lunes, 9 de febrero de 2009

Argentina: La fuerza es el derecho de las bestias

Ricardo Peidro (ACTA)

En el marco del conflicto en el Subte por el plebiscito para conformar un nuevo sindicato dejamos públicamente puesto de manifiesto nuestro repudio al accionar mafioso y patoteril de la UTA y reivindicamos el derecho de los trabajadores del Subte a organizarse libremente.

Ha llegado la hora, y nada ni nadie lo impedirá, de respetar la democracia y libertad sindical garantizada por el último fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación como así también por los tratados internacionales de la OIT avalados por la Constitución Nacional de la República Argentina.

Este accionar de las patotas de la UTA con armas, cuchillos y palos atacando a los trabajadores del Subte, incluso ante la presencia de Madres de Plaza de Mayo, no es más que el reflejo de los sectores empresarios y del Gobierno nacional que se niegan a respetar y garantizar la democracia y libertad sindical en Argentina.

Pretenden encubrir bajo el ropaje de un supuesto enfrentamiento sindical el accionar de mafias ligadas a la política tradicional que en los últimos años vienen realizando este tipo de ataques en grupos de tareas.

Así ocurrió en los últimos días en Tucumán contra el secretario Adjunto de CTA, o en ATILRA en Rosario, o cuando lanzamos la Federación de Transporte de la CTA, agresiones que siempre contaron con un grado de impunidad asombroso.

Esto es sin duda sólo responsabilidad del Gobierno Nacional por dejar una zona liberada para que estas patotas serviles a los intereses empresarios busquen frenar un proceso de democracia y libertad sindical en el Subte que los deja sin poder y sin representación ya que los trabajadores dicen masivamente NO al sindicalismo empresarial mafioso y apuestan a luchar por sus derechos democráticamente.

En Argentina los empresarios pueden elegir en qué central empresaria pueden estar, pero los trabajadores no podemos elegir en qué sindicato u Central Sindical queremos estar. Esto es absurdo.

Ya hay más de 1 millón de trabajadores en nuestro país que le dijeron basta a la burocracia sindical y buscamos construir otros horizontes de democracia sindical, distribución de la riqueza y soberanía popular desde la CTA.

Este es un proceso, muy a pesar de la UTA, la CGT y el Gobierno, que no pueden frenar ni con palos ni a los golpes. Ya lo demostró el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación hace poco tiempo.

Más temprano que tarde la democracia sindical en nuestro país será un derecho de la clase trabajadora ganado en la lucha contra estos energúmenos que sólo buscan enriquecerse a costa de los trabajadores.

La realidad indica que los trabajadores ya no se dejan amedrentar por quienes pretenden sustituir el debate de ideas a los palos como verdaderos barras brava que responden a los punteros políticos y sindicales de turno.

La fuerza es el derecho de las bestias y a ella se la enfrenta y se la vence con unidad, conciencia, organización, militancia colectiva y voluntad para seguir avanzando en la consolidación de un nuevo modelo sindical y reeditar otra experiencia política de poder popular en nuestro país.

Ricardo Peidro es Secretario de Derechos Humanos de la CTA Nacional.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.