnos del mundo”: lo mismo nos dijeron con el pago al FMI, con el Canje de Kirchner-Lavagna, con los Blindajes, los Megacanjes y los Planes Brady. Sin embargo, el problema del endeudamiento y el acceso a créditos blandos siguió siendo un estigma para la economía del país, cuyos efectos indeseables siempre los terminaron pagando con su propio sacrificio los que no participan de la fiesta de los acuerdos: las mayorías asalariadas y desocupadas. Lo que se desprende de las argumentaciones del oficialismo y sus cortesanos, es que nada estaba tan bien como decían. Y que para “estar bien”, habrá que tomar distancia de compañías “indeseables” (como lo es Chávez para los centros del poder mundial), y alinearse más claramente con los requerimientos del Imperio, fundamentalmente en lo discursivo, porque en los hechos está claro que el kirchnerismo hizo siempre todos los esfuerzos para ello, con los recursos que tuvo a disposición, montado en el sacrificio del pueblo argentino. Esa decisión ya está tomada por la presidenta K, por eso viajará en los próximos días a EEUU, donde volverá a tocar la campanita en Wall Street -lugar emblemático del capitalismo imperialista si los hay-; e insistirá ante las grandes empresas para que “se apiaden” de nosotros e inviertan en el país, a cambio de seguridad jurídica y de rentabilidad.

Lo que vuelve a ocultar el oficialismo es la verdadera razón de la medida, que son los compromisos asumidos para el pago de la deuda: sólo el año que viene habrá que erogar casi u$s 20.000 millones, y como no hay medios a poder hacerlo en su totalidad, necesitan refinanciar una parte, lo que según ellos, después del pago al Club del París, se podrá hacer con menores costos. De todos modos, habrá que esperar nuevas presiones para satisfacer las demandas de los acreedores que no entraron en el Canje del 2005 (los que hoy representan u$s 30.000 millones). El kirchnerismo, como muchos sostenemos desde hace años, no ha venido para garantizar el bienestar popular después de la hecatombe del 2001, sino a recomponer la gobernabilidad y las instituciones del sistema capitalista. “Implementar un capitalismo serio” y “recrear la burguesía nacional”, como dijo Néstor Kirchner en su discurso de asunción allá por el 2003, aunque todos sabemos que en este mundo globalizado no hay posibilidad de una burguesía que no sea socia menor del capital transnacional. Si no pudo ir a fondo desde el principio, no fue porque no haya querido, sino porque el humor popular se lo hubiese impedido. Hoy está claro que va camino a congraciarse con el establishment mundial.

Por supuesto que para el caso, como lo han hecho todos los gobiernos “democráticos” que lo precedieron, las decisiones se toman entre gallos y media noche, encerrados entre cuatro paredes, sin consultar la opinión popular al respecto, y sin, mucho menos, informar las formas y las consecuencias del camino elegido. Lo concreto es que la deuda pública ha sido –y por lo visto seguirá siendo por muchos años, a menos que el pueblo en su conjunto tome una actitud digna y soberana de defensa de sus intereses- el centro de la política argentina. Todo gira a su alrededor. Ese es el escenario que nos han impuesto el imperialismo con sus cómplices-lacayos locales. Por eso sabe a poco el enjuiciamiento de los ya seniles genocidas de la última dictadura, porque ellos fueron instrumento de los que hoy se benefician de su trabajo sucio. Los verdaderos ideólogos hoy están libres de culpa y cargo, y determinan la política a seguir. Son los mismos que festejaron ruidosamente el anuncio del pago en la Casa Rosada. Y el gobierno kirchnerista-peronista es parte de ello.

La muletilla de los que aprueban el pago tanto de ésta como de toda “deuda” reclamada por el poder económico transnacional es que “no podemos aislarnos del mundo”. Para ellos, no importan las maniobras fraudulentas que hayan ejercido los acreedores, ni los sufrimientos y penurias que hayan provocado a millones de seres humanos. “Hay que pagar” nos dicen. La cuestión medular, entonces, es preguntarse a quién o a quiénes beneficia estar relacionados con “el mundo” en estos términos. Lo que nos ha demostrado la historia reciente es que seguramente a las mayorías populares seguramente no. Nunca recibieron más que promesas incumplidas de futuros bienestares, mientras el presente fue siempre de penurias.

Si estar relacionados con “el mundo” en los términos que “el mundo” (gobernado por el Mercado inhumano) produce la infelicidad de la mayoría del pueblo, entonces habría que replantearse esa relación. La voracidad de las burguesías en todo el mundo modela la dolorosa realidad que vivimos. Las pretensiones de la patronal agraria en el actual conflicto agrario en nuestro país es un ejemplo de lo antedicho: a ellos no les importa el hambre de sus compatriotas, sino quién les puede pagar el mejor precio por sus productos. Esa es, en esencia, la concepción capitalista de la realidad.

Al pueblo en su conjunto se le sigue negando la posibilidad de influir en este imprescindible debate. Así le está vedado, el comenzar al menos, a solucionar verdaderamente los problemas de nuestro país. Seguramente si empezamos por contemplar las necesidades de cada habitante de nuestro suelo en vez de las ambiciones de los centros del poder mundial, abriremos una etapa distinta y mejor para nuestra sociedad. Y no pagaríamos lo que estamos pagando. El discurso pasa a ser una simple anécdota cuando lo concreto es lo contrario de lo que se declama. Y lo cierto es que, con gobiernos como este, a los dueños del mundo no les hace falta el FMI.

La verdadera solución de los acuciantes problemas del pueblo está en las antípodas de lo que pregona el kirchnerismo: plantear la ilegitimidad de la deuda pública del Estado argentino, desde una postura digna y soberana, haciendo centro en la socialización de la riqueza que producen los trabajadores, para utilizar los recursos en beneficio de la sociedad toda, sería sólo el comienzo.

Pero para ello hace falta una herramienta política que hoy no existe en nuestro país, y que es obligación de todos los que soñamos una sociedad distinta contribuir a hacer realidad.

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Pago al Club de París… pero al fin: ¿Quiénes son los enemigos del pueblo?

Jorge Marchini (especial para ARGENPRESS.info)

La noticia del pago total de la deuda pendiente de Argentina por U$D 6.700 millones con el Club de París utilizando reservas del Banco Central ha sido inesperada, y de allí la importancia de tratar de interpretar sus significados y derivados.

La Presidenta Cristina Kirchner afirmó que “este pago pone a todas las empresas que pueden obtener financiamiento en los países que integran el Club de París en una pole position, que hasta ahora no tenían inversores tanto nacionales como extranjeros, con inversiones radicadas aquí” (EL CRONISTA, 3/09/08), reflejando la ilusión que el gesto intempestivo es un acto de afirmación de independencia, genarará tranquilidad en los mercados, reducira tasas de interés y permitirá el acceso a nuevos fondos del exterior . 

Seguramente con mucho mayor realismo que el discurso presidencial, el influyente diario financiero internacional Financial Times interpretó inmediatamente que la medida “no hará nada para mejorar el acceso a los mercados financieros internacionales (3/09/08, en nota con el muy indicativo título: “Vuelta en U de Argentina en el pago de deuda”). Por su parte, el gobierno de EEUU, país que recibirá el 7% del pago anunciado, afirmó estar “complacido”, pero señaló que se trata de “un primer paso”. Esperando trabajar con Argentina en la “normalización con todos los acreedores externos y con la comunidad financiera internacional” (LA NACION, 3/09/08)

Siendo tan directas y sin eufemismos las opiniones de voceros de la banca mundial y Washington, resultan entonces llamativas opiniones desde ámbitos del campo progresista, tales como las de Alfredo Zaiad en su articulo “La Confianza” (Página 12, 3/09/08), al suponer que la medida estaría justificada y hasta podría llevar a “ganar espacio para retomar el control de la política monetaria”.

