viernes, 3 de octubre de 2008

Las 25 noticias más censuradas en 2007-2008: El FBI otorga licencias para "tirar a matar"


Por: Matthew Rothschild
Título original: The FBI Deputizes Business
Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)


Más de 23.000 representantes de la industria privada trabajan silenciosamente con el FBI y el departamento de Seguridad de la Patria (DHS, en inglés) para recolectar y proporcionar información sobre las amistades de los estadounidenses. En respuesta, los miembros de este grupo de rápido crecimiento llamado InfraGard reciben advertencias secretas de amenazas terroristas antes que el público y, ocasionalmente, antes que ciertos funcionarios.

"Hay evidencia de que InfraGard puede estar más cerca de un ‘Programa Corporativo de Información Total’ (TIPS, en inglés) que convertiría en los ojos y oídos del FBI a todas las corporaciones del sector privado capaces de manejarlo y dotadas de la capacidad de observar las actividades de millones de clientes individuales”, según un informe de la Unión de Libertades Civiles Americanas (ACLU, en inglés) titulado "El complejo de vigilancia industrial: Cómo el gobierno estadounidense está reclutando a negocios y a individuos en la construcción de una sociedad de la vigilancia".

InfraGard comenzó en Cleveland hacia 1996 con más de 350 miembros de Fortune 500, cuando el sector privado local cooperó con el FBI para investigar cyber amenazas. “Desde entonces, el FBI lo reprodujo", dijo Phyllis Schneck, presidenta de la junta directiva de la Alianza Nacional de Miembros de InfraGard, y principal motor del crecimiento de InfraGard durante los últimos años.

El director del FBI Roberto Mueller se adhirió a una convención de InfraGard el 9 de agosto de 2005. "Hasta la fecha, hay más de 11.000 miembros de InfraGard", dijo entonces. "En nuestra perspectiva, ascienden a 11.000 contactos, …11.000 socios en nuestra misión de proteger a EEUU". Luego agregó: "lo de ustedes es la primera línea de defensa en el sector privado".

El 9 de mayo de 2007, George Bush proclamó la Directiva Presidencial Nº 51 de Seguridad Nacional titulada "Política de Continuidad Nacional". En ella, instruyó al ministro de Seguridad de la Patria para coordinar con los "dueños del sector privado y los operadores de infraestructura crítica, como los más apropiados, para prever la entrega de servicios esenciales durante una emergencia".

"Ofrecemos mucho de nuestra capacidad de preparación [a los InfraGard]", dijo Amy Kudwa, portavoz del DHS. "Proporcionamos altavoces, así como presentaciones comunes [con el FBI]. También entrenamos junto con ellos y han participado (a veces por centenares a la vez) en ejercicios nacionales de preparación". Según más de un miembro entrevistado, una ventaja adicional a la calidad de miembro de InfraGard es el permiso de tirar a matar en el evento de ley marcial, sin miedo al procesamiento.

"Conseguimos un fácil acceso a información segura exclusivamente para los miembros de InfraGard", explicó Schneck. "Si usted tuviera que llamar al 1-800-FBI, usted probablemente no se incomodaría", dijo la dirigenta. "Pero si usted conoció a Joe durante el meeting local que con él y se comieron una dona, puede ser que usted llame para dar o conseguir [información]. Quisiéramos que cada uno tuviera un pequeño libro negro".

Jay Stanley, director de educación pública del programa de libertad y tecnología de ACLU, advirtió: "El FBI no debe crear a una clase privilegiada de estadounidenses que consiguen un tratamiento especial. Ante la ley no existe una “clase de negocio”. ¿Si existe información que el FBI puede compartir con 22.000 pesos pesados corporativos, por qué razón no la comparte con el público?, que es justo con quién se supone que debe mantener esa verdadera relación especial. El secreto no es un favor de partido para dárselo sólo a los amigos... Esto distorsiona el trato igualitario, y no almibarado, que debe tener el FBI con las corporaciones que desea atraer a su maquinaria doméstica de vigilancia”.

InfraGard no es de fácil acceso para el público en general. De acuerdo a su sitio web, sus comunicaciones con el FBI y el DHS están fuera del alcance de la Ley de Libertad de Información por estar eximidas como "secretos comerciales". Y cualquier conversación con el público o con los medios debe ser cuidadosamente ensayada.

Actualización de Matt Rothschild

The Progressive emitió un informe de prensa con la historia de InfraGard y ahora he sido entrevistado por Air America, Democracy Now! y otras expresiones de radios alternativas. Pero los grandes medios de información no le han hecho caso a esta historia, a excepción de un pequeño informe del servicio de cable. Pero el FBI no lo ha ignorado. El 15 de febrero publicó su versión en un comunicado de prensa.

El 15 de febrero, el FBI emitió un comunicado de prensa denunciando nuestro artículo. "Las demandas del artículo son patentemente falsas", dijo Shawn Henry, Director Asistente de la División Cyber del FBI. “Los miembros de InfraGard no tienen ningún poder extraordinario y ni un derecho mayor de disparar a matar más que otros civiles".

¿"El derecho no mayor"? ¿Ése es el lenguaje apropiado? Me acordé de un fragmento de mi artículo que contiene una respuesta de Curt Haugen, CEO del S’Curo Group y miembro orgulloso de InfraGard. Cuando le pregunté si los agentes del FBI o de Seguridad de la Patria le habían dicho a miembros de InfraGard que podrían utilizar a discreción la fuerza mortal en una emergencia, él dijo respondió: “Respecto a esto, no mucho puedo yo comentar. Pero como ciudadano privado, usted tiene derecho a utilizar la fuerza si se siente amenazado".

Observé que el FBI no negó que siempre les dijo a los miembros de InfraGard que podrían "tirar a matar." Todo lo que dijo Henry fue que los miembros de InfraGard "tienen derecho no mayor". Y ése es, exactamente, el meollo de mi historia.

El FBI parecía estimar que no di bastante información acerca de mi informante sobre el meeting que cité. "Desafortunadamente, el autor del artículo de Progressive rechazó incluso identificar cuándo o dónde tuvo lugar la pequeña reunión aludida en que se discutieron las aplicaciones de la ley marcial", dijo el comunicado de prensa de Henry. "Si conseguimos esa información, el FBI ciertamente seguirá y clarificará cualquier malentendido posible."

La razón por la que no identifiqué dónde o cuándo ocurrió tal reunión es obvia: No quise revelar cualquier dato que expusiera a mi fuente.

Incidentalmente, el comunicado de prensa omite mencionar, sin embargo, que recibí confirmación sobre las discusiones acerca de la "fuerza letal" de otro miembro de InfraGard, a quien nombré. Reitero cada una de las palabras de mi historia. E invito al Congreso a investigar InfraGard y a examinar los planes que el FBI pueda tener almacenados para épocas de emergencia, no solamente para InfraGard sino para todos nosotros.

Una nota final: Desde que apareció la historia, he recibido varios nuevos datos, incluyendo uno confirmando que le han dado poderes letales a una compañía privada.

Fuente:
The Progressive, February 7, 2008
Título: “Exclusive! The FBI Deputizes Business”
Autor: Matthew Rothschild

Estudiantes investigadores: Chris Armanino y Sarah Maddox
Evaluador académico: Josh Meisel, Ph.D.


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Guatemala: "epidemia" de violencia.¿No se puede o no se quiere hacer nada al respecto?


Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

"Es más barato y eficiente construir un aula que una celda"
Lula da Silva

La violencia constituye un problema de salud pública. La Organización Mundial de la Salud considera que existe una epidemia en términos sanitarios cuando se da una tasa superior a los 10 homicidios por cada 100.000 habitantes en un período de un año. En estos momentos, en Guatemala esa tasa se encuentra en el orden de los 45 homicidios, con un índice de 15 muertes violentas diarias promedio, cifra que crece imparable y que hace un año se mantenía alrededor de 12-13. Algunos estudios contemplan la posibilidad de llegar a 20 para el final del actual período de gobierno.

De mantenerse esta tendencia, en los primeros 25 años luego de la firma de los Acuerdos de Paz en 1996 que pusieron fin a una guerra que, según el Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, costó la vida a 250.000 personas, el número de muertos superará al registrado en esas casi cuatro décadas de enfrentamiento armado, período en el que el promedio de muertes diarias era de 10. "La violencia es una de las amenazas más urgentes contra la salud y la seguridad pública", afirma el mencionado organismo técnico de Naciones Unidas. Con estas estadísticas se considera que la situación en Guatemala está en una condición de gravedad particularmente sensible y preocupante. Sin ánimos de ser pesimistas ni agoreros, técnicamente se puede decir que desde el punto de vista de la seguridad y la convivencia cotidiana, ahora la sociedad está en una situación comparativa que no es sustancialmente mejor que durante el conflicto armado.

Y si no "peor", al menos la actual explosión de violencia abre inquietantes interrogantes sobre la sociedad post conflicto que se está construyendo y las perspectivas futuras. En ese sentido, preocupan altamente dos cuestiones: de hecho, las causas estructurales que pusieron en marcha ese enfrentamiento interno en la década de los 60 en el siglo pasado no han cambiado, a lo que se suma la pesada carga dejada por uno de los más sangrientos conflictos internos con características de "guerra sucia" que vivieron las sociedades latinoamericanas en el marco de la Guerra Fría, secuelas que han sido muy poco abordadas, lo que refuerza una cultura de impunidad ya histórica en el país.

Hoy día, repitiendo y superando los índices de violencia que se podían encontrar durante la guerra, la situación cotidiana nos confronta con nuevas formas de violencia. No hay enfrentamientos armados entre ejército o fuerzas estatales y movimiento guerrillero insurgente, pero la situación de inseguridad que se vive a diario, en zonas urbanas y rurales, comparativamente es más preocupante. Han aparecido nuevas expresiones de violencia en estos últimos años: además de la tasa extremadamente alta de homicidios, asistimos a una explosión del crimen organizado manejando crecientes cuotas de poder económico, y por tanto, político. Se ven nuevas modalidades, como el surgimiento y crecimiento imparable de las pandillas juveniles –las "maras"– (según estimaciones serias, las mismas manejan por concepto de chantajes y cobros de impuestos territoriales alrededor de 120 millones de dólares al año), el auge de los carteles del narcotráfico, el feminicidio (con un promedio de dos mujeres diarias asesinadas, muchas veces previa violación sexual), las campañas de limpieza social, los linchamientos.

Ante todo ello, la percepción generalizada de la sociedad raya en la desesperación. La violencia cotidiana ha pasado a ser el tema dominante, desplazando otras preocupaciones de la población. Contribuye a agigantar esta percepción el continuo bombardeo de los medios de comunicación, que hacen de la violencia mostrada en términos sensacionalistas el pan nuestro de cada día. Ya pasó a ser frecuente la expresión "la delincuencia que nos tiene de rodillas", con lo que se logra un efecto de desesperación en la población sin proponer ninguna salida, asimilando así violencia con delincuencia pero sin tocar las causas estructurales de este fenómeno. En la conciencia colectiva actual el fenómeno de las "maras", por ejemplo, tiene más importancia que la pobreza estructural crónica o que la guerra recién vivida y su reforzamiento de la impunidad como conducta que marca toda la historia del país. Sin negar los índices alarmantes de violencia delincuencial que existen, es preocupante que la prensa aborde la violencia sólo en relación a la comisión de delitos, dejando por fuera otras expresiones tan o más nocivas, como la exclusión económico-social, el racismo, el machismo. El autoritarismo y la impunidad como constantes que recorren todos los ámbitos de la sociedad y toda la historia del país, no se mencionan. El fantasma azuzado de esta forma no hace sino reforzar un clima de militarización donde la única respuesta posible ante la epidemia de violencia en marcha es más violencia, más control, más militarización.

