viernes, 6 de marzo de 2009

El Salvador: La historia definiéndose en horas

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

A pocos días del evento electoral que esperan los salvadoreños en un clima mezclado de ansiedad y expectativa, los dos candidatos a la presidencia se enfrascan en sus agendas cada vez más atiborradas de eventos, anunciadas a penas horas antes de iniciar, y que parecen ser parte de las últimas cartas a emplear en esta verdadera batalla contra el tiempo.

Ambas campañas han anunciado cierres multitudinarios, para el caso de Rodrigo Ávila que lo hará en una nueva concentración en el estadio Cuscatlán, donde esperan reunir cerca de sesenta mil personas el domingo ocho de marzo, convocándose a delegaciones de los catorce departamentos del país, y donde el candidato deberá dar el esperado discurso de cierre, arropado por la dirigencia arenera y sectores que le apoyan, propios y extraños.

Por su lado, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional ha convocado a su militancia y demás simpatizantes a una concentración en la Avenida Juan Pablo Segundo de San Salvador, donde propone reunir cerca de doscientas mil personas en una jornada en la que coincidirán otras actividades locales en el resto del país, y la confluencia de caravanas de sus seguidores hacia la capital. En el acto central de la tarde del sábado siete de marzo sobresale la participación del candidato Mauricio Funes como centro de atención, así como la presencia de personalidades e instituciones políticas y sociales que en los últimos días han adosado el apoyo a la fórmula presidencial del FMLN. Se anuncian además otras actividades para ese día y los posteriores, hasta que concluya el período permitido de proselitismo a última hora del jueves doce de marzo.

En este escenario ambos candidatos se movilizan a diferentes lugares y con distintos objetivos con el fin de lograr hasta el último votante posible, siendo estas últimas horas cruciales en ese sentido para Mauricio Funes, que junto a la carga de su presencia en los medios de comunicación a través de diversos spots promocionales, lo ha hecho también en actos públicos en los que ha recibido variadas y significativas adhesiones de sectores de fuera del partido y de la izquierda del país. Los ha habido con sectores afines también, como el anuncio oficial de compromisos con el Partido Social Demócrata y con Cambio Democrático, en memorables actos presenciados por cientos de militantes de dichas entidades de centro izquierda. Además ha tenido encuentros con sectores diversos, como el caso de más de seiscientos pastores evangélicos, varias asociaciones de transporte público y de carga, sectores profesionales en general, y también en particular con gremios de médicos y del sector salud, y con asociaciones de abogados, entre otros.

Este jueves cinco de marzo posiblemente será recordado por su significado histórico y estratégico para los intereses de Funes y del FMLN, al tratarse de miembros históricos de la Democracia Cristiana - entre ellos el hijo del líder histórico y ex presidente de la República, José Napoleón Duarte -, que han decidido apoyar la campaña del cambio que ofrece Mauricio Funes, alejándose de la dirección actual del PDC que previamente ha optado por retirarse de la contienda y pactar con Arena. Pero más significativa es que la ex fórmula presidencial del Partido de Conciliación Nacional, PCN, Tomás Chévez y Rafael González Garciaguirre, y que hace unas semanas escenificaron una reacción inesperada al oponerse a la decisión de la cúpula de ese partido de derecha e incondicional aliado del oficialismo, al también decidir retirar la candidatura para dejar el espacio y su apoyo para Ávila y Arena, hayan definido su opción.

En un acto público desarrollado en un hotel capitalino, ambos ex candidatos han expresado el apoyo a Funes, acuerpados por cientos de representantes de sus bases distribuidas en el país; a lo que Mauricio ha respondido saludando el gesto, y además resaltando la actitud digna y valiente que ellos han mostrado ante la sociedad. Realmente, acontecimientos nunca vistos y que difícilmente fueron imaginados; sólo comprensibles por el ánimo positivo en la población por la esperanza de que el cambio se esté gestando definitivamente.

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