miércoles, 11 de marzo de 2009

Colombia: En Naciones Unidas asumen la lucha contra los crímenes de paramilitares y otros grupos criminales en el Departamento de Sucre


Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

En un pronunciamiento público de la Comisión Ética de la Verdad, de las Naciones Unidas, que destaca sólo el diario liberal El Universal, edición de Sincelejo, Sucre, de marzo 10 del presente año, ese organismo de las Naciones Unidas denuncia con tremendo vigor periodístico y político lo ocurrido en las masacres del paramilitarismo colombiano en tres regiones: San Onofre, Montes de María y Toluviejo.

Pilar Sánchez, miembro de esa Comisión Ética de la Verdad, que pertenece a la Comunidad Santo Tomás de Aquino, de Extremadura (España), se declaró “conmovida” por las historias sobre casos de desaparición forzosa y de los denominados “Falsos positivos” de la Fuerza Pública colombiana, y agregó: “No hay derecho que en un país que dice llamarse demócrata, se registren situaciones de este tipo y todo esto en un estado de esclavitud de los campesinos que pasaron de ser labriegos que toda la vida han trabajado el campo y la siembra, para convertirse en objetivos militares”. Destacó la labor del Movimiento de Víctimas en Colombia, del cual dijo está integrado por gente muy valiente que tiene todo el derecho a conocer la verdad, para que haga justicia en los casos de ejecuciones extrajudiciales. En Colombia se registran muchos casos de violación de los Derechos Humanos. Muchos de estos episodios corresponden al Estado y esto es delicado, porque precisamente El Estado es llamado a velar por la vida, bienes y honra de los ciudadanos, dijo Pilar Sánchez.

“La violencia sistemática, dijo, es un atentado contra los Derechos Humanos en cualquier país y todo esto se agrava con la impunidad, porque es muy fácil victimizar a muchas personas”.

“Criticó enérgicamente la política del Estado Colombiano por la llamada Ley de Justicia y Paz, que es muy condescendiente con los actores armados, al brindarles especie de premios por una verdad a medias que han testificado; el único lugar para los asesinos, es la cárcel”.

La Comisionada Pilar Sánchez, está acompañada en su misión, por decisión de las Naciones Unidas, por Eduardo Nachmann, de “hijos por la libertad y la justicia contra el olvido y el silencio (Argentina) y Lorenzo Loncon Belmar, del pueblo Mapuche de Chile”.

“Terminada y completada su investigación, la Comisión Ética de la Verdad, evaluará la situación para pronunciarse ante las instancias superiores de los Organismos Internacionales de Derechos Humanos”.

Habrá, pues, sanción y castigo a los criminales que todavía a estas horas siguen impunes por los monstruosos crímenes cometidos a lo largo y ancho de la región de los Montes de María.

Yo soy de Colosó donde, junto con Toluviejo, arranca el tramo final de la cordillera conocida con el nombre de Montes de María, que llega más allá del Carmen de Bolívar, San Juan, San Jacinto y San Onofre y las cercanías de Cartagena.

En ese pequeño pueblo de una población de indígenas de la familia y cultura “Zenú” y españoles pobres que en la época de la conquista se fueron a Colosó en busca de refugio y seguridad. Desde el descubrimiento de Colosó que fue una comunidad que desarrolló una increíble mentalidad de producción para exportar, y que desde la época Colonial desarrolló el programa económico de producción de “bálsamo de tolú”, que se consumía en la Costa Caribe y que se abrió espacio para la exportación a Alemania y otras naciones europeas y del Caribe.

A Colosó se fueron a vivir importantes personalidades de otras regiones colombianas y de España, como el médico antioqueño Eleuterio Montoya Kennedy, que obtuvo el título de médico en París y uno de cuyos hermanos fue ministro en el gobierno del General y doctor Francisco de Paula Santander. Se casó en Colosó y tuvo un hijo, el médico doctor Montoya Jaraba; de Italia llegaron los hermanos Rosa; José Uribarren y Baraynca; Eduardo Arango y Córdoba, de Medellín, quien dejó notable familia en Colosó; Víctor Bonifacio y Paulino Rosa, italianos, Belisario Verbel, Galo Abad Díaz Alvis, Facundo Madrid Alvis, Nash Gómez-Cásseres, el francés Marcel Mathieu, José Chadid, José Alegue y muchos más, que construyeron una población de gran unidad familiar en todos sus sectores. Allá fue a dar en la Guerra de los Mil Días el abogado y General Doctor Rafael Uribe Uribe quien reunió en la casa de mi tío Facundo Madrid Alvis, a los mandos militares de los ejércitos liberales que combatían en la Costa Caribe colombiana, durante la guerra civil llamada de los Mil Días. En fin, Colosó es un pueblo de gentes orgullosas pero sencillas y solidarias, pacíficas pero valientes ante el agravio y la violencia, con una unidad humana y familiar que ni los años ni la violencia política han podido destruir.

En libros míos he desarrollado el tema de las características culturales y raciales de Colosó, víctima de la atroz violencia que agobia a Colombia desde hace mas de 50 años, sin que las clases dirigentes asuman su propia responsabilidad por ese hecho.

Foto: Colombia - Paramilitares en Medellín. / Autor: NODO 50


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