lunes, 29 de septiembre de 2008

Se hunde Wall Street al vetarse el plan de rescate


Hoy Wall Street se hundió luego que el Congreso vetó el plan de rescate de 700.000 millones de dólares y el promedio Dow Jones cayó más de 700 puntos.

La Cámara de Representantes vetó hoy el paquete de rescate de emergencia con una votación de 228-205.

Los grandes índices bajaron más de cinco por ciento con alta volatilidad. El Dow Jones repuntó posteriormente en la sesión para negociar alrededor de los 10.500 puntos hasta las 2:30 p.m., hora local.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechaza la iniciativa del rescate financiero

La Cámara de Representantes de Estados Unidos rechazó hoy una iniciativa de rescate financiero por 700.000 millones de dólares que, de acuerdo con la administración Bush, "se requiere con urgencia para atender la crisis de nuestro sistema financiero, la cual amenaza la totalidad de la economía de Estados Unidos".

La iniciativa fue rechazada con una votación de 228 contra 205. Las acciones se desplomaron hoy en Wall Street incluso antes de que comenzara la votación sobre la iniciativa en la Cámara.

Cuando la crítica votación fue registrada, muy pocos integrantes de la Cámara se mostraron dispuestos a apoyar la impopular medida, pues las elecciones se encuentran a cinco semanas de distancia. Sin embargo, los simpatizantes de la iniciativa prometieron tratar de presentar de nuevo el paquete para su consideración tan pronto como sea posible.

La Casa Blanca reaccionó de inmediato y dijo que el presidente Bush está "muy decepcionado".

"No cabe duda de que el país se está enfrentando a una crisis difícil que tiene que ser atendida", dijo a los reporteros el vocero de la Casa Blanca, Tony Fratto, quien señaló que el presidente se reunirá hoy más tarde con integrantes de su equipo para "determinar los siguientes pasos".

Hoy con anterioridad, Bush se mostró positivo con respecto a la aprobación de la iniciativa por parte del Congreso.

"Con las mejoras hechas en la iniciativa confío en que los miembros de ambos partidos la apoyarán", dijo Bush a los reporteros, y agregó que "el Congreso puede transmitir una señal fuerte a los mercados nacionales y extranjeros con la aprobación rápida de esta iniciativa".

"Cada uno de los miembros del Congreso y cada uno de los estadounidenses deben tener presente que un voto a favor de esta iniciativa es un voto a favor de evitar el daño económico a ustedes mismos y a su comunidad", dijo Bush.

Fratto señaló que antes de la votación, Bush llamó a "un par de docenas" de legisladores para tratar de lograr su apoyo para la iniciativa de rescate.

De conformidad con la iniciativa, el gobierno obtendría de inmediato 250.000 millones de dólares, 100.000 millones de dólares más si el presidente certificara que era necesario y al menos 350.000 millones de dólares con una certificación separada y sujeta a una resolución de desaprobación del Congreso.

"Todos tememos perder nuestro empleo", dijo antes de la votación el representante Paul Ryan. "La mayor parte de nosotros está diciendo: 'Quiero que esto sea aprobado, pero quiero que sea usted quien vote a favor, no yo'".

Sin embargo, su colega, el representante Darrel Issa, dijo estar "firme" en su rechazo a la medida porque traicionaría los principios del partido y equivaldría a "un ataúd sobre el ataúd de Ronald Reagan".

La congresista Lynn Woolsey también expresó su oposición a la iniciativa y dijo que se ha pedido a los contribuyentes que paguen por la enorme irresponsabilidad de las principales firmas financieras estadounidenses.

"¿Por qué no está pagando Wall Street por el lío que generó?" preguntó.

Foto: Estados Unidos: Un operador en el recinto de transacciones de la Bolsa de Comercio de Nueva York (NYSE) expresa su preocupación ante la evolución de ese mercado bursátil. / Autor: Hou Jun - XINHUA.

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Estados Unidos: Decepción de Bush por el rechazo a su plan de rescate financiero


El presidente de Estados Unidos George W. Bush dijo hoy que está decepcionado por el rechazo por parte de la Cámara de Representantes al plan de rescate financiero por 700.000 millones de dólares y prometió "abordar de frente esta situación económica".

"Estoy decepcionado por la votación del Congreso de Estados Unidos sobre el plan de recuperación económica", dijo Bush a los reporteros en la Casa Blanca. El presidente se reunió con el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y con otros importantes asesores después del fracaso en la Cámara.

"Nuestra estrategia es seguir abordando de frente esta situación económica. Trabajaremos para desarrollar una estrategia", dijo el presidente.

Con anterioridad, una vocera del Tesoro dijo que el gobierno de Estados Unidos utilizará "todas las herramientas disponibles" para proteger los mercados financieros y la economía.

El secretario del Tesoro, Henry Paulson, defensor del plan de rescate, "seguirá consultando con el presidente, con el presidente de la Reserva Federal y con los líderes del Congreso en relación con los pasos siguientes", dijo la vocera del Tesoro, Michele Davi.

"Mientras tanto estamos listos para trabajar con nuestros colegas reguladores y para usar todas las herramientas disponibles, como lo hemos hecho en los últimos meses, para proteger nuestros mercados financieros y nuestra economía", dijo.

Por otra parte, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que el rechazo del Congreso al plan de rescate "no puede sostenerse" y que el Congreso impulsará un plan de rescate.

"Lo que ocurrió hoy no puede sostenerse, tenemos que avanzar", dijo Pelosi, quien señaló que "nuestro trabajo no quedará concluido hasta hacer esto".

Foto: George W. Bush, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. / Autor: XINHUA.

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El crudo pierde 10 dólares por el panorama de baja en la demanda


El precio del crudo bajó hoy más de 10 dólares pues el rechazo a la iniciativa de rescate financiero agravó la preocupación en cuanto a que la baja económica podría reducir aún más la demanda petrolera.

El crudo ligero y dulce para entrega en noviembre perdió 10,52 dólares para ubicarse en 96,37 dólares por barril en la Bolsa Mercantil de Nueva York. Los futuros cayeron con anterioridad hasta los 95,04 dólares por barril.

El Congreso de Estados Unidos rechazó hoy por la tarde un plan de rescate financiero por 700.000 millones de dólares, lo que llevó al Dow Jones a caer 705 puntos poco después de la noticia. Sin embargo, muchos analistas consideran que independientemente de la votación del Congreso, el precio del petróleo bajará porque la severa baja económica en Estados Unidos y en el mundo reducirá aún más la demanda de energía tanto de consumidores como de empresas.

Por otra parte, el alza del dólar también contribuyó a la baja en el precio del petróleo. De hecho fue el euro el que perdió terreno en relación con el dólar porque el panorama económico sigue siendo sombrío en la eurozona en donde más bancos están encontrando problemas.

En Londres, el crudo Brent para entrega en noviembre perdió 9,86 dólares para llegar a 93,68 dólares por barril en la Bolsa de Futuros ICE.

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El regreso sin gloria del "otro lado" de un indocumentado mexicano


Adán salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

Huichapan Hidalgo, México. Este singular poblado de construcciones antiguas, perteneciente al estado de Hidalgo, cuyo nombre significa “lugar en donde abunda el agua” (hay varios balnearios de aguas termales, mas según otra versión, Huichapan significa “lugar sobre espinas”), dista unos 200 kilómetros de la ciudad de México, pero a pesar de su nombre, la zona se considera árida, prevaleciendo la vegetación cactácea, tales como nopales u órganos. Se llega por la carretera a Querétaro, tomando la desviación que indica justo tal nombre.

Por estas fechas ha llovido como nunca antes en la región (debido a los efectos de los fuertes huracanes y las tormentas tropicales que ha habido este año), tanto que hasta se han inundado y anegado varias tierras, muchas de las cuales, de haber habido interés y recursos económicos de sus propietarios en sembrarlas, seguramente habrían logrado buenas cosechas de maíz, el cultivo más abundante que allí se produce… ¡o se producía! Pero no es así, pues la mayor parte de las parcelas están sin trabajar, quizá desde hace años, cubiertas de pintorescas flores silvestres, como mirasoles o tréboles morados, las cuales, irónicamente, dan al paisaje una belleza poco común en esos sitios, que generalmente son tan secos. Sí, una muestra más de cómo el campo en México tiende a morir poco a poco (ver mi artículo en Internet “Apertura total del agro mexicano al TLC estadounidense… o de cómo se sigue muriendo el campo en México”), sin que al gobierno tal situación pareciera preocuparle.
Se pasa por varios pueblos, como Jacala, Maravillas, Nopala, pero en todos ellos no hay crecimiento o muy poco, el tiempo parece haberse estancado allí, y se observan casi idénticos a como se veían hace años, con una que otra señal de “progreso”, tales como alguna nueva construcción, un nuevo negocio, un nuevo boulevard… pero nada más, en realidad no se ve algo que acuse que en esos pueblos ha habido reales, grandes cambios. El único digamos que “polo de desarrollo” ha sido Huichapan, sobre todo desde que hace unos 20 años se estableció en sus cercanías una cementara del grupo CEMEX, además de algunas otras pequeñas industrias y los balnearios, que atraen algo de turismo local y de la ciudad de México. Sin embargo, como en casi todo el medio rural, la actividad más abundante y saturada es el comercio… ¡de todo, ya que en realidad no hay alguna cosa que no sea vendida allí!: verdulerías, fruterías, carnicerías, pollerías, tiendas de abarrotes, farmacias, panaderías, restaurantes, fondas, garnacherías, cafés, ropa, calzado, baratijas chinas, sombreros, puestos de tacos, de tortas, de jugos, farmacias, café-internets… además, claro, de los servicios, que no son otra cosa, también, mas que la venta de habilidades personales: mecánicos, doctores, dentistas, salones de belleza, zapateros…

Como ya hay tanto de todo, es realmente difícil que un nuevo negocio allí “pegue”, como nos comenta Julio, un joven de 24 años que recién llegó de “gabacho” (nombre coloquial para referirse a los Estados Unidos) y que accede a platicar con nosotros, mientras recorremos la así llamada “feria de la nuez”, que tal como sucede con otras ferias populares en otros sitios, alusivas a un determinado producto, lo que menos abunda en ella son, justamente, las nueces (ver mi artículo en Internet “Pax social, show político musical… y manzanas”, sobre la así llamada “feria de las manzanas” de Zacatlán). En la popular celebración (para la que se dispone de un buen tramo de la carretera de entrada del lado occidental del lugar) hay puestos de vajillas, de ropa, de pan, de comida (pambazos, quesadillas, elotes, tacos…), de tiro al blanco, de tiro de canica… y hasta juegos mecánicos que cursan con las improvisadas fondas que sirven muy grasosos y llenadores antojitos a los felices celebrantes, pero apenas si tres o cuatro puestos de unas nueces muy pequeñas, “subdesarrolldas”, alcanzan a destacar entre el mar de gente y de improvisados puestos de todo. “Pues pensé en poner un puestito aquí… pero no tengo ni dinero y pues también me puse a pensar que de qué lo ponía”, dice Julio, un tanto cabizbajo, recordando, quizá, lo que hasta hace unos momentos nos refirió.

