martes, 30 de diciembre de 2008

La hora de la verdad: El carácter de la crisis actual


Sergio Bacchi (especial para ARGENPRESS.info)

Mucho se ha escrito o se está escribiendo sobre la crisis actual. Y esto no es sorprendente, pues todos sabemos que sus consecuencias afectarán a todos y a cada uno de nosotros, a algunos más duramente, especialmente a los trabajadores con salarios bajos y a los desempleados y aún más en los países subdesarrollados y a otros con menor intensidad. Pero podemos estar seguros de una cosa: todos pasaremos malos momentos debidos a esta crisis, si es que ya no estamos en ese momento.

Con esta crisis llegó la hora de la verdad para el capitalismo, pues existen dos bases teóricas para la economía. La primera es la marxista, que como indica su nombre fue creada por Karl Marx y está explicada en sus libros, especialmente en El Capital. Esta base teórica sostiene que solamente crea valor el trabajo humano, o sea, el trabajo vivo, que crea valor de cambio, pues el valor de uso también pueden crearlo las máquinas.

La otra pertenece a la teoría económica de la burguesía. Ésta dice que el valor de cambio lo crea el movimiento de los capitales. Es por esta razón que la burguesía busca mantener sus capitales constantemente en movimiento, lo más rápido posible.

Los teóricos al servicio del capital crearon esta teoría para negar la veracidad de la teoría marxista. Cuando aún en los años 70 y 80 del siglo XX comenzaron a aparecer opiniones de que el capitalismo se había agotado y estaba condenado a una crisis sistémica de la que no saldría jamás, conduciendo a la humanidad o al socialismo o a la barbarie, emergió el teórico del neoliberalismo Milton Friedman pregonando –para la burguesía– la doctrina del shock.1 Y de este modo, la burguesía imperialista que venía padeciendo un decrecimiento constante de sus ganancias, abrazó de inmediato esa teoría y la difundió en todo el mundo, pero antes la experimentó en un país subdesarrollado, en Chile, a través del shock del golpe del dictador asesino Pinochet, que le costó la vida a Salvador Allende y a decenas de millares de individuos

Pero pese a los innumerables comentarios sobre esta crisis, pocos la sitúan en su verdadera dimensión. Ésta no es una crisis cíclica del capital, como aquellas a las que estábamos acostumbrados. Tampoco es una de las llamadas “crisis de onda larga” de Kondratiev, que son más espaciadas que las cíclicas. Ésta es una crisis provocada por el agotamiento total del régimen capitalista en toda la tierra. Además, ésta ha comenzado varias décadas atrás. El 22 de octubre de 1989, Jesse Jackson2 publicó un artículo --en el diario A Folha de São Paulo-- titulado “La economía de EEUU genera la ilusión de prosperidad”, donde describió la grave crisis subyacente en la economía estadounidense. La verdad es que esa época ya vivíamos el pleno agotamiento del capitalismo y estábamos sobre la crisis sistémica.

El capitalismo alcanzó su auge y agotó completamente su capacidad de desarrollo a fines de la década de los años 60 del siglo pasado, precisamente con la llamada Revolución Científico-Técnica y la consiguiente aparición de las máquinas digitales, especialmente del computador, que permitió la construcción del cuarto órgano de la maquina, el Órgano de Control, y de esa forma, el capitalismo llevó la automatización a innumerables medios de producción.

Si lo anterior es verdadero, desde fines de los años 60 e inicios de los 70 del siglo XX el capitalismo está en una crisis sistémica –crisis Terminal--, de la que jamás saldrá. Pero una crisis sistémica, a diferencia de las crisis cíclicas, no presenta manifestaciones agudas. Se exterioriza soterradamente, como un reptil que se desliza bajo el follaje del bosque, aunque su manifestación perceptible en cada crisis cíclica ahonda más la destrucción de los medios de producción y hace a la crisis más calamitosa.

Además, esta crisis permanecerá en el seno de la sociedad hasta que ésta sea capaz de organizarse y poner fin al viejo régimen instalando un nuevo orden o la barbarie destruirá por completo la civilización y a la humanidad, haciéndonos retroceder a la animalidad. Si tuviéramos que buscar ejemplos de crisis sistémicas en nuestra historia, la primera con que hallaríamos sería la crisis del sistema esclavista clásico. La crisis que destruyó al Imperio Romano y nos condujo a la edad media tuvo una duración de aproximada de 600 años. Cuando Jesucristo nació, el Imperio ya estaba en crisis y solamente en el siglo V después de Cristo fue que se inició la Edad Media. El régimen feudal ya estaba en crisis a partir del siglo XIV, bajo el Renacimiento italiano, hasta que la Revolución Francesa le puso fin en el siglo XVIII

Como es lógico, todavía no podemos adelantar una fecha para el fin de este sistema, porque para que finalice son indispensables dos condiciones, primero que se organice la voluntad social que pondría fin al régimen, y segundo, que se desarrolle una propuesta concreta para un nuevo orden

La propuesta para un nuevo régimen no surgirá de la cabeza de ningún genio, ni tampoco de organización política alguna, sino que deberá estar basada en la experiencia concreta de las masas, que para sobrevivir desarrollarán formas nuevas de sociabilidad, tales como el Movimiento de los Sin Tierra y las cooperativas que se han estado formando a partir de tomas de los obreros en diversos países como Argentina, Brasil y Uruguay. También, de experimentos que buscan transformar el régimen desde adentro del Estado, como en Venezuela y Bolivia, especialmente.

Además, el sistema capitalista se vuelve cada vez más odioso. Si en sus días de régimen progresista ya enfrentaba muchas luchas en su contra de los trabajadores, hoy el sistema ha degenerado por completo, pues ya no son sólo las grandes empresas quienes lideran el desenvolvimiento de la economía del capitalismo, sino que también un puñado de burgueses vinculados al gran negocio del lavado de dinero procedente del tráfico de drogas y del contrabando de armas. Cada día aumentan más las calamidades que padece el pueblo trabajador, tales como el hambre, enfermedades y otros males. Cada día es mayor la cantidad de personas que se manifiesta contra el sistema, algunas sin tener todavía claridad sobre los hechos, ni qué hacer para seguir viviendo. A pesar de no estar claro como terminará esta saga, sería muy extraño que una humanidad que supo caminar hasta aquí no supiera cómo dar el último paso en dirección a su liberación.

Notas:
1) La llamada doctrina del shock fue aplicada por la dictadura de Pinochet y, enseguida, adoptada también por otros gobiernos en todo el mundo.
2) El reverendo Jesse Jackson fue candidato a la Presidencia de EEUU en 1988.

Sergio Bacchi, ingeniero brasilero residente en Chile, autor de La crisis final del capitalismo, Ernesto Carmona Editor, Santiago, Chile, junio 2008.


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Guerra abierta en Gaza: La estrategia israelí para terminar con Hamás


Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

¿Se trata sólo de una venganza por los ataques de misiles artesanales como respuesta del bloqueo y de los asesinatos y ataques del ejército israelí o se trata de una operación más profunda que tendría como objetivo militar destruir de una vez por todas, la milicia de Hamás? Más bien creo que todo apunta a esto último. Si bien es cierto, hay una duda grande sobre el paso siguiente en la operación israelita, eso es parte de una estrategia de aproximación indirecta.

¿Cuál sería esta? Engañar a la milicia de Hamás sobre cual sería ese objetivo: que los ataques quedarán sólo en esa fase, la fase de bombardeo y destrucción del máximo de los medios y de los combatientes de Hamás y después sólo habrá un ataque terrestre a objetivo limitado. Esta primera fase, constituye la fase de ablandamiento y además de los objetivos militares, busca el objetivo psicológico de reducir el espíritu de lucha, pero eso creo que no va a resultar. Hamás luchará hasta el último y seguramente, mucha gente que simpatiza con Fatah se integrará a los combates contra los sionistas.

Al parecer, después de realizada la gran concentración de tropas y armas rodeando a la franja de Gaza, el paso siguiente va a ser la ofensiva terrestre desde diferentes direcciones tratando de acorralar a la milicia e impedir que esta se retire más allá de la franja. Para poder cumplir con este último objetivo ha sido necesario contar con el beneplácito de Mubarack, o al menos, su neutralidad, aunque sea por medio de un acuerdo secreto, cosa que pudo haber ocurrido hace algunos días con la visita a El Cairo de la representante del gobierno israelí que últimamente se ha pronunciado duramente sobre las bajas civiles, sobre todo de niños, que para ella son explicables en razón a un objetivo mayor: una “paz” romana. Para cumplir con ese propósito una fuerza israelí tendrá que desplazarse hasta la frontera entre Egipto y Gaza para impedir la llegada de refuerzos y la retirada posible de combatientes. Otra operará desde el norte para empujar a la resistencia hacia la ciudad de Gaza y probablemente conjuntamente con ello otra fuerza podría operar desde el oriente hacia el sur de la ciudad de Gaza. La concentración de tropas dice ya cuál es la verdadera intención de los judíos. Mientras tanto las calles de la ciudad están prácticamente desiertas. Los ataques aéreos se producen también contra los civiles y contra los automóviles que trasladan heridos hacia el hospital. Escenas terribles se producen en la morgue, hasta ahora repleta de cadáveres. Mujeres desesperadas buscando a sus hijos y a sus maridos, llamándolos a gritos desgarradores: es la desesperación llevada a los extremos infernales. La calle de la morgue llena de cadáveres que no han podido ingresar por no haber espacio, a pesar de que muchos cadáveres han sido retirados para darles un sepelio apresurado.

¿Está consciente Abbás del propósito de Israel? ¿Llegó a algún acuerdo con Mubarack en su visita reciente a El Cairo? Es sintomático y sospechoso que esta ofensiva se produzca precisamente después de las visitas a Egipto de Abbás y de la representante del gobierno judío. ¿Existe algún contubernio entre ellos? Aparentemente no lo habría y resulta difícil imaginárselo, pero los intereses particulares a veces son más fuertes que los nacionales cuando se trata de las clases que usufructúan de privilegios y del poder o cuotas de poder. En todo caso ya Ehud Barak, el ministro de defensa israelí ya había manifestado que su país se encuentra en una guerra sin cuartel contra el movimiento islámico Hamás. Esta declaración ocurre precisamente en el cuarto día de la fase de ablandamiento en la cuál la fuerza aérea ha atacado ya cientos de veces.

Naturalmente que siendo el Estado de Israel el más fuerte en esa región, desde el punto de vista militar, poseen una tecnología de punta que le permite hacer un daño muchísimo mayor que lo que pueden hacer los misiles caseros de Hamás. En contra de los palestinos está también la pequeñez del territorio, lo que les impide maniobrar y sólo les queda aferrarse al terreno y no concentrarse demasiado porque el daño sería mayor, sobre todo porque carecen hasta de la defensa más elemental contra los ataques aéreos.

Hasta aquí la reacción del mundo árabe ha sido muy tibia y no ha pasado de algunas declaraciones de condena y nada más. Típico de la acción tolerante que trata de sacarse de encima cualquier obligación hacia los verdaderamente necesitados y que son las víctimas de la ocupación de su territorio. La unión con USA es para ellos más importante y además le temen al renacimiento de los movimientos islamistas, sobre todo que esos gobiernos (como el jordano y el egipcio) son gobiernos corruptos que no cuentan con un verdadero respaldo popular. El “presidente” Mubarack se mantiene en el gobierno gracias a elecciones fraudulentas y protegido por sus fuerzas represivas. En tanto que el nuevo presidente norteamericano no ha abierto la boca, como si nada estuviese ocurriendo allí. La prensa occidental, sobre todo la más allegada a USA y a Israel se pronuncia culpando a Hamás de lo ocurrido. Nadie de ellos dice la verdad: en este año son cientos los palestinos asesinados por los israelitas. Razón más que suficiente para lanzar algunos misiles caseros que en su mayoría no producen daño alguno. El cinismo de los norteamericanos sigue como siempre: dicen que Hamás debe detener sus ataques terroristas si desean jugar un papel importante en el futuro del pueblo palestino. Nada dice el gobierno norteamericano de la masacre de palestinos, tampoco se acuerdan del sueñito que tuvo Bush de dos Estados antes del fin del año 2008. Como lo dije en su tiempo: Annapolis era sólo un show para los aliados de Oriente Medio y para el público alienado con la cultura norteamericana.

Egipto ha abierto el paso fronterizo de Rafah, pero sólo permite el paso de ayuda humanitaria y la salida de heridos, y lo más probable es que apenas se inicie la operación terrestre, este paso será cerrado y será controlado por fuerzas militares egipcias, al mismo tiempo que por territorio palestino será ocupado y controlado por el ejército sionista.

En Gaza se juegan los palestinos el futuro de un posible Estado Palestino. La destrucción de Hamás y la nueva ocupación de Gaza, alejan por muchos decenios la posibilidad de ese Estado. Debiera preocupar eso a Fatah, ya que ellos son responsables por su ambición y su alineamiento político, de la debilidad del movimiento palestino. Ahora bien, ¿es posible que Hamás desaparezca del todo? No lo veo posible. El movimiento Hamás es parte ya del pueblo palestino y su lucha continuará a pesar del revés militar. La guerra no es ninguna solución al problema palestino, no al menos para Israel. La ocupación debe terminar y para eso es necesario que los sionistas dejen de lado sus ambiciones del Gran Israel, que USA tenga un cambio de su geopolítica y que el pueblo palestino cierre filas alrededor de Hamás, por cuanto Fatah ya no es una alternativa viable, su tiempo pasó ya.

