lunes, 9 de febrero de 2009

Las condiciones de Rusia y Estados Unidos para reducir la amenaza nuclear

Iliá Krámnik (RIA NOVOSTI)

El presidente de Estados Unidos Barack Obama tiene la intención de proponerle a Rusia una reducción radical del potencial estratégico nuclear hasta 1000 ojivas para cada país.

Esa información apareció en los medios de prensa rusos el pasado 4 de febrero, según fuentes anónimas de la Administración estadounidense citadas por el diario británico The Times.

La reacción de Rusia fue inmediata y a muy alto nivel, porque el mismo día, el viceprimer ministro Serguei Ivanov expresó la disposición de su país de entablar negociaciones con EEUU para reducir el arsenal nuclear y la firma de un nuevo acuerdo en reemplazo del Tratado sobre la Reducción de Armas Estratégicas (START-1) cuya vigencia expira el presente año.

Durante el transcurso de varias décadas, la paridad del armamento nuclear entre la URSS/Rusia y EEUU ha sido uno de los pilares fundamentales de las relaciones entre ambos países.

Actualmente, las relaciones en este campo están reguladas por los siguientes documentos: en primer lugar el ya mencionado tratado START-1, firmado en 1991 y en vigor a partir de finales de 1994.

El START-1 estableció que los potenciales nucleares estratégicos de cada uno de los países no podían superar 1.600 portadores (misiles) y a 6000 ojivas (cargas) nucleares.

Al momento de la firma del START-1, la URSS tenía 2.500 portadores y 10.271 ojivas, mientras que EEUU poseía 2.246 portadores y 10.563 ojivas.

La reducción debió de efectuarse en el término de 7 años y así ocurrió el 6 de diciembre de 2001, cuando las partes informaron oficialmente sobre el cumplimiento del tratado.

Rusia quedó con 1.136 portadores y 5.518 ojivas y EEUU 1.237 portadores y 5.948 ojivas. Además, el START-1 impuso limitaciones al emplazamiento de las fuerzas nucleares de cada país, por ejemplo, prohibió en ciertas regiones el emplazamiento de misiles balísticos intercontinentales sobre rampas móviles (trenes o camiones).

Además del START-1, la reducción del arsenal estratégico nuclear de ambos países está también condicionado al Tratado de los Potenciales Estratégicos Ofensivos (SORT, según las siglas en inglés) firmado en 2002.

El tratado SORT establece un tope de 1.700 ojivas para Rusia y 2.200 para EEUU, pero no especifica la cantidad de portadores que podrá tener cada bando y tampoco el número de ojivas que puede transportar cada portador.

Además, cada una de las partes a su manera puede establecer la estructura y composición de sus fuerzas nucleares (bases terrestres, bombarderos estratégicos o submarinos nucleares).

El SORT tampoco establece mecanismos del control y en su lugar, las partes se limitaron a citar el tratado en vigencia START-1 y la convocatoria dos veces al año de una comisión mixta destinada a vigilar el cumplimiento del acuerdo.

Pero como se mencionó anteriormente, el START-1 expira en 2009 y en consecuencia, quedan sin fuerza legal los mecanismos y normas de control aplicables al arsenal nuclear.

El SORT tampoco establece ningún tipo de restricciones a los misiles y ojivas nucleares al momento de ser retirados de servicio activo (en otros tratados de desearme debían ser destruidos).

Es decir, en las actuales condiciones, esos misiles y esas ojivas sencillamente pueden ser almacenados en depósitos y en caso de necesidad, (tras reparación, mantenimiento o modernización) se puede restablecer en su puesto y ser utilizados de nuevo.

Es importante destacar que entre la firma del START-1 y el SORT, Rusia y EEUU firmaron en 1993 el tratado START-2 que en particular prohibió la utilización de portadores con ojivas múltiples de guiado autónomo (RGCH IN, según siglas en ruso).

Pero este tratado ya no tiene ningún valor jurídico porque en 2004 Rusia renunció a cumplir el START-2 en respuesta a que EEUU en 2002, se retiró del tratado de defensa antimisiles (DAM) firmado en 1972.

En conclusión, ahora Rusia y EEUU pueden afrontar una situación cuando las relaciones en materia de armamento estratégico nuclear quedan reguladas únicamente por el SORT, que no establece mecanismos de control y que expira en 2012.

Hay que tener en cuenta que la situación económica de Rusia no le permite aumentar a corto plazo su potencial nuclear estratégico sobre todo cuando en los próximos diez años debe reemplazar al menos 300 misiles balísticos intercontinentales de emplazamiento en tierra y otros 100 misiles de emplazamiento en submarinos nucleares de fabricación soviética.

La capacidad de la industria militar para modernizar el arsenal nuclear estratégico ruso permitirá la fabricación de al menos 500 portadores y entre 1.700 y 2000 ojivas nucleares para finales del próximo decenio.

Los pronósticos optimistas indican que el potencial nuclear ruso será de 2.500 ojivas y los cálculos pesimistas en que a lo mucho se tendrán entre 1.000 o 1200 ojivas.

Al respecto de este proceso, los expertos resaltan que ningún programa que se adopte para aumentar a corto plazo el potencial nuclear ruso podrá dar resultados inmediatos pero en cambio, garantizará el gasto inmediato de ingentes recursos materiales y humanos que en condiciones de crisis, supone un paso absolutamente improcedente.

En conclusión, la perspectiva de firmar con EEUU un tratado sobre la reducción del arsenal estratégico nuclear con los correspondientes mecanismos de control y verificación para Rusia es una variante más que necesaria.

Al mismo tiempo, la firma de ese tratado que reduciría a 1.000 las ojivas nucleares de cada país debe incluir restricciones muy serias al programa nacional de defensa antimisiles de EEUU (DAM).

Sin esas restricciones EEUU puede quedar con un sistema DAM en capacidad de interceptar los misiles que queden operativos después de un posible primer ataque y contra ataque nuclear.

El tratado de desarme que presuntamente ofrecerá Obama es aceptable para Rusia si EEUU no sólo suspende el emplazamiento de su DAM en Europa, sino también en otras regiones del mundo y también impedir su desarrollo en el espacio aéreo, marítimo y orbital.

Lo ideal sería la renuncia recíproca a los sistemas antimisiles estratégicos y encauzar los esfuerzos de Rusia y EEUU para la creación de sistemas eficaces de defensa antimisiles en los escenarios potenciales de acciones de guerra.

Esto permitiría emplazar sistema de intercepción de misiles en las regiones que más necesitan este tipo de defensa ante posibles lanzamientos de cohetes que puedan construir países como Irán y Corea del Norte.

Las relaciones de Rusia y EEUU en torno a la problemática del armamento estratégico nuclear puede ser el gran catalizador del presente período.

Si EEUU rechaza condicionar su DAM a la reducción del arsenal nuclear con Rusia esto significa que el nuevo Gobierno de ese país no está interesado en un tratado de desarme equitativo y mutuamente provechoso.

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