martes, 10 de febrero de 2009

“Acábenlos (mátenlos) por cuenta mía” ordenó el presidente Álvaro Uribe Vélez


Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

Según el diario, hoy propiedad de la extrema derecha española, El Tiempo de Bogotá, en su edición del 8 de febrero en curso informó de las palabras del presidente Álvaro Uribe Vélez hace 7 meses para dar instrucción a la policía y al ejército para liquidar “a la nueva cúpula de la tenebrosa banda sicarial con sede en Medellín, conocida como la “Oficina de Envigado”. Ordenó textualmente el presidente Uribe: “A uno le dicen que todavía queda el “Yiyo” y Douglas” (…) Acábenlos por cuenta mía”.

Es decir, en lenguaje común y corriente, el Presidente Uribe Vélez, al ordenar a la fuerza de policía y al ejército que acaben con dos delincuentes sobrevivientes, el Yiyo y Douglas, está aplicando la pena de muerte que no solamente no existe en Colombia sino que está expresamente prohibida en nuestra Constitución, porque el país se le ha salido de las manos y desde su punto de vista gubernamental hay que aplicar la pena de muerte a ciertos delincuentes”. Por eso la extravagante y delictuosa expresión “Acábenlos por cuenta mía”. Puede uno preguntarse a cuantos más con nombre propio ha mandado a matar el Presidente Uribe Vélez. El hecho cierto actual en Colombia es que la criminalidad y los asesinatos se han extendido a lo largo y ancho del país. En el artículo del 30 de enero recogí la denuncia del profesor de la Universidad de Córdoba en Montería, Víctor Negrete Barrera, sobre los crímenes y muerte de gentes comunes y corrientes en el departamento de Córdoba. Bajo el gobierno de Uribe Vélez entre los años 2.002 y 2.005 se cometieron en esa región 1.083 asesinatos; en el 2.006, 258; en el año 2.007, 366 y en el año 2.008 hubo 512 asesinatos de personas. O sea, que en solo el departamento de Córdoba hubo 2.904 asesinatos. Si se sumaran los cometidos en el resto de los departamentos de Colombia serían varias decenas de miles las víctimas en pleno gobierno Uribe Vélez, quien como se ha dicho antes ordenó personalmente la eliminación y muerte de “el Yiyo” y “Douglas” en su propio departamento, Antioquia. La realidad monda y lironda es que el país se le salió de las manos al Presidente, quien está dando golpes de ciego en un estado de furia y desesperación por crecimiento de la delincuencia en su gobierno, cuando aspira a nueva reelección que lo eternice en el poder, al estilo antiguo de Centro América y el Caribe.

Ese estado de desesperación y de decisiones ligeras y torpes, ha puesto en evidencia al Presidente en las últimas 2 semanas, a raíz de la operación ejecutada con helicópteros armados y personal militar del Brasil, para recoger a 6 prisioneros que las Farc resolvieron entregar al gobierno en un gesto de paz y de diálogo interno. El Presidente puso toda clase de obstáculos y problemas para impedir esta operación, cuya realización fue pactada por el propio Uribe Vélez y la Cruz Roja Internacional. La operación estuvo a punto de fallar por las estupideces del gobierno Uribe , su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos y los mandos militares y de policía, que intentaron torpedear la entrega de los prisioneros de las Farc, desarrollando operaciones aéreas que el gobierno Uribe Vélez estaba obligado a mantener despejada. En Colombia hay en estos momentos un tremendo escándalo, porque corrió peligro la vida de los liberados de las Farc y el fracaso de un esfuerzo de paz que tenía la simpatía y el apoyo nacional.
Pero la energía de los partícipes colombianos en esa operación, la Senadora Piedad Córdoba, el notable escritor y periodista Daniel Samper Pizano y otros voceros de organizaciones de paz colombianas, impusieron su autoridad para salvar la operación de liberación impulsada por las Farc. En Colombia toda se levantó una protesta indignada por la conducta del gobierno Uribe y sus integrantes, pero, pese a todos esos obstáculos, la operación se realizó plenamente y hoy están libres los 6 personajes señalados por las Farc, incluidos el ex gobernador del Departamento del Meta Alan Jara, y el Diputado de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, Sigifredo López. Toda Colombia se puso en pie para exigir el cumplimiento de este acuerdo de paz de iniciativa de las FARC y el respeto a los Derechos Humanos. En la edición del domingo 8 de los corrientes de El Tiempo, el escritor Daniel Samper Pizano hace un relato dramático de lo sucedido y de cómo fue posible salvar este proyecto pese a las continuas declaraciones de Uribe Vélez, quien ahora ha inventado que existe un bloque intelectual muy poderoso en Colombia al servicio de la guerrilla de las FARC. Esta acusación de Uribe ha levantado más aun la protesta de la opinión pública colombiana, que quiere la paz y los acuerdos que conduzcan a ella, después de más de 50 años continuos de violencia, crímenes y muertes de un millón de colombianos durante esta aterradora historia de violencia en Colombia.

Foto: Colombia – El presiente Alvaro Uribe durante una visita a Estados Unidos. / Autor: Edgar Becerra – Presidencia Colombia


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