jueves, 15 de enero de 2009

Como un pequeño y joven país somete al resto del planeta: A toda máquina la maquinaria propagandística Israelita

Fernando A. Torres

Aumentando la insensibilidad pública y retrasando el establecimiento de una corriente crítica en los centros del poder político que pueda detener a Israel y lograr un alto a fuego, la parcialidad de los medios de comunicación le da a Israel todo el tiempo del mundo para culminar sus objetivos. La maquinaria propagandística funciona.

En un reciente comentario, el Dr. James J. Zogby, Presidente del Instituto Árabe Americano, dice que antes de cada ofensiva militar, el pequeño país de Israel - creado en 1948 en pleno territorio palestino, lanza una profusa campaña propagandística hacia los medios de comunicación estadounidenses. Tan importante como la guerra misma, es una repulsiva pero efectiva campaña que le ha permitido a Israel ganar gran parte de sus guerras y continuar sus ofensivas con la venia del poder político en Washington.

En su columna semanal denominada Washington Watch, (www.aaiusa.org, Enero 12, 09) Zogby comenta que antes de cualquiera ofensiva militar Israel se preocupa, con voceros especializados, de definirle y explicarle a los medios de comunicación los contenidos y la dirección del debate. Los argumentos adelantados a los hechos, la perseverante repetición, el exacerbamiento de los estereotipos en contra del pueblo árabe y no decir más de lo necesario son los componentes primordiales de la propaganda israelí.

Para ganar el debate hay que primero definir los términos del debate. Esto requiere preparar los argumentos antes de iniciar los ataques, crear una línea de razonamiento simple que sea el marco para entender la guerra. Una buena táctica es la repetición constante, exacerbada de que, por ejemplo, todo comenzó cuando se venció el plazo del cese de fuego el 19 de diciembre. Repetir la noción de que el acuerdo al cese de fuego fue violado por Hamas. Así, Israel ignora totalmente sus propias violaciones al acuerdo en noviembre y a su compromiso – como parte del acuerdo – de abrir las fronteras de Gaza.

El Dr. Zogby dice que esta táctica del argumento anticipado y la repetición son las que prevalecen. El público estadounidense no sigue de cerca el conflicto y solo creen en lo que los medios repiten una y otra vez.

Exacerbar los estereotipos también funciona

El pueblo estadounidense ha sido bombardeado con una campaña propagandística que ha definido el conflicto árabe-israelí con imágenes positivas de Israel e imágenes estereotipadas negativas del pueblo palestino. Esta ventaja es explotada fácil y triunfantemente por la propaganda israelí. Los palestinos son el problema entonces es Israel frente al problema. Todos los reportajes en los medios estadounidenses, dice Zogby, comienzan con “como el problema afecta al pueblo israelí.”

No debe de sorprender que los medios - a pesar del desproporcionado sufrimiento de los palestinos - traten de “balancear” los reportajes. Durante los primeros días de la invasión a Gaza, cuando los reportajes importaban porque podían definir la conclusión del conflicto, “los palestinos fueron reducidos – como siempre - a meros números o convertidos en objetos, en daños colaterales,” escribe Zogby.

Anticipar y tomar en cuenta los ataques enemigos. Zogby dice que los Israelíes aprovecharon y le sacaron partido a las estupideces de Hamas. Pronosticaron los ataques con cohetes y las amenazas para ganarse la simpatía de los Estados Unidos. Anticipar y explotar estos hechos fue sin duda una gran ventaja de los israelitas.

Solo un eco entre ellos mismos

Aparecer en todos los medios de comunicación, repetir las mismas cosas y asegurarse que los enemigos sigan invisibles es también parte de la propaganda. Al inicio de cada guerra, Israel lanza una millonaria campaña publicitaria, saca a sus mejores voceros, muchos de ellos nacidos en los EE.UU. y hablan perfecto inglés. Están disponibles a cualquier hora para los grandes medios y todos repiten lo mismo.

Al mismo tiempo, a los periodistas independientes se les niega el acceso a las zonas de conflicto o les permiten entrar solo acompañados del ejército. Esto les posibilita darle el ángulo que ellos quieran mientras “suprimen las posibilidades de una verificación independiente del horror por el que atraviesa Gaza,” dice Zogby.

Según Zogby uno de los postulados mas importantes de la maquinaria propagandística de Israel es no decir más de lo necesario y asegurarse que el poder político en Washington, los voceros, analistas y los medios de comunicación “solo sean un eco entre ellos mismos.”

Cuando la realidad y la verdad sean insostenibles hay que negarlo todo, una y otra vez. Decir temerariamente “¿ha quien hay que creerle, a nosotros o a sus mentirosos ojos? La maquinaria propagandística, dice Zogby, arremete con la narrativa contraria que impone e invierte el razonamiento de la culpa de todo al contrario: “nosotros no lo hicimos, ellos nos obligaron.” La muerte de civiles es siempre la culpa de otros.

Si todo lo anterior no funciona, destacar y generalizar los argumentos antisemitas. Insinuar que es eso lo que motiva a los críticos siempre funciona dice Zogby. Puede que el argumento del antisemitismo esté demasiado usado, pero es la coacción histórica que siempre funciona, que “puede silenciar o poner a los críticos a la defensiva.”

Las leyes internacionales no son noticia en el conflicto de Gaza

La organización Imparcialidad y Precisión en el Reportaje dice en su informe semanal sobre medios (www.fair.org. FAIR, Enero 13, 09) que los reportajes de los grandes medios de comunicación estadounidenses sobre los ataques militares israelíes - que ya llevan mas de 900 personas muertas, en su mayoría civiles y niños – no cuestionan ni menos informan que los sangrientos bombardeos a civiles son acciones ilegales, fuera de las leyes humanitarias internacionales y de los convenios de Ginebra.

Los ataques de Israel a las estaciones de policías, a una mezquita, una universidad, edificios de departamentos, una estación de televisión e incluso una escuela de las Naciones Unidas, son ataques a la infraestructura civil condenadas por el concierto de la naciones civilizadas del planeta y codificadas y sancionadas por variadas organizaciones internacionales legales y humanitarias (Human Rights Watch Diciembre 31, 08). Sin embargo “cualquier cuestionamiento legal (a estos ataques) esta completamente fuera del radio de los medios de comunicación estadounidenses,” dice el análisis de FAIR.

Entre los tantos medios y sus reportajes mencionados por el minucioso estudio de FAIR se destaca el caso de un reportaje del Washington Post (Dic. 30, 08) en el cual un ataque a la Universidad Islámica se detalla de una manera que justifica el ataque. “Alguna vez la universidad fue conocida como un bastión para el apoyo a la organización palestina Fatah, pero de apoco fue cayendo al control de Hamas y mucho de sus lideres principales son alumnos. Hamas tiene una gran influencia en el currículum (de la universidad) y utiliza su campo como centro principal de reclutamiento.” (FAIR citando al Washington Post).

FAIR concluye que el hecho que los líderes de un partido o un movimiento armado estudiaron en una escuela no es razón para convertir a esa institución educacional en un blanco militar legítimo. La Agencia Central de Inteligencia (la temida CIA) frecuentemente recluta a sus agentes en la Universidad de Yale, ¿Por esta razón, entonces, sería Yale un blanco militar legítimo? (FAIR, Enero 13, 09).

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