lunes, 12 de enero de 2009

Colombia: ¿Diez años del Caguán, o doce de Zanahoria y Garrote?

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

En los años 70, el centro de la preocupación geo-estratégica del Pentágono norteamericano fue el Cono Sur del continente. En los 80 esta se trasladó a Centroamérica, y desde la caída del muro de Berlín e inicios de los 90, el foco de atención se centró, sin lugar a ninguna duda, en la llamada Región Andina.

Para cada reto a la dominación Imperialista en el continente, por pequeño que este hubiese sido, se elaboró su correspondiente estrategia politico-militar cada vez más sofisticada, cuyos resultados finales están a la vista. No creo procedente discutir aquí lo sucedido en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Paraguay ect, o las victorias militares pírricas conseguidas en “la mesa de negociación” de Salvador, Guatemala, Nicaragua, Sur de México, etc.

En el Cono Sur se implementó la Seguridad Nacional. En Centroamérica la llamada guerra contrainsurgente o conflicto de baja intensidad(CBI), y para la gran Colombia el Plan Colombia/IRA, que ha utilizado las dos conceptualizaciones anteriores, pero añadiéndole el elemento económico de un Plan de Desarrollo financiado directamente por el gobierno norteamericano.

La almendra teórica tanto en lo estratégico como en lo táctico del Plan Colombia/IRA: ¡Garrote y Zanahoria!, fue anunciada en 1997 por la rolliza y sonrosada sra Madeleine Albrigth, una vez tomó posesión de su cargo como secretaria de Estado del Presidente Clinton, con una simpleza de palafrenero Checo que (a muchos) nos confundió, y cuyo aspecto superficial fue hábilmente aprovechado por los intoxicadores de opinión para enredar aún más la pita y evitar su concepción esencial, es decir contradictoria. Pej, el asesor militar Eduardo Pizarro León-Gómez escribió todo un libro “La Democracia Asediada”, destinado a demostrar en más de 300 páginas que aquella sentencia significaba “Paz y Fortalecimiento Institucional para Colombia”

En 1997, en la larga agonía del gobierno de Samper Pizano y mucho antes de que el “pérfido” Pastrana invitara al dirigente máximo de las Farc Manuel Marulanda, a sentarse en una mesa a negociar el conflicto social y armado colombiano, con el fin de conseguir un aire para poder realizar el “ fortalecimiento institucional “ ( léase reingeniería del ejercito) que le recomendara el citado asesor, ya el gobierno estadounidense había adoptado el texto definitivo del Plan Colombia, y el departamento de Estado norteamericano ya tenía catalogada como “terrorista” a esta organización insurgente. Eran cartas ocultas que el “pérfido” tenía dentro de la manga y que nunca exhibió en aquel entonces, pero que ahora hace públicas para reclamar sin sonrojarse, éxitos pírricos de un gobierno que no puede mostrar ninguna otra realización.

Han corrido varias parrafadas periodísticas de opinión y análisis objetivos con cifras y estadísticas ect de la experiencia de “los 10 años del Caguán”. Independientemente de que hubiera sido una rica experiencia para el pueblo trabajador colombiano por el sinnúmero de propuestas todas ellas acertadas para lograr la madurez conciente del conflicto social y armado que desde hace tantos años aflige a Colombia; este malhadado tanteo social al cual concurrió con absoluta honradez y esperanza de solución toda la insurgencia colombiana, debe ser analizado dentro del contexto mayor de la estrategia de la Zanahoria y el Garrote anunciado por la sra Albrigth, y por sobre todo, analizado en un tiempo más prolongado.

Ya no son 10 años del Cagúan, sino 12 años del Plan Colombia/IRA que han implicado sin interrupción; 4 años de “Zanahoria” del pérfido Pastrana, más los 8 de “Garrote” del miniführer Uribe Vélez. Dos personas distintas, pero un solo Plan Imperial verdadero destinado a exterminar con cualquier forma de lucha, pero sin haberlo logrado, a la insurgencia colombiana.

Paralelo al necesario y provechoso análisis de las cifras y las cantidades por ejemplo sobre la War Drugs (Guerra a las Drogas) con el cual fue presentado y publicitado en 1999. Sobre el inmenso presupuesto derrochado tanto por EEUU como por Colombia. El número de victimas de la confrontación (de lado y lado) que demuestran al inutilidad de una guerra como esta, destinada a dominar y controlar una región tan estratégica para el Imperio como la Andino-amazónica; se debe tener en cuenta y reflexionar sobre el real significado político y estratégico que ha tenido para el pueblo trabajador colombiano, aquella graciosa sentencia que hace una docena de años profiriera con marcado y confuso acento pero proféticamente, la sra secretaria de Estado Norteamericano.

Y proyectarlo hacia el porvenir: ¿Continuará la nueva administración del presidente Obama con la misma estrategia del cochero, después de 8 años de inútil “Garrote” del miniführer Uribe Vélez, cuyo máximo logro ha sido desnudar ante el mundo la repulsiva carcoma de la podredumbre moral y física de todo el régimen oligárquico del que se ha apoderado apoyado en sus socios? ¿O vendrá la otra cara de la medalla, con un periodo de Zanahoria como la del pérfido Inane?

Pueda ser también y ojalá así sea, que el cochero sea reemplazado por un verdadero conductor social sobrio y equilibrado, quien objetivamente entienda qué la principal razón para continuar el sangriento y crónico conflicto colombiano está en su despacho, y por lo tanto requiere otra mirada más realista (tan necesaria en estos días), que lo incline por una verdadera y definitiva Solución Política al conflicto colombiano y se nos permita superar “la noche que viene”, aquella que tan agoreramente nos anunciaba todas las noches sin falta, el ceñudo padre García Herreros.

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