Se pueden anotar como causas de la situación actual, de esta "epidemia" de violencias que se sufre a diario –y que no es solo delincuencia–, un entrecruzamiento de factores:

• La pobreza generalizada (60% de la población vive en pobreza, 25% en pobreza extrema) que cruza toda la sociedad.

• La desigualdad y exclusión en la distribución de los recursos económicos, políticos (uso del poder) y sociales.

• El legado histórico de violencia y su consecuente aceptación en la dinámica cotidiana normal (además de la prolongada guerra interna de casi cuatro décadas, también puede mencionarse como una constante normalizada: corrupción, dictaduras, elecciones fraudulentas, violación sistemática a los derechos humanos, marcado racismo, masculinidad ligada al uso del poder y de la violencia y feminidad ligada a debilidad e incapacidad).

• Una cultura de violencia que se manifiesta desde el mismo Estado y la forma en la que éste se relaciona con la población: abuso de poder, y al mismo tiempo, ausencia o debilidad extrema en su función específica.

• El autoritarismo como constante en las formas de relacionamiento social.

• La impunidad generalizada, con un sistema de justicia oficial débil o inexistente, ineficiente en el cumplimiento de su función específica, y una justicia maya consuetudinaria deslegitimada por el discurso oficial. (En una encuesta realizada por el periódico Prensa Libre en abril de 2007, el 90 % de los entrevistados dijo no confiar en la Policía Nacional Civil, y la situación no ha cambiado al día de hoy).

• Una incontenible proliferación de armas de fuego (estudios recientes indican que existen en la actualidad más personas armadas que durante los años del conflicto armado interno; por 100 dólares se puede conseguir en el mercado negro un fusil-ametralladora automático con parque de municiones).

• Una marcada militarización de la cultura ciudadana (con una cantidad desconocida de empresas de seguridad privada, muchas de ellas trabajando sin las correspondientes autorizaciones de ley, la mayoría de las cuales exige a sus empleados haber prestado servicio militar, cuadruplicándose así la cantidad de agentes de la fuerza policial pública), a lo que se suma una generalizada paranoia social con respuestas reactivas: medidas de seguridad por todas partes, población civil armada, desconfianza, casas amuralladas, barrotes y alambradas, puestos de control.

• Silencio y falta de información sobre los efectos de la violencia, y en particular, desconocimiento de la historia y de las raíces violentas que marcan la sociedad (el Informe "Guatemala: memoria del silencio", de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, fue muy poco apropiado por el colectivo dado que no hubo un política pública de reconocimiento de las atrocidades de la guerra y una recuperación de esa memoria histórica con el consecuente afrontamiento de sus secuelas a través de estrategias orgánicas de Estado).

• Una acentuada cultura de silencio, producto de la ineficiencia del sistema de justicia y también herencia del conflicto armado recientemente vivido, todo lo cual predispone para no presentar denuncias, no decir nada, dejar pasar, aguantar. Y en el peor de los casos, tomar justicia por mano propia (de ahí, junto a otros determinantes, la proliferación de los linchamientos que se viene dando desde la firma de la paz).

Todo esto no es gratuito. Las condiciones cotidianas de vida son angustiantes; si bien la democracia política reinante permite una mayor cuota de libertad en relación a lo vivido durante la pasada guerra, la población vive cautiva de este clima de inseguridad, atemorizada, "de rodillas", tal como lo repite machaconamente la prensa. A lo que se suma el costo económico que todo ello trae aparejado. "Para el año 2005 ese costo económico ascendió a un 7.3% del PBI. Tal cifra es altamente significativa, en tanto corresponde a más del doble del valor de los daños que causó al país la Tormenta Stan en octubre del año 2005. (…) Cada año la violencia cobra a la sociedad altas cantidades de recursos en servicios de salud, pérdida de capital social, costos legales, ausentismo laboral, inversión en seguridad privada así como productividad perdida", nos hace saber un informe del PNUD del 2006 ("El costo económico de la violencia en Guatemala", dirigido por Edgar Balsells Conde).

Una historia de violencia

"Naturalmente vagos y viciosos, melancólicos, cobardes, y en general gentes embusteras y holgazanas. Sus matrimonios no son sacramento, sino un sacrilegio. Son idólatras, libidinosos y sodomitas. Su principal deseo es comer, beber, adorar ídolos paganos y cometer obscenidades bestiales. ¿Qué puede esperarse de una gente cuyos cráneos son tan gruesos y duros que los españoles tiene que tener cuidado en la lucha de no golpearlos en la cabeza para que sus espadas no se emboten?, decía Fernández de Oviedo, cronista de la colonia española en su "Historia general y natural de Las Indias", refiriéndose a la población maya originaria de estas tierras. El racismo ha signado la historia de Guatemala desde la misma llegada de los conquistadores europeos, y al día de hoy es la matriz que sigue enmarcando las relaciones sociales. Hasta 1944, año en que comienza la primera y única experiencia de modificación de la situación socioeconómica del país con la "primavera democrática" que por entonces se vivió por espacio de apenas una década, las fincas se vendían con "indios incluidos".

El fenómeno de la violencia actual tiene causas múltiples e históricas; lo que estalló con la guerra que comienza en 1960 no es sino la expresión de algo que hoy sigue presente, y que viene desde siglos atrás. Pero la situación de Guatemala hoy, 2008, con su epidemia de violencia y esa historia de 250.000 muertos en la guerra interna en estos últimos años más todo el dolor que eso trae como secuela, va más allá de ese conflicto puntual. "La historia inmediata no es suficiente para explicar el enfrentamiento armado", concluye la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. "La concentración del poder económico y político, el carácter racista y discriminatorio de la sociedad frente a la mayoría de la población que es indígena, y la exclusión económica y social de grandes sectores empobrecidos –mayas y ladinos– se han expresado en el analfabetismo y la consolidación de comunidades locales aisladas y excluidas de la nación".

La violencia es mucho más que delincuencia, sea robo de automóviles, de casas, atracos en la vía pública o secuestros extorsivos. La violencia es la matriz histórica en que se viene desenvolviendo la sociedad guatemalteca desde hace cinco siglos.

La violencia tiene innumerables caras. Junto al racismo histórico del que hablábamos, valga decir que recién en el año 2006, 10 años después de firmada la paz firme y duradera, fue derogada la normativa legal que exoneraba de responsabilidad penal a los violadores que se casaran con su víctima, siempre y cuando ésta fuera mayor de 12 años. Y un virtual "derecho de pernada" aún persiste en el actuar de más de un finquero en las zonas rurales, mientras que no es infrecuente que la empleada doméstica en zonas urbanas (en general muchachas indígenas) resulten embarazadas de los varones de la casa. El machismo como constante atraviesa la historia de la sociedad; el feminicidio al que se asiste hoy día no es sino un recordatorio de esta cultura patriarcal. Según la Relatora de Naciones Unidas para la Violencia contra las Mujeres, Ertuk Yakin, que visitara el país en el año 2005, hay un clima general en el sistema de justicia penal de falta de respeto por la dignidad de los sobrevivientes de violencia y de sus familiares que buscan justicia. El prejuicio dominante que asienta en buena parte de la sociedad, en varones y también en mujeres, es que esas mujeres asesinadas "se lo buscaron". Es decir: todo coincide para que la violencia, en vez de ir desapareciendo, se perpetúe. Se ha perdido la capacidad de indignación. La calamidad que trae consigo la violencia ha pasado a ser natural, normal, asimilada como cotidiana.

El autoritarismo, otra forma de violencia, es una constante cultural; cuando un subordinado, o simplemente una persona, es interpelado/a por otra, es frecuente que responda "mande" por querer decir: "lo escucho". La idea de disciplina se valora especialmente, incluso más que otra virtud. Un colegio es "bueno" si tiene "disciplina férrea" (no importa tanto la excelencia académica), y la época de la dictadura de Jorge Ubico, en las décadas del 30 y del 40 del siglo XX, es presentada en cierto imaginario social como edad dorada, porque "ahí no había delincuencia" (se fusilaba a los delincuentes). Autoritarismo que va de la mano, siempre, de impunidad. El que manda tiene el derecho inexorable de mandar. Un niño debe callarse ante un mayor y una mujer ante un varón. Y hasta no hace muchos años, un indígena ante un no-indígena. No está de más recordar que Guatemala es uno de los dos únicos países de América Latina que tiene pena de muerte, y mayoritariamente la población reclama su aplicación.

La impunidad marca todas las relaciones sociales. Un conductor de un vehículo puede atravesar un semáforo en rojo y sabe que muy probablemente no tendrá sanción, lo mismo que un chofer de transporte público que atropella a un peatón y huye; se puede evadir el pago de impuestos al fisco, y muy probablemente no habrá sanción (la recaudación fiscal representa apenas el 9% del producto bruto nacional, lo cual nos da una idea de por qué el Estado es un aparato tan débil e ineficiente); desaparecen 11 millones de dólares en el Congreso de modo "misterioso" –como acaba de suceder recientemente– y ningún diputado pierde el sueño porque está seguro que no habrá sanción por el hecho; ningún responsable del genocidio vivido décadas atrás, con más de 600 aldeas campesinas indígenas masacradas debidamente documentadas por testigos presenciales y exhumaciones de cementerios clandestinos como prueba, ha sido llevado a una corte de justicia; prácticamente ningún homicidio de los tantos que se cometen a diario es castigado; un varón puede agredir con mucha tranquilidad a su pareja porque sabe que pocas veces una mujer maltratada se atreve a presentar denuncia policial, y si la presenta, muy pocas veces esa denuncia termina en una investigación con fallo judicial; cualquier industria puede arrojar productos tóxicos en fuentes de agua o deforestar cubiertas boscosas porque, en general, no habrá castigo (la corrupción de los agentes del Estado es ya histórica); los jueces muchas veces no condenan porque reciben prebendas de los criminales o porque son amenazados por los mismos, y optan por el silencio. Es decir: en la totalidad de las relaciones sociales está fuertemente arraigada la cultura de la impunidad. Las leyes existen, pero en los papeles. El Estado brilla por su ausencia en su aplicación.

