viernes, 26 de septiembre de 2008

Entrevista a María-Luisa Monreal: "nos solidarizamos con los pobres para cambiar las relaciones de desigualdad"


Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Sistemáticamente, las grandes potencias capitalistas del Norte saquean al Sur. Desde hace unas pocas décadas, ese Norte opulento también desarrolla planes de cooperación internacional para el Sur, pero contribuyendo con recursos infinitamente menores que los que se lleva.

¿Para qué existen esos mecanismos de cooperación? ¿Realmente cooperan con el desarrollo de los más necesitados? Cuando nacieron esos programas, a fines de la década del 50 con la Alianza para el Progreso que puso en marcha el gobierno de Estados Unidos, aparecían en los manuales de intervención en el extranjero como "estrategias contrainsurgentes", al lado de las ayudas militares. Hoy, 50 años después, y luego de muchos millones de dólares que los países pobres del Sur vienen recibiendo en calidad de ayudas no reembolsables, cabe preguntarse qué pasa que esa cooperación no termina de poner en marcha los procesos de desarrollo. Sin dudas que en todo ese campo hay reales iniciativas solidarias, junto a proyectos que no son verdaderas ayudas sino mecanismos sutiles de sujeción disfrazados de cooperación. Caben entonces varias reflexiones: ¿Está mal enfocada la cooperación internacional? ¿Es posible cambiar la situación de asimetrías en la sociedad global por medio de estos dispositivos? ¿O realmente las ayudas del Norte no buscan cambiar nada, no pudiendo ir más allá de paños de agua fría? Para hablar en detalle de estos aspectos Argenpress entrevistó en Montreal, Canadá, a María-Luisa Monreal, chilena de origen que trabaja en el país norteamericano desde hace ya largo tiempo en programas de solidaridad con el Sur. Ella es socióloga y tiene una formación en administración de empresas. Cuenta con varios años de experiencia en la cooperación internacional al servicio de Oxfam-Québec y CECI, tanto en Québec como en el extranjero. Su compromiso solidario la llevó a trabajar en América Latina y el Caribe así como en el África musulmana. Siendo miembro del Comité de Mujeres y Desarrollo de Oxfam-Québec, participó en la redacción de la política de género y desarrollo en 1995. El mismo año ocupó la sede como Comisionada de la Comisión General de la Enseñanza de Québec siendo un momento importante de reflexión colectiva sobre el futuro de la educación que permitió la elaboración de la reforma educativa de la región. Desde hace cinco años ha sido directora general de la Asociación Quebequesa de Organismos de Cooperación Internacional (AQOCI), que agrupa 63 organismos de cooperación y solidaridad internacional comprometidos con el desarrollo solidario y la justicia social a nivel mundial. Actualmente, es copresidenta de la campaña canadiense "Eliminemos la pobreza", e igualmente es presidenta de la campaña quebequesa "Un mundo sin pobreza: ¡Actuemos!"

Argenpress: Desde hace años, el Norte desarrollado otorga cooperación a los países pobres del Sur. ¿Qué puede esperar el Sur de estos mecanismos de ayuda? Maria-Luisa Monreal: Diría que hay ahí dos niveles. Por un lado, lo que esperan los países del Sur respecto al Norte tiene que ver con la solidaridad, con una responsabilidad que esos países del Norte tienen hacia las sociedades más pobres. Ya sea porque esos países del Sur fueron colonias anteriormente, ya sea por el pillaje que el Norte hizo históricamente de los recursos naturales del Sur y continúa haciendo, lo cierto es que hay una responsabilidad de aquéllos frente a las situaciones de pobreza que siguen dándose. Además, si los países del Sur esperan algo, eso tiene que ver con lo que los gobiernos del Norte asumieron como compromisos en la Cumbre del Milenio. Allí, en esa reunión de carácter internacional, los gobiernos de los países más desarrollados se comprometieron formalmente a trabajar para buscar el mejoramiento en las condiciones de los países del Sur, afrontando sus altos niveles de pobreza. Pero ha habido fallas enormes en eso, puesto que de los países del Norte que suscribieron esos acuerdos, no todos han respondido como se esperaba. En realidad, no todos han respetado lo pautado. De hecho Estados Unidos no ha respetado lo que en su momento firmó; y algo que lamentamos mucho desde la región de Québec es que otro de los países que no respetaron los acuerdos de esa cumbre es Canadá. Canadá es el único país del G-8 que tiene superávit del presupuesto nacional, y pese a eso no llega al 0.7 % de su producto nacional bruto destinado a la cooperación con el Sur. En este sentido los países del Sur pueden esperar, y además exigir, que los países del Norte se responsabilicen y respeten los compromisos que han tomado a nivel internacional. Por otro lado, a nivel de los ciudadanos, de las organizaciones y del movimiento social, es decir: de toda la sociedad civil, los países del Sur están esperando una gran solidaridad. Y eso es lo que nosotros intentamos hacer a través de nuestro trabajo. Nos solidarizamos con los más pobres y necesitados apostando a que, entre todos, sociedad civil del Norte y del Sur, podamos cambiar las actuales relaciones de desigualdad.

Argenpress: Sin dudas el mundo actual es profundamente asimétrico, siendo las diferencias entre Norte y Sur enormes, descomunales. ¿Qué debemos hacer para cambiar esa situación? ¿Cómo sería posible eliminar esas asimetrías estructurales con la cooperación internacional?

Maria-Luisa Monreal: Como ciudadanos y como miembros de las organizaciones de la sociedad civil, primero que nada debemos reforzar las solidaridades, tanto del Norte hacia el Sur como las establecidas del Sur con el mismo Sur. Nosotros, los habitantes de los países del Norte, debemos hacer presión en nuestros países para que los gobiernos se responsabilicen y respeten los compromisos asumidos en relación a las ayudas al desarrollo que se tomaron. Por otro lado, tanto en el Norte como en el Sur, nosotros como ciudadanos debemos presionar a los respectivos gobiernos para lograr que las ayudas que se envían en términos de cooperación internacional efectivamente lleguen a los sectores más pobres y necesitados. Hay que presionar para que las ayudas sean realmente una herramienta de ayuda para esos sectores y que no terminen favoreciendo a algunos grupos con intereses políticos específicos, intereses mezquinos, sectoriales. Igualmente debemos exigir que los grandes organismos financieros del mundo se democraticen y que las ayudas públicas al desarrollo no se den con condicionantes. Esa es una importante tarea política que debemos emprender. En realidad hay que anular las deudas de los países del Sur con los grandes organismos financieros internacionales, que por supuesto representan al Norte. Cuando los países pobres elaboran sus programas de desarrollo, tienen que ser ellos, sin intervención de nadie de afuera, los que delinean sus estrategias para crecer, ellos solos, sin interferencias ni condicionamientos de nadie. Deben ser los mismos ciudadanos en cada país del Sur los que deben ser consultados para confeccionar esos programas de desarrollo, y sus opiniones deben ser tenidas en cuenta seriamente. En estos momentos las ayudas al desarrollo que se otorgan están totalmente condicionadas y enmarcadas en la filosofía de ajuste estructural, sabiendo las terribles consecuencias que esas políticas han tenido en todos los países de América Latina, del África y del Asia donde se aplicaron. Por eso mismo tenemos la obligación de denunciar todo esto y buscar el cambio de esta situación. Nosotros mismos, en alguna medida, somos los autores de nuestro destino, por eso es que tenemos que actuar, tomar partido. La solidaridad con los más necesitados es imprescindible. Debemos exigir que nuestros gobiernos en el Norte nos rindan cuentas de lo que están haciendo, de cómo manejan las deudas externas de los empobrecidos países del Sur.

Argenpress: ¿La cooperación internacional tiene alguna agenda oculta?

Maria-Luisa Monreal: Si la definición misma de la cooperación internacional que el Norte destina a los países más pobres del Sur tiene como objetivo la erradicación de la pobreza –y es con ese criterio como nosotros trabajamos– entonces no hay ninguna agenda escondida. Ahora bien, con el actual proceso de globalización que vivimos, con un pensamiento único y con una idea de desarrollo única, proveniente del Norte, basada en la acumulación de capital y en el mercado y no en las necesidades reales del ser humano, el mundo queda muy injustamente balanceado; en ello no hay ninguna agenda escondida sino que se dice claramente, abiertamente: hay un pensamiento utilitarista basado en la defensa absoluta del mercado, y las ayudas que se entregan, según esa ideología, no sirven como ayudas sino que se dan en la lógica mercantil. Eso no es nada oculto. Ahí entra entonces nuestro trabajo, como organismos solidarios de cooperación: hacer que los gobiernos destinen esos flujos de ayuda solo para luchar contra la pobreza y no como un negocio para enriquecerse. Es inaceptable que todavía en este siglo haya en el mundo gente que viva con menos de un dólar diario. La pobreza es la injusticia más grande que pueda experimentar un ser humano, por eso hay que luchar para que eso cambie. Después de los hechos del 11 de septiembre del 2001 vemos que ha habido un cambio significativo en la relaciones internacionales; se puede ver ahora que hay mucha ayuda militar que se la pasa y contabiliza como ayuda pública al desarrollo. Eso es muy peligroso. Los gobiernos del Norte no pueden hacer lo que deseen con el dinero de sus contribuyentes; en definitiva, los dineros que se hacen llegar al Sur en calidad de cooperación son las contribuciones de los ciudadanos, por eso hay que fiscalizar qué se hace con eso. Es inadmisible que el dinero pagado como impuestos y que se dice que va para la erradicación de la pobreza y ayuda al desarrollo termine utilizándose con fines militares.

Argenpress: Los ciudadanos comunes de Canadá, ¿conocen la situación que se vive en Latinoamérica?, ¿están al tanto de cuál es la problemática que aquí se tiene?

Maria-Luisa Monreal: Durante la década de los 70 del siglo pasado, cuando se sucedieron todas las dictaduras militares en América Latina, muchos latinoamericanos llegaron a instalarse a Canadá. De hecho, yo soy uno de esos casos; vengo de Chile, de donde salí en 1974 con la dictadura pinochetista. Con esa llegada masiva de tantos exiliados políticos, la población canadiense conoció más en detalle lo que pasaba en nuestros países latinoamericanos. Eso hizo que creciera la solidaridad con lo que estaba sucediendo en aquellas regiones del continente. Creció la sensibilización respecto a esos problemas, y creció también la solidaridad. Hoy día, con el crecimiento enorme de las comunicaciones, se conoce mucho, se está al tanto. Eso por un lado. Pero además, por otro lado, con el establecimiento de los modernos tratados de comercio que se fueron dando últimamente, la población fue conociendo más aún de Latinoamérica. Y hoy día hasta se podría decir que hay como una moda con todo lo que tiene que ver con la comida latinoamericana, por cierto muy apreciada aquí en Québec.

Argenpress: La desideologización y despolitización que vino de la mano de las políticas neoliberales en todas partes del mundo, ¿ha hecho en Canadá que desaparezca la preocupación por Latinoamérica?

