martes, 10 de febrero de 2009

Ecuador: La reelección presidencial es buena o mala para la burguesía según sus conveniencias


Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Alguna vez, don Eloy Alfaro, el único líder liberal radical que condujo al país de fines del diecinueve y principios del veinte, a la única revolución de verdad que ha conocido el Ecuador en sus 179 años de república democrática, soberana e independiente, dijo una frase lapidaria: "por qué vamos a perder con papelitos lo que hemos ganado con balas".

Esta expresión reflejaba el peligro de que la naciente revolución liberal podía truncarse en las urnas, frente a un adversario feroz, sanguinario, fundamentalista, que se había reagrupado en torno a una iglesia recalcitrante, unos terratenientes esclavistas y una naciente burguesía comercial y agro exportadora (los grandes cacaos de Guayaquil, hoy identificados como pelucones).

No hace falta recordar que don Eloy tenía toda la razón; tanta, como que sus adversarios políticos y de clase no dejaron pasar la ocasión y, después de masacrarle indefenso en el Penal García Moreno, junto a sus lugartenientes más decididos, fue arrastrado por las calles de Quito hasta lo que Alfredo Pareja Diezcanseco llamó "La Hoguera Bárbara" (enero 28/1911)

La reelección presidencial como tesis "buena o mala"

Evoco, muy sucintamente este episodio, porque en Venezuela, los venezolanos y las venezolanas deben decidir mediante votación universal y secreta, si aceptan que todos los cargos de representación democrática (el de Presidente de la República, en primer lugar) sean de reelección sucesiva y cuantas veces el pueblo, en las urnas, así lo decida.

La reforma constitucional le permitiría al Presidente Hugo Chávez Frías un tercer período consecutivo en las elecciones que deben darse en el 2012, año en el que termina su segundo mandato.

Al margen de lo que el pueblo venezolano decida en las urnas el domingo 15/2009 (la mayoría de encuestas le dan al SI un triunfo mayoritario frente al NO) sin embargo, no solo en la patria de Bolívar se ha abierto un debate en torno a si es o no conveniente (políticamente, éticamente) la reelección sucesiva de un mandatario en funciones.

Para la beligerante oposición venezolana y los medios de comunicación del sistema (a nivel continental) la reforma constitucional no es sino un recurso del •chavismo• en sus afanes por establecer una "dictadura indefinida". Cuestionan la propia legalidad constitucional de la convocatoria a referéndum y trabajan a sol y sombra porque los venezolanos le digan NO a la reforma. Sostienen la tesis (común en nuestros países) que la reelección sucesiva de un jefe de estado es contraria a la "alternabilidad democrática", que el mandatario de turno hará todo lo posible por "perpetuarse en el poder" y que, para preservar los valores democráticos, debe aceptarse, en el mejor de los casos, una reelección después de un período presidencial.

El Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) más una fuerte corriente popular que respalda decididamente lo que allá se conoce como la "revolución bolivariana" cree en cambio que al institucionalizarse la reelección sucesiva, no solo del Jefe de Estado sino de todo cargo de representación pública (alcaldes, gobernadores, prefectos, congresistas), se le está dando al pueblo, en las urnas, su derecho a decidir si quiere seguir con un régimen que le ha convencido con obras y conquistas, en especial a favor de los más pobres, y que tiene en ejecución un proyecto ciudadano económico, político y social de beneficio popular. Sostienen que ese proyecto, para que se consolide y se fortalezca, requiere de continuidad a lo largo de los próximos 10 – 15 - 20 años, ya que de lo contrario se truncaría y, de caer en manos del viejo y corrupto esquema político, sería un retroceso seguramente violento, ya que la burguesía y sus aliados de derecha, para retomar su estatus perdido, no dudarían en aplicar una tiranía.

La reelección es buena o mala, según …

A la violenta oposición venezolana, en verdad, no le preocupa tanto la reelección inmediata y sucesiva (como plantea la reforma, para todo cargo de elección popular) como tesis política sino el temor de que el líder de la revolución bolivariana, el Comandante Hugo Chávez Frías y su proceso de cambios estructurales, puedan seguir gobernando.

En este punto, sale a la luz el papel del líder en los procesos revolucionarios o contrarrevolucionarios. Porque la reelección se ha dado en los dos sentidos: en el de los cambios y/o la revolución; o en el de la tiranía retardataria que impone un gobierno de terror y de violencia en su afán de preservar para las élites, todos los beneficios sociales, económicos, políticos.

Sólo a manera de ejemplos recientes, recordemos algunos casos:

Adolfo Hitler fue elegido democráticamente Canciller (Jefe de Estado) en la Alemania derrotada de la primera guerra mundial. A renglón seguido y "democráticamente también" impuso una feroz tiranía, al servicio de industriales, banqueros, revanchistas y más fauna de este jaez. Todos sabemos cómo terminó esa dictadura, supuestamente democrática.