Se podría llegar a decir, incluso, que la guerra contrainsurgente que vivió la nación en décadas pasadas, al mismo tiempo que se desarrollaban otros enfrentamientos similares en prácticamente toda Latinoamérica en el marco de la doctrina de Seguridad Nacional en plena Guerra Fría y combate al "comunismo internacional", en Guatemala alcanzó este nivel de ferocidad –por lejos el más encarnizado de todo el continente– por una historia previa de exclusión, autoritarismo y verticalidad con características únicas en toda la región que pudieron permitir esa crueldad. Los profundos niveles de explotación económica históricos son producto de los abusos –de los que también hacen parte el racismo, la cultura machista, el autoritarismo y la impunidad– hondamente enraizados en la sociedad. Si la marginación económico-social y la represión fabulosas que se vivieron en Guatemala desde siempre, reforzada más aún en estos años de guerra, no están tan visibilizados en el mundo como otros procesos políticos recientes (las dictaduras del cono sur del continente, por ejemplo, donde la lucha contra la impunidad dio mayores resultados), ello se debe al peso específico del país en el concierto internacional. Los 3.000 muertos en las torres gemelas de New York producto de los avionazos holywoodenses, o la dictadura de Pinochet en Chile, por mencionar solo algunos ejemplos, son ya íconos de la barbarie de nuestro mundo; la explotación histórica en condiciones de semi-esclavitud de las fincas guatemaltecas, el patriarcado ancestral o los 250.000 muertos en campañas de tierra arrasada con más de 600 comunidades rurales masacradas y la sistemática desaparición de personas recientemente sufridos, dado que suceden en un "país bananero", casi no cuentan. Fuera de Guatemala, todo esto es casi desconocido. Lo que finalmente se repite sobre esta sociedad, a modo de síntesis, es que "es muy violenta" y que "la delincuencia nos tiene de rodillas". Pero eso es demasiado poco para avanzar en la solución. Si efectivamente se vive una "cultura de violencia generalizada" (un adolescente hijo de un diplomático escandinavo que pasó unos meses de vacaciones en Guatemala visitando a su padre, habiéndose mimetizado con la cotidianeidad de aquí luego de ese corto período, de regreso en su país fue enviando a un psicólogo porque se lo encontraba demasiado ""desadaptado"), eso tiene raíces históricas y culturales que, así como se formaron, se pueden erradicar.

¿No se puede o no se quiere terminar con esta epidemia de violencia?

La violencia es un problema social generalizado que afecta al colectivo, a la totalidad de la población. Todas las formas de la violencia (no sólo la vivida durante el conflicto armado pasado) son un problema de carácter público donde tanto el Estado como la sociedad civil tienen grados de responsabilidad para buscar salidas. Por ello las soluciones deben darse igualmente en planteos globales donde tanto la institucionalidad del Estado como la cultura del día a día del colectivo juegan un papel clave. Entre las causas de las violencias hay un entrecruzamiento de lógicas, de ámbitos: la violencia estructural que mantiene las diferencias socioeconómicas –que es, ella misma, una matriz violenta fundamental– sirve a la vez como caldo de cultivo para el mantenimiento de una población desesperada. Y de allí es posible que puedan salir más hechos violentos todavía. La impunidad y el autoritarismo históricos son, a su vez, causa de una cultura de violencia que se extiende por todos los estratos y que el reciente conflicto armado vino a entronizar. A su vez, el mantenimiento de altos niveles de violencia delincuencial es un fenómeno que tiene que ver con la pobreza y que sectores interesados pueden aprovechar. En definitiva: el clima de violencia actual es un entrecruzamiento de causas. Lo curioso es que, aunque todo ello se sepa –hay ya innumerables estudios serios al respecto–, ninguna de ellas se ataca con toda la energía que la situación demanda.

El ejercicio de cualquier forma de violencia es siempre la expresión de una relación de poder. Por ello, al abordar la persistencia de la cultura de violencia que no cesa (y al indicar los posibles pasos para afrontarla), se estará tocando el ámbito mismo de los poderes, de su dinámica y enraizamiento, de su ejercicio efectivo. Dado que la violencia se mantiene, o se acrecienta, recordando así que la guerra interna, en cierto sentido, no ha terminado del todo, se deben ver en forma crítica las relaciones de poder establecidas en el seno de la sociedad guatemalteca, poderes entre grupos económicos, entre géneros, entre etnias, entre adultos y jóvenes; entrecruzamientos, en definitiva, que son los que explican por qué se da la violencia, y eventualmente, qué hacer para buscarle caminos alternativos. Finalizada la guerra interna con la firma de la paz el 29 de diciembre de 1996 –más por una coyuntura internacional desfavorable al movimiento insurgente que llevó a esa salida (caída del campo socialista) que por un proceso de negociación en igualdad de condiciones con el gobierno de turno–, desde el Estado y desde la sociedad civil se emprendieron numerosas iniciativas para reparar y transformar las secuelas del enfrentamiento y la cultura violenta que dejaron 36 años de militarización. Pero luego de más de una década de firmados los Acuerdos de Paz, la violencia no decrece, y todos esos fenómenos antes mencionadas son la cotidianeidad más común. Como se dijo, incluso, en términos epidemiológicos la situación no solo no mejora sino que empeora. ¿Por qué? ¿Algo se está haciendo mal en los programas que intentan sembrar una nueva cultura de paz? ¿Es más difícil de lo que se pensaba transformar pautas de comportamiento social? ¿Acaso la sociedad guatemalteca está fatalmente condenada a vivir en un clima de violencia aceptado como la cruda normalidad? ¿No hay remedio contra el machismo, el racismo, la corrupción, el relacionamiento violento e irrespetuoso entre la gente, la pobreza? ¿O hay sectores que favorecen la perpetuación de este clima de violencia?

Muchos de los encargados de hacer funcionar el Estado represivo que se generó durante las décadas de guerra, han reconvertido su trabajo hoy y siguen manejando cuotas de poder, en algunos casos desde las sombras de esa estructura estatal, habiéndose hecho cargo de negocios ilegales –muy rentables por cierto– con los mismos criterios de militarización de años atrás. El Estado sigue siendo débil y continúa permeado por esos intereses sectoriales que se mueven con características mafiosas. Esos sectores continúan gozando de un clima de impunidad generalizado, creado durante la pasada guerra y nunca desarticulado, lo cual alimenta y refuerza la cultura de violencia actual. Si los acuerdos de paz firmados en 1996 se visualizaban como una opción clave para combatir el clima de violencia e impunidad históricos, el cumplimiento lento y parcial que han tenido ("Recuerdos de Paz" hay quien les llama sarcásticamente) deriva entonces en el mantenimiento de condiciones que alimentan un negativo clima de violencia general, con mantenimiento de la impunidad, que afecta la convivencia social, haciendo que aparezcan índices de violencia superiores aún a los vividos durante la guerra.

Ahora bien: si todo lo que ocurre en la actualidad lo ligamos por fuerza a la guerra interna reciente depositando las dinámicas contemporáneas en el ejército como los "malos de la película", se corre el riesgo de invisibilizar a otros actores del conflicto armado, los verdaderos beneficiados de "la lucha contra el comunismo": los poderosos grupos tradicionales que no perdieron un ápice de poder y que hoy continúan siendo los más favorecidos de la sociedad. Los militares fueron el brazo ejecutor en esta guerra político-ideológica. En todo caso, como producto de la guerra, algunos de esos sectores castrenses pasaron a conformar hoy un nuevo grupo económico ligado a nuevos negocios "no muy santos", pero las diferencias de clase de la sociedad guatemalteca no se originaron con la guerra ni con la intervención del ejército.

Con limitaciones presupuestarias quizá, sin toda la voluntad política necesaria en algunos casos, con deficiencias conceptuales o técnicas en otros, lo cierto es que con posterioridad a la firma de los Acuerdos de Paz, se han venido desarrollando muchos proyectos e iniciativas que buscaban afianzar un clima de paz y de concordia luego de 36 años de sufrimiento. Si ahora se hace un balance objetivo de cómo está la situación al respecto, puede apreciarse que esos nuevos valores de tolerancia y sana convivencia no han logrado consolidarse. Por el contrario, lo que tenemos es una epidemia generalizada de violencias. A ello se suma que la agenda para la paz paulatinamente comienza a dejar de ser prioridad, tanto en la planificación del Estado como en la comunidad internacional que apoyó y dio seguimiento al proceso pacificador. La agenda institucional por la paz se va esfumando, pero no así la violencia concreta en el día a día.

Los esfuerzos destinados a la consolidación de una nueva conciencia de tolerancia y de cultura de paz realizados desde el ámbito de la educación formal incidieron relativamente poco. Vale decir que aún un 25 % de la población no llega siquiera al nivel primario. Por otro lado, los medios masivos de comunicación, cada vez más determinantes en la creación de marcos culturales en las sociedades modernas, juegan un papel fundamental en la generación de valores ideológicos. Quizá, en este largo decenio transcurrido luego del fin de la guerra interna, no pusieron todo su potencial en la construcción de esa nueva actitud a la que se aspiraba; o más aún, jugaron en contra de la consolidación de una cultura de paz con mensajes que fomentan estereotipos violentos y discriminatorios, promoviendo así –a sabiendas quizá, o incluso sin buscarlo deliberadamente– un clima de violencia que no pareciera bajar. El interés inmediato por "vender" noticias (la foto de un cadáver asesinado, de un linchado, de una mujer violada son "buen negocio") empaña toda otra posibilidad de aportar soluciones.

Mientras tanto, la violencia sigue. Pero no solo la ola delincuencial; sigue –y quizá ahí está el núcleo del problema– la pobreza estructural, la crónica exclusión de grandes mayorías, el autoritarismo y la impunidad. Los robos cotidianos, los asesinatos y las "maras" parecieran tener a toda la población paralizada –al menos así lo presentan a diario los medios de comunicación–, desarticulada, aterrorizada. Pero "esta "ola imparable" no es tan imparable", como dice un estudio de UNESCO y la Universidad San Carlos del año 2005: "Algo es posible hacer ante la "epidemia" en juego, más que seguir militarizando la cultura y la cotidianeidad, poniendo alambradas electrificadas y llenándonos de guardias armados. Como primeros pasos algunos han puesto delante la lucha contra la impunidad para enfrentar este mal".

Durante los largos años del conflicto armado "el terror de Estado (…) tuvo el objetivo de intimidar y callar al conjunto de la sociedad. (…) El miedo, el silencio, la apatía y la falta de interés en la esfera de participación política son algunas de las secuelas más importantes que resultaron (…) y suponen un obstáculo para la intervención activa de toda la ciudadanía en la construcción de la democracia", concluía la Comisión para el Esclarecimiento Histórico luego de estudiar los mecanismos íntimos de la guerra. Esa misma estrategia pareciera seguir estando presente hoy. Ya no hay desapariciones forzadas de personas ni campañas de tierra arrasada, pero hay una marea delincuencial que produce similar miedo y silencio. Ahí están las "maras" como nuevo demonio invadiendo todo, los asaltos en una unidad de transporte público, el asesinato de un transeúnte para quitarle un teléfono celular o un anillo…, situaciones que, sin dudas, "nos tienen de rodilla".

Pero al adentrarse en el estudio de las actuales formas de violencia son más las dudas que se abren que las respuestas que se encuentran.

Es muy significativo que, en el discurso que se ha impuesto cotidianamente –en el que mucho tienen que ver los medios de comunicación– la "violencia" haya quedado ligada casi exclusivamente a delincuencia. La delincuencia existe, sin dudas, y las tasas de homicidio son un hecho –ahí están los 15 cadáveres diarios–. Pero eso es solo una parte del problema. Sin criminalizar la pobreza, es importante no olvidar que las situaciones de pobreza extrema, más aún en áreas urbanas, la desesperación a que ello conduce, son un caldo de cultivo para el fomento de la marginalidad y la transgresión. Las ciudades de Guatemala, en especial la capital, se agigantaron con las migraciones masivas durante la guerra, y siguen creciendo por el éxodo continuo desde el campo de población que escapa a la miseria crónica; esas masas poblacionales desesperadas, y sus jóvenes más aún, constituyen la posibilidad siempre abierta para actos delincuenciales, porque directamente caen en ellos o porque son reclutados por el crimen organizado.

La cuestión no es reprimir al marero sino empezar a desarticular los circuitos que posibilitan esas situaciones sociales. Si no se desarticula la pobreza de base, es imposible pensar en desarticular la "epidemia" delincuencial.