Las líneas argumentales utilizadas por el reconocido columnista son sorprendentes, ya que pueden dar sustento no sólo a conclusiones equivocadas, sino, y mucho más serio, a generar aún más confusiones en la mayor parte de los argentinos que sólo escuchamos hablar de miles de millones de dólares, pero que intuitivamente, y creo que con razón, suponemos que el anuncio de pagar sin expectativa previa alguna y sin discusión una cifra gigantesca – equivalente a más del 12% del gasto público nacional presupuestado para el año 2008-, no es el primer paso para “frenar el embate de organismos, consuloras y bancos internacionales”, sino todo lo contrario. 

Por lo pronto, resulta evidente sólo con leer declaraciones que el establishment local y externo aplaudió la acción de pagar y sólo ha opuesto críticas de forma y, sí requiere ahora mayores ajustes y “previsibilidad a los mercados “ . Entre los adherentes se incluyeron ogros habituales de diatribas presidenciales como el FMI o el mismísimo Domingo Cavallo, el mayor endeudador con el Club de París en la locura especulativa de 2001 como ministro de Fernando de la Rua . De todas formas, el analista se anima a interpretar que el apoyo condicionado y las mayores demandas de los sectores conservadores serían provocados por “una herida en el alma narcisista” al haber sido decidido el pago millonario por “un gobierno de peronistas ‘populistas’ aliados de Hugo Chávez”. 

Sin duda la psicología puede dar campo a variadas interpretaciones, pero al menos reconozcamos que en relación al Club de París estamos hablando de dinero y no de sentimientos. El mismo gobierno K argumentó durante años que era primero preciso atender otras prioridades de un país que había quedado “devastado por la crisis financiera”, y ahora ya ni siquiera se negocia un refinanciamiento a plazos de deudas en su mayor parte cuestionadas, sino que decide pagar sorpresivamente todo lo adeudado ya que “puede permitirse destinar el 14 por cientos de las reservas” ¿pero quién cambió el comportamiento? ¿el gobierno o los acreedores? ¿Plantea el columnista entonces el reflotamiento de un famoso argumento del imborrable ministro Juan Carlos Pugliese, pero esta vez al revés: le pagamos con dinero a sus bolsillos y ellos nos responden con su corazón ? 

Aun más remarcable es el análisis critico de Zaiad a quienes denomina el “ progresismo que se siente cómodo en la oposición“. El reconoce que el dinero podría “haber tenido un destino más justo que pagar la deuda externa”, pero inmediatamente afirma que la cuestión “es más compleja que la demagogia”. Pondera en primer lugar una descalificación por antecedentes, seguramente con la mira de Claudio Lozano y varios sectores que tuvieron posiciones de apoyo o al menos confusión en la disputa en los últimos con el campo. Señala con certeza que en el reciente duro conflicto con el campo podría haberse también implicado la atención sobre un “programa de reindustrializacón o mejorar la redistribución de la riqueza”, pero que los mismos referentes que hoy critican votaron contra el aumento móviles de dercehos de exportación ”. 

Por lo pronto, estoy seguro que somos muchos los que tomamos una posición de defensa de los tributos que “intervenían en rentas extraordinarias” y ahora, y no en forma contradictoria, criticamos la decisión del gobierno de dar un nuevo viraje para responder a más presiones Sin duda, se equivocaron quienes en la larga disputa de los últimos meses se ubicaron junto con la Sociedad Rural o creyeron que era irrelevante lo que ocurría a nivel popular por tratarse sólo de un confrontación entre sectores dominantes : la derrota no fue sólo del gobierno y a no dudar, generó el fortalecimeinto de una tónica más reaccionaria. El propio gobierno aportó confusión en el conflicto con el campo y también lo hace ahora con el Club de París-, al clamar principios en discursos, para luego justificar hacer lo contrario por “realismo ” . 

Zaiad presenta una perspectiva muy llamativo cuando caricaturiza a quienes creen que hay otras prioridades más urgentes que el pago total al Club de París, al endilgar que “no evalúan, por ejemplo, el impacto negativo en el frente monetario y en los precios que se inyectara semejante cantidad de recursos en el mercado doméstico de una vez”. Resulta notorio que acompaña el argumento otra vez en boga, más afín al tradicional pensamiento neoclásico (neoliberal), que el aumento de precios tiene base central en presiones de la demanda por el mayor consumo. Pero más allá que, la inflación debiera dar lugar a otro debate especial, sobre todo ahora que en el gobierno se asienta también la idea que los salarios son causales centrales de mayores costos y carestía : ¿realmente cree Zaaid que el único uso posible para las reservas cuando no existe contrapartida presupuestaria es el pago a acreedores? . Ya técnicamente: ¿cómo puede pensarse que, a excepción de los giros sin respaldo a acreedores la utilización de divisas sólo puede generar monetización? 

La polémica no quita entidad al planteo actual que no tiene ni sentido ni prioridad alguna usar reservas del Banco Central a las disparadas para hacer un pago ni siquiera previsto por los acreedores sólo a base de una ilusión errada . Este paso ya ha provocado inmediatamente más exigencias y fragilidad, sobre todo en en un contexto mundial tan frágil, como bien describe Zaiad, de la “peor crisis bancaria desde el crac del 29”.

Es preciso señalar claramente que con en este nuevo pago por enojo, a la manera como también se hizo con el FMI a fines de 2006, es el mismo gobierno que “abonó el terreno para la embestida de la ortodoxia y de bancos de Wall Street junto a calificadores de riesgo” y que paga un muy caro lastre que, aún en el mejor de los escenarios, le hará sobrevivir cada vez con mayor deterioro y no podrá “aflojar la presión”. Ya en forma inmediata los tenedores de bonos “hold-outs”, es decir quienes no aceptaron en su momento la quita de deuda renegociada luego de la crisis, han tomado este nuevo antecedente para fortalecer sus demandas

A no dudar que la situación política y económica de Argentina es muy compleja. En todo caso, si coincidimos que las disputas por delante son difíciles pero seguimos confiando que los verdaderos procesos políticos y económicos deben ser populares, es necesario demandar que un analista inteligente como Alfredo Zaiad no ayude a introducir más confusión. 

Jorge Marchini es Profesor Titular de Economía- UBA. Miembro de Economistas de Izquierda (EDI)

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Argentina: Presentación judicial para impedir el pago al Club de Paris

Mario Cafiero, ha efectuado una presentación judicial junto a Javier Llorens y Ricardo Monner Sans objetando el decreto que ordena el pago al Club de París. La causa fue presentada el 3/9/08, es la Nº 12.672 y recayó en el Juzgado federal Nº 5 Juez Oyarbide.

En ella solicitan una medida cautelar para que no se concrete el pago y también para que se de intervención al Congreso Nacional. Esta presentación judicial –dicen los solicitantes- es una iniciativa concreta para impedir una medida del gobierno nacional, que además de ilegal, es ilegítima e inmoral. Ilegítima, dado que se está pagando parte de una deuda contraída por una dictadura. Inmoral, dado que son innumerables las deudas internas sociales impagas (con la niñez, los jubilados, las provincias, etc.) que deberían priorizarse antes del pago a los acreedores financieros externos. 

