martes, 18 de noviembre de 2008

Ex militante histórico y guardia personal de Allende, Manuel Cortés Iturrieta: “Salvador Allende hoy día no podría estar en el Partido Socialista”


Andrés Figueroa Cornejo

Legendario como la utopía necesaria, Manuel Cortés Iturrieta, “El Patán” para sus allegados, hasta el 6 de noviembre pasado fue miembro del Comité Central del Partido Socialista de Chile. Joven, participó en el Ejército de Liberación Nacional que colaboró logísticamente con la guerrilla del Che en Bolivia.

Poco después, con el ascenso de la Unidad Popular al gobierno en 1970, se convirtió en escolta del dispositivo de seguridad personal del Presidente Salvador Allende. Fue uno de los contados sobrevivientes del bombardeo militar que destruyó La Moneda el 11 de septiembre de 1973. Sumergido en la clandestinidad, logró salir del país ennegrecido por la dictadura pinochetista para formarse como oficial revolucionario y entrar a Managua en la Nicaragua liberada de 1979. Estuvo en mil combates, pero cuando retornó a Chile se encontró con un país donde los pactos a espaldas de los trabajadores y el pueblo clausuraron la posibilidad de su ánimo insurrecto. Junto al senador Alejandro navarro y un buen número de militantes, dejó tras de sí décadas de militancia en el Partido Socialista dirigido actualmente por Camilo Escalona. Habla golpeado, sencillo y derrocha confianza. A sus 66 años es un muchacho rebelde lleno de ideas.

Hasta hace poco, la Democracia Cristiana y el PPD había sufrido rupturas orgánicas y políticas, ¿Por qué ocurre ahora este cisma al interior del PS?

“Esta es una historia larga que se origina en el Congreso de Unidad, durante la dictadura. Allí se expresaron dos proyectos distintos dentro del partido. Uno estaba sintetizado en el Movimiento Democrático Popular (MDP) y el otro en la Asamblea de la Civilidad. El MDP durante la dictadura impulsaba la lucha insurreccional de masas cuyo objetivo era arrebatarle el poder al tirano. Y Por otro lado estaba la Asamblea de la Civilidad que tuvo sus primeros capítulos en 1975 a través de reuniones que se realizaron en Venezuela con el auspicio del demócrata cristiano COPEI, donde participó René Fuentealba (DC) y a título personal, Clodomiro Almeyda (PS).”

Paulatinamente se manifestarían por lo menos, dos posiciones en el partido…

“Aquí se produce la división del PS que, en buenas cuentas, no resolvió los problemas. Los rostros de ambas posturas eran Carlos Altamirano y Almeyda. De esta manera, cada uno de ellos conducía una de las fracciones. Yo siempre consideré al sector de Altamirano como el legítimo, debido a que él fue el último Secretario General elegido en un Congreso por el conjunto de la militancia. La división se produjo en 1978.”
La mano visible de Felipe González

¿Qué había tras la ruptura?

“El proyecto de la salida concertada de la dictadura ya se estaba gestando. Sobre todo en Europa, bajo el alero de la socialdemocracia y con el auspicio fundamental del español Felipe González. Hay hipótesis que sostienen que la división del partido era una manera de atomizar a la izquierda que estaba por una salida violenta del régimen militar. Pero la división real fue transversal. Quedó gente de izquierda dentro del almeydismo y gente de izquierda con Altamirano. Yo era de la idea de que sólo un congreso del partido podría corregir los problemas. Así es que nos dedicamos a organizar el 24 Congreso que se realizó en 1981, en el extranjero. Allí fui elegido miembro suplente del Comité Central y quedé como representante del 24 Congreso en Nicaragua.”

¿Terminó allí la diáspora partidaria?

“Siguieron las atomizaciones. Los almeydistas, los “comandantes”, el Partido Salvador Allende. En el sector de Almeyda se dio la “renovación”, y los de izquierda quedamos bajo el epíteto de La Chispa, porque con nosotros estaba Luis Moscatel que era del MRMR (Movimiento Revolucionario Manuel Rodríguez) que sacaba justamente, la publicación La Chispa.”

¿Cuáles fueron los fundamentos políticos del 24 Congreso?

“El documento del 24 Congreso se llamaba La Política Insurreccional de Masas, en el contexto de que muchos de nosotros teníamos la experiencia de haber apoyado concretamente la revolución sandinista (1979), donde formamos el Ejército, y reconstruimos un Estado al servicio de los pobres. Esa fue una experiencia preciosa y formadora que nos permitió visualizar cuáles eran las metas y los pasos a seguir en el período. Finalmente, en 1982, se produjo una nueva división, esta vez, al interior del 24 Congreso, donde compañeros que estaban en Chile denunciaron que nosotros estábamos sobrepasando los acuerdos partidarios. En el Congreso chocaron dos tesis centrales y se orquestó un chantaje proveniente de una minoría con Ricardo Núñez a la cabeza. Poco antes, Núñez aparecía como un hombre que ofrecía garantía a los dos sectores por lo que se aceptó que él fuera el Secretario General. Al poco tiempo, Núñez se convirtió en el jefe de la llamada Megatendencia, que era minoría y estaba contra nuestras posturas. Pero por no dividir nuevamente el partido, lo dejamos en su puesto. Ahora pienso que debimos haber permitido que se fuera. Esta es la génesis de nuestra marginación del PS el 6 de noviembre de este año.”
La concertación y los militares

¿Cuándo comienza la salida pactada de la dictadura?

“En 1978 se realiza en España una serie de encuentros para hacer un análisis de coyuntura de la situación chilena donde participa, y esto es lo más grave, gente de izquierda y muchos militantes del MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitario) junto a unos 5 o 6 coroneles del Ejército chileno que estaban haciendo estudios en la Universidad Complutense. Allí hizo de cabeza el entonces coronel Juan Emilio Cheyre, que muchos años después sería el Comandante en Jefe del Ejército en el gobierno de la Concertación (2002-2006). Así se iniciaron los primeros pasos de lo que se llamó “salida concertada”.

¿Cuál era la posición de los coroneles en el tiempo?

“Tengo entendido que los militares analizaron que la situación en Chile, producto de las protestas de la primera parte de los 80, se agudizaba, y ellos consideraban que había que parar eso. Los militares argüían que una salida al estilo nicaragüense sería de un alto costo para Chile. En 1978 hubo un grave conflicto con Argentina, y concluyeron que había que hacer una salida concertada de la dictadura.”

¿Qué tipo de concepción militar sostenían?

“Eran oficiales jóvenes que se dieron cuenta que cuando las Fuerzas Armadas pierden el apoyo de la sociedad se está en el momento más débil de un país en el plano de la seguridad nacional. Porque al final las guerras no las ganan los ejércitos, sino que los pueblos.”
Los 102 acuerdos secretos

¿Cómo influyó el pacto concertado con los militares durante el arresto de Pinochet en Londres?

“Cuando cayó preso Pinochet en Londres (1998-1999), los generales chilenos comenzaron a reclamar el respeto a los “102 acuerdos” que son secretos. Dentro de los acuerdos estaba que en el marco de una salida de la dictadura debía respetarse la amnistía para los criminales de la tiranía; que la justicia no debía tocar a ningún militar; que Pinochet debía seguir su itinerario político y terminar como senador vitalicio; que se mantenía la Constitución del 80 con algunas modificaciones a artículos transitorios; y que el modelo económico neoliberal era intocable. En esos momentos salió José Miguel Insulza (actual Secretario General de la OEA) diciendo “¿De qué acuerdos hablan?” mientras miraba para el techo. Insulza salvó en la acción a Pinochet de la justicia internacional por los crímenes de lesa humanidad por los que estaba detenido. En rigor, se cumplieron los acuerdos secretos. Todo esto fue apoyado por los partidos de la Concertación y financiado por la socialdemocracia holandesa, alemana, y hasta por el Vaticano.”

¿Qué ocurre con el famoso discurso de la “reconciliación nacional”?

“El general Ricardo Izurieta, Comandante en Jefe del Ejército (1998-2002) es el primero en decir que hay que promover el reencuentro entre las FFAA y el pueblo. Así comienza a cambiar la forma de actuar de los militares, y luego Cheyre profundiza esta nueva política.”

¿Qué iniciativas concretas se tomaron al respecto?

“A raíz de estos hechos se crea el Centro de Estudios Públicos Estratégicos de las FFAA. La oficialidad comienza a realizar seminarios, invitando a altos funcionarios de la Concertación. Incluso militantes del Partido Socialista fueron a dar clases de marxismo. Por esa escuela pasó mucha militancia del Partido Radical, de la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, y se provoca el acercamiento entre la Concertación y las FFAA. Como un gesto de reconocimiento a los concertacionistas, la FFAA les entregaron diplomas de reconocimiento. Y con excelencia aprobó el curso la actual Presidenta Michelle Bachelet que, de este modo, obtuvo el visto bueno militar para ser Ministra de Defensa del gobierno de Lagos. Muchos de los mejores alumnos fueron llevados a Virginia, Estados Unidos, donde aprobaron un curso de alta administración de FFAA, donde también resultó graduada Bachelet.”

¿Qué ocurre en el PS?

“Esto es parte de los antecedentes que producen que al interior del PS, desde hacer análisis desde la perspectiva marxista, se pase a los análisis “progresistas”; es decir, desde el capitalismo “con rostro humano”, y el abandono del socialismo. Esto desvirtúa la razón de ser del PS.”

Tú siempre estuviste muy cerca de Salvador Allende, ¿Qué piensas que hubiera opinado de lo que cuentas?

“Salvador Allende hoy día no podría estar en el Partido Socialista.”
El Partido Socialista Neoliberal

¿Cuáles son las razones profundas de tu retirada del PS?