Pero más aún, los sectores que manejan sus cuotas de poder desde las sombras ligados a negocios ilícitos (contrabando, narcotráfico), en muchos casos desde el mismo aparato de Estado, se benefician/necesitan este clima de zozobra. Las "maras" –población juvenil pobre que no supera los 25 años de edad– son, muchas veces, la mano de obra ejecutora de esos poderes ocultos.

Decíamos que, al adentrarse en la investigación de esta compleja problemática de la violencia que asola Guatemala, surgen muchos interrogantes sin respuesta: es cierto que hay armas por todos lados, descontroladamente. Pero, ¿por qué? ¿Quién controla eso?, o más aún: ¿hay quien desea que eso sea así? ¿Cómo entender que un jovencito de 15 años pueda cargar granadas de fragmentación, o que cualquier persona pueda comprar en el mercado negro un arma de guerra con total facilidad? ¿Quién provee todo ese arsenal? ¿Hay alguna agenda tras eso? ¿Quién la fija, y para qué? ¿Dónde van a parar los 120 millones de dólares que recaudan las maras anualmente? ¿Son esos jóvenes tatuados y estigmatizados de los barrios marginales –esos mismos que, al mismo tiempo, aparecen asesinados con tiro de gracia en la cabeza como producto de la limpieza social en curso– los que manejan y se benefician de esa nada despreciable suma de dinero? La "violencia revolucionaria" –como se decía en otro entonces– del movimiento insurgente de décadas atrás movilizó una fenomenal respuesta del Estado: en definitiva, hecho el balance de la guerra, puede decirse que, si bien la guerrilla no fue totalmente derrotada –la firma de la paz no fue una capitulación en términos técnicos–, al menos fue neutralizada, y su proyecto original de transformación social quedó abortado. En otras palabras: la violencia revolucionaria armada sí pudo ser desarticulada. Con todos los recursos y la experiencia que posee el Estado en su lucha contrainsurgente, ¿de verdad que no es posible derrotar los no más de 10.000 mareros que se estima existen en el país?

Se habla mucho de transformar la cultura de violencia que nos legó el conflicto armado, encaminarnos hacia una cultura de paz. Eso, en sí mismo, está muy bien, es loable. Pero es irrealizable si no cambian al mismo tiempo las estructuras sociales en que se apoya la violencia: la pobreza, la exclusión social, la ignorancia. Tal como lo expresara una dirigente maya hablando de la actual democracia guatemalteca: "Nunca tuvimos tantos derechos como ahora, pero tampoco nunca tuvimos tanta hambre como ahora". Mientras siga habiendo gente con hambre, seguramente seguirá la violencia y será imposible hablar con seriedad de resolución pacífica de conflictos porque –como dijo alguien mordazmente– es muy probable que, hambrientos, nos terminemos comiendo la palomita de la paz.

Imagen: Bandera de la República de Guatemala.


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De la crisis bancaria a la crisis política en toda la regla

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

El ‘voto no positivo' de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos al paquete de rescate del sistema financiero que opera en el país (incluye bancos extranjeros) desató una debacle en las Bolsas de todo el mundo -en particular las de Nueva York y Sao Paulo. Queda todavía por aclarar si el derrumbe bursátil provocó el fracaso parlamentario o éste a aquél.

Muchas horas antes de la votación, las bolsas asiáticas y europeas venían por el despeñadero, lo que lleva a interpretar que los diputados norteamericanos simplemente reflejaron la opinión contraria de sus mandantes. Una vez conocido este voto negativo al paquete, las caídas se convirtieron en alud.

El desastre parlamentario reflejó en forma muy precisa el nudo de contradicciones insuperables que encierra toda esta crisis. El primer paquete Paulson, de una página y media, era harto simple: todo el poder al secretario del Tesoro (él mismo un banquero de inversión) para comprar los activos invendibles de la banca y rescatarla en el proceso. Paulson quedaba a cargo de determinar lo que se compraría o no y, por sobre todo, el precio. Era claro que estaba dispuesto a pagar precios de oro por mercadería vencida, en lo que hubiera sido el rescate más escandaloso de la historia, e incluso una carga capaz de acabar con las finanzas públicas. El paquete pasaba por alto todos los procedimientos legales de los concursos de quiebra y era un cheque en blanco sin atenuantes. El Congreso norteamericano buscó limar sus aspectos más groseros, pero al mismo tiempo produjo un plan muy recortad! o en su capacidad de rescate, poniendo con ello de manifiesto una división en la clase capitalista y una vacilación de sus órganos de gobierno. Los 700 mil millones de dólares los ofrecía en cuotas; cada desembolso estaba sujeto a control; asimismo, establecía un mecanismo de licitaciones de los títulos invendibles, con el objetivo aparente de pagar precios menos altos por la mercadería podrida - ¡sin por ello establecer un método definido para valuar esos activos ‘tóxicos'! Una buena parte de los comentaristas estimó que muy pocos bancos ingresarían en ese proceso. El plan Paulson era lisa y llanamente un negociado: por ejemplo, hubiera permitido a los bancos vender sus títulos incobrables a precios elevados y proceder luego a recomprarlos, por medio de testaferros, a su verdadero precio vil de mercado. El plan que lo suplantó era un pastiche.

Paquetes sin consenso

Por lo que se sabe, el plan que se pondrá a votación en el Senado, el miércoles 1º por la noche, es apenas una variante del que fuera rechazado. Los planteos alternativos no lograron consenso; uno establecía rescatar a los bancos mediante una participación estatal en su capital, lo cual supuestamente devolvería la confianza a los inversores, recomponer los créditos de corto plazo, ordenar el mercado y proceder a una liquidación gradual de los activos podridos o tóxicos. Un lector del Wall Street Journal (29/9) recordó a este propósito que con los 700 mil millones del plan Paulson se podía comprar la totalidad de las acciones de los primeros once bancos norteamericanos a su valor de mercado, y que estos bancos poseen el 73% de todos los activos que se transan en los mercado públicos - tóxicos y no tóxicos, por ocho billones de dólares. Aunque una adquisición semejante no podría ser tachada de ‘socialismo financiero', sí sería un paso al capitalismo de Estado y, en consecuencia, una dislocación de la competencia capitalista internacional.

Otra propuesta la ha formulado, entre otros, Nouriel Roubini, un profesor con gran predicamento en la actualidad, que plantea que el Estado debe comprar las hipotecas a un precio de descuento y refinanciar a los propietarios con nuevas hipotecas más accesibles (Página/12, 20/9). De algún modo, el planteo está incorporado en las modificaciones que el parlamento introdujo al plan Paulson, pues los activos de los bancos se compran con descuentos (¡pero no el valor de mercado, muy inferior!) y se declara que hay que contemplar a los hipotecados, aunque no se consagra una institución para ello. El problema, que el mismo Roubini ha señalado en otras ocasiones, es que sobre la base de los títulos financieros surgidos de las hipotecas se ha montado un monstruoso mercado de títulos derivados de ellos, por una suma bruta de más de 500 billones de dólares. El verdadero problema es de! smontar el mercado (no público) de títulos derivados creados a partir de títulos de operaciones comerciales.

Pero mientras se discuten salidas que tienen por referencia a las hipotecas, los precios de las viviendas en Estados Unidos continúan cayendo (un 30% desde su tope y lo mismo la venta de viviendas nuevas o usadas); la industria ha llegado al noveno mes de recesión; los defaults con tarjetas de crédito aumentan; la desocupación creció un 40% desde su piso. O sea que la recesión marcha a pleno. El problema urgente es, sin embargo, la caída del stock de papeles comerciales (lo que demuestra una contracción del crédito) y el colapso del mercado monetario, o sea, de los préstamos entre bancos y de los préstamos a cortísimo plazo. Como los activos de los bancos se financian diariamente por medio de este mercado, si no se lo reactiva podría provocar un colapso generalizado en lo inmediato.

La crisis política pegó un salto

Esta situación desesperante ha llevado a muchos adversarios del plan Paulson a reclamar a los congresistas norteamericanos a que voten cualquier cosa que les pongan bajo las narices, pero que saque al Estado del inmovilismo. Por eso el Congreso votó el miércoles bajo un estado de necesidad y urgencia. Sea como fuere, es necesario entender que el plan de rescate busca la continuidad del régimen de negocios que ha quebrado, con la expectativa de poder desarmarlo en forma gradual. Todo indica que el tiempo del gradualismo se acabó, como lo demostró el mismo Paulson cuando mandó a la quiebra al megabanco Lehman Brothers, convencido de que el Estado no podía continuar financiando un negocio sin posibilidades. Si bien es cierto que en algunos casos unos bancos se engulleron a otros, por ejemplo el Citibank al Wachovia, y Goldman Sachs a Merril Lynch, de ningún modo se trata de un proceso de concentración acabado, porque tanto el Citi como Goldman -atiborrados de títulos podridos propios y comprados- dependen más que nunca del financiamiento público.

En la semana de crisis que acaba de transcurrir, la situación política norteamericana produjo un salto: Bush y McCain desaparecieron virtualmente del escenario, que fue ocupado con vacilaciones por Obama. No es lo que tuvo que hacer Menem mientras gobernó Alfonsín, lo cual le sirvió a Menem para mantener una imagen entera y desarrollar una demagogia sin obstáculos. La crisis política está limando a todos los actores políticos norteamericanos. Obama está jugando todos sus cartuchos -o gana las elecciones por una diferencia histórica o choca con la desilusión de sus seguidores, la cólera de los grupos intermedios ante la crisis social y un posible abstencionismo récord. Estados Unidos vota en un cuadro de enorme crisis -incluso han comenzado las movilizaciones populares, las cuales reclaman el rechazo al salvataje bancario. Contrariamente a lo que opina el tilingaje izquierdista, enyesado en la duda sin método, la crisis mundial ha adquirido un dinamismo que no podrá ser contenido hasta que agote todas sus posibilidades. Los métodos de los rescates o salvatajes financieros han quedado superados -porque ahora dependen de la salida a la crisis política. La sociedad se enfrenta a una crisis de su organización histórica establecida.

Europa, Europa

Los últimos siete días transparentaron la inmensidad de la crisis financiera de Europa. Pero no solamente esto, sino por sobre todas las cosas la incapacidad de la Unión Europea para hacerle frente.

En primer lugar, cayó el banco belga Fortis, con activos por más de un billón de dólares, que recientemente había participado en la compra del ABN-Amro Bank. Para evitar la quiebra fue objeto de una nacionalización parcial, de la cual participaron tres estados: Bélgica, Holanda y Luxemburgo. En la misma línea se ubicaban otro belga, Dexia, con activos de alrededor de 800 mil millones de dólares, y el Natixis. También se declaró en posición comprometida el italiano Unicredit, con 1,2 billones de dólares de activos, cuando se conoció la quiebra del alemán Hypo Real Estat (550 mil millones de activos), donde Unicredit tiene inversiones cruzadas. Asimismo se conoció la nacionalización del inglés Bradford and Bingleton (activos por 90 mil millones de dólares). Los mentideros financieros han hecho correr el rumor de que el alemán Commerzbank (800 mil millones de dólares de activos) sería el próximo en presentar sus cartas de quiebra.