Él, como muchos otros mexicanos, sobre todo jóvenes, faltos de oportunidades reales de conseguir empleo y un porvenir en su país, se fue a los Estados Unidos hace dos años y medio, a buscar el “american dream”. “Pues sí, es que aquí no hay nada… vea, puras tiendas… y ni pa’ poner una, porque ya hay un montón”. Sí, como decía antes, está tan saturado el lugar por tanto comercio, que ya todo el llamado “centro de Huichapan” es prácticamente zona comercial. Él, también como todos, se pasó de ilegal, debiendo pagar ¡2200 dólares!, que le prestó un tío que vive allá, hermano de su mamá, una vez que el coyote contratado lo dejó en el “East los”, o sea, la zona oriental de la ciudad de Los Ángeles en donde más abundan los ilegales de todas las nacionalidades. “Pues sí, mi tío me hizo favor de prestarme la lana, y ya después le fui pagando con trabajo”. Su primer empleo fue de mesero en un restaurante, cuyo dueño era conocido del tío y por eso le dio trabajo. Allí le pagaban 40 dólares el día, a cinco dólares la hora. “¡No, pues me ponían una jodas, porque tenía que trabajar ocho horas diarias!”, exclama Julio, un joven de piel morena y muy alto, 1.85 metros, que antes de eso estuvo en el ejército mexicano como sardo, tratando de hacer allí una carrera militar, pero que desertó debido a los malos tratos y a las “chingas” que les daban en el cuartel, a los conscriptos, sus superiores. No se adaptó en el restaurante, porque además de que la paga era poca – pues por lo menos en otros trabajos la hora se paga a ocho dólares – , debía darle la mitad del dinero a su tío. “¡Estaba cabrón, porque así, me iba a tardar un resto pa’ pagarle!”. Paramos en un puesto de pambazos en donde le ofrezco a Julio que si desea comer algo, a lo cual accede de muy buena gana. “Pues ya hace hambre”, dice sonriendo, mientras ordenamos sendos pambazos y un par de refrescos. Y nuestra plática continúa. “Y ya de allí, como mi tío es contratista, pues que mejor le dije que me diera chamba con él, y que me la da de pintor”. Al principio dice que no le era tan fácil, que la pintura se le escurría, que se iba chueco en las “intersections” (cuando dos colores se juntan), que echaba a perder algunos materiales… o que simplemente no sabía “¡qué chingaos tenía que hacer!”. “Sí, es que luego me decían que allí tenía que poner un glasing y pues yo ni sabía qué era eso (es un acabado jaspeado brillante, que se logra puliendo una superficie que se pinta con un material especial)… y así me la pasé, sí, ya ve que echando a perder se aprende, ¿no?”.

Entraba a trabajar, por lo general, a las ocho de la mañana y salía a las cuatro de la tarde, aunque a veces tenía que quedarse más tiempo, sobre todo cuando urgían los trabajos. Allí ya le pagaban a ocho dólares la hora y conforme fue aprendiendo y haciendo mejor sus tareas, le fueron subiendo el salario, hasta que en los últimos meses le pagaban el equivalente a 14 dólares por hora. “Sí, pues ya me iba mejor, me estaba haciendo 700 dólares a la semana”, dice, mientras la mesera nos sirve el par de pambazos y los dos refrescos de queretana marca tipo sangría, que le pedimos como bebidas. Comienza a comer su pambazo con avidez. “En puras casas de ricachones trabajaba, pues en donde más trabajo le dan a uno, puras zonas como Bel Air, sí… ¡no… unas casotas que tienen esos cuates!, de puros actores o políticos, nos decía mi tío que eran”. Ya luego platica que sus bills, lo que debía de pagar por sus gastos mensuales, eran 400 dólares por tener derecho a un cuarto que compartía nada menos que con seis mujeres (cuatro ilegales y sólo dos con permiso de trabajo, con las cuales sólo se limitaba a convivir cada que les pagaba o cuando de repente conversaban, pero nada más). “Pero prefería estar con ellas, pues como que se me quitaba un poco lo relajiento… además, en donde estaba antes, aunque era más barato, no tenía individualidad, los otros cuates se metían con mis cosas, no me robaban, pero sí me tomaban que una camisa, que un pantalón… y por eso me fui con las chavas”, dice Julio, quejándose de que sus compañeros eran muy abusivos, cuestión entendible dadas las carencias que casi todos, por su condición de ilegales malpagados, han de padecer.

También gastaba 150 dólares al mes de mobile (sí, fuerte era su gasto en el pago del celular, vital instrumento, tanto para que su patrón se comunicara con él, como sus compañeros de juergas) y un promedio de 40 o 50 dólares diarios de comida. “¡Ah, no, eso sí, yo en comida tampoco me limité!”, exclama y dice que por la mañana iba a un “Seven Eleven” y adquiría un litro de leche, fruta, jugo, pan… en lo que gastaba 10, 15 dólares. “Ya en la tarde, como hay un chingo de restaurantes chinos o latinos, pues mandábamos traer comida china o menú”, agrega, la cual le costaba otros 15 dólares. Y por la noche acudían a algún restaurante mexicano por tacos o tortas (sí, abunda la popular gastronomía mexicana) y se gastaba otros 15 dólares. “Y a veces nos íbamos a restaurantes gringos, dizque de lujo, pero pues luego eran más baratos que los mexicanos”, agrega, comentando que esa zona Estados Unidos está tan “mexicanizada”, que tanto en la comida, en el trato con la gente latina y en otras costumbres que mostrarían el alto nivel de, digamos, “mexicanidad” existente, no es difícil adaptarse para la mayoría de los latinos, sobre todo mexicanos que allí laboran y coexisten. Además, hay otras características que les dan a esos barrios una singular familiaridad, como que “se está en casa”. Por ejemplo, abundan las pandillas formadas por miembros de una misma raza o nacionalidad, convirtiendo los barrios en donde se establecen en peligrosas zonas – muy similares a aquéllas existentes en los países de donde provienen los ilegales –, en donde “mejor uno ni se mete”, dice Julio. “Luego se ven chamaquitas de 13, 14 años, de muchos lugares… mexicanas, guatemaltecas, chinas, coreanas… ya de prostitutas, en serio, y las controlan cabrones que se las alquilan a gringos ricos, de mucho dinero… sí, nada más se ven pasar en sus carrazos esos cuates cuando van a contratar a alguna de esas chamacas”, agrega, refiriéndose a las redes de prostitución de mujeres menores de edad que son toleradas por el hipócrita gobierno estadounidense, quien se jacta de ser tan recto y respetuoso de la ley… pero como se trata de ilegales pobres, necesitadas de un ingreso que les permita sobrevivir, no le importa que, además de las enfermedades sexuales que puedan contraer, como el SIDA, arriesguen su vida en el ambiente tan violento en que deben desenvolverse. “¡Sí, una que otra muchacha se independiza, las que les dicen las barrio queens, pero hasta ellas tienen a un cabrón que las proteja… no, uno ni se mete con los cabrones que las controlan o con las bandas, en serio, porque hasta lo andan matando!”, exclama Julio, con tono de advertencia. “Y, como le digo, todos, hasta los paisanos que ya tienen permiso pa’ trabajar, nos andan diciendo a los ilegales que pa’ que vamos allí, que nada más les quitamos sus empleos… y hasta los negros se la hacen cansada. A mí, un negro que también era pintor, me decía que mejor me regresara, que porque le estaba quitando el pan de sus hijos… ¿uste’ cree?”, dice Julio, medio burlón, “pero nosotros les decíamos que pa’ todos hay chamba si se raja uno la madre, que la cosa era buscarle”.

Volvemos a lo de sus gastos en comida. “¡No, pues por eso le digo que no me limitaba pa’ comer, no como un paisano que por ahorrar se la pasó tragando pura sopa Maruchan (son las sopas “instantáneas” a las que sólo hay que agregar agua hirviente, de muy bajo contenido nutrimental y muchos químicos, que recientes estudios demuestran que provocan daños a la salud cuando son comidas en exceso) durante cinco años, pa’ ahorrar un chingo… dicen que ahorró fácil como trescientos mil dólares, pero puras cajas de esas sopas comía y dicen que cuando se regresó pa’ México, que como ya empezó otra vez a comer bien, que pues le cayó mal la comida y que se murió, que porque su cuerpo ya no aguantó otra vez comer bien”, refiere con gesto de pena. O también recuerda el caso de otro mexicano, de Zacatecas, quien igualmente, por ahorrar lo más posible, cuando se regresó a su pueblo, llevaba tanto dinero, que hasta les prestó a unos parientes, los cuales lo “venadearon en el camino pa’ no pagarle al compa”, dice Julio, cabeceando. “A ver, pa’ qué le sirvió juntar tanta lana, nomás pa’ que se lo echaran esos cabrones malagradecidos”.

Así, además de los gastos ya referidos, como Julio prefirió disfrutar gastando que a sufrir ahorrando, súmense el costo de las parrandas, por lo que explica, como justificándose, que muy poco podía ahorrar. “Aunque a veces me salían chambitas nomás pa’ mí y pues a’i me ganaba que otros 500, que otros 1000 dólares más a la semana y ya con eso me reponía”, agrega, como tratando de aclarar que por eso se pudo dar la gran vida.

Sí, una muy buena parte de su dinero se la gastaba en “pedas y en el relajo”. Quizá porque Julio, a diferencia de la mayoría de paisanos que se van al otro lado, en realidad no lo hizo por una fuerte necesidad económica (hijo de padres maestros que cuentan con casa propia y medianos ingresos en Huichapan, él no es de la gente que esté, digamos, “en la calle”), sino que a falta de reales oportunidades de vida, consideró el irse allá como una alternativa (como dije antes, estaba en el ejército, pero desertó debido a los malos tratos y aunque estaba estudiando la preparatoria hace algunos años, tampoco el estudio realmente fue “su fuerte”, como nos explica). “Pues sí, la verdad que ni dinero les mandaba a mis jefes… pa’ qué, si ni lo necesitan”, dice en justificatorio tono. Así que Julio se iba a los “night clubs”. “Sí, había uno que los martes y los jueves era de las most sexy legs”, dice, divertido, explicando que son bares en donde se organizan concursos de mujeres, casi todas extranjeras (e ilegales, la mayoría), negras, asiáticas, mexicanas, guatemaltecas, peruanas… las que acuden allí con shorts o minifaldas, muy de moda, para probar suerte, siendo objeto de lascivas miradas de lujuriosos men que decidirán, tras varias semanas de eliminatorias, quien es la afortunada fémina que, según ellos, posea las piernas mas “excitantes y bellas”. Y no es para menos que acudan tantas ansiosas concursantes a mostrar sus piernísticos encantos, pues los premios se van acumulando y la feliz ganadora puede ser agraciada con cinco, seis mil dólares que en estos tiempos de recesión y crisis económica estadounidense, son bastante buenos (y es sobre la recesión sobre lo que más adelante le cuestiono a Julio). Una vez allí, en uno de tales antros, se gastó Julio, “¡ochocientos dólares!”, exclama alardeando, diciendo que como la botella de buen whisky costaba 300 dólares, en ocasiones cada parrandero amigo “pues se ponía con dos y ya eran 600 dólares de cada uno, más los snacks que luego pedíamos”.

“O luego, cuando teníamos poco dinero, nos íbamos a los Oxxos, a los Seven Eleven… y nos comprábamos nuestros twenty tour (empaques con 24 cervezas individuales) de “Modelos”, que nos costaban 15 dólares, y nos íbamos a la playa o por a’i a tomárnoslas”. El “por a’i” eran los departamentos que varios de los compañeros de Julio, igual que él, compartían para ahorrar en gastos. “No, pues se gana muy poco como pa’ que uste’ solo se rente un appartment”, dice, dando un trago a su sangría. Esas tiendas que abren las 24 horas, aclara Julio, sólo estaban en esa parte de los Ángeles, porque en las zonas acomodadas, de lujo, como Beverley Hills, no había. “Es que como que las cuidan mucho las autoridades… hay un chingo de policías y uste’ no puede entrar allí si no tiene cita y si no tiene identificación”, comenta. Claro, pienso, el permitir aquellas tiendas en las zonas pobres, es parte del control que las autoridades estadounidenses han de tolerar entre la “blue collar class”, los trabajadores, quienes habitan allí, sean ilegales o no, con tal de que estén tranquilos y en sus barrios cuando no se encuentren trabajando. Incluso, dejar que se formen las pandillas multiétnicas, las que pelean constantemente entre ellas, autodestruyéndose, matándose, canalizando de esa forma todas sus frustraciones, es una parte de ese control, pues mientras todos los “ilegal aliens” se aniquilen entre ellos en lugar de protestar contra el gobierno, “no problem”.

Dice Julio que esa inusual camaradería, las borracheras que se ponían sus “cuates y él, se daba en cerrados círculos, principalmente cuando todos estaban empleados y no tenían que pedir favores a los demás. “Sí, porque fíjese que el mexicano se pisa mucho, en serio, más los que ya tienen permiso pa’ trabajar allá, le dicen que pa’ qué van, que nada más le van a quitar su trabajo”. Refiere que los coreanos o los chinos no son así. “No, ellos, aunque un compa sea malo, pues le ayudan. Yo le decía a un coreano que por qué había contratado a uno de sus amigos, si era remalo el cuate ese, nada más regaba la pintura y era re malhechote y me dijo que ni modo, que pues había que ayudarlo porque era de su país”. Y esa falta de solidaridad se ha agudizado mucho más ahora que los empleos están cada vez más escasos.

