lunes, 9 de marzo de 2009

Argentina, Puerto Piray: Obreros de PCP siguen con la toma de la planta y denuncian que directivos quieren que regalen horas de trabajo

MISIONES ON LINE

Los trabajadores de la plata industrial PCP continúan este lunes tomando la fábrica a la espera de respuestas de la empresa explotadora de la elaboración de pasta celulósica de aquella localidad.

El viernes pasado, en asamblea, determinaron la toma fabril hasta tanto los empresarios no abonen lo que les adeudan; y para preservar además las instalaciones ante cualquier intento de vaciamiento, tal como trascendió, ocurriría en estos días.

Rodolfo Giubi lleva 29 años trabajando en la fábrica; actualmente se desempeña como calderista y mantiene una firme posición respecto a defender su fuente laboral, “estamos acá para demostrarles a estos empresarios que nosotros tenemos puesta la camiseta de la planta y queremos seguir produciendo. Toda la vida se la dimos a esta empresa y queremos seguir trabajando; muchos dicen que esta fábrica ya no sirve pero nosotros sabemos que puede dar mucho todavía; si hasta unos días atrás estábamos sacando las 80 toneladas diarias sin problemas. Ahora lo que pasó es que estos empresarios se borraron y nos dejaron sin ningún tipo de insumos; por eso estamos parados y sin saber que va a pasar. Ya no podemos resistir más sin un centavo para dar que comer a nuestras familias; si hasta nuestros hijos tuvieron que comenzar las clases con lo poquito de útiles que les había quedado del año pasado. Estamos desesperados y no vemos intención alguna de que esto se solucione.”

El abuso de los empresarios indignó a los trabajadores; quienes rechazaron “por indigna” la propuesta de trabajar 8 horas diarias “y regalarle 4 a la empresa”; tal como propusiera un alto directivo que administra además varios aserraderos en la región. “Así nos dijo, que trabajemos la mitad del tiempo gratis; porque esa era la forma en que están trabajando en los aserraderos, donde figuran 4 horas y trabajan el doble. Eso es inaceptable, es como estar esclavizados; por supuesto que lo rechazamos.”

El escenario de la planta celulósica revela un silencio estremecedor y las historias de vida de los 200 empleados confluyen a la sombra del añoso árbol frente al portón de acceso.

“Hace 33 años que trabajo acá; toda mi vida pasó en este lugar; nacieron mis hijos, ahora tengo nietos y me duele no saber que va a pasar con nosotros; siempre nos mienten y nos usan, pero ya no podemos más; no tenemos para comer y hasta la luz nos cortaron por falta de pago”.

Máximo Medina lamenta cabizbajo su destino. Casi 30 años como operario en el lugar. “No puede ser que estemos así; si estos empresarios sabían bien como estaba la fábrica, desde el sindicato papelero hicieron un informe donde se detalló al detalle que pasaba acá; no pueden ahora hacerse los desentendidos y dejarnos tirados en la calle. Bien que nos hicieron producir, vendieron la pasta y se quedaron con la ganancia; ahora dicen que no tienen ni para insumos y nos dejaron sin un centavo. ¿Cómo vamos a alimentar a los nuestros; de que manera podremos mandar a nuestros hijos a estudiar...?”, se preguntó desalentado.

El impacto del cese de actividades, y el no pago de los salarios, resiente la paz de Puerto Piray. Los comercios locales ya no dan crédito a los operarios de la planta y las libretas de deudas se amontonan en los mostradores. “En el fondo los entendemos, si estamos debiendo desde hace 2 o 3 meses; pero que íbamos a saber, nos habían prometido el pago y nos dejaron colgados. Ahora tenemos que poner la cara, pero no nos quieren fiar más”; confió Alberto, un veterano de más de 30 años de batallas en la planta.

El fantasma del cierre definitivo de la vetusta estructura productiva sobrevuela una vez más Piray; y fundamentos sobran para ello, desde la sistemática contaminación por falta de tratamiento de efluentes hasta un mercado deprimido por el azote de la crisis internacional.

Ingredientes éstos que, combinados a la aventura de capitales dispuestos a sacar el máximo provecho en el menor tiempo –y sin cumplir siquiera sus obligaciones de pago- , vuelven a poner en jaque a toda una comunidad, ya incrédula y desesperanzada.

Los trabajadores aguardan ahora la intervención del estado provincial para la resolución de un conflicto que amenaza quedarse con la única posibilidad de subsistencia de 200 familias.

La "insensibilidad" de Meili

Los obreros volvieron a insistir “por la insensibilidad del presidente de la Cooperativa de Electricidad de Montecarlo Ricardo Meili por el corte del suministro de energía eléctrica a más de 100 familias de Piray”.

“No puede ser que Meili nos deje sin luz en nuestras casa cuando tenemos acreencias para cobrar”; dijo un empleado con lágrimas en los ojos.

Meili cuando necesitó de nosotros siempre estuvimos, pero se ve que se olvida de la gtente. No tiene corazón. Necesitamos la luz para darle de comer a nuestros hijos. Debe entender nuestra situación”.

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