Foto: Soldados israelíes acarrean municiones para un puesto de artillería cerca de la frontera con Gaza. / Autor: Guo Lei - XINHUA

Ver también:
- Nuevas masacres en Gaza y la bancarrota política de la ANP


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México: Sorteando la crisis

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

Tiempos difíciles estos que transcurren. Una vez más, el decadente capitalismo salvaje ha puesto en grave peligro las estructuras económicas que rigen este mundo tan materializado. Los bancos están todos quebrados porque quisieron ganar mucho más dinero del que era realmente posible.

Las corporaciones, como las automotrices estadounidenses, igualmente están quebradas, tanto porque quisieron sobreproducir para ganar más, como porque debían de pagarles a los banqueros el capital que les pidieron justamente para aumentar ilógicamente la producción (finalmente no se puede exigir a la sociedad, por muy de consumo que sea, que compre todo lo que los fabricantes produzcan). Los grandes comerciantes (como Wal-mart, por ejemplo), también están siendo afectados debido que ya no venden igual que de costumbre (ver mi artículo por Internet: “El convenenciero capitalismo salvaje)… y por si todo eso fuera poco, incluso los gobiernos, gastándose el dinero del pueblo, están yéndose a la quiebra con tal de “rescatar” a los salvajes, explotadores, inmaduros capitalistas, para que sigan haciendo sus buenos negocios. Nunca, como ahora, es tan válida la afirmación marxista de que el Estado es un simple garante y defensor de los intereses de la clase capitalista, por sobre todos los demás.

Y evidentemente, quien resultará más afectada (y de hecho ya lo está siendo), es la clase trabajadora, a quien el gobierno de ninguna manera está auxiliando, como hace con los corruptos barones del dinero, sino que, al contrario, está presionando aún más a obreros, campesinos, empleados, comerciantes en pequeño… con alzas de alimentos, de servicios, de combustibles, de transportes, de impuestos, despidos… todo ello a la par de mantener deprimidos constantemente los salarios de todos, con tal de que el dinero extra que se obtenga de alzas y de sueldos de hambres, vaya directamente a las arcas de aquellos barones del dinero para que, ellos sí, resuelvan sus problemas y salgan avante.

¿Y cómo se trata de sortear la recesión económica, que ya es mundial, en estos días aquí en México? Bueno, pues los que siguen son algunos ejemplos.

El restaurantero

No, en realidad no llega a restaurante. “La casita del chef” no es más que una pequeña fonda en donde su propietario, Juan, un hombre fornido, moreno, de unos 45 años, sirve almuerzos, comidas corridas, tortas, quesadillas… que él mismo cocina. El local está digamos que aceptable, cuenta con seis mesas y aunque Juan no se pule en la limpieza, por lo menos no se ven cucarachas o hay malos olores. El sazón es bueno, “lo mejor del rumbo”, debido a que Juan lleva ya muchos años cocinando. “Mira, pues ya tengo casi doce años en el negocio”. Platica que antes estaba en otro local, pero que le subieron demasiado la renta y por eso se cambió al sitio en donde actualmente conversamos. Aunque está al borde de una muy transitada avenida, Juan platica que no hay muchos clientes, sobre todo porque aun cuando hay algunos negocios cercanos, por los sueldos tan bajos que prevalecen, no mucha gente puede darse la libertad de pagar los 30 pesos, moderado precio, que cuesta la comida corrida que ofrece Juan, consistente en sopa, arroz, guisado, frijoles y postre. Y ya si el comensal desea huevo o plátano en el arroz, son otros cinco pesos, digamos que un “lujo” que pocos podrían darse. “En serio que muchos traen lo exacto, treinta pesos, y ni propina dejan”, comenta, refiriéndose a que las propinas son el salario extra de su único empleado, Roberto, un hombre de unos 35 años, a quien le paga cien pesos por día. “Lo necesito mucho, de verdad, porque no puedo hacer yo todo solo… cuando he estado solo, hasta se me van los clientes porque tardo en servirles. Pero no le puedo pagar más, en serio… muchos piensan que porque luego están las mesas llenas, no siempre, gano mucho dinero, pero no saben cuántos gastos debo de hacer… nada más de lo que necesito para preparar la comida, fácil me estoy gastando de 300 a 400 pesos diarios… así que échale”, declara, también en tono de queja. Dice que cuando bien le va, vende de 40 a 45 comidas, además de tortas o quesadillas que durante el día le va pidiendo la gente, sobre todo aquélla que no puede pagar una comida corrida y debe de contentarse con una quesadilla de diez pesos o una torta de jamón o de huevo de quince pesos… pues aunque parezca difícil de creer, hay personas cuyos magros ingresos les permiten acceder sólo a esas alternativas o, de plano, a llevar de sus hogares sus alimentos. “Más o menos vengo sacando 1200, 1400 pesos por día… pero de allí, como te digo, pago lo que necesito, que la carne, las verduras, el pollo… le pago al mesero, pago la renta, la luz, el gas… fíjate, de puro gas, me gasto un tanque de 20 kilos a la semana, son 210 pesos. Pero cuando hace frío, nada más me dura cinco días, imagínate. Y el agua de garrafón con la que preparo el agua de sabor… de esa me gasto dos garrafones por día, 44 pesos, De luz pago 300 pesos por bimestre… en serio que no está fácil la cosa”. Por el local paga 3200 pesos mensuales y ya está también advertido por el dueño que le subirá 200 pesos el año entrante. Así que, estima Juan, le quedan unos 500, 600 pesos libres por día y de eso todavía debe de pagar impuestos (230 pesos, como “cuota fija”, pues se le considera pequeño contribuyente), además de los 300 pesos que le cobra el contador por hacerle la declaración mensual. “¡Pero es un abuso eso… ahorita ya hasta voy atrasado, a ver si no me cobran multa, pero es que el gobierno no ve todo lo que te debes de fregar para medio irla llevando!”, reclama. Lo que le sobra es el dinero que requiere para mantener a su familia actual: su segunda esposa y los cuatro hijos que tiene con ella, el mayor, un niño de diez años y la menor, una nena de apenas dos años de edad. “Los hijos de mi primera esposa, pues ya están grandes, tienen 26 y 24 años, así que ya ni me preocupo de ellos, pero a veces les doy algo de dinero, sobre todo en su cumpleaños. Pero con mis hijos de mi segunda esposa, me las veo negras, imagínate, todos chicos, apenas voy empezando, como quien dice”. Su esposa es ama de casa y tienen la suerte de vivir en la casa de los padres de ella. “Sí, mis suegros nos dejaron hacernos un departamentito arriba de su casa… es lo bueno, que no pago renta… no, si tuviera que pagar dos rentas, la verdad que no la haría… de veras que está bien difícil. Luego me dice mi empleado que le suba el sueldo, pero le digo que no la muele, que no le puedo dar más, que vea cuánto me gasto”. Dice que un día le dijo a Roberto que si quería fuera a ver si se conseguía un trabajo mejor. El hombre fue a Wal-mart (esas cadenas de tiendas norteamericanas, famosas por los sueldos de hambre y la sobreexplotación a la que someten a sus empleados) y le dijeron que sí había trabajo como acomodador de mercancía, con un salario de 500 pesos semanales, o sea, ni 72 pesos diarios, menos de los cien pesos que le da Juan, además de que por propinas, Roberto se gana otros 50, 60 pesos diarios. Ante eso, mejor decidió seguir con Juan. “Yo por eso, cuando Roberto se va a entregar comidas, le digo a la gente que le dé su propinita, porque luego le dan exacto y pues no se vale, porque él tiene que irse hasta donde están a dejarles la comida y luego ir por los trastes… pero eso la gente no lo ve”. Sí, y si de esas propinas Roberto saca casi la mitad aparte de los cien pesos que Juan le da, se comprende por qué son tan importantes las propinas para él. “A mi esposa le doy mil pesos a la semana para su gasto y échale todos los gastos de los niños, que la escuela, que la ropa, que los pañales de la nena, que se me enferman… apenas si la libro con lo que gano aquí. Antes de verdad que hasta buena vida me daba, me iba de vacaciones seguido, iba a comer a buenos restaurantes, iba a bares… ahora no, llego a mi casa y me la paso viendo la televisión”. Dice que procura comprar todas las verduras que necesita en un tianguis cercano a su casa, la que está ubicada en ciudad Netzahualcoyotl, uno de los municipios mexiquenses más densamente poblados, con un marcado índice de pobreza, altos niveles de delincuencia y creciente conflictividad social, conurbado ya con la ciudad de México. “Me gasto como 400 pesos para toda la semana”, agrega. El pollo y la carne los compra en establecimientos en que, por conocido, le dan precios un poco más bajos.

Explica Juan que la mayor parte de sus comensales son fijos, así que por lo menos tiene aseguradas ventas mínimas con ellos. “Mira, pues casi todos mis clientes son fijos, vienen todos los días… de repente uno que otro diferente llega… y pues debes de cuidarlos. No les puedo subir mucho la comida, por ejemplo, porque si lo hago, protestan y ya no vienen… hace poco daba la comida a 29 pesos… y le subí un peso, ya la doy a treinta, pero hubieras visto que luego luego me reclamaron, que por qué, que a ellos no les suben el sueldo… como te digo, no se ponen a ver que todo está subiendo… el arroz ya me sale en trece, catorce pesos el kilo, y me llevo dos kilos y medio, tres… la carne, la verdura… las tortillas, ya ves cuánto ha subido el kilo”, se queja. Aclara que antes, hace doce años que comenzó, se gastaba para toda la semana 1000 pesos de alimentos y que le iba muy bien. “No, si entonces, sí me vendía cien o más comidas al día… a las tres de la tarde, en serio, ya no tenía nada… ahora, son las seis, las siete, y todavía puedes encontrar comida o tortas”. Cuenta que antes de dedicarse a lo de las comidas era mesero. “Sí, hasta de mesero antes te iba muy bien. Yo trabajaba en un local que estaba en la calle de Ayuntamiento y Bucareli, que era un restaurante en donde tocaban grupos cubanos o tropicales. Le decían ‘papá Jesús’. Y en ese entonces, te estoy hablando de hace 14, 15 años, me ganaba hasta 250 pesos diarios, entre sueldo y propinas… ¡no… ése sí que era mucho dinero, en serio!”. A pesar de todo, Juan se ve contento. “Me gusta mucho cocinar y más cuando la gente te dice que está buena la comida… pues más gusto te da”. Cuestionado sobre si considera que seguirá en ese negocio mucho tiempo, contesta que eso depende del dueño del local, pues “estás al capricho del dueño… a lo mejor un día ya te pide el local porque piensa que te va muy bien y él quiere poner también una fonda… o de plano te sube mucho la renta y ya no puedes pagarla… aquí ya llevo dos años y pues hasta ahorita no he tenido problemas… a ver si no pasa otra cosa, porque mientras el local no sea tuyo, no estás seguro”, concluye. Le agradezco la entrevista y la sabrosa comida que ingerí. Sí, pienso, es el problema de estar a merced de la caprichosa naturaleza humana.