“¿Y cómo está afectando a los ilegales la recesión?”, pregunto, sobre todo porque es en la construcción de casas en donde más está pegando la actual crisis económica estadounidense (y mundial, ya), sector que cada vez absorbe a más y más fuerza de trabajo ilegal… o absorbía, razono. “¡Uy… no… pues muy fuerte, en serio!... ¿por qué cree que me regresé pa’ acá?”, exclama y pregunta reflexivamente el muchacho, poniendo cara de resignada obviedad. Sí, dice que desde diciembre hasta las fechas en que se regresó a Huichapan (a finales de julio, justamente) tuvo muy poco trabajo, apenas un par de meses logró que su tío lo contratara para pintar casas y con menos salario de lo que le pagaba normalmente. Y eso que su tío les trabajaba a los “ricachones” de Bel Air, Malibu, Santa Fe, Santa Monica, Beverley Hills, Hollywood… y ni así había ya suficiente trabajo. “¡No, si está reduro… yo ya estaba bien desesperado y por eso les avisé a mis jefes (sus papás) que mejor ya me iba a regresar, que porque allá ya no había nada de chamba!”. Y refiere que no sólo se quedaron sin trabajo ilegales como él, quienes tenían relativamente poco tiempo de estar trabajando entre los “gringos”, sino que incluso gente con mucho tiempo, perdió su empleo. “Pues fíjese que uno que llevaba trabajando allá como 20 años, le fue de la patada, ni residente era y… ¡hasta perdió su casa! Y eso que ese compa ganaba buen dinero, decía que hasta veinte mil dólares luego se sacaba al mes, pero que todo se lo botaba el cabrón… y que a la mera hora, como perdió su chamba, pues el banco ya le quitó la casa, que porque no pudo pagarla”, declara. Y en esta parte pienso que la fama de derrochadores que se da entre muchos mexicanos (que, repito, es una situación tolerada por el gobierno de EU, quien prefiere mexicanos parranderos a mexicanos que protesten y luchen por sus legítimos derechos), incluso se manifiesta allá, porque el caso que refiere Julio, es una muestra de que, en lugar de que aquél mexicano que tan bien ganaba hubiera liquidado su casa, prefirió darse la gran vida y malgastar el dinero que, supongo, con esfuerzos se ganaba… y resulta que ahora, según le contó a Julio, se iba a regresar para México, pues ya nada hay que hacer en Estados Unidos, en donde, por su falta de previsión, tampoco hizo nada, ni pagar su casa, así que su situación, como la de muchos, me atrevo a pensar, es la del mexicano que ni allá, ni acá tiene una perspectiva de vida, porque aquí también ya está desconectado de los lazos sociales, familiares y amistosos que pudieran reencauzarlo a comenzar una nueva existencia. No caben, por así decirlo, “ni allá, ni acá”… o al menos así se sienten. Platica también el caso de una amiga que trabajaba en una lujosa cadena de hoteles, que luego de diez años de laborar allí, le dijeron que habían disminuido las ventas y que ya no necesitaban de sus servicios y también tuvo que regresarse a México, pues allá, debido a su edad, 42 años, ya no puco conseguir un empleo adecuado a su situación física (por desgracia es en labores que requieren gran esfuerzo físico en donde los ilegales son más demandados, tales como la construcción, las maquiladoras o en el campo).

Un ejemplo más, referido por Julio, es el de otro mexicano que tenía unos 45 años, quien de repente se quedó sin el, digamos, buen trabajo que tenía, en donde ganaba hasta 2500 dólares por semana, y tuvo que dedicarse a la pintura, como el muchacho, ganando 600, 700 dólares, pero además enfermó de diabetes, con lo que su rendimiento también disminuyó “Yo nomás le decía, así, medio burlándome, que qué onda, que cómo que él que era tan chingón estaba pintando y ganando repoquito y él me contestaba, medio enojado, que no lo estuviera fregando, que no le quedaba de otra”, cuenta Julio, algo divertido . El hombre le dijo que también perdió la casa que estaba pagando, pues ya no pudo más con la deuda contraída y como nunca pensó en que alguna vez regresaría a México, como está considerando, pues aquí tampoco hizo nada, así que cuando llegue a Querétaro con su familia (de sus cinco hijos, tres nacieron allá), también tendrá que comenzar desde cero, pero con mayores dificultades que cuando partió hace casi ocho años.
Además, le dijo que a lo mejor dejaba a los hijos que nacieron en Estados Unidos con unos amigos, porque como ellos sí eran “americanos”, consideraba que podrían pasársela mejor allá (muestra de ese “malinchismo” intrínseco que aún sigue imperando en la idiosincrasia del mexicano). Y efectivamente, las cifras de las remesas enviadas por los mexicanos que laboran en Estados unidos han disminuido considerablemente este año, se estima que unos $3000 millones de dólares menos entrarán, con las penosas consecuencias que eso está teniendo entre las miles de familias de los inmigrantes mexicanos, muchas de las cuales, sin los 200 o 300 dólares mensuales que en promedio recibían de sus parientes, tendrán mayores dificultades para afrontar la crisis económica que ya también se está resintiendo en México.

“No, eso de que luego los agarran, pues está bien cabrón – continúa comentando Julio –, porque los deportan así, como los agarren, hasta en calzones, y como muchos ya hasta están arrejuntados y tienen hijos, pues los separan, en serio, y dejan a sus chavos abandonados… un amigo mío, que tenía como cinco años de ilegal, pero ya hasta casa tenía, un día que llega la Migra, llegaron tempranito, porque saben que a esa hora los agarran, como a las cinco, y que tocan y que abre su hija, una niña que ni sabía qué onda, pero fíjese que estaban buscando a otro compa, pero como la niña les abrió, ese fue el error, porque mientras uste’ no les abra a esos cabrones, no le pueden hacer nada, y entonces que entran y que empiezan a pedir papeles a todos los que estaban, cuates de mi amigo. Y entonces, mi amigo, el papá de la niña, que sale del baño en calzones, porque se estaba bañando, pa’ ver qué onda, y allí que le caen, porque tampoco tenía papeles y ¡así se lo llevaron, en los puros calzones, en serio! Y como su hija sí nació allá, pues se quedó con unos amigos del papá, porque su mamá se había muerto, él era viudo… ¡no, en serio que pinches gringos ojetes!”, exclama Julio, con gesto de coraje. Pero también refiere, muy divertido, como otro conocido, que se enteró del programa de “repatriación voluntaria” de ilegales (justo para deshacerse los estadounidenses de tantos “problems”) que están implementando conjuntamente el consulado mexicano y las autoridades migratorias estadounidenses, aquél mexicano, con tal de ahorrarse hasta el pasaje de regreso, una mañana se salio con maletas y todo de donde vivía y se fue a parar a una zona en la que frecuentemente había redadas de los indocumentados que esperan allí las camionetas de los posibles empleadores que les dan trabajo. “Nomás a puros chavos contratan esos cuates, y ya cuando lo ven ruco, no sé, cuarentón, pues ya ni lo recogen, le dicen que no sirve pa’ trabajar”, dice Julio, muy serio, refiriéndose a la discriminación que se hace si los ilegales ya están “muy viejos pa’ chambear”. Y continúa con su cómica anécdota, platicando que cuando llegó la “Migra” cargaron con todos los ilegales que estaban allí, excepto con su amigo de las maletas, y otro “compa” que se salvó porque había ido al baño. “¡Es que como al cabrón lo vieron con sus maletas que le dicen, ‘no, tú no, ni creas que te vamos a subir con tus maletas’. No, hubiera visto, todo el mundo estaba burlándose de ese cuate, que qué codo, le decían, que mejor les hubiera dicho que no tenía pa’ el pasaje y que se lo hubieran pagado… hasta en las estaciones de radio local se pitorrearon de él, pobre cuate, hubiera visto!”, exclama, carcajeándose por la muy divertida anécdota, que hasta a mí me hizo sonreír. A él, para su buena suerte, nunca lo detuvieron los de la “migra” (no le fue como les sucede a los pobres ilegales que arrestan en EU, quienes son maltratados y humillados. Ver mi artículo en Internet “Como animales rabiosos se trata a los ilegales capturados en EU”). Incluso, alguna vez, aprehendieron a unos ilegales que estaban esperando el “bus”, junto a Julio, pero a él, como lo vieron muy alto y, en ese momento, muy bien vestido, con sus pantalones nuevos y camisa planchada, no le hicieron nada. “Sí, tuve muy buena suerte… es que como me iba a parrandear, pues andaba limpio, bien vestidito, y yo creo que pensaron que era gringo, ¿no?”.

Eso sí, dice que los “gringos” pretenden ser muy rectos en la defensa de sus ciudadanos, no así con los paisanos. Refiere el caso de un “compa” que se casó con una mujer tejana, a la que un buen día abandonó y que alardeaba de que él era “bien fregón” y que aunque la mujer lo había demandado para que le diera pensión alimenticia, él decía que no tenía miedo. Así se estuvo cinco años, presumiendo de que a él la justicia estadounidense y “esa pinche vieja, me hacen los mandados”. Sin embargo, su “buena suerte” terminó cuando un día un policía lo infraccionó y al meter la información de su licencia para hacerle su “ticket”, vio que había una demanda contra él. El pobre veracruzano tenía el cargo de “check unpayment”, o sea, el no haber pagado pensión a su ex-mujer, y la cuenta ascendía a más de 200 mil dólares y como no pudo pagar, está encerrado en una cárcel de máxima seguridad, condenado a una sentencia de entre cinco y diez años. “Me dijeron que al pobre cabrón se lo traían como la señorita allí en la cárcel”, agrega, sarcástico, refiriéndose a que ese desafortunado mexicano castigado excesivamente, pienso, encerrado en una prisión de alta seguridad, estaba sirviendo de “prostituta” entre verdaderos, peligrosos criminales homosexuales. Cualquier proyecto de vida que haya tenido aquel mexicano, quedó brutalmente truncado por la aplicación de una hipócrita, desigual “justicia”. No le veo el lado cómico a esa anécdota, como así le parece a Julio. Sí, reflexiono, vaya hipocresía la de los estadounidenses (eso me recuerda a todos los supuestos talibanes que están encerrados en la ilegal prisión de Guantánamo, sin juicio y en violación a todas las garantías individuales a las que, simplemente como seres humanos, tienen derecho). Incluso también me viene a la mente que Julio platicaba hace unos momentos cómo para cruzarse la “línea” (como se le llama a la frontera), además de la obligada contratación del coyote, existe toda una red de corrupción entre los agentes de la “Border patrol”, quienes reciben 100 dólares por cada indocumentado que cruza la frontera por parte de los coyotes. “Fíjese, por donde yo me crucé, había dos casetas de vigilancia, cerquita, como a 200 metros, y el coyote que me ayudó a cruzar la cerca, nada más me dijo que me pusiera abusado cuando una luz que había en una de las casetas se apagara, que tenía treinta segundos, y fue cuando salté y pegué la carrera pa’l otro lado. Sí, si se hacen pendejos los de la Migra, y hasta cuidan los cabrones que pasen bien los coyotes, que les dan su mordida, con su gente, y si no se caen con el dinero, hasta ellos secuestran a los ilegales y encierran a esos coyotes y se los ofrecen a otros coyotes para que les paguen y los dejen pasar, ¿cómo ve?”, dice Julio, quien se volvió a emocionar al recordar lo rápido que debió correr cuando cruzó y que, incluso, hasta se cayó en un vado del camino, pero cuando logró salir, ya un mexicano lo esperaba a unos metros en una camioneta, en la cual lo condujo hasta los Ángeles. Así que, según lo que nos cuenta el muchacho, existiría una abierta complicidad entre los agentes de la “Migra”, quienes seguramente por cumplir con su trabajo, capturarán a un determinado número de indocumentados, digamos su “cuota”, sobre todo aquéllos cuyos coyotes no cubrieron la “mordida” requerida, 100 dólares por cabeza, con tal de que se vea que cumplen con su trabajo, pero además puede pensarse que es una complicidad tolerada por el gobierno, pues de esa manera los empleadores se proveerán de los trabajadores ilegales que, de todos modos, necesitan, pues resultan imprescindibles para la economía estadounidense.

