miércoles 28 de enero de 2009

Cuba: Cincuenta años de la Revolución


Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

A los 87 años de edad que cumplí el 22 de junio del 2008, parece que todas las enfermedades de que podemos ser víctimas los seres humanos cayeron sobre mí. Llevo varios meses víctima de toda clase de enfermedades, sometido a intensos tratamientos médicos. Pero estoy saliendo adelante. Estoy ganando la batalla contra esas enfermedades.

En los momentos actuales América Latina, especialmente la América del Sur, es un hervidero de nuevos movimientos y gobiernos progresistas y revolucionarios que muestran las perspectivas de la liberación completa para lograr la culminación de las luchas de independencia y por la justicia social de nuestra América.

Esta situación social de agitación y luchas electorales, sociales y revolucionarias da un nuevo vigor y contenido a la heroica Revolución Cubana que alcanzó el poder el primero de Enero de 1959. Cincuenta años después, la Revolución Cubana ha sobrevivido a los más crueles y variados actos terroristas y militares de los gobiernos de Estados Unidos y de la derecha latinoamericana y al bloqueo inhumano y criminal impuesto por los Estados Unidos en la actual Organización de Estados Americanos.

Lo notable de estos hechos es que en ese medio siglo ni los Estados Unidos ni sus aliados, ni sus bloqueos o guerras a Cuba pudieron destruir la revolución. Fidel Castro, su mayor y más brillante conductor, el che Guevara, que batalló hasta el final de su vida por la liberación de Cuba, de América Latina y de África, fue asesinado en Bolivia fuera de combate. Los conductores todos de la Revolución Cubana cumplen sus destinos históricos y la realización de los ideales de sus fundadores. Una nueva generación de revolucionarios cubanos ha asumido la conducción de la revolución a raíz de las enfermedades de Fidel Castro y de la ejecución de imperiosos cambios en la conducción de la revolución, abriendo espacio a nuevas etapas, nuevas luchas y nuevas conquistas. Los 50 años de vida actual de la Revolución Cubana testimonian y evidencian la dirección política de los dirigentes de la revolución, viejos y nuevos, que en estos momentos impulsan la conducción de la revolución a nuevas victorias y apoyan las luchas revolucionarias, al tiempo en que en países como Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Paraguay, Nicaragua, ecuador y Venezuela avanzan importantes e históricos procesos revolucionarios que tienen el destino histórico de completar la revolución de independencia económica y política de toda la América Latina. En ello ha influido notablemente la Revolución Cubana que con la dirección revolucionaria de Fidel Castro y sus compañeros cumple ya 50 años de victoria, se apresta a nuevos logros e infunde vigor, ánimo y alegría a la totalidad de la causa revolucionaria de América Latina.

En todo tiempo, desde su victoria, he apoyado la Revolución Cubana y la solidaridad con ella de nuestros pueblos. Esa conducta seguirá la misma hasta el fin de mi propia vida. Por eso me parece interesante relatar una larga conversación mía con el presidente y comandante Fidel Castro en La Habana, en casa del escritor y miembro de las fuerzas armadas revolucionarias de Cuba, Antonio Núñez Jiménez. Cuando llegué a su casa ya estaba Fidel conversando con sus moradores. Vino un impresionante interrogatorio sobre mi presencia el día anterior en la extraordinaria manifestación de protesta en La Habana contra las agresiones norteamericanas. El interrogatorio de Fidel fue tenaz y continuo. Tuve que informarle sobre la magnitud de los participantes de todas las edades y condición y la rapidez de la gente para movilizarse y llegar a la plaza de la protesta. Le comenté, por ejemplo, mi tremenda impresión sicológica al observar que un grupo de ancianos avanzaban lentamente y tenían dificultades para caminar y subir escaleras y desniveles. Los jóvenes recogieron a los ancianos los hicieron entrar a un hotel, donde parece que pudieron satisfacer sus necesidades de todo género y que al poco tiempo, del brazo de los jóvenes se incorporaron con alegría a la manifestación. Por mis propias actividades políticas yo había visto en Colombia muchas manifestaciones populares pero lo que constaté en La Habana fue la alegría dinámica de los manifestantes, los gritos, los rechazos a las agresiones imperialistas y las intervenciones estadounidenses contra Cuba, los gritos de disposición de luchar por la revolución hasta la victoria total. Fidel me preguntó todo cuanto quiso, lo cual me demostró que tenía un dominio total, político, filosófico, sociológico y militar de la marcha de la revolución, lo cual me convirtió en verdad revolucionaria la consigna de la revolución cubana para todos los trabajadores del mundo, como expresó Fidel Castro en la manifestación del primero de mayo del año 2000 en la Habana:

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree, al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.

Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.

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