“El partido ha dejado de ser socialista a ojos de su propia Declaración de Principios. El PS debía ser un instrumento de la clase trabajadora, intelectuales y manuales, del campo y la ciudad para defender sus intereses y sentar las bases de una sociedad más igualitaria, la sociedad socialista. El PS actual rompió estos principios. Y la forma de hacer política al interior del PS se ha desnaturalizado de tal manera que si antiguamente estaban prohibidas las fracciones, desde hace varios años fueron aceptadas en la manera de “tendencias”. Ello ha propiciado la existencia de una serie de caudillos que manejan los destinos del partido en base a sus negocios e intereses personales. Hemos llegado al extremo que en la Comisión Política del PS hay empresarios. Los recursos de PS están bajo la firma del empresario Oscar Guillermo Garretón, y sólo él sabe dónde están las platas. Y como a la dirección del PS no le interesa mantener una tienda organizada, nadie puede reclamar.”

¿Y la organización de base?

“No hay comunales. Sus jefes son nombrados a dedo.”

En la universidad de los 80 recuerdo que el Partido Socialista estaba asociado a las ideas de democracia e igualdad, ¿Qué queda de eso?

“Nada. Hoy ni siquiera hay democracia interna. La compra de votos es absoluta. Me atrevería a decir que algunos dineros que se usan provienen de las cajas secretas de algunos ministerios para hacer el acarreo de gente y la compra de votos. Como en los tiempos donde reinaban los dueños de fundo. No existe el centralismo democrático; no participa la militancia en las decisiones fundamentales. Sólo se le llama cuando se necesita el voto. Los militantes fueron transformados en simples clientes. El PS está igual que la UDI.”

Tú hablas de un PS cautivo…

“Yo considero que el PS está cautivo por una “legión extranjera”, que son los que vienen del MAPU, que no tienen cultura partidaria y siempre trabajaron en cúpulas. El fundador del MAPU, Rodrigo Ambrosio dijo que había que seguir la tesis del virus, insertarse en los partidos de izquierda y cambiarles el ADN. Ahora son todos empresarios y “lobbistas”, como Enrique Correa, Garretón y Lagos. Mientras tanto, los trabajadores siguen siendo explotados y engañados.”
El MAS

¿Cuáles son los objetivos del reciente Movimiento de Acción Social, MAS?

“Nosotros queremos que todos los jóvenes desencantados de la política tengan un espacio para hacer los cambios. Ellos deben modificar este sistema cruel y desigual.”

¿Cuál es la estrategia para terminar con el binominalismo?

“El sistema binominal no se va a cambiar nunca por la vía parlamentaria; hay que cambiarlo en los hechos. Hay que liberar a la izquierda.”

¿Qué papel juega el senador Navarro en el MAS?

“El senador Navarro ha ido poco a poco profundizando esta visión. Se ha ido dando cuenta que la lealtad no es con el partido, sino con el pueblo de Chile. Entonces dio el salto. Nosotros que somos más viejos se lo hicimos ver.”

¿El MAS es una iniciativa contra el gobierno?

“Nosotros no estamos contra la Concertación. Que la Concertación termine su período. Para mí es un gesto de lealtad.”

¿Cómo se organizará políticamente el MAS?

“Nosotros queremos hacer un programa político lejos de cuatro paredes. Por eso el senador Navarro no puede hablar a nombre del MAS, de su plataforma y sus políticas, porque eso lo debe resolver el MAS de la manera más democrática y centralizada posible. Vamos a llevar candidatos parlamentarios en todo Chile.”

¿Cuál es tu reivindicación central para el período?

“Mi demanda principal es una Asamblea Constituyente que les dé garantías a todos.. Yo no quiero excluir a los ricos. Pero que los ricos tengan sus reglas del juego y los pobres las suyas.”

¿Qué ocurrirá si en una segunda vuelta faltan los votos del MAS para que la Concertación nuevamente supere a la Alianza por Chile?

“Mi posición es no negociar en una segunda vuelta. Y si a la Concertación le faltan nuestros votos para ganar, tendrá que abocarse a nuestra plataforma política.”

¿Qué piensas de la táctica actual del Partido Comunista?

“Yo creo humildemente que el Partido Comunista cometió un error muy grande, porque por la necesidad de tener expresión parlamentaria ha cedido mucho. Ahora, nosotros reconocemos al PC como una expresión del pueblo chileno. Yo aspiro a un programa común.”

¿Y cómo evalúas la aparición pública del socialista Jorge Arrate y sus ambiguas aspiraciones presidenciales?

“Yo pienso que Jorge Arrate está “engordando un chancho” para después poder venderlo más caro. Arrate no está con nosotros.”

¿Irás de candidato a diputado o senador?

“Yo soy muy peleador para ser candidato popular. Yo, más que un militante, he sido un combatiente”.

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La nueva izquierda europea


Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)

Las soluciones burguesas a la actual crisis capitalista oscilan entre un vago “refundar el capitalismo” de los europeos y la cerrada oposición de los estadounidenses a introducir cambios importantes en el modelo neoliberal vigente.

En realidad, las diferencias no son de momento muy profundas y dada la actual correlación de fuerzas entre capital y trabajo no parece realista esperar que los gobernantes de los países ricos vayan a ir demasiado lejos en sus reformas. Lo más probable es que acepten las propuestas de los grandes centros de poder financiero, es decir, establecer tenues controles a la economía conservando lo esencial del predominio del mercado. Hasta el FMI, uno de los principales responsables de la crisis, mantendrá su papel tras un conveniente lavado de cara.

Por fortuna no todo el guión se escribe en los grandes centros de poder y el malestar ciudadano comienza a manifestarse de manera significativa. La protesta obrera en Europa renace al calor de los despidos masivos y cierres de empresas, el descenso del poder adquisitivo y sobre todo las preocupantes perspectivas de futuro. A la calle salen indignados los obreros de Alemania, Francia, Italia y España, coincidiendo con grandes huelgas estudiantiles, posiblemente como el preámbulo de un agitado período de malestar social.

En este contexto debe destacarse la consolidación de una nueva izquierda, particularmente en Alemania y Francia.

En Alemania Die Linke ya es una realidad no sólo como proyecto ideológico sino como una fuerza política a tener en cuenta a nivel federal. Este partido nace como resultado de la fusión de antiguos comunistas y una importante escisión de la socialdemocracia, dirigida por Oskar Lafontaine, una destacada figura del SPD. En Francia, se trata de varias iniciativas con bastantes probabilidades de consolidar un frente de fuerzas sociales, sindicales y políticas opuestas a un Partido Socialista irrelevante, alejado de sus posiciones ideológicas y cada vez más dividido y enfrascado en luchas intestinas intrascendentes; las propuestas su líder más destacada, la señora Royal, coinciden en aspectos sensibles con el programa de Sarkozy, igual que ocurrió ayer con el Laborismo británico de Blair o los programas de gobierno de Schröder, ambos, versiones dulcificadas del neoliberalismo.

El próximo 29 de noviembre tendrá lugar el Paris el lanzamiento del nuevo Partido de Izquierda (PdG) encabezado por el senador Jean-Luc Mélenchon, un histórico del socialismo galo, acompañado de otros importantes ex dirigentes del PS y de destacados sindicalistas. Su propósito es alcanzar una alianza con el Partido Comunista y con el Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot. Tanto en Alemania como en Francia los más perjudicados son sin duda los partidos socialdemócratas, el PS y el SPD, ambos en declive (también electoralmente) y ambos enfrentados a nuevas fuerzas de izquierda en ascenso.

El PdG se define como internacionalista, pacífico, europeo y solidario. Este ideario bien podría interpretarse como una iniciativa política contraria a las aventuras imperialistas de la OTAN en las que la derecha tradicional y el mismo PS han embarcado a Francia (además de las muy conocidas operaciones neo coloniales de Paris en África). Por otra parte, y en relación a su programa europeo, Mélenchon aboga por el…”Respeto a la soberanía del pueblo, armonización de las normas sociales europeas alineándolas con las mejores que existen en cada país-y no con las peores- y planificación ecológica” (Público, Madrid, 14 de noviembre/08), una propuesta que se entiende mejor si se recuerda cómo el gobierno de Sarkozy avanza en el proyecto neoliberal desconociendo el amplio rechazo popular a la llamada “constitución europea”, precisamente por el abandono de la idea de una Europa social y la instauración en su lugar de la denominada “Europa de los mercaderes”. Respetar entonces la soberanía popular no es una simple consigna demagógica; recoge una reivindicación muy sentida ante el secuestro de las decisiones políticas por parte de una minoría incontrolada de grandes grupos de capitalistas y la esterilidad creciente de lo que se supone la expresión de la soberanía popular: el voto.

Regresar a las mejores tradiciones del socialismo europeo tampoco es una cuestión menor ante la deriva ideológica y política de los partidos socialdemócratas del Viejo Continente. La aguda crisis del SPD alemán tiene sus raíces inmediatas en las políticas del sr. Schröder, de tan marcado carácter neoliberal. No es por azar que el partido pierda fuerza entre el electorado maduro y crítico de la izquierda alemana. ¿Por qué tendrían que dar su voto al SPD las clases trabajadoras si desde el poder este partido se convierte en un simple administrador de los intereses del capitalismo y abandona hasta sus fundamentos reformistas más exitosos? En tal caso, mejor que gobierne directamente la derecha y asuma así todas las consecuencias ante la ciudadanía.

Otro tanto puede decirse del PS francés, sin norte ideológico y sin programa social, convertido en una olla de grillos que consume sus mejores energías en resolver divergencias internas de menor calado y cuestiones secundarias de caudillismos y personalismos (al menos para el afiliado y el votante que esperan otra cosa de su partido ante una situación de profunda crisis como la actual).

