martes, 10 de febrero de 2009

Colombia: Régimen y gobierno respondan

ELN

"Solo el pueblo puede salvar al pueblo. Los que luchamos por el cambio y la construcción del nuevo país, tenemos que estar unidos y en la calle junto al pueblo, para exigir responsabilidades, hacerle un juicio al gobierno de Uribe y al régimen, por la hambruna a que están condenando a la población y plantearnos un nuevo gobierno de nación, paz y equidad".

Los problemas que afectan a las grandes mayorías de la nación son ignorados por la élite dominante; ésta, en vez de buscarles solución los acumula y con las respuestas que ejecuta, aumenta la complejidad de ellos.

Así ocurre porque en el centro de las decisiones lo que pesa es el interés de la oligarquía y y la sumisión al l imperialismo. Dentro de esta concepción el interés popular se excluye de la política pública y el manejo de la economía. Los planes de desarrollo y crecimiento se proyectan y calculan solo considerando la obtención de la máxima rentabilidad para el capital; lo mismo ocurre con la distribución del ingreso nacional.

Esta manera de concebir la economía y ordenar la sociedad, es excluyente y antidemocrática, condena a la mayoría de la población a la pobreza, la miseria y se le priva del bienestar; produce resistencia en el pueblo, que no encuentra garantía de participación real para defender sus intereses. Esta es la raíz y la causa del conflicto social y armado colombiano que lleva más de medio siglo.

Hambruna… amenaza a la vista.

La actual crisis de la economía mundial es más profunda que la Gran depresión de 1930; los efectos se van a vivir con intensidad en los países pobres. El desempleo y la hambruna los sufrirán con más energía los pueblos con gobiernos que no tienen programas para garantizar la seguridad alimentaria de su población. Tal es el caso de Colombia donde las políticas públicas y el manejo de la economía condujeron la producción campesina a la ruina.

Las luchas populares por una reforma agraria, fueron ahogadas por los terratenientes y por la contrarreforma de sus aliados, los narcoparamilitares; los campesinos sin posibilidades de competir con los productos subsidiados importados, se vieron abocados a dedicar sus tierras a cultivos de uso ilícito para sobrevivir; las instituciones que habían sido creadas para fomentar y asesorar el desarrollo de la producción agrícola, el gobierno las acabó o les cambio de objetivos.

Debido a las políticas elitistas, Colombia que era autosuficiente en la producción de alimentos, pasó a ser dependiente en las últimas décadas.

Hasta 1954 el país fue autosuficiente en la producción de trigo y cebada; a partir de ese entonces, cuando fue obligado a comprar los excedentes a los Estados Unidos, empezó la dependencia de esos productos. Para la década del setenta se importó 374.000 toneladas de trigo y 40.000 de cebada, actualmente se importa todo el consumo.

Los productores tradicionales de Boyacá y Cundinamarca quedaron en la ruina, esto no le importó a los gobiernos.

Todavía para 1990 el país se autoabastecía en un 89 por ciento. Era autosuficiente en producción de maíz; para el año 2000 importó 1.920.038 toneladas. En el mismo período pasó de importar 69.000 toneladas de soya, a 349.000; y de fríjol de 7.000 a 44.000 toneladas.

Para ese año se importó 1.983.000 toneladas de productos agrícolas, para 1996, se importó 5’606.100, desapareciendo un millón de hectáreas de maíz, sorgo, soya, algodón y otros cultivos transitorios de alimentos básicos.

En el 2002 se tuvo que importar el 51 por ciento de proteínas y calorías de origen vegetal y el 33 por ciento de grasas.

Las políticas públicas y decisiones de quienes gobiernan, arruinaron la producción de alimentos y arrojaron el país a depender del mercado internacional especulativo, quien viene elevando los precios escandalosamente. Esta situación condena a los colombianos a caer en un estado de hambruna generalizado, debido a los precios inalcanzables para el pueblo.

Solo el pueblo salva al pueblo.

La política agraria del Presidente Uribe está dirigida a fomentar y proteger los cultivos destinados a la producción de agrocombustibles y la exportación, abriendo las fronteras a la importación de productos alimenticios subsidiados, con lo cual se acabará definitivamente la producción campesina.

La hambruna se ve venir de la mano de la crisis económica mundial. El gobierno está obligado a prever y tomar medidas apropiadas para proteger la población.

Ante la amenaza de la hambruna no podemos quedarnos callados y quietos; tampoco podemos esperar nada de este gobierno que solo tiene ojos, oídos e ideas para salvaguardar a los capitalistas de la crisis y darle la mano al imperio.

Solo el pueblo puede salvar al pueblo. Los que luchamos por el cambio y la construcción del nuevo país, tenemos que estar unidos y en la calle junto al pueblo, para exigir responsabilidades, hacerle un juicio al gobierno de Uribe y al régimen, por la hambruna a que están condenando a la población y plantearnos un nuevo gobierno de nación, paz y equidad.

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