Maria-Luisa Monreal: Esa despolitización y falta de perspectivas políticas generales que ahora vemos es un fenómeno que se vive a nivel mundial. Por supuesto que en Canadá también está presente, pero eso es algo que lo podemos encontrar en cualquier país en estos momentos. Es muy lamentable, por supuesto. Por supuesto que, no obstante, ha habido y hay tentativas por seguir oponiendo alternativas a ese discurso único que nos invade, por ejemplo con el Foro Social Mundial. En concreto, en realidad, este Foro, si bien es un intento muy importante, muy válido, de todos modos no ha dado una línea clara de acción. Creo que, si bien es bueno ese intercambio que se puede dar en los foros, en los encuentros mundiales donde se conocen e intercambian distintas experiencias alternativas, de todos modos falta algo más aún. Las juventudes no tienen un proyecto claro y concreto de hacia dónde ir.

Argenpress: Ante esta falta de perspectivas políticas, ante esta cultura "light" que ha invadido todo, la cooperación internacional entendida como ustedes la entienden, es decir: la cooperación solidaria para el cambio, ¿puede aportar un granito de arena en la realidad contemporánea en la búsqueda de nuevos modelos? ¿De qué manera?

Maria-Luisa Monreal: La cooperación solidaria, que muchas veces no es la gubernamental sino la que se viabiliza directamente a través de organizaciones de sociedad civil, organizaciones solidarias no gubernamentales, es un buen aporte que puede servir para apoyar una nueva perspectiva. Esas organizaciones pueden jugar un importante papel en la sensibilización de las poblaciones del Norte, dando una información alternativa, ayudando a conocer lo que muchas veces no se dice del Sur. En esos contactos con un público joven, ávido de conocer muchos aspectos del mundo que los discursos tradicionales o el de los medios de comunicación no le presentan, el trabajo de información que hacemos en el Norte puede ayudar mucho, haciendo ver realidades desconocidas habitualmente.

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Venezuela: La necesidad del socialismo revolucionario


Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

La implosión de la Unión Soviética supuso un serio revés para quienes, adheridos a los ideales del socialismo, luchaban (y luchan) por un mundo más justo y sin divisiones de ninguna clase.

Para sus enemigos históricos, la misma representaba el fin de la historia, al proclamarse victoriosa la democracia representativa y, con ella, la economía capitalista, a escala mundial. Sin duda, la supremacía del capitalismo arroparía inevitablemente a todo el orbe, conduciendo a todas las naciones a un mismo destino y una promesa de bienestar generalizado, favorable a las naciones capitalistas industrializadas. Sin embargo, la reacción temprana contra los inicios del neoliberalismo globalizado en nuestra América, lo mismo que la insurgencia armada de campesinos e indígenas en el sur de México, justamente cuando se anunciaba la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio entre este país, Estados Unidos y Canadá, hizo que muchos dudaran de la veracidad de esta afirmación tan categórica.

Durante este tiempo, grupos, individualidades y movimientos se plantearon hallar una alternativa al capitalismo. En esta convergieron ecologistas, ex guerrilleros, feministas, campesinos, científicos sociales e intelectuales, entre otros, que concluyeron en que la vía a escoger tendría que ser la del socialismo. Esto vino a tomar revuelo cuando Hugo Chávez lo asumió abiertamente en el Foro Social de Sao Paulo, generando toda suerte de proyectos teóricos, especulaciones, y, por supuesto, oposiciones de una y otra parte, lo cual se ha mantenido hasta hoy con pocas variantes. No obstante, el hecho de que se esté hablando con mayor libertad y seriedad sobre las posibilidades de construir realmente el socialismo adolece aún de un debate de altura, el cual podría extenderse a los sectores populares que -hoy por hoy- se han convertido en sujetos sociales de la revolución, especialmente entre nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños.

Algunos han llegado a creer que la asunción del gobierno es indicativa de lo que puede ser la revolución socialista aún cuando están conscientes de que ello sólo será realidad mediante la organización, la lucha y la conciencia revolucionaria del pueblo. Hasta ahora varios de los gobiernos de la región sudamericana se han proclamado de izquierda o progresistas, sin dar pasos decididos hacia el socialismo, contentándose con mejoras parciales que dejan intactas las diferentes estructuras que caracterizan a la sociedad capitalista. En este sentido, vale recordar lo aseverado en 2007 por Aurelio Alonso, Director de la Casa de las Américas, al señalar que “no basta que el proletariado tome el poder ni que la burguesía sea expropiada ni que se derogue la legalidad del ancien régime ni que se barra con sus instituciones y se desechen sus fundamentos ideológicos. El dato clave es, a nuestro juicio, que reinventar el socialismo supone parejamente reinventar la democracia, y viceversa, y este es un paquete completo en la agenda del siglo XXI”.

Falta mucho por definirse en este camino. La multiplicidad de factores que han hecho de nuestras naciones dependientes o semi-dependientes, subdesarrolladas y con una gran deuda social insatisfecha tendría que someterse a la identificación del socialismo revolucionario como una alternativa válida y necesaria frente a los desniveles y depredación en aumento del capitalismo globalizado. Para ello es ineludible que se produzca una insurrección (en el buen sentido de la palabra) contra el orden establecido, sin permitir que la misma derive en un reformismo que, a pesar de declararse socialista y revolucionario, sólo servirá para impedir los cambios que demandan nuestros pueblos para su redención total. Esto es lo que hace del socialismo revolucionario una necesidad histórica y una verdadera alternativa para la preservación de la vida en general.

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Colombia: de masacres en masacres


Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

El diario español El Tiempo, editado en Bogotá, actualiza en su edición del 25 de septiembre las informaciones sobre una de las masacres más criminales ejecutadas en Colombia hace unos 20 años, en la que fueron asesinadas más de 200 personas, cuando “los paramilitares y los narcos” sembraron el terror en Trujillo (Valle) y decenas de cadáveres fueron descuartizados y lanzados al Río Cauca.

Fue un crimen de lesa humanidad por lo cual el Estado colombiano tuvo que pedir disculpas en 1995 a instancias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Varios de los más notables narcotraficantes colombianos se unieron a los paramilitares para esta masacre. Un Fiscal de derechos humanos acaba de ordenar la detención de 12 ex-miembros del ejército y la policía, a 2 ex-funcionarios públicos y a 6 reconocidos paramilitares. Han sido identificados por los menos 60 personas involucradas en este crimen de lesa humanidad. Decenas de cadáveres fueron descuartizados por los criminales y sus cuerpos arrojados al Rio Cauca. La Fiscalía acaba de librar 20 órdenes de capturas para personas sindicadas de participar en ese crimen. De ellos, 12 miembros de la fuerza pública, ya retirados, que en la época de los hechos tenían jurisdicción en el centro y norte del Valle entre los cuales hay capitanes, tenientes, agentes y soldados adscritos al Batallón Palacé y a la policía de Tuluá y Trujillo. Otras 8 órdenes de captura son contra paramilitares y sicarios que participaron en esos hechos. Dice El Tiempo que “la masacre tuvo un sello macabro: el uso de motosierras para desmembrar, vivas, a las víctimas, cuyos cadáveres también fueron echados al Río Cauca”.

La reacción de los dos gobiernos de la época fue enérgica y notable: impulsar con gran energía y dinámica acuerdos de paz con los movimientos guerrilleros existentes, liderados por el M19, que acompañó con energía y entusiasmo ese propósito. Fue firmada la paz y como un elemento fundamental de ella fue acordada la convocatoria de una Asamblea Constituyente Nacional de elección popular abierta, en que la mayoría de las guerrillas, con excepción de las FARCs, participaron en los acuerdos de paz y lograron la elección de varios de sus miembros en la Constituyente, que expidió la Constitución más progresista y avanzada de Colombia del siglo XX y que la derecha-liberal conservadora unida en torno al presidente Álvaro Uribe Vélez, pro-norteamericano de la más extrema derecha, han venido desmontando y privatizando las empresas económicas del Estado que habían cumplido una extraordinaria tarea de progreso social y económico en Colombia. Pero ahora, en estos días, en su edición del 25 de septiembre el diario El Espectador informa que fueron capturados y asesinados en las cercanías de Bogotá 19 jóvenes, cuyos cadáveres, en la medida en que se producían las muertes, iban siendo trasladados a los municipios de Ocaña en el departamento de Norte de Santander y de Cimitarra en Santander entre enero y agosto de este año. Lo inaudito es que según El Espectador, y declaraciones del Fiscal General de la Nación, Mario Iguarán, hubo muy corto tiempo entre la desaparición de los jóvenes en Bogotá y el momento en que fueron “reportados como muertos en combates por el Ejército Nacional”. Entre los autores de este crimen, quedaron involucrados los militares al atribuir un combate con el ejército. A su vez, el Defensor del Pueblo Vólmar Pérez denunció que las llamadas “Águilas Negras”, integradas por miembros de las autodefensas paramilitares y grupos de narcotraficantes se han dedicado a reclutar jóvenes en Bogotá, muchos de los cuales son asesinados como acaba de ocurrir con las víctimas de Bogotá cuyos cadáveres aparecieron al norte de Colombia. Estos son crímenes y masacres de la nueva época en la violencia que vive Colombia donde se cometen asesinatos permanentes en todas las regiones de país, sin que aparezca la fuerza del Estado para impedirlo. Por el contrario, solamente los medios de comunicación locales informan de estos crímenes. La prensa de circulación nacional los ignora.

Como estamos en movimientos electorales para una segunda reelección del presidente Uribe Vélez, los miembros de la coalición gobiernista del Presidente tienen al Congreso como instrumento para aprobar con sus mayorías actuales la reforma constitucional y legal que permita la reelección del presidente Álvaro Uribe Vélez, al puro estilo mexicano de la época de Porfirio Díaz o de los dictadores permanentes de América Central y del Caribe, que eran conducidos por los Estado Unidos de América y empresas como la United Fruit Company. Entre tanto en departamentos como Atlántico y Córdoba sigue la oleada de crímenes y asesinatos.

Colombia lleva más de 50 años de violencia y crímenes de la fuerza pública, paramilitares, narcotraficantes y restos de guerrillas. Más de medio siglo de asesinatos que sobrepasan las 500.000 víctimas. Esto es un escándalo y una vergüenza, pues ese volumen de crímenes no se habría podido cometer ni siquiera participando Colombia en la Segunda Guerra Mundial. Fueron víctimas de los asesinatos personas notables de la vida política y gubernamental de Colombia como: Jorge Eliecer Gaitán, cuando era candidato único liberal a la presidencia de la República; todos los precandidatos presidenciales de la Unión Patriótica: Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa; el candidato presidencial del M19, Carlos Pizarro León Gómez, ya incorporado totalmente a la paz en el país y a la convocatoria de la constituyente que culminó con notable éxito estos esfuerzos de paz. También fue asesinado Carlos Mauro Hoyos, liberal, Procurador General de la Nación y Luis Carlos Galán candidato liberal a la presidencia de la República.

