miércoles, 14 de enero de 2009

Chile y el escenario que le espera con el cambio climático

XINHUA

El seminario internacional Cambio Climático, Desarrollo Económico y Desafío Energético, celebrado en Santiago el lunes, confirmó el preocupante escenario que sufriría Chile en el futuro con el cambio climático del planeta.

Al inaugurar el evento, la presidenta Michelle Bachelet dijo algo nuevo: "el cambio climático es una gigantesca falla de mercado", recalcando que sus consecuencias, al igual que la crisis económica, "las vamos a terminar pagando todos, pero de una manera más grave, los países y los sectores más vulnerables".

Chile presenta serios factores de riesgo, como zonas costeras bajas; zonas áridas y semiáridas; áreas susceptibles a la deforestación o erosión; frecuentes desastres naturales; sequías, desertificación y áreas urbanas contaminadas.

A juicio de los expertos, todo ello implica la necesidad de que se adopten medidas orientadas a disminuir los impactos del cambio climático, minimizar las amenazas a los ecosistemas, a la salud humana, al desarrollo económico, a los recursos hídricos, a la infraestructura, a la seguridad alimentaria y a la energética.

La ministra chilena de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, reconoció que el cambio climático acarrea en su país abandono de poblaciones, desertización y modificación de los cultivos agrícolas, afectando especialmente a los sectores más desposeídos, que son los que tienen menos herramientas para afrontarlo.

Por su parte, el senador socialista chileno Ricardo Núñez destacó que Chile está afrontando los retos de su déficit energético, pero se desconocen las consecuencias en el país del calentamiento global del planeta.

"El cambio climático es otro error de la explotación de nuestros recursos naturales", señaló Raimundo Espinoza, presidente de la Fundación Trabajo y Sociedad, quien aseguró que más de 3.000 millones de trabajadores chilenos se verán afectados por sus consecuencias en los próximos años.

Hace un mes se lanzó el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, considerado por Bachelet como una gran oportunidad para "avanzar a economías descarbonizadas y verdes, que generen puestos de trabajo, lo que algunos han llamado "green jobs", a propósito de instalar tecnologías limpias y progresar en bienes y servicios ecológicos.

El gobierno ha venido impulsando otras iniciativas medioambientales, como el fondo de garantía estatal para inversión en energías renovables y eficiencia energética; una franquicia tributaria para sistemas solares térmicos de agua caliente sanitaria en viviendas nuevas; y la investigación sobre biocombustibles.

Además, aprobó una estrategia de gestión y manejo de glaciares; un plan nacional de educación y sensibilización en cambio climático; y la construcción de un buque de investigación oceanográfico e hidrográfico en astilleros chilenos, para investigaciones en la Antártica.

Todavía los efectos del cambio climático no se han sentido fuertemente en Chile, debido a la influencia del océano y a la corriente de Humboldt, que mantienen las temperaturas más bajas, pero sí han traído negativas consecuencias.

Hay una variación en las lluvias, con regiones del país que han visto una reducción de precipitaciones entre un 25 y 50%, mientras que en otras ha aumentado un 20%. Esto ha producido severas sequías y se prevé serios daños en la agricultura por el incremento en la aridez del suelo, dificultando los cultivos.

Un elemento preocupante es el constante retroceso de los glaciares. Cifras oficiales indican que el 90% de los glaciares cordilleranos están disminuyendo considerablemente y en los Campos de Hielo Sur de la Antártica se registran retrocesos de hasta 30 metros por año.

Se está observando una elevación en el nivel del mar a razón de 0,3 cm por año, lo cual es un peligro para ciudades como Valparaíso, Valdivia o La Serena, al igual que cambios en la vegetación, como el menor crecimiento de los árboles.

Se esperan desastrosos resultados en la pesca en el Océano Pacífico porque el alza de la temperatura de las aguas podría provocar el desplazamiento a otras zonas de varias especies explotadas comercialmente, como el jurel o la anchoveta. Además, se produciría una variación en la salinidad del agua.

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