De momento el PdG es una posibilidad. Habrá que ver hasta dónde llegan sus compromisos ideológicos y su programa político para saber si es realista una alianza con los comunistas y el llamado Nuevo Partido Anticapitalista. Pero no cabe duda que esta vez se trata de alternativas políticas con bases sociales suficientes y perspectivas electorales nada desdeñables que cambiarán el panorama político europeo de manera significativa.

Desde otra perspectiva, menos inmediata, queda por saber qué recorrido tendrán estas fuerzas de la nueva izquierda, en particular si se limitan al rescate del ideario reformista del socialismo (completamente abandonado por los partidos socialdemócratas) o si por el contrario su propósito es superar el actual orden social y dar nacimiento a otro radicalmente diferente (en la línea del “otro mundo posible y necesario” que proclaman los movimientos sociales).

Si el rol de esta nueva izquierda se limitara a un regreso a las formas clásicas del Estado del Bienestar, es decir, si lo realmente posible ahora fuese movilizar a la ciudadanía para obligar al capital a un nuevo pacto social con el mundo del trabajo, no cabría abrigar dudas sobre su importancia y necesidad. Para las mayorías sociales sería de enorme beneficio propinar una derrota importante al capitalismo neoliberal, al predominio incontestable del mercado, a la economía de casino y al encumbramiento social de capitalistas y políticos mafiosos y esperpénticos que encarnan los peores vicios del sistema.

Ahora bien, podría ocurrir que ese regreso a formas clásicas del Estado del Bienestar (a ese capitalismo “con rostro humano”) y la recuperación de una cultura basada en el principio de la solidaridad social (y no de la competencia) y el respeto al medio ambiente ocurra ya no bajo la hegemonía de los propietarios del capital -como hasta ahora- sino bajo el predominio de las fuerzas sociales del trabajo. La cuestión será entonces si vale la pena mantener el capitalismo (así sea “humanizado”) o si por el contrario se alcanza un consenso social amplio y claro que posibilite no ya la “refundación del sistema” sino su desmantelamiento definitivo y el nacimiento de una nueva civilización. Marx se removerá gustoso desde su tumba.

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Debates

Florencia Beloso (especial para ARGENPRESS.info)

De vuelta se pone en discusión el rol del Estado pero en este marco de crisis internacional el concepto vuelve a cobrar fuerza luego de casi 20 años de dominio del mercado.

Hace dos décadas se discutía que era lo mejor, el Mercado o el Estado. Que el primero se autorregulara o que el segundo fuera el encargado de hacerlo. Pero por entonces, Latinoamérica estaba prácticamente gobernada por la derecha, fiel cumplidora de las recetas del FMI. Hoy, el contexto es diferente. No quedan dudas de que la política de libre mercado ha fracasado. Entonces, lo que entra en escena es el concepto de Estado y qué rol asumirá en los próximos años.

Lo que quedó de la Cumbre del Grupo de los 20 fue también la necesidad de pensar cual será el papel que asumirán los Estados en este contexto. El analista económico Alfredo Zaiat (Página 12, Argentina) opina que "la profundidad del derrumbe que provocó el fundamentalismo neoliberal, se podrá precisar en función del tipo de participación estatal que predominará".

Hay un debate internacional muy interesante como hace mucho no se observaba. Se está discutiendo no sólo en Latinoamérica sino también en los gobiernos europeos qué tipo de intervención debe tener el Estado, un poco retomando la experiencia del New Deal que lo definía como eje rector de la recuperación económica. Sin embargo, en la Argentina, aún perduran algunas críticas a todo "lo estatal" que resonaban allá por los 90 - década caracterizada por la oleada privatizadora - pero todavía es necesario que su figura aparezca con más contundencia en los hospitales públicos, en las escuelas y universidades, en las villas miseria y en algunos barrios fabriles que todavía no se han recuperado. "No hay presencia del Estado", es la denuncia no sólo de quienes menosprecian a "lo estatal" sino también de quienes lo reclaman, positivamente, para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

Vale destacar que es un hecho insólito y cada vez más frecuente que los países emergentes impongan, en esta oportunidad, en la cumbre G-20, la idea de una mayor participación de su parte, en organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Como así también agilizar la Ronda Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y vigilar a las "calificadoras de riesgo" que con sus diagnósticos, aunque inverosímiles a esta altura, afectan la estabilidad de los países en desarrollo - los mismos son difundidos con objetivos desestabilizadores-.

El canciller de Brasil, Celso Amorim destacó en la cumbre el papel de los "emergentes": "Primero éramos observadores del G-8 (con India, China y Rusia, el llamado BRIC) y ahora el primer ministro de Italia esta invitándonos a participar oficialmente". Además de poner otra vez en la agenda el tema del Estado, reaparece aquí el protagonismo de América Latina. Por estos días, en este caso, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva pidió al presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama que su país levante el embargo unilateral a Cuba ya que es un bloqueo que a esta altura no tiene sentido. Con la misma intención, en 1961 se celebraba la Primera Conferencia de los Países No Alineados en Belgrado (Yugoslavia) y se pedía por el "Respeto al derecho de Cuba y el de todos los pueblos a elegir libremente el sistema político y social que mejor convenga a sus peculiares condiciones, necesidades y posibilidades". De esa manera, se rechazaba la política estadounidense de injerencia política y económica en los países No Alineados. Aquellos tiempos no eran los que corren hoy en día pero es bueno recordar cómo y porqué se luchaba y compararlo con lo que ahora en esta oportunidad histórica, Latinoamérica puede conseguir.

Estos son momentos en los que también se debate acerca de qué medios de comunicación necesitan los pueblos de Latinoamérica y en donde se van desenmascarando, agencias norteamericanas como la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación para la Democracia (NED) denunciadas ante la opinión pública por financiar golpes de estado, medios, organizaciones cívicas en universidades, partidos políticos, con el objetivo de desestabilizar a los gobiernos populares que se han ido consolidando por el voto del pueblo en los últimos años.

El pasado 14 y 15 de noviembre se realizó en Caracas (Venezuela) la Conferencia Internacional "Revolución e Intervención en América Latina" para debatir sobre el llamado "terrorismo mediático" y los actores que intervienen en los procesos electorales de la región. El Ministro boliviano Juan Ramón Quintana se refirió al proceso de transformación que desde el 22 enero de 2006 puso en marcha Evo Morales con el objetivo de lograr la soberanía de su pueblo pero para esto fue y sigue siendo indispensable el "desmantelamiento de todos aquellos agentes que interfieren, bloquean y perturban" el proceso político en Bolivia. Quintana además invitó a los pueblos de América Latina a que abandonaran la retórica del imperialismo y ejercitaran el "antiimperialismo" todos los días pero para esto, agregó el ministro boliviano, "hay que descolonizar no sólo la mente sino también la cultura de los pueblos porque los pueblos que no se asuman así mismos como responsables de su destino ya tienen su destino hipotecado" por otros externos. Asimismo, participó del encuentro la investigadora estadounidense Eva Golinger quien habló sobre la injerencia de Estados Unidos en América Latina a través de sus agencias USAID y NED por medio de "centros de propaganda" que difunden justamente la política norteamericana en diversas ONG's, partidos políticos, barrios enteros, en contra del proceso revolucionario de Venezuela. Por su parte, el viceministro de Estrategia Comunicacional de Venezuela, Freddy Fernández precisó que "lo importante del debate sería analizar los medios de difusión como instrumentos ideológicos que se insertan en estructuras de poder político y económico, lo que conlleva a la disminución de opiniones y de visiones alternativas".

Son muchos los debates que se están dando en el mundo y que tienen a América Latina como protagonista. Su papel será el de proponer temas, demandar respuestas y decidir soberanamente el destino de sus pueblos.

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Argentina: Acerca de la vulnerabilidad de las mujeres y los niños

Ester Kandel

Control obrero: El Centro Socialista Femenino y el cumplimiento de la Ley de Trabajo de Mujeres y Menores

El objetivo de este trabajo es abordar la propuesta de control obrero para garantizar el cumplimiento de la Ley 5291 sancionada, en el año 1907 y cuyo reglamento entró en vigencia el14 de abril de 1908.

Tanto la propuesta política, como el texto legislativo se insertan en el marco un sis-tema de relaciones políticas con intereses en pugna, cuya impronta cultural sobre el rol de las mujeres, determinaba una valoración contradictoria del trabajo, ya que la maternidad y las tareas domésticas se consideraban su misión principal y se las sometía a grados de ex-plotación que comprometían sus vidas.

Los antecedentes de esta propuesta los encontramos en los primeros documentos del Partido Socialista. La explotación y opresión de la clase trabajadora fue denunciada desde el primer congreso del Partido Socialista Obrero Argentino realizado el 28 y 29 de junio de 1896.

En su Declaración de Principios sostiene: “o la clase obrera permanece inerte y es cada día más esclavizada, o se levanta para defender desde ya sus intereses inmediatos y preparar su emancipación del yugo capitalista.” Así, recoge en su Programa Mínimo las siguientes pro-puestas:

• jornada laboral de 8 horas,

• prohibición del trabajo de menores de 14 años

• 6 horas para jóvenes de 14 a 18 años,

• igual retribución para los obreros de ambos sexos,

• descanso obligatorio de 36 horas continuas por semana,

• reglamentación higiénica del trabajo industrial,

• limitación del trabajo nocturno a los casos indispensables,

• prohibición del trabajo de las mujeres en lo que haga peligrar la maternidad y ata-que a la moralidad,

• creación de comisiones inspectoras de las fábricas y de las habitaciones, nombradas por los obreros y pagadas por el Estado.

En el VI Congreso el Partido Socialista Argentino (1904) aborda entre otros, los te-mas Legislación del trabajo y Táctica parlamentaria. Resulta significativo conocer el conte-nido de estas resoluciones:

…“es un anhelo de la clase obrera una legislación protectora del trabajo, que espera se consiga con el esfuerzo conciente de los trabajadores y repudia la actual ley draconiana del tra-bajo del Poder Ejecutivo de la Nación, sin perjuicio de que el diputado socialista al combatirla en general presente enmiendas de acuerdo con las aspiraciones del Partido Socialista Argentino”.