Foto: Colombia: Paramilitares en Medellín. / Autor: NODO 50

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Crisis mundial: El colapso capitalista inaugura una gran crisis política


Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

La semana pasada, el sistema financiero de los Estados Unidos colapsó. Es necesario decir esto en forma clara y neta, porque muchos izquierdistas, al cabo de un prolongado período de domesticación política, ven esa posibilidad - si es que existe- , en un futuro distante. La prueba de este colapso fue la intervención excepcional del Estado norteamericano y la crisis política que ha desatado.

Las crisis del capital no operan en un vacío político, sino en el marco constituido del Estado. Los Estados se entrelazan con el movimiento de la economía a través de las finanzas públicas, las cuales forman parte de la reproducción social del capital. Esas finanzas públicas no tienen una existencia exterior a la economía capitalista: son el producto de ella por el sistema de impuestos, por el crédito público y por la centralización del proceso monetario.

Dislocación

De nuevo: la semana pasada este régimen colapsó. Quebró uno de los grandes bancos de inversión (Lehman Brothers), con una deuda de 600.000 millones de dólares; fue nacionalizada una aseguradora, con obligaciones por un billón de la misma moneda; fue liquidada otra banca, Merril Lynch, en beneficio de un competidor, Goldman Sachs, el cual fue socorrido enseguida por el Banco Central, que le aseguró su respaldo al reconvertirlo en un banco comercial. Diez días antes, el Estado había nacionalizado dos entidades bancarias semipúblicas, Fannie Mae y Freddie Mac, con deudas conjuntas de cerca de seis billones de dólares. El punto culminante de la crisis fue cuando quedó en evidencia la bancarrota de uno de los principales fondos que invierten en colocaciones de cortísimo plazo, amenazando un mercado de 3,5 billones de dólares. El régimen monetario se congeló: los capitales empezaron a abandonar todas las formas de inversiones para refugiarse en títulos del Tesoro norteamericano, el cual de esta forma llegó al record en un período no deflacionario: 0,25 por ciento de interés anual. En contraposición con esto, la tasa de préstamos entre bancos de primera línea subía a casi un 7 por ciento, una suerte de riesgo-bancario de 2.800 puntos (como en los peores momentos de la bancarrota de Argentina en 2001), aunque sin que se registraran operaciones relevantes, de las que todo el mundo rehuía. El sistema monetario estaba paralizado. La Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos, había perdido el control de la política monetaria, toda vez que su tasa de fondos federales, del 2 por ciento, no ejercía la menor influencia en el mercado. No solamente esto, sino que también ella veía cernirse la amenaza de la bancarrota, pues sus reservas habían caído a menos de la mitad a fuerza de absorber títulos incobrables de bancos en quiebra, a los cuales entregaba, a cambio, títulos del Tesoro norteamericano. El secretario del Tesoro tuvo que anunciar una re-capitalización de la Reserva Federal, mediante la emisión de títulos públicos. Cuarenta y ocho horas después la sacó directamente de circulación, al hacer conocer la intención del gobierno de comprar él, directamente, cualquier activo que le ofrecieran las entidades financieras, de cualquier tipo y carácter, por un mentiroso estimado de 700.000 millones de dólares. Lo que está en juego, sin embargo, supera ese monto por un múltiplo que nadie conoce.

Los papanatas nacionales y populares descorcharon las botellas para celebrar esta intervención estatal, quizá porque servía para avalarles la operación similar que ellos acaban de hacer con Aerolíneas (rescatar a Marsans y a los acreedores de AA) o, más atrás, el rescate de los bancos en el colapso de 2001. Saludaron al ‘neoliberal' Paulson, el secretario de Bush, por su reconversión al ‘keynesianismo'. Pero la tradición del rescate bancario tiene varios siglos encima, no está asociada a ningún economista reciente, aunque cualquiera de ellos y el mismo Keynes hubieran defendido cualquier protección de la propiedad privada de los grandes banqueros. El llamado keynesianismo es una política de estímulo a la demanda en un período de recesión o depresión económica. No es eso lo que intentan hacer ahora los amigos de Bush.

Quiebra el plan de rescate

Si bien la Bolsas mundiales saludaron con euforia la intervención, el entusiasmo se disipó enseguida y ha desatado - como lo previmos en estas páginas la semana pasada- , una crisis de régimen político ¡al punto que Mac Cain ha decidido suspender la campaña electoral! En la edición anterior, entre números y cifras, advertimos la posibilidad de un adelanto de la transferencia del mando y el establecimiento de un régimen de emergencia. Para cualquiera es claro que el supuesto plan de Paulson está condenado al fracaso, y por eso enfrenta resistencias cada vez mayores en el Congreso de Estados Unidos. El editor del principal diario financiero del mundo, Martin Wolf del Financial Times, acaba de bajarle el pulgar: "El plan de Paulson no es la verdadera solución a la crisis" es el título de su último artículo, una condena que suena muy fuerte porque viene de alguien que hasta hace poco consideraba que "la única salida es la nacionalización". Antes de que ese plan vea la luz, entonces, es más probable que Paulson tenga que dejar el Tesoro. En ese caso se formará un gobierno interino, al menos en el campo financiero, que reunirá a los dos partidos dominantes; se formará una coalición y Bush quedará como un mascarón de proa. A los que ven el colapso en el futuro hay que advertirles que la sociedad norteamericana se encuentra conmovida hasta sus cimientos.

En realidad, la crisis financiera está lejos de haber agotado su curso. Hasta ahora todo ha girado en torno a los créditos hipotecarios y a la bicicleta financiera vinculada con esos créditos, que ha puesto en circulación valores ficticios varias veces superiores al movimiento de crédito que le dio origen. La toxicidad hipotecaria acabó con varios niveles de finanzas hasta llegar al colapso reciente. Pero el movimiento financiero no se limita al mercado hipotecario: también están todas las formas de crédito al consumo, las tarjetas de crédito, los créditos a las corporaciones, el mercado de acciones y su financiamiento y, en el tramo superior, la financiación de la compra, liquidación y reestructuración de empresas. En todos estos sectores la situación es de completa crisis, pero importa destacar al que afecta a las grandes corporaciones, pues se estima que los bancos tienen operaciones de transferencias de empresas sin completar, en Estados Unidos, por más de un billón de dólares. O sea que han adelantado el dinero para ello a cuenta de grupos financieros que podrían no proceder a completar el negocio en las nuevas circunstancias, ni podrían ser sustituidos por la colocación de títulos en los mercados públicos. Por eso, el Financial Times puede decir (24/9) que "el costo del rescate es imposible de de estimar", o sea que puede superar largamente los mencionados 700.000 millones de dólares.

Concurso de acreedores

El plan de rescate tiene particularidades que ponen de manifiesto la enorme crisis de conjunto que está atravesando el capital. Se trata de un proyecto de apenas dos hojas que equivale a un cheque en blanco para el secretario del Tesoro, que en el pasado reciente fue el mandamás de Goldman Sachs. No tiene un método de evaluación de los rescates, ni un método de responsabilidades políticas. Bastó que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, confesara al Senado que la intención era comprar los títulos invendibles de quien lo solicite bastante por encima de su valor, para desatar una crisis parlamentaria. Ocurre que este diseño sirve también para capitales que no están en quiebra y que pueden utilizar esta posibilidad para reforzar sus negocios sacándose de encima la porción de sus activos que es incobrable. En este caso, el proyecto no serviría para parar quiebras sino como instrumento de una política de concentración financiera dictada desde el Tesoro norteamericano. El plan, sin embargo, no tiene ninguna previsión de rescate para las familias con deudas hipotecarias, alegando que podría beneficiar a las que no tienen dificultades en pagarlas. Sin una contrapartida para las familias endeudadas, el plan es políticamente inviable, en especial en un período electoral, pero además no serviría para poner fin al problema de origen: la incapacidad para pagar esas hipotecas.

Los círculos capitalistas se encuentran completamente confundidos acerca de esta crisis y además enfrentados por salidas antagónicas que tienen que ver con su diferencia de intereses y de posiciones. Cuando desecha el plan Paulson, el ya mencionado editor del Financial Times dice que no existe ninguna posibilidad de recuperar los precios de los títulos invendibles, que es lo que pretende el plan con su compra por parte del Estado, simplemente porque la deuda de los grupos financieros afectados ha llegado a tal magnitud que "es impagable". Lo que se sobreentiende aquí es algo más: que el intento de re-comprarla puede hundir financieramente varias veces al Estado. En este caso el plan Paulson conduce a una debacle cósmica. Sorprendentemente propone, sin embargo, como alternativa que los acreedores la usen para recapitalizar las empresas en estado de quiebra, o sea que se reconozca valor de capital a créditos que no tienen valor. Lo que debe entenderse, en realidad, es esto: el acreedor renuncia a recuperar su crédito (pierde su capital) hasta el valor resultante de la empresa o banco en quiebra. La sociedad capitalista debe entrar en un concurso de quiebra, con las convulsiones sociales y políticas correspondientes.

El Estado es parte del problema

¿Entonces qué dicen los economistas y banqueros que aprendieron de la debacle de los años '30? ¿Cómo están funcionando ‘los instrumentos institucionales' que habrían sido diseñados para prevenir, controlar o pilotear crisis de fondo? ¿Qué queda de la alegre fantasía ‘progre' de que el capitalismo es un proceso de reciclaje? ¿Dónde está la ‘ley de hierro' que dice que el capital está protegido de su extinción por el Estado? Todas esas ‘instituciones' han servido para darle a la crisis una amplitud inigualable. Bancos, mercados de capitales, sistemas monetarios han servido para separar hasta proporciones o niveles desconocidos el valor de cambio de las mercancías producidas (y de toda actividad social en general) de su valor de uso social; al capital del trabajo; a la producción de la acumulación, para darle en definitiva esta dimensión colosal a la crisis. El Estado no es la solución del problema sino parte de él, y es por eso que el derrumbe actual es, ya mismo, potencialmente revolucionario.

Varios economistas han atribuido la incapacidad del Estado para intervenir en forma satisfactoria en la crisis en curso al enorme déficit fiscal generado por los gastos de guerra. La evaluación oficial del costo de la guerra de Irak, para Estados Unidos, es de cerca de 600.000 millones de dólares, pero otras fuentes multiplican esa cifra por cuatro. La crisis actual y la pretensión de Bush de conseguir un cheque en blanco para comprar valores invendibles por billones de dólares plantean una crisis decisiva para cualquier Estado: su capacidad de financiar una guerra. Es muy oportuna, por esto, la observación de un progresista norteamericano, que acaba de decir que "Paulson es a la estrategia financiera, lo que Rumsfeld (el ex secretario de Guerra que fracasó en Irak y en Afganistán) es a la estrategia militar". Sin embargo, no es cierto que asistamos a una declinación del ‘imperio americano' en relación con otras potencias o naciones capitalistas: asistimos a una explosión de escala histórica de todas las contradicciones acumuladas del capital.

