miércoles, 4 de febrero de 2009

La visión sagrada de Israel

José Luis Fiori (SIN PERMISO)

"Si Hamas quiere terminar con Israel, Israel tiene que terminar
con Hamas antes"
Efraim, 23 años, estudiante de una escuela religiosa de
Jerusalén, FSP

Durante 21 días de bombardeo continuo, Israel lanzó 2.500 bombas sobre la Franja de Gaza - un territorio de 380 Km2 y 1,5 millones de habitantes - dejando 1.300 muertos y 5.500 heridos del lado palestino y 15 muertos del lado militar israelí. La infraestructura del territorio fue destruida completamente, junto con millares de casas y centenas de construcciones civiles. Es probable que Israel haya utilizado bombas de "fósforo blanco" -prohibidas por la legislación internacional, con consecuencias imprevisibles a largo plazo sobre la población civil, en particular la población infantil.

Ban Ki-Moon, secretario General de las Naciones Unidas, se declaró "horrorizado", después de visitar el territorio bombardeado, y consideró "escandalosos e inaceptables" los ataques israelíes contra escuelas y refugios sostenidos en Gaza por la ONU. Robert Fisk, relator especial de la ONU sobre la situación de los Derechos Humanos en Gaza, también declaró que "luego de 18 meses de bloqueo ilegal de alimentos, remedios y combustibles, Israel cometió crímenes de guerra y contra la humanidad, en la última ofensiva contra los territorios palestinos. Crímenes todavía más graves porque el 70 por ciento de la población de Gaza tiene menos de 18 años".

Dentro de Israel, mientras tanto - con raras excepciones - la población apoyó la operación militar del gobierno israelí. Más que esto, las encuestas de opinión constataron que el apoyo de la población fue aumentando, en la medida en que avanzaban los bombardeos, hasta llegar a índices del 90 por ciento. Y al final, en el momento del cese del fuego, la mitad de la población era favorable a la continuación de la ofensiva, hasta la recuperación de Gaza y la destrucción de Hamas (1).

Sea como fuere, dos cosas llaman la atención de forma especial en esta última guerra: la inclemencia de Israel y su indiferencia con relación a las críticas de la comunidad internacional. Dos posiciones tradicionales de la política externa israelí, que se ha radicalizado cada vez más, y son casi siempre explicadas "escalada a los extremos" del propio conflicto. Pero existe un aspecto de esta historia que casi no se menciona, o en su lugar es colocado en un segundo plano, como si las "visiones sagradas" del mundo y de la historia fuesen una característica exclusiva de los países islámicos.

Desde su creación, en 1948, Israel se mantiene sin una constitución escrita, aunque posee un sistema político con partidos competitivos y elecciones periódicas, tiene un sistema de gobierno parlamentario según el modelo británico y mantiene un poder judicial autónomo. Pero al mismo tiempo, paradójicamente, Israel es un Estado religioso y una gran parte de su población y de sus gobernantes tienen una visión teológica de su pasado y de su lugar dentro de la historia de la humanidad. Israel no tiene una religión oficial, pero es el único Estado judío del mundo, y los judíos se consideran un sólo pueblo y una sola religión que nace de la revelación divina directa, y no depende de una decisión o de una conversión individual: "si oyes mi voz y guardas mi alianza, seréis una propiedad particular entre todos los pueblos. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa". Éxodo, 19, 5-6.

Además de esto, el judaísmo establece normas y reglas específicas e incuestionables que definen la vida cotidiana y comunitaria de su pueblo, que debe mantenerse fiel y seguir de forma incondicional las palabras de su Dios, manteniéndose puros, aislados y distantes con relación a los demás pueblos y religiones: "no seguiréis los estatutos de las naciones que yo expulso delante de vosotros...Yo Javhé, vuestro Dios, os separé de esos pueblos. Haréis distinción entre el animal puro y el impuro... no os tornéis vosotros mismos inmundos como animales, aves y todo lo que se arrastra sobre la tierra". Levítico, 20,23-25. Para los judíos, Israel es la continuación directa de la historia de ese "pueblo elegido", y por ello, su verdadera legislación la constituyen las propias enseñanzas bíblicas. El Tora cuenta la historia del pueblo judío y es la ley divina, por lo cual no puede existir ley humana que sea superior a lo que está dicho y establecido en los textos bíblicos, donde están definidos los principios que deben regir las relaciones de Israel con sus vecinos y/o con sus adversarios. En Israel no existe casamiento civil, solamente la ceremonia rabínica y los soldados israelíes prestan juramento con la Biblia sobre el pecho y con el arma en la mano: "Javéh atacará a todos los pueblos que combatan contra Jerusalén: él hará pudrir su carne, mientras todavía estén de pie, sus ojos se pudrirán en sus órbitas y su lengua pudrirá en su boca". Zacarías, 14, 12-15.

Las ideas religiosas de los pueblos no son responsables ni explican necesariamente a las instituciones de un país a las decisiones de sus gobernantes. Pero en este caso, por lo menos, parece existir un foso casi intransitable entre los principios, las instituciones y los objetivos de la filosofía política democrática de las ciudades griegas y los preceptos de la filosofía religiosa monoteísta que nació en los desiertos del Asia Menor.

Pero lo que tal vez sea más importante desde el punto de vista inmediato del conflicto entre judíos y palestinos, y del propio sistema mundial, es que Israel - al contrario de los palestinos - dispone de armas atómicas y de acceso ilimitado a recursos financieros y militares externos.

Con estas ideas y condiciones económicas y militares, Israel sería considerado - normalmente - un Estado peligroso y desestabilizador del sistema internacional, según la norma liberal-democrática de los países anglosajones. Mas ello no ocurre porque en el mundo de los mortales, de hecho, Israel fue una creación y sigue siendo un protectorado anglosajón, que opera desde 1948, como instrumento activo en defensa de los intereses estratégicos anglo norteamericanos, en el Oriente Medio. Mientras los anglo-norteamericanos operan como el ancla pasiva del "autismo internacional" y de la "inclemencia sagrada" de Israel.

Nota: 1) Folha do Saõ Paulo 24-01-2009

José Luis Fiori, profesor de economía y ciencia política en la Universidad pública de Río de Janeiro, es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.

Traducción: Carlos Abel Suárez.


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