… “la actitud y la conducta del diputado socialista ha de ser eminentemente de crítica y de protesta contra las injusticias sociales de toda forma, opinando que estará imposibilitado de realizar una obra constructiva y de reformas dada la constitución conservadora de la actual cá-mara legislativa.”

En 1901 Gabriela L. de Coni desde su cargo como inspectora de fábricas, ad-honorem, releva la situación de las mujeres y los niños, eleva propuestas para su modifica-ción y elaborando el primer proyecto de Ley de trabajo de mujeres y niños, que pone a dis-posición del Partido Socialista. Ante la resistencia a su tarea por parte de los patrones en complicidad con los funcionarios propone: “Cada fábrica elegiría por voto su representante; éste formaría la estadística remitida al efecto, apersonándola luego, sea al ministro, sea a la persona de-signada a recibir e ilustrarse con datos complementarios.” La Nación 18/11/1903.

Desde principios del siglo XX estaba planteada la necesidad del protagonismo obre-ro, llámese “esfuerzo concreto”, “elección del representante obrero” para relevar las condi-ciones de trabajo y conseguir su modificación.

Recién en el año 1906 se comenzó a discutir el proyecto de Ley de trabajo de muje-res y menores y existe un hilo conductor entre el debate parlamentario y los conflictos sus-citados en esta segunda etapa. Una síntesis del primero ayudará a comprender la esencia del conflicto:

Se discutieron varios proyectos: el primero fue presentado por la comisión de legis-lación de la Cámara de Diputados, sobre la base del proyecto del Dr. Alfredo Palacios, y luego fue suplantado por otro presentado por el Poder Ejecutivo. Éste es el que finalmente se aprobó.

Trataremos de conectar la voz de los patrones, la de los diputados, que representa-ban sus intereses en sus distintos matices, y por último, el rol jugado por el Poder Ejecuti-vo, que intercedió a favor de los primeros.

El fallido intento de legislar una ley nacional de trabajo en 1904, debido a la oposi-ción de las organizaciones gremiales por las cláusulas represivas que contenía el proyecto del Poder Ejecutivo, replanteó a los diputados el modo de ir reglamentando el trabajo. Se inició en 1905 con el descanso dominical y se continuó con el proyecto de ley que nos ocu-pa.

El diputado Palacios, en la sesión del 14 de septiembre de 1906, decía: “La ley que dicte reglamentando el trabajo de las mujeres y los niños debe ser de carácter general; y debe serlo, porque se trata, señor presidente, de una ampliación del Código civil, desde que tiene por objeto modificar el contrato de trabajo que corresponde a la legislación de carácter civil (…). Nuestra le-gislación fue dictada en una época –me refiero a la legislación civil– en que la evolución industrial no exigía imperiosamente las prescripciones que he propuesto y que se refieren a las relaciones entre patrones y obreros, pero ya nadie duda que es imprescindible –dado el desenvolvimiento in-dustrial– establecer la concordancia entre la legislación civil y las exigencias de la industria”.

El intento de acotar las ganancias de los patrones, es decir, la cuota de plusvalía, los enfureció. Así es como enviaron al Congreso declaraciones en las que explicaban los peli-gros que la ley entrañaría para sus empresas y amenazaban, en algunos casos, con cerrar los establecimientos.

Fue un debate prolongado, que se extendió durante diez sesiones en la Cámara de Diputados entre los años 1906 y 1907. La ley fue aprobada en la Cámara de Senadores el 26 de septiembre de 1907. Seis meses después de su promulgación (14 de octubre de 1907), por disposición del artículo 11, comenzaba a regir y entró en vigencia el 14 de abril de 1908, después de su reglamentación.

El Poder Ejecutivo intervino y propuso otro proyecto que modificó el original, te-niendo en cuenta las exigencias de los propietarios de fábricas y talleres. Éstos argumenta-ban que existían trabajos sólo destinados a mujeres, que éstas serían las más perjudicadas si se acortaba la jornada laboral y por consiguiente sus familias, pues se les limitarían las po-sibilidades de acceso a los empleos.

Los debates principales giraron alrededor de los siguientes temas: el horario, la edad de admisión de los menores (10 ó 14 años); la articulación con la Ley 1420 y en qué térmi-nos se concederían los días no laborales después del parto. El proyecto original proponía: 8 horas de trabajo para las mujeres y 6 horas para los menores de 16 años.

En cambio, había consenso en cuanto a: “Ni la jornada del trabajo normal, ni la intensi-dad del esfuerzo, ni las circunstancias de lugar y de tiempo, ni razones de moralidad permiten equi-parar a la mujer y al niño, en su trabajo, con el hombre adulto” (7 de septiembre de 1906).

¿Por qué era necesario reglamentar el trabajo de mujeres? La mujer tenía asignada una misión en la sociedad: ser madre y ama de casa. Con el desarrollo de la industria se incorporó a la producción en forma contradictoria; por un lado, se valoraba su destreza ma-nual, pero se consideraba que el valor de su trabajo era menor y consecuentemente su retri-bución era menor. Las jornadas de 14 a 16 horas y la jornada de trabajo no remunerada que realizaba en su hogar producía un desgaste importante en su salud. Es importante tener en cuenta que la esperanza de vida era de alrededor de cuarenta años.

La Academia de Medicina de París, al igual que la de Buenos Aires, contraindicaba la inserción de la mujer en la producción, sin cuestionar el sistema laboral en general. La desprotección de los trabajadores y las trabajadoras era muy grande. Con este intento de intervención estatal, se abordaba un aspecto de la cuestión. La desprotección de la mujer se acentuaba durante el embarazo, la maternidad y el proceso de crianza. De ahí que la Socie-dad de Beneficencia encaró la cuestión de los hogares maternales. La mujer pobre era con-siderada la infeliz madre, con deplorable estado social.

La jornada de 8 horas era resistida con diversos argumentos. La mayoría coincidía con las posturas de los patrones y, a veces, usaban una forma indirecta: por ejemplo, el Di-putado Seguí argumentaba que para legislar bien era necesario tener un punto de vista prác-tico. Y es así como, tildando la argumentación del proyecto de sentimental y doctrinaria, en la sesión del 7 de septiembre de 1907 formuló las siguientes preguntas: “¿Sobre qué vamos a legislar? ¿Sobre algo de doctrina, sobre algo ideal? ¿Por qué se fija este horario? ¿Qué razones hay para ello? ¿Hay algún estudio fundamental que lo determine?”, etc. También se usaba la táctica de aplazar la discusión.

En la sesión del 3 de julio de 1907, el mismo diputado, miembro de la UIA (Unión Industrial Argentina), expuso los antecedentes parlamentarios de otros países; con la excep-ción de Australia, Nueva Zelanda y Austria, donde se había reglamentado el trabajo de 8 horas para la mujer, en los demás países se regían de otro modo. En los Estados Unidos no admitían ninguna reglamentación legislativa sobre la estipulada que oscilaba entre 10 y 12 horas y otras que por razones de seguridad prescribían horarios especiales.

La defensa del proyecto original fue nuevamente encarada por el Dr. Palacios, quien rechazó lo expuesto por su opositor y resaltó, entre otras cuestiones, lo siguiente: “La indus-tria textil está protegida por un derecho aduanero de 25%, agregados los fletes, seguro, el eslingaje, comisión, despacho, etc., pasa del 50%. La industria de la imprenta está protegida por un impuesto de 25%, por los mismos conceptos anteriores llega hasta el 50% (…)”.

Intervención del Departamento Nacional del Trabajo

En la sesión del 19 de junio de 1907, el ministro del Interior informó que la Comi-sión de Legislación se dirigió al ministerio para que acompañara con otro proyecto sobre el trabajo de mujeres y menores. Al presentarlo, admitió que era análogo al que se estaba discutiendo en la Cámara de Diputados pero consideró que el elaborado por el Departamen-to Nacional del Trabajo era “más claro, más metódico, más ordenado” y que podría “servir de base con preferencia, evitándose así inconvenientes y debates inútiles en la discusión en particular del proyecto ya sancionado en general”.

Los hechos demostraron que se modificó el proyecto original, no se aceptaron las 8 horas de trabajo para las mujeres, suplantando el término prohibición por podrán dejar de concurrir a los talleres y fábricas hasta los treinta días subsiguientes al alumbramiento, cuando se referían a la maternidad y en cuanto a los menores se los admitía a partir de 10 años en el mercado laboral, habiendo cumplimentado la ley escolar. Pero cuando fuera ne-cesario para la subsistencia de la familia, el defensor de menores podría autorizar su ingre-so. Para los menores de 16 años el horario era de 8 horas.

Acerca de la vulnerabilidad

¿Por qué se afirma que los niños y las mujeres son una población vulnerable? ¿cuándo se dijo? ¿quiénes lo decían? En la asistencia e investigación de esa población se comprobó que había déficit en la alimentación de la primera infancia. Cientos de niños po-bres incorporados a los talleres y fábricas, realizaban tareas inapropiadas para su desarrollo físico y esto coincidía con una alimentación deficiente.

En un artículo de 1901, redactado por Gabriela L. de Coni y publicado en el diario La Nación, el 18/1/1903 leemos:

“Los grandes industriales que aprovechan del trabajo de menores, tienen criaturas conde-nadas al aniquilamiento, forman parte, quizás diplomáticamente, de círculos influyentes. En esta lucha del inspector, queriendo cumplir con su deber, denunciando deficiencias – es poco decir - ¿quedarán ellas anotadas en documentos oficiales? ¿Qué resultado han dado los inspectores muni-cipales?