La Unión Europea en una situación explosiva

Todo concepto correcto deja de ser tal cuando cruza ciertos límites. Es lo que ocurriría si la afirmación de que la crisis mundial tiene su centro en Estados Unidos supusiera que, por ejemplo, el capital financiero en la Unión Europea enfrenta una perspectiva de bancarrota mitigada o periférica a la norteamericana. En realidad, ocurre todo lo contrario, porque como lo clarifica muy bien un artículo del Financial Times (23/9), "los mayores bancos europeos no solamente son demasiado grandes para dejarlos caer sino también demasiado grandes para ser salvados". A diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, ningún Estado europeo tiene la capacidad financiera para hacerse cargo de ellos, ni la UE constituye un Estado supranacional, o sea con una capacidad de imponer contribuciones en gran escala o recurrir en esa misma medida al mercado de capitales.

Los autores de este interesante artículo señalan que el Deutsche Bank tiene obligaciones por dos billones de euros (2,8 billones de dólares) y un apalancamiento de 1 a 50, o sea que su capital es de apenas 40.000 millones de euros. La situación del Deutsche es, entonces, incluso peor que la de los norteamericanos Bear & Sterns, Lehamn Brothers o Fannie Mae, que fueron enviados a la quiebra o rescatados en forma precaria por el Tesoro de los Estados Unidos. Pero el problema europeo es que el monto del endeudamiento del Deutsche equivale al 80 por ciento de todo el PBI de Alemania, que es de 2,5 billones; o sea que su rescate está fuera del alcance de la señora Merkel. Algo similar ocurre con el inglés Barclay, cuyas obligaciones son de 1,3 billones de libras esterlinas (2,4 billones de dólares) y tiene un apalancamiento de 1 a 60, o sea que su capital es de solamente 20.000 millones de libras esterlinas. Pero, además, el endeudamiento del Barclays es igual a todo el PBI de Gran Bretaña, o sea que Gordon Brown estaría obligado a mirar el hundimiento del Barclays por TV. Son, precisamente, estas limitaciones insalvables (el déficit relativo de sus finanzas y de su crédito público) las que explican el ‘conservadurismo financiero' de los Estados europeos y del Banco Central de Europa. En resumen, Europa depende de la capacidad de salvataje del Tesoro norteamericano. Fue lo que ocurrió, cuentan los articulistas, con la nacionalización de la aseguradora norteamericana AIG pues al evitar su quiebra se salvaron, al mismo tiempo, los seguros sobre operaciones financieras de la banca europea, por una suma de 300.000 millones de dólares.

¿Y entonces? La respuesta es obvia: lo único que puede hacer la UE es suplementar las operaciones de rescate que arma el Tesoro de Estados Unidos, con la expectativa de que la crisis no voltee a sus propios grandes bancos. Esto podría producirse de diversas maneras: una es seguir comprando los títulos que emita el Tesoro de Estados Unidos para salvar a empresas en quiebra; la otra es comprar en forma ilimitada los dólares que emita Estados Unidos cuando la que compre esos títulos del Tesoro sea la Reserva Federal. Estos dólares se filtran, ulteriormente, al mercado mundial por la vía del comercio (déficit de comercio exterior) o del movimiento de capitales (salida al exterior). En su límite, esta situación es insostenible: lleva a la devaluación del dólar (revaluación del euro) y al dislocamiento monetario internacional. De todos modos, alguno de estos grandes podría caer en el próximo período con independencia de lo que intente hacer Estados Unidos o, precisamente, por el fracaso de sus planes de rescate.

Como se puede ver, la perspectiva de la Unión Europea como tal es extremadamente precaria. Los Estados nacionales no tienen los medios financieros que requiere la situación, mientras la Comisión Europea no tiene los recursos estatales y políticos. Una salida sería la de otorgar a las instituciones supra-europeas capacidades financieras y presupuestarias extraordinarias, pero esto conlleva a liquidar los Estados nacionales y a construir uno de carácter continental, lo que no podría ocurrir sino al cabo de crisis extraordinarias y prolongadas y, probablemente, de una nueva guerra que encargue esa tarea a uno o dos Estados nacionales existentes contra los otros. La otra es la disolución de la UE y, en ambos casos, se llega a una situación de conflicto terminal con el imperialismo norteamericano, transformándose en una colonia yanqui o produciendo una nueva guerra mundial.

Foto: Estados Unidos - Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal. / Autor: Lu Mingxiang - XINHUA


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La ideología del libre mercado está lejos de su fin

Naomi Klein (ZNET)

Sea cual sea el significado de los eventos de esta semana, nadie debiera creer las afirmaciones exageradas de que la crisis del mercado representa la muerte de la ideología del “libre mercado.” La ideología del libre mercado ha servido siempre los intereses del capital, y su presencia sube y baja según su utilidad para esos intereses.

Durante los tiempos de la bonanza, es rentable predicar el laissez faire, porque un gobierno ausente permite que se inflen las burbujas especulativas. Cuando esas burbujas revientan, la ideología se convierte en un obstáculo, y se adormece mientras el gran gobierno parte al rescate. Pero tranquilizaos: la ideología volverá con toda su fuerza cuando los salvatajes hayan terminado. Las masivas deudas que el público está acumulando para rescatar a los especuladores pasarán entonces a formar parte de una crisis presupuestaria global que será la justificación para profundos recortes en programas sociales, y para un nuevo ímpetu para privatizar lo que queda del sector público. También nos dirán que nuestras esperanzas de un futuro verde son, lamentablemente, demasiado costosas.

Lo que no sabemos es como reaccionará el público, Hay que considerar que en Norteamérica todo el que tiene menos de 40 años creció mientras se le decía que el gobierno no puede intervenir para mejorar nuestras vidas, que el gobierno es el problema no la solución, que el laissez faire es la única opción. Ahora, repentinamente, vemos a un gobierno extremadamente activista, intensamente intervencionista, aparentemente dispuesto a hacer cualquier cosa que sea necesaria para salvar de ellos mismos a los inversionistas.

Este espectáculo provoca necesariamente la pregunta: ¿si el Estado puede intervenir para salvar a corporaciones que tomaron riesgos imprudentes en los mercados de la vivienda, por qué no puede intervenir para impedir que millones de estadounidenses sufran inminentes ejecuciones hipotecarias? De la misma manera, si 85.000 millones de dólares pueden ser puestos a disposición instantáneamente para comprar al gigante de los seguros AIG ¿por qué la atención sanitaria de pagador único – que protegería a los estadounidenses de las prácticas depredadores de las compañías de seguro de salud – parece ser un sueño tan inalcanzable? Y si cada vez más corporaciones necesitan fondos públicos para permanecer a flote ¿por qué no pueden los contribuyentes exigir a cambio cosas como topes a la paga de ejecutivos, y una garantía contra más pérdidas de puestos de trabajo?

Ahora, cuando quedó claro que los gobiernos pueden ciertamente actuar en tiempos de crisis, les será mucho más difícil pretender impotencia en el futuro. Otro cambio potencial tiene que ver con las esperanzas del mercado en cuanto a futuras privatizaciones. Durante años, los bancos globales de inversión han estado cabildeando a los políticos a favor de dos nuevos mercados: uno que provendría de la privatización de las pensiones públicas y otro resultante de una nueva ola de carreteras, puentes y sistemas de agua privatizados o parcialmente privatizados. Esos dos sueños acaban de hacerse mucho más difíciles de vender: los estadounidenses no están de humor para confiar una mayor parte de sus activos individuales y colectivos a los imprudentes tahúres de Wall Street, especialmente porque parece más que probable que los contribuyentes tendrán que pagar para recuperar sus propios activos cuando reviente la próxima burbuja.

Ahora, con el descarrilamiento de las conversaciones en la Organización Mundial de Comercio, esta crisis también podría ser un catalizador para un enfoque radicalmente alternativo a la regulación de los mercados y sistemas financieros mundiales. Ya estamos viendo un movimiento hacia la “soberanía alimentaria” en el mundo en desarrollo, en lugar de dejar el acceso a los alimentos a la merced de los caprichos de los negociantes de materias primas. El momento puede haber llegado finalmente para ideas como impuestos al comercio, que retrasaría la inversión especulativa, así como para otros controles del capital global.

Y ahora, cuando nacionalización ya no es una palabrota, las compañías de petróleo y gas debieran tener cuidado: alguien tendrá que pagar por el giro hacia un futuro más verde, y tiene mucho sentido que el grueso de los fondos provengan del sector altamente rentable que tiene la mayor responsabilidad por nuestra crisis climática. Ciertamente tiene más sentido que crear otra peligrosa burbuja en el comercio de carbono.

Pero la crisis que estamos presenciando pide cambios más profundos. El motivo por el que se permitió que proliferaran esos préstamos chatarra no fue sólo porque los reguladores no comprendieron el riesgo. Es porque tenemos un sistema económico que mide nuestra salud colectiva exclusivamente sobre la base del aumento del PIB. Mientras los préstamos chatarra alimentaban el crecimiento económico, nuestros gobiernos los apoyaron activamente. De modo que lo que hay que cuestionar realmente debido a la crisis es el compromiso indiscutido con el crecimiento a todo precio. Esta crisis debiera llevarnos a un camino radicalmente diferente en la forma en la que nuestras sociedades miden la salud y el progreso.

Nada de esto, sin embargo, sucederá sin una inmensa presión pública sobre los políticos en este período crucial. Y no se trata de un cabildeo cortés sino de una vuelta a las calles y al tipo de acción directa que produjo el Nuevo Trato en los años treinta. Sin eso, habrá cambios superficiales y un retorno, lo más rápido posible, a los negocios como si tal cosa.

Traducido por Germán Leyens

Autor foto: ABBEYNEWS


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Los Socialistas de Wall Street


Amy Goodman (DEMOCRACY NOW)

La crisis financiera en la que se encuentra sumido Estados Unidos produjo que algunos de los bancos y compañías aseguradoras más importantes suplicaran al gobierno que realice un enorme desembolso de dinero para sacarlos de la crisis. Las industrias banquera, financiera, de inversiones y aseguradora, durante mucho tiempo acérrimos enemigos de los impuestos, ahora necesitan dinero de los contribuyentes de la clase trabajadora para mantenerse a flote. Los contribuyentes deberían estar al mando, entonces.

En lugar de ello, los ricos, los reguladores y aquellos a los que los reguladores no han sido capaces de regular toman decisiones a puertas cerradas, decisiones que pesarán sobre la población durante décadas.

El martes, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos acordaron una costosa operación de rescate financiero de 85.000 millones de dólares para salvar a la gigante de los seguros AIG. Este acontecimiento ocurre justo después de la repentina bancarrota de Lehman Brothers, el banco de inversión de 158 años de antigüedad; la angustiosa venta de Merrill Lynch a Bank of America; el rescate financiero de Fannie Mae y Freddie Mac; la quiebra del banco minorista IndyMac; y la compra de Bear Stearns por parte de JPMorgan Chase, que cuenta con garantía del gobierno federal. Con 103.000 empleados y más de 1 billón de dólares de activo, AIG fue considerada “demasiado grande para dejarla quebrar”. Según los reguladores, una quiebra sin control podría provocar una inestabilidad financiera global. Los contribuyentes estadounidenses ahora son dueños de casi el 80% de AIG, así que, en teoría, la venta controlada de AIG permitirá a esos contribuyentes recuperar su dinero.

