martes, 10 de febrero de 2009

Guatemala: La justicia se presta para criminalizar la lucha social

CERIGUA

El arresto del reverendo de la Iglesia Luterana de Guatemala (ILGUA) Pilar Álvarez, es una muestra de cómo el sistema de justicia criminaliza las luchas sociales cuando se exigen los derechos de la población, como el acceso al agua señaló la abogada y notaria Ileana Alamilla.

De acuerdo con Alamilla, en una columna de opinión publicada en Prensa Libre, es la primera vez en la historia que se ordena prisión contra un líder religioso que defiende la conservación de bienes naturales, hecho insólito que ha generado alarma e indignación entre los comunitarios y organizaciones ambientalistas.

Álvarez ha defendido la conservación de la montaña Las Granadillas y los nacimientos de agua que abastecen a la población de los departamentos de oriente, Zacapa y Chiquimula señaló la profesional del derecho.

María Eugenia Solís, asesora legal del Colectivo Madre Selva, dijo que la detención fue arbitraria y realizada con abuso de autoridad, tanto del Ministerio Público como de los jueces y de la Policía Nacional Civil.

El juez de Chiquimula, Víctor Salguero y la auxiliar de la Fiscalía de Zacapa, Raquel Urrutia, han sido señalados de amenazar a las comunidades; el titular del citado juzgado es finquero del área y, en tal calidad, ha colocado a las instituciones a su servicio.

Ni los jueces ni el Ministerio Público han prestado atención a las denuncias de las comunidades, sin embargo, ¿cómo es posible tanta eficiencia del sistema de justicia en contra del religioso? cuestionó la columnista.

Los pobladores y la Iglesia luterana interpusieron una denuncia en la ciudad capital, en la Supervisión Administrativa del MP, en contra del juez de Chiquimula y la fiscal de Zacapa por la amenaza de estos funcionarios hacia los líderes comunitarios, a pesar de estar fuera de su jurisdicción, pero no fueron escuchados.

Los tres organismos del Estado han hecho su mejor esfuerzo para que nada funcione en el país y para que los cambios sean puro maquillaje, pero las voces de la población se han lanzado y si no quieren oír, hay que gritar más fuerte, subrayó Alamilla.

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