La unión de tres países para nacionalizar al Fortis puso de relieve algo conocido: hay en Europa alrededor de treinta bancos cuyos activos van del 80 al 600 por ciento del PBI de sus países. Son bancos que no se deberían dejar caer pero que, al mismo tiempo, son imposibles de rescatar por los Estados en forma individual. Este hecho ha dejado al desnudo la impotencia de los Estados nacionales de Europa, por un lado, y de la Unión Europea, por el otro, porque esta última no cuenta con el presupuesto de un Estado efectivo ni con la capacidad de desarrollar una deuda pública. El Banco Central Europeo puede actuar como proveedor de dinero (liquidez) en situaciones de apremio, pero no tiene a su lado un Tesoro de Estado, que es el único que puede meter la mano en el bolsillo de los contribuyentes o emitir deuda pública.

Esta situación explosiva se manifestó abiertamente el último miércoles cuando Francia propuso crear un fondo europeo de alrededor de 600 mil millones de dólares, con "la idea de ayudar al rescate de los bancos, como en el plan de Paulson de 700 mil millones de dólares, pero no para absorber los activos tóxicos (incobrables o invendibles)" (Financial Times, 1/10). Pero si ya a Paulson le había resultado difícil pasar por el Congreso, la propuesta francesa fue rechazada sin contemplaciones por Alemania -y por razones harto ‘comprensibles', toda vez que es el Estado más poderoso financieramente de Europa. Por eso los alemanes sostienen que el problema de los ‘activos tóxicos' lo debe resolver Estados Unidos con sus operativos de rescate, y de ningún modo comprometer a las finanzas germanas.

Un capítulo especial de esta crisis queda reservado para España, cuyo gobierno insiste en que tiene una banca sólida -a pesar del reciente hundimiento de la constructora-financiera Sacyr-Valle Hermoso, y con él la posibilidad de que Repsol, de la cual Sacyr es la principal accionista, pase a manos extranjeras. En realidad España es el país que se encuentra más comprometido; de un lado, porque la insolvencia de las familias para pagar las hipotecas es la mayor de Europa; del otro, porque tiene un gigantesco déficit de cuenta corriente con el exterior, o sea que su deuda externa es elevada. El andamiaje bancario de España reposa sobre esta deuda y sobre este flujo de capitales exteriores.

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Crisis del capital especulativo: La quimera del dinero

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Esta crisis ocurre frente a un contexto de inestabilidad crítica en la región que alberga la mayor parte de las reservas energéticas del mundo, y en el momento en que Rusia recupera sus bríos de potencia nuclear. Estalla cuando el país que hace de cabeza del sistema financiero mundial, está a punto de efectuar un cambio de rumbo político mayor, en el caso de una victoria de Barack Obama.

Claramente el desplome de este sistema financiero vino por otro lado, demostrando su autonomía respecto a la política, comprobando su autosuficiencia en relación al sistema productivo y alejado de los vaivenes de la geopolítica.

Sin embargo, los esfuerzos por rescatar el espacio económico dominado por el mercado del dinero y las bolsas en EEUU, para muchos hacen sonar los ecos de la crisis de 1930, que sí tuvo implicancias en las relaciones internacionales. Tras poco tiempo, el mundo vería como se descomponía en tensiones que llevarían a una conflagración de dimensiones inimaginables hoy.

Es así que la reconversión del sistema económico con una mayor intervención del estado, regresó bruscamente al tapete. Conversos prosistema, de pronto introducen frases para estar a tono, y que la dura realidad no los deje atrás. Se reabre una polémica, que ha estado cerrada desde que las economías adoptaron en la década de los años 80, la doctrina del monetarismo como la esencia ideológica para administrar el sistema.

Por una parte, están los que usan esta crisis para pronosticar la esperada fractura mayor en el sistema económico, y por derivada la catástrofe del sistema capitalista. Por la otra, los que defienden el sistema a ultranza. Como que el sistema compuesto por la rentabilidad del capital especulativo fuera inexpugnable. Plantean que lo que sucede, es esencialmente el resultado de prácticas inaceptables, y no fallas intrínsecas de un sistema basado en la especulación y marginalmente respaldado por el capital productivo.

Mientras EEUU intenta resolver un problema estrictamente de las reglas del ámbito interno, no obstante, las fallas tienen un impacto directo en la intersección con el sistema financiero global. El rescate de 700 mil millones de dólares en este sentido es unilateral.

Por esa unilateralidad, ahora se presenta la reacción del europeísmo, anclado en una tradición del estado regulador y de bienestar, y en la coyuntura se pierde de vista – especialmente hacia el público, un problema central. Este consiste en la política económica sustentada principalmente por la doctrina monetarista que toma cuerpo más agresivo con el ajuste estructural de las economías aplicado en los años 80. Hoy se da por sentado este ajuste y solamente se conversa del modelo neoliberal o del neoliberalismo, términos con los cuáles se desea definir todo, y que no explican los procesos.

Han pasado 25 años del inicio del ajuste, y se palpa que el fenómeno Margaret Thatcher de ajustar la economía con el levantamiento indiscriminado de las trabas regulatorias, no tuvo en Europa el impacto que tuvo el fenómeno Ronald Reagan en EEUU y el resto del hemisferio occidental.

Sobre la desregulación desatada por la primera administración del Presidente George W. Bush, con contribuciones del período previo del ex Presidente Bill Clinton en 1999 (The Glass-Steagall Act), hay una frecuente polémica. Están los que sostienen que estas intervenciones para desregular no son la causa de la actual crisis, sino que por el contrario, sin ellas ésta habría sido peor. Piensan que las causas subyacentes residen en una política negligente en los préstamos al público (Weekly Standard Blog). Al otro lado, están los que de plano encuentran que el libre mercado en el sistema financiero no se autorregula y que fiscalización y establecimiento de reglas son necesarios.

La repetida contención al alza en las tasas de interés por la Reserva Federal de EEUU y nuevas inyecciones de “liquidez fresca” en el mercado del dinero efectuadas en 2007 y 2008, confirmaron que el sector productivo mantenía sus limitaciones para generar liquidez en forma fluida. La estampida del sector rural agrario durante los años 80 y 90 es un ejemplo. Lo que impacta es la lenta restitución de ingresos proveniente de la rentabilidad del capital productivo: sector manufacturero de bienes y servicios, explotación de recursos físicos, y tecnología, especialmente. Es decir, aún contando con el despegue asiático, el marcado desnivel entre especulación y economía global, en cuanto al “producto”, repercute en el circuito básico integrado por costo, ingreso, beneficio y producción.

El capital especulativo apoyado por una economía política sustentada en el monetarismo como doctrina, detracta los principios más básicos de la economía, al distorsionar el ámbito financiero de este circuito básico.

Por encima de esto hay algo más grave cuando repunten las bolsas con el monto de 700 mil millones de US Dólares. El debate sobre las respuestas políticas para contener la demanda social respecto al actual sistema, es discontinuo y fragmentado en la población. Esto es válido para la parte desarrollada como la subdesarrollada del mundo.

El condicionamiento europeo al paquete de rescate en EEUU, es un aviso político para enfrentar una agenda más realista para el largo plazo.

La discusión del rol del estado está abierta y la llamada de urgencia vino del lado más inesperado: del sistema financiero que se olvidó e inclusive ironizó con su propia existencia. Angela Merkel y Nicolás Sarkozy, pudieron ser elegidos “haciéndole un guiño” a la presión popular de mantener algún remanente del estado de bienestar.

Por eso es que la consistencia republicana en EEUU para restarse en el apoyo al rescate es irredimible y es hasta respetable. Es difícil echar pié atrás, con un sistema de bienestar que costó tanto desmantelar. Tal vez mucho más que 700 mil millones de dólares.

La legión de admiradores (as) del sistema financiero que quebró, es la que domina la elite política, tanto en Europa como en EEUU. La utopía de un cambio de sistema se enfrenta a la quimera del dinero en desigualdad de condiciones. Por mucho que haya quebrado un sistema descontrolado, sus claves siguen prevaleciendo.

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La crisis bancaria hunde a los fondos de pensiones

PRENSA OBRERA (especial para ARGENPRESS.info)

En Estados Unidos, las víctimas de la crisis financiera no son los banqueros de Wall Street. A medida que el índice de la Bolsa se derrumba, aumenta el temor de los norteamericanos, en especial los más viejos. Los jubilados ven que se evapora todos los días el capital destinado a pagar sus jubilaciones", comentó el corresponsal del diario francés Le Monde en Estados Unidos (25/9).

A título de ejemplo, el corresponsal francés menciona que el fondo de jubilaciones de los maestros de Ohio reconoció que había invertido en acciones de las hipotecarias como Fannie Mae y Freddie Mac, en la aseguradora AIG, en Lehman Brothers... cuyas cotizaciones se desplomaron un 50, 70 y hasta 80%. La jubilación de los docentes quedó pulverizada.

En Suiza, "hasta el momento, el descalabro hipotecario estadounidense le ha costado 30.000 millones de francos suizos a las cajas que resguardan el patrimonio de los jubilados helvéticos".

Los fondos de pensión en México perdieron más de 6.000 millones de dólares en la Bolsa de Valores en los últimos cinco meses del presente año, según un informe oficial difundido divulgado por el diario La Jornada.

En la "cuna" de la jubilación privada, Chile, por las inversiones realizadas en el extranjero las AFP han registrado pérdidas millonarias, las cuales solamente al 21 de septiembre pasado alcanzaron la alarmante cifra de los 20.000 millones de dólares, desde que se inicio la crisis en julio de 2007, informaron los diarios chilenos.

En la Argentina, los fondos de los afiliados de las AFJP cayeron un 30% en términos reales, una pérdida del orden de los 30.000 millones de pesos.

Así, podríamos enumerar a casi todo el planeta. En todos la debacle de los fondos privados de jubilaciones es alarmante y todavía no tocaron fondo.

Las primeras víctimas de la crisis capitalista son los jubilados y los trabajadores que no pueden pagar sus hipotecas. Pero eso es sólo el comienzo. Ahora comienzan los despidos en masa por la recesión y las quiebras.

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La crisis mundial arrasa con empleos, salarios y viviendas

José Castillo (LA ARENA)

Mientras el megaplan de rescate del gobierno de Bush pasea a los tumbos por el Congreso, queda al desnudo que no va más el capitalismo neoliberal de las últimas décadas. Pero la "intervención" que se ofrece como alternativa es sólo salvataje para los multimillonarios.

Los titulares de todos los diarios del mundo dan cuenta de la caída de las bolsas y los bancos. Pero también explican cómo eso repercute en puestos de trabajo: 600.000 personas perdieron su empleo en los Estados Unidos desde principios de año -y ya se habla de otros 200.000 desempleados como consecuencia de las bancarrotas de estas últimas dos semanas-, los salarios caen y la gente pierde sus casas por no pagar las cuotas. En Europa se acabó el "boom" inmobiliario y los miles de inmigrantes que trabajaban en la construcción quedaron en la calle. También se discute cómo repercute esta crisis sobre "los países pobres". Casi como un detalle, se especula cuántos cientos de millones de nuevos pobres habrá, o a cuánto ascenderá la ya horripilante cifra de 850 millones de hambrientos del planeta.

¿Por qué?