El mecánico

Como muchos otros, Martín es el típico mecánico de banqueta, de aquéllos cuyo “taller” es un local al borde de la carpeta pedestre. Ubicado sobre la conflictiva avenida Ignacio Zaragoza, ahora se le complica más a Martín, de mediana estatura, de unos 36 años, ejercer su oficio debido a que el al “diligente” gobierno de la ciudad de México se le ocurrió, casi a finales de año, cuando la actividad popular y comercial suele incrementarse, arreglar las banquetas, así que el lugar parece una verdadera zona de guerra, toda bombardeada y hecha pedazos de concreto diseminados aquí y allá, revueltos con tierra y arena sueltas y raíces de los pobres árboles que allí existen (muchos de los cuales seguramente morirán al ser expuestas tales raíces)… ¡un verdadero caos vial y peatonal! El gesto de Martín es de enojo cuando le pregunto cómo le afectan esas inseguras y mal planeadas obras. “¡No, pues fíjate que les tuve que decir a esos cuates que me quitaran todo el cascajo de enfrente, que porque si no, no iba a poder trabajar!”, cuenta que protestó, y con toda razón, pues unos mal encarados tipos que se dicen trabajar para “servicios públicos” – una obscura denominación de la burocracia citadina, cuya finalidad es, supuestamente, coordinar y/o prohibir todas aquellas actividades que tengan lugar en la así llamada vía pública –, pasan por su “mordida” semanal, cien pesos, para “permitirle” a Martín trabajar en la calle – lo que, por reglamento, está prohibido – y que no tenga “problemas” con la autoridad. “¡Les dije que yo les pagaba a esos cuates para que me dejen chambear y que así no iba a poder trabajar ni a pagarles!”, exigió. Y ya fue que los albañiles le despejaron algo el lugar. Al otro día, un trascabo fue a recoger el cascajo y libró el frente del “taller”, pero las banquetas siguen sin hacerse y todo es un polvaredón que le sigue dificultando sus tareas a Martín (por cierto que en una muestra de mal planeadora, negligente prepotencia de la perredista delegación Venustiano Carranza, en donde había banquetas, aún en buen estado, actualmente sólo hay montones de tierra suelta – que están ocasionando enfermedades respiratorias –, cascajo y peligrosas zanjas, las que ya han provocado un sinfín de accidentes, como el de una chica que cayó en una y se rompió un brazo. La compañía constructora dice que las autoridades de la delegación salieron de vacaciones y no le pagaron, así que no tiene presupuesto para seguir con la obra, ni para pagar a sus trabajadores. Todo porque en sus prisas por gastarse el presupuesto del 2008 dichas autoridades autorizaron, irresponsablemente, obras que no están ni a medias y que constituyen un serio riesgo de salud y seguridad peatonal y vial). Un improvisado atril metálico muestra botes vacíos de lubricantes, así como un letrero de “Mecánico: ajuste de frenos $20 pesos”. “Antes, cobraba 10 pesos, pero todo está subiendo, en serio, ya no me salía. Yo empecé haciendo cambios de aceite, pero le ganas muy poco, dos, tres pesos por litro… o cuatro, al que más le ganas, no es negocio, pero debo de tenerlo, para que atraigas a los clientes, si no, ni se paran”. Por ello mismo, en los cinco años que lleva allí, ha diversificado sus actividades. Cambia el “clutch”, juntas, repara cajas, cambia balatas y tambores de frenos, revisa suspensión… todo cuanto pueda hacer entre las nueve de la mañana, que abre, y las ocho de la noche, que se supone que cierra. “Aunque a veces me dan aquí las once, doce de la noche, arreglando un carro”. Y es así porque no tiene dónde guardar los autos que repara. “No los puedo dejar en la calle, no, cómo crees, no se podría, se los robarían o no sé”. Y sólo si es una reparación que lleve días, Martín queda de acuerdo con el dueño en desarmar el auto frente a su taller y guardarlo en la casa de aquél. Dice que ahora que está tan mal la cosa, a veces 60, 70 pesos obtiene en todo el día. “Mira, gracias a Dios, nunca me voy sin nada, pero por lo menos, para que me salga, me debo de sacar unos 300 o 400 pesos por día… y luego pasan varios días en que nada más me voy con 70, 100 pesos… aunque luego ya me repongo y tengo un día bueno, cuando cambio clutchs o frenos, y ya me quedan 1000 pesos… y ya con eso, pues compenso los días flojos”. Pero no es fácil su trabajo, pues además de lidiar con la grasa y la suciedad de los motores y las piezas mecánicas, Martín también debe de vérselas con sus clientes, la mayoría de los cuales son taxistas, peseros o microbuseros. “En serio que esos cuates son redifíciles, casi quieren regaladas las reparaciones y luego ni te pagan”. Platica que muchos, a pesar de haber convenido el costo de la reparación desde el principio, al final, le salen con que sólo tienen tanto y que no le pueden pagar todo o, de plano, que no tienen dinero. “¿Y qué haces?”, pregunto, perplejo. “Ah… pues les busco a ver qué traen, que herramientas, que celulares, que gatos, que relojes… y me quedo con eso y no se los devuelvo hasta que me paguen… ¿¡pero me creerás que la mayoría me dejan aquí sus chácharas… se hacen güeyes y no vuelven a pasar!?… y a’i me tienes, vendiendo todas esas mugres”. Increíble, razono, que, por lo que me cuenta, esas personas prefieran dejar por deudas de 50, 100 pesos, objetos que valen tres, cuatro veces más. Me pregunto si será a causa de la crisis económica o de una creciente indolencia social que se está provocando entre la gente una especie de apática indiferencia que, incluso, los hace desinteresarse hasta en los objetos materiales de los que se valen para sus labores. “Por ejemplo, un cuate de un microbús, una vez vino para que le cambiara la banda. Le dije que le iba a cobrar 50 pesos y aceptó. Y ya luego llegó y el muy cínico, a la hora de pagar, me dijo que se había echado una torta y un refresco y que ya no tenía dinero… ¿¡cómo ves!?... y que como no tenía nada, que me cobro a lo chino y que le quito un espejo… y nunca regresó… mejor vendí esa madre en cien pesos. Otro día, a otro tipo de un microbús, le cambié un balero… a mí ya me daba flojera, pues era sábado, bien tarde, y lloviendo, pero como me insistió tanto, le dije que le iba a cobrar 500 pesos, a ver si se iba. Pero me dijo que sí y se fue a comprar el balero. Luego, me dejó arreglando el camión. Y ya al rato que regresa, cuando había terminado, y que me dice que ni me había tardado, que había estado refácil… y al cobrarle, que me dice que nada más tenía 200 pesos. No, pues que me encabrono, y que me dice que no tenía nada, que le buscara, pero que le busco y que le encuentro su caja de herramientas y su gato y que me los quedo. Y ya me dijo que le había cobrado muy caro y la manga, pero yo le contesté que habíamos quedado en ese precio, que para qué había aceptado. Y no, que lo iba a dejar sin herramientas, que qué tal si se le descomponía el camión… pero no le regresé nada. Le dije que no había problema, que lo esperaba al otro día con los 300 pesos que me había quedado a deber… ¿¡y me creerás que tampoco volvió a pasar ese cabrón!? ¡En serio que sus herramientas y su gato valían como mil pesos, pero se hizo güey y nada, no volvió a pasar!”. Como dije arriba, crisis, indolencia o una combinación de ambas, quizá provoquen ese tipo de comportamiento tan dejado, tan “me vale madres perder las herramientas”. Pero también, el que se rehúsen a pagarle a Martín por sus servicios, me hace reflexionar que tal vez dicha combinación – crisis e indolencia, agregando, además, un pernicioso materialismo y un deplorable individualismo de “sálvese quien pueda”, el cual nos está deshumanizando cada día más y más – esté generando una inconciente prepotencia social, la que lleva a ese tipo de comportamientos, con tal de violar las normas legales o sociales establecidas. Si, la intención “me voy a fregar a este cuate y no le voy a pagar”, sería algo como el equivalente a pasarse un alto, insultar a un policía, tirar basura en la vía pública, no dar el cambio completo, no despachar los kilogramos correctos de producto, robar en el trabajo… así. La crisis, pues, está acentuando más profundamente el coraje y las frustraciones sociales que harán reclamar a casi todos “¡tanto que me friego, no me he hecho rico y ni comer y ni vivir bien puedo!”. Y por ello, la primera oportunidad que haya para desquitarse, será aprovechada. Esta deleznable conducta, por supuesto, se dará menos entre la gente cuyos esenciales valores humanos son la solidaridad, la compasión, la sensibilidad ante el dolor ajeno… en fin, todos aquellos valores que nada tienen que ver con el creciente materialismo e individualismo. Pero esta clase de personas cada vez es menor. En general, lo que prevalecen son los egoísmos fútiles y la ley de la selva de “sálvese quien pueda”.

Martín me sigue platicando sus problemas. Dice que por el local paga $3000 pesos mensuales, que por la luz, absurdo, paga $1500 pesos bimestrales, “¡oye, pero esos cuates de la luz se pasan, porque yo nada más tengo dos lámparas y ya, ni tele, ni nada, dicen que porque como es comercial, por eso pago todo eso!”. Seguramente si su contrato fuera doméstico, no pagaría más de 150 pesos cada dos meses. Pero así son las consideraciones de los agobiantes pagos por servicios, injustos muchos de ellos, que imperan en esta ciudad. “El agua la paga el dueño”, dice, aclarando que aquél desembolsa 900 pesos, también bimestrales, “pero es mucho, fíjate, yo nada más me lavo las manos y lo del excusado, ni me baño aquí, ni nada… es un robo también eso”. Sí, porque el agua la considera también el burocratismo citadino “comercial”, “agua para lucro”, y por eso igualmente se paga muy cara. Por lo que nos dice, si Martín pagara sólo por el agua que realmente gasta, no montaría la cuenta a más de 100 pesos cada dos meses. Además, el dueño también debe de pagar otros 200 pesos mensuales por el “uso de la bomba del agua”, ya que como el local es parte de un conjunto de condominios, la administradora así lo ha establecido. “Yo también le he reclamado a esa señora que yo casi ni uso el agua, que por qué cobra tanto, pero dice que ni modo, que por el régimen de condominios así debe de ser… imagínate, a todos los inquilinos les cobra eso…¡cuánto dinero se ha de sacar al mes!”. Y si ya tantos gastos resultan onerosos, todavía debe de pagar Martín impuestos. Para no tener tantas complicaciones, está en el régimen de “pequeño contribuyente”, cuya única ventaja es que se le aplica una cuota fija de 230 pesos mensuales. “Pero yo no puedo dar factura si me la piden”, aclara, así que algunos clientes, incapaz de darles Martín una comprobación de los gastos hechos por reparaciones, no pueden aceptar su trabajo. “Aunque, como te digo, casi todos mis clientes son taxistas o peseros, que tampoco necesitan facturas”. Dice que de todos modos es un problema lo del pago de impuestos, pues los contadores abusan por su labor contable, cobrándole ¡350 pesos por la declaración mensual! Eso es más de lo que Martín paga por la cuota fija. “No, si ya mejor voy a ir a un curso al SAT (el organismo tributario encargado de cobrar los impuestos) para aprender a hacer eso y quitarme de ese gasto, es mucho”. Y apenas si sale con los gastos. “Mira, ahorita, libres de todos los gastos, me quedan como 700 pesos a la semana… ¿a ver, dime, qué se puede hacer con eso?, nada, en serio”, exclama, molesto. Tiene la ventaja de que vive en la casa de sus padres, con su mujer y sus dos hijos, uno de 9 y otro de 13 años, así que no paga renta. Tampoco paga empleados, pues su mujer, además de abnegada ama de casa y madre, es diligente “chalana de mecánico”. “No, vieras cómo me ayuda mi mujer, que saca el aceite, que desarma una pieza, que me va a comprar refacciones…”, dice Martín. Aunado a todos sus problemas, tiene ahora la carga de que el dueño del local le quiere aumentar 400 pesos para el año entrante. “¡No, si ya le dije que eso no, que ni crea que la chamba es fácil… cree que porque a veces me ve aquí con dos, tres carros, me hincho de dinero, pero no, no ve lo de los impuestos, lo de la luz, lo de las mordidas, lo de que no me quieren pagar… no, en serio que está cabrón… y ya ves que dicen que para el año que entra va a estar peor!”, exclama Martín, entre molesto y resignado. “¿Y no piensas cambiar de giro?”, pregunto. “Pues no… porque eso de irte a trabajar a una fábrica a que te paguen 70, 80 pesos diarios… no sale, la verdad… no la haría”. Aclara que estudió la carrera de economía en la UNAM, pero que no terminó porque se casó y tuvo que enfrentar los gastos de su mujer, embarazada ya. “No… yo voy a seguir aquí de mecánico… es lo que sé hacer, es lo que me gusta y… pues así me gano la vida… ¿me entiendes?”

El talachero

Pedro acaba de cambiarse de local, pues en el anterior le habían subido la renta demasiado. En el que ahora trabaja paga 1800 pesos. Su ventaja es que está muy cerca de su anterior ubicación, así que sus clientes y quienes soliciten de sus servicios de reparación de llantas, no tienen problema para dar con él. Su negocio no tiene nombre. Sólo un tripié metálico que indica “Talachas” es suficiente para que los conductores con problemas en sus neumáticos se orillen y “accedan” a su taller, igualmente situado en la calle, como el del mecánico que arriba refiero. “Por revisar la llanta cobro diez pesos y ya si hay que parcharla, pues son treinta pesos, llanta chica, o sesenta pesos, llanta de camión”. Su trabajo es pesado, pues, por ejemplo, para que se gane diez pesos, Pedro debe de aflojar los birlos, subir el auto con el gato, sacar la llanta y revisarla sumergiéndola en un depósito de agua, en donde si hay alguna fuga, es denunciada por el burbujeo que el aire escapándose producirá entre el líquido. Es más duro el trabajo cuando se trata de camiones, pues las llantas son más pesadas y más difíciles de maniobrar. Por las mañanas le ayuda su padre, un hombre de unos 70 años, quien a pesar de su avanzada edad, debe de seguir trabajando allí, porque comenta que, como trabaja por su cuenta, cuando ya no pueda hacerlo, pues no podrá mantenerse. “¿Y sus hijos, no lo ayudan?”, pregunto. “Ay, señor… pus ellos tienen sus familias, sus hijos… ni modo que a estas alturas también me estén manteniendo”, contesta, resignado. No me parece apropiada su respuesta, pues de vivir en un sistema social justo, así como los padres nunca dejan de ver por sus hijos, éstos deberían de ver siempre por el bienestar de sus progenitores, sobre todo cuando éstos pasan a la tercera edad y son incapaces, muchas veces, de mantenerse por sí mismos. Pero más bien parece que nos conducimos por la ley de la jungla, según la cual los miembros más viejos y débiles de una especie simplemente son abandonados para que mueran. ¡Vaya mundo en el que coexistimos! Pedro sólo sonríe ante el comentario de su padre. “Yo le digo a mi papá que ya no trabaje, que frijoles no le han de faltar… pero él quiere seguir aquí, chambiando”. Dice que paga 600 pesos de luz cada dos meses, además del material que debe de comprar para hacer sus reparaciones, como pegamento, parches, cámaras. Y, como todos, igualmente debe de pagar impuestos cada mes. También está en el régimen de pequeño contribuyente, pagando 230 pesos mensuales, más el contador, el que le cobra 300 pesos. “¡Pinche gobierno, no se pone a pensar todos los gastos que tenemos… y el contador aparte, pero es que la neta soy muy malo para los números, por eso tengo que pagarlo también, pero es otro gasto. Dice que procura llevar siempre su comida, pues no le saldría comer diario por allí, pues mínimo se gastaría 40, 50 pesos por día. “Y ahorita está reflojo esto, en serio, luego me caen 60, 70 pesos nada más. Y ya en días buenos, que una talacha pa’ un camión o dos, ya me gano 200, 250 pesos… pero eso es raro”. Dice que seguirá en eso de la reparación de llantas hasta que pueda. “No, es que irse a trabajar de otra cosa, pues no… yo ya me acostumbré a que llego cuando quiero, nadie me manda… y pus es lo que sé hacer… pero en serio que está reduro… ¡y dicen que se va a poner peor!”