Si Ud. tiene pluma, yo tengo pesos” díjome un rico industrial de Barracas, maliciando que podría consignar las condiciones antihigiénicas e inhumanas en que hacía trabajar a más de tres-cientas mujeres. Denunciado por nosotros a la Intendencia, mandó ésta un ingeniero para cercio-rarse del fundamento de las quejas, ‘siéndole negada la entrada’, bajo pretexto que me la habían concedido. Mientras tanto siguen las obreras trabajando en el verano bajo techo de cinc, cerca de la cabeza, y más de cien en local completamente cerrado, hilandería donde elevan la temperatura a un alto grado”

En los países europeos con desarrollo industrial, a partir de una caracterización so-bre el trabajo de las mujeres, se promovía la legislación protectora, desde las primeras leyes fabriles hasta finales del siglo XIX. Aquellas eran consideradas inevitablemente depen-dientes y las asalariadas como un grupo insólito y vulnerable, necesariamente limitado a ciertos tipos de empleo. Tampoco eran ciudadanas ni tenían acceso directo al poder políti-co, su vulnerabilidad y dependencia determinaba, en consecuencia, la necesidad de protec-ción.

En el transcurso del siglo XIX, los EEUU y los países del Occidente europeo inter-vinieron cada vez más para regular las prácticas de empleo de los empresarios fabriles. Los legisladores respondieron a la presión de diversos distritos electorales, que, por dife-rentes razones (y a veces antitéticas), procuraban reformar las condiciones de trabajo. La mayor atención se concentró en las mujeres y los niños. Aunque ambos grupos habían trabajado durante larguísimas jornadas en el pasado, la preocupación por su explotación parece haber guardado relación con el surgimiento fabril. La vulnerabilidad de las mujeres se describía de muchas maneras: su cuerpo era más débil que el de los hombres, y por tanto, no debían trabajar tantas horas; el trabajo “pervertía” los órganos reproductores y afectaba la capacidad de las mujeres para procrear y criar hijos saludables; el empleo las distraía de sus quehaceres domésticos; los empleos nocturnos las exponían al peligro sexual en el taller, así como en el camino hacia y desde el lugar de trabajo; trabajar junto con hombres o bajo supervisión masculina entrañaba la posibilidad de corrupción moral. A la demanda de las feministas, que sostenían que las mujeres no necesitaban protección ajena, sino acción colectiva por sí mismas, los legisladores, que representaban tanto a los trabaja-dores como a las trabajadoras, contestaron que, puesto que las mujeres estaban excluidas de la mayoría de los sindicatos y parecían incapaces de crear organizaciones propias, necesita-ban de una poderosa fuerza que interviniera en su nombre.

En la conferencia Internacional sobre Legislación Laboral, celebrada en Berlín en 1890, Jules Simón sostuvo que los permisos por maternidad para las trabajadoras debían ordenarse “en nombre del evidente y superior interés de la raza humana”. Era, decía Simón, la protección debida a “persona cuya salud y seguridad sólo el Estado puede salvaguardar”. Todas estas justificaciones – ya físicas, morales, prácticas, políticas –hicieron de las traba-jadoras un grupo especial cuyo trabajo asalariado creaba problemas de diferente tipo a las clásicamente asociados con la fuerza de trabajo masculina.

Desde su primera aparición en las diversas leyes fabriles en la Inglaterra de los años treinta y cuarenta del siglo XIX, y luego mediante la organización de conferencias interna-cionales proyectadas para propagar y coordinar las leyes nacionales en los años noventa, la legislación protectora no se puso en práctica para dar remedio a las condiciones del traba-jo industrial en general, sino como una solución específica al problema de la mujer (y del niño) en el trabajo.

Si bien sus proponentes hablaban en términos generales acerca de las mujeres (y los niños), la legislación que se aprobó era muy limitada. Las leyes que reducían la jornada de trabajo femenino y prohibían por completo el trabajo nocturno a las mujeres, sólo se aplica-ron en general al trabajo fabril y aquellas actividades con predominio masculino. Quedaron completamente excluidas muchas áreas de trabajo, entre ellas la agricultura, el servicio do-méstico, los establecimientos minoristas, tiendas familiares y talleres domésticos las cuales áreas constituían en general, las principales fuentes de trabajo para las mujeres.

La caracterización del trabajo femenino conjugaba aspectos históricos preexistentes al desarrollo de la gran industria: la dependencia del hombre; la convicción de que la mujer no era merecedora de los derechos de ciudadanía y por consiguiente no accedía a cuestiones de la política y de su misión era la procreación y las tareas domésticas. El análisis biologis-ta de la maternidad en ámbitos laborales donde los peligros existían para ambos sexos (pro-ductos químicos, máquinas) promovían su exclusión del seno de las fábricas. A ello se agregaban pautas morales sobre el peligro sexual, dado que era considerada un objeto y parecía natural someterla. El derecho de pernada era común en los inicios de la revolución industrial.

Dentro del Partido Socialista también se consideraban “débiles” a las “esposas, hermanas e hijas”, pero a diferencia de otros sectores, luchaban para modificar las condi-ciones adversas y se pudo acceder al debate público sobre el ingreso de la mujer a las em-presas y talleres.

La vulnerabilidad, es decir la posibilidad de lesiones, surgía de condiciones materia-les y culturales como la presentación de la dupla madre-hijo con rasgos similares. Hablar de vulnerabilidad en el trabajo fabril era ocultar el desgaste producido por la doble jornada de trabajo. El rótulo “vulnerable” fue plasmado como fijo e inamovible.

Desde ya que este argumento fue sostenido con firmeza por los que defendían el rol asignado como madre y ama de casa y pretendían a la mujer que no realizara actividades en la esfera pública.

El desarrollo de la gran industria replanteó las condiciones de trabajo de hombres y mujeres: sólo el trabajo fuera del ámbito doméstico permitió desocultar las condiciones de explotación y opresión a través de la denuncia de las organizaciones gremiales y del Centro Socialista Femenino. Por eso resulta sorprendentemente cruel, que desde el ámbito acadé-mico (Lobato, 2007) se denomine “carga de dramatismo” a la situación de explotación y un “tema clásico” las noticias sobre el trabajo de mujeres y niños aparecidas diariamente en La Vanguardia publicaba sobre este tema.

Tampoco admitimos la simplificación realizada en algunos estudios, cuando se dice: “La legislación laboral y social que comienza a gestarse en 1900 se dirige a la minoría de obreras (es decir, no se ocupa del grueso de las trabajadoras) y expresa claramente la prioridad de defender la maternidad como meta específica y fundamental de todas las mujeres, desalentando su ocupación laboral; las mujeres y los niños eran vistos como seres débiles e incompletos (los últimos llegarían a convertirse en adultos, mientras que las primeras no lo lograrían nunca).” G. Malgesini (1990). La legislación en sí no desalentaba el trabajo; toda la documentación que poseemos apuntaba a otro objetivo, desarrollado extensamente en nuestras publicaciones. La iniciativa del reco-nocimiento de la licencia por maternidad, considerada en aquella época como un abando-no , no fue incorporado con pago, lo cual dejaba en la mayor desprotección a las que se acogían al mismo. Los niños de 7 a 11 años, que trabajan y se alimentaban deficientemente, efectivamente eran niños débiles.

El trabajo de mujeres, fue un tema de debate, pues ponía en cuestión un modelo de relación, el familiar, dónde ésta tenía un rol adjudicado y que durante siglos en general, se había asumido sin cuestionamientos.

El Centro Socialista Femenino

“La necesidad de la ley era evidente” afirmó Antonio Tomaso (1907) en la publica-ción que le encargó este Centro para difusión pública del texto, comentarios sobre los temas polémicos, los antecedentes legislativos internacionales, los aportes de las investigaciones médicas y un llamado por su cumplimiento.

¿Por qué era evidente la necesidad de sancionar la ley? De este modo inicia la fun-damentación: “En los talleres y fábricas el trabajo de las mujeres y niños se realiza en condiciones sumamente perjudiciales para su salud; no se aplican las más elementales reglas de higiene, no go-zan prohibición de ninguna especie estando expuestos continuamente a accidentes como lo detalla la crónica diaria y por lo que respecta a la situación del niño obrero es detestable en general, llegan-do en algunas industrias-fábricas de vidrios, cristales, etc. –a extremos verdaderamente monstruo-sos.

Consecuencia del trabajo en estas condiciones, es el raquitismo de los menores; las enfer-medades de los obreros que reconocen como causas los desarreglos de la principal función, la mens-truación, que no se realiza en su forma normal, la falta de luz y de aire puro en los talleres y fábricas y los polvos que se producen por el manipuleo de ciertas sustancias como el tabaco y la arpillera, en la fábrica de cigarrillos y bolsas y que quedan suspendidos en el aire, siendo aspirados por los traba-jadores. Una elevada mortalidad infantil, a causa de la salud precaria de las madres y la falta del descanso en el último período del embarazo, puesto que en la mayoría de los caso trabajan, puede decirse hasta el día anterior al parto, en suma la miseria en materia, moral e intelectual de los traba-jadores. (…)

Velen los trabajadores por su cumplimiento y luchen en el campo político para alcanzar otros y para hacerla más amplia, más grande, más humana.”

Esta y otras acciones organizaron antes y durante la vigencia del Reglamento para lograr el cumplimiento de la ley. También organizaron una comisión especial para realizar entrevistas, formular críticas a la política oficial y elaborar propuestas para lograr una “vigi-lancia verdadera”. Es así como se redactó siguiente llamamiento :

“Trabajadores y trabajadoras: El CSF os hace presente que el 14 del corriente se pondrá en vigencia la ley que reglamenta el trabajo de las mujeres y de los niños, iniciada en la Cámara de diputados el 22 de junio de 1906 por el representante socialista doctor Alfredo Palacios y aprobado por el senado nacional el 30 de octubre de 1907.