Texto de la presentación:

Club de Paris pago M4

SE PRESENTAN A FIN DE IMPEDIR SE VIOLE LA CONSTITUCION NACIONAL. EL PODER EJECUTIVO NACIONAL NO HA PODIDO DISPONER EL PAGO AL LLAMADO CLUB DE PARIS. INMEDIATA SUSPENSION DE LOS EFECTOS DE UN DECRETO

Señor Juez Federal:

RICARDO MONNER SANS, ciudadano argentino, Presidente de la Asociación Civil Anticorrupción, abogado inscrito al tomo 4, folio 455; y MARIO CAFIERO, ciudadano argentino, ex Diputado de la Nación Argentina, por nuestra propia obligación, a V.S. decimos:

Con su habitual presteza para contribuir a la defensa de la “calidad institucional” –bandera de la entonces candidata a Presidenta de la República y bandera que implica la defensa irrestricta al orden constitucional argentino-, FRANCISCO JAVIER LLORENS nos ha anoticiado de circunstancias que, según los aquí firmantes hemos advertido, implican una grave anomalía constitucional con posible consecuencia penal: violación de deberes de funcionario público (art. 248 del Cód. Penal) y fraude a la Administración Pública (art. 173 C.P., en correlación con el art. 174 inc. 5º del Código Penal)

Es que luego de estudiar las referencias que ayer se nos enviaran, convalidamos aquel anoticiamiento y con la entendible premura del caso ponemos en marcha –art. 174 del Código Procesal- esta acción penal para que V.S., con la urgencia que impone aquel respeto a la Constitución Nacional por la cual el Sr. Juez ha jurado, evite la consumación de un posible delito (doctrina del art. 184 del Cód. Procesal Penal y obligaciones judiciales reguladas en los arts. 193 y siguientes del Código aludido).

Es obligación cívica, efectivamente, el evitar que se consume un delito y por ello nos presentamos en autos para impedir que se burlen las excluyentes facultades que tiene el Congreso de la Nación Argentina para el pago de la deuda contraída con los países que conforman lo que se ha dado en llamar el Club de París: inciso 7 del art. 75 de la Constitución Nacional.

El decreto 1394/08 –que no dice ser de necesidad y urgencia- firmado el 2 de septiembre de 2008 por la Presidenta de la Nación Argentina, por el Jefe de Gabinete y por el Ministro de Economía de la Nación, ha dispuesto el pago de la deuda antes aludida. Para ello, ha invocado como “fundamento” los arts. 4, 5 y 6 de la penosa ley de convertibilidad dictada en los tiempos de Carlos Saúl Menem: ley 23.928.

Dicho decreto, en sus fundamentos dice –y ello es exacto- que “el Club de París agrupa a la totalidad de los países acreedores respecto del nuestro que
en general ostentan deudas bilaterales originadas en créditos a las exportaciones”. (El subrayado nos pertenece).

Por tanto, el Club de París no es un “organismo financiero internacional”, lo que impide la aplicación del art. 6 de la ley 23.928. Porque este artículo dice: “Siempre que resulte de efecto monetario neutro, las reservas de libre disponibilidad podrán aplicarse al pago de obligaciones contraídas con organismos financieros internacionales”. (El subrayado también nos pertenece)

(El párrafo recién aludido fue en su momento maquillado por Don Néstor Kirchner con su Decreto de Necesidad y Urgencia 1599 para poder pagarle al FMI según decreto 1601/05. La Presidenta –en los fundamentos- se aúpa en tal maquillaje para dar fundamento a lo que no lo puede tener. Se evita el costo de dictar su propio DNU, pero la elusión no le resulta próspera).

Si la Sra. Presidenta o sus asesores se hubiesen tomado el trabajo de consultar Wikipedia, la enciclopedia libre de Internet, se hubiesen encontrado que el Club de París es: “es un foro informal de acreedores oficiales y países deudores. Su función es coordinar formas de pago y renegociación de deudas externas de los países e instituciones de préstamo. Su creación, que es la primera reunión informal, es de 1956 cuando Argentina estuvo de acuerdo en efectuar un encuentro con sus acreedores públicos. Acuerdo concluido el 16 de mayo.”

Pero a su vez estos conceptos son solo una traducción de los que aparecen en el sitio web oficial del Club de Paris, www.clubdeparis.org, en cuya portada bajo el título “QUI SOMMES-NOUS?”, textualmente se explica en francés, el carácter estrictamente informal, carente totalmente de existencia legal y estatus, de dicho club:

Page d'accueil > QUI SOMMES-NOUS ?,

Description du Club de Paris

Le Club de Paris est un groupe informel de créanciers publics dont le rôle est de trouver des solutions coordonnées et durables aux difficultés de paiement de nations endettées. Les créanciers du Club de Paris conviennent de rééchelonner les dettes qui leur sont dues. Les rééchelonnements sont un moyen d'apporter un allégement de dette en reportant et, dans le cas des rééchelonnements concessionnels, en annulant des échéances dues sur la dette.

La premiére réunion avec un pays débiteur eut lieu en 1956 lorsque l'Argentine accepta de rencontrer ses créanciers publics á Paris. Depuis, le Club de Paris ou des groupes ad hoc de créanciers publics membres du club de Paris ont conclu 403 accords (répartition par année) relatifs á 85 pays endettés. Depuis 1983, le montant total de dette couverte par ces accords s'éléve á 511 Milliards de $ (répartition par année).

En dépit de cette forte activité, le Club de Paris est resté strictement informel. Il est la réunion volontaire de pays créanciers désirant traiter de façon coordonnée la dette qui leur est due par des pays en développement. Il peut être décrit comme une " non-institution ".

Bien que le Club de Paris n'ait pas d'existence légale ni de statuts, les accords suivent un certain nombre de principes et régles dont conviennent les pays créanciers, ce qui permet d'accroître l'efficacité dans la perspective d'un accord

Cabe apuntar asimismo que nadie mas que un argentino debería saber lo que es Club de Paris, ya que Argentina fue precisamente el motivo de la creación de ese informal club de países acreedores.

Escuchado que sea el Sr. Fiscal quien deberá expedirse EN EL DIA, requerimos que EN EL DIA el Juzgado notifique al PODER EJECUTIVO NACIONAL que V.S. ha decretado la suspensión de los efectos del decreto.

Dígnese V.S. proveer de conformidad.

Será justicia

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Argentina: Una opción de poder independiente, la única alternativa para el pueblo trabajador

PCT

Mientras las huestes de la patronal ruralista parecen aprestarse a retomar el campo de batalla visible y mediático (las rutas), y el gobierno kirchnerista no logra reponerse de la derrota política infligida por aquélla (que lo deja condicionado y débil para lo que resta de su periodo), las consecuencias sociales de la batalla de los bloques explotadores por la renta agraria lo sufren los que siempre sufren: las mayorías asalariadas y desocupadas.