No es tan sencillo.

La crisis financiera posiblemente se profundizará. Más bancos e instituciones financieras podrían quebrar. Millones de personas compraron sus viviendas con las turbias hipotecas de alto riesgo y ya han perdido sus casas o las perderán pronto. Las financieras incluyeron estas hipotecas en complejos “bonos hipotecarios” y otros planes de inversión derivados. Los inversores se lanzaron a comprar salvajemente estos derivados con más y más dinero prestado.

Nomi Prins ha estado al frente del grupo de analistas europeos de Bear Stearns, y también trabajó para Lehman Brothers. “AIG no operaba solamente como una empresa de seguros,” me dijo. “Funcionaba como un banco de inversiones especulativas, de inversiones de alto riesgo, igual que Bear Stearns, igual que Lehman Brothers, así como también funcionará Bank of America/Merrill Lynch. Así que tenemos una situación en la que el gobierno de Estados Unidos asume el riesgo de unos instrumentos financieros que apenas comienza a entender.”

Nomi continuó: “Se trata de tomar deuda en exceso, de abusar del apalancamiento y pedir dinero prestado para ir por más riesgo y volver a pedir más dinero, una y otra vez, de 25 a 30 veces el monto de capital propio. ... Tenían que necesariamente darle respaldo a los préstamos que estaban tomando ... No había transparencia para la Reserva Federal, para la Comisión de Valores, para el Departamento del Tesoro o para cualquiera que se hubiera tomado la molestia de analizar la catástrofe que se estaba gestando, de modo que cuando alguna de las piezas cayera, ya fueran las hipotecas de alto riesgo o los créditos con garantías combinadas, todo estaría bajo una montaña gigantesca de préstamos entrelazados de manera incestuosa, y eso es lo que está derrumbando a todo el sistema bancario.”

Como estos especuladores de alto vuelo están perdiendo todo el dinero de sus bancos, le toca al contribuyente acudir en su rescate. Michael Hudson, profesor de economía de la Universidad de Missouri, Kansas City y asesor en temas económicos del representante Dennis Kucinich, opina que un uso más sensato del dinero sería “salvar a estos 4 millones de propietarios del incumplimiento del pago de sus hipotecas y de ser expulsados de sus hogares. A como están las cosas ahora, los van a expulsar de las casas. Esas casas van a quedar vacías. Las ciudades van a perder impuestos a la propiedad y van a verse obligadas a recortar los gastos locales y reducir la infraestructura local. Se está sacrificando la economía en pos de pagarle a los especuladores.”

Prins siguió explicando: “Estamos nacionalizando la peor parte del sistema bancario ... Estamos asumiendo riesgos que no podemos comprender. Así que es incluso más riesgoso.” Le pedí a Prins, a la luz de todas estas nacionalizaciones, que hablara sobre la posibilidad de nacionalizar el sistema de salud bajo la modalidad de un sistema de salud de pagador único. Me respondió: “Verdaderamente se podría destinar parte del dinero a este tema, adelantándose a un posible problema futuro, y ayudar a que la gente tenga asistencia médica.”

La debacle del sistema financiero es un asunto de ambos partidos. Ambos candidatos presidenciales, John McCain y Barack Obama, han recibido millones de dólares de estas mismas empresas que están quebrando y que se aprovechan de la asistencia gubernamental en beneficio propio. En 1999, el presidente Clinton y su Secretario del tesoro, Robert Rubin (ahora asesor en temas económicos de Obama), fueron los principales promotores de la derogación de la Ley Glass-Steagall, ley que fue aprobada en 1929 tras el comienzo de la Gran Depresión para ponerle freno a la especulación que condujo a semejante calamidad. En el Congreso, la derogación fue impulsada por el ex senador republicano Phil Gramm, uno de los ex principales asesores de McCain. Los políticos dependen demasiado de Wall Street como para poder hacer algo. La gente que los vota, y cuyos impuestos están siendo transferidos a estas financieras quebradas, deben mostrar su indignación y exigir que sus líderes pongan realmente “al país en primer lugar” y le den por fin lugar al “cambio.”

Denis Moynihan ha colaborado en esta columna.

Foto: Recinto de operaciones de la Bolsa de Comercio de Nueva York (NYSE). / Autor: Hou Jun - XINHUA.


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Crisis financiera: hace dos siglos y medio el escocés Adam Smith fue agorero

Fernando Del Corro (MERCOSUR NOTICIAS)

Una de las curiosidades del paquete de salvataje al sistema financiero propuesto por el presidente George Walker Bush al Congreso de los Estados Unidos de América es que, dentro de los 700.000 millones de dólares estadounidenses que saldrán de los bolsillos de los contribuyentes de ese país, una parte está destinada a pagar las indemnizaciones para la burocracia gerencial de las empresas quebradas, los mismos corresponsables de esta crisis contemporánea, seguramente a corto plazo la más importante de la historia del capitalismo a escala planetaria.

El hecho ya ha merecido algunas protestas, sobre todo del lado de la bancada demócrata en el parlamento de ese país, algo que responde a un hecho de estricta justicia más allá de que para algunos puedan existir especulaciones electorales de cara a los comicios presidenciales a realizarse dentro de dos meses ya que los afectados por la explosión de la burbuja inmobiliaria, no contemplados en la propuesta de Bush y su secretario del Tesoro, Henry Paulson, son varios millones y los gerentes a solucionarles la vida una cantidad poco significativa a la hora de contar sus votos.

Pero este estallido y la propuesta de Bush-Paulson de salvataje a los bancos y a los responsables del desastre y no a los endeudados (más allá de que en su afán consumista hayan sido parte necesaria de todo eso), da lugar a algunas reflexiones sobre el colapso de un capitalismo gerencial curiosamente previsto dos siglos y medio atrás por un pensador escocés (economista, filósofo y astrónomo) llamado Adam Smith, padre del liberalismo, quién en 1776 dio a conocer su obra cumbre: “Análisis de la naturaleza de la causa de la riqueza de las naciones” o simplemente “La riqueza de las naciones”.

Cuando hoy se habla de “neoliberalismo” se propugna un esquema económico que Smith ya había cuestionado porque se trata de una regresión al mercantilismo imperante durante un siglo y medio anterior a él. Naturalmente Smith representaba a la emergente burguesía industrial británica y a las nuevas concepciones tecnológicas surgidas de centros académicos como la Universidad de Edimburgo (Escocia) a la que estaba ligado. No era un revolucionario y tres cuartos de siglo después recibió los ataques del emergente del nuevo proletariado, el alemán Kart Heinrich Marx.

En medio de la crisis actual estos clásicos vuelven a tener vigencia, como algunos otros. Sin embargo el caso particular de Smith merece una revalorización como visionario no ya de las grandes transformaciones sociales, sino del devenir del propio capitalismo en el cual la innovación tecnológica debía jugar el rol decisivo, como lo planteó a partir de su famoso análisis de una fábrica de alfileres. Y en este caso en particular de la crisis contemporánea surge su pronto olvidada advertencia sobre los riesgos que implicaba para la salubridad del sistema la burocracia gerencial.

Este tema está ampliamente desarrollado en el Capítulo V de “La riqueza de las naciones” y hasta fue motivo para que el parlamento británico sancionara, en su momento, una ley regulatoria de las sociedades anónimas que trabó la posibilidad de que los gerentes llegaran a los directorios de las empresas ya que se estableció que para ocupar esos cargos hacía falta ser un accionista con un capital no menor a las mil libras esterlinas. Una cifra realmente importante para aquella época, unos cuantos millones de nuestros tiempos.

En ese texto Adam Smith hizo un estudio del funcionamiento de varias empresas importantes de su época y remarcó los problemas que se fueron generando en algunas de ellas como resultado de los manejos de los gerenciadores y así reclamó la sanción de las normas sobre el funcionamiento de las sociedades anónimas. Su idea central era la de defender a los inversores, a los propietarios de las acciones, como forma de garantizar el sostenimiento del sistema. Algo que si bien tuvo eco en su momento luego fue olvidado tapado por la nueva lucha de clases entre capitalistas y asalariados.

Pasaron casi dos siglos y hacia los años 1960 otro gran economista, también defensor del sistema capitalista, como el estadounidense John Kenneth Galbraith, asesor del presidente John Fitzgerald Kennedy, retomó el tema de la cuestión gerencial para advertir sobre los riesgos que implicaba para el porvenir de las empresas. En un extenso trabajo en la materia advirtió sobre el traslado de los ingresos empresarios a los bolsillos de los directivos en desmedro de los accionistas. Hasta cuestionó la vida fastuosa de los gerentes que incluía el naciente uso de aviones privados.

Hace unos años algunas empresas comenzaron a mostrar los resultados de todo ello. Enrom comenzó la lista en los Estados Unidos, seguida por World Com, y algo después estalló el caso Parmalat desde Italia y no faltaron otros casos menos resonantes. Y aún antes y ya vinculado a lasburbujas financieras, aunque no inmobiliarias, desde Singapur estalló el caso de los derivativos que determinó la quiebra de la inglesa Baring Brothers, aquella emblemática firma del cuestionado préstamo a la Provincia de Buenos Aires otorgado en 1822 por gestión de Bernardino de la Trinidad González Rivadavia.

La Baring Brothers , que estuvo a punto de quebrar en 1889 por culpa de la Argentina y que debió ser salvada por el Banco de Inglaterra se cayó definitivamente en 1995, pero los negocios de los derivativos prosiguieron y hoy suman unos 60 billones (millones de millones de dólares estadounidenses) impulsados por los seguidores de Nick Leeson, el gerente responsable de la bancarrota de la Baring. Algo de lo que por ahora se habla poco pero que puede sumarse, explosivamente, a la crisis financiera desatada en torno de las llamadas hipotecas “subprime”.

Otro gran economista, en este caso inglés, John Maynard Keynes, también capitalista, siete décadas atrás que cuando una persona le debía mil libras esterlinas (que ya valían muchísimo menos que las de la ley de Smith) a un banco y no le podía pagar estaba en problemas, pero que si debía un millón y no podía pagar el que estaba en problemas era el banco. Hoy hay millones que están en esta última posición y por eso el sistema está en problemas pero, en tanto, además del salvataje a los bancos, se impulsa indemnizar a los que instrumentaron todo esto junto con todos los teóricos “neoliberales”.

Claro que estos operadores del capitalismo gerencial podrán no conocerni interesarse por estas historias al igual que los “académicos” a los que repiten; es probable que tampoco estén preparados para pensar sobre estas cuestiones, pero lo cierto es que fueron muy eficaces para operar en los mercados con vistas a sus intereses personales, aunque desataran esta crisis de impresionantes dimensiones y esa capacidad para operar,ligada al manejo de influencias, seguramente es lo que ha hecho que una vez más sus personales intereses hayan sido incluidos a la hora del salvataje de lo que provocaron.