Cuenta Julio que un agente de la Migra, un auténtico “gringo”, no un latino, como pudiera pensarse, le comentaba en una ocasión que aunque su sueldo era muy bueno, de 2500 dólares a la semana, más de la tercera parte se lo quitaba el gobierno por los impuestos. “Así que de qué me sirve ganar bien, si me descuentan tanto. Aquí, por dejar que pasen cuatro o cinco ilegales por día, me gano 400, 500 dólares diarios libres… así que lo voy a seguir haciendo, ni modo, de que se los ganen otros, prefiero ganármelos yo”. Sí, y entonces, me pregunto, ¿dónde queda la rectitud anglosajona que tanto presumen los estadounidenses, qué pasa con la supuesta honestidad de la que tanto alardean? Pues parece que ante una buena y constante suma de dinero todo eso sale sobrando… sí, en el mundo en el que actualmente vivimos, prácticamente el único valor predominante es el dinero y es éste, como se ve, el que puede, incluso, doblar hasta a las voluntades aparentemente más firmes.

Lo peor de todo es, afirma Julio, que a pesar de la crisis, la gente sigue llegando, sobre todo centroamericanos, y si tienen suerte de no ser aprehendidos durante el trayecto o ya cuando están en aquel país, de todos modos ya ni encuentran trabajo y lo grave es que muchos de ellos están endeudados por lo que le tuvieron que pagar al coyote y todos los gastos hechos. Así, sin dinero, sin trabajo, en plena recesión estadounidense y amenazados constantemente por las redadas, no parece que sea ya una alternativa real irse a los Estados Unidos para hallar un trabajo. Muchos mexicanos le dijeron que ya no es “negocio” estar en ese país, pues antes, con dos años que estuvieran, les iba muy bien y se traían mucho dinero, para comprarse casa y todo, pero ahora ni con cinco años de estancia se gana suficiente “dólares”. Y con la presente recesión, pues menos es posible lograr el porvenir que los acerque, si no al ansiado “american dream”, sí a una existencia más decorosa que la que tenían en sus terruños, muchos de ellos olvidados pueblos en donde nada hay que hacer, pero como están las cosas, ni allá tampoco actualmente hay una solución a sus problemas.
“Como le digo, los centroamericanos están más jodidos, pues ellos sí deben de cargar dinero, por tantas mordidas que deben de dar en México”, dice Julio, refiriéndose a conocidos hondureños, guatemaltecos, salvadoreños… que le dijeron que lo más peligroso de irse a los Estados Unidos era cruzar por México, por tantos problemas a los que se exponen, como los hostigamientos y los maltratos de los policías mexicanos corruptos, a los que sólo si les dan dinero, los dejan continuar su viaje. “Uno me dijo que en puras mordidas, tuvo que dar como mil dólares y aparte lo que le tuvo que pagar al coyote, como otros tres mil dólares, o sea, que se tuvo que gastar como cuatro mil dólares”, refiere, y que el pobre hondureño a los dos meses de haber llegado, fue aprehendido por una redada. “Pobre cuate… ya ni lo que se gastó”. Sí, realmente no parece lógico que si justamente la mayoría de los ilegales, sobre todo centroamericanos, andan en busca de dinero, gasten tan fuerte suma para llegar allá, pues si son aprehendidos y deportados, su situación económica será más precaria que la que tenían antes de hacer ese fuerte gasto. Pero así de fuerte es su necesidad económica, agudizada su pobreza debido al capitalismo salvaje que está creando millones de pobres cada año.

También se deben de cuidar los centroamericanos de las cuadrillas de asaltantes, como los “Maras Salvatruchas”, que operan en el sureste mexicano, quienes les roban todas sus pertenencias cuando se los llegan a topar. “Dicen que ya cuando llegan a la frontera con Estados Unidos, que hasta más fácil se les hace”, agrega Julio, comentando que uno le platicó que al cruzarse a EU todo fue menos difícil. Sí, cuando recuerdo las notas periodísticas sobre el trato tan cruel que la policía migratoria mexicana, combinadamente con las policías locales y las bandas de asaltantes, aplica a los indocumentados centroamericanos, desde golpizas, el robo descarado y hasta asesinatos impunes, muchas veces peor que el trato dado por la “migra” estadounidense a los ilegales, comprendo por qué los centroamericanos digan que es más peligroso el paso por México. Muy vergonzosa situación esta, que evidencia una falta total al respeto de los más elementales derechos humanos universales y ante la cual, tampoco los mal administradores panistas hacen nada, quizá porque de esa manera, se establezca una velada complicidad con el gobierno estadounidense para retener y desalentar, desde nuestro país, a la inmigración ilegal de centroamericanos hacia los Estados Unidos.

Julio, incluso en su desesperación por conseguir empleo, estuvo dispuesto a enrolarse en el ejército estadounidense, pero le salieron con que como el “loco de Bush” no había declarado una nueva guerra, como la de Irak o Afganistán (se le quedó en el tintero a ese mediocre presidente el deseo de invadir Irán), pues, de momento, no requerían de ilegales para el “draft”, el reclutamiento, a los que se les premia con la ciudadanía (como en la época de Abraham Lincoln y la guerra de Secesión, que a todos los europeos que llegaban a EU de inmediato se les otorgaba la nacionalidad, pero también de inmediato eran mandados al frente). Y le explicaron que no eran contratados propiamente como soldados regulares, sino como miembros de una “fuerza especial de contención”, o sea, como simples mercenarios, una suerte de “Rambos” latinos, asesinos a sueldo a cargo del ejército, pero ni de eso había trabajo, comenta resignado. “Pero pues también de la que me salvé”, dice, y platica que conoció a un mexicano nacido allá, hijo de oaxaqueños, quien a sus diecisiete años, no habiendo alternativas reales para tener un porvenir (como pasa con los estadounidenses relegados, los pobres, quienes suman casi dos tercios de la población), se enroló en el ejército. Lo enviaron a Irak. Allí, luego de dos años de estar combatiendo en una guerra que ni entendía por qué lo hacía, el muchacho sufrió un ataque al ser emboscada un día la patrulla en la que operaba. Una bomba enemiga le voló la pierna derecha y le quemó todo el costado, dejándolo terriblemente deformado e inútil para cualquier labor. “Pobre cuate, me dijo que ya no podía hacer nada, que le desgraciaron la vida y que la pinche pensión que le dan no le alcanza para nada”. También le contó que, al menos, aún lisiado, él tuvo suerte de estar vivo, pues otro compañero, igualmente mexicano, perdió la vida en Irak y dejó viuda a su esposa y huérfana a su hija, pero como la mujer no tenía papeles, fue deportada (¡vaya forma de pagarle a ella el “valor” de su esposo muerto en acción!, pienso), pero su hija sí pudo quedarse, con unos parientes, porque nació allí. Dice Julio que, como esa niña, hay miles de niños que fueron abandonados forzadamente por sus padres, a quienes el gobierno deportó masivamente, sin importarle que tuvieran familia, una vida (su trabajo y su integración a esa sociedad) y un patrimonio (casas, por ejemplo) por los cuales luchar (estos lamentables casos, han alcanzado fama mundial, como el de la michoacana Elvira Arellano, quien fue deportada, a pesar de haberse encerrado en una iglesia metodista estadounidense durante un año, para rogar que la dejaran con su hijo, Saúl, de sólo 7 años, que además de que nació en EU, padece graves enfermedades). Hasta ese nivel llega la miseria de ese gobierno, quien considera que sólo así se resolverán los problemas económicos por los que EU está pasando, creyendo que los ilegales son parte de que haya desempleo y recesión, cuando que no es así, siendo ellos un sector importante de la clase trabajadora que ha contribuido desde hace años a la prosperidad estadounidense (California, por sí misma, es la quinta potencia económica mundial y la tercera parte de sus trabajadores son inmigrantes, por citar un ejemplo).

Dice que en general no tuvo muchos problemas con la justicia, que procuraba ser respetuoso de la ley, que nunca lo “agarraron” por hacer algo ilegal, fuera de un par de incidentes que refiere. “Una vez iba de regreso de una chamba en la camioneta del patrón, una Pick up GMC, cargado de pinturas y la escalera y yo iba con mi ropa de trabajo y delante de mí iba un gringo en un auto. Y que oigo la sirena de una patrulla, que nos hizo la señal a los dos de detenernos y pues luego luego que me paro y que pongo las manos en el volante, porque allá no es de que uste’ se pueda salir, no, porque si se sale, luego luego lo encañonan esos cabrones. Y ya que se acerca el policía, uno de caminos, un latino… así, como los de caminos de aquí, y hasta eso, buena onda, porque me llegó hablando en español, y que me pide mi identificación (por fortuna, el consulado mexicano en los Ángeles, les expide a todos los mexicanos, sean ilegales o no, una credencial, así como pasaporte, en caso de que los soliciten, lo cual les permite por lo menos identificarse) y se la doy y luego que me pregunta que de dónde venía y que le digo que pues de trabajar y como me vio todo lleno de pintura, con mi ropa y los botes de pintura en la caja de la camioneta, o sea, que no me vio sospechoso, pues ya le bajó y que me pregunta otra vez que de dónde venía, y ya le digo que de Santa Mónica y que iba pa’ los Ángeles, y que si tenía ticket (así se les llama a las infracciones allá) y que le digo que no tenía, y ya que me dice que me había detenido que porque, como llevaba la escalera y era más larga que la camioneta, que le debía de poner una franela, como precaución, y que yo le digo que sí, que se la iba a poner… ¡y ya que me deja ir, pero no me pidió licencia… fue lo bueno porque no tenía!” exclama Julio, con cara triunfal al recordar el incidente, del que salió “limpio”. Aunque de todos modos es probable que el policía no le hubiera pedido su permiso de conducir, porque en el estado de California, gracias a una prohibición hecha por el controvertido “gobernator”, el republicano, mediocre actor hollywoodense Arnold Schwarzenegger, ningún ilegal tiene derecho a obtener licencia de manejo y si llevan una licencia mexicana, es válida cuando mucho mes y medio. Así que debe de ser obvio para los agentes policíacos cuándo se trata de un ilegal la persona que están deteniendo, digamos que hay un cierto sentido común de tolerar esas faltas administrativas, que no son precisamente delitos. Comenta Julio que el hombre que iba adelante incluso fue obligado a bajar por el policía y hasta fue esposado, pues algo le encontró que de inmediato sacó su pistola y lo sometió. “Pues yo creo que iba borracho o era drug dealer”, agrega, algo divertido de que a él, el policía, lo hubiera dejado ir, en lugar de al estadounidense. Quizá por el “paisanismo”, pienso. También platica que en otro caso, salió a pasear, como de costumbre, como a las ocho de la noche, para verse con sus amigos e ir a algún antro, pero que lo hizo en una camioneta que pertenecía a otra persona, un mexicano, para quien también trabajó, él sí, residente en ese país, pero que como dicho mexicano había cometido varias infracciones por andar tomado, tenía ese vehículo la restricción de sólo circular de las ocho de la mañana a las cinco de la tarde, como medida para evitar que su dueño la empleara para otra cosa que no fuera trasladarse a su trabajo. Al llegar a un Oxxo para comprar cervezas, cuenta Julio que varias patrullas, tanto de policías locales, como federales, además del “sheriff” del condado, lo rodearon, descendieron de sus vehículos, pistolas en mano, y por los altavoces le advirtieron que no se moviera o “¡pum!”. “Sí, pues que se acercan y que me bajan de la camioneta y que me piden mi identificación y que me preguntan que de dónde venía y todo el rollo de siempre y que les digo que venía de trabajar, porque por suerte en la caja de la troca venían botes de pintura y una escalera, y que no era mía, que era del patrón, y ya me dijo el sheriff, en inglés, que ese era un vehículo restringido y que además el dueño no podía manejarlo… y pues yo les dije que no sabía nada… pero yo estaba bien sacado de onda, sí, bien espantado y nervioso… y yo creo que se me notaba que yo ni en cuenta, que no era el que buscaban… y no sé, yo creo que me tuvieron lástima y ya, como me vieron bien asustado… porque eran muchos, en serio, como si hubiera sido yo un criminal de a deveras, pues ya que me dicen que no podía manejarla… porque… pues como ya han de saber que uno no tiene licencia, los ilegales, pues, que me dicen que me tenía que esperar a que fuera por mí una persona que tuviera licencia. Y ya que le llamo a un cuate que tenía su residencia y su licencia, pa’ que me hiciera el paro… y sí fue por mí… ¡y cómo ve los cabrones se esperaron hasta que llegó y volvieron a salir de sus patrullas y le pidieron su licencia y ya nos dejaron ir… pero tampoco me hicieron nada!”, otra vez exclama Julio triunfal, al recordar ese segundo, afortunado encuentro con la “ley americana”, del que también salió “limpio”, como él dice. Eso me hace pensar que se trata, efectivamente, de una especie de tolerancia por parte de la policía hacia los ilegales, pues sabe que sus servicios son muy necesarios para desempeñar todos aquellos empleos que sus conciudadanos ¡ni de broma harían! Me viene a la memoria aquella frase pronunciada por Vicente Fox, el ex presidente mexicano que descollara no por su habilidad como estadista, casi nula, sino por su pésima conducción (además del alto grado de corrupción que toleró, nada más hizo bien), su evidente ignorancia (confundía fechas y nombres), su velado autoritarismo (impuso a Felipe Calderón en la presidencia) y su ocurrencia lingüística, cuando en alguna ocasión, tratando de, digamos, “defender” el papel de los ilegales mexicanos en Estados Unidos, afirmó que “los mexicanos hacen trabajos que ni los mismos negros quieren hacer”, dando a entender, de una manera intrínsicamente racista, que nuestros paisanos hacen y sufren cualquier cosa con tal de sobrevivir. Y cuando escucho tantas historias, como la de Julio en ese momento, estoy muy convencido de ello.