El aguador

Ignacio tiene 75 años de edad, pero a pesar de eso, el hombre está delgado, muy fuerte, correoso y con la suficiente constitución física como para seguir cargando los pesados garrafones de agua y llevarlos a donde la gente le indique. Su arrugado, muy quemado rostro, denota toda una vida de trabajo y penurias que un empleo que apenas si le permite sobrevivir, sobre todo ahora, le ha provocado. Se gana siete pesos por garrafón, cantidad no sencilla de obtener, pues debe de acudir al depósito por los envases, algunos plásticos, otros, de vidrio, cargarlos en una especie de diablito adaptado con seis celdas para seis garrafones, ir pregonando calle por calle “¡Aguaaaa!” y quizá subir muchas escaleras cuando los hogares que le piden su líquida mercancía están en pisos superiores. Platica que es de Ixmiquilpan, Hidalgo, que por allá tiene unas “tierritas” que ya ni siembra porque no costea ya hacerlo. “No, pus le mete usted más de lo que le gana a la sembrada”, afirma. Dice que desde los treinta años se ha dedicado a vender garrafones de agua purificada, que antes le compraban 80, 100 garrafones por día, especialmente en los meses calurosos. Pero ahora, con tanta competencia (hay muchas marcas de agua purificada), menos gente que consume agua de garrafón (pues prefiere hervir agua de la llave) y el precio del agua purificada muy alto, sus ventas han disminuido bastante. “Y pus hora, con los fríos, menos vendo… ocho, nueve garrafones diarios… y ya, en sábados o domingos, pus me vendo 15, veinte garrafones… a’i, nomás, pa’ irla pasando”, comenta. Así que su salario está en el rango de los 55 y 65 pesos por día o 130, cuando bien le va. A pesar de la precariedad de su labor, Ignacio se ve contento y platica acomedidamente sobre lo que hace. Dice que vive en Azcapotzalco, en una modesta vivienda que rentaba y que logró comprar hace como treinta años, con sus ahorros de aquellos días, cuando le iba bien y vendía muchos garrafones. “No, pus bien baratita la compré… como 3000 pesos en ese entonces pagué por ella”. La zona donde vive es popular, a las afueras de la ciudad (cuando compró su casa, la zona todavía era más pobre, sin servicios, calles sin pavimentar, por eso fue que le dejaron tan barata la casa). Dice que gracias a López Obrador, fue que pudo regularizar su propiedad y sacar sus escrituras. Y también por su avanzada edad, fue que aquél le concedió una pensión monetaria. “¡Uuuyy… pero de todos modos ni le alcanza a uno… ni pa’ comer bien alcanza!”, exclama, aclarando que vive sólo con su mujer, con la que tuvo cuatro hijos, dos mujeres y dos hombres. “Pero ya todos están grandes… ya ellos se mantienen solos”, dice, en justificativo tono. Como no es un trabajo realmente formal, no tiene un sueldo fijo, pues sólo recibe comisión por los garrafones que venda (si no vende o no trabaja, no percibe salario). Tampoco tiene derecho a pensión, ni al seguro social, ni a servicios médicos públicos, ni a ningún tipo de prestación laboral, a pesar de su avanzada edad… su única ventaja es que no paga impuestos (sería demasiado que lo hiciera, considero). “Y pus a’i le seguimos… a ver hasta cuándo Dios quiere”. Sí, valga esa religiosa encomienda para que Ignacio todavía pueda vivir trabajando muchos años, pienso.

La locataria

Sara tiene 32 años, estudió la carrera de matemáticas en la UNAM, la que terminó hace ocho años, pero aún no ha podido titularse. “Es que desde que salí de la escuela, me puse a trabajar y la verdad no he tenido tiempo de hacer mi tesis”, se justifica. Estuvo trabajando en la Universidad Pedagógica, en el departamento de informática por algunos años, hasta que llegaron nuevas autoridades y removieron a todo el personal. Luego se dedicó a dar algunas clases de matemáticas en la facultad de ciencias exactas de la UNAM, pero tuvo algunos problemas con su jefe inmediato, así que también dejó eso. Hace unos meses logró conseguir trabajo en una empresa que supuestamente se dedica a la localización espacial y ubicación de barcos, para que puedan ser hallados en caso de naufragio o secuestro. Allí estuvo cuatro meses. Le encomendaron que desarrollara un programa para facilitar la ubicación que realizan los aparatos que la empresa usa, pero cuando lo terminó, le dijeron que ya no tenían trabajo. La liquidaron, dándole un mes de salario y su parte correspondiente de aguinaldo, todo lo cual montó alrededor de diez mil pesos, que se le fueron en un santiamén. “Te acostumbras a gastarte el sueldo casi luego luego”, dice. Y desde entonces, no ha podido conseguirse otro empleo. Pero para su, digamos, fortuna, tiene una forma alternativa de percibir modestos ingresos. La casa en donde vive, que comparte sólo con su madre, ubicada por el rumbo de Ecatepec (popular zona al nororiente de la ciudad de México), es de dos plantas. En la baja, hay tres locales que Sara renta desde hace años. “Sí, desde que mi papá construyó la casa, pensó en hacer locales para renta, y la verdad que sí te ayudan”, comenta. Son tres. Uno lo tiene rentado a unos tapiceros, otro es una tienda y uno más es de reparación de llantas. Por los dos primeros cobra 2500 pesos por cada uno y dos mil por el tercero, así que percibe 7000 pesos al mes. “Pero, fíjate, de eso yo debo de pagar agua, gastos de mi casa, la comida para mi madre y yo… y ahorita que no tengo empleo, ese es mi único ingreso, y la verdad que no me alcanza, ya estoy bien endrogada de tanto que he pedido prestado a mis amigos”. Por si fueran pocos sus problemas, Sara debe de pagar impuestos, pues tiene debidamente registrados los locales ante la Secretaría de Hacienda. “Es que si no lo haces así, además de que te pueden caer los inspectores por estar rentando de ilegal, y puedes hasta pagar más por mordidas, es mucho más difícil que saques a tus inquilinos cuando ya no te puedan pagar la renta o cuando ya no los quieras por problemas. Así, yo les hago un contrato anual y no hay forma de que hagan antigüedad o se quieran pasar de listos”. Sin embargo, el estar legalizada tiene sus fuertes complicaciones. Una de ellas es que Sara está considerada en Hacienda en el régimen de “empresaria”. “¡Imagínate, ya hasta me creo Carlos Slim!”, bromea, aclarando que casi está al nivel del hombre más rico de México. Por lo mismo, su contabilidad es sumamente complicada, la que, para su fortuna, aprendió desde hace algunos años a llevar por su cuenta. Pero si se atrasa, de inmediato la multan con 1500 pesos, más lo que de todos modos deba de pagar por los impuestos. “¡No podría pagar los 600 pesos que me cobraría un contador abusivo, no, por eso, aunque me lleva mucho tiempo, prefiero hacer yo sola mi contabilidad!”, exclama. Además, ahora que se incorporó un nuevo, más oneroso impuesto (el famoso IETU, con el que los mal administradores panistas han pretendido lograr una “equidad” impositiva, pero que lo único que ha provocado es mayores trámites burocráticos y una injustificada elevación de impuestos sobre todo para los sectores más bajos de la población. Muchos de los pequeños y medianos contribuyentes, como Sara, han buscado ampararse ante tan injusto, complicado, castigador impuesto), Sara dice que debe de pagar más. “Mira, yo antes, por año, cuando hacía mi declaración, debía de pagar unos cinco mil pesos, cuando mucho, aparte de lo que pago por mes, que era lo del impuesto sobre la renta. Ahora son entre quince y veinte mil pesos lo que voy a tener que pagar y aparte lo que pagues por mes, porque ahora ya es el impuesto sobre la renta, más el IETU, ¡pero ganando lo mismo, porque mis rentas no he podido subirlas porque se me van los inquilinos! Esas son fregaderas del gobierno”, protesta, muy molesta. Y como están las cosas, dice que no ve por dónde pueda hallar una alternativa económica. Para su desgracia, se le acaban de ir los tapiceros, así que es una renta menos. Y lo que hizo, como el local era muy grande, fue dividirlo en dos, para que así sean cuatro los locales que alquile y pueda ganarse otros 2500, 3000 pesos con la renta extra. “¡Uy, pero me está saliendo muy caro, de verdad, ya me endrogué por aquí y por allá… llevo gastados como 15,000 pesos y no acabo, porque construí una pared y un baño nuevo y remocé los dos locales, los dejé bonitos, para que le gusten a la gente y los rente… ni modo, es un riesgo que estoy corriendo, pero, dime, ¿¡qué otra cosa voy a hacer si no encuentro trabajo!?”. Sí, es cierto lo que dice. Es muy triste que una mujer con preparación, así como ella – y muchos otros, en consecuencia –, tenga un futuro laboral y económico tan incierto.

El ingeniero

José egresó hace más de quince años de la UNAM, de la carrera de ingeniería civil. Sus compromisos laborales de ese entonces, le impidieron titularse, aunque afirma que nunca se ocupó de hacerlo porque siempre tuvo muy buenos empleos, a pesar de no contar con el título. “En realidad no te hace mucha falta, sobre todo si te sabes colocar, pero más bien yo creo que es un pretexto para no contratarte o pagarte menos. Y de todos modos, si eres titulado, te dicen que no tienes experiencia y si tienes experiencia y no eres titulado, es lo mismo. Y si tienes experiencia y estás titulado, pues ya tampoco es garantía de que consigas trabajo”. Justamente en estos días José, a sus 47 años, está sufriendo la escasez de trabajo, y no porque no esté titulado, sino porque, sencillamente, no hay empleo. “No es porque no esté titulado, la verdad. Yo ya tengo mucha experiencia por todos los años que llevo trabajando en la construcción. Yo te puedo supervisar una obra completita, te puedo hacer el diseño, la ruta crítica, cuánto te va a costar, los materiales que vas a necesitar, te manejo programas de diseño… y todo eso, pero es que las constructoras prefieren contratar a chavos recién egresados, para pagarles poco, porque de todos modos, con eso de las computadoras, ahora ya se pueden hacer más fácilmente muchos cálculos. Tomas el archicad (programa de diseño constructivo por computadora), por ejemplo, y te hace el diseño completito de una casa, con vista arquitectónica en tres dimensiones y todo”. Comenta que hasta hace un par de años le iba muy bien, tenía un sueldo de 17 mil pesos mensuales y podía darse algunos lujos, como comer en buenos lugares, comprarse buena ropa, darle buen dinero para el gasto a su madre, con quien vive, llevar a la que era su novia a pasear a distintos lugares. “Pero desde que me quedé sin trabajo, hasta sin novia me quedé”, bromea, aunque considera que debe de haber influido el hecho de que, desde hace medio año que se quedó sin empleo, ya no podía invitarla ni al cine. “Yo creo que se aburrió”. Su último trabajo fue en el estado de Querétaro, en un municipio llamado Juriquillas. Allí, un grupo inmobiliario pretendió erigir un fraccionamiento de lujo, para muy acomodadas personas. Cada departamento costaría dos millones de pesos. Pero, al parecer, la crisis hipotecaria de Estados Unidos – una de las causas principales de la actual debacle económica mundial –, también alcanzó a esos empresarios y el proyecto se vino abajo. “Lo peor es que ya hasta habían vendido algunos… supongo que tendrían que regresarle su dinero a la gente que compró, pero no creo, pues el dinero se iba usando para construir”, dice José. A él, le estaba yendo bien, refiere, pues además de los 17 mil pesos mensuales, le daban viáticos cuando debía de venir al Distrito Federal. Hasta un auto pensaba adquirir debido a los constantes viajes que tenía que hacer a Querétaro para distintos trámites burocráticos. Pero un día le dijeron que el proyecto se suspendía. Le pagaron un mes de salario y ya… desde entonces, José no ha podido encontrar empleo, a pesar de que ha llenado solicitudes y dejado currículos en varias empresas y despachos relacionados con la ingeniería civil y a pesar de que aparentemente en la ciudad de México hay varias obras en construcción, como puentes, línea doce del metro, asfaltado con concreto hidráulico… y otras más. “Lo que pasa es que esas empresas ya tienen todo acaparado y los cálculos estructurales, como te digo, ya son por computadora, basados en estructuras tipo, entonces el trabajo del estructurista cada vez es menos demandado”, explica. Su situación es tan difícil, que todos sus ahorros ya se le fueron en sostenerse estos meses que no ha tenido empleo. Debe ya dos meses de renta y es gracias a la pensión que su madre recibe por pertenecer a la tercera edad y a los préstamos de amigos y de un hermano, que aún puede sobrevivir. “Pero no puedo seguir así… se me acumulan las deudas y tampoco puedo estar pidiendo prestado, además de que si no pago, pues menos me van a prestar”. Le pregunto que si estuviera titulado le ayudaría en algo. “No, eso ya no te sirve de nada… ¿para qué?... gastaría dinero que ni tengo… no… sólo me queda esperar, a ver si me resuelven en algún lado”. “¿Y si no?”, pregunto. José se queda reflexionando por unos segundos. “¿Si no?... pues me meteré de narcotraficante o de secuestrador”, bromea, sarcástico, dejando entrever que su futuro es cada vez más incierto… ¡como el de millones de personas!.