La embestida de la más rancia derecha no tiene el brillo de las luces de los medios de comunicación como hace sólo unas semanas atrás. Sin embargo, se mueve entre las sombras, no se ha quedado quieta. Envalentonados por el triunfo legislativo y el apoyo de un importante sector de la población, los patrones agrarios parecen haber conformado una especie de gobierno paralelo o co-gobierno. Por lo menos, así se desenvuelven, no disimulan sus aspiraciones. En la cresta de un armado político que va desde la Sociedad Rural, la extrema derecha del PJ, Macri, Barrionuevo, sectores de la Iglesia, hasta Carrió y Patricia Bulrich, se aprestan a profundizar sus reclamos y hacerlos realidad. Son insaciables. Quieren más, siempre más. Sueñan con un Estado sin ningún tipo de control para sus negocios, en este mundo con un Mercado ávido de productos agropecuarios, donde el hambre de millones favorece sus intereses. Un Estado donde ni se mencione la frase “distribución de la riqueza”, pues su concepción de la vida es que sólo ellos tienen derecho a disfrutarla. Los demás estamos para servirles, y penar nuestra existencia. Su éxito es nuestra miseria, por eso los trabajadores debemos combatirlos con todas nuestras fuerzas.

El gobierno de Cristina Kirchner, impotente para enfrentar y resolver el conflicto en su favor, sufrió un duro golpe en el Congreso de la Nación cuando no fue aprobado su proyecto de retenciones a la renta extraordinaria de la patronal agraria. Mediáticamente, el vicepresidente Cobos fue hecho responsable (héroe o villano, según desde dónde se lo mire) de tal derrota. Sin embargo, es el propio oficialismo, el kirchnerismo, el máximo responsable de la misma. ¿Por qué?. Entre varias razones, podemos resaltar:

1 - Porque la construcción política con la que logró su segundo mandato no podía desenvolverse de otra manera que como lo hizo, en una coyuntura de crisis donde se veían afectados (más allá del destino que luego se le quisiera dar a lo recaudado) los intereses de uno de los sectores integrantes del poder económico en nuestro país. ¿Qué esperaba el matrimonio gobernante que hicieran los Solá, los Reutemann, los Schiaretti, los De la Sota, incluso los radicales “K”, si ellos mismos pertenecen o tienen intereses comunes con el sector que se quería afectar? No se le pueden pedir peras al olmo. La alianza con el sector del empresariado industrial y el financiero completan el cuadro de un armado que jamás podría enfrentar a un par en los términos del discurso “K”. “Entre bueyes no hay cornadas”, reza con sabiduría el dicho popular

2 - Porque fue el propio gobierno el que estructuró la economía del país para que la patronal agraria gozara un periodo de superganancias como nunca antes en la historia, dadas las excepcionales condiciones del mercado internacional de materias primas (comodities). Cuando quiso meter mano a esos suculentos recursos, enfrentó trágicamente el viejo axioma que establece que no es lo mismo estar en el gobierno que tener el poder: el poder de la patronal agraria le marcó de manera tajante los límites de su alcance.

3 - Porque un dato que puede hasta parecer pintoresco, si no fuera tan funesto para el pueblo argentino, es el de las quejas kirchneristas hacia la prensa masiva, cuando, por ejemplo, fue el propio gobierno el que estiró las concesiones de los medios de comunicación a lo peor de la derecha (Haddad, Moneta, Manzano, Eurnekián) por veinte o veinticinco años más; o la cercanísima relación del mismísimo ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, con el grupo Clarín. O la casi nula acción – más allá de alguna bravuconada discursiva- contra la concentración monopólica del sector.

4 - Porque el gobierno tiene un grado de impopularidad mucho más grande que el que quiso y quiere reconocer. Como hemos escrito oportunamente, sólo tres de cada diez argentinos lo votaron en el 2007. Las políticas antipopulares fueron socavando la imagen del kirchnerismo, y sobre todo la inflación y la burda intervención al Indec. La gente no se comió el verso oficialista de una redistribución de la riqueza que nunca en cinco años fue redistribuida entre los que menos tienen. La crisis agraria terminó por ponerle en contra parte de la base social que lo había apoyado hace sólo unos meses atrás en las urnas.

5 - Es su raíz de clase pequeño-burguesa lo que le impide movilizar genuinamente a la población para defender sus políticas, tiene terror a esta alternativa, por lo que terminó apoyándose en el podrido aparato del PJ, en figurones repudiados por la población como Moyano, Cavallieri, Rodríguez, Martínez, D’elía, Genta, Moreno, Pichetto, Díaz Bancalari, y los intendentes del conurbano bonaerense, entre otros impresentables cómplices de las políticas de explotación y saqueo de nuestro pueblo.

Ese descontento popular contra este gobierno que concede y concierta con ciertos monopolios, con negociados y acuerdos de corrupción, fue canalizado, lamentablemente, por la derecha más reaccionaria, que supo poner tras de sí a las clases medias urbanas y del campo, e increíblemente a una parte de la izquierda que, obnubilada por la masividad de la protesta, se prestó como furgón de cola de la dirección oligárquica. Pero también despertó simpatías en amplios sectores populares, sólo porque se había constituido como la única oposición visible y coherente al que consideran el principal responsable de sus males –el gobierno-, sin tener en cuenta el contenido de clase de lo que terminaban apoyando.

Como dijimos más arriba, nadie se comió el verso kirchnerista de la redistribución de la riqueza, después de cinco años de concentrarla como nunca nadie lo había hecho. El argumento del destino hospitales-caminos-escuelas para los recursos extraordinarios de las retenciones apareció tan tarde como falto de credibilidad. En todo caso, muchos se preguntaron por qué no estaban esas obras urgentes contempladas en el Presupuesto Nacional, sin ningún tipo de condicionamiento. Y para ponerle la frutilla al postre de las intenciones del gobierno para las fallidas retenciones, sorprendió la taladrante sinceridad de Néstor Kirchner cuando en un acto público reconoció el verdadero destino de aquéllas: “¿sin las retenciones, cómo vamos a pagar las obligaciones externas?” se preguntó. Y ahí está el meollo de la cuestión. El gobierno ha pagado al FMI u$s 10.000 millones todos juntos, mientras dejaba de pagar la deuda interna con el pueblo, con el argumento que se sacaría aquél problema de encima. Pero lo real es que el problema nunca se fue, Argentina hoy debe más que antes del estallido del 2001, emite bonos de la deuda que no puede pagar, generando nueva deuda futura, y debe enfrentar hoy los vencimientos de los compromisos asumidos en el pasado. En los próximos cuatro años, el estado debería cancelar deuda por u$s 52.000 millones. Allí el verdadero destino de las retenciones.

Si en algún momento el gobierno pensó que imponer a la población todo el peso del sacrificio para semejante erogación sería un suicidio político, con estallidos sociales en el horizonte, la negativa de la patronal agraria de compartir ese esfuerzo no le deja otra alternativa. Y los efectos ya comenzaron a sentirse: ya se anunciaron aumentos de tarifas que superan el 20%, tanto en las empresas de servicio privatizadas como en el transporte de pasajeros, lo que significará un nuevo retroceso en los magullados salarios de los trabajadores. Los combustibles, de influencia estratégica en la formación de precios, continúan su escalada, acentuada desde principio de año. A pesar de que la canasta familiar ronda ya los $3500, el gobierno, con el instrumento del Consejo del Salario como aliado, fijó el salario mínimo en $1200 ($1240 a partir de diciembre), para lo cual contó con la inestimable colaboración de la CGT y la CTA: una verdadera burla y estafa a los trabajadores. El ejemplo cundió en el funcionariado de todo el país, por lo que el ministro de educación de la provincia de Buenos Aires calificó de “locura” el pedido de aumento del 20% a los magros salarios de los docentes, a los que no les quedó otro remedio que ponerse en pie de lucha para defender sus derechos. Otro atropello fue el que recibieron los jubilados, ya que el gobierno decidió la movilidad de sus haberes presionado por fallos de la Justicia en ese sentido, pero pateando su efectivización para el año que viene, y atándolos al crecimiento del PBI justo cuando éste está cayendo, encima monitoreados por el nefasto cuco del Indec morenista.

