viernes, 30 de enero de 2009

Ecuador: El color de la piel no es sinónimo de revolucionario

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Con mayor énfasis, a día seguido de su asunción al poder político (enero 20/2009) desde espacios informativos y de opinión, los autodenominados analistas de los principales medios de comunicación del sistema, han insistido en que Barak Omaba, el nuevo jefe de Estado de la potencia más descomunal de la tierra (EE.UU.) "no irá, NO PODRÁ IR" muy lejos, en sus propósitos de cambio, si es que los tiene.

La confusión nace en la propia y muy numerosa población negra norteamericana y, desde luego, en nuestros países tercermundistas, en los cuales la población cobriza (mestiza) es sin lugar a la duda, ampliamente mayoritaria frente a grupos étnicos, blancos o supuestamente blancos, indígenas, que han logrado el verdadero milagro de subsistencia (con costumbres, lengua, tradiciones) a pesar de la despiadada conquista ibérica (española y portuguesa) En todos estos sectores, se ha formado el criterio de que, basta que una persona tenga su piel obscura o cobruna, de hecho y sin discusión, ya es un revolucionario en potencia; en el peor de los casos, un hombre de izquierda.

El caso Obama

La dolorosa historia reciente de la población negra en los EE.UU. nos recuerda que, hasta los años 60 – 70 del siglo XX (es decir, hasta hace 40 – 50 años) el racismo de blanco-anglosajones contra negros afroamericanos era muy visible y se expresaba de manera violenta (los asesinatos de Martin Luther King, de Malcolm X) en escuelas, colegios, omnibuses del servicio público, bares, restaurantes. Los negros (ahora los latinos) eran discriminados en todo (en educación, en salud, en remuneraciones por el trabajo, en vivienda, en vestido) por lo que la elección presidencial de un negro-mestizo (porque es hijo de una blanca con un negro) Barak Obama, es, por si misma, una auténtica revolución; algo impensable hasta ahora.

Este solo hecho demuestra que la sociedad norteamericana está despertando a los tiempos que vivimos; que ya no es la sociedad pacata de gringos blancos que estimaban que, por la gracia de dios y del capitalismo, habían nacido para mandar, para ser presidentes, senadores, alcaldes, gobernadores, empresarios, millonarios y supermillonarios, invasores. Desde este punto de vista, la sola elección de este nuevo Presidente es sinónimo de cambio, de que algo le está pasando a la sociedad racista norteamericana.

Pero, como decía un comentarista norteamericano, el problema es que "Bush se fue, Obama llegó pero el imperialismo sigue ahí" un poco debilitado por la crisis económica que está pasando pero todavía fuerte y poderoso, dueño de vidas y haciendas, invadiendo países donde hay bastante petróleo o dejando que su consentida (Israel) asesine y hiera a sangre fría, a más de 6 mil palestinos, a pretexto de que son agredidos por los cohetes caseros de los "terroristas de Hamas".

Barak Obama ya está en la Casa Blanca con su mujer, descendiente de esclavos del sur, y sus dos hijas. Y, lo primero que ha hecho es tomar medidas para acabar con la sombría prisión de Guantánamo, ponerle límites a los latisueldos de funcionarios de la Casa Blanca y prohibir la tortura como método de investigación policial o de seguridad nacional. En cambio, no solo que se ha abstenido de condenar a los genocidas israelitas por la masacre contra los palestinos de Gaza sino que ha pretendido justificarlo con el cuento de "¿usted que haría si el vecino le lanza cohetes y piedras a su casa?".Y también ha repetido "los peros" contra Hugo Chávez de Venezuela y su revolución bolivariana, en idénticos términos a los de Bush, de quien se supone que quiere distanciarse.

¿Hasta dónde llegará el primer Presidente Negro de Estados Unidos con sus reformas? Los más optimistas aseguran que "poco a poco" irá más lejos de lo que se supone. Los pesimistas predicen que los aires renovadores de Barak se quedarán en eso; en aires, en burbujas; porque ni Obama es un hombre de izquierdas (máximo liberal, según el escalafón USA) ni el imperio (que se ha quedado con todas sus manías y estructuras) le permitirá que lo intente.

En cualquier caso, la equivocación está en que porque Obama es medio negro, ya es un revolucionario; qué digo, un reformador, un ser humano.

Anticipa ya que saldrá "con honor" de Irak. Si el señor Bush hubiese tenido dos dedos de frente, jamás se hubiese metido en semejante tarea. Parte del descalabro económico del imperio se lo debe precisamente a la invasión de Irak, que ya le va costando al contribuyente americano (del presente y del futuro) la bicoca de un billón de dólares (un millón de millones, una cifra alucinante)

En cuanto a Afganistán, el nuevo emperador negro ha prometido enviar más tropas yanquis, hasta lograr "una transformación democrática" de ese antiguo país tribal. ¿Por qué Obama no da igual tratamiento a Afganistán que a Irak?

Con Cuba, los propósitos de cambio no son ni siquiera concordantes con la Asamblea General de la ONU, que, por décima séptima vez y por amplísima votación, condenó el criminal bloqueo y exige que el imperio lo levante. Apenas si se propone "aliviar" la situación dejando sin efecto la prohibición de que cubanos o sus familias que viven en USA (principalmente en Miami) puedan visitar a sus familiares en Cuba, cuantas veces puedan o les dé la gana, o puedan remitir sus remesas a la isla, como lo hacen desde siempre los emigrados de otros países del mundo. Muchos creen que "a futuro" Obama levantará el criminal bloqueo y se entenderá con el gobierno revolucionario de la isla, siempre y cuando pueda "conciliar o bloquear" esa mafia cubano norteamericana que domina Miami y que recibe anualmente suculentas partidas presupuestarias, a título de "liberar la isla" algún día.

