miércoles, 4 de febrero de 2009

El Salvador: El desempleo obliga a buscar alternativas de sobrevivencia

Néstor Ríos (COLATINO)

Sentado durante nueve horas en un asiento improvisado, diseñado con un pedazo de cartón y una lata de leche vacía, rodeado del humo que sale de los viejos escapes de microbuses y buses que se impregna minuto a minuto en su rostro, Marcos Domínguez, de 77 años de edad, subsiste de la venta de frutas a un costado de la 1ª Calle Poniente del Centro de San Salvador.

Marcos, vestido con una desgastada camisa y utilizando el característico sombrero de los campesinos para cubrirse del sol, se ha convertido en un ejemplo de la supervivencia en este país.

Este vendedor permanece a la espera de que algún peatón vuelva la mirada a los tres pequeños grupos de nísperos colocados en una manta extendida sobre la acera. Sin embargo, cientos de personas pasan sin percatarse de la venta de don Marcos, venta que para él significa un día de subsistencia.

"Todos los días estoy aquí. A veces gano cinco dólares y a veces nada", expresa el anciano a este vespertino, pues el esfuerzo y la necesidad de querer ganarse unas cuantas monedas más, le obligan a recorrer el largo viaje desde su tierra natal, Sonsonate, hasta la capital.

Mientras Marcos ofrece su venta, el trajín de la tarde transcurre con el caminar apresurado de la gente que afanosamente busca en negocios cercanos algunas ofertas del día en telas, materiales plásticos y otros productos. Al preguntarle ¿por qué viene de tan lejos, cuando puede quedarse vendiendo en Sonsonate?, el hombre reflexiona en que tiene necesidad económica, esa es la principal causa que le impulsa a buscar medios alternativos para conseguir lo necesario y poder sobrevivir.

Don Marcos es un hombre de piel morena, pelo canoso, de mediana estatura y ojos oscuros. Hace tres años decidió vender en ese lugar.

Al recordar sus viejos tiempos con nostalgia se remonta a sus 16 "cuando las cosas eran diferentes".

"La vida no era como lo es ahora, antes trabajaba en una milpa para ganarme el pan de cada día, y hoy, está más fregado con la moneda (dólar) que hay", se queja.

Esto en referencia a la circulación del dólar en el país a partir del 2001, cuando el gobierno de El Salvador presidido por Francisco Flores Pérez, del partido de ARENA instauró la Ley de Integración Monetaria, que pretendía que circularan las dos monedas, el dólar y el colón, sin embargo, solo se quedó el dólar.

La historia de Marcos se suma a la de otras más. Tras el paso fugaz de un mes dedicado a las personas de la tercera edad (enero), la realidad de los adultos mayores es otra: al recorrer las principales calles del Gran San Salvador, el ciudadano común se da cuenta del escenario que hay en el centro, personas con edades avanzadas buscando cómo conseguir el sustento diario.

Por ejemplo, ubicado más al oriente del puesto de Don Marcos se encuentra José Hernández, un hombre de 61 años de edad, lleno de canas, vestido humildemente, que ofrece jaulas para pájaros, en su pequeño negocio en la esquina de la 1ª Calle Poniente y la 3ª Avenida Norte de San Salvador.

El material que utiliza para construirlas es alambre y desechos de ventilador con lo que "medio la va pasando".

Junto a él, su hijo Francisco Hernández, de 34 años, desenreda una madeja de alambres en un rincón del puesto de la venta de jaulas con lo que ayuda a su padre para obtener el material.

Don José tiene cuatro años de estar en el lugar haciendo un oficio artesanal y sobreviviendo con este oficio. "Empleo casi no hay por la situación del país", decía mientras apretaba una tenaza, con la cual retocaba los últimos detalles del trabajo. "Esto puede ponerse peor. Porque gane uno o gane otro en las elecciones que vienen, la situación no mejorará", agregó el vendedor informal.

La fluctuante y decaída en las compras de los clientes, para don José, es uno de los temores que tiene que enfrentar. Cuando el negocio va bien, la ganancia es de ocho dólares diarios y cuando va mal, es de cero dólares, comentó don José, quien es originario de Soyapango, uno de los municipios más poblados.

Según el Programa de Naciones Unidades (PNUD), la tasa de desempleo en El Salvador es de 6.6% en las personas adultas, mientras que un 62% de la población juvenil está desempleada o subempleada. La tendencia para este año, es que se incremente debido a la crisis económica que afecta a las grandes empresas como las maquilas y las que pertenecen al rubro de servicios, según el reporte de FUSADES del pasado mes de diciembre.

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