Pero su buena suerte frente a la ley, de todos modos no le sirvió para conseguir un nuevo empleo cuando, de plano, ya por más que buscó, nada obtuvo. Por eso se tuvo que regresar. Pero al menos la suerte lo acompañó a su salida de ese país, pues se vino con otro tío que trae autos de allá por la “módica” suma de 1800 dólares cada vehículo. “No, pues, imagínese, ya no es negocio traerse trocas de allá, porque con lo que cuestan, más lo de la traída, pues no sale, a menos que uste’ se la traiga, pero está más cabrón, por los permisos que le piden”, explica Julio, quien ya hace rato terminó con su pambazo. Le pregunto que si desea otro y, con algo de pena, acepta, por lo que llamo a la mesera, una chica veinteañera, que nos sirva otro de esos típicos antojos vendidos en ferias y fiestas públicas. Y continúa Julio con su narración, platicando todas las vicisitudes que pasaron él y su tío para pasar con la camioneta “ Chevrolet Escalade”, conducida por el señor, y la que iban remolcando, sujetada a la otra, una Nissan.

De entrada, la fortuna lo acompañó hasta la garita de Tijuana, pues al pasar con el par de vehículos, los agentes estadounidenses no les pidieron nada en absoluto, quienes quizá acostumbrados a que ese es un sitio de intensos cruces todos los días del año, no se interesan en los problemas que tanta gente se lleve a México (drogas, armas, delincuentes…), que al fin y al cabo no es su país. Luego, del lado mexicano, cuando cruzaron por la aduana, fueron igualmente agraciados, pues en el “semáforo fiscal” les tocó luz verde, así que pasaron con todo lo que llevaban, sobre todo las cosas que Julio juntó en los dos años y medio que estuvo por allá. “Ni crea que tantas cosas me traje, más que nada ropa, mi tele, mi dvd, mi aparato de sonido, cd’s, mi celular… y otras cosillas”, agrega, recibiendo su segundo pambazo.

Pero la buena suerte y el no haber tenido problemas con las autoridades angelinas, se acabó cuando nuestra rampante corrupción policiaca de inmediato surgió cuando en el primer retén por el que cruzaron, como a tres horas de Tijuana, les requirieron nada menos que $500 dólares para continuar, pues de lo contrario les “confiscarían toda la carga”. El tío se los dio, sin chistar, pues de todos modos esa “mordida” es algo que ya se contempla en el costo de transportar los autos a México, es decir, que el cohecho a los corruptos policías mexicanos es parte de los “costos fijos”, cínica actitud que tanto el gobierno, como los cuerpos represivos, dan por sentada, sí, declarando “en el país hay un alto grado de corrupción y se debe de combatir”. Sin embargo, el problema es que no se combate, pues la corrupción es pilar de la estabilidad política y el sostenimiento de este pobre, saqueado país. Pero además es una resignada actitud de parte de los ciudadanos, quienes con tal de evitarse mayores problemas, vejaciones y humillaciones por parte de una hipócrita, supuesta “legalidad”, acceden, de buena o mala gana, a proporcionar dádivas a los “rudos”, corruptos “representantes de la ley”. Así como hizo el tío de Julio. “Y viera que ya después, hasta se sonríen… y todavía nos dijeron los cabrones que tuviéramos cuidado… ¡¿cómo ve?!”.

En otro retén similar, “solamente” les pidieron 200 dólares para permitirles continuar sin problemas. Y en un tercero, uno del ejército, dice Julio que los soldados también les dijeron que les dieran “pa’ sus refrescos”. En este caso, ellos les ofrecieron 200 pesos. “¿¡Qué paso, qué paso, mi buen!?… que sean quinientos pesitos”, cuenta Julio que protestaron los sardos, exigiendo la cuota mínima para dejarlos pasar. “¡Pero, ¿cómo ve?, en ningún lugar nos revisaron, así, que diga uste’, con mucho cuidado, no, y eso que ya ve que dicen en la tele que el presidente que según está combatiendo al narcotráfico y a la delincuencia, puras mamadas… los soldados, en serio, nada más se dieron la vuelta y lamparearon las dos camionetas y ya, nada más… me cae que si me hubiera traído unos cuernos de chivo pa’ venderlos aquí, en serio que bien fácil los hubiera pasado!”, exclama el muchacho, algo divertido, al pensar en todo lo que hubiera podido pasar al país de haber sabido que las revisiones, al menos para ellos, fueron tan laxas.

Pero más adelante, de nuevo, la buena suerte los abandonó, pues debido al cansancio de su tío por haber manejado varias horas hasta ese momento, se quedó dormido y eso ocasionó un derrapón de la camioneta, momento en el que el señor se despertó y aunque trató de controlar al vehículo, no pudo evitar que coleara y cayera hacia un barranco, precipitándose primero la camioneta Nissan que iban jalando. Ésta, sí, volcó, pero como la “Escalade” era más pesada, logró este vehículo detenerse a tiempo en la cuesta y no caer. “¡La camionetita sí se volteó y toda se madreó… y pues ni pa’ sacarla. Ya mejor la soltamos del remolque de la Escalade, y como algunas de mis cosas, que le digo que me traje, iban allí, unos compactos y unas cajas que ya ni me acuerdo que traía allí, pues que me bajo pa’ ver qué podía sacar, pero pa’ mi mala suerte que nos cae un federal (un policía de caminos), y que me dice que me iba a arrestar por lo del accidente que por daños a las vías públicas… ya ve cómo le inventan a uno cosas pa’ sacarle dinero. Y la neta me dio mucho coraje que me quisiera agarrar, pero pensé que cómo me iba a dejar de ese cabrón que me llevara, ¡ni madres!, si ni en el otro lado no me había dejado, menos me iba a dejar aquí, en mi país, pero que yo me hago güey, y que le digo que no, que nada más habíamos pasado por allí y que habíamos visto la camioneta volteada y que yo estaba viendo a ver qué me agenciaba, unos compactos aunque fuera, y como que no me creía, pero yo le dije que neta, que nada más quería ver si me agarraba unos compactos, que me diera chance y, ¿como ve?, que ese cabrón también dijo que entonces a ver qué se sacaba él, y ya agarramos una caja en donde estaban mis compactos, y ya que la sacamos y que ese cabrón se quedó con unos… pero de todos modos nos pidió una lana, que porque estábamos robando, ¿cómo ve?, si él también se quedó con unos de mis compactos, ¡fue lo que más me encabronó!, y pues que le tuvimos que dar quinientos pesos! Y pues yo ya ni me quejé de mis cosas que se habían quedado en la otra camioneta, porque a mi tío le iba a ir peor, por la lana que iba a perder”. Sí, con la actuación del “policía de caminos”, de nuevo salió a relucir “nuestra maldita corrupción de cada día”, así, como oración.

Luego de eso, con profundo alivio de ambos, ya no tuvieron más contratiempos. Y Julio llegó con su tío hasta Huichapan, en donde bajaron las pocas cosas de él que no iban en la camioneta. “Como le digo, pues fue poco lo que traje… y de dinero, pues muy poco, como 50 dólares fue lo que traía… lo poco que ahorré me lo gasté todo el tiempo en que me quedé sin chamba por allá”, agrega el muchacho, resignado, quizá reflexionado que todo su esfuerzo de dos años y medio de estar sufriendo vejaciones y trabajar duro como pintor, al final se redujo a algo de ropa, una televisión, un dvd y un “ipod”, que en ese momento me enseña. “Pues con este me entretenía cuando estaba pintando, aunque sea pa’ estar oyendo música cuando estaba en la friega”.
“Y qué piensas hacer, ¿regresarte o buscarte algo por aquí?”, pregunto. Julio se encoge de hombros, poniendo un gesto de desconcierto. “No, regresarme pa’ allá, no… está cabrón, en serio, al menos ahorita no hay chamba y, como le digo, muchos paisanos ya se están regresando… muchos se vinieron antes que yo y otros, después… pero se están regresando. Y aquí… pues, no sé… mi papá me dice que termine mi prepa, pa’ que así me consiga una chamba por aquí… es que ahora hasta pa’ meterse a la AFI (es la Agencia Federal de Investigación, novel corporación policíaca que pretendió acabar con la corrupción de los cuerpos policíacos, pero que ha resultado peor que lo que pretendía limpiar. Por ejemplo, una de las secuestradoras del sonado caso Martí es una agente en funciones de esa corporación. Y por estos días esa agencia, para mayor desacreditación, está intervenida por la PFP) le piden a uno prepa o también de federal (se refiere a la Policía Federal Preventiva, PFP, otro cuerpo policiaco de dudosa reputación y torpe actuación). Pero también como aprendí el oficio de pintor, pues a lo mejor me puedo dedicar a eso, porque luego veo aquí cómo hacen las cosas, y yo digo, no, pues esto podría hacerse más fácil así o con una máquina…”, contesta Julio, reflexivo, considerando que todo eso es incierto y que para él, haberse ido para Estados Unidos y haber regresado sin nada, sin perspectivas claras ni allá, ni acá, por lo pronto, es un problema existencial que, de alguna manera, lo convierte en un inadaptado social. “Fíjese, pues es que regresa uno aquí y ya los amigos se fueron o se casaron o se murieron… y nada más tengo a mi familia… y como que es difícil adaptarse otra vez aquí, en el pueblo, luego de haber vivido en los Ángeles, trabajando, parrandeando… me siento como encerrado, porque allá andaba pa’ todos lados y con dinero… y aquí, ahorita, pues ando sin un quinto, nomás a lo que mi papá me está dando, en lo que consigo una chamba”. Dice que su papá lo ha puesto a hacer arreglos a su casa, una antigua construcción colonial, y que le da 200, 300 pesos cada semana, pero que es muy poco. “No… en serio que uno se acostumbra a estar allá… uno cambia… ¿cómo le diré?... es que se echa desmadre, pero no es como aquí… uno sabe que no está en su país y por eso como que más se vuelve uno parrandero, porque está uno lejos de su tierra… ¿no sé si me entienda?”, me pregunta finalmente.

Claro que lo entiendo.

Foto: Protesta de inmigrantes latinoamericanos en Los Angeles. / Autor: Qi Heng - XINHUA.