Es un deber ineludible para todo ciudadano honesto que ame la parte más débil de que está constituida la familia- es decir, a sus esposas, hermanas e hijas- velar por todos los medios a su alcance para que esta ley que beneficia a los pequeñuelos, a las madres de la avaricia capitalista en perjuicio de aquellos seres que ya fueron suficientemente expoliados debido a que en la legislación argentina no existía una ley que los protegiera.

Todos aquellos ciudadanos, mujeres o niños- estos últimos por intermedio de sus padres o tutores pueden denunciar cualquier infracción a esta ley, en los siguientes parajes (...) que éstos pasen la denuncia al Comité formado en el Centro Feminista, el cual se encargará de presentarla en la debida forma legal, asesorado por un abogado.”

Aspectos principales de la Reglamentación de la ley 5291

El decreto reglamentario aborda un conjunto de disposiciones que tienen que ver con las condiciones ambientales que perjudican la salud e introduce propuestas de higiene y condiciones de trabajo.

Teniendo en cuenta la insuficiente ventilación de los establecimientos y la falta de cloacas, las recomendaciones giran alrededor de las siguientes cuestiones:

- emanaciones externas;

- vapores y gases producidos en el interior de los centros industriales;

- aglomeración de personas;

- temperatura ambiental;

- instalaciones sanitarias;

- sistemas de seguridad ante maquinarias con partes peligrosas;

- iluminación;

- agua potable;

- lugar destinado al cambio de ropa;

- prohibición de trabajo nocturno. Excepciones;

- papel de los defensores de menores;

- policía de trabajo;

- deberes de los patrones. Registro del personal;

- presencia de mujeres y menores en lugares que hieran su moralidad.

El cumplimiento de la ley implicaba el accionar del Departamento Nacional del Trabajo, de la Policía de la Capital, del Consejo Nacional de Educación, Depar-tamento nacional de higiene y del Patronato de la Infancia.

Dos días después de entrar en vigencia la Ley 5291, el Partido Socialista con-vocó a un acto en el salón Unione e Benevolenza con las siguientes consignas:

Todos los obreros deben denunciar las infracciones

Los obreros deben ser los verdaderos inspectores

Las ideas principales giraron alrededor de estos argumentos y sobre el trabajo de las mujeres, la salud de los obreros y el derecho obrero:

• Aspirar a la supresión completa del trabajo de la mujer, es ir en contra de la realidad de las cosas, es desconocer las leyes que rigen la producción capitalista. Desde su entrada a la fábrica empieza sus primeras reivindica-ciones sociales.

• El trabajo es salud, dice la moral burguesa. El trabajo excesivo y brutal es causa de degeneración, dice la ciencia.

• La solidaridad social, ha dado nacimiento al derecho nuevo, al derecho obrero

La crónica refleja un acto combativo que repasa las tareas realizadas, analiza la si-tuación y formula propuestas. El mismo fue conducido por la ciudadana María Fazzio, quien presentó a los oradores: Alejandro Mantecón, Antonio Tomaso (h).

El primer orador hace una reseña de las acciones del Centro Femenino Socialista por el cumplimiento de la Ley 5291, y el poco interés demostrado por el gobierno. Recuer-da la agitación por las leyes obreras y por las condiciones de vida de los trabajadores. Sobre la política monetaria, señala la posición de los socialistas, combatiendo la ley monetaria de Pellegrini, “que reduce un peso papel a 44 centavos oro, perjudicando a las clases laboriosas, pues disminuye notablemente el valor real del salario. (…) Recordó la manifestación socialista del orador doctor Arraga, desde un balcón de la casa de gobierno, en presencia del Presidente Roca al pedir la implementación de una oficina de trabajo. El Partido Socialista consiguió en esa ocasión arrancar una promesa del primer magistrado, de que ese anhelo sería satisfecho. Tiempo después una inolvi-dable compañera, la señora Coni, era nombrada inspectora de fábricas por el gobierno nacional y en un informe que elevó a las autoridades, presentó un proyecto reclamando
la sanción de una ley que aliviara la situación de las mujeres y niños proletarios. (…) Sostuvo que si las mujeres no se pre-ocupaban mayormente de estos problemas, era porque su mentalidad todavía era muy pobre, debido a las largas y embrutecedoras jornadas de trabajo (…) Al finalizar su discurso dijo: Todos los obre-ros deben denunciar las infracciones, pues no basta que las autoridades se preocupen; “incitando a los presentes a cooperar en la tarea que emprendió el Centro Femenino Socialista, constituyéndose en un guardián del cumplimiento estricto de la ley, forma única y eficaz de hacer efectivos los bene-ficios que acuerda a las indefensas mujeres y a los débiles niños.”

El segundo orador, Antonio de Tomaso (h), centró su discurso en caracterizar al in-dustrialismo moderno que “con su colosal poder de expansión ha ensanchado grandemente el campo de la producción, la máquina suprime el trabajo muscular y hace posible el trabajo de obre-ros más débiles.

Aspirar a la supresión completa del trabajo de la mujer, es ir en contra de la realidad de las cosas, es desconocer las leyes que rigen la producción capitalista. Por otra parte el trabajo ha sido un progreso social y un paso en el camino de su redención económica. Desde su entrada a la fábrica empieza sus primeras reivindicaciones sociales. Ganando un jornal se consideró igual al hombre y concibió derechos. El feminismo moderno es pues “el reflejo teórico del cambio experimentado en las condiciones económicas de la mujer.

Pero si no se puede suprimir el trabajo de las mujeres y los niños los socialistas luchan im-periosamente para que se humanice: acortamiento de la jornada, higiene, protección contra acciden-tes, prohibición del trabajo nocturno, etc.

El trabajo es salud, dice la moral burguesa. El trabajo excesivo y brutal es causa de degene-ración, dice la ciencia. Las investigaciones de Nicéforo lo atestiguan.”


La maternidad, como función noble de la mujer, es resaltada por el orador: “si se debilita y agotas su organismo dará hijos raquíticos (…)

Pero la libertad de trabajo es para la burguesía – que no tiene más objetivo que la ganancia – libertad de explotación, sería dejar al obrero indefenso, sin otro caudal que sus brazos y aguijo-neado por el hambre, a disposición del capitalismo (…)

Introduce el concepto de solidaridad social, que ha dado nacimiento al derecho nuevo, al derecho obrero. “La industria se desarrolla y agrupa a los trabajadores, los cuales son ya una masa inconsciente, sino que luchando por su elevación colectiva, introducen en el derecho arcaico un nuevo elemento, el elemento social que es un correctivo y una afirmación de una fuerza que surge.”

Los últimos conceptos del discurso de este orador plantearon que los obreros debí-an ser los verdaderos inspectores, y llevar la ley hasta el conventillo para difundirla.

Como resultado de estas inspecciones realizadas entre el 16 y el 21 de abril de 1908 se relevaron las siguientes infracciones:

- trabajo de menores de 12 años,

- jornadas de 9 a 10 horas,

- aspiración de sustancias tóxicas;

- resistencia de los propietarios de talleres y fábricas a la ley, que se manifestaban directamente o con carteles que requerían el trabajo infantil.

El detalle de estas infracciones están consignadas en un cuadro que elaboramos y ajuntamos al texto.

Conclusiones

La división sexual como parte de la división social del trabajo, en nuestro país se fue gestando a la par con el desarrollo de la lucha de clases. La inserción de la mujer en el ámbito laboral estaba unido al “nuevo derecho obrero.”

La marginación de la vida pública y el analfabetismo, implicaban que la mujer rom-piera con las trabas impuestas y accediera como dijo Antonio Tomaso al industrialismo moderno, al “progreso social”.

El Centro Socialista Femenino fue un motor en la lucha por modificar las condicio-nes de explotación. El tema de la vulnerabilidad se abordó desde la práctica, de ahí la im-portancia que tuvieron quienes hicieron punta en esta tarea: Gabriela Laperriere de Coni, primero y Fenia Certkoff dirigiendo la aplicación de la ley, mediante la propuesta de con-trol obrero.

Las relaciones de producción coexistieron con las de reproducción, con predomi-nancia de los roles que la sociedad patriarcal instituyó. En este sentido el abordaje de las contradicciones de clase y de género nos aproxima a una lectura retrospectiva del tema propuesto.

Resultados de la Inspección

Infracciones

Establecimiento

Domicilio

Infracción

Compañía Nacional de Sombreros

L.V. 16-4-1908

Uspallata 1112

Los menores aspiran sustancias tóxicas que se usa para la tintura de los sombreros, trabajan con agua caliente.

La jornada es de 9 horas.

Fábrica de vidrios

Belgrano 2332

Cartel en la puerta: Se necesitan menores de 12 años.

Alpargatas

Entre Ríos 2135

Trabajan 130 chicos de ambos sexos. La jornada en invierno es de 9 horas y en verano se aumenta a 10 horas.

Hilado de algodón de Luis Barolo

L.V. 17-4-1908

Suárez entre Patricios y Hernandarias

Trabajan 40 muchachos, 10 horas. (les puso la edad)

El industrial opina que no piensa cumplir la ley pues él necesita explotar a esas criaturas analfabetas para que prospere su negocio

La Cantábrica –fundición y laminación de hierro

Martín García entre Tacuarí y España

Hay altos hornos para fundir acero de un calor que aniquila a los pequeñuelos sometidos a semejante tortura

Bagley

Montes de Oca entre Ituzaingó y Patagones

Menores de 12 y 13 años con máquinas movidas a vapor.

Jornada de 10 horas.

Hojalatería mecánica

General Hornos 39

Menores prohibido por la ley

Fábrica y depósito de bolsas

Señores Seré, Lacau y Cía

Piedras e Ituzaingó

Niños trabajan 9 horas

Diario La Argentina

L.V. 19-4-1908


Mujeres linotipistas – 15 años (prohibido por la ley trabajar con plomo)

Fábrica de vidrios-dueños: Janary y Pecce

California y Santa Magdalena

40 menores – 11 a 12 años

doblemente prohibido: edad y tarea tóxica. – 9 horas

Fábrica de Juan Betinelli

Vieytes y San Antonio

Mujeres y niños menores de 16 años durante 10 horas.