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Ferrocarriles Argentinos, escuálido balance 2008 (Parte I)

Juan Carlos Cena (especial para ARGENPRESS.info)

”Tendremos que arrepentirnos en esta generación,
no tanto de las malas acciones de la gente perversa,
sino del pasmoso silencio de la gente buena".
Martin Luther King.

Me es ineludible destacar, en primer término, en este raquítico balance del año 2008, el lugar que han ocupado la cantidad de anuncios, falacias, embustes exhibidos, afirmando que hubo importantes logros alcanzados sobre la cuestión ferroviaria. Anuncios machacones, modalidad e insistencia casi guebeliana. Toda una política de aturdimiento planificado y metódico.

El anterior gobierno y este, o sea su continuidad, no han diseñado una política de estado sobre el transporte en general, menos sobre el ferrocarril, al contrario, se ha profundizado El Ferrocidio. Eso sí, los anuncios desde el atril fueron numerosos, llenos de tonalidades y variantes, ninguno cumplido. Es para destacar: toda una coherencia sobre la cuestión de los incumplimientos. Diría, una conducta.

Brevísima historia de las proclamas

Una de los primeros pregones fue sobre la revisión de los contratos de concesión de los ferrocarriles. Luego, la mención de la apertura de los talleres de Tafí Viejo. Hecho que ocurrió en la misma ciudad donde están asentados los talleres, sus habitantes recibieron al presidente con una algarabía esperanzada. Se reabría ese establecimiento que supo albergar a más de 5.500 trabajadores, fundado por el Estado Nacional en 1907. Al terminar su discurso, anunciado la medida prometida, dijo con fuerza y salivando las palabras: Para los escépticos que no creen les digo: ¡MINGA! Hasta el día de la fecha el minga no se concretó, deambulan sólo 60 compañeros por sus talleres desmantelados y saqueados.

Tras ellos, los Talleres de Junín, otro gran acto para ilusionarse, zona ferroviaria. Seguido, talleres Los Hornos, en La Plata, la comarca se movilizó, fueron todos a escuchar las nuevas noticias que generarían fuentes de trabajo. Ese día se anotaron de a miles como en los otros talleres para ingresar. Tiempo después los talleres de Campana, éste, sólo se transformó en un museo ferroso y sin presupuesto, en él crecían el abandono, el óxido… y el yuyal.

El último discurso de Néstor Kichner en su campaña electoral sobre la recuperación de los ferrocarriles fue en Cruz del Eje, Córdoba, en ese momento era un candidato exultante.

Luego, ungido presidente, anunció variados y diferentes planes, pero nunca un Proyecto Integral para recuperar los Ferrocarriles Argentinos. Han transcurrido más de cuatro años de anuncios y discursos de distintos tonos. Eso sí, a pesar de las incontinencias verbales, la continuidad de las concesiones ferroviarias no sólo se profundizaron, sino que se eternizan. El desvanecimiento de las promesas electorales fue notable. Percibiendo que las promesas se esfumaban, desde el Mo.Na.Re.FA., afirmamos: la modalidad concesionarista se va a ahondar más que en la década de los años noventa.

Al presentar el PLANIFER-Plan Nacional de Inversiones Ferroviarias, el 18 de febrero del 2004, desde el atril, apuntó: 'Es una decisión irrevocable que la Argentina vuelva a tener un sistema de ferrocarriles al servicio de todos los argentinos'. Más adelante subrayó: ´El tema de los ferrocarriles es central. Cualquier país del mundo que se quiera constituir como nación necesita un sistema de ferrocarriles que funcione, lo más moderno posible´. Plan que proyectaba, para ese año, inversiones realmente significativas de más de 300 millones de pesos.

En ese mismo transcurrir vino la inauguración del Paso de Jama, espacio crucial para el Proyecto de los corredores bioceánicos diseñado por IIRSA, organismo que depende de la CEPAL. Paso que debería ser utilizado para trasladar la soja y las oleaginosas con destino a Asia, que es el mercado cautivo. Luego, ligeramente apareció el anuncio, que luego se repetió, sobre la reestatización del F.C. Belgrano Cargas pregonado por Ricardo Jaime en Tucumán, en el mes de junio del 2005. Explicó en su pregón: que el F.C. Belgrano Cargas se iba a reestatizar. Pero, sutilmente, terminando su proclama manifestó: con Gerenciamiento privado.

El otro anuncio desde el atril, fue el promocionado Plan Nacional de Recuperación y Modernización Ferroviaria que realmente no es un Plan, sino un conjunto de medidas tendientes a remendar anomalías y daños causados, no solucionados, por las empresas concesionarias que no invierten un solo níquel en el mantenimiento de las infraestructuras y menos en seguridad del material tractivo, vías, señales, puentes, pasos a nivel, entre otros asuntos.

Subsiguientemente se proclama el Mega Plan: PLAN FERROVIARIO 2005 a través del Decreto 1683 del 28/12/2005, con un total de inversión programada, para 3 años (2006- 2008), para el servicio interurbano de pasajeros de 5.000 millones de pesos. Además, se prevía 1.000 millones de pesos para el sistema de transporte de cargas y 400 millones de pesos por año para subvencionar a las concesiones y mantener los boletos congelados. Los recursos saldrían, mayoritariamente, de las partidas presupuestarias asignadas al sector y de créditos del BID, Banco Mundial y la Corporación Andina de Fomento.

El 8 de mayo del 2006, el ex presidente informó sobre un llamado a licitación pública nacional e internacional para la construcción del tren de alta velocidad Buenos Aires-Rosario-Córdoba. Esta proclama estuvo enmarcada dentro del Plan Nacional de Recuperación y Modernización Ferroviaria que lleva adelante el Gobierno Nacional.

Tiempos después, vinieron cuentos de soterramientos, muros de contención, más soterramientos desde Tolosa - La Plata. Se inauguraron trenes de doble piso que fracasaron, no circulan más. Apertura de ramales, el Túnel Internacional Mendoza - Las Cuevas, construido e inaugurado por Figueroa Alcorta en 1904, luego, junto con la presidenta Chilena repetían la recontrareinauguración, y otras obritas varias, todas con jugosos presupuestos.

Pero lo más penoso que ocurrió, en este período, es la transferencia al grupo Macri-Chinos, burocracia sindical y otros impresentables del F.C. Belgrano Cargas. Francisco Macri es el hombre al que le quitan la concesión y explotación del Correo Argentino en el marco de un discurso setentista. Más tarde, ese mismo Macri es convocado a la Casa Rosada. El ex presidente Kirchner, con un discurso de los 90, que otrora apoyó y que luego denunciara, que ese período, fue un viaje a los infiernos, le otorga en esa convocatoria noventista, en forma directa, la concesión del F.C. Belgrano Cargas S.A. Don Francisco Macri, sonreía. Todo esto ocurre entre las marañas y escabrosidades del aparato del Estado. Apariencias que pertenecen al sistema capitalista. A pesar de las fragosidades, nada debe ocurrir fuera de ese recuadro. Esas, fueron conductas de comportamiento inmodificables por los diferentes gobiernos.

Sobre la hora, antes de terminar su mandato, el gobierno de Néstor Kirchner, estuvo diseñando un paquete de inversiones faraónicas, remachando en su repetición proyectos como ser: Tren bala a Rosario y Córdoba después a Mar del Plata. Para el primer proyecto se estaba definiendo la ingeniería financiera y que en un mes se firmaría el contrato definitivo con el consorcio liderado por Alstom. Dicen que el monto es de US$ 1.320 millones. Pero, siempre hay un pero, el Club de Paris condiciona el préstamo. Quiere que el F.M.I participe de la operación. El gobierno dice que si en una fecha, por boca de un ministro y que no en otra, por boca de otro ministro. Toda una ¨coherencia¨.

Repito nuevamente: Nuestros gobernantes vende patrias tendrían que recordar a Alexander Pope con su célebre frase:

“El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera.”

¡Cómo nos mintieron, y cómo han mentido al pueblo! ¡Cómo lo han estafado! ¡Cómo nos siguen engañando! También los escribas, lacayos y amanuenses del sistema sostuvieron la mentira sabiendo que era mentira.

El 16 de enero del 2008, la continuadora de su gestión, su esposa Cristina Fernández de K, anuncia nuevamente este desatino nacional que es la construcción del tren de alta velocidad.

El anuncio del llamado a licitación para construir un tren de alta velocidad entre Retiro-Rosario y posteriormente Córdoba es un despropósito a todas luces, es una medida irracional técnica-operativa y económica-política, cuestión que no tiene nada que ver con la racionalidad que se necesita para la recuperación de los ferrocarriles en la Argentina.

Se conoce quien será el operador y sus socios, representantes del consorcio Veloxia, que Alstom lidera e integra junto a la española Isolux y las argentinas IECSA (constructora, esta empresa era de Francisco Macri y se la “vendió a su sobrino”) y EMEPA, especializada en material ferroviario. La empresa IECSA va intervenir en el proyecto del gobierno sobre el soterramiento del F.C. Sarmiento.

Tampoco está hecho el estudio de factibilidad económica del servicio, ni de la obra (estudios de suelos, rellenos de terraplenes, terreno a ocupar, entre otras cosas) como: ¿Cuántos pasajeros debemos transportar para que sea rentable? Digo, porque seguro que iban a ser subsidiados y el que paga ese subsidio, por una mala obra, es el pueblo, el simple ciudadano que ocupa cualquier lugar en el territorio nacional.

Sin caer en el pesimismo y que nos señalen como la máquina de impedir, debemos interrogarnos: pero si no tenemos corriente eléctrica para un humilde rancho ¿como abasteceremos la red de alta velocidad? Porque la verdad, la verdad, pretender tener un tren bala con los ferrocarriles destrozados, es como pretender tener un Roylls Royce o un Mercedes Benz, o una Ferrari estacionados en mi rancho, mientras yo y mi familia andamos descalzos chapaleando en el barro y comiendo sopitas de achuras y salteado.

Lo que no debemos es caer en la discusión bizantina del tren bala no, o el tren bala sí. Sería una distracción. Esa porfía taparía la verdadera naturaleza del problema del transporte en general y el ferrocarril en particular. Más todas las otras necesidades básicas de la sociedad argentina.

Ni tampoco contraponerlo con eso de “El Tren para todos” conducido por todos. Consigna de una vaguedad absoluta, sin compromiso, de escape, electoralista. Porque no se dice si este tren para todos será estatal o privado, mixto o híbrido.

Ni que hablar de la intención, que es casi un hecho, de comprar vagones y locomotoras a China. Y ahora los coches subterráneos por un valor de 850 millones de dólares. Donde papa Macri estampó la firma como cuando le otorgaron el F.C. Belgrano Cargas en sociedad con los chinos. ¨

Me pregunto ¿Y nuestra capacidad instalada? ¿Y nuestra mano de obra calificada que está desocupada, qué? ¿Dónde está el interés nacional?

Sobre el corredor trasandino. La propuesta del consorcio argentino-brasileño-chileno para la licitación del Ferrocarril Trasandino, que uniría Chile y Argentina a través de la Cordillera de Los Andes, no tiene futuro. No hubo una oferta técnica y económica viable, tampoco garantías, por lo que la comisión de evaluación, dadas las condiciones, la declaró desierta. Explicaban que la iniciativa presentada por Casa (Corporación América CASA) sociedad controlada por el empresario argentino Eduardo Eurnekian, dueño de Aeropuertos Argentina 2000, concesionaria de terminales aéreos en el vecino país, era inviable. Ámbito Financiero – Chile 18/12/2007.

Hoy, ya no anuncian, a veces reanuncian. Y si los anuncios son nuevos son casi una burla. Antes de irse la administración K, en el marco de la campaña electoral, inauguraron la puesta en marcha del Tren a las Sierras en Córdoba. Sólo tres estaciones tres, hoy aumentaron otras. Sí, hay que creer, solamente recorrerá tres estaciones en su inauguración. Toda una bufonada. Y una descarnada burla a la ciudadanía.

Veamos las consecuencias de las ausencias de políticas de transporte serias.