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Correa y Odebrecht: Tudo bem - El retorno de los que nunca se fueron

Fernando Villavicencio (POLO DEMOCRATICO ECUADOR)

"Mientras más escarbo más pus encuentro, estos
señores (Odebrecht) han sido corruptos y
corruptores, han tenido comprados a funcionarios
del Estado".
Presidente Rafael Correa D.

“La riqueza moral es la base de la riqueza material,
la riqueza sin ética no es una riqueza sana”.
Norberto Odebrecht.

Cuando chico escuchaba a una vecina preguntarle a mi abuela, “que tal será el pan del gordito”, “pues, basta conocer al panadero para adivinar el sabor”, respondía. El “gordito”, dueño de la panadería., era un hombre gentil, risueño, de manos limpias que no aumentaba levadura para impresionar con el tamaño. Por sus obras los conoceréis, insistía.

Traigo este pasaje cotidiano, para recrear las expresiones y acciones del Presidente Correa, quien el 25 de septiembre “echó” del país a Odebrecht. Alguien que no lo conoce, que recién se despierta y al cual le palpite algo de Patria, diría: “Ese es mi presidente, bien fajado(1)”.

Por sus obras los conoceréis. ¿Se acuerdan de la “altiva y soberana” advertencia de Correa al hombre más rico del mundo, Carlos Slim: "Cuidado señor Slim, pues no permitiremos monopolios privados". O aquella estruendosa: "Se les acabó la fiesta…vamos a renegociar con total fiereza; que se prepare Movistar y se prepare Porta, porque no vamos a dejar que se lleven un solo centavo que pueda tener el pueblo ecuatoriano" y “Si no les gusta, seguimos con otra compañía" “Que les vaya bonito”. Días después, gracias a una llamada celular del Presidente de México, Felipe Calderón y a la intervención de Carlos Mandujano(2), empleado de Carlos Slim y ex asesor de la campaña de Correa, la fiesta continuó, incluso con nuevas bandas y ritmos modernos. El contrato fue ampliado por 15 años más y se le regaló a Porta una banda adicional (1900 MHz – 3G), todo por la mísera cifra de USD 480 millones, USD 289 millones a valor presente y el resto en cómodas cuotas a 15 años. Según estimaciones Porta facturará el año 2008 USD 952 millones. Eso es lo que la gente en el barrio llama “hacer negocios de a perro”.

La expresión recurrente en estos 22 meses de gobierno ha sido “que les vaya bonito”, pero, todos se han quedado y más bonito que antes. Así ha gobernado Correa, con amenazas diluidas en sometimiento. Cuando su imagen se deteriora, pierde brillo y popularidad, entonces aplica el turbo populista. En la campaña por el Referéndum, como su popularidad se desplomaba, decidió incautar los bienes del grupo Isaías, en medio de radicales y bravías consignas; aunque después, como el mismo ha reconocido, su primo Pedro Delgado, mantiene contactos con los prófugos de la justicia, en busca de posibles acuerdos.

En el último tramo de la campaña, acorralado por la subida del NO en Guayaquil, por las denuncias de adjudicaciones a dedo de varios contratos a empresas argentinas, negociaciones obscuras con Petrobrás, y ante el colapso de la Central Hidroeléctrica San Francisco, Correa recurrió nuevamente a la pirotecnia demagógica: "Arreglen rápido lo que hicieron (en la hidroeléctrica San Francisco) y arreglen rápido el resto de contratos, que son tremendamente lesivos para el país. No sólo se van del país; no descansaré hasta darle a conocer al mundo lo que han hecho en este país". Pero quien más que su tutor ideológico para comprender esas rabietas: “En Ecuador, habrá elecciones el domingo. Dejemos un poco pasar la pelota para solucionar este problema”, anunció con frescura el Presidente Luiz Ignacio Lula Da Silva. Con el triunfo del SI, volverá la pelota a la cancha de Odebrecht, la “pus” seguirá gangrenando la contratación pública y los sedimentos de la corrupción inundando San Francisco y los demás proyectos.

La memoria sigilosa registra 127 dislocaduras trascendentes, entre el verbo y el sustantivo del Presidente Correa, verificando que entre su mano y su lengua hay un Amazonas de distancia. En relación a Odebrecht, Petrobrás, Andrade Gutiérrez o BNDES, consideradas las “espadas expansionistas” de Lula, solo un “caído de la hamaca(3)” podía tomar en serio lo “resuelto” por Correa, a quien poco le falta para injertarse como el dedo que Lula lo perdiera, cuando aún era joven, obrero metalúrgico y de izquierda. Con Correa completando su mano, Lula Da Silva ya puede cerrar el verde-amarhelo puño del IIRSA.

Al cierre de esta edición (27-09-08), el Presidente Correa confirmaba las sospechas. Odebrecht habría remitido un documento reconociendo las exigencias de Quito, esto es el pago de USD 45 millones y el lucro cesante por el tiempo de suspensión de operaciones de la Central San Francisco. Sin embargo, para Hermel Flores, Presidente de la Cámara de la Construcción , esa cifra es insignificante, según cálculos técnicos hecho por los profesionales, los perjuicios superarían los USD 137.5 millones. Nadie garantiza que San Francisco vuelva a operar en los términos referidos en los estudios.

Odebrecht, una historia sinuosa

No hay país donde el paso de Odebrecht no haya sacudido el árbol de la ética. Sin ruborizarse reconocen lo que todo el mundo sabe, que financian candidaturas políticas de distintos colores y sabores: “Nuestra compañía es una de las más éticas del país, contribuimos para la campaña electoral del presidente destituido”, aceptó Norberto Odebrecht, respecto a la destitución de Fernando Collor de Melo. “Nuestros funcionarios gozan de autonomía y cada cual ofrece apoyo al candidato con el cual más se alinea”, agregó el magnate.

En efecto, en su país apoyaron a la extrema derecha de Collor de Melo y también lo hicieron a la “zurda” de Lula Da Silva. Allende las fronteras, no podía ser de otra manera, en varios países hay enjambres de denuncias de sobreprecios, deficiencia en las obras y cooptación de funcionarios públicos. Burócratas de todo pelambre se han rendido a la tentación de Odebrecht.

El siguiente es un breve paneo por la senda de la gigante brasileña, que obtiene beneficios anuales del orden de USD 7 mil millones y controla más de 200 compañías en el mundo. En 1992, la represa emblemática de la corrupción colapsó en Brasil, arrastrando entre el sedimento al propio Presidente Collor de Melo, ¿la causa?: Odebrecht había coimado con 55 millones a Paulo César Farias a cambio de concesiones, Farías era el testaferro del Presidente de la República. En ese mismo sendero, el gobernador del Estado de Acre, Edmundo Pinto, fue acusado de desviar recursos por más de 250 millones de dólares en favor de Odebrecht. Según la comisión que investigó el caso, la empresa cobró un sobreprecio superior a los 100 millones de dólares por la realización de obras públicas en Acre. Cuando Pinto se aprestaba a declarar sobre el caso, fue asesinado a balazos. El nexo clave entre Odebrecht y Collor de Melo, fue Pedro César Farías, el encargado de pasar el sombrero para financiar la campaña política.

El año 1993, Odebrecht “se vio involucrada en un escándalo cuando cotizó a la baja -a sabiendas y pidiendo luego un ajuste- un contrato para el Cuerpo de Ingenieros del Gobierno de EU.” ( La Prensa , Panamá 2007).

En 1998, varios medios de información estadounidense, revelaron documentadamente la estrecha relación entre Jeb Bush, ex gobernador de Florida y hermano de George W. Bush, con la trasnacional Odebrecht, incluso el hecho de que la firma brasileña figuraba como la donante principal de la fundación de Jeb Bush, con un aporte de 70 mil dólares en 1995, cuando el político luchaba por recuperar la gobernación. Una vez en el poder, Jeb Bush reciprocó a Odebrecht con “jugosos contratos como el de la ampliación del aeropuerto de Miami (681 millones de dólares) o la construcción del Miami American Airlines Arena o del Performing Arts Center de la ciudad.” (Diario La Prensa , Panamá).

Odebrecht no distingue colores en su carrera, si antes amasaron fortuna en la extinta URSS, ahora sudan placeres en EEUU y bailan con fortunas en los patios traseros de sudamérica. Incluso en la tierra bolivariana de Hugo Chávez, suma más de USD 1000 millones en contratos. En Panamá ganó el contrato de 54 millones para el sistema de riego Remigio Rojas, en Alanje; y también se alzó con el cuestionado contrato para la autopista Panamá-Colón por USD 216 millones.

En agosto de 2007, el Partido Alternativa Popular de Panamá, responsabilizó del asesinato del dirigente laboral de SUNTRACS Osvaldo Lorenzo, a sicarios pagados por la empresa Norberto Odebrecht. “Este hecho es el último y peor eslabón de una cadena de agresiones promovidas por el gobierno del PRD, al servicio de empresarios…”, dice el texto de la denuncia.

En Argentina, empedrado de corrupción está el camino “exitoso” de Odebrecht. En junio de 2007, el entonces Diputado Nacional, Esteban Bullrich, acusó a Kirchner y en particular al Ministro de Planificación, Julio De Vido, de avalar una obra que, “presupuestada por Transportadora de Gas del Norte (TGN) y Transportadora de Gas del Sur (TGS) en 1.599 millones de dólares, “pasó a costar más del doble”. El diputado cuestionó también el criterio con el cual “el gobierno aprobó los contratos entre Odebrecht y las mayoristas Cammesa y Albanesi por 1.872 millones de dólares cuando el precio estipulado por el propio ENARGAS era de 1.386 millones.” (Diario La Nación , 22 de junio 2007).

En Ecuador, las compañías brasileñas: Odebrecht, Petrobrás, Andrade Gutiérrez, se disputan los puestos estelares de la corrupción. En realidad las palabras del Presidente Correa, son una fotografía del rostro de Odebrecht: “Mientras más escarbo más pus encuentro. Estos señores han sido corruptos y corruptores, han tenido comprados a funcionarios del Estado." El Primer Mandatario lo sabe y por respeto al país, debería revelar toda la purulencia, así como los nombres de los funcionarios públicos “comprados” por Odebrecht.

Aunque larga es la lista de atrocidades, las registradas en los regímenes de Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez, Alfredo Palacio y Rafael Correa, son los que han roto el dique de la tolerancia nacional, en particular el colapso de la Hidroeléctrica San Francisco. Cerca de USD 800 millones suman los contratos de Odebrecht en Ecuador: Proyecto Baba, San Francisco, Toachi-Pilatón, Carrizal-Chone, Aeropuerto del Tena.

El ex Asambleísta León Roldós, puso el dedo en la llaga: “La empresa brasilera Odebrecht, después de unos tropiezos iniciales, se convirtió en la engreída del actual gobierno. Se denunció un sobreprecio de Odebrecht en el proyecto Carrizal-Chone, se amenazó con meter a la cárcel a los responsables. Luego, Correa les perdonó la vida, supuestamente se bajó el sobreprecio, pero la verdad es que se modificó la obra. Purificada Odebrecht vinieron todos los contratos, algunos satanizados en campaña, como la Presa Baba. Asimismo, Toachi-Pilatón. Como Ramiro González, en funciones de prefecto de Pichincha, desde el gobierno de Gutiérrez, peleó para el Consejo Provincial la obra, que en forma miserable no la permitía ese Gobierno, había iniciado el trámite, no adjudicado el proyecto, el rumor calumnioso que estaba orientado el contrato a Odebrecht lo impulsó la gente de Alianza País. Grafitis habían al respecto. Meses atrás, con bombos y platillos, Correa incluido, se dio luz verde al contrato y la obra. Bueno, ya estaba purificada Odebrecht, única oferente. El Estado decidió financiar la obra… Por el fracaso de la central San Francisco, ha amenazado Correa con expulsar del Ecuador a Odebrecht. Lo más probable es que se repita la purificación…”. (Diario El Comercio, 27-08-2008).

En Ecuador, como lo sostiene el sociólogo Napoleón Saltos, dirigente de Polo Democrático, “Odebrecht es uno de los cordones umbilicales del Gobierno de Correa con los anteriores gobiernos: Lucio contrata la construcción de la central hidroeléctrica San Francisco, Palacio ratifica, Correa inaugura la obra, con el pago de un premio por entrega anticipada.” (13 millones de dólares).