Fernando Del Corro es periodista, historiador, docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

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El verso financiero neoliberal y la prosaica realidad

Eduardo Pérsico (especial para ARGENPRESS.info)

Hace menos de un año, cuando abandonara Alan Greenspan la Reserva Federal en Estados Unidos y el presidente de Goldman Sachs, por entonces la más renombrada financiera, fuera designado Secretario del Tesoronorteamericano, la conmoción encendió luces en el sistema. No fue una estampida pero de inmediato y ante la crisis inevitable, la tasa de descuento de la Reserva Federal fue elevada al 5% y hubo un notorio aumento en el precio del combustible, algo que entonces sí empezó a inquietar verdaderamente al norteamericano medio.

Por más que nadie aceptara esto con facilidad, la palabra recesión se balbuceaba pese a que una opinión domesticada y tozuda como la del Imperio no se animaba a pronunciar y menos a escribir. Pero las cifras posteriores fueron mostrando el destape de otra gigantesca patraña financiera ideada para sostener los niveles de ocupación en USA: el otorgamiento de hipotecas incobrables.

Entonces la realidad se hizo palpable por mucho que se fuera demorando gracias a que todos los bancos de inversión del entramado financiero del capitalismo fueron cómplices de la maniobra. Esta calamidad existe, puede prolongarse y extenderse pese los esfuerzos oratorios de todo el elenco gobernante en Estados Unidos, prometiendo antes de terminar setiembre del año 2008 un ‘tren de medidas financieras’ que en principio asoman como inaplicables. La realidad repite que las cifras aparecidas en estos días empiezan a sincerar la situación. Además de que las financieras ni remotamente pueden solventar sus pasivos, el negocio de la vivienda nueva parece inexistente y en usadas cayó más bajo de los últimos veinte años. Algo que aumenta diariamente los pedidos de seguro de desempleo, inmanejable en tanto las posibilidades de recuperación en la construcción; fundamental demandante de mano de obra; quedará aquietada por largo tiempo ante la gigantesca masa de hipotecas impagas; digamos nuevas viviendas que no se construirán. A saber, en su locura por la colocación del dinero de cualquier modo, se estima que los bancos dieron unos quince millones de créditos dudosos, sub prime; de los cuales unos diez millones son incobrables y que físicamente representan en viviendas más que todas las existentes en la ciudad de Buenos Aires y buena parte de su cordón conurbano. Un cálculo que los entrenados economistas neoliberales de Argentina y el resto de América Latina,tenaces y porfiados divulgadores de ‘el mercado regula todo’, jamás harán por la profunda pereza conceptual los caracteriza . Y se animen a confesar que si esto no se llama crisis recesiva neoliberal, al menos imaginen un nombre más decoroso que ‘transitorio malestar de los mercados’. Vamos muchachos…

La decisión del gobierno de George W.Bush ahora busca la salidera por el lado de la intervención en la economía privada. Una un tanto sugerente en vísperas de elecciones, aunque quizá no sea malo que de los republicanos surja esta tendencia ‘socialoide’ luego de tantas décadas de una desaforada oposición a controlar un poco más la cosa pública. El neoliberalismo se acrecentó como voluntarista producto económico desde la Universidad de Chicago. Los Chicago Boys que asolaron también en Argentina, Milton Friedman, su mentor intelectual y demás seguidoresfinanciados por el grupo Rockefeller dispusieron instalar financieras en cada esquina del planeta y de esta manera canallesca acaba hoy la fiesta. Lo penoso es que este patético y reidero final también lastime a la economía productiva; la única que crea y reparte riqueza y no este pastiche teórico que hasta malversó la matriz conceptual de Adam Smith para imponerse. Reiteradamente se ha dicho que las teorías económicas del neoliberalismo no solamente son vulnerables ante la realidad sinotambién son falsas, un principio que John Nash, premio Nobel de Economía en 1994 avalara por cálculos matemáticos aceptados en los ámbitos académicos serios de verdad. Un debate que no borra otro más urgente y principal: si la economía no está al servicio de un mundo absolutamenteposible donde todos coman, por mucho que la jerarquicen como un complejo ajedrez es apenas un divertido “Ta Te Ti” de los malvivientes del Poder. Algo que nos repite la realidad.

Eduardo Pérsico, escritor, nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.


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El problema de la inflación en el sistema capitalista

Eduardo Lucita (LA ARENA)

En el sistema capitalista la inflación es un problema permanente, tiene que ver con la lógica de la acumulación del capital y con la competencia entre capitalistas. Pero que sea permanente no significa continuo.

Hay períodos de baja y de alta inflación y otros, como el actual, en que los precios suben en forma reptante, cada día un poco más. El problema inflacionario es mucho más serio en los países dependientes, que están sujetos a problemas de balanza de pagos y de dependencia de bienes de equipo.

Para poder explicarnos que es lo que está pasando con los precios conviene recordar la salida de la crisis del 2001/2, cuando se devaluó el peso llevándolo del 1 a 1 con el dólar a 3 a 1. Esto provocó una profunda reestructuración del sistema de precios, favoreció la exportación de productos agrícola-ganaderos y encareció las importaciones, por lo que muchos productos comenzaron a fabricarse nuevamente en el país.

En promedio los precios treparon un 41%, pero los de primera necesidad, que integran la Canasta Básica, lo hicieron algo más del 70%. Pero luego la inflación se atemperó, es que las empresas se favorecieron porque la devaluación hizo caer los salarios un 30%, y además como las empresas tenían una capacidad de producción ociosa muy grande por la crisis, comenzaron a producir sin tener que invertir.

La aceleración del alza de los precios en el 2005 (12%) obligó al Gobierno a tomar distintas medidas:

Se aumentaron las retenciones -ahora famosas- a las exportaciones de granos y productos energéticos -que permiten no solo apropiarse de importantes recursos fiscales, sino controlar los precios internos de las exportaciones de los llamados bienes salarios (cereales, harinas, aceites, carnes, lácteos)- así llamados porque son productos de consumo básico y cuanto más se exportan mas crecen los precios en el país.

Con lo recaudado por estas retenciones el Estado subsidia a las empresas de servicios públicos privatizados -telefónicas, eléctricas., ferrocarriles y subtes, ómnibus y colectivos-esto hace que los empresarios mantengan sus altas ganancias y no aumenten las tarifas. Además se hicieron acuerdos para que no aumentaran los precios de artículos de primera necesidad.

La inflación del gobierno y la realidad

A pesar de todas estas medidas desde principios del año 2007 los precios comenzaron lentamente a subir, y el gobierno con el hoy tristemente famoso Moreno intervino el instituto oficial de estadísticas (el INDEC), sacaron al personal de carrera y a profesionales formados durante muchos años, y cambiaron los métodos de cálculo. Desde entonces hasta hoy tenemos dos índices de inflación: el oficial, en el que nadie cree, y que el gobierno dice que es del 8% anual y otro el que está en la calle y pagamos todos, que es del 22, 25 ó 30%.

El salario de los trabajadores es el primer perjudicado. Porque si la inflación real fuera del 8% los aumentos conseguidos en las paritarias (19.5% o un poco más según algunos gremios) el poder de compra de los trabajadores sería mayor que el año pasado. Pero si la inflación real es del 25 ó 30% los trabajadores han perdido entre un 5 y un 10% de su capacidad adquisitiva.

Días pasados el INDEC dio a conocer el crecimiento del PBI, demostrando que a pesar de la crisis con el campo, creció un 7.5%. Paradojalmente para estos cálculos se utilizan distintos índices de precios, pues bien para medir el consumo interno privado el índice de precios utilizado arroja un crecimiento del 18.9% para los últimos doce meses. Es un reconocimiento que la inflación real para el período es como mínimo un 18.9%.

Por eso vuelve a escucharse aquella frase del Gral. Perón: "los precios suben por el ascensor y los salarios por la escalera". Por eso es que en muchos lugares de trabajo se está pidiendo que se reabran las paritarias para discutir un aumento salarial adicional. Pero no solo los asalariados son los que sufren la inflación también el resto de los que perciben ingresos fijos, los jubilados y los que reciben subsidios o tienen planes trabajar.

La carestía de los precios incide en el cálculo de la pobreza. Así para el INDEC la Canasta Básica es de $938, mientras que estimaciones privadas alcanzan los $1350. Por lo que la pobreza habría descendido al 20.6% de la población para el gobierno, o estaría en 31.6%, y en crecimiento, para los privados. Para el INDEC las personas en situación de pobreza serían 7.100.000, de estos 2.000.000 indigentes. Mientras que para otras estimaciones, los pobres serían 11.300.000, y 3.900.00 los indigentes.

Las causas de la inflación

Para poder luchar contra la inflación es necesario conocer las causas, y estas son varias.

Por un lado, lo que esta dicho más arriba, el modelo exportador-primarizador favorecido por los altos precios del mercado mundial de alimentos que arrastran a los precios del mercado interno.

Pero esta no es la única causa. Durante estos seis años de crecimiento de la economía, donde hay más gente trabajando, con mayor capacidad de compra de trabajadores activos y jubilados, hay una mayor demanda de productos y las empresas no han invertido lo suficiente para satisfacer esa demanda. Por lo tanto cuando la producción es escasa suben los precios.

Por otra parte en el país hay unas 300 empresas monopólicas que son las que fijan los precios y controlan los mercados haciendo grandes ganancias, estas grandes ganancias son también fuente de inflación. Entre ellas están las grandes fábricas y las cadenas de supermercados.

¿Qué hacer?

Si efectivamente se quiere atacar de raíz la inflación el Estado debiera: a) controlar los precios y la estructura de costos de las empresas formadoras de esos precios; b) intervenir en las cadenas de distribución y comercialización, reduciendo la intermediación y los márgenes de rentabilidad de estas; c) transparentar las ganancias de las empresas imponiendo criterios de razonabilidad de las mismas; d) desvincular los precios locales de las exportaciones con mecanismos impositivos, caso las retenciones; e) impulsar formas de contralor social para garantizar tanto precios como abastecimiento.

La Ley de Abastecimiento que está vigente permite al gobierno aplicar estas medidas.

Desde el punto de vista de los trabajadores es necesario tener en cuenta la importancia que tiene el IVA en el precio que se paga en los comercios. Este es el impuesto más regresivo de todos, una proporción muy alta de lo que el Estado recauda por IVA lo pagan los trabajadores y sectores populares. El 21% que se paga en Argentina por IVA es uno de los porcentajes más altos del mundo y además es prácticamente el único país que lo aplica a los medicamentos.

Por lo tanto es posible impulsar una Canasta Básica de Alimentos, medicamentos y productos esenciales (como jabón, lavandina, pasta de dientes o papel higiénico) sin IVA, garantizados por el Estado y distribuidos a través de Centros Comunitarios atendidos o bajo control de los vecinos de cada barriada. Esta es una solución de aplicación inmediata, mientras se presiona al gobierno para que implemente las medidas señaladas más arriba.

Eduardo Lucita es integrante del Colectivo EDI - Economistas de Izquierda y del Espacio "Otro camino para superar la crisis".