Comencemos con los siniestros viales

La realidad nos muestra, sin anuncios ni estridencias, la cantidad de accidentes seguidos de muerte por saturación en las rutas, por la oleada de vehículos que bloquean los accesos a las grandes ciudades en las horas picos de entrada y salida, factor que provoca un colapsamiento cotidiano. Esa saturación a las horas cumbres del ingreso y egreso vehicular, causa accidentes, heridos y muertes, demoras, polución, roturas de carreteras y accesos, estrés, horas perdidas de trabajo, despilfarro de energía y combustibles no renovables, entre otros inconvenientes. Es toda una muestra por la falta de previsión, planificación y organización del transporte en general y del servicio ferroviario en particular, que es en definitiva la de preocuparse por los ciudadanos que van a laborar; es la ausencia de políticas.

Siniestros ferroviarios

Por otro lado, verificamos a través de estudios basados en la experiencia de la accidentologia del transporte ferroviario, que estas investigaciones nos marcan la tendencia del crecimiento de los siniestros ferroviarios, tanto en los trenes suburbanos de pasajeros concesionados, como de carga por falta de mantenimiento preventivo integral, a pesar de los abultados subsidios otorgados a los primeros y los no pagos de cánones en los trenes cargueros.

Debemos señalar que las infraestructuras ferroviarias y viales son cada día más obsoletas, no hay mejoras, cuestión que encarece fletes, pasajes de corta, media y larga distancia, a pesar de los abultados beneficios que les otorga el Gobierno,.

Los accidentes de trenes dejan 1,5 muertes por día. La cantidad de personas arrolladas por trenes totalizaron 1.591 entre 2003 y 2005, lo que representa un promedio de un caso y medio de muertes por día, sólo en los ferrocarriles del área metropolitana (Gran Buenos Aires), concluyó un informe de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), que alertó que "estos hechos resultan traumáticos para los trabajadores ferroviarios".

De acuerdo al análisis, existen "signos que se manifiestan y que se vinculan con el Trastorno de Estrés Postraumático en maquinistas de trenes que han participado en arrollamientos de personas y vehículos".

La muestra sobre la cual trabajaron los investigadores de la SRT estuvo compuesta por 201 trabajadores maquinistas, de los cuales el 47 por ciento son conductores de Diesel; 27 son ayudantes; y 26 son de trenes eléctricos.

Según la información provista por los encuestados, el promedio de edad es de 42 años y el promedio de antigüedad en el trabajo es de 18 años. Todos los entrevistados participaron en al menos un arrollamiento. Antes los maquinistas o conductores trabajaban 8 horas como máximo, luego eran relevados. A la flexibilización laboral hay que sumarle el abuso patronal más la complicidad sindical, que trae como consecuencia el Trastorno de Estrés Postraumático. Todo esto se oculta. Las estadísticas mienten y la mentira se enseñorea.

Coincidiendo con todo lo que venimos señalado desde el Mo.Na.Re.FA Eduardo Mondino, Defensor Pueblo de la Nación, en el marco del 2° Congreso Argentino de Accidentes de Tránsito y 1° Congreso Argentino de Evaluación de Salud y Valoración del Daño Corporal, que se celebró en la ciudad de Mendoza, expuso sobre la Iniciativa Popular "Porque la vida vale" que está impulsando en todo el país y que procura implementar un Plan Integral de Seguridad Vial para contrarrestar el flagelo de siniestros viales que se viene cobrando un promedio de 28 vidas diarias en nuestro país.

El ombudsman Eduardo Mondino señaló que "Argentina ha dejado de ser un país con accidentes para pasar a ser un país con siniestros, por lo que debemos referirnos a la existencia de una verdadera endemia social. Como estos siniestros son el resultado de una sumatoria de factores predeterminados y evitables, se advierte la necesidad de una política de Estado para prevenirlos".

Eduardo Mondino punteó, entre otras cuestiones, que deben atribuirse responsabilidades correctamente: "A una sociedad anómica se suma un Estado ausente o, en el mejor de los casos, con acciones meramente espasmódicas y por lo general superficiales". Durante 2006 se produjeron, por siniestros viales ocurridos en todo el país, 7.557 víctimas fatales. El Defensor nacional llamó luego la atención sobre el incremento de siniestros viales que generaron lesiones o muertes en los últimos 8 años: en 1999 hubo 74.547 siniestros y en 2006 llegaron a 126.016 los siniestros. Las pérdidas económicas estimadas por siniestros viales alcanzaron los 1.000 millones de pesos entre julio de 2006 y julio de 2007.

Eduardo Mondino enfatizó que ¨la desarticulación de la red ferroviaria nacional y las pésimas condiciones de los servicios ferroviarios existentes han causado un inusitado crecimiento del tránsito vehicular a motor "para el cual Argentina no está preparada ni en su infraestructura ni en lo relativo a su desarrollo normativo¨. El ombudsman expuso detalladamente la Iniciativa Popular por la que viene bregando desde fines del año pasado y que propone, en sus lineamientos más importantes:

Atrasos ferroviarios

Sobre los trenes suburbanos, sintéticamente decir que es una costumbre llegar atrasado, quedar varados, viajar apretados en trenes malolientes, orinados y a veces, cada más frecuente semi incendiados, todo de conocimiento público. Lo desconocido son las malas señales por rotura de en trabamientos, frenos fallidos, ruedas fuera de tolerancias en sus pestañas, mal mantenimiento de las vías, trenes, en fin, a la carta.

Pasajero de larga distancia toda una odisea, una aventura lo desconocido. 11 horas de atraso de salida no más el tren el Gran Capitán.

El cese del servicio del tren de pasajeros a Bariloche por falta de material tractivo (locomotoras), mal mantenimiento de las vías.

Ferrocentral que corre de Buenos Aires a Tucumán unos días y otros de Buenos Aires a Córdoba de ida vuelta. Se juegan apuestas para ver quien acierta las horas de atraso.

Soterramientos

Las proclamas de soterramientos continúan. De los anuncios anteriores nada se ha cumplido, el de Rosario, Córdoba, Tolosa-La Plata y del F.C. Sarmiento. Ninguno de ellos con estudios de factibilidades realizadas. No se sabe si puede ser más económico, rápido, seguro si su construcción es soterrada, aéreo, o de trinchera encajonada) como ahora hasta Flores. Estudio de factibilidad ya realizado por la Gerencia de Planeamiento – Departamento de Ferro Urbanística de Ferrocarriles Argentinos.

La presidenta Cristina Kirchner firmó el contrato de ejecución del soterramiento de la traza total del corredor ferroviario de la línea Sarmiento. Una segunda etapa sepultará el recorrido del tren entre las estaciones Ciudadela y Castelar, para finalmente hacer que circule bajo tierra hasta la estación Moreno, donde finaliza el recorrido.

El contrato fue firmado por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, en representación del gobierno nacional, y por el adjudicatario consorcio Nuevo Sarmiento, integrado por las empresas Iecsa, Odebrecht, Comsa y Ghella SPA.

La obra prevé la construcción de 32,6 kilómetros de túneles, por debajo de la actual traza. La primera etapa de los trabajos demandará una inversión de 4074 millones de pesos, que es la adjudicada al Consorcio Nuevo Sarmiento.

Se estima que los trabajos del soterramiento de este ferrocarril generarán 2000 puestos de trabajo de obra directa y otros 4000 empleos en forma indirecta.

Monto de dinero que proveerá el ANSES, es decir los jubilados. Le van a expropiar el dinero a los ancianos que padecen reales necesidad. Pregunto ¿Y los derechos humanos? ¿Y la distribución de la riqueza?, esto no cabe. Porque el dinero es de los jubilados, de sus aportes. Realmente es patético este anuncio. Debo repetir como una obligación la cita del inicio.

”Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena".
Martin Luther King.

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Argentina: Inequidad y utopías

Oscar Taffetani (APE)

A tono con la Presidenta, que prometió canastas navideñas "para todos los bolsillos", las principales cadenas de supermercados publicaron en los diarios, estas últimas semanas, sus distintas "opciones".

Un cálculo milimétrico, hecho por especialistas, le permitió a una de ellas elaborar la que denominó Canasta Nacional, de apenas 12,94 pesos, en la que incluyó la tradicional botella de sidra, el tradicional pan dulce y 90 gramos de garrapiñada, todo pesado en balanza digital.

Otra cadena eligió promocionar una canasta llamada "Alta", en la que por 99 pesos entregaba una botella de champán, otra de malbec, un panettone y un Budín Steilnhauser... (dicho así, todo parece más "alto").

De la Navidad mercantilizada, de las subas o bajas de precios y de las oportunidades que nos da la crisis, se ocuparon las páginas de información general de los diarios.

Los desbordes, las borracheras, los muertos del tránsito y los asesinatos tuvieron su espacio respectivo en las páginas policiales.

De la Presidenta, en cambio, y como corresponde, se habló en las páginas de Política. Así nos enteramos de que Cristina pasó la Nochebuena con su marido y sus dos hijos en el exclusivo hotel "Los Sauces", uno de los establecimientos que posee en El Calafate.

Dormir una sola noche en Master Suite de "Los Sauces" cuesta 1.500 dólares norteamericanos por persona. Imaginemos (oh, qué horrible pensamiento democrático) el costo que tuvo para el erario la Navidad presidencial.

¿Fue ése un buen mensaje a los argentinos, mientras aguardamos el tsunami y los coletazos de la crisis internacional? (Otro horrible pensamiento democrático).

La brecha legislativa

En los parlamentos, el panorama no es mejor. La Legislatura bonaerense, por ejemplo, aprobó su propio Presupuesto 2009, que será de 776 millones de pesos. De acuerdo con ese cálculo, cada diputado o senador le cuesta al Estado bonaerense 5,7 millones de pesos. Con respecto al ejercicio 2008, hay un incremento del 50 por ciento (más que cualquier convenio que haya firmado algún gremio, este año).

¿Es que se ocupan los diputados bonaerenses, estos diputados tan costosos, de sancionar leyes que protejan a los miles de damnificados del campo; a las decenas de miles de indigentes de nuestro Conurbano, a los centenares de miles de pobres, desempleados e informales de la más rica de las provincias argentinas?

Aparentemente, no. El proyecto más importante -así lo publicitaron los diarios- votado por los diputados bonaerenses antes de terminar el año es la extensión de la "Ley de Talles" a la indumentaria masculina. Toda una victoria contra la discriminación de género.

La brecha judicial

El Poder Judicial, tercera columna de las tres (según Montesquieu) o cuatro (según Jefferson) en que se apoya la república democrática, también perdió pie en este infausto diciembre, cuando la Cámara de Casación ordenó excarcelar a Astiz, Acosta y otros acusados de crímenes de lesa humanidad.

El Pacto de San José de Costa Rica, avanzado instituto de derechos humanos, incorporado a la Constitución en 1994, sirve para liberar a los asesinos seriales de la última dictadura, pero no para velar por los derechos de miles de presos comunes (pobres en su mayoría) que siguen detenidos sin causa ni proceso.

El reino de la injusticia

Las mismas empresas argentinas y trasnacionales que suscribieron los Objetivos del Milenio, ésas que publicitan por doquier sus actos de Responsabilidad Social Empresaria, hoy suspenden y despiden personal a troche y moche, con el argumento de la "crisis". Se acabó la RSE. Y la RSC. Y la BCG. Y la Sabín oral.

Los gobiernos del mundo destinan generosas partidas y salvatajes a los bancos e instituciones de crédito, subsidiando la compra de automóviles y mercancías. Pero las empresas se sirven de ese subsidio para minimizar sus pérdidas y mantener los márgenes de ganancia, sin importarles el costo social de su política.

Así es el capitalismo. (Hoy nos rondan horribles pensamientos democráticos).

Por su parte, la AFIP, cual Mazorca de cuello blanco al servicio de un tirano, aumenta la presión sobre organizaciones no gubernamentales que brindan contención, alimento y abrazos a los deshauciados sociales, es decir, justamente a esos argentinos y argentinas de los que el Estado nacional no se hace cargo.

El Gobierno nacional envía al Parlamento un proyecto de perdón para los grandes evasores fiscales y las fortunas mal habidas que migraron al exterior. A la vez, en perverso juego, deja que su Mazorca impositiva acose a las organizaciones que invertimos el total de nuestros esfuerzos y recursos en la niñez y en los sectores más vulnerables.

Para los grandes, perdones, exenciones, rutas de escape. Para los chicos, la implacable máquina del IVA, los impuestos distorsivos y el acoso fiscal.

¿Es el mundo del revés? No: es el mundo como lo ha diseñado y mantiene el capitalismo.

Semántica y política

Desde cierto pensamiento reformista, que respetamos pero no compartimos, se ha vuelto a hablar por estos días de la igualdad de oportunidades y de redistribución de la riqueza. En nuestra opinión, esas categorías no ayudan a entender la naturaleza del capitalismo, ni a transformar el injusto orden creado.

La igualdad de oportunidades es un mito que se funda en una libertad que también es mítica. Se postulan para ella seres humanos de laboratorio, que acaso podrían ser nivelados por la educación y por una buena alimentación, para poder desarrollar así sus capacidades. Pero esa libertad no existe. Nunca existió. Los Reyes Magos sí existen. Pero esa libertad, de veras que no.

¿Por qué no pensar, como querían Marx y su amigo Engels, en dar a cada ser humano lo que necesita, independientemente de su capacidad?