Tres meses después de silenciados los bombos y platillos de la inauguración de San Francisco, las fallas empezaron a presentarse. Informes técnicos advertían el inminente colapso de las turbinas. El Gobierno estaba al tanto de los problemas desde que empezaron a presentarse, pero guardó silencio. La organización Polo Democrático alertó a varios Asambleístas del régimen, pero ellos estaban “salvando la Patria ”, finalmente fue el periodista Cristian Zurita Ron de Diario Expreso, quien asumió la investigación y rompió el dique silencioso.

Entre las principales causas se identifica la falta de transparencia en la adjudicación de los contratos, entregados a dedo en los tres últimos gobiernos: Gutiérrez, Palacio y Correa, para beneficiar intereses del sub imperio brasilero, en la ruta del IIRSA. Saltos agrega que: “La contratación con Odebrecht S.A., no la realiza el Estado ecuatoriano en el ejercicio pleno de su soberanía, sino que, para el efecto, se crea una empresa “privatizada”, Hidropastaza S.A. El contrato es entre dos empresas, por lo cual ya no operan las exigencias de concursos y controles: el “dejar hacer” a plenitud…Ya no se trata de la privatización de los recursos, sino de la privatización del Gobierno y su gestión”, explica.

Proyecto Toachi-Pilaton

Los funcionarios del sector eléctrico del régimen de Correa, conocen a plenitud el funcionamiento de Odebrecht, ellos han sido quienes manejaron y negociaron con esa y otras empresas varios contratos, recordemos lo que investigó el Suplemento Blanco y Negro de Diario Hoy: “Antes de ser ministro de Energía, Alecksey Mosquera conocía sobre los contratos de San Francisco y de Toachi-Pilatón, pues durante varios años desempeñó el cargo de jefe del Departamento de Concesiones del Conelec y al inicio de este Gobierno fue subsecretario de Electricidad del Ministerio de Energía. A su vez, el actual gerente de Hidrotoapi S.A., Byron Granda, fue consultor de la Dirección de Planificación del Conelec y asesor del ex prefecto Ramiro González. Mientras, Pedro Freile, abogado de Hidrotoapi, un tiempo trabajó para Alstom, empresa asociada de Odebrecth, en San Francisco. (Blanco y Negro).

Aunque en el régimen de la “Revolución Ciudadana” se modificó el origen del financiamiento del Proyecto Toachi-Pilatón, Rafael Correa, conocía perfectamente el rostro de Odebrecht, fue él quien, en calidad de Ministro de Economía del Gobierno de Alfredo Palacio, acordó con el gobierno de Lula y Odebrecht, el aval para un posible crédito. Esto se refleja en varias cartas oficiales, cursadas entre Correa, Fernando Reis y Amorim. Finalmente el proyecto por un monto de USD 458 millones, adjudicado a Odebrecht, será financiado con recursos del Estado.

El proceso de adjudicación a Odebrecht fue realizado en la oscuridad, por parte de la Prefectura de Pichincha. Ramiro González de Izquierda Democrática, renunció a la Prefectura para ser Binomio Presidencial de León Roldós, pero dejó amarrado todo a favor de Odebrecht. Primero conformó la compañía Hidrotoapi S.A, un esqueleto ilegal, para burlar los procesos licitatorios. El sucesor, Gustavo Baroja, coideario de González, hoy convertido en correísta, junto al Directorio de Hidrotoapi S.A, hicieron malabares para calificar al PRIMER PROPONENTE, obviamente el único (Odebrecht), como puede apreciarse en el Acta de la sesión del 8 de diciembre de 2006. Los asesores legales de la estatal Hidrotoapi S.A, Pedro J. Freile y Gustavo Rodas (AF&L), como refiere la prensa nacional, son los mismos abogados de Odebrecht y de otras empresas transnacionales con intereses en el sector eléctrico, minero y petrolero. El Directorio de la empresa encomendó al Bufete AF&L la elaboración del Estatuto.

Proyecto Baba y Aeropuerto del Tena

Como dice el Presidente Correa, mientras más se escarba más pus se encuentra, en efecto, según destaca Napoleón Saltos: “Odebrecht obtuvo, durante el Gobierno de Lucio Gutiérrez, el contrato de construcción del Aeropuerto del Napo, articulado al eje Manta-Manaos, dentro de la estrategia imperial del IIRSA. Para continuar la obra, el Gobierno actual logra un arreglo para compartir la construcción con algunas empresas locales que estarían ligadas a altos funcionarios del régimen. Y sobre todo, se olvida del contrato de Odebrecht para la construcción del Proyecto Múltiple Baba. Las organizaciones campesinas y sociales locales han resistido esta obra por los graves efectos contra la vida y el ambiente; y han denunciado la presencia del hermano del Presidente(4)…”, agrega el dirigente político.

El costo del Proyecto Multipropósito Baba, es de USD 208 millones y sus justificaciones: generación de energía en una central de 42 Mw, más la “regulación de caudales que reduzca las inundaciones en invierno y garantice mayores caudales para riego en la época de verano”. La primera interrogante es por qué se construirá una central de generación de 42 Mw, si Coca Codo Sinclair, generará 1.500 Mw, Toachi-Pilatón 200 Mw, que sumados a Sopladora y San Francisco, superan los 2.000 Mw, generando incluso excedentes a nivel nacional.

Se concluye que el principal propósito del proyecto es conducir el agua del río Baba, para suplir las deficiencias de la presa Daule-Peripa, de irrigar las propiedades de grandes terratenientes (pelucones) de la Península de Santa Elena, dedicados a la agroexportación. “El trasvase de agua de los ríos Baba y Toachi Grande al embalse Daule-Peripa aparece como salvación del mal manejo de la cuenca del Guayas que ha ocasionado la deforestación de más del 90% de su superficie, cuando al inicio de su construcción estaba cubierta de bosques y vegetación nativa en al menos el 40%”. El proyecto Baba lo maneja el Consorcio Hidroeléctrico del Litoral (CHL) en el cual participan: Werner Moeller (Cartopel), Negocios Industriales Real S.A (NIRSA), Heinz Moeller(5) de IPAC S.A., Papelería Nacional y Odebrecht.

Notas:
1) Expresión de valentía y rectitud. Dicen en el argot popular que cuando a un niño desde que nace se le faja bien (envolver con faja), será de grande un hombre recto, en el estricto y vertical sentido de la palabra.
2) Carlos Mandujano, con la empresa Cuarto de Guerra, asesoró la campaña de Rafael Correa, es el creador de sentidas consignas nacionalistas, como “Pasión por la Patria ”. Mandujano y sus otros socios trabajan para Carlos Slim y el Gobierno de Felipe Calderón.
3) Caído de la hamaca: Dicen que caerse de la hamaca, unos 40 centímetros de alto, tiene implicaciones más graves que desplomarse de un cuarto piso.
4) Fabricio Correa: aparece vinculado en otros negocios, como revela una investigación de Diario Hoy (Blanco y Negro). El Gobierno de Gustavo Noboa adjudicó el Proyecto Múltiple Tahuín a una empresa no muy conocida: Aplitec S.A., “por considerar que era la mejor oferta para los intereses institucionales y del Estado”. La empresa pertenece a Fabricio Correa Delgado, en ese momento un joven ingeniero que conocía desde su juventud a Noboa, quien reunía a un grupo de colegiales en su casa para analizar la Biblia. La relación fue cercana, al punto que Noboa aparecía como presidente de Aplitec antes de que decida intervenir en política. El 5 de octubre de 2001, Aplitec recibió un anticipo de $1 115 728 para iniciar la obra. Siete años después, Tahuín aún no opera. El contrato llegó a los tribunales y en Arenillas siguen a la espera de la obra. Nadie sabe hasta cuando.”
5) Heinz Moeller: ex Canciller de Gustavo Noboa, Gobierno que emprendió el citado Proyecto. La Ministra del Ambiente de Rafael Correa, Marcela Aguiñaga, es parte del grupo Moeller.


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Evo "encadeno" a Lula (un chiste de mal gusto)

Andrés Soliz Rada

El periodista Jorge Aldao dice, en “Rebelión” 17-09-08, que Evo “encadenó” a Lula a sus políticas. Lo anterior, sumado al respaldo de UNASUR, explicaría la contundencia con la que su régimen enfrentó a los prefectos de la “media luna”, encarceló a uno de ellos, expulsó al embajador norteamericano y desairó al cardenal.

¿Pero, existe ese grillete? A dos años y medio de la Nacionalización petrolera (Decreto 27801, de 1-05-06), los 30 millones de metros cúbicos diarios vendidos a Brasil salen, como siempre, sin valor agregado, sin que uno sólo de ellos pueda servir de excepción. YPFB no extrae los líquidos del gas exportado. Lula aceptó incrementar los precios por este concepto, pero su decisión no se cumple por el veto de Petrobrás.

El Banco Central tiene casi 7.000 millones de dólares depositados en el primer mundo, pero no permite utilizar parte de ese dinero en desarrollar los campos e instalar una nueva refinería que permita el autoabastecimiento de diesel, por cuya importación subvencionada el país pierde 400 millones de dólares al año, o sea 4000 millones de dólares en una década. Bolivia puede vender termo electricidad al desesperado norte chileno, que importa carbón de Indonesia para paliar su sed de energía, sin dejar de preservar el gas natural para negociar su salida marítima. Esta opción es vetada por la francesa Suez, socia de transnacionales petroleras, que desea hacer funcionar sus plantas a gas, hoy semiparalizadas, en territorio chileno, lo que no sucederá si Chile compra termo electricidad de Bolivia.

La construcción del “Gasoducto Boliviano de Occidente” (proyecto GABO), que debería unir los mega campos de Tarija con Potosí, Oruro y La Paz, con el que sería posible explotar en su trayecto las ingentes riquezas del Salar de Uyuni, cambiaría la faz del país. Este proyecto, aprobado mediante Decreto Supremo hace veinte meses, también fue vetado por Petrobrás. YPFB debería registrar en sus estados financieros el valor de las reservas de gas y petróleo y cotizar títulos valor en las bolsas internacionales a fin de obtener mayores recursos para la industrialización. Para dar este paso, YPFB deberá vencer la resistencia de la compañía brasileña, lo que no ha logrado hasta ahora.

Continúan sin publicarse las auditorias a las empresas petroleras, las que deben servir para mejorar los contratos de operación, en los que, de acuerdo al Decreto de primero de mayo de 2006, el país recuperó la propiedad sobre sus reservas. Estos contratos de operación fueron sustituidos por contratos de producción compartida, en los que no ocurre lo mismo. Petrobrás sostuvo que este fue un gran triunfo de Brasil, después de la nacionalización.

El gobierno y la “media luna” han arribado, por el momento, a un solo acuerdo: El destino del Impuesto Directo de los Hidrocarburos (IDH) con fines rentistas. Esta coincidencia impide que YPFB cuente con capitales de inversión, lo que complace de manera enorme a Petrobrás y sus socios extranjeros. El Ministerio del Sector acaba de presentar la Estrategia Energética del gobierno, cuando Evo ya cumplió la mitad de su mandato, pese a que el Decreto de Nacionalización no acabó de implementarse. En la Empresa Chaco (British Gas), socia de Petrobrás en Bolivia, el país tiene el 50 % más uno de acciones, pero la administración sigue en manos de la transnacional.

Se oculta cómo YPFB utilizó un fideicomiso venezolano para importar diesel de ese país. Lo que si se sabe es que YPFB proyectaba comprar Gravetal, un consorcio colombiano de alta rentabilidad, pero que ha sido adquirido por la empresa Manómetro de Venezuela, que recibe ahora los dividendos. Constructoras brasileñas de caminos cometen enormes abusos en el país, mientras Lula recibe cuantiosas inversiones de Soros en bio combustibles. Soros es también socio del megaproyecto minero de “San Cristóbal” en Potosí.

El Ministro de Minas y Energía del Brasil dice que su país seguirá comprando gas boliviano “aunque no lo necesite” (Cuánta “bondad” de su parte). Añade que se lo reexportará a Paraguay y Uruguay. A YPFB se le niega no sólo la posibilidad de industrializarlo sino inclusive de venderlo, sin intermediarios, a países cercanos. Brasil y Chile construirán corredores biooceánicos por suelo boliviano, mientras Brasilia y Santiago tutelan a la “ingobernable” Bolivia.