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El Emirato pampeano y Petroquímica Comodoro Rivadavia

Héctor E. Gómez (MORENO)

La República Argentina es un país territorialmente grande con una población comparativamente reducida, somos autosuficientes en materia alimentaria y grandes exportadores de granos y carnes, aunque una porción importante de nuestra población sufre la enfermedad del hambre. En materia energética éramos también autosuficientes y con un futuro de seguridad mientras siguiéramos haciendo bien las cosas.

¿Qué debíamos hacer bien? Cuidar los recursos energéticos, o sea no convertirnos en un país exportador de petróleo y gas, planificar la explotación racional de los yacimientos, continuar con una política de exploración, diversificar el suministro energético recurriendo a fuentes alternativas (nuclear, hidroelectricidad, energía eólica, etc.), instalar una política de uso racional y ahorro energético que incluyera desde mejorar el sistema de transporte público hasta estimular la construcción de viviendas de bajo consumo de energía.

El país, desde los noventa, recorre un camino exactamente inverso al descripto, malvendimos todas las fuentes energéticas, nos transformamos por algunos años en exportadores y hasta cuando reformamos la Constitución Nacional incorporamos la propiedad del subsuelo para las provincias. Resultado de esa política es la destrucción del sistema energético, pérdida de la renta, agotamiento de los recursos, ausencia de inversión en infraestructura, decadencia del ferrocarril, imposibilidad de articular una política nacional en energía. Hoy somos apenas un despojo de lo que éramos, nuestro horizonte de autosuficiencia en petróleo y gas concluirá en pocos años, y ya estamos comenzando a vivir la penuria: actualmente es un problema garantizar la existencia de combustibles líquidos en los surtidores.

A nuestros políticos, de probado pensamiento a corto plazo, no les interesa el tema, por eso no existe una política nacional de planificación para los próximos 5, 10 o 20 años. Para agravar el problema energético la provincialización de los recursos ejerce un papel decididamente negativo para los intereses del conjunto, es decir el país; hoy tenemos 10 pequeños emiratos petroleros (las provincias) que lo único que los preocupa es que las empresas petroleras de sus territorios bombeen lo que puedan de sus yacimientos, para hacer la caja que les permita pasar el momento, y cuando llegue el diluvio… ya se verá. Es virtualmente imposible esbozar una política petrolera nacional cuando los recursos están repartidos en 10 emiratos subdesarrollados. Gracias Menem, Dromi, Cristina, Kirchner, Matzkin, etc.

La negociación con Petroquímica Comodoro Rivadavia es un claro ejemplo de la realidad del negocio petrolero en Argentina; si bien el acuerdo es mucho mejor que los realizados en otras provincias, reconoce los límites de carecer de una política energética nacional. Cada provincia arregla con las compañías que operan en su territorio, y sus acuerdos tienen poco que ver con la conveniencia nacional. Debemos reconocer que, si bien la negociación pampeana es mucho más conveniente que las firmadas en otras provincias, no es lo que debería hacerse, aunque posiblemente sea lo mejor que se podía acordar dentro del sistema actual.

Debemos destacar la amplitud de mira del gobernador Jorge, que decidió darle oportunidad al parlamento provincial para participar en la negociación; así el conjunto de los diputados (participaron todos los partidos con representación parlamentaria) lograron un acuerdo mas ventajoso que el que deseaba la empresa. Por empezar no se amplió el período de locación de servicios, no se transformó el contrato en concesión y se logró un monto de regalía inédito para el país. Es un mejor acuerdo, pero repito, no es el que necesitamos.

A la provincia y al país les conviene que la propiedad y la renta petrolífera sean totalmente de los argentinos. La verdadera solución es retrotraer la política antinacional que impuso el peronismo de los noventa y volver a la empresa pública que, con los debidos resguardos, maneje eficientemente con un criterio argentino estos recursos estratégicos. Así lo entendió Yrigoyen al fundar YPF, el general Mosconi como su gran organizador y presidente, y Don Arturo Illia al revocar los contratos de Frondizi. Este es el camino marcado por nuestra historia y por los intereses nacionales.

Héctor E. Gómez es ingeniero agrónomo, miembro del MORELP-MORENO.


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Argentina: Al imputable, ni justicia

Alfredo Grande (APE)

“en una sociedad injusta, la única constante de ajuste es el azar o el delito”
(aforismo implicado)

Se reabre el debate por la edad de imputabilidad de los menores.

Es luego de que el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, afirmara durante un acto que “los delincuentes menores de 16 son los más peligrosos”. En diálogo con DIARIOHOY.NET, Ricardo Mendaña, director ejecutivo del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, dijo que "se viene un fuerte debate en el Congreso Nacional al respecto".

¿Qué dijo Posse? Durante una exposición de autos clásicos en San Isidro, Gustavo Posse, consideró que, el problema de la inseguridad reside en que "el 80% de los delincuentes son chicos a los que la ley ampara". "Los delincuentes menores de 16 son los más peligrosos", agregó. "La policía los atrapa y luego los sueltan porque no se los consideran competentes". En consecuencia, "lo que debe cambiarse son las leyes".

Influido con seguridad por estar en una exposición de autos clásicos, Gustavo, el hijo de Melchor (que no es uno de los tres reyes magos, al menos eso creo) señaló un clásico de la cultura represora: “algún culo va a sangrar”. Lo expresó en una modalidad más clásica, o sea, referirse a la condición de la minoridad inimputable como la causa de los males. O sea: ya basta que los niños sean los únicos privilegiados (por cierto, hace tiempo que no lo son) y cambiemos lo que tiene que ser cambiado para que no sigan siendo los únicos privilegiados en el goce de la inimputabilidad. La ecuación clásica del clásico intendente (influido por los autos clásicos) es: cuantos más sean los imputables, más seguridad habrá. Hasta llegar al extremo límite de una seguridad absoluta con una inimputabilidad cero. O sea: no habrá más inimputabilidad. El clásico eructito del bebé que quizá ensucie el saco clásico del padre, será imputable porque la sonrisita del bebito no convencerá a nadie. Y menos a los discípulos del ingeniero (mandato cumplido) que cuando fuera cuasi funcionario, pidió, exigió y logró cárceles para todos los que no son gente como uno. Es obvio que disminuir la edad de la imputabilidad (ese niño que gatea es sospechoso) deja en la impunidad a todos los funcionarios, especialmente los corruptos, es decir, los que no ocultan su motivación principal, como bien descubriera y mejor escribiera Roberto Arlt. Por cierto: ni siquiera el capitalismo serio logrará que una niña o niño de 12 años pueda ser ministeriable. Puede ser torturada por grupos de fanáticos inquisidores a los fines de que cambie la inmunda decisión que su madre pretendía: aborto terapéutico porque fue abusada por el padrastro. Pero el impune fue el padrastro, nadie es perfecto, excepto en la cultura patriarcal en la cual el patriarca es perfecto. Un perfecto sabandija, pero perfecto. O prefecto. Como el Departamento de Estado decía de Somoza: “es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Acá los demás hijos, al menos si prosperan las intenciones del clásico Posse (no confundir con el Porsche que es otro clásico) no habrá barreras para que el brazo de la ley alcance a los imputables en las salitas de 3, en las escuelas primarias, y si quedan todavía, en algún polimodal residual. Lo importante en todo este discurso bizarro de la edad del delincuente, es obturar toda reflexión que pretenda pensar a la delincuencia como mandato y no como deseo. O sea: el mandato de la cultura represora que impide la subsistencia, que promueve la salvación individual, que estimula el hiperconsumismo, y que castiga a los cuentapropistas del delito. Pero que simultáneamente, al limitar el discurso de la seguridad al devenir de lo urbano (los vecinos que piden seguridad) omite en forma dolosa que los mayores delitos los cometen siempre los mayores de edad. Aquellos que son peligrosos sólo para terceros, porque para sí mismos tienen todos los privilegios que la pertenencia de clase asegura (de casta política-gobernante). Por lo tanto, tenemos que unir el discurso de la imputabilidad con el discurso sobre la impunidad. Cuantos más sean imputables por abajo, más impunes habrá por arriba. Los traficantes zafarán de todos los modos posibles. Los esclavos laborales, sexuales, estarán condenados por incautos, ambiciosos o ingenuos. Para el clásico intendente, a los chicos delincuentes la ley los ampara. O sea: están amparados por la ley penal, pero desamparados por todas las otras leyes, y convenciones internacionales, incluso por la Constitución Nacional. Por eso la obstinada búsqueda de la imputabilidad total, razones de la cultura represora que el corazón no entiende. Cuando todos los indefensos puedan ir a una cárcel (si es privada, la pagan ellos mismos, y deja beneficios a los concesionarios mejor que mejor) la impunidad será un sacramento. Al imputable, entonces, ni justicia..

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Ecuador: Movimientos frente a la Deuda reforzaron estrategias y coordinación en reunión global

Movimientos de deuda de todo el mundo se reunieron en Quito para apoyar el proceso de Auditoria oficial de la deuda de Ecuador y para elaborar estrategias sobre deuda ilegítima.

Durante los días 9 al 15 de septiembre de 2008, representantes de 50 redes globales y regionales y organizaciones de más de 36 países de África, Asia, las Américas y Europa se hicieron presentes en Quito, Ecuador, para I Reunión Sur-Norte de Estudio y Estrategias de la Campaña Internacional sobre Deuda Ilegítima. La reunión fue convocada por las más importantes redes mundiales de acción frente a la deuda, entre ellas Jubileo Sur, el Comité por la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo, y las redes sobre Deuda y Desarrollo de Europa, África y América Latina, con el objetivo de profundizar el análisis y fortalecer la coordinación global y las estrategias conjuntas de lucha contra la deuda ilegítima. En medio del estallido de los episodios más recientes de la crisis financiera de los grandes mercados, que pone al descubierto la hipocresía y la precariedad del llamado orden financiero mundial, se buscaba reforzar los llamados de repudio y anulación total e incondicional de la misma, y el reclamo de restitución y reparaciones, que forman parte de la plataforma común de la Campaña desde su lanzamiento formal en enero 2007, durante el Foro Social Mundial en Nairobi.

La realización de esta Reunión Sur-Norte en la ciudad de Quito fue además una clara expresión de respaldo mundial a la decisión del presidente ecuatoriano de llevar adelante una Auditoria oficial de la deuda reclamada al país, en respuesta a la movilización de importantes sectores de la vida social, religiosa y política de ese país e internacionalmente. Participantes de la Reunión Sur-Norte tuvieron la oportunidad de reunirse en varias ocasiones con la Comisión de Auditoria Integral de los Créditos Públicos de Ecuador (CAIC), entidad establecida por el gobierno en julio 2007 e integrada por representantes de diversas organizaciones sociales ecuatorianas y redes contra la deuda a nivel global y regional. No sólo pudieron informarse de la experiencia y desafíos que ha encontrado la Comisión en su trabajo, sino también intercambiar informaciones acerca de los distintos procesos de Auditoría Ciudadana de las Deudas que se encuentran ya en curso o a punto de iniciarse, en más de 15 países del Sur. El Informe Final de la CAIC fue elevado al Presidente Correa pocos días después del cierre de la Reunión Sur-Norte y se espera próximamente su presentación pública.

