viernes, 27 de marzo de 2009

Gobierno malandro debe irse: Perú, Alan García y Sigmund Freud

Luis Iván Salas Rodríguez (especial para ARGENPRESS.info)

El pasado martes, ante un auditorio de banqueros latinoamericanos, el presidente Alan García dijo: “En el Perú el presidente tiene un poder, no puede hacer presidente al que él quisiera, pero sí puede evitar que sea presidente quien él no quiere. Yo lo he demostrado.

(...) aquí no se va a mover nada. De ninguna manera vamos a retroceder, eso se los garantizo porque es mi oficio”.

Traduciendo el discurso, en base a las barbaridades que el gobierno aprista y sus aliados de la derecha vienen impulsando, el presidente García en realidad quiso decir:

“Señores banqueros, no se preocupen, moveré cielo y tierra para que este modelo económico continúe, seguirá el remate del patrimonio nacional: minerales, petróleo, gas, madera, tierras, pesca, puertos, aeropuertos, seguridad social, agua, luz, terrenos del Estado, etc, etc. Para esto impediré el triunfo del comandante Ollanta Humala Tasso, porque con él terminaría el saqueo y los lobbys, además que con un gobierno nacionalista yo, Uds. y todos mis socios de la reconquista del Perú, iríamos al Sepa por los lobbys y negocios sucios que venimos impulsando a costa del sufrido pueblo peruano, al que lo trato de distraer con circo cotidiano gracias a mis incondicionales súbditos de los grandes medios de comunicación, a los cuales -dígase de paso- los tengo de las boloñas con la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria y la presión publicitaria”.

Si Sigmund Freud viviera diría: “le salió el subconsciente”.

Alan García tiene claro su objetivo estratégico: seguir robando y asegurar su sucesión para el borrón y cuenta nueva, como lo hizo el año 90, con la complicidad de sus socios fujimontesinistas que ayudaron a su fuga y también para que su juicio sobre enriquecimiento ilícito prescribiera.

El fujimontesinismo incluyó además en la plancha electoral aprista a su almirante Luis Alberto Giampetri (involucrado con Alan García en la matanza de los presos rendidos en “El Frontón” el año 1986); hay un maridaje de viejo cuño, por eso el permanente apoyo del fujimontesinismo al gobierno actual.

Alan García tiembla y suda al pensar en la posibilidad de un gobierno nacionalista que en el año 2011 destape toda la podredumbre moral que hoy rodea al gobierno.

Ya lo había advertido el periodista César Hildebrandt en su habitual columna del diario “La Primera”: “(...) este gobierno, quien de veras es Alan García, que está organizando el segundo gran saqueo alanista de la cosa pública” (1)

El presidente Alan García se jacta de haber impedido el año 90 (como Presidente de la República) el triunfo de Mario Vargas Llosa, gracias al apoyo desde el aparato estatal a su socio Alberto Fujimori. Pues bien, esta actitud es apología del delito contra la voluntad popular; el artículo 316 del Código Penal establece con claridad que quien públicamente hace apología de un delito, será reprimido con uno a cuatro años de pena privativa de libertad.

Por lo tanto, y según el artículo 113 inciso 2) de la Constitución Política del Perú, el señor Alan García debe ser vacado por incapacidad moral.

Esto se logrará desde las calles, con el movimiento social organizado; peligra nuestra viabilidad como Nación, peligra el futuro de las presentes y futuras generaciones, tenemos un gobierno malandro sin posibilidades reales de rectificación. La vacancia es un grito histórico.

Nota:
1) “Lo que se viene”. www.laprimeraperu.com 4 de marzo 2009.

Luis Iván Salas Rodríguez es sociólogo, columnista periodístico.


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