Fábrica de calzado Grimaldo Hnos

L.V. 20/21/4/1908

Rivadavia 2840/42

Criaturas de 8, 9,10 y 11 años. Jornada de 9 y 10 horas en distintas secciones. Tarea pesada

Mujeres menores trabajan durante 9 horas


Ester Kandel es integrante del Instituto Superior de Formación Docente Nª 50 –Berazategui

Bibliografía:
Centro Socialista Femenino – folleto – 1907 (CEDINCI)
Diario de sesiones de 1906-1907
Kandel, Ester. División sexual del trabajo - ayer y hoy- una aproximación al tema. Edito-rial Dunken, 2006.
Kandel, Ester. A 100 años de la sanción de la Ley de trabajo de mujeres y menores. Presen-tado en la Jornadas de la Asociación de Estudio del Trabajo (ASET) 2007.
La Vanguardia de 1908.
Lobato, Mirta Zaida. Historia de las trabajadoras en la Argentina (1869-1960). Ediciones Edhasa, 2007.
Malgesini, Graciela. Las mujeres en la construcción de Argentina en el siglo XIX. Historia de las Mujeres -4. El siglo XIX. Grupo Santillana de Ediciones, S.A. 2000.
Oddone, Jacinto. Historia del socialismo argentino/1/2. Centro Editor de América Latina, 1983.

Presentado en las II Jornadas para los Departamentos de Historia de los Institutos Tercia-rios de todo el país: LOS TERCIARIOS HACEN HISTORIA
Instituto Joaquín V. González – 17,18 y 19 de septiembre de 2008.


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Argentina: Ni tanto ni tan poco. Ni fallo histórico ni sólo para la órbita estatal


Emilio Marín (LA ARENA)

No se aquieta la polémica sobre el fallo emitido por la Corte Suprema en el caso "ATE contra Ministerio de Trabajo". Están las visiones apologéticas y las apocalípticas. La cúpula de la CGT, muy preocupada. CTA, eufórica.

La resolución firmada por seis ministros de la Corte Suprema de Justicia acogiendo el reclamo de ATE para poder elegir delegados entre el personal civil de reparticiones militares, antes negado por el Ministerio de Trabajo, debe ser tomada como una buena noticia. Aunque las resoluciones judiciales no cambian automáticamente la vida de las personas, en algunos casos favorecen la lucha por alcanzar esos cambios. Y este parece ser el caso del fallo que impugna de inconstitucional el artículo 41 de la ley 23.551, que establecía como requisito para ser delegado en un lugar de trabajo el estar afiliado al sindicato con personería gremial.

En el sistema sindical argentino sólo uno de los gremios puede tener la personería. El resto de entidades que compita sólo puede tener una inscripción, de menor rango, que la habilita a funcionar y que en el sector estatal le permite recaudar cuotas sindicales a sus afiliados y otros beneficios. Pero juegan en "la B" porque sólo a los que cuentan con la personería gremial se les permite negociar convenios, tener descuentos de cuota social por planilla y elegir delegados con protección legal.

El diferendo de 2003 entre ATE y Pecifa en una elección de esa índole, afiliada la primera a la Central de Trabajadores Argentinos y la segunda a la CGT, llevó el caso en 2005 a la consideración del alto tribunal. Ahora se falló a favor de ATE, con argumentos relativos a la libertad sindical tutelada por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, y el convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo.

Cuando el periodismo buscó la opinión de la Corte no hallaron al titular, Ricardo Lorenzetti, de viaje a Estados Unidos. Estaba disponible Carlos Fayt, quien preguntado sobre si la decisión ponía fin al "monopolio sindical", respondió: "usted lo ha dicho".

En rigor en Argentina no hay un monopolio o unicato sindical. Así gustan presentar el panorama los sectores acérrimos antiperonistas, vulgarmente llamados gorilas. Unas 1.300 asociaciones gremiales que gozan del beneficio restringido de la simple inscripción, indica que no hay una sola voz. Que funcione la CTA, con 1.400.000 afiliados reconocidos, es otra pauta. Lo que sí hay es una frondosa burocracia sindical, que podría rastrearse como generada por la conducción metalúrgica y cegetista de Augusto Timoteo Vandor en los '60, continuada hoy por los dirigentes entronizados en Azopardo 802. Y esas cúpulas suelen eternizarse, caso patente de José Rodríguez, al frente del SMATA desde 1973, cuando sucedió a Dick Kloosterman. Rodríguez lleva entonces 35 años al frente de un sindicato que no sólo percibe un tanto por ciento de la facturación anual de las terminales agrupadas en la patronal Adefa, sino también del favoritismo del aparato estatal, del que el ministerio de Carlos Tomada es uno de los tantos brazos ejecutores.
Razones del fallo

Hace dos o tres años la CTA promovió la elección de delegados en la planta de Ford de General Pacheco y resultó electo Guillermo Carreras. Al enterarse la patronal, este delegado fue despedido sin que -por supuesto- el Smata moviera un dedo en su defensa. Al contrario, es posible que ese dedo lo haya señalado ante los directivos de la firma estadounidense pidiendo su cesantía. Ya lo habían hecho en 1985 con toda una camada de delegados combativos encabezados por Miguel Delfini, luego de una toma de ese establecimiento.

Según un estudio del Ministerio de Trabajo, en el 83,7 por ciento de los establecimientos no hay delegados. Esa ausencia conviene a la patronal pues falta en el lugar de trabajo el delegado, y en su caso la comisión interna o cuerpo de delegados según la importancia de la fábrica u oficina. Se debilita así el rol de contralor y denuncia de eventuales violaciones a la legislación laboral.

Las Comisiones Directivas de muchos sindicatos también ven con buenos ojos la inexistencia del delegado en el lugar de trabajo, sobre todo cuando por diferencias político-gremiales suponen que ese trabajador tendrá una visión crítica del manejo de esas instancias cupulares.

Más aún, aún cuando esos delegados existen, las Directivas se los quieren sacar de encima como se evidencia palmariamente en el conflicto entre UTA nacional y la seccional Buenos Aires, de un lado, y el cuerpo de delegados del Subte, por el otro, en Metrovías. El ministerio debió suspender un congreso convocado por la conducción de UTA que tenía el objetivo de expulsar a los delegados del subte, críticos del secretario general Roberto Fernández. Juan Manuel Palacios, el anterior secretario, lidió con el problema y apeló a los mismos métodos contra los delegados.

No hace falta ser un lince para advertir que en la sede del Estado Mayor del Ejército y de las Fuerzas Armadas, donde ATE quería elegir delegados y Pecifa se oponía, los delegados del sindicato nombrado en primer término iban a tener posiciones más exigentes frente al Estado que los del segundo. Se conocen en los últimos años muchísimos reclamos de ATE en las provincias y dependencias oficiales. Ninguna, en cambio, se recuerda que haya sido organizada por Pecifa.

En ese aspecto, lo resuelto por la Corte Suprema puede ser de utilidad para que el movimiento obrero, empleando ese instrumento, gane más iniciativa y promueva la elección democrática de delegados. Es una necesidad.
Ojo con el gorilismo

Ojalá que en el futuro, cuanto más inmediato mejor, haya más pluralismo y democracia sindical. Eso es deseable, por las circunstancias ya apuntadas. De todos modos caben un par de advertencias:

-Una es que conviene estar precavidos de la corriente antisindical que intenta montarse en este fallo para atacar al movimiento obrero, fraccionándolo y dejándolo inerme ante las ofensivas del capital que están en curso. De palabra quienes participan de esta tendencia, la derecha política y los multimedios, dicen criticar a Hugo Moyano, pero por elevación su munición apunta a la clase trabajadora en general.

No hay que ser ingenuos. El especialista en temas judiciales de "La Nación", Adrián Ventura, sostuvo el 12/11: "cabe destacar que el tribunal se animó a enfrentar a los sindicatos con representación gremial, que con el correr de los años se convirtieron en grandes corporaciones que gozan del respaldo del Gobierno y del peronismo".

En ese mismo pasquín, Mariano Grondona planteó el domingo pasado: "La Corte Suprema, por su parte, ha dictado algunos fallos, como el de la libertad sindical, que miran en la dirección republicana".

Por su parte Elisa Carrió indicó: "es maravilloso. La Corte es lo más. Es un tiro a la cabeza del poder sindical mafioso que ha gobernado por 50 años a la Argentina". La matrona de la Coalición Cívica de derecha es coherente con su visión ideológica: ve la mafia sólo en la CGT, el peronismo y el kirchnerismo, al que compara con el "Gordo Valor", y ve la democracia en la Mesa de Enlace de los sojeros, la Sociedad Rural y la justicia norteamericana de La Florida que condenó a Franklin Durán por acusaciones del FBI y Antonini Wilson.

Cuando sectores tan gorilas cantan loas al fallo de la Corte, se impone como mínimo una actitud prudente a la hora de evaluar sus merecimientos. Que no es que no los tenga, pero no al punto de tener que encomiarlos como "fallo histórico", como derrochó Hugo Yasky, titular de la CTA. Está bien que esta central pelee por su personería, es justo y necesario que la obtenga; pero elogiar desmesuradamente lo que supone es de su conveniencia, no parece correcto en política gremial.

-La otra advertencia que viene al caso es desechar las ilusiones en que el dictamen del tribunal se vaya a traducir instantáneamente en realidades. Es como sucedió en el correcto "fallo Badaro", donde la Corte ordenó a los otros poderes la actualización de haberes de los jubilados. Eso no supuso alcanzar un haber digno y menos el 82 por ciento móvil, que seguirá dependiendo de cuánto hagan los activos y jubilados.

