martes, 10 de febrero de 2009

El final de las palabras bellas


Carlos del Frade (APE).

Las palabras bellas son las portadoras de la verdad.

Así dicen las tradiciones de las comunidades mbya, del gran tronco familiar guaraní.

Desde el corazón del Amazonas bajaron hace siglos buscando el aguyje, la tierra sin mal.

Levantaron sus aldeas circulares en distintos lugares.

Las malocas -así se llaman estas viviendas comunitarias- eran gobernadas por representantes de las distintas generaciones pero el maestro orientador era el kuaray, aquel que debía comunicar las verdades con las palabras bellas.

Las décadas no pasaron solas.

Conquista, saqueo, dioses impuestos, falsas morales, torturas y explotación permanente fueron silenciando a los mbya guaraníes. Ya no hubo tiempo para palabras bellas y verdaderas.

Llegaron los días del dolor y la mudez impuestos.

La tierra sin mal devino en una América injusta y en una Argentina obscena.

El tercer milenio encuentra a los mbya guaraníes lejos de sus palabras bellas y verdaderas.

Están sumergidos en el ultraje permanente en uno de los territorios más hermosos de la geografía del sur del mundo.

En la provincia de Misiones se repiten las postales del horror.

Un bebé de un año y medio murió como consecuencia de desnutrición crónica en la aldea de Fortín Mbororé, geografía vastamente estragada por el hambre inventado.

Para el director del hospital Marta T. Swartz, Roberto Arévalo, “la adversa situación sanitaria de la aldea sería grave, porque fueron varios los bebés y niños internados en los últimos días y dados de alta luego de los correspondientes estudios y atenciones. ‘Presentaba infección generalizada y gastroenteritis, claro que la base es una desnutrición crónica como la padecen casi todos los más pequeños de esa aldea’, informó el director. El cacique de la aldea otra vez en crisis, Silvino Moreyra, estuvo en permanente contacto con las autoridades y médicos del hospital y reiteró en varias ocasiones que la tristeza es grande en la comunidad por la pérdida del pequeño que habría nacido en una comunidad del Paraguay”, sostiene la crónica periodística.

-Estamos olvidando nuestra cultura, las danzas no las valorizamos y eso puede influir en que empiecen a suceder estas cosas. Es un aviso de que nos estamos dividiendo, no tengo explicación para lo que pasó, pero creería que la espiritualidad tiene mucho que ver -le dijo el cacique a los medios de comunicación regionales.

Para el médico Mario Gariboglio: “Ellos necesitan un seguimiento constante y enseñarles por ejemplo: que no tomen el agua del arroyo, que lo hacen al no tener red de agua potable”.

El presente de los mbya guaraníes sobrevivientes de Fortín Mbororé es consecuencia del robo ininterrumpido desde hace siglos.

Los relatos periodísticos hablan de dos meses sin médico alguno y que la mayoría de los chiquitos están desnutridos.

Ya no hay palabras bellas entre los mbya guaraníes.

La verdad suele escribirse con llantos y ausencias pesadas como la condena de centurias.

Los viejos kuaray no encuentran las respuestas.

El ultraje sigue y cobra sus ganancias en cuerpitos de chicos que no llegan a pronunciar ninguna de aquellas palabras bellas.

Autor foto: APE


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