En los Estados Unidos de Norteamérica, prácticamente desde su fundación, se ha impuesto, mediante el voto, una "autocracia democrática" que permite a dos partidos políticos (demócratas y republicanos) que se alternen en el poder mediante elecciones y una reelección inmediata de por medio. El imperio descubrió (hace ya más de dos siglos) que los dos grandes sectores de la plutocracia imperante, podían repartirse el botín en aceptable armonía, aunque hayan tenido que recurrir al magnicidio para "casos extremos" (J.F. Kennedy, por ejemplo) Lo importante es que el sistema imperial sigue rampante.

¿Habría sido posible que Cuba conquiste, desarrolle y consolide su revolución socialista si no habría tenido un líder de dimensiones universales, como Fidel Castro, un comando revolucionario de la talla del Che Guevara, de Raúl Castro, de Camilo Cienfuegos y un pueblo heroico dispuesto a todo con tal de preservar su derecho a darse el sistema político, económico y social que a bien tuviere? Como esa fue (sigue siendo) una revolución de verdad y la burguesía corrupta y criminal tuvo el buen gusto de fugar a Miami, en Cuba se ha desarrollado una auténtica "democracia popular", con unas reglas de juego que las quisiéramos nosotros y una participación ciudadana inigualable. Lógicamente, en ese esquema ¿qué posibilidades electorales habrían tenido grupos retardatarios de la vieja y corrupta derecha? Así pues, el gobierno revolucionario se impuso por voluntad popular de hecho, durante los primeros años; y de hecho y de derecho, en las últimas décadas. Solo que, como los medios de comunicación del sistema imperante en nuestros países, ignoran estas y otras conquistas sociales y políticas, mediante la manipulación informativa dan la sensación de que Cuba vive una "férrea dictadura castrista" No le dicen a nuestros perceptores que en Cuba, periódicamente, se convoca a elecciones de asambleístas, alcaldes; y que los candidatos salen de un tamiz de representación muy exigente y muy democrático.

Chávez NO, Uribe SI

Veamos, en cambio, un caso en contrario (el de Álvaro Uribe Vélez, el Presidente paramilitar de Colombia) Fue elegido para un período presidencial de 4 años; pero, en el ejercicio del poder ha desarrollado una tenaz así como multimillonaria campaña contra los grupos insurgentes (las FARC, principalmente) a los que ha encasillado en el calificativo de "narco terroristas". Uribe Vélez aglutina, en un solo puño, a la putrefacta y fascista derecha colombiana (banqueros, políticos, dueños de haciendas, ejecutivos, para militares, sicarios y capos del verdadero narcotráfico, de ese que satisface la creciente demanda de consumo en Estados Unidos) con la decidida cooperación y participación de la "gran prensa colombiana" (Los Santos, accionistas de El Tiempo de Bogotá, uno es Vicepresidente y el otro el Ministro de Defensa fascista)

Este sector de la burguesía retardataria logró, en el 2006, que su mayoría gobiernista en el Congreso (muchos de ellos enjuiciados y en la cárcel por su cercanía en carnicerías cometidas contra poblaciones agrarias colombianas) aprobara una reforma constitucional y diera paso a una reelección inmediata del parapresidente Uribe Vélez, a pesar de que la Constitución expresamente prohíbe esta posibilidad. Entonces, los sectores ultristas de nuestros países, comandados por voceros de la "seguridad democrática" colombiana, denunciaron ni impugnaron esta ilegal reelección. Al contrario, aplaudieron que en Colombia "democráticamente" se haya dado paso a una reelección que demandaba "el pueblo colombiano" Entonces, la reelección es válida. Y como el gobierno derechista y reaccionario de Uribe Vélez "ha sido tan bueno" pues ya los sectores que se han beneficiado de este, hablan de una segunda reelección, para lo cual tienen que volver a violentar la disposición constitucional.

En la vecina Venezuela, en cambio, el próximo domingo (15 de febrero/2009) el pueblo venezolano decidirá si establece la reelección sucesiva para todos los cargos de elección popular. Pero, la intransigente oposición venezolana "ha denunciado" que es un intento de Chávez, por "perpetuarse en el poder" ya que dan por sabido que el pueblo le votará SI cuantas veces sean necesarias y mientras siga en vigencia el proceso de la revolución bolivariana en marcha.

Desde luego, nuestras cajas de resonancia (los medios de comunicación del sistema) en nuestro países, se han hecho eco de este intento "dictatorial" y lo denuncian como que si fuera un intento por perennizarse en el poder, como ellos lo hacían hasta hace poco.

Entonces pues, la tesis de la reelección sucesiva, no es cuestión de un Si o un NO rotundos, inapelables. Si hay un proceso de cambio en marcha, un gobierno progresista que los impulsa y un pueblo que lo apoya mayoritariamente, la reelección es una opción válida y ética si esos cambios dependen de un poder que lo impulse y de un líder que lo ejecute.

Lo contrario, si los grupos de poder fascistas y genocidas son lo que pretenden una reelección sucesiva o quizá indefinida de un gobierno atroz y retardatario, que solo quiere consolidar el sistema imperante y proteger los intereses oligárquicos de la élite gobernante, pues oponerse a ello es obligación moral de los pueblos

Foto: Ecuador – Rafael Correa, presidente de la República, durante una emisión del programa radial "Dialogo con el Presidente". / Autor: Presidencia Ecuador


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