Como siempre, empiezan las explicaciones de "por qué pasa todo esto". George Soros, uno de los mayores especuladores de las finanzas mundiales, pontifica: "la culpa de la actual crisis la tiene el fundamentalismo de mercado, que no es otra cosa que el 'laissez-faire' (dejar hacer) del siglo XXI; las finanzas se han vuelto tan irracionales que habrá que ponerlas nuevamente bajo control; el monetarismo es una doctrina errónea" (Ambito Financiero, 22/09). Por su parte, John Auter, editor de inversiones del Financial Times, opina: "el sistema de regulación que ha supervisado la globalización de las finanzas en los últimos diez años ha fracasado, más allá de toda duda" (Clarín, 21/09). Joseph Stiglitz, ayer vicepresidente del Banco Mundial, hoy devenido en "progresista", también aporta lo suyo: "hemos visto que no se puede dejar a los bancos de inversión regularse a sí mismos. No se puede dejar a la Reserva Federal, que está estrechamente aliada a los banqueros, a cargo de toda la regulación del sistema financiero. Se suponía que la Reserva retiraba el ponche cuando la fiesta se volvía escandalosa, pero en su lugar echó más alcohol" (Página 12, 21/09).

Para la mayoría de los "expertos", esta crisis es "excepcional", surgió por "falta de regulaciones" y se arregla con "una mayor intervención del Estado sobre el sistema financiero". Algunos banqueros, dicen, habrían aprovechado las políticas del capitalismo "salvaje", sin límites, e hicieron fortunas desmedidas con operaciones riesgosas que no controló nadie.

Es evidente que todo esto existió, pero es una explicación cuanto menos incompleta. Se trata de un funcionamiento que está el corazón de la propia lógica de las economías de mercado: una gran timba, con miles de millones de dólares buscando su mayor ganancia, con las ruletas rusas de las bolsas, con especulaciones, -hoy sobre el petróleo, la soja o el dólar, antes sobre el oro y, si queremos hacer historia económica, en el siglo XVII con los tulipanes-. Siempre que los especuladores pierden, salen a buscar el auxilio de "su" Estado para que los rescate, argumentando que corre riesgo "la estabilidad del sistema". Los platos rotos terminan pagándolos los pueblos, con desempleo masivo, impuestazos, cuando no directamente guerras por el reparto del mundo.

¿A quién se quiere salvar?

Hoy estamos a las puertas de un nuevo rescate gigantesco. En el último mes, los Estados Unidos pusieron 85.000 millones de dólares para salvar a la mayor aseguradora del mundo (AIG), y 200.000 en las dos hipotecarias Fanny Mae y Freddie Mac. Como no alcanzó para parar la crisis, se vino el "megaplan" por el cual el gobierno norteamericano se haría cargo de todas las deudas incobrables, hasta un monto de 700.000 millones de dólares.

Muchos señalaron irónicamente que los Estados Unidos, el país "ejemplo de capitalismo y libre empresa", está produciendo las mayores estatizaciones del mundo. Incluso algunos se preguntan si no habría que cambiar el nombre de los Estados Unidos a "Estados Unidos Socialistas de América". Pero, en realidad, lo que ocurre es exactamente lo opuesto: se trata de una "socialización de las pérdidas" para limpiar a los bancos y permitirles que sigan operando normalmente con sus ganancias. El "plan" consiste en salvar a los bancos, las aseguradoras y otros agentes de las finanzas mundiales que quedaron entrampados en esta bicicleta, a costa de los trabajadores norteamericanos -que pagarán más impuestos- y de los pueblos del mundo, sobre los que se tratará de descargar la crisis con más pagos de deuda y saqueo de sus recursos. El rescate es tan "pro-capitalista" que no se contempla en absoluto ninguna salida para los millones de trabajadores que están perdiendo sus casas por no poder afrontar la cuota.

El voto "negativo"

Este lunes 29 de setiembre, todos los operadores de Bolsa del mundo se paralizaron y miraron a las pantallas que mostraban los resultados de la votación en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Increíblemente, el proyecto enviado por el Presidente Bush había sido rechazado. Y, lo que es peor, con una mayoría de votos en contra de su propio partido.

132 diputados republicanos votaron en contra de los 700.000 millones de dólares del rescate a los bancos. Lo hicieron desde una defensa ultracerrada de la "no intervención del Estado en los mercados". Del otro lado, una mayoría de los diputados demócratas (141 -aunque hubo también 90 que votaron en contra-), más apenas 66 republicanos que logró alinear Bush, defendieron la "intervención del Estado".

Ahí empezó el "pase de facturas". Se acusó a los que votaron en contra de haber impedido una intervención y regulación de los mercados que "hubiera permitido estabilizar la situación". Los "mercados" (léase todos los movimientos especulativos que ponen en funcionamiento Wall Street) respondieron provocando la baja más grande en volumen en la historia bursátil moderna. Los políticos norteamericanos "tomaron nota". Por eso, pese a que el rescate tiene, según todas las encuestas, un abrumador repudio entre los ciudadanos estadounidenses, un par de días después se lo aprobó parcialmente en el Senado, con algunos "retoques" para hacerlo más presentable.

Pero la realidad es que este plan no significa en absoluto ninguna salida para los deudores hipotecarios que están perdiendo sus casas, ni para los trabajadores que están siendo despedidos. Salva las ganancias de los bancos, socializa las pérdidas, es decir, le carga al estado el costo de los quebrantos.

Y la crisis continúa...

Mientras tanto, siguen "volando" los centenares de miles de millones de dólares que maneja la Reserva Federal (y que, por lo tanto, no requiere de ningún "voto" del Congreso). Así se cargó al Estado las deudas incobrables de Bear Stearns en marzo pasado, y se nacionalizaron de hecho AIG, Fannie Mae y Freddie Mac. Pero no es sólo los Estados Unidos: en Europa, en medio del vendaval, fueron intervenidos el banco alemán Hypo Real Estate, el belga holandés Fortis, el franco-belga Dexia, el británico Bradford & Bingley y el islandés Glitnir. En febrero pasado ya se había nacionalizado el británico Northern Rock. Los depositantes británicos corren a los bancos irlandeses, que ofrecen una mayor garantía estatal para sus depósitos.

El capitalismo liberal fue el responsable de que se amasaran fortunas en miles de instrumentos especulativos en las últimas décadas. No fue por "falta de regulación". Desde mediados de la década del ´80 se viene creando una "regulación a medida" -bajo el nombre de la "desregulación"- que favorece a los bancos de inversión, a los fondos buitres, y a cuanto especulador poderoso ande dando vueltas por el planeta. Ahora, ante el estropicio y el crack, aparece toda la corriente de los "reguladores", los que exigen "más intervención del Estado". La pregunta es: ¿intervención para qué?, ¿hecha por quién?

Ajuste para abajo

La experiencia de los "intervencionistas" en el último año es clarísima. Un billón de dólares, mucho más que toda la ayuda mundial al desarrollo, infinitamente más que todos los fondos de los organismos que tratan de paliar el hambre extremo, colocados para salvar a los multimillonarios y sus maniobras. Mientras tanto, salvajemente, se deja en la calle a los deudores hipotecarios y se hacen recortes de puestos de trabajo. Se les corta el crédito a los trabajadores norteamericanos y europeos, se les exige pagos en efectivo o se los ejecuta. Y, por supuesto, para ellos no hay "rescate ninguno". Y, en lo que toca a nuestros países, se sigue reclamando el pago de las deudas externas, mientras se continúan con el saqueo de nuestros recursos naturales, sea petróleo, gas y minerales.

¿Puede asumir "la intervención del Estado" otras forma, más favorables a los trabajadores y pueblos del mundo? Muy difícilmente esto suceda mientras los que nos gobiernen sean los propios multimillonarios y sus agentes, como el propio Secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, que era, antes de asumir su cargo, el máximo directivo de Goldman Sachs, uno de los bancos "insignia" de Wall Street.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).


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Los niños y niñas Mbyás (Parte IV - Final)

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

La niñez y adolescencia: una inexistente política de Estado. En el caso de las comunidades originarias aún mayor, son invisibles.

El 20 de abril pasado los Caciques mbyas exigieron que se frene la destrucción de las tierras que ocupan.

Un freno a la tala ilegal y al avance de empresas privadas en sus territorios, reclamaron más de diez caciques mbyas que participaron en un panel del IX Congreso Argentino de Antropología Social que se realizó entre el 5 y el 8 de agosto pasado en la ciudad de Posadas.

Luego de la presentación del panel “Diálogos interculturales: Pueblos indígenas y comunidades, guaraníes y antropólogos”, coordinado por Hugo Arce, se decidió emitir un documento que fue declarado de interés en el cierre del Congreso. En el mismo se planteó el cumplimiento de la Ley Nº 26.160 por parte del Estado Nacional y Provincial, que establece el derecho de la ocupación de la tierra para el desarrollo de la cultura indígena.

Además, exigieron el cumplimiento de los derechos constitucionales por parte de la Universidad Nacional de la Plata, de la Universidad Nacional de Misiones y de las empresas que usufructúan territorios indígenas.

Lidio Giménez, representante legal de la comunidad Teko Ka’aguy Poty, en el panel que se realizó en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, manifestó que “nosotros necesitamos un territorio muy amplio para desarrollar nuestra cultura”.

Los caciques, en algunos casos con la ayuda de un traductor, expusieron su problemática ante los antropólogos, a quienes a su vez interpelaron a que colaboren en divulgar qué es lo que realmente necesitan las comunidades guaraníes.

En la oportunidad también proyectaron un mapa que realizaron, con la ayuda del Equipo Misionero de Pastoral Aborigen, para demostrar los espacios que ocupan.

Giménez recordó que las comunidades de Ka Aguy, Kapí i Poty e Yvy Pyta, de Aristóbulo del Valle, están en conflicto con la Universidad de la Plata. El representante legal de la aldea, manifestó que usan más de 6.000 hectáreas, y sobre la ruta 7 sólo se puede ver “un pedacito” de todo el territorio.

“Cómo puede ser que una institución tan grande (por la universidad) no entienda que nosotros en el monte tenemos todo lo necesario para desarrollar nuestra cultura”, insistió.

Agregó que “hay muchas comunidades que no pueden desarrollar la cultura porque sólo tienen un pedacito muy chico de tierra. Por eso ahora no dejamos entrar a nadie de la Universidad de la Plata hasta que haya una solución sobre las tierras”.

En el panel también participó Antonio Benítez, un mbya estudiante universitario de la licenciatura en Historia quien oficiaba de traductor si era necesario. Él, a lo que había señalado Giménez, agregó que “hay un dicho de los blancos (por los mbyas), para qué quieren tierra si no plantan”.

Sin embargo, reiteraron en varias oportunidades que del monte sacan los frutos para alimentarse, las medicinas, las maderas para construir y lo necesario para realizar sus artesanías.

En el documento emitido en el Congreso de Antropología también solicitaron que se “arbitren las medidas necesarias de atención a la salud con perspectiva sociocultural y con el control sobre el manejo del medioambiente a los fines de asegurar condiciones de habitabilidad digna”.

En el panel mencionado expuso también Heriberto Villalba, docente auxiliar de la comunidad de Perutí, quien destacó la importancia de la educación bilingüe.

En ese sentido, manifestó la necesidad de que las comunidades cuenten con un espacio donde “nuestros hijos aprendan pero practicando nuestra danza, religión y cómo se debe mantener el ecosistema”.

“Nosotros enseñamos cómo se debe mantener el equilibrio y mantener el ecosistema para no sentir el golpe de la naturaleza; pero se nos está sacando todo, contaminan el agua y reemplazan especies nativas con reforestación”, lamentó Villalba.

