viernes, 30 de enero de 2009

El Salvador: Violencia delincuencial, ¿arma política?

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

En medio de la campaña política previa a la elección de Presidente de la República del próximo quince de marzo, salpicada por múltiples denuncias de irregularidades y prácticas fraudulentas encubiertas en la legalidad, una conocida preocupación se vuelve a cernir sobre los salvadoreños; luego que en los últimos días de este primer mes de dos mil nueve se hace notable el incremento de actos de violencia delincuencial, y después de una aparente reducción en el último trimestre, vuelve a aparecer misteriosamente ante la pasividad de las autoridades responsables, y la común práctica de responsabilizar a los demás para descargar los señalamientos.

Hechos que cada día se vuelven más frecuentes, como el aparecimiento de un cadáver calcinado en el departamento de La Paz, o el ataque que sufrieran en el municipio de Soyapango tres personas que se conducían en un vehículo, habiendo fallecido una de ellas; otro cobrador de un bus ultimado, un policía de la Unidad de Investigaciones asesinado en el interior de un microbús al intentar evitar un asalto. Todos, hechos de las últimas veinticuatro horas y al que habría que agregar, entre otros casos, el misterioso homicidio contra un coronel retirado del ejército, Edgar Tobar, que en un aparente asalto en el municipio de Colón, en el departamento de La Libertad, ha sido acribillado con saña con al menos quince impactos de bala. Habría que agregar que esta persona pertenecía al grupo ciudadano “Amigos de Mauricio”, que apoya la candidatura de Mauricio Funes, del FMLN, quien ha pedido que se investigue exhaustivamente el caso.

Previamente, ya ante el incremento alarmante de hechos, a inicios de semana, autoridades de seguridad pública y la Fiscalía General de la República, han responsabilizado a la Corte Suprema de Justicia por haber permitido la fuga de criminales bajo su custodia hace unas semanas; y en ese sentido se han atrevido a señalar que los asesinatos que han proliferado son obra de un supuesto líder de maras que se encuentra entre los evadidos. En ese sentido, organismos como la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, en la persona de su director, Miguel Montenegro, han calificado de preocupante e irresponsable que se esté asegurando que los índices de violencia se hayan alzado por la responsabilidad de una persona, en lugar de analizar la situación y la repetida incapacidad para combatir la delincuencia.

Por su parte, el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, Oscar Humberto Luna, ha urgido a las autoridades responsables que es necesario que implementen medidas para contener este nuevo y sospechoso repunte de asesinatos, y que no se puede esperar a que se realicen las elecciones; ya que precisamente una de las apuestas del candidato oficialista Rodrigo Ávila, ex director de la Policía Nacional Civil en dos períodos previos, es el tema de la seguridad como promesa electorera.

Mientras, la población vuelve a percibir el temor a sufrir alguna agresión o efecto de esta nueva ola delincuencial, y más de algún observador de la realidad nacional ha despertado la inquietud de que esto ocurra precisamente en medio del proceso electoral; recordando que en ocasiones anteriores se ha insinuado la utilización de la inseguridad como tema traído a cuenta para provecho político, precisamente cuando las administraciones areneras proclamaban la táctica de la “mano dura” como salida que la misma población veía con buenos ojos. Como se sabe, tales estrategias han fracasado, ahora se sospecha que de nuevo se esté induciendo los mismos efectos para los mismos usos, a pesar que la población posiblemente ya no se trague esa versión; lo que también se teme es que se esté creando un clima de temor y represión asolapada también con propósitos tenebrosos. Tal como están las cosas en El Salvador, todo es posible.

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