Es una utopía, claro. Pero una utopía que vale la pena.

En cuanto a la redistribución, observamos lo mismo: el capitalismo se la pasa "redistribuyendo". El Capital cambia de manos. Cambian sus titulares. Y sigue siendo el Capital. Los pobres podrán ser todavía más pobres, o serán menos pobres, pero nunca escaparán de la cárcel de la pobreza.

Tenemos que buscar la justicia, sin eufemismos ni distorsiones. Que cada niño tenga las caricias y el pan que se merece por el solo hecho de haber venido a este mundo; por el solo hecho de compartir con nosotros el aire y los suspiros, bajo la bóveda estrellada.

Para soñar, soñar grande. Para utopías, una que valga la pena.

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El Gobierno niega su propio reconocimiento de 'Estado encubridor' en el atentado a la AMIA

Laura Ginsberg (APEMIA)

Pidió " tachar" toda referencia a su responsabilidad -asumida en 2005 por decreto- en una demanda civil. La Cámara de Apelaciones se lo negó.

La Agencia de Noticias DyN informó el pasado 26/12/08 que un fallo de la Cámara de Apelaciones había reconocido "tácitamente" la denuncia que, desde APEMIA, venimos sosteniendo hace años: el Estado argentino es el principal encubridor de uno de los mayores crímenes de la historia argentina. La noticia llegó a todas las redacciones y medios de opinión. Ponemos en su conocimiento esta nota editorial junto al cable de DyN que le dio origen.

El fallo de la Cámara de Apelaciones que reconoció que el Estado nacional es el principal encubridor del mayor atentado terrorista cometido en nuestro país merece algunos comentarios.

Por un lado, los jueces se negaron a convalidar los pedidos del Ministerio de Justicia. En particular, aquellos más brutales como su exigencia de eliminar cualquier referencia a la responsabilidad encubridora que el mismo Estado ya había reconocido en el Decreto 812/2005, hace más de 3 años. Los representantes de Justicia ni siquiera estaban dispuestos a reconocer los daños psicológicos que el atentado provocó en mis hijos menores de edad.

Por otra parte, este reconocimiento judicial de las responsabilidades del Estado aparece como contradictorio y hasta opuesto al despliegue de trámites que por estos días hacen el fiscal Nisman y el juez Canicoba Corral que, en nombre de una supuesta reparación integral de las víctimas, buscan aumentar el embargo preventivo sobre los bienes de remotos funcionarios iraníes. El mismo día que la Cámara firmó este fallo -el 23 de octubre-, el fiscal se puso a buscar un millón de dólares en cuentas extranjeras. Ahora que se da a conocer este fallo, el juez actualizó la cifra a 540 millones. Entonces, ¿Nisman ahora va a trabar embargo sobre los bienes del Estado nacional?

El Gobierno que se propuso terminar con la 'vergüenza nacional' del pasado menemista y renovar la justicia, recurre ahora al chicaneo judicial. Después de haber hecho público el reconocimiento de responsabilidades y de pretender ser aplaudido por ello, busca ahora censurar la acusación y niega las pruebas del encubrimiento para no reparar a las víctimas.

En alguna medida se trata de un primer round donde el Gobierno mostró sus reales intenciones: limitar no sólo la indemnización que corresponde para los familiares que le iniciaron juicio hace 12 años y para todas las victimas del atentado sino, sobre todo, limitar las consecuencias políticas de su reconocimiento como encubridor.

En este sentido, le toca ahora a la Corte Suprema superar un planteo similar que vienen exigiendo la DAIA/AMIA y el Estado de Israel, para también "tachar" los dichos del fallo del juicio oral, que responsabilizó a "oscuros intereses del Estado" por la impunidad reinante en el caso AMIA, y así desviar cualquier responsabilidad del Estado argentino hacia la responsabilidad del ´terrorismo internacional´ representado por Irán. ¿Habrá algún fiscal capaz de asociar la ya reconocida responsabilidad encubridora del Estado con la responsabilidad criminal que le podría caber por este ataque terrorista de Estado bajo un régimen democrático?

Mientras se procesa este debate y para prevenir sus futuras consecuencias, la publicidad del fallo nos hace aparecer como receptores de una indemnización o beneficiarios de una pensión especial. Lo cierto es que el Gobierno no indemnizó a ninguna víctima y después de 15 años se propone seguir amparándose en las vías jurídicas para no hacerlo. Será la misma Corte Suprema la que decida si una indemnización de carácter alimentario puede ser pagada como se pretende con bonos defaulteados a más de 10 años de plazo.

Recientemente el Senado fracasó al intentar una solución de este tipo, vía un proyecto de Ley de Reparación que decía igualar a las victimas de AMIA con las del Terrorismo de Estado de la dictadura militar. Los bonos tienen un valor irrisorio, lo que constituye exclusivamente un negocio para los bancos en nombre de la reparación a las víctimas. Paradójicamente, a pesar de reconocer el encubrimiento del Estado, el fallo de la Cámara no se opone a estos manejos ajenos a cualquier reparación.

Laura Ginsberg es titular de la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA).

Fallo reconoce tácitamente al Estado argentino como "principal encubridor" del atentado contra la AMIA

BUENOS AIRES, dic 26 (DyN) – La Cámara en lo Contencioso Administrativo reconoció, tácitamente, que el Estado Argentino fue el "principal encubridor" del atentado contra la mutual judía AMIA en 1994.

La Sala Segunda de la Cámara en lo Contencioso Administrativo rechazó el pedido del Estado Nacional para "tachar" en un reclamo civil por una de las 85 víctimas mortales del ataque terrorista la calificación de "principal encubridor de uno de los mayores crímenes de la historia argentina".

"Con respecto al planteo del Estado Nacional de que se manden tachar las alegaciones de la actora efectuadas en el escrito de expresión de agravios, que ubican a su parte como 'principal encubridor de uno de los mayores crímenes de la historia argentina', si bien los dichos vertidos en la apelación pueden resultar excesivamente severos, lo cierto es que la motivación del decreto 812/2005, en cierta medida, puede dar lugar ello", sostiene el fallo.

Por ello, "no corresponde hacer lugar al planteo formulado", puntualizaron los jueces Marta Herrera y Carlos Manuel Grecco.

Los camaristas recordaron que "el Estado Nacional, mediante el dictado del decreto 812/2005, reconoció su responsabilidad por incumplimiento de la función de prevención, por no haber adoptado medidas idóneas y eficaces para intentar evitar el atentado".

El pronunciamiento está contenido en un fallo conocido hoy, en el que la Cámara reconoció la indemnización económica a favor de Laura Ginsberg y sus hijos, por la muerte en el atentado de su marido, José Enrique "Kuki" Ginsberg.

Ginsberg se desempeñaba como Director del Sector Sepelios y Cementerios de la AMIA, tenía 43 años de edad al momento del atentado y su muerte dejó huérfanos a dos niños de 12 años y 18 meses de vida.

El resarcimiento procura mantener el nivel de vida que desarrollaba la familia previo al ataque, que incluía cobertura de medicina prepaga, asociación a un club, colegio privado para los niños y vacaciones en la Costa Atlántica argentina.

El fallo rechazó un planteo del Estado para que la pensión que la viuda percibe por la muerte de su marido sea considerada parte del resarcimiento económico por el ataque.


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Argentina: Pobreza e indigencia: la otra gran mentira del Indec

MDZOL

El gobierno elabora una canasta básica de alimentos y otra, que incluye todo lo demás que a un ser humano le hace falta para vivir. Está bien calculado lo que va adentro. El problema es el precio que el Indec dice que tiene cada cosa. Al final del camino, la incredulidad que genera el organismo no permite conocer cuántos son los argentinos que peor están pasando este momento.

El gobierno fija, periódicamente, un valor estimativo para la canasta básica de alimentos y otro para la canasta básica total, que incluye otros aspectos que hacen a la vida cotidiana, más allá de la comida.

Con ese dato, podemos saber desde qué nivel de ingresos un pobre deja de ser indigente y un escalón más arriba, con cuánta plata se sale de la pobreza.

Claro, todavía no decimos quién dice cuánto vale cada cosa que va adentro de esa canasta: el Indec.

A partir de aquí –y desde que el primer militante de este gobierno maneja el área "a la carta"- sobreviene la duda en torno de la veracidad de estos datos.

Una aclaración necesaria es que la conformación de las canastas obedece a una construcción científica, sin posibilidades de que el diablo meta la cola.

Para lograr la conformación estimativa de qué es lo que come un argentino promedio se recurre a una tabla que equilibra una serie de elementos que no pueden ser alterados por decreto.

Por ejemplo, la canasta básica mensual de alimentos de una persona adulta que es considerada por el gobierno como parámetro, está compuesta por un poco más de 6 kilogramos de pan, un poco menos de medio kilo de galletas saladas, 3 cuartos de galletas dulces, un kilo de harina, 1 kilo 300 de fideos, 7 kilos de papas, 1 kilo y medio de azúcar, casi 700 gramos de camote, un cuarto kilo de dulce de algún tipo (leche, batata o mermelada), un cuarto de legumbres (porotos, lentejas o arvejas), casi 4 kilos de hortalizas, un poco más de 4 kilos de frutas, 8 kilos de leche, más de medio kilo de huevos, aceite, gaseosas, sal fina y gruesa, vinagre, café, té y más de medio kilo de yerba.

El daño y el engaño

Sin embargo, es la manipulación de los precios de cada uno de esos productos lo que genera un efecto dominó sobre las políticas públicas del país.

¿Tanto así? Sí. Porque si el cálculo de la canasta aparece como bien conformada, pero mucho más barata de lo que en realidad le cuesta a cualquier argentino a la vuelta de su casa, una consecuencia obvia es que los registros oficiales de la pobreza demostrarán –como de hecho ocurre- una disminución.

El gobierno calcula, cree y quiere hacer creer que los pobres son menos de los que son. Por lo tanto, vivimos en medio de un gran engaño.

El abismo que hay entre las estadísticas oficiales de disminución de la pobreza y lo que uno ve en la calle tiene fundamento: no estamos locos ni nos hemos vuelto todos unos incurables incrédulos, sino que la pobreza y la indigencia están allí. Tal vez en menor escala, comparando la situación con, por ejemplo, el año 2001. Pero siguen allí. Y hay más que los que el gobierno dice que hay.

Esta falta de criterio del gobierno nacional al manipular cifras de precios de alimentos en una institución que, antes de Moreno, gozaba de prestigio internacional, genera un efecto paradojal, ya que, lejos de convencernos de que todo está mejor, ocurre "la gran Pastorcito Mentiroso", minando de cuajo con su credibilidad.

Argentinos, ¡a las cifras!

Hay muchas cifras disponibles en el portal oficial del Indec, pero no todas están lo suficientemente actualizadas.

En lo que respecta a los valores de la canasta básica de alimentos que tomamos como ejemplo, hay que decir que lo disponible es tan sólo un botón de una gran prenda. Pero para muestra, sirven.

En enero de 2007 para no adscribirse a la lista de indigentes un argentino adulto debía consumir alimentos por 137, 62 pesos. Una familia –entendida como un núcleo de 3 adultos Indec, o dos adultos y dos niños normales- necesitaba para no ser un excluido de la sociedad comprar alimentos por la suma de 412,92 pesos. Sólo en alimentos, sin contar vivienda, escuela, esparcimiento, transporte, etc.

Los cálculos más optimistas de inflación real entre 2007 y 2008 hablan de un 25% de crecimiento de los precios. Sin embargo, para el gobierno, en enero de 2008 esa misma canasta sólo se había incrementado a 144,21 pesos, con el increíble dato alentador de que en Julio, mes del conflicto entre campo y gobierno que hicieron subir los precios y escasear los principales productos, la cifra ¡cayó! A 143,43, siguiendo en caída libre hasta Agosto en que se valoró en 142,04 pesos por persona adulta. Es decir, que un año después del primer cálculo, para que una familia no fuera considerada indigente debía comprar comida por 432,63 pesos, centavos más o menos, 20 pesos inferior a la un año antes.

Ya en noviembre de 2008 no era una familia menesterosa la que accediera a comprar 430,77 pesos de comida.

Y más aun: para no ser pobre (recordemos: un escalón más arriba de la indigencia), cada adulto debía invertir en este menester vital en noviembre 316,69 pesos, lo que representa unos 950 pesos por grupo familiar tipo.

Y entonces, ¿cuántos pobres hay?

Para saber cuánta es la cantidad de gente pobre e indigente, no sirven los datos que difunde el gobierno.

Pero cualquier gobierno, ya sea aquí en cualquier municipio o en la China, necesita saber a quién destina sus acciones, para poder redistribuir, igualar y desarrollar, algo a lo que se le llama (también en todo el mundo y bajo cualquier régimen, gobernar).

El área oficial del gobierno de la que puede requerirse la información sobre pobreza nos informa que en el país hay un 17,8 por ciento de la población bajo la línea de pobreza y un 5,1 por ciento, bajo la línea de la indigencia (establecidos, ambos límites, por los ingresos que contamos más arriba).

Pero claro, el cálculo está hecho sobre la base distorsionada de cuánto vale un kilo de papas o una bolsa de pan.