Jóvenes que se suicidan

Dos jóvenes de las comunidades tomaron la decisión de suicidarse, por ello Arturo Sosa contaba que “sobre los dos chicos que se quitaron la vida, situación que es totalmente inusual, aún no se encontró una explicación válida para ello. Por lo tanto han previsto actividades con los jóvenes orientadas al alcoholismo y la drogadicción”.

Al frente de la situación sanitaria de las dos comunidades, el médico manifestó que “tengo la satisfacción de tener una cooperación del ciento por ciento con la dirección del hospital y los pediatras de ese lugar. Y como ocurre siempre cuando no logramos cubrir con las expectativas, se recurre a un centro de mayor complejidad, como en el caso de Eldorado”.

El jueves 27 de septiembre, hace un año, los Mbyas pidieron la expulsión de grupos religiosos y turistas de sus aldeas.

El consejo de caciques mbyá-guaraní reclamaba la expulsión de grupos católicos, evangélicos y turistas de las aldeas de Misiones, tras un conflicto suscitado por el suicidio de los dos adolescentes, el consumo de drogas y alcohol.

El consejo, un órgano de consulta compuesto por caciques y ancianos, se pronunció así tras la imposición de una cuarentena en la aldea Fortín Mbororé, de Puerto Iguazú, a raíz de los suicidios que se atribuyeron a una "crisis de espiritualidad".

Las restricciones en el asentamiento contemplaban la prohibición de introducir bebidas alcohólicas, las visitas de religiosos y la salida de los jóvenes.

El cacique Mártires Villalba, de la comunidad Perutí y coordinador del consejo, dijo que "en la obligación de prevenir estas cosas vamos a restringir el ingreso de blancos, ya sea iglesia, pastores, turistas.

Ya que por ahí viene la cosa". En tanto, el cacique Alejandro Méndez, dijo que los sucesos en Fortín Perutí se vaticinaban "por el ingreso del alcohol y de las iglesias". Méndez responsabilizó a Moreyra por considerar que los problemas entre los jóvenes comenzaron porque "convocó a la iglesia evangélica, a la católica, gente del Parque (Nacional Iguazú), todos de afuera". "Hoy hay miedo en la comunidad. Nosotros vamos a insistir en la expulsión de las iglesias de las comunidades. Lo que debilita la espiritualidad son las iglesias y los que dan las bebidas y las drogas son los indigenistas, organizados en ONGs", afirmó.

En un documento del consejo, los caciques señalaron que "esta 'civilización' de blancos con todos sus vicios, su codicia, su corrupción, su apropiación sin límites, su imposición de religiones ajenas a nosotros y su racismo, nos han llevado a situaciones extremas como lo que sucedió a lo largo de esta historia de dominación".

Los consejeros también apuntaron a "la pérdida de identidad y la espiritualidad guaraní" como causantes de la problemática del alcohol y las drogas.

Consideraciones para reflexionar:

El respeto por las tradiciones, la cultura y las prácticas, pensamiento y formas de vida deberían ser un elemento sustancial de aquellos que intervienen en la vida de las poblaciones indígenas.

Si leemos con algún detenimiento el Convenio 169, a pesar de las mejoras que pueda sufrir, intenta claramente el respeto a estas culturas, tradiciones, existencias y valores humanos. Lo que hay que preguntarse es en qué magnitud se respeta a las poblaciones originarias que habitan Argentina y se los considera en un verdadero pie de igualdad. No como una declamación, sino una práctica cotidiana y real.

El suicidio puede estar mostrando el dolor porque se les quita y expulsa de la tierra porque ellos son la tierra misma, quitarles las tierras de labranza hace a otra nueva etapa del exterminio de nuestras comunidades originarias.

Por ende, en ese respeto debe estar no arrasar con el cementerio donde habitan las almas de los muertos que es la historia de la comunidad.

En ese respeto hacia quienes son los pobladores ¨ancestrales¨ no arrasar sus tierras.

En ese respeto sería importante una política de Estado integral y efectiva para terminar con la indigencia, la mendicidad y la desnutrición, muerte e injusticias hacia los pobladores, en este caso guaraníes. Política de parches, de acuerdo al lugar y en muchos de los casos, gracias a una buena predisposición de quienes se llegan a atenderlos o colaborar. Pero jamás una verdadera planificación que parta del gobierno nacional o provincial.

A todo esto sumar que el racismo de ¨los blancos¨, es verdaderamente enorme…

Ver también:
- Argentina: Los niños y niñas Mbyás (Parte I)
- Argentina: Los niños y niñas Mbyás (Parte II)
- Argentina: Los niños y niñas Mbyás (Parte III)


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Argentina: Un grito desesperado por tierra y libertad, campesinos paraguayos presos; 50 días de huelga de hambre contra la injusticia

PRENSA DE FRENTE

Los campesinos paraguayos presos hace dos años y medio en el penal de Marcos Paz cumplen hoy 50 días de huelga de hambre. Reclaman libertad y refugio político. Tuvieron que dejar Paraguay para escapar de paramilitares y fuerzas de seguridad que masacraron a 200 campesinos en los últimos años. Roque Rodríguez, Basiliano Cardozo, Simeón Bordón, Gustavo Lezcano, Arístides Vera y Agustín Acosta vinieron a Argentina creyendo que imperaban los derechos humanos.

Organizaciones sociales y políticas intentaron cortar el Puente Pueyrredón para denunciar esta injusticia. Gendarmería impidió que los manifestantes avancen. El kirchnerismo hace oídos sordos: privilegia la geopolítica del "antiterrorismo".

Los huelguistas perdieron 20 kilos cada uno. Están arriesgándo su vida para luchar por su libertad. "Pedimos a todas las organizaciones si llegáramos a morir no sea motivo de llanto ni de piedad, porque hemos asumido con dignidad la lucha por la dignificación de nuestro pueblo por la igualdad y la libertad, más bien sean portadores de nuestra bandera de lucha”, comunicaron en una dramática carta divulgada ayer.

Pesan en contra de los campesinos falsas acusaciones de haber secuestrado y asesinado a Cecilia Cubas, hija del ex presidente de ese país. No hay pruebas que acrediten una imputación tan grave. Por el contrario, el crimen tiene todas las características de ser parte de un enfrentamiento mafioso entre facciones del Partido Colorado, actualmente despojado del poder presidencial, pero apoltronado en otros resortes de poder, como el judicial. Los detenidos cometieron el "crimen" de participar de la lucha contra el avance de la soja y en defensa del campesinado. Su militancia en Patria Libre y en el Movimiento Agrario y Popular, organizando, formando y educando en la conciencia de clase al campesinado es el delito que no les perdonan latifundistas y colorados.

El juez paraguayo de garantías de primera instancia Pedro Mayor Martínez, un magistrado que mantiene su integridad moral, dictaminó que los dirigentes no son ni cómplices ni autores del hecho. Sin presentar pruebas firmes, la cámara de Apelaciones adicta al poder colorado resolvió que eran culpables. Con esta excusa se desató una oleada represiva contra dirigentes y los asentamientos campesinos de la cual tuvieron que escapar. En Paraguay operan comandos de seguridad ciudadana, que no son más que formaciones paramilitares como las de Colombia o las de Santa Cruz, Bolivia. La mayoría de los magistrados y de las fuerzas de seguridad están vinculadas a alguna facción del Partido Colorado.

En vez de admitirlos como refugiados políticos, el gobierno de los Kirchner los tiene presos sin condena. La Corte Suprema de Justicia aguarda la definición del Ejecutivo para extraditarlos a un país en donde, pese a que asumió Fernando Lugo, la mafia colorada mantiene su poder de fuego y de desestabilizar.

En la Secretaría de Derechos Humanos que dirige Eduardo Luis Duhalde en un principio sugirieron que era posible que se conceda el refugio político. Pero el ministro de Justicia Aníbal Fernández bajo otra línea: dijo que es un tema judicial y ahí se acabó el progresismo. El ex duhalista sigue negándose a recibir a abogados y familiares de los presos. Si alguno de los presos paraguayos muere, pesará sobre el mandato de Cristina Fernández una tragedia totalmente evitable. Para que así sea, el partido gobernante debería priorizar realmente los pregonados derechos humanos en vez de las políticas de "antiterrorismo" pergeñadas por los Estados Unidos para perseguir a quienes defienden la tierra y la libertad.

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Argentina: Género del trabajo

Silvina Molina (ARTEMISA)

En rubros como hotelería, servicios de limpieza o administración la mayoría del personal está compuesto por mujeres, mientras que en la industria del software ellos son mayoría. Las mujeres ocupan cargos de menor jerarquía que los varones, aún teniendo igual o mayor calificación que ellos. Estos son algunos de los resultados de un relevamiento realizado en cuatro ramas del sector productivo del área metropolitana de Buenos Aires. La brecha salarial entre ambos sexos sigue viva y coleando.

¿Cuántas veces una maletera se hizo cargo de sus valijas cuando llegó a un hotel? La persona que hace mantenimiento de su computadora ¿es hombre o mujer? Cuando usted compra sus cosméticos por catálogo o en la perfumería ¿es empleado o empleada quien atiende sus dudas sobre belleza? Y si buscó asesoramiento para realizar una campaña publicitaria ¿eran creativos o creativas quienes diseñaron la estrategia?

En todos los niveles laborales se observa la segregación ocupacional por género. Por ejemplo, en hotelería la mayoría del personal de limpieza esta compuesto por mujeres, lo que se explica por su rol de género tradicional ligado a las tareas domésticas, ya que "se considera que las mujeres son más aptas para el trabajo de limpieza". En cambio, el rol de supervisión de estas tareas es realizado tanto por hombres como por mujeres.

También es común la brecha en los ingresos de hombres y mujeres. Estos son algunos de los resultados de la investigación Gramáticas de género en el mundo laboral. Perspectivas de trabajadoras y trabajadores en cuatro ramas del sector productivo del área metropolitana de Buenos Aires, realizada por Eleonor Faur, Oficial de Enlace de UNFPA en Argentina y por Nina Zamberlin, investigadora del CEDES. Esta investigación forma parte de la publicación "El Trabajo Femenino en la post-convertibilidad- Argentina 2003-2007" del Ministerio de Trabajo nacional.
Se busca secretaria

En todas las empresas estudiadas, se asigna el cargo de "secretaria" a las mujeres. Y esta segregación laboral se produce en el mismo momento de la contratación del personal. "Para muchos trabajos no se busca a la mejor persona posible para desempeñarlo, sino a un varón o a una mujer con determinadas características", dice el informe. Y agrega: "los atributos femeninos en base a los cuales se definen roles para mujeres incluyen prolijidad, paciencia, perseverancia, atención al detalle, agudeza visual, y actitud de servicio".

"Las mujeres son secretarias, administrativas, mucamas, y operarias para funciones que requieren motricidad fina. Estos cargos están exclusivamente destinados para ellas, por lo que el sexo suele ser un criterio excluyente en la búsqueda y selección de personal", subraya.

También se valora la flexibilidad, el orden y la paciencia de las mujeres, como su predisposición para servir al otro. "Sobra señalar que obedecer órdenes, organizar agendas, atender llamados, tipear o servir café, se entienden como funciones carentes de prestigio", aclara el estudio.

Así como son mayoría las vendedoras en la industria química/cosmética, en la línea de producción algunas empresas contratan exclusiva o mayoritariamente operarias mujeres, bajo el supuesto que las mujeres son más prolijas, tienen mayor capacidad de concentración, mayor agudeza visual y mejor motricidad fina, características consideradas importantes para envasamiento y etiquetado.

