martes, 10 de febrero de 2009

Chile: El fantasma de la "crisis asiática" ronda la economía

El fantasma de la "crisis asiática" (1997-1998) ronda en la mente de los chilenos en momentos en que comienzan a sentir la desaceleración global desatada por Estados Unidos.

La "crisis asiática" se desató el 2 de julio de 1997 cuando la divisa tailandesa, el baht, colapsó drásticamente y generó una negativa reacción en cadena en Asia y el resto del mundo.

Sólo China, con la fortaleza de su economía producto de las reformas y la apertura al exterior, pudo hacer frente sin mayores dificultades a esa debacle.

Cuando comenzó esa crisis, el entonces presidente Eduardo Frei y quien ahora nuevamente es candidato, dijo que Chile se encontraba "blindado" y que no sufriría sus efectos.

Tiempo después, producto de un manejo económico desprolijo, el país entraba en recesión y jamás volvió a recuperar la tasa de crecimiento del 7 por ciento anual que exhibía hasta 1997.

Aunque el consenso actual es Chile está mejor preparado para enfrentar las actuales turbulencias, sobre todo por el programa gubernamental anticrisis por 4.000 millones de dólares, existe preocupación por la tasa de interés fijada por el Banco Central.

A juicio del presidente del senado, Adolfo Zaldívar, "una política errada de tasas, como la que se aplicó el año 98, fue una de las causas de la mala forma en que Chile enfrentó la crisis asiática".

Subrayó que "es de esperar que esta vez no se repita". En aquella oportunidad, hubo descoordinación entre el Banco Central, encabezado por Carlos Massad, y el ministro de Hacienda de la época, Eduardo Aninat, que trajo negativas consecuencias para el país.

Bajo la misma lógica, el senador socialista Jaime Gazmuri, aseguró que "tenemos que ir a una reducción paulatina de tasas, porque todos los pronósticos indican que la inflación tiende a la baja y, por tanto, las tasas altas hoy día no se justifican".

Pese a que el Banco Central rebajó en enero en 100 puntos la tasa de interés, los parlamentarios y economistas lo critican por el rezago con que actúa frente a la coyuntura actual, cuando la inflación cayó drásticamente y existe la posibilidad de que el país enfrente una deflación.

Si en noviembre pasado la inflación en doce meses estuvo a punto de alcanzar los dos dígitos (9,9%), las actuales proyecciones apuntan a que en octubre podría situarse bajo 1%, con riesgos de pasar a un dato anualizado negativo.

La actual crisis global es más amplia y profunda de lo previsto, según diversos especialistas.

El presidente del BCCh ha dicho que "la caída en los precios de las materias primas ha reducido la tasa de inflación en Chile, pero hay poco riesgo de que ocurra una deflación".

El instituto emisor redujo su pronóstico de inflación para el 2009 a un 3,1 por ciento, desde un cálculo previo de un 4,0 por ciento, y anticipó nuevos recortes en la tasa de política monetaria.

Impactos de la "crisis asiática"

La "crisis asiática" afectó a Chile de distintas formas porque Asia era un destino importante de sus exportaciones.

La fuerte contracción de las economías del sudeste asiático y la parálisis de la economía japonesa hicieron que cayeran los volúmenes exportados y los precios de los productos, especialmente el cobre.

La debacle de las monedas asiáticas elevó la presión de importaciones de bajo precio sobre la economía chilena.

Finalmente, las turbulencias en los mercados internacionales de capitales dificultaron y encarecieron el acceso a las inversiones extranjeras necesarias para financiar el déficit de cuenta corriente.

De todas formas, Chile enfrentó esa crisis con una gran solvencia externa y aplicando un conjunto de instrumentos de política económica. La tasa de desempleo llegó a niveles cercanos al 15 por ciento.

En 1998, la deuda externa chilena representaba 35 por ciento del Producto Interno Bruto con 95 por ciento de los pasivos a mediano y largo plazo.

Las reservas internacionales equivalían al 22 por ciento del PIB y superan con creces el déficit de cuenta corriente más los vencimientos de corto plazo de la deuda.

Hoy la devaluación del peso chileno, la baja de los combustibles, la mayor disponibilidad de recursos del gobierno y el descenso de la inflación, factores que no estuvieron presentes en la crisis asiática, permiten a Chile afrontar con cierto optimismo la desaceleración de la economía mundial.

La deuda externa es mínima y el sector financiero se mantiene sólido, pero los bancos han elevado las restricciones al crédito.

Hay una baja en las exportaciones y también en las inversiones extranjeras, y se mantiene la caída del precio del cobre. Las reservas estatales llegan a unos 50.000 millones de dólares.

El mayor problema es el aumento del desempleo, cuando ya se han registrado más de 150.000 despidos.

El escenario económico internacional es distinto, pero el fantasma de la "crisis asiática" se cierne sobre este país porque, además, aún no se ha despejado el horizonte en Estados Unidos y Europa, importantes destinos de los productos chilenos.

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