Y eso es todo; el Barak Obama revolucionario no existe. El Obama reformador y honesto, como que quiere manifestarse; pero habrá que ver hasta dónde llega o le dejan llegar.

Tampoco hay que olvidar que Obama tiene "antecedentes" de negros y negras que han sido iguales o peores que los blancos, en cuanto al carácter imperialista se refiere. La tal Condoleza Rice (Arroz, en castellano) que las ofició nada menos que de Secretaria de Estado (Canciller) de Bush, siendo ella más negra que el Presidente Oabama, demostró, en los hechos, lo que puede hacer e imponer una negra fascista e imperialista en el poder.

También hay indios malos

Alguna vez, cuando todavía Miguel Lluco era dirigente activo de la CONAIE y uno de sus cuadros más representativos, dijo una gran verdad: "Así como habemos indios buenos, hay también indios malos" en referencia a ciertos dirigentes indígenas que, allá por los años 90, comenzaron a demostrarse como oportunistas de la política, al igual que cualquier blanco o mestizo, de los tantos que teníamos (que tenemos) en nuestro zoológico político y humano

Traigo a colación esta "definición" porque uno de los errores que hemos cometido en el Ecuador es creer que por el hecho de ser indios (indias) ya son gentes de cambio, de revolución, de izquierdas. Cierto es que el ascenso que tuvo el movimiento indígena (años 90 y comienzos de los años 2000) fue con un discurso y unas posiciones de izquierda, de reivindicación de la, esa si, larguísima noche de sometimiento, de marginación, de explotación, de racismo de la peor especie que sufrió esta etnia durante los 500 años que duró el coloniaje y los primeros 150 años de república (de los 179 que registramos como tales)

Entonces, la fortalecida CONAIE, (más su componente de avanzada Ecuarunari y su brazo político Pachakutic) asumió la representación de las izquierdas ecuatorianas, que habían quedado sin norte a raíz del descalabro de la Unión Soviética y los que se llamaron países socialistas del este europeo. Y así parecía que fuera, especialmente cuando una movilización indígena, hábilmente aprovechada por ese oportunista de pacotilla llamado Lucio Gutiérrez y sus oficiales sublevados, logró la destitución del democristiano Jamil Mahuad (enero 21/2000) que tanto daño le hizo al país antes de refugiarse en Estados Unidos.

¿Recuerdan a Antonio Vargas, ese dirigente indígena de la Amazonía, que llegó a formar parte de una fugaz Junta de Gobierno, que no duró ni dos horas "en funciones"?

Pues este Vargas llegó a ser una especie de símbolo de la recuperación indígena, a través de la CONAIE, pero, poco tiempo después de su debut como líder de un movimiento indigenista "de izquierda" se desveló el verdadero dirigente pero como un oportunista cualquiera, alguien que estaba tras la pesca burocrática (y quién sabe si algo más) del coronelito de la traición (Lucio Gutiérrez)

Para el 2008, Santi (actual Presidente de la CONAIE) y algunos de sus lugartenientes como que han asumido el papel de reivindicadores ecologistas y anti explotación minera. Una posición "de izquierda" muy cómoda ya que desde ahí pueden alimentar acciones y manifestaciones contra el Gobierno Correa, a quien quieren ponerle un freno si no negocia ventajas a su favor. El problema de fondo es que estos ecologistas antimineros a utranza no le han explicado a los ecuatorianos y ecuatorianas ¿qué pasaría si el Gobierno Nacional, la Comisión Legislativa y Alianza País habrían aceptado archivar el proyecto de la nueva Ley Minera? Llana y sencillamente habríamos tenido que quedarnos con la vieja Ley que, a más de ser totalmente contraria a cualquier principio o regulación ecologista, ha sido el marco de referencia legal, a través del cual, grandes y medianas empresas transnacionales (especialmente canadienses) sigan explotando nuestros ricos yacimientos minerales y dándole al país una caridadcita. ¡Era eso lo que querían!

Otras manifestaciones y actitudes (de Auki Tituaña, de Humberto Cholango, de Lourdes Tibán, de Salvador Quishpe) lo único que demuestran es que, desde un punto de vista ideológico, "así como hay indios buenos hay indios malos" Por supuesto, esto no quiere decir que esos y esas dirigentes indígenas sean inmorales o corruptas (puede que si, en algunos casos) Pero, lo que está ocurriendo, tanto en Estados Unidos como en Ecuador, es que el color de la piel no garantiza una posición política de cambio de estructuras. Ojalá fuera así. Pero, lo que nosotros no podemos olvidar es que en el sector indígena también se da, desde hace mucho tiempo, lo que Marx calificaba de lucha de clases. Los saraguros, en el sur del país, siempre han mantenido una posición "superior" a la de sus congéneres de otros sectores indígenas del sector. ¿Acaso los otavalos, en el norte de Pichincha y el centro de Imbabura, no se han caracterizado siempre por ser pequeños industriales o comerciantes minoristas mundiales, en relación a otras comunidades de esas localidades? Entonces pues, se explica aun cuando no se justifica estas "defecciones" de un encasillamiento a priori en posiciones ideológicas de avanzada.

Lo positivo es que una gran mayoría de comunidades indígenas, que viven en la pobreza y la miseria, que conocen el desempleo, que no pueden ir a la escuelas ni tienen acceso a la salud, tiene clara conciencia de clase y no respalda las posiciones y las estrategias de algunos de sus dirigentes. Por lo menos eso es lo que se vio en las últimas "batallas" por la nueva ley minera.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.