Otras cualidades femeninas buscadas para la línea de producción incluyen "la paciencia y la perseverancia".

Las investigadoras realizaron su tarea en base a entrevistas en profundidad a empleados y empleadas de empresas del sector servicios (hotelería con servicio de restaurante, software y publicidad) y del ámbito industrial (industria química cosmética) del área Metropolitana de Buenos Aires. "Estos sectores productivos no se caracterizan por ser tradicionalmente femeninos, pero en los años de crecimiento económico han evidenciado distintos escenarios en relación con el crecimiento del empleo sectorial y la feminización de sus ocupaciones", explican Faur y Zamberlin.

Servicio de habitación

En hotelería, la mayoría del personal de limpieza esta compuesto por mujeres, ya que "se considera que las mujeres son más aptas para el trabajo de limpieza". En cambio, el rol de supervisión de estas tareas es realizado tanto por hombres como por mujeres.

El cargo masculino es "jefe de ama de llaves" –a pesar de que las personas a su cargo son mucamas y no amas de llaves-, o mayordomo o butler; pero el mismo cargo para la mujer se denomina "gobernanta" o "ama de llaves".

Un rol definido como exclusivamente masculino por el hecho de tener que levantar objetos pesados es el de maletero: "son los maleteros los que están al lado de los recepcionistas y van aprendiendo en los tiempos libres, van ayudando a los recepcionistas, les van dando una mano. Van aprendiendo, y cuando surge la posibilidad de un puesto, intentamos que la gente que nos parece noble, que aprendió, mejore…" dice Liliana, gerente operativa de un hotel que testimonia en el informe. Éstos son los que ascienden.

Son escasas las recepcionistas mujeres. "Esto en algún sentido se contradice con la representación social de las mujeres como cálidas, delicadas, atentas y comprensivas y por lo tanto más adecuadas para las funciones de atención al público". Una forma posible de comprender esta aparente paradoja es que, mientras los cargos de recepcionista en oficinas y empresas de otras características son por regla ocupados por mujeres, "en los hoteles el acceso a un puesto en la recepción abre posibilidades de promoción", ofreciendo una carrera para quienes lo ocupan, analizan las investigadoras.

Demostrar el doble, para que se valore la mitad

Otra de las conclusiones de la investigación es que, en términos generales, se observó que las credenciales educativas de las mujeres entrevistadas eran mayores que las de los varones que ocupan puestos similares o superiores.

Las investigadoras encontraron una sobrecalificación de mujeres en relación con los puestos que ocupan. Hay ejemplos como el de una diseñadora gráfica que trabaja como mucama de hotel; una psicoanalista que se desempeña como gerente operativa del rubro hotelería, y maestras jardineras trabajando como operarias o administrativas. "Por otro lado-apuntan- hemos observado que todas las mujeres entrevistadas que ocupan cargos gerenciales cuentan con nivel universitario, mientras los varones no necesariamente tienen esas credenciales y acceden a iguales o mejores puestos que ellas".

Cuando se analizaron las cualidades que se tienen en cuenta para ocupar cargos jerárquicos, aparecen en la investigación escasas referencias sobre la capacitación y la formación profesional. "Esto presenta un obstáculo adicional para las carreras de algunas mujeres, que si bien cuentan con grados de calificación relativamente superiores a los de los varones, se topan con estructuras en las cuales dicha ventaja no es siempre valorada".

Otro dato: es común que las mujeres ingresen en cargos de menor jerarquía que los varones, aún teniendo igual o mayor calificación que ellos.

Es interesante observar que los cargos medios o altos que se encuentran ejercidos por mujeres no son denominados como "gerencias" o "direcciones", sino que en la organización se las denomina como "coordinadoras", y así también se reconocen las trabajadoras.

"En este sentido –dicen Faur y Zamberlin-, el papel de las mujeres como tendedoras de redes, organizadoras, 'armadoras' se expresa de forma nítida. Las mujeres, en buena parte de los puestos profesionales o intermedios, son quienes aceitan las relaciones entre las distintas áreas y preparan lo necesario para que aquellos que están por encima de ellas puedan desarrollar su creatividad o tomar las decisiones. Todas estas cualidades se vinculan más claramente con los estereotipos acerca de lo femenino".

La conclusión es que para las mujeres, el camino de acceso a cargos gerenciales es mucho más sinuoso y que a ellas se les exigen cualidades "prácticamente extraordinarias".

Exclusivo para mujeres

"A mí me molesta mucho cuando hago una entrevista, veo tu currículum, y recién después me entero que tenés un hijo y nunca me lo pusiste", testimonia en el informe Ricardo, Gerente de RRHH de un hotel.

Y la realidad es que la maternidad resulta un factor de discriminación para el acceso a ciertos puestos administrativos, como por ejemplo, los de secretaría.

Las empresas analizadas respetan los períodos de licencia por maternidad y la hora de lactancia correspondientes por ley, y también se muestran dispuestas a acomodar las necesidades de las mujeres, ya sea reprogramando o disminuyendo los horarios, suspendiendo o reduciendo la necesidad de que la trabajadora viaje.

"No obstante –consigna el informe-, solamente en una de las empresas multinacionales entrevistadas se ha encontrado una política de recursos humanos especialmente destinada a facilitar la conciliación entre el trabajo y las responsabilidades de crianza de las mujeres con hijos pequeños".

Esta política incluye: reinserción part-time luego de la licencia por maternidad para las mujeres que no optan por excedencia; a las empleadas cuyas responsabilidades incluyen viajes internacionales se les brinda la posibilidad de viajar con sus hijos hasta los 2 años de edad, y guardería en planta con amplios horarios de atención.

Estos beneficios son exclusivos para las empleadas mujeres. Desde la empresa se entiende que es la mujer quien se ocupa de los hijos y por lo tanto, los hijos de los empleados hombres no necesitarían el beneficio de la guardería ya que "se supone que los cuida la madre".

"Acá se asume que el hijo es de la madre, y tenés que demostrar que no está la madre para que sea del padre", asegura Lucía, ingeniera química de una empresa cosmética.

Transformaciones

En el caso de la industria del software, la escasa presencia de mujeres en carreras tradicionalmente masculinas, como ingeniería, genera un déficit de mujeres entre la población capacitada para acceder a cargos técnicos en este sector.

Si bien esta situación está atravesando una creciente transformación, favorecida por la diversidad de carreras que existen actualmente en este campo, el sector sigue siendo predominantemente masculino. Por otro lado, según afirman algunos de los entrevistados/as, habría un déficit generalizado de recursos humanos capacitados en el mercado de software.

En el rubro publicidad, a diferencia de los sectores software y cosmética, ya no parece jugar de forma definitiva la cuestión de la oferta de trabajo: "No ves directoras de arte o creativas, si te ponés a mirar son todos hombres…. No sé por qué en el área creativa hay tan pocas mujeres en puestos jerárquicos. Hay mujeres en puestos medios, hay un montón de mujeres, pero las duplas creativas son hombres", comenta Andrea, coordinadora de medios de una agencia.

Quizá lo más elocuente del informe de Eleonor Faur y Nina Zamberlin, es que definen a las mujeres que participaron de esta investigación con sus historias de vida, como "auténticas malabaristas".

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Colombia: Capturan a dos militares por la masacre de 107 personas

La Fiscalía de Colombia informó que dos militares fueron capturados por su presunta participación en la masacre de 107 personas en 1990, y por la que hay al menos 20 implicados, entre ellos uniformados y paramilitares.

Agentes del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía detuvieron al coronel Wilfredo Ruiz, adscrito a la Brigada 13 del Ejército, y al suboficial Jairo Trejos, en el suroeste y noreste respectivamente.

"El coronel Ruiz tendrá que rendir indagatoria este viernes, como presunto responsable de los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir y secuestro", señalaron fuentes judiciales.

Los uniformados responderán ante jueces por la masacre de Trujillo ocurrida entre marzo y abril de 1990 en ese municipio del departamento Valle de Cauca (suroeste), en la que 107 personas fueron torturadas y asesinadas por favorecer presuntamente a la guerrilla.

Según las investigaciones, la masacre de Trujillo fue cometida por una alianza entre políticos, miembros de las Fuerzas Armadas actualmente retirados, paramilitares y narcotraficantes.

Por el caso, la Fiscalía también emitió órdenes de captura contra el coronel retirado Hernán Contreras, quien para la época de los asesinatos se desempeñaba como comandante del Batallón Palacé, la unidad militar cercana a Trujillo.

El lunes pasado fue detenido el ex presidente de la Asamblea del Valle de Cauca, Rubén Agudelo, quien también es investigado por esta matanza.

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Ecuador: Pide el presidente Correa integrar la comisión legislativa con el 50% de asambleístas

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, afirmó hoy que la comisión legislativa (Congresillo) que se encargará de ejecutar el proceso de transición constitucional debe integrarse sólo con la mitad de los asambleístas que redactaron la nueva Carta Magna aprobada en referendo el domingo pasado.

Correa declaró a periodistas que no es partidario de que el "Congresillo" se integre con la totalidad de asambleístas, por lo que pidió a los constituyentes del oficialismo (Acuerdo País) y de otros partidos y movimientos políticos que tuvieron representación en la Asamblea, que den una muestra de "desprendimiento".

"Ojalá lo más pronto posible se llegue a un acuerdo de cómo integrar esa Comisión Legislativa", dijo Correa, al señalar que "en principio soy contrario a que el 'congresillo' lo integren los 130 asambleístas".

La aprobación de la vigésima Constitución en Ecuador dio paso a una etapa de transición, en la que legislará temporalmente una mayoría oficialista, cuyo trabajo ya es cuestionado de antemano por la oposición, por considerarlo ilegal y antidemocrático.

Junto con la nueva carta magna de 444 artículos, ratificada con casi 64 por ciento de votos a favor, según datos oficiales, se aprobó un régimen de transición de 29 cláusulas, que convoca a otro proceso eleccionario y permite la conformación temporal de las instituciones del Estado.

Este periodo se extendería hasta febrero de 2009, cuando se prevé la elección de nuevas dignidades como presidente y vicepresidente de la república, asambleístas (antes diputados), alcaldes y prefectos, y otras autoridades regionales.

La tarea legislativa la asumirá una comisión que deberá nombrar la Asamblea Constituyente al reinstalarse cinco días después de proclamados los resultados oficiales. También deberá integrar una Corte Electoral, ambas con carácter temporal.

La primera deberá organizar un concurso público para seleccionar a los miembros del Consejo de Participación Ciudadana, y la segunda para conformar una Corte Nacional de Justicia. A su vez, el Consejo de Participación elegirá a otras autoridades y funcionarios de menor jerarquía.

"La decisión de la propia Asamblea fue integrar una comisión legislativa proporcional a su composición inicial; creo que el pueblo no vería con buenos ojos que se queden los 130 asambleístas", expresó el mandatario.

Indicó que lo mejor es buscar una fórmula democrática y coherente para que el "Congresillo" inicie su trabajo en el menor tiempo posible.

El gobernante expresó su apoyo a la propuesta de que en Alianza País se realicen elecciones primarias para designar a los candidatos que se postularán a las diversas dignidades nacionales y locales.

"Yo no tengo ningún problema en que Alianza País aplique un proceso de este tipo, incluso en lo relacionado a la designación de la candidatura para la Presidencia de la República", sostuvo.

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