lunes, 9 de febrero de 2009

Brasil: Resurge el debate de la seguridad aérea tras un accidente

El debate sobre seguridad aérea y las medidas para evitar accidentes resurgió en Brasil, luego de la caída de un avión Embraer Bandeirantes en la Amazonia que dejó un saldo de 24 muertos el pasado sábado.

El Comando de la Aeronáutica informó hoy en un comunicado que inició las investigaciones para determinar los factores que contribuyeron para el accidente aeronáutico.

El avión fletado por la compañía Manaus Aerotaxi partió en la tarde del sábado de Coari a Manaos, en la Amazonia brasileña, con 28 personas a bordo, en medio de una intensa lluvia.

Uno de los factores que pudieron provocar la tragedia es el exceso de peso, al cual se sumaron el mal tiempo y un desperfecto en uno de los motores de la aeronave que precipitó su caída al río Manacapuru, sin que el piloto lograra completar un aterrizaje forzoso.

Los cuerpos de las 24 personas muertas fueron retirados del río durante la noche, mientras que las otras cuatro personas fueron rescatadas con vida, entre ellos un niño de seis años.

Los sobrevivientes contaron que oyeron cuando uno de los motores paró y la aeronave perdió altitud, golpeó en alguna cosa y después entró de punta en el agua.

Como ellos estaban en el fondo del avión, consiguieron salvarse saliendo por la puerta de emergencia.

Los demás pasajeros, entre los que se encontraba la secretaría de Salud de Coari, Joelma Gomes de Aguiar, el piloto y el copiloto quedaron atrapados en el avión.

Según la Defensa Civil, 18 víctimas pertenecían a una misma familia que contrató el vuelo para asistir a un cumpleaños en Manaos, capital del estado de Amazonas.

El Cuerpo de Bomberos concluyó esta tarde las búsquedas en el área donde cayó el avión, trabajo que se retomó después del relato de pobladores ribereños, quienes dijeron haber visto una persona nadando hacia la orilla del río.

En Coari, una ciudad de 70.000 habitantes ubicada 365 kilómetros al suroeste de Manaos, fue decretado luto oficial de tres días y feriado este lunes para que las personas puedan participar en el velorio de 22 de las víctimas del accidente.

La tragedia pone una vez más a Brasil en alerta sobre las condiciones de seguridad en el transporte aéreo, especialmente en la región amazónica, donde no existe prácticamente el transporte terrestre de larga distancia, aunque en los viajes por vía fluvial se registran también accidentes y naufragios con frecuencia.

Los peritos esperan encontrar la caja de voz del avión donde quedaron registrados los diálogos de los pilotos en la cabina con la torre de control en Manaos, interrumpidos momentos antes de la tragedia.

El aparato, que se encuentra a cinco metros de profundidad bajo el Manacapuru, aún no ha sido retirado.

La Aeronáutica centra sus investigaciones para determinar si hubo exceso de peso en la aeronave que transportaba 28 pasajeros, cuando su capacidad es para transportar a 20 personas.

Manaus Aerotaxi informó que el piloto César Leonel Grieger, de 47 años de edad y quien trabajaba desde hace ocho años en la empresa, con seis años de experiencia en el comando del Embraer Bandeirante y con un gran conocimiento de la región, fue antes mecánico de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB).

Este accidente en Coari es el cuarto más grave en Brasil desde la última década, debido al número de víctimas fatales.

La mayor tragedia de la aviación brasileña ocurrió el 17 de julio de 2007, cuando un Airbus de la empresa TAM se estrelló contra un depósito al aterrizar en el aeropuerto de Congonhas, en Sao Paulo, con un saldo de 199 muertos.

Menos de un año antes, el 29 de setiembre de 2006, un Boeing de la empresa Gol cayó a tierra en el estado de Mato Grosso, después de ser rozado en el aire por un avión de pequeño porte, accidente en el cual murieron 154 ocupantes.

El 14 de mayo de 2004, un Embraer 120 Brasilia de la empresa Rico Líneas Aéreas cayó cerca de Manaos, accidente en el que murieron 33 personas.

Salvo el caso del Airbus de la TAM, los otros tres ocurrieron en la región amazónica, una vasta área en que los centros urbanos se ubican a gran distancia unos de otros, las comunicaciones suelen ser precarias y las condiciones climáticas difíciles.

Los dos grandes accidentes de 2006 y 2007 provocaron una grave crisis en la aviación comercial brasileña, que debió enfrentar fuertes reclamos de la población para exigir la revisión en las condiciones de seguridad.

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