Durante la I Reunión de Estudio y Estrategias de la Campaña Internacional frente a la Deuda Ilegítima, los movimientos discutieron diversos temas relacionados con la deuda ilegítima como por ejemplo la actual crisis alimentaria, el cambio climático, la deuda ecológica, la crisis financiera, la militarización, las migraciones, las deudas internas y por supuesto abordaron el rol que cumplen las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) en los países del Sur y su responsabilidad frente al endeudamiento. De acuerdo con lo expresado por Njoki Njoroge Njehu, integrante keniata de la red global Jubileo Sur, “lo que los movimientos del Sur están exigiendo es justicia no caridad”.

La construcción de un nuevo sistema financiero capaz de romper con la lógica perversa de la deuda también ha sido foco de los movimientos. Ángel Bonilla de la organización ecuatoriana Centro de Derechos Económicos y Sociales, responsable por el trabajo sobre deuda de la red Latindad y también miembro de la CAIC, expresaba durante una de las sesiones de la reunión: “…pensar la deuda como instrumento de dominación es cuestionar el sistema como un todo y construir otro. No es posible clasificar determinadas deudas como poco ilegítimas, muy ilegítima, poco ilegal, muy ilegal…la visión del problema tiene que ser de la totalidad y las reparaciones tiene que ser integrales. Por eso la necesidad de construir una nueva arquitectura basada en el financiamiento de un desarrollo solidario, igualitario en condiciones pares entre los países...”. Entre otros temas se acordó asignar prioridad al análisis acerca de los alcances de la actual crisis financiera y el debate y movilización a favor de alternativas que responden a los derechos y necesidades de los pueblos.

La Campaña Internacional Sur-Norte sobre Deuda Ilegítima viene logrando avances importantes en sus reflexiones colectivas sobre el concepto de ilegitimidad y como operacionalizarlo. En esta reunión de Quito, se pudieron dar pasos aún mayores, elaborando diversas estrategias conjuntas. Se decidió, entre otras cosas, profundizar las acciones tendientes a lograr reparación y restitución de casos especificos de deudas ilegítimas como en el caso de Haiti, Sudáfrica y Ecuador; fortalecer los esfuerzos en torno al monitoreo y la participación en la “Conferencia internacional de seguimento del proceso ‘Financiación para el desarrollo’ para revisar la implementación del Consenso de Monterrey”, que las Naciones Unidas celebrará en Doha, Qatar, del 29 de noviembre al 2 de diciembre, buscando promover la inclusión de la problemática de deuda illegitima; realizar un seminario sobre los nuevos mecanismos de endeudamiento como es el caso de la conversión de deuda externa en deuda interna – una realidad que hoy enfrentan diversos paises; dar seguimiento a las discusiones sobre deuda ilegítima en el ámbito del Banco Mundial; elaborar documentos de debate y de educacion popular sobre los temas trabajados, como por ejemplo la Auditoria y las IFIs, cambio climático y deuda ecológica.

Hubo además gran apoyo para continuar ampliando la Semana de Acción Global contra la Deuda y las Instituciones Financieras Internacionales, a realizarse este año entre los días 12 y 19 de octubre, con un enfoque especial sobre la relación entre la soberanía alimentaria, la justicia climática, las políticas de las IFIs y la generación de deuda ilegítima. Durante la Semana, movimientos, campañas y organizaciones de todo el mundo realizan diversas actividades de forma descentralizada cada uno en su país, desde marchas y movilizaciones a muestras de videos, talleres y acciones junto a los gobiernos y parlamentarios exigiendo el repudio o anulación de la deuda, el fin de las condicionalidades de las IFIs, el pago de la deuda ecológica al Sur y cambios en el sistema financiero para acabar con la acumulación de deudas ilegítimas y garantizar la justicia.

Antes de finalizar la reunión, los y las participantes aprobaron dos resoluciones señalando situaciones de particular urgencia. La primera expresando su solidaridad con los pueblos hermanos de Cuba, República Dominicana y en especial, de Haití, que entre el 15 de agosto y el 7 de septiembre del 2008 fue severamente golpeado por 4 huracanes sucesivos. Los movimientos y organizaciones presentes en Ecuador hicieron un llamado a toda la comunidad internacional a responder con un apoyo concreto a la altura de las necesidades del pueblo haitiano y conmina a todos los organismos de crédito a anular de manera inmediata y sin condiciones la deuda externa reclamada injustamente a Haití, haciendo hincapié en el hecho de que los gastos de servicio de la deuda, y el costo de mantenimiento de las fuerzas de la MINUSTAH, son muchas veces mayor que los recursos disponibles para las obras necesarias de protección, socorro y prevención de semejantes desastres. La resolución apoya también a las fuerzas sociales haitianas en su demanda al Gobierno haitiano de repudio y cese de inmediato los pagos sobre la deuda hasta que se realice una Auditoría integral y participativa de toda la deuda pública reclamada a ese país. Exige además restitución de lo pagado injustamente y reparaciones para garantizar la justicia social, económica y ecológica, insistiendo que “es necesario saldar la enorme deuda con el Pueblo de Haití.”

La segunda resolución expresa el respaldo a la decisión soberana del Gobierno ecuatoriano de realizar una Auditoría de la deuda. Los movimientos presentes en la reunión afirman a través de la resolución el apoyo a las acciones que emprenda el gobierno de Ecuador así como los movimientos y organizaciones sociales del país, para ejecutar y dar aplicación de manera soberana a las conclusiones y recomendaciones que la CAIC plantee en su informe final, teniendo presente los derechos y obligaciones que le asisten al gobierno ecuatoriano para priorizar los derechos humanos y ambientales de la población y con base además en los principios incorporados en la Nueva Constitución, como son: la inclusión posible de suspensión de pagos de todos los créditos auditados sobre los cuales se haya establecido y demostrado irregularidad, ilegalidad, ilicitud y por ende ilegitimidad.

En la resolución queda manifestado el compromiso de difundir a nivel internacional el proceso y los resultados arrojados por la Auditoría integral, por lo que se aguarda por los próximos días la publicación oficial de los mismos. Los movimientos se comprometen además a buscar el apoyo de los gobiernos, parlamentos, movimientos, etc. para lograr la restitución y la reparación de lo que el pueblo ecuatoriano ha pagado injustamente y para lograr que se realicen auditorias integrales en todos los países que han sufrido el mismo proceso ilegitimo de endeudamiento.

Por último se respalda además las acciones que el gobierno, los pueblos, movimientos y organizaciones sociales del Ecuador emprendan con el objetivo de avanzar en la construcción de una arquitectura financiera alternativa. Tales como la decisión soberana de retirarse parcialmente del CIADI y de contribuir en la creación de un Banco del Sur que sirva a los intereses y derechos de los pueblos y que constituya una rotura con la estructura y funcionamiento de las Instituciones Financieras Internacionales existentes.

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Venezuela: Confirmó el presidente Chávez el decomiso de armas para su asesinato

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, confirmó el decomiso de un cohete portátil y cuatro granadas antipersonales que presuntamente iban a ser utilizados para asesinarlo.

"Estamos apagando la candelita y abortando planes; se va a imponer la vida y la paz más allá de la desestabilización", expresó el líder venezolano a su llegada a la capital rusa de Moscú, luego de concluir su visita a China.

El ministro de Interior y Justicia, Tarek El Aissami, denunció el miércoles que en la entidad fronteriza del Zulia, en Venezuela, se incautaron armas militares que se iban a utilizar en el magnicidio.

El gobernante Chávez inició el domingo su segunda gira internacional.

Cuba, China, Rusia, Francia y Portugal comprenden los destinos en los cuales el estadista persigue afianzar convenios bilaterales.

"Se está investigando la posible relación. Los pitiyanquis (opositores venezolanos apoyados por Estados Unidos) están tratando de minimizar los planes en mi contra", dijo Chávez, al destacar que está en continuo contacto con Caracas y el acontecer venezolano.

El pasado 11 de septiembre, el gobierno venezolano informó sobre la frustración de planes para asesinarlo, y detalló la captura de cinco militares retirados cuyas voces fueron grabadas cuando supuestamente fraguaban un plan desestabilizador.

En este sentido, Chávez afirmó que no es la primera vez que planifican atentar contra su vida, y a la par felicitó a los equipos de inteligencia popular, militar y regional.

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Guatemala: El país se debate entre la inestabilidad institucional y poderes paralelos

CERIGUA

La institucionalidad del país afronta una etapa de fragilidad extrema provocada en gran medida por la corrupción, la penetración criminal y el cúmulo de deficiencias que afecta a las instituciones e impide su adecuado funcionamiento, señaló la Fundación Myrna Mack en un informe.

Según el documento el descubrimiento de la inteligencia ilegal y clandestina a que estaban sometidos Álvaro Colom y su esposa, constituye una evidencia clara de ello y no deja de ser superficial la forma en que el Presidente y su equipo afrontaron este escándalo.

Por otro lado existen tres flujos de poder que han actuado en forma paralela a la institución y al gabinete de gobierno, tal es el caso del que ejerce la esposa del Presidente, el Secretario Privado y hasta hace pocos días el Secretario de Asuntos Administrativos y de Seguridad, Carlos Quintanilla.

La salida de Quintanilla ha permitido la apertura a otras corrientes no tan poderosas que antes tenían poco margen de maniobra, una de éstas es la que agrupa a funcionarios como Orlando Blanco, Secretario de la Paz, y algunos periodistas que trabajan alrededor de la Secretaría de Comunicación.

Sin embargo, el nombramiento de Ricardo Marroquín Rosada en sustitución de Quintanilla ha brindado un nuevo respiro político en los temas de seguridad e inteligencia y se frenan un poco las presuntas conspiraciones contra el ministro de Gobernación, Francisco Jiménez, cuya gestión ha tenido algunos logros de alto impacto.

Con los cambios de autoridad en la Policía Nacional Civil (PNC) que incluyó el nombramiento sin precedentes de una mujer como Directora General, el ministro de Gobernación está en mejores condiciones para tomar decisiones, señaló la publicación.

Por otra parte, en los planos medios de las instituciones también ha sido visible la inestabilidad a lo largo de los ocho meses de este año; de enero a agosto se han registrado más de 20 cambios en los ministerios de Economía, Agricultura, Salud y Cultura, la Procuraduría General de la Nación, el Ministerio Público y otros.

La presencia del crimen organizado en las instituciones del Estado también se ha convertido en un problema estructural que ha sido evidenciado en varias ocasiones; tal ha sido el asesinato de los tres diputados salvadoreños y su chofer en el 2007, el involucramiento de agentes policiales implicados en bandas criminales y el reciente caso de espionaje en la casa presidencial.

En contraposición el Ejército sobresale en medio de esta inestabilidad como un factor indispensable para la seguridad, al extremo que el Ejecutivo ha pasado del anuncio a la acción sobre las funciones de la institución armada que, hay que reconocerlo, goza de simpatía en amplios segmentos de la población pese a que es una de las instituciones más corruptas y menos depuradas, puntualizó la organización.

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