Acá vale otro tanto. Si los trabajadores no debaten en asambleas la necesidad de organizarse y de elegir delegados, el fallo podría ser tan útil y superfluo como un florero.

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Argentina: Entre la duda y el entusiasmo

Néstor Sappietro (APE)

La presidente Cristina Kirchner le ordenó a la AFIP que empadrone como monotributistas en dos categorías a las personas que todas las noches recolectan cartones y papeles con lo cual obtendrán beneficios sociales y previsionales. Como contrapartida, deberán pagar IVA e impuesto a las ganancias.

Lo primero que a uno le viene a la cabeza cuando lee la noticia, quizás por un vicio del oficio, es la sospecha ¿Por qué razón se habrán vuelto visibles los que hasta ayer han sido para el Estado solo sombras que viven de la basura?

Ahora bien, si se encuentra la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en el centro de la información, podríamos empezar a entender que el anuncio no representa un ataque de sensibilidad por la situación de aquellos a los que el sistema colocó en el patio de atrás de la vida, gambeteando con lo que podían, la exclusión, la discriminación y el maltrato de una sociedad que cae subyugada ante los cretinos de fina traza.

Las razones habrá que buscarlas por otro lado.

Si usted revisa algunos números de este negocio, descubrirá que el trabajo de este ejército callejero del cartón se multiplica por seis al final de la cadena de comercialización.

Es allí donde están puestos los ojos de la AFIP.

Los recicladores, los acopiadores y las empresas que comercializan el material a reciclar, son los actores de esa cadena de comercialización donde el primer eslabón es el cartonero. Ellos, los que compran lo recogido en las calles y hacen la verdadera diferencia, deberán hacerse cargo del pago del monotributo del cartonero o efectuar un pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias por cada venta del producto reciclado.

De todas maneras, también habrá que buscar las razones de este anuncio en la pelea, en la maravillosa y heroica pelea de los cartoneros que aferraron su dignidad a ese último escalón que les permite vivir legalmente y poblar con ese esfuerzo la mesa familiar.

Los que forjaron una organización desde la marginalidad más absoluta.

Los que fueron corridos cientos de veces y conocieron la desesperación de llegar a casa con las manos vacías, con el carro incautado y sin saber como seguir.

Los que en diciembre del año pasado, cuando dejó de funcionar el Tren Blanco con el que viajaban del conurbano bonaerense a la capital, se vieron obligados a abandonar sus viviendas en el Gran Buenos Aires, ya que no podían costear los pasajes de ida y vuelta día a día. Los que acamparon en plazas y veredas que bordean las vías... Los que vieron cómo lo "buenos vecinos" ponían el grito en el cielo.

Los que escucharon a Mauricio Macri manifestar que los cirujas ejercían una actividad ilícita: "Es tan delito robar la basura como robar a un señor de la esquina". Y lo oyeron también elevar su promesa de emprolijar el paisaje urbano con más odio y exclusión: "Los vamos a sacar de la calle y meterlos presos". El mismo Macri que, entusiasmado con la instalación de contenedores para tirar basura con tapa y buzón, se animaba a soñar con arrancarlos de la faz de la tierra "es un diseño más cómodo para los ciudadanos y son ideales para impedir que los cartoneros puedan revolver la basura", proclamaba a viva voz el apóstol de la clase dominante.

Alberto Cruz, referente del Movimiento Nacional de Trabajadores Cartoneros, Recicladores y Organizaciones sociales (Mntcryos) señaló que "es sólo el inicio. Se trata de una manera de comenzar a legitimar el trabajo de tanta gente en todo el país que sufre el desprecio permanente de la sociedad". En ese marco, indicó que el próximo paso es que "el Estado les pague por el servicio que realizan". Por su parte, Coco Niz, cartonero independiente del barrio porteño de Chacarita, se mostró entusiasmado, aunque dejó un vestigio de duda: "Esperemos que lo prometido no caiga en saco roto".

El entusiasmo y las dudas se suben al carrito de cada cartonero del país.

Sólo ellos pueden transmitir por qué costado del alma les pasa el anuncio de la AFIP.

Sólo ellos.

Los que deambulan con frío o con calor por la ciudad.

Los que no reciben las disculpas de un país que no les ofrece otro medio de vida.

Los que conocen el desprecio de los que les desvían la mirada.

Los que no se quejan por la tele, y sin embargo, tendrían más razones que los que consiguen horas de micrófono.

Los apaleados, los expulsados...

Los que conocen como nadie el rostro frío y cruel de la inequidad.

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Argentina: Proponen bajar la imputabilidad de los menores. Pobres y violentos, mejor encerrarlos desde chiquitos


Carlos Saglul (ACTA)

La detención de los supuestos responsables de la muerte del ingeniero Ricardo Barrenechea en San Isidro, entre los que había menores, y posteriores declaraciones de Daniel Scioli sobre la necesidad de discutir la baja de la imputabilidad de los menores renovó la polémica sobre el tema.

El gobernador bonaerense se lamentó que "una vez más nos encontremos con menores vaciando el cargador de una pistola calibre 45" sobre un ciudadano. Una audiencia más "distraída" que inocente fue saturada desde la televisión con numerosos episodios relacionados con la inseguridad. ¿Qué quieren poner del otro lado de las rejas esas señoras desencajadas que gritan delante de las cámaras en las marchas:" -hay que encerrar a esos menores asesinos, ya no podemos vivir-".

Existió una ceremonia medieval que consistía, una vez al año, en sacar un par de reos de la cárcel y correrlos a pedradas por la calle hasta las afueras de la ciudad donde se los lapidaba. De esta manera, el pueblo lavaba sus pecados.

Si la desigualdad social y la miseria son un "pecado" social, indudablemente la criminalización de la pobreza tiene mucho de aquel rito. Invisibilizada detrás de la estadística, al hambre le crecen garras, y vocación de violencia. Nuevas cárceles, leyes más duras, escuadrones de la muerte, policías de gatillo fácil. Nada funciona, sin un reparto equitativo de la riqueza. Los que tienen mucho o poco, no duermen pensando en que vendrán por ellos, los que no tienen nada para perder. Es una guerra sin vencedores, donde los más jóvenes, a veces niños, son las principales víctimas.
La misma receta, el viejo mal

Para el doctor Gustavo Palmieri, director del Programa de Violencia Institucional del Centro de Estudios Legales (CELS), bajar la edad de imputabilidad de los menores es recurrir a políticas que ya fracasaron en todo el mundo. "Hay un montón de leyes de inclusión social que no son atendidas y habría que empezar por allí, antes de seguir saturando cárceles e institutos.

Palmieri recordó que durante la gestión de Carlos Rukauf al frente de la provincia de Buenos Aires se limitó la libertad condicional y con las marchas del ingeniero Juan Carlos Blumberg se endurecieron las penas y, como quedó demostrado, todo eso no redujo la criminalidad.

No obstante, aclaró que "es indudable que se necesita un sistema juvenil, pero eso no significa bajar la edad de imputabilidad".

El ministro de Desarrollo Social bonaerense, Daniel Arroyo, lejos de la presión de los medios y las marchas, reconoció que se trata de atender la situación de 400 mil jóvenes que no trabajan ni estudian. Dijo que Buenos Aires "necesita un Plan Marshal que rescate a los que están destruidos. Hay que dejar de hablar de estadísticas para ir a buscar a esos chicos a las calles".

Ricardo Peidro, secretario de Derechos Humanos de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) sostiene que "quien pretenda solucionar el problema de la inseguridad con la presión judicial o más policía, se equivoca. Hay una ausencia total de programas sociales para atender la dramática situación de los jóvenes. Esta sociedad no hace otra cosa que criminalizar la pobreza y ataca en especial a los jóvenes porque ellos son la principal esperanza de rebelión contra un orden injusto".

El dirigente de los visitadores médicos aseguró que "algunos políticos y los medios de comunicación quieren que veamos en cada joven pobre un potencial enemigo. No es matando pibes pobres como vamos a terminar con la injusticia social, que es la raíz de la violencia y la inseguridad".

Para Peidro, "es una hipocresía total o complicidad con el sistema de desigualdad social, hablar de bajar la imputabilidad de los jóvenes cuando se tienen todos los elementos para entender que no es un procedimiento que funcione para enfrentar la proliferación del delito".
Vida de morocho pobre

Marcelo Sain, experto en el tema seguridad y ex funcionario de esa área en la provincia de Buenos Aires, señalo que "un hecho desgraciado que tiene como víctima a una persona de clase alta coloca a todo el sistema bonaerense en alerta. No reacciona así el gobernador Scioli cuando se trata de un morocho pobre".

La vida tiene doble valor. No vale lo mismo cuando se trata de un pobre que la de los sectores pudientes que pueden ser escuchados por los medios de comunicación.

El Ministerio de Seguridad Bonaerense no cuenta con medios para enfrentar la cuestión social que es donde se encuentra la raíz del problema. Estigmatizar a los menores como delincuentes y no tomar medidas contra la desigualdad es peligroso. De cara al futuro genera más violencia.

También se refirió al tema, Hugo Godoy, secretario general de CTA bonaerense quien repudió la propuesta del gobernador Daniel Scioli: "En la provincia logramos una nueva norma que terminó con la nefasta Ley de Patronato vigente desde la dictadura. Ahora hay que avanzar, garantizar los recursos para que se aplique integralmente y transformar las políticas públicas hacia la niñez y la adolescencia. Lo que el gobernador propone es un claro retroceso porque busca criminalizar a los chicos por la situación que padecen".

Y advirtió: "No vaya a ser que con el tiempo nos anuncien la creación de la industria nacional de esposas para poner a nuestros bebes en las cunas, así nos aseguramos y garantizamos la seguridad".

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