Mientras tanto, los ataques contra la clase trabajadora continúan como durante todo el periodo kirchnerista. El conflicto con los trabajadores del neumático, donde decenas de obreros fueron despedidos, se suma a los que estallan en todo el país, ante el silencio de los medios masivos de comunicación, y a los ya emblemáticos como los de Las Heras (donde aún quedan trabajadores tras las rejas), Hospital Francés, Casino de Buenos Aires, Dana, Jabón Federal, entre otros. La legión de desocupados aún tiene que penar con humillantes $150, a pesar de las permanentes movilizaciones exigiendo un más que lógico y necesario aumento en las asignaciones. Y el drama de los sin techo quedó amargamente expresado en el desalojo y encarcelamiento de quienes ocupaban un edificio en SanTelmo, entre los que se encontraban militantes de la Asamblea del barrio. Al mismo tiempo, en Avellaneda y Quilmes, se le quieren entregar alegremente tierras al grupo Techint –íntimamente ligado al oficialismo- “por los grandes servicios prestados” en la zona a través de su manejo en el CEAMSE, donde dejó un desastre ecológico que incluso ha provocado enfermedades y muertes entre los habitantes de los alrededores. Y la minería a cielo abierto, que además del saqueo de nuestras riquezas provoca la destrucción del medioambiente, sigue siendo impulsada por la administración kirchnerista a pesar de la creciente oposición y movilización popular.

Queda en claro, entonces, que este gobierno no está en condiciones de sostener un programa “popular”, y aún cuando no sea una administración reaccionaria, es sí parte del enemigo de clase de los trabajadores. Hoy los principales problemas del pueblo trabajador son la carestía de la vida, la inflación, y el consecuente aumento de la canasta alimentaria, consecuencias inevitables de las políticas pensadas para beneficiar a los dueños del capital, agravadas por el conflicto agrario. Por eso es necesaria e imprescindible la unidad de los que luchan en contra de las políticas de saqueo y entrega, para conformar un gran movimiento nacional que pueda transformarse en una opción de masas para nuestro pueblo. En eso estamos trabajando, en el espacio “Otro camino para superar la Crisis”, y en reuniones y movilizaciones de la izquierda independiente de los bloques de la burguesía.

En ese marco, nos enorgullecen los dos años de publicación ininterrumpida de ésta nuestra prensa. El festejo por el segundo aniversario de Perspectiva de Clase se convirtió en un importante acto político, que nos sirve de trampolín para un nuevo desafío: a partir de este número, comienza a distribuirse comercialmente en los kioscos de los barrios más populosos de la ciudad de Buenos Aires. Y esperamos pronto poder hacerlo en todo el país, siempre intentando ser una ventana abierta a todas las expresiones de lucha de nuestro pueblo en defensa de sus intereses, de sus sueños y sus anhelos.

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Argentina: El ministro que agita fantasmas

LA ARENA

Apresuradas, temerarias y con fuerte olor a macartismo, aparecen las declaraciones del ministro de Justicia de la Nación acusando a partidos de izquierda por los hechos de violencia que terminaron con una formación del ferrocarril Sarmiento incendiada entre Merlo y Castelar y otra con severos daños el jueves por la mañana.

Apenas horas después de los ataques a los dos trenes, el funcionario habló de "sabotaje" y acusó a militantes del Partido Obrero, del Movimiento Socialista de los Trabajadores, de Quebracho y de Proyecto Sur. Esta última agrupación es presidida por Pino Solanas que, el mismo día de los incidentes presentaba en un cine porteño su último documental, "Próxima estación" que trata, precisamente, de las consecuencias desastrosas de la privatización del sistema ferroviario argentino.

El ministro acusó a "militantes" de esas fuerzas políticas de actuar con la expresa intención de provocar el ataque a las formaciones e incendiarlas. Mostró fotografías y aseguró que toda la operación estuvo sincronizada y orquestada. Pero ante la llamativa seguridad exhibida por el funcionario sobre la filiación partidaria de esas personas cabría preguntarle si, con la misma tajante convicción, podría asegurar que entre la multitud que participó de los episodios no había ningún militante de otros partidos como el justicialismo o del radicalismo, por ejemplo.

Entre los desmanes del jueves también se registraron robos de máquinas expendedoras de boletos con la recaudación en su interior, saqueos a un kiosco y hasta robaron un auto. Es evidente que no son actos propios de militantes políticos sino de sectores marginales que operan en momentos de caos y confusión.

Las fuerzas políticas acusadas reaccionaron con energía, negaron los cargos, anticiparon que querellarán al ministro y solicitaron audiencia al jefe de Gabinete. No son reacciones esperables de quienes reivindicarían una movilización si hubieran estado entre los organizadores. Y más aún ante el "éxito" alcanzado por los hechos que merecieron una extraordinaria atención mediática.

Pero el locuaz ministro de Justicia tan presto a la hora de apuntarle a la izquierda no dijo una palabra del desastroso servicio que presta la empresa Trenes de Buenos Aires, del grupo Cirigliano, propietaria de Transportes Plaza y concesionaria de las líneas Sarmiento y Mitre. Ese grupo empresario comenzó su meteórica carrera ascendente en los años noventa con el menemismo en el poder. Se supo adaptar a los nuevos tiempos y continuar recibiendo del Estado jugosos subsidios. Antes del año 2002 embolsaba 4,7 millones de pesos mensuales en tanto hoy, con el kirchnerismo en el poder, esa suma se acerca a los 20 millones.

Mientras tanto el servicio que presta es de una calidad pésima. Los pasajeros que deben utilizar la línea Sarmiento viajan amontonados como animales, en trenes en pésimo estado de mantenimiento que suelen detenerse imprevistamente en las estaciones o en el trayecto entre éstas sometiendo a interminables esperas a los pasajeros que deben llegar a sus trabajos en la Capital Federal. Ese maltrato, esas largas esperas, sin ninguna explicación, son las que han detonado las explosiones de bronca que muchas veces han derivado en furiosos ataques contra las propias formaciones. Una forma de desahogo que podrá cuestionar quien no usa ese servicio pero que, puestos en la piel de los que lo padecen todos los días del año, puede llegar a entenderse.

Pero de esa situación lamentable –que sí refleja el documental de Solanas– el ministro no dijo nada. Sólo prefirió azuzar la opinión pública contra el "peligro rojo" sin aguardar los resultados de una investigación judicial seria.

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Argentina: Defendamos el paro del 10 de septiembre, discutamos un plan de lucha hasta ganar

DELEGADOS DE BASE - SUTEBA LA PLATA

Tanto la FEB, como el Suteba han descubierto que los docentes bonaerenses tenemos dignidad. Esto, ha hecho que tuvieran que volver sobre sus pasos y convocar a nuevas medidas de lucha por aumento salarial. 

El acuerdo espurio que fijaba 84 $ de aumento y cláusulas antiparo quedó hecho añicos. El repudio de los trabajadores del magisterio fue masivo y contundente. 