Parece increíble (y lo es, por cierto) pero para poder establecer políticas públicas el Estado argentino se auto engañó. Si éste es el diagnóstico que se hace, la programación de las inversiones sociales del Estado serán equivocadas. Y la fábrica de pobres será la última en cerrarse.

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Argentina: La Oculta


Nadia Mansilla (ACTA)

Pasan los camiones con vacas, olor a mierda, destino: Mataderos. Pasan por ahí, a dos cuadras Ciudad Oculta. De la villa donde un rato más tarde los vecinos irán a buscar comida al comedor. A la villa se entra con alguien que sea de la villa, o no se vuelve. Al recorrerla, la postal es de basura amontonada desde hace meses, quizá años, casillas precarias, muchas de las cuales tienen pequeños negocios: kioskos y almacenes, en su mayoría. Varios por cuadra. También alguna pañalera, una heladería, y la remisera. Y cumbia al taco. Cumbia y diálogos en guaraní.

La Villa 15 es más conocida como "La Oculta", desde que la última dictadura militar pretendió esconderla de los turistas, durante el Mundial '78 con muros perimetrales. Su verdadero nombre es Barrio General Belgrano. Parida por obreros del Mercado de Hacienda, de Ferrocarriles y del Frigorífico Lisandro de La Torre, cerca del año 1940, cuando comenzaba la migración interna del país y se fueron delineando lo que luego serían "villas miseria".

En Ciudad Oculta se calculan unos 16.000 habitantes. El 60% argentinos. El otro 40, son en su mayoría paraguayos o bolivianos, como Max – ya hablaremos de Max. En los últimos 20 años, la población aumentó fue medio de apretujones. En la Oculta se paga caro el precio de la pobreza. Hacinamiento, inseguridad, viviendas precarias, peligrosas. Pero sobre todo, una marcada exclusión social, tanto para conseguir un trabajo, como para acceder a la salud y la educación, el derecho humano a la vida.

También hay que sumarle las situaciones generadas por la violencia, econsumo de droga, la delincuencia. Entonces, llega el paco. Sale barato, su intenso efecto dura poco tiempo y los pibes venden objetos de sus casas o le roban a sus vecinos con tal de seguir comprando Olvidados, despojados de esperanza.

El lugar más importante, que divide el espacio, se trata del "Elefante Blanco" –un edificio, de varios pisos de altura y que puede verse desde cuadras a la redonda- que iba a ser un hospital durante el gobierno peronista del 54, pero que nunca se terminó de hacer. Después del golpe, los milicos lo dejaron como monumento a su odio y ceguera hacia el general Perón. Allí, ahora, están laburando las Madres de Plaza de Mayo, con un plan de construcción de viviendas, donde los obreros son los mismos vecinos, laburando en cooperativas.

Siguen pasando los camiones, mientras en el comedor, Max Quispe nos invita a un mate –dulce- y junto a otros compañeros, nos cuenta cómo es vivir en La Oculta. En sus brazos está su hijo recién nacido, Evo. También está Ángel Moyano, que vive en la Pirelli, la zona más próxima a uno de esos muros de La Oculta. Y Aníbal Rojas, que labura con la Juventud de la Tupac. Son compañeros.

Estar con compañeros, saber de su hacer, su vivir, lejos de la seguridad del trabajo fijo, de la "comunidad organizada". En la Oculta, hay ese aire lejano, suburbano, como si todo estuviera lejos, como si hubiera un cerco, algo que hace que sus habitantes sean distintos y por lo tanto, condenados a la oscuridad, al hambre, las privaciones.

Y en la callecitas, rejas. Hasta no se comprende como pueden vivir con un enemigo del otro lado. Rejas, perros, rejas. "En Santiago uno sacaba la cama bajo el alero, se iba al baile, volvía y todo estaba en su lugar. Nadie te iba a tocar nada. Acá, te das vuelta y la ropa que estaba en la soga ya no está. Nos robamos entre los pobres. Hasta nos matamos. Los pibes. Siempre hubo malos y bueno, pero con el paco, explotó todo".

Esto dijo Antonio Moyano. Y Norma Mamani dice que no deja salir a sus hijas preadolescentes. Que no tiene otra forma de protegerlas que hacerlas vivir bajo llave. Está eso. Y están los compañeros que ponen el hombro: la copa de leche, cooperativas, club o espacio donde los pibes puedan integrarse de otra manera.

Nada fácil. Una lucha despareja. Pero lucha. Y aquí traemos algunos testimonios de esos compañeros, de sus sueños, de cómo es eso de no bajar los brazos, ser solidario y mantener fuerte el sueño de ese mundo mejor que nos merecemos por ser, por estar y por los brazos.

Testimonio I

Max Quispe: Llegué de Bolivia hace 10 años. Llegué al barrio Inta y de ahí, pasé acá a la 15. Viví justo enfrente al Elefante Blanco. Tenía un almacencito ahí. Yo soy constructor, pero primero trabajé en una empresa envasadora de verdura. En Bolivia fui presidente de una asociación de comerciantes ambulantes -en Salvador Massa. Ahí se me abrió una perspectiva para poder organizar. Pero luego cayó la venta con el tema del cólera y el cierre de la frontera. Entonces como toda mi familia había emigrado acá desde la Guerra del Chaco, llegué acá y empecé a trabajar. No vine con la expectativa de organizar, pero luego vino el tema de la crisis y nos empezamos para juntar víveres, la bolsa de alimento para la copa de leche y todo para poder llevar a una olla popular. Ahí nos organizamos y fue pasando el tiempo.

A mí me formaron mis padres con "vas a comprometerte o no. No dejes nada a medias, siempre hasta el final". Entonces, si abrís una olla popular, ¿qué viene después de una olla popular? ¿Después del comedor? Eso te va llevando: los micros emprendimientos, las cooperativas, las viviendas. Creo que la olla popular, los merenderos, la copa de leche, tuvo su significado. Pero no completa mis sueños de ver realizadas las viviendas.

Mire, yo creo que la política vieja que está consolidada -en este barrio y en otros barrios-, de manejarse todo con punteros que te bajan a la casa, que te llega el plan y la caja, y la gente pide más, pero no toma esa conciencia que sobre esos recursos uno se puede organizar y pelear por más ¿Por qué estar viviendo como un mendigo?

Nosotros arrancamos con la copa de leche, los comedores, los micros emprendimientos, con la lucha. Entonces, ¿por qué no vamos por más? ¿Por qué uno debe vivir como miserable, con 150 pesos? No. Por ahí 150 pesos soluciona el hambre del día y no el hambre del mañana. Vemos que ese plan es algo engañoso. Nosotros decimos "Planes no. Queremos vivienda digna". Por eso nuestra pelea, desde el barrio, desde la villa que estamos trabajando es hacia la vivienda digna y hacia un trabajo digno.

Ese es mi sueño, como coordinador de la Tupac, tener una vivienda digna y un trabajo digno. Y desde ahí poder organizarse. Sé que es un proceso: si llegué hasta donde estoy, aspiro a poder afrontar la nueva alternativa, la nueva construcción que se está haciéndose desde la Central. Siempre le digo a los compañeros que están en los gremios de la CTA: los barrios son laboratorios para la CTA, para poder construir otra realidad.

Digo, miremos, más allá de los sindicatos, que en el territorio vivimos otra realidad. A los pibes los está matando el paco, la droga. A la gente, compañeros de edad de laburo, no tienen laburo. A las jóvenes, no hay cosa que puedan hacer. Entonces, de alguna manera, también ahora estamos queriendo abrir centros culturales en cada barrio para que podamos, de alguna manera, sumar pibes, darles espacio. Es una tarea difícil pero no imposible.

Testimonio II

Ángel Moyano. Nosotros tenemos copa de leche en la Pirelli, en la Toma. Y eso camina. Había hambre. Y bueno, a la lucha fuimos. Había mucha gente en el barrio que se había quedado sin trabajo. Eso. No tener trabajo. Gente joven. No mi caso. Mirá, a mi edad, del trabajo olvidate, no hay. Siempre he trabajado en la construcción, levantando paredes, albañilería. Pero la edad te mata, te deja afuera. Ya no hay manera. Cuando uno la está pasando bien se olvida… pero andar meses pechando vergüenza, ver si te tiran algo. No es fácil. Hasta que te das cuenta que la edad te dejó afuera. No porque sea viejo, sino porque eligen tipos que no se enfermen, que no piensen, que no reclamen.

Bueno. Soy de Santiago del Estero. Y…hace unos 40 años que me vine. Un destino. Iban mis parientes de visita y me preguntaron si me quiero venir para acá. Tenía 20 años, era cuando salí de la colimba y vine. Así vine y me quedé. ¿familia? Ahora sí. Tengo un solo hijo, ya tiene 38 años. Y eso sí, ya soy abuelo. ¿Si me gusta vivir acá? Y la verdad que sí, me gusta.

¿Cuánto hace que vivo en Ciudad Oculta? Hace 8, 9 años. Pero, ahora estamos un poco mejor. Antes, cuando llegué, veía a chicos, criaturas, que andan con la bolsita, dándose. Y vi lo más jodido de la villa ahí. ¿Mucha droga? Hay algunos que la venden como venden caramelos. Con el paco más que nada. Eso. Pero no es como antes, ahora va cambiando poco a poco. Aunque te digo, antes había más código. O había códigos. Si un pibe robaba, no lo hacía en el barrio. Y no, los pibes roban hasta al vecino. Pero antes era un desastre. Ahora va mejorando. La peleamos. Vamos saliendo así, pechando. Testimonio III

Rojas Aníbal. Tengo 25 años y estoy trabajando con la Tupac, en el Barrio Pirelli y en la Sede de Carlos Calvo y Pichincha. Ahí hacemos reuniones, nos juntamos con los referentes de otros barrios, de la Villa 1-11-14, de Mataderos, Lugano, Moreno. Hace un año más o menos que empecé. Y en este momento estoy desocupado. Era celador, en un colegio en Palermo. Antes trabajaba de mensajería. Tuve muchos trabajos. Ahora, por un tema de muchas horas y poca plata, vi que no me convenía y dejé. No sé. Hice hasta tercer año y después tuve que empezar a trabajar. Tengo cinco hermanos.

¿Y cómo se me ocurrió ponerme a laburar en una villa? Desde chico que tenía un amigo que vivía en la villa. Nos juntábamos, jugábamos a la pelota. De ahí fui conociendo a otras personas y se dio que conociera esta agrupación, que estuve con Manuel (Alzina) y Max (Quispe), y me gustó por lo que peleaban. Por qué cosas pelean los pibes de la villa. Acá es la droga.

Y eso es como en todos los barrios. La juventud se metió en la trampa del paco. Eso fue lo que explotó del todo. Antes estaban con el porro, la droga estaba y no se le daba tanta pelota porque no era tan adictivo: el paco reventó todos los códigos. Y después está también la cuestión con la policía. Que son cuestiones que existieron siempre. El tema de la policía también cambió. Te siguen a los pibes. Saben quien vende y quien no debe vender. Complicidades.

Por eso la idea es con la CTA, con la Tupac, formar un grupo para ayudar a los chicos de los barrios que están metidos con el tema de la droga y el choreo: que hagan algún deporte, ayudarlos, ir por las casas para ver los diferentes problemas que tienen las familias, qué les hacen falta. Que dejen la droga. Y que sepan que de afuera no van a tener ayuda, porque la idea de Macri es bajar a los 12 años que vayan presos, en vez de ayudarlos, de ir por los barrios a ver si les hace falta comida, leche. Ellos creen que solucionan todo metiendo un pibe en cana.

¿Y qué hacen los pibes acá en el barrio? Si vos tenés 12, 13 años y nada que hacer, la cosa se pone jodida. Nosotros tenemos un centro cultural pero todavía no se supo cómo llevarlos, cómo emplearlos y cómo mantenerlos.

¿Están pechando?

Sí, así decimos: hay que pechar, y cambiar pobreza por trabajo.

Testimonio IV

Norma Mamani, jujeña, llegó en el 90, Justito cuando mi hijo tenía 5 meses. En Jujuy era tranquilo, no te morís de hambre, trabajás, vivís bien. Hay que ganarse el pan, como en todos lados. Vinimos con mi hermano, el mayor de nosotros, para conocer y nos gustó y nos quedamos. Yo siempre trabajé como empleada doméstica. También en costura. Hace dos años atrás trabajaba en un Comedor, por el asunto del plan Jefes. Pero salió una ley que no podían seguir trabajando las madres que tuvieran hijos chicos, así que…

¿Como es criar un hijo en la villa? Difícil. Hay que tener cuidado con los amigos. Yo, a mi hija de 13 años, directamente no la dejo salir. A veces a mi hija se le acercan compañeras que las quieren llevar con ellas, algunas están fumando. Yo le digo que no se acerque a ellas si no las conocen, porque hay chicas que yo sé que tienen el vicio del cigarrillo y otras cosas. O creo que están con el asunto del paco.

Todas estamos a la expectativa de que no caiga su hijo. O si cayó un vecino, que el hijo no se haga amigo. En esta parte de la villa no se siente tanto. En donde se siente más es por donde está el Elefante Blanco. Ahí la venden en todos lados. Yo no me doy cuenta quién vende y quién no. Corre como agua. Se ve a los chicos mal vestidos, descuidados, que van ahí.

Foto: Ciudad Oculta. /Autor: RASTIS URBANOS


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