lunes, 9 de febrero de 2009

Davos y las multinacionales del colonialismo. Belém y el Foro Social Mundial de los Pueblos

Enrique Oliva

La flor y nata de los zares de la usura financiera, escoltada por un grupo de jefes de estados variopintos, solo acordaron estudiar propuestas para un mayor salvataje del fraudulento sistema bancario internacional. Pero el foro de los pueblos en Brasil, multitudinariamente demostró una posición bien clara y señaló a los responsables del capitalismo en crisis mundial, que “hoy buscan hacernos pagar los platos rotos”.

En medio de una danza de aviones y helicópteros privados y limosinas blindadas (servicios estos últimos ofrecidos por los hoteles de lujo), con medidas de seguridad excepcionales, terminó el domingo pasado la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, culminando este “concilio del liberalismo” con manifestaciones callejeras de repudio reprimidas por fuerzas de seguridad helvéticas.

Asimismo, como es habitual anualmente, se desarrolló en similares fechas, el Foro Social Mundial, este año en Belém (Brasil) donde representantes de naciones y pueblos en general, plantearon severas críticas a la globalización en quiebra, exponiendo programas de acciones en unidad, aprobados por la aclamación entusiasta de más de 10.000 delegados.

Foro Económico Mundial de Davos (Suiza)

Este evento anual nació en 1971 por iniciativa del economista suizo Klaus Schwap como un ente privado, transformado luego en rara “fundación”, sin salirse del ámbito privado, para el debate de ideas neoliberales sacralizando la libertad de comercio en Europa. A poco andar superó los límites del viejo mundo extendiéndose a Estados Unidos, Japón, China, India, Canadá y otras naciones. Participar de ese cónclave no tiene acceso fácil e implica a multinacionales y otras instituciones académicas y corporativas un elevado costo. Esta última edición de Davos ha sentido el peso de la crisis actual, evidenciando que algo ha cambiado en el mundo con la pérdida en caída libre de ideas y prácticas.

Pascal Lamp, Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC), no dejó de insistir: “Las medidas proteccionista son contraproducentes”. En el fondo no choca con la idea del poderoso dueño de casa, Klaus Schwap, quien sostiene: “Nunca he dicho que la apertura del comercio sea buena para todos a la vez”. En realidad, ambas posiciones coinciden en lo estratégico: se encaminan a que no cambie nada, porque los proteccionismos nunca han dejado de ser practicados por las grandes potencias, cuando exigen no hacerlo a las naciones más débiles. Con esas dos proposiciones, aparentemente contrapuestas, de imponerse, seguiríamos igual. Solo se inventarán palabras para engrosar esa especie de argot económico-político que los yuppies usan para hablar entre ellos y dejarnos al resto como ignorantes.

Un serio incidente que tendrá repercusiones, se registró en Suiza. “No volveré a Davos” expresó airado en el estrado y repitió luego a la prensa, el primer ministro islamita de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, porque no se le permitió responder a palabras del presidente de Israel Simón Peres.

Foro Social Mundial de Belém (Brasil)

El influyente matutino de derecha, Le Figaro de Paris, dice que Lula, junto a otros 4 mandatarios suramericanos, “es el primero en destacar el cambio de época”. Y transcribe palabras del brasileño: “Hace 10 años si algún presidente hubiera osado presentarse ante ustedes habría sido abucheado por la muchedumbre. Esta noche, es diferente. Ninguno de nosotros ha sido elegido por la elite. Somos la emanación de movimientos sociales, de los sindicatos y de reivindicaciones indígenas”. Y el diario presenta así a los 5 mandatarios en el estrado: “El economista de izquierda Rafael Correa se impuso en el Ecuador, país que privilegiaba a los banqueros de negocios en el gobierno; el ex obispo de la Teología de la Liberación Fernando Lugo ha puesto fin a 70 años de poder de conservadores del Paraguay; el ex militar golpista Hugo Chávez ha impulsado su revolución bolivariana en Venezuela; el indio Evo Morales entró en la historia como primer jefe de estado indígena de Bolivia; en fin, un obrero metalúrgico (Lula) ascendió a la presidencia de un Brasil signado por las desigualdades sociales.

En la reunión de Belém, Lula se prodigó en conceptos agudos recibidos con largos y entusiastas aplausos. Vale la pena señalar algunos: “Me cansé de ir a Londres o Nueva York a debatir con yuppies de 30 años diciéndome lo que tenía que hacer Brasil y ni siquiera sabían donde quedaba”. También “invitó a esos yuppies que fueran a decirle a nuestro querido Obama lo que tiene que hacer ahora… el proteccionismo es una protección de las economías centrales para superar la crisis a pagar por nuestros pueblos… el dios mercado quebró… esos banqueros que miden el riesgo país cerraron la boca…”.

Valerosas propuestas de Evo Morales

El presidente boliviano presentó proyectos de campañas mundiales para democratizar los entes internacionales. En primer lugar clamó por la paz y justicia exigiendo llevar a los tribunales a los responsables de crímenes de lesa humanidad.

Otra iniciativa consiste en suprimir el “derecho de veto” acordado por las ONU desde su creación, a las cinco potencias ganadoras de la Segunda Guerra Mundial (EEUNN, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia)... “Tenemos que acabar con la monarquía de Naciones Unidas -sostuvo Evo- pues no es posible que un país tenga más poder que 190; que el derecho internacional se aplique por igual para todos”.

Esta propuesta golpea sobre la innovación más temida que implicaría perder un privilegio insostenible entre naciones de primera y segunda clase.. Es lo mismo que buscan las grandes potencias de la Unión Europea con el rebuscado Acuerdo de Lisboa, por el cual podrían burlas la voluntad de los pueblos del viejo mundo por medio de una constitución democrática, que no es la dejada en suspenso por temer desaprobaciones en las urnas.

Evo Morales también aboga por “un nuevo orden económico internacional basado en la solidaridad, justicia y complementariedad entre las naciones…el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) tienen que ser profundamente transformados si quieren servir a los pueblos. No podemos permitir que se maquillen para seguir como están.”

Fue emotiva la repetida inquietud de Evo sobre el sentir ecológico de las poblaciones indígenas, totalmente consustanciadas con la tierra, la Pacha Mama, nuestro hogar. Propuso así “movilizarse para salvar al planeta” lo que “impone cambiar los patrones del consumo”.

En cuanto a las exposiciones de los otros tres mandatarios suramericanos presentes en Belém, ninguno desentonó en firmeza y acuerdo con posturas de plena coincidencia. Eran Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador y Fernando Lugo de Paraguay.En fin, se observó que las posiciones encontradas entre los privilegios del establecido sistema económico y social de Davos, hoy en crisis abierta, en su intento de salvataje del sistema capitalista salvaje, chocaron decididamente con la humana concepción de la realidad de los pueblos, en busca de justicia e igualdad, bien manifestada en Belém.

Fuentes: diarios Le Figaro y Liberation de Francia; El País y El Mundo de España; Página 12, Clarín y La Nación de Buenos Aires.


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