El ministro Oporto acusa a las bases docentes de debatirse en la anarquía. Idiota; las bases docentes discuten las mejores formas de organización para conseguir sus reivindicaciones. 

Lo único anárquico es la política del gobierno provincial, del cual Oporto forma parte, que no puede arreglar ninguno de los problemas que aquejan a los bonaerenses y que cree que para juntar fondos, los docentes y resto de trabajadores estatales debemos sumirnos en la pobreza. 

Anárquico, es un gobierno que cree que la dignidad de los maestros se compra, comprando a los dirigentes gremiales. 

Anárquico, es un gobierno que improvisa en todos los planos: ni salud, ni educación para el pueblo, mientras se sigue fundiendo a la provincia “más rica del país” en medio de una fiesta de subsidios, salarios y jubilaciones de privilegio para los amigos del poder, clientelismo y delincuencia. 

Anárquico, es un gobierno que no sabe ni quiere enfrentarse a los poderosos y entonces recurre a robar los aportes del IPS. 
 
Entre las bases docentes no hay anarquía, hay esfuerzo y organización. 
 
Y fue así como les impusimos un camino distinto a los dirigentes del Frente Gremial (Baradel- Petrocini y cia), y los obligamos a recular ante una oferta miserable que, en su momento, consideraron “tentadora y superadora”. Recularon. No era para menos!!!. Apenas 84 pesos de aumento, contra una inflación incontrolable generaron el repudio masivo de los trabajadores del magisterio. 
 
El miércoles 10 de septiembre volvemos al paro. 

Oporto, sorprendido por nuestra fuerza, intenta chantajearnos con amenazas de descuentos. 

Nos quieren robar el presente con salarios de hambre y el futuro, robando los aportes jubilatorios, y encima nos amenazan. Definitivamente esta gente no tiene vergüenza. 
 
Vamos a la lucha para ganar: 
 
Necesitamos un plan de lucha que unifique a toda la provincia. 

Necesitamos plenarios de delegados y representantes de base que coordinen la lucha entre las diferentes seccionales. 

Necesitamos defender el paro del 10/9 y discutir la continuidad en un paro indeterminado hasta ganar nuestros reclamos. 
 
Debemos exigirles a Baradel y Petrocini que hagan publicas las futuras propuestas salariales del gobierno y someterlas a mandatos de asambleas de base. 

Nada de negociaciones secretas. 

Por un salario acorde a la canasta familiar. El futuro aumento no debe bajar del 20% al básico para empezar la discusión. 

Por 500$ de emergencia, basta de sumas en negro. 

Por un IPS para los trabajadores. Ningún acuerdo de paz social hasta el 2009. Ninguna cláusula antiparo.

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Argentina, Tucumán: Bussi, condenado a prisión perpetua, podría pasar mucho tiempo más en el country


PRIMERA FUENTE

Desde el viernes pasado, los abogados defensores de Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez tienen diez días hábiles para apelar la sentencia que condenó a los represores a prisión perpetua.

Luego de que los planteos sean declarados admisibles por el Tribunal Oral pasarán a la Cámara de Casación Penal de la Nación y como última instancia, a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El fiscal general también tiene vía libre para cuestionar el histórico fallo. Mientras tanto, hasta que el fallo quede firme, Bussi podría pasar mucho tiempo más en el country de Yerba Buena.

Tras las cinco semanas de audiencias que demandó el histórico juicio oral y público que condenó a prisión perpetua a Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez, ahora se inicia la etapa de apelaciones, que podría demandar más de un año si alguno de los planteos de las defensas llega hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

A partir del viernes pasado, luego de la lectura de los fundamentos de la sentencia que se realizó el jueves, el fiscal general Alfredo Miguel Terraf y los abogados defensores Amalina Silvia Assaf (por Bussi) y Horacio Guerineau (por Menéndez) tienen diez días hábiles para presentar un recurso de casación ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Josefina Curi. Si los magistrados declaran admisibles los planteos recién serán elevados a la Cámara de Casación Penal de la Nación, donde se resolverán a favor o en contra de los imputados, que fueron condenados por delitos de lesa humanidad cometidos contra el ex senador provincial Guillermo Vargas Aignasse. Si obtienen un revés judicial, los abogados defensores tendrán todavía una última vía para recurrir: a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a través de un recurso extraordinario federal.

Tanto los representantes letrados de Bussi como los de Menéndez anticiparon que apelarán la sentencia pidiendo la absolución de los militares retirados. Ricardo Fanlo, de la defensa de Menéndez, dijo a PRIMERAFUENTE que en caso de que se rechace el planteo a favor del represor ante la Corte llegarán hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Pero para los represores cuanto más demore el proceso apelatorio, mejor. Cabe recordar que el Tribunal Oral dispuso pasar la resolución sobre la modalidad del cumplimiento de la pena en una cárcel común hasta la etapa de su ejecución, es decir hasta que el fallo quede firme (sucederá en la instancia de la Corte Suprema de la Nación). Así, el ex gobernador de facto podría seguir gozando por otro año más del beneficio del arresto domiciliario en el country del Jockey Club de Yerba Buena. En tanto, el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército volvió ayer a Córdoba, donde sí fue enviado a una celda del penal de Bouwer luego de ser condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad cometidos en esa provincia.

Foto: Portón de entrada al country Golf Club de Yerba Buena. / Autor: PRIMERA FUENTE

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Argentina, Salta: El Ministerio de Trabajo avaló el despido de delegados como el no aumento a los obreros en el conflicto del Ingenio Tabacal

COPENOA

El Ministerio de Trabajo de esta provincia viene siendo fiel a las mediaciones que favorecen a las empresas en esta provincia, en detrimento de los trabajadores como lo realizaran las administraciones del ex gobernador Juan Carlos Romero. Quien desguazo este Ministerio, que carece de controles efectivos sobre los empresarios. La provincia de Salta tiene uno de los índices mas alto de trajo en negro en la Argentina, según estadísticas oficiales.

Desde esa cartera ministerial sobre el conflicto entre trabajadores del Ingenio y Refinería San Martín del Tabacal, administrado por la multinacional norteamericana Seabord Corporation, que solicitaban aumento salarial, afirmaron que el conflicto radico en una “Discusión intrasindical”, Afirmación realizad a la prensa por el funcionario Osvaldo Costello, quien participo de la audiencia de conciliación.

Para el gobierno el conflicto fue movilizado por intereses de izquierda y derecha, para terminar el conflicto en actos violentos.

El paro había comenzado el 29 de agosto, teniendo como eje un aumento el 20 % en los paupérrimos salarios de los trabajadores de la multinacional norteamericana, que ganan seis pesos por hora de trabajo y que la empresa no continuara en la justicia con la suspensión de la tutela sindical de seis obreros que fortalecieron el paro obrero y que la multinacional azucarera exigía en la audiencia de conciliación el despido de los mismos, audiencia entablada por el cuestionado Ministerio de Trabajo de esta provincia.

El acuerdo entre la partes estableció la renuncia de la actual Comisión del Sindicato que los trabajadores denunciaron de actuar a favor de la empresa. Y la continuación en la justicia de la quita de la tutela sindical de los delegados rebeldes realizada por la multinacional azucarera, a cambio la empresa garantizo no seguir tomando medidas contra los protestantes, como pagar los días de paro, sobre el aumento de sueldo el mismo no fue aceptado por la Seabord Corporation. Todo ello con el respaldo en la conciliación del Ministerio de trabajo de esta provincia.

