lunes, 12 de enero de 2009

Brasil Prevén el 2009 como un mal año para los trabajadores brasileños

Raramente se logra unanimidad en las previsiones económicas, pero esta vez tanto optimistas como pesimistas están de acuerdo en que el primer trimestre de 2009 será muy malo para Brasil.

Del lado pesimista, el economista José Marcio Camargo, de la Universidad Católica, dijo que el desempleo aumentará al menos 1,5 por ciento, para llegar al 9,4 por ciento de la población económicamente activa a lo largo del año.

"Nadie se escapará de ese proceso: el sector industrial, el automovilístico, la construcción, los exportadores, el sector agrícola, la producción mineral, y al fin el sector de servicios", enumeró Camargo.

Para el economista, el fuerte retroceso de la industria al final de 2008 y la severa restricción del crédito por parte de los bancos, que aumentaron los intereses hasta 6 por ciento, seguirán produciendo sus efectos durante todo 2009.

"En Brasil las empresas usan el crédito para todo, hasta para pagar los salarios de sus funcionarios. Por eso el freno impuesto por los bancos tuvo reflejo inmediato en el nivel de empleo", notó el economista.

Del lado optimista, el ministro del Trabajo, Carlos Lupi, sostuvo que, a partir de marzo, la situación empezará a mejorar, porque empezarán a surtir efecto las medidas tomadas por el gobierno para fortalecer y estimular la economía.

Lupi reconoció que el país perdió alrededor de 600.000 empleos en el último mes de 2008, el doble de lo habitual para esa época del año, y admitió que este enero puede seguir la misma tendencia, con más despidos.

"La crisis financiera tuvo un efecto avasallador: cortó el crédito a quienes producen y a quienes compran", aunque eso no le impidió prever que en el resto del año entrante se creará 1,5 millón de nuevos empleos, indicó el ministro.

La reducción de los intereses fue otro tema de coincidencias.

La tasa básica, controlada por el Banco Central, fue mantenida a 13,75 por ciento al año en la última reunión de la institución, y las tasas practicadas por los bancos privados son simplemente estratosféricas.

"Si el gobierno admite que el primer trimestre será muy malo, entonces tendría que reducir de inmediato la tasa básica de interés", observó el economista Julio Gomes de Almeida, ex secretario de Política Económica.

Pero el profesor Luiz Gonzaga Belluzzo, de la Universidad de Campinas, dijo que la reducción de los intereses tendría además el poder de restaurar la confianza, tanto de los sectores productivos como de los consumidores.

Bruno Rocha, economista de una empresa de consultoría, consideró que, aún con la reducción de la tasa básica, que es lo que el gobierno puede controlar, la recuperación del crédito será muy lenta, ya que los bancos normalmente no siguen esa orientación.

En un escenario optimista, Rocha calculó que el crédito directo a las personas físicas crecerá 2,5 por ciento en el primer trimestre, lo que es muy poco comparado al 6,4 por ciento del primer trimestre de 2008.

Flavio Castelo Branco, economista de la Confederación Nacional de Industrias, coincidió con Belluzzo en la importancia de recuperar la confianza, especialmente de los consumidores, para minimizar los efectos de la crisis sobre las ventas.

En tanto, los trabajadores ven con recelo el comportamiento de las empresas, que recurren a las vacaciones colectivas y a la suspensión de contratos de trabajo como primera reacción ante la reducción de las ventas.

Esas medidas son vistas como positivas en comparación con los despidos, pero constituyen un recurso limitado frente a la crisis porque después de la reducción de existencias, si no hay una recuperación de las ventas sólo queda la alternativa del despido.

En los principales sectores de la economía brasileña ya se han cumplido períodos de vacaciones colectivas, como en la industria automovilística, la siderurgia, la minería, el sector de papel y celulosa y la industria electrónica.

Pero sectores de la construcción ya han recurrido al despido y entre octubre y diciembre pasados 100.000 obreros de esa actividad perdieron sus empleos sólo en el estado de Sao Paulo, según fuentes sindicales.

Para Otton Roma, del Sindicato de Empleados del Comercio de Rio de Janeiro, las constructoras del sector pueden "aguantar" hasta abril, pero los despidos serán cada vez más frecuentes y mayores si entonces no se produce algún tipo de recuperación.

Con 150.000 trabajadores ya afectados por las vacaciones colectivas y otros 120.000 desempleados desde octubre, las perspectivas no son nada promisoras para los que sólo cuentan con su fuerza de trabajo para sobrevivir, coincidieron los economistas.

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