El país necesita retornar al espíritu indo mestizo del Decreto “27801”, expresión unitaria de la nación oprimida, capaz de hacer frente al imperialismo y sus agentes separatistas, como el terrateniente Branco Marincovic, así como a las oligarquías de países vecinos, influidas también por transnacionales. Si esto no ocurre, se seguirá constatando que después de cada conmoción interna, Evo gana, pero que Petrobrás gana más, ya que Bolivia no necesita que Lula le da una mano, sino que, al igual que Paraguay (recuérdese Itaipú) y Ecuador (téngase en cuenta lo que sucede con la constructora Oderbrecht) retire su pie.

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Así “distribuye” la riqueza el Gobierno KK, “Nacional y Popular”: Haciéndole los deberes al imperialismo

PCT

El gobierno “Nacional y Popular” ha anunciado en lo que va del mes de setiembre dos medidas de alto impacto, y que definen claramente su alineamiento con el poder Económico mundial.

1) La presidenta Fernández de Kirchner anunció que saldará la deuda que le reclamaba al país el Club de París, al contado y en su totalidad, tal como hizo su marido con el FMI. Lo hizo en el marco del acto por el día de la industria, donde grandes empresarios, todos ligados a los intereses de capitales transnacionales (como parte o como socios menores), aplaudieron a rabiar la medida. El Club de París, por si hace falta decirlo, es uno de los instrumentos de dominación del imperialismo, está conformado por casi una veintena de países y es hegemonizado por el G7 (los siete países más poderosos de la Tierra). La “deuda” que “honrará” el gobierno “nacional y popular” con semejante organismo –unos u$s 6700 millones, más de 20.000 millones de pesos- fue contraída, una parte, en épocas de la Dictadura Militar, y otra por el gobierno de De La Rúa y Cavallo, a través de un préstamo del gobierno español que sirvió para salvar el patrimonio de las empresas ibéricas en medio del derrumbe económico del 2001. Ambas razones son más que suficientes para considerar ilegítimos los reclamos. Y, por supuesto, ningún beneficio para el pueblo argentino.

2) La reapertura del nefasto Canje de Deuda a los bonistas que quedaron fuera en el 2005, pese a que el propio kirchnerismo había aprobado una ley que lo prohibía. CFK realizó el anuncio en el Concejo de Relaciones Internacionales en Nueva York, en vez de ante el pueblo argentino, lo que demuestra una vez más su carácter proimperialista, más allá de los discursos. Explicitó nuevamente una defensa del sistema capitalista de explotación, sin ahorrar elogios a los EEUU, el estado más terrorista de la Historia de la Humanidad, profundizando su política de congraciarse con los explotadores del mundo. La prioridad del kirchnerismo, como lo ha demostrado en innumerables oportunidades, es pagarle a los dueños del Poder Económico Mundial una deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta, en vez de con esos recursos de miles de millones de dólares saldar las necesidades de los seres humanos que habitan nuestro suelo. Un dato significativo es que la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, organismo de las sanguijuelas que lucran con el sacrificio de los trabajadores y los marginados del sistema, subió un 4% apenas su representante político –la presidenta CFK- terminó su discurso. La iniciativa oficial deberá refrendarse en el Congreso de la Nación, y seguramente esta vez no existirán las disidencias en el Bloque oficialista, como las hubo en el conflicto agrario: para la entrega, los lacayos siempre se ponen de acuerdo.

Aunque algunos impresentables lo han intentado –como D’elía, Moyano o el banquero C. Heller-, resulta difícil defender esta nueva genuflexión kirchnerista ante la presión imperialista, ya no sólo desde un punto de vista de clase (de los trabajadores), sino también desde uno de defensa de los intereses nacionales. Ni qué hablar desde uno meramente humanista. ¿Cómo pueden realizarse semejantes erogaciones hacia los centros de poder foráneos, mientras existen enormes necesidades básicas insatisfechas en nuestro pueblo? Parece mentira que hace sólo un par de meses atrás, la propia presidenta, para defender la necesidad de la resolución 125 de retenciones móviles a la renta de la patronal agraria, nos decía que iba a utilizar ese dinero para la construcción de escuelas, hospitales y caminos. Aquello significaba unos u$s 1200 millones, y nunca se recaudaron; hoy se pagan u$s 7000 millones a un organismo de crédito multinacional, con las famosas reservas del Banco Central, y se comprometen cifras aún más altas con los bonistas que se negaron al Canje 2005: ¿aquellas obras ya no hacen falta? Es evidente que para el oficialismo K las prioridades son otras, que están muy lejos de las necesidades de las mayorías populares.

Los que defienden las medidas esgrimen que son necesarias para poder tener acceso a créditos más baratos, “para no aislarnos del mundo”: lo mismo nos dijeron con el pago al FMI, con el Canje de Kirchner-Lavagna, con los Blindajes, los Megacanjes y los Planes Brady. Sin embargo, el problema del endeudamiento y el acceso a créditos blandos siguió siendo un estigma para la economía del país, cuyos efectos indeseables siempre los terminaron pagando con su propio sacrificio los que no participan de la fiesta de los acuerdos: las mayorías asalariadas y desocupadas. Lo que se desprende de las argumentaciones del oficialismo y sus cortesanos, es que nada estaba tan bien como decían. Y que para “estar bien”, habrá que tomar distancia de compañías “indeseables” (como lo es Chávez para los centros del poder mundial), y alinearse más claramente con los requerimientos del Imperio, fundamentalmente en lo discursivo, porque en los hechos está claro que el kirchnerismo hizo siempre todos los esfuerzos para ello, con los recursos que tuvo a disposición, montado en el sacrificio del pueblo argentino. Esa decisión ya está tomada por la presidenta K, por eso en su viaje a EEUU (donde insistirá ante las grandes empresas para que “se apiaden” de nosotros e inviertan en el país, a cambio de seguridad jurídica y de rentabilidad), en su discurso en la ONU, habló contra el terrorismo internacional y le apuntó a Irán, pero no se le cayó una frase sobre el genocidio que el Estado Sionista está perpetrando contra el pueblo palestino, nada dijo contra la barbarie yanqui en Irak y Afganistán, el acoso a Irán y Corea del Norte, el descarado intervencionismo en Bolivia y Venezuela, ni, mucho menos, contra el criminal bloqueo que sufre la Cuba revolucionaria, o el calvario que sufren los Cinco Héroes presos del Imperio. Claro, si el kirchnerismo ya es cómplice de los yanquis en Haití, donde enviaron tropas argentinas a contribuir al genocidio del pueblo hermano. Claro, si el propio gobierno K mantiene presos y planea extraditar a los seis compañeros paraguayos en huelga de hambre desde hace más de cuarenta días. Sus visitas al Concejo de Relaciones Internacionales, a la derechista Organización Alas o al mismísimo Concejo de las Américas parecen sólo anécdotas después de la vergonzosa diatriba presidencial.

Lo que vuelve a ocultar el oficialismo es la verdadera razón de la medida, que son los compromisos asumidos para el pago de la deuda: sólo el año que viene habrá que erogar casi u$s 20.000 millones, y como no hay medios a poder hacerlo en su totalidad, necesitan refinanciar una parte, lo que según ellos, después del pago al Club del París y la reapertura del Canje, se podrá hacer con menores costos. El kirchnerismo, como muchos sostenemos desde hace años, no ha venido para garantizar el bienestar popular después de la hecatombe del 2001, sino a recomponer la gobernabilidad y las instituciones del sistema capitalista. “Implementar un capitalismo serio” y “recrear la burguesía nacional”, como dijo Néstor Kirchner en su discurso de asunción allá por el 2003, aunque todos sabemos que en este mundo globalizado no hay posibilidad de una burguesía que no sea socia menor del capital transnacional. Si no pudo ir a fondo desde el principio, no fue porque no haya querido, sino porque el humor popular se lo hubiese impedido. Hoy está claro que va camino a congraciarse con el establishment mundial.

Por supuesto que para el caso, como lo han hecho todos los gobiernos “democráticos” que lo precedieron, las decisiones se toman entre gallos y media noche, encerrados entre cuatro paredes, sin consultar la opinión popular al respecto, y sin, mucho menos, informar las formas y las consecuencias del camino elegido. Lo concreto es que la deuda pública ha sido –y por lo visto seguirá siendo por muchos años, a menos que el pueblo en su conjunto tome una actitud digna y soberana de defensa de sus intereses- el centro de la política argentina. Todo gira a su alrededor. Ése es el escenario que nos han impuesto el imperialismo con sus cómplices-lacayos locales. Por eso sabe a poco el enjuiciamiento de los ya seniles genocidas de la última dictadura, porque ellos fueron instrumento de los que hoy se benefician de su trabajo sucio. Los verdaderos ideólogos hoy están libres de culpa y cargo, y determinan la política a seguir. Son los mismos que festejaron ruidosamente el anuncio del pago en la Casa Rosada. Y el gobierno kirchnerista-peronista es parte de ello.

La muletilla de los que aprueban el pago tanto de ésta como de toda “deuda” reclamada por el poder económico transnacional es que “no podemos aislarnos del mundo”. Para ellos, no importan las maniobras fraudulentas que hayan ejercido los acreedores, ni los sufrimientos y penurias que hayan provocado a millones de seres humanos. “Hay que pagar” nos dicen. La cuestión medular, entonces, es preguntarse a quién o a quiénes beneficia estar relacionados con “el mundo” en estos términos. Lo que nos ha demostrado la historia reciente es que seguramente a las mayorías populares seguramente no. Nunca recibieron más que promesas incumplidas de futuros bienestares, mientras el presente fue siempre de penurias. Ejemplo de ello es fijar con la complicidad de la burocracia sindical un salario mínimo de $1200 cuando la canasta familiar ronda los $3800; o el proyecto de “jubilaciones móviles” del oficialismo, una trampa miserable para no otorgarles a nuestros viejos el 82% móvil de los salarios en actividad. O la pelea de los docentes contra el gobierno de Scioli, representante del kirchnerismo en la provincia más grande del país, que no sólo paga sueldos de miseria, sino que atropella el derecho a huelga de los trabajadores, descontándoles los días de paro. ¡Ese es el gobierno “popular”! Como siempre, plata para los buitres de afuera sí, nunca para los trabajadores de nuestro suelo.

Si estar relacionados con “el mundo” en los términos que “el mundo” impone (gobernado por el Mercado inhumano) produce la infelicidad de la mayoría del pueblo, entonces habría que replantearse esa relación. La voracidad de las burguesías en todo el mundo modela la dolorosa realidad que vivimos. Las pretensiones de la patronal agraria en el actual conflicto agrario en nuestro país es un ejemplo de lo antedicho: a ellos no les importa el hambre de sus compatriotas, sino quién les puede pagar el mejor precio por sus productos. Esa es, en esencia, la concepción capitalista de la realidad.

Al pueblo en su conjunto se le sigue negando la posibilidad de influir en este imprescindible debate. Así le está vedado, el comenzar al menos, a solucionar verdaderamente los problemas de nuestro país. Seguramente si empezamos por contemplar las necesidades de cada habitante de nuestro suelo en vez de las ambiciones de los centros del poder mundial, abriremos una etapa distinta y mejor para nuestra sociedad. Y no pagaríamos lo que estamos pagando. El discurso pasa a ser una simple anécdota cuando lo concreto es lo contrario de lo que se declama. Y lo cierto es que, con gobiernos como este, a los dueños del mundo no les hace falta el FMI.

La verdadera solución de los acuciantes problemas del pueblo está en las antípodas de lo que pregona el kirchnerismo: plantear la ilegitimidad de la deuda pública del Estado argentino, desde una postura digna y soberana, haciendo centro en la socialización de la riqueza que producen los trabajadores, para utilizar los recursos en beneficio de la sociedad toda, sería sólo el comienzo.

Pero para ello hace falta una herramienta política que hoy no existe en nuestro país, y que es obligación de todos los que soñamos una sociedad distinta contribuir a hacer realidad.

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