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¿Por qué nos odian?. La economía en Estados Unidos: comienza la caída

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Cuando el atentado contra las torres del Centro Mundial de Comercio en New York el 11 de septiembre de 2001, más allá de lo lamentable de 3.000 muertes, muchas personas en el mundo festejaron. Algunos –los menos– en forma pública. Otros –más recatados– en privado. Pero sin dudas un sentimiento de secreta satisfacción cruzó el planeta, aunque las respuestas oficiales –políticamente correctas– fueran de condolencias: alguien se había atrevido a "ponerle el cascabel al gato".

Hoy, unos años después, va quedando cada vez más claro que el hecho fue un montaje calculado; eso, de todos modos, no invalida lo dicho arriba: aunque las muertes fueron de inocentes –afrodescendientes e hispanos fundamentalmente, todos trabajadores de los edificios; ningún empresario, ningún banquero, ningún general de cinco estrellas– era un golpe dado en el corazón del imperio, y para una amplia mayoría de la población mundial, eso tuvo un cierto sabor de triunfo. La historia mostró luego que no había nada de qué alegrarse con el hecho, pero el sentimiento de victoria que generó en la ocasión –momentáneo, fugaz, en buena medida revanchista–, muestra a las claras un sentir generalizado.

¿Qué significa este acontecimiento? ¿Por qué traerlo a colación ahora si pretendemos hablar de economía? Cuando el presidente Bush se pregunta "¿por qué nos odian?" (why do they hate us?), está afirmando una verdad: el mundo odia al imperialismo estadounidense. No odia a sus ciudadanos, sino lo que el imperio significa. Lo odia como siempre los explotados han odiado a sus explotadores; lo odia en medio de una confusa mezcla de temor y admiración simultáneas, en la que, sobre todas las cosas, destaca el rencor. Lo odia como cualquier subordinado, explotado, sojuzgado odia al motivo de sus penas. Motivos para ello sobran: en mayor o menor medida, no hay país del planeta que no esté sujeto a una cierta dominación de Washington, a su política imperial, a su altanería. En una gran proporción, el altísimo nivel de consumo (o despilfarro) de la sociedad estadounidense está mantenido por la explotación a que se ve sometida buena parte de la humanidad. Y hoy, cuando su economía está empezando a hacer agua, es el resto del mundo –otro motivo que acrecienta más aún ese odio– quien debe pagar los platos rotos. Es el resto del mundo quien, por medio de la imposición del dólar como moneda fuerte, artificialmente mantenida desde hace ya un buen tiempo, financia el hiper consumo de la sociedad de Estados Unidos. ¿Por qué no habría de odiárselo entonces? 

Ahora bien, hay una "buena noticia": el imperio no está creciendo. No está por caer en lo inmediato, pero todo indica que comenzó su curva descendente. Eso, para la gran mayoría del mundo, al menos en una primera reacción visceral, no deja de ser alegre. Aunque hay que tener claro que su caída, por lo intrincado de nuestro mundo, constituye un peligro para todos. La economía globalizada de hoy, liderada por Estados Unidos, hace que nadie escape a lo que suceda dentro de este gigante. Pero la primera sensación ante el comienzo de su fin es de satisfacción: "¡al fin!", podría decirse que es la reacción generalizada.   Después de la Segunda Guerra Mundial, a fines de 1940, como principalísima potencia capitalista occidental, con el monopolio de la energía nuclear y líder indiscutido en investigación científico-técnica, Estados Unidos se erigió en locomotora del desarrollo de la humanidad. Su economía, que venía creciendo en forma ininterrumpida desde hacía 150 años, le permitió imponerse como potencia total, no sólo en lo económico sino también en lo político, militar y cultural. El "american way of life" se difundió en forma planetaria, y el mundo todo, en mayor o menor medida, pasó a depender de Washington y del dólar. Para la década de los 60, de los 70, ese poderío –más allá del equilibrio relativo jugado por la Unión Soviética– fue total.   Para los 80, para los 90, otras potencias capitalistas –Japón, la Comunidad Europea– comienzan a hacer alguna sombra en el ámbito económico, aunque lejos de poner en jaque su supremacía. La caída del campo socialista acaecida en la última década del siglo XX lo deja como poder político-militar omnímodo, más aún que en el escenario post bélico del 45. Pero entrado el siglo XXI vemos que su declive es indetenible. Acostumbrada a un nivel de vida sobredimensionado, habiendo hecho del hiper consumo el motivo último de su dinámica, la sociedad estadounidense desde hace décadas ha gastado muchísimo más de lo que ha producido. Dicho en otros términos: está viviendo del crédito. Y es el resto del mundo quien paga su derroche superfluo, nosotros, cada uno de los que leemos estas líneas. ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? En realidad la caída comienza por un sinnúmero de motivos, pero básicamente por una dinámica interna, económica en lo sustancial. No ha sido un ataque externo el que provoca su declive; no ha sido tampoco el odio generalizado que da vuelta al mundo –la quema de una, o muchas, banderas del imperio no alcanzan para desestabilizarlo–. El declive comenzó porque el modelo capitalista, llevado a un nivel absurdo con el imperialismo global, no tiene futuro, no puede tener futuro. No sólo no puede tener futuro, sino que es un contrasentido humano: gastar más de lo que se produce es, simplemente, un delito ético, una inmoralidad. ¡Y una irracionalidad! ¿A dónde puede llevar el consumo incontrolado que generó el capitalismo en su punto máximo? Solo al descalabro, en todo sentido: humano y del planeta, nuestra casa común. Para graficarlo solo con un ejemplo, pequeño pero revelador: las Islas Maldivas, en el Océano Indico, están condenadas a desaparecer bajo las aguas oceánicas en un lapso no mayor de 50 años si continúa el calentamiento global de la Tierra debido a la sobreemisión de gases de efecto invernadero, en especial de dióxido de carbono producido por los motores de combustión interna de los autos, con el consecuente derretimiento de casquetes polares y glaciares y el subsiguiente aumento de la masa líquida de la superficie terrestre, siendo que sus habitantes no han vertido prácticamente ni un gramo de ese agente contaminante. ¿Dónde está la mayor cantidad de automóviles del mundo? ¿A eso podemos llamar desarrollo sano? Insistimos: es solo un pequeño ejemplo, pero muestra la irracionalidad del sistema en juego. 

Ahora bien: la economía de Estados Unidos, símbolo del capitalismo triunfante, va mal. De acuerdo a las estimaciones más pesimistas, se calcula que en poco tiempo podrían cerrar sus puertas de 100 a 150 bancos regionales. Gigantes de la banca como Merrill Lynch o Lehman Brothers también están amenazados por la quiebra, mientras que el Bank of America, uno de los más emblemáticos de la poderosa economía norteamericana, reportó recientemente cinco mil millones de dólares en pérdidas. En realidad todo el sistema bancario estadounidense, que se ha revelado más frágil de lo previsto, está afectado: sus pérdidas totales ascienden a 300.000 millones de dólares desde la crisis de las hipotecas a principios del 2008. Las grandes compañías de seguros son otras de las víctimas directas de la crisis económica que ahora vive el país. AIG, primera aseguradora mundial, ha visto su capital reducido a un tercio en un año. Pese a las drásticas medidas federales adoptadas, no se ha recuperado la confianza en el sistema. Por otra parte, el gigante automotriz General Motors, principal productor de vehículos en el mundo y dueño de ocho marcas, también lucha por la supervivencia. Con recesión, pánico de los inversores, estallido de los precios de los carburantes, además de el del acero, la tradicional empresa estadounidense tampoco se libra de las turbulencias de su economía pudiendo llegar a declararse en quiebra. La desocupación no baja; al contrario: crece. Y por vez primera vez en su vida una buena parte de ciudadanos estadounidenses comunes sufre por el valor de los combustibles. Todo indica que la recesión ha llegado para quedarse.   No hay ninguna duda que el imperialismo estadounidense ya tocó su punto máximo de desarrollo –algunos dicen que para la década del 70 del pasado siglo, coincidiendo con su techo de producción petrolera– y que ahora va para abajo. Sigue siendo una potencia invencible en lo militar, pero eso mismo marca que va perdiendo su llama inventiva, su poderío como avanzada de la ciencia y la técnica para la economía cotidiana. Lo único que puede seguir haciendo como sociedad es forzar a no bajar su nivel de vida –en muy buena medida hedonista y vacía–, manteniéndolo a través de un crédito impagable, además de generar un deterioro medioambiental criminal.

Una sociedad agraria tradicional, una sociedad del neolítico jamás podría vivir gastando más de lo que produce ni depredar su propio ambiente como se hace en Estados Unidos; no podría porque la matriz social en que se desenvuelve no se lo permite. Pero el capitalismo hiper desarrollado, en su fase de voracidad imperialista global donde lo único que rige la vida es la obtención inmediata de ganancia y el hedonismo simplista, no puede dejar de ser una maquinaria loca que se cava su propia fosa.   Estados Unidos de América desarrolló en forma suprema ese modelo de pobreza humana disfrazado de riqueza material. Ahora comienzan a verse los pies de barro sobre los que estaba asentado el modelo, su insostenibilidad, su irracionalidad inviable. Lo cual demuestra, en esencia, que es el sistema capitalista el que no tiene salida. Mientras su gobierno pudo imponer su moneda como patrón de cambio universal, todo el mundo les financió su voracidad. Ahora comienzan a cambiar las reglas de juego. 

La economía estadounidense vive del crédito, tanto los ciudadanos como el Estado. Cada ciudadano medio tiene un promedio de 4.2 tarjetas de crédito con una deuda de 2.607 dólares, y la deuda promedio por tarjetas de crédito de una familia tipo es de 8.565 dólares. Deudas técnicamente impagables (la crisis inmobiliaria recientemente desatada lo muestra de modo feroz). Por otro lado, el déficit fiscal supera los 700.000 millones de dólares (deuda igualmente impagable en términos reales). Todo ello no es sostenible. Sólo la guerra puede intentar demorar la caída. Demorar, pero no impedir. La economía ha perdido pujanza, va perdiendo competitividad ante otros nuevos actores, la media cultural del ciudadano común es cada vez más baja, la brecha en la diferencia de la apropiación de la riqueza nacional se agranda (ricos cada vez más ricos y en cantidad cada vez más reducida y pobreza en aumento) con lo cual el mercado interno se achica entrando en crisis, créditos impagables basados en un dólar artificialmente mantenido, dependencia del petróleo –que ya no va teniendo en su subsuelo– cada vez más absoluta, un parque industrial que se va envejeciendo, gastos militares inconmensurables; en otros términos: el escenario es malo, aunque siga siendo líder en muchos aspectos aún. En la actualidad alrededor de un 25 % de los gastos públicos del gobierno federal se destinan a la guerra. Su maquinaria bélica es fabulosa, aparentemente invencible en el ámbito de la contienda convencional. Pero aunque sea la hiper potencia militar sin contrincantes a la vista, esa bravuconada no es sostenible como auténtico proyecto de desarrollo armónico. Nadie puede vivir eternamente al fiado, consumir lo que no tiene; las deudas, alguna vez, hay que pagarlas. 

Las guerras actuales, las que están en curso (Afganistán, Irak) o las que podrían venir (Irán, Venezuela eventualmente), no son sino la expresión de una voracidad irrefrenable que intenta acometer contra todo lo que se oponga a su supremacía pretendidamente "divina". Pero, como dijo Goya, "el sueño de la razón produce monstruos", y ya ha llegado la hora de terminar con tanta locura. Un país que en su momento fue locomotora del desarrollo capitalista, desde hace ya varias décadas vive del crédito, recibiendo capitales frescos día a día que el resto del mundo le paga por conveniencia –nadie quiere abandonar el mercado más grande del mundo– o por miedo a sus criminales armas. Eso, además de ser éticamente enjuiciable, no tiene mayores perspectivas en el mediano y largo plazo.   Dos tercios de las reservas mundiales están hechas en billetes verdes, contra un cuarto acuñadas en euro, la moneda que viene fortaleciéndose cada vez más paulatinamente. Es probable que el euro reemplace al dólar como primera divisa de reserva en los próximos diez o quince años, lo cual evidencia los síntomas de agotamiento de la potencia económica estadounidense. Pero aún las reglas de juego las pone Washington. El mundo está inundado de dólares, siendo de momento casi imposible presentar una alternativa viable, ya que todas las monedas del planeta no pueden cubrir la cantidad de dólares circulantes. No se sabe con exactitud qué cantidad realmente existe, y el gobierno federal de Estados Unidos sigue imprimiéndolos sin detenerse ante el fraude que continúa perpetrando día a día. El fabuloso déficit estadounidense –el fiscal y la deuda privada de su población, ambos impagables– es comprado diariamente por los bancos centrales de los países a través de la inversión en bonos del Tesoro norteamericano. En otros términos: la gran potencia, y el mundo indirectamente, están sentados sobre un barril de pólvora. 

Esta situación crea un escenario de inciertas turbulencias futuras, no descartándose nuevas guerras. Muchos, cuando no todos, los conflictos bélicos que enlutan al mundo (más de veinticinco frente de combate abiertos, en los que directa o indirectamente participa la potencia americana) tienen en su origen la política imperial que busca seguir manteniendo un alto nivel de vida para sus ciudadanos, especialmente para su clase dirigente, absolutamente reñidos con la justicia universal –la misma que la dirigencia de Washington pregona a los cuatro vientos cuando habla de "democracia" y "libertad"–. Para decirlo con un ejemplo contundente, descarnadamente demostrativo de esa voracidad consumista desmedida que se generó en ese país: un ciudadano estadounidense medio utiliza 100 litros de agua diarios –solo 30 son necesarios para un buen nivel de vida–, mientras que uno africano consume menos de dos. ¿Hay acaso algún "destino manifiesto" que autorice esto? 

Como todo tirano, como toda clase dirigente enferma de poder, como todo imperio en la historia, sentirse dios invencible irremediablemente conduce a la decadencia. Eso ya está sucediendo en la clase dirigente de Estados Unidos. ¿Qué hacer entonces? Apurar la caída de una buena vez por todas. Eso no terminará con el sistema capitalista, pero es una forma, como mínimo, de preservar el planeta y de permitir vías alternas a un consumismo enfermizo. Hoy día levantar la voz contra el imperialismo estadounidense es una medida revolucionaria. Si esa loca maquinaria –en estos momentos en manos de fanáticos perfectamente equiparables a Hitler y a su delirio de "raza superior"– empieza a estar contra las cuerdas, de todos nosotros depende apurar la caída. La lucha por un mundo mejor es hoy, entre otras cosas, lucha antiimperialista. 

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