viernes, 27 de marzo de 2009

Las economías latinoamericanas esperan apoyo del G-20 para remediar la crisis mundial

XINHUA

Las economías latinoamericanas esperan de la cumbre de los principales países industrializados y emergentes del mundo (G-20) -que se llevará a cabo el próximo 2 de abril en Londres, Reino Unido- beneficios concretos para remediar la crisis económica mundial.

La crisis todavía no ha tenido un impacto fuerte en América Latina, pero muchas economías, como la ecuatoriana, han comenzado a sentir los estragos de la recesión económica, sobre todo en lo que se refiere a la desaceleración de la actividad económica y a las crecientes tasas de desempleo.

El director del Observatorio de Política Fiscal (OPF), Jaime Carrera, dijo, en entrevista con Xinhua, que "en Londres, los dirigentes del G-20 tienen una oportunidad única para pasar todos juntos de las promesas a la acción en pro de la recuperación mundial, porque la crisis internacional impacta de manera directa a Latinoamérica".

"El crecimiento económico de América Latina depende mucho del flujo de comercio y capitales con el mundo, y si el mundo entra en crisis ello se refleja directamente en las economías sudamericanas", afirmó.

El OPF es un organismo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) establecido en Ecuador para proporcionar información financiera y fiscal de manera transparente a fin de combatir la corrupción.

El especialista en macroeconomía aseveró que si el mundo es capaz de sortear la crisis, los beneficios se reflejarán en las economías latinoamericanas, tanto en mejores precios de exportación como en mejores flujos de capitales.

La desaceleración global ha reducido el valor de las exportaciones petroleras de Ecuador y ha recortado las vitales remesas de los ecuatorianos que viven en el exterior.

Asimismo, obligó al presidente izquierdista Rafael Correa a limitar las importaciones y reducir a la mitad las inversiones públicas para mantener más dólares circulando en la economía de esta nación andina.

Para Carrera, el compromiso del G-20 "es mejorar las reglas de funcionamiento del sistema financiero mundial, que -en esencia- ha sido el causante de la crisis".

En la esperada cumbre del G-20, "los países desarrollados están empeñados en establecer una nueva arquitectura financiera mundial, con nuevas reglas, que los sistemas financieros sean más transparentes, más regulados por los Estados y que funcionen de mejor manera", apuntó.

Según Carrera, las economías más fuertes de Latinoamérica (México, Brasil y Argentina), que estarán presentes en la cumbre de países desarrollados y emergentes, pueden establecer un contrapeso con el resto de economías.

Estas economías pueden hacer oír su voz señalando que el desarrollo de las economías pobres tiene mucho que ver con lo que hagan o dejen de hacer las economías desarrolladas, afirmó.

"Para América Latina, que produce el 7 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, será muy difícil desarrollarse si no logra cortar brechas de competitividad y productividad con el resto de países del mundo", dijo el investigador.

Sostuvo que Latinoamérica debe hacer los esfuerzos para que parte de la riqueza de las economías más poderosas del mundo se traslade a estos países a fin de que puedan mejorar.

Según el experto, la crisis financiera mundial comienza a hacer estragos en América Latina con un decrecimiento económico notable, debido a la reducción de sus exportaciones y baja de precios del petróleo, lo que supone el mayor retroceso desde la Segunda Guerra Mundial.

"La contracción en naciones latinoamericanas será particularmente severa, y a la vez una lección para que los países latinoamericanos entiendan que el crecimiento de sus economías no puede estar fundamentado en materias primas, sino que debe sustentarse en la inversión, en la tecnología, productividad y competitividad", acotó.

Si eso no ocurre, Latinoamérica va a depender siempre de lo que ofrezcan economías de extracción, y ése no es el camino, agregó.

A su juicio, Ecuador, como todos los países de América Latina, no es vulnerable a la crisis mundial, y con el "boom" de los altos precios del petróleo debió fomentar el ahorro, tener un manejo fiscal prudente, atraer capitales, fomentar exportaciones y hacer que el sector privado sea más productivo.

Esa, dijo, es una tarea de largo plazo, que exige del gobierno muchos esfuerzos para evitar el cierre de empresas y el desempleo.

Precisó que para restablecer la confianza en un sistema financiero mundial golpeado por una dura crisis, los países desarrollados, especialmente, los europeos, han actuado con rapidez al inyectar recursos para salvar empresas y fuentes de empleo, y enfrentar las turbulencias.

"Estados Unidos acaba de destinar un billón de dólares para comprar papeles 'tóxicos', es decir, peligrosos virus financieros que hoy pesan en los balances de grandes bancos, que los produjeron de modo irresponsable", anotó Carrera.

La idea del presidente estadounidese Barack Obama, según el analista, fue salvar el castigado sistema bancario y procurar que el crédito, hoy tan escaso, vuelva a fluir por las arterias de la economía mundial.

Ahora, agregó, la discrepancia de las economias mundiales radica en el grado de intervención que pueden tener los Estados en la economía.

Sin embargo, cree que el criterio general de los países desarrollados es defender la libertad económica, el libre comercio, no caer en el proteccionismo y hacer que los mercados funcionen de manera más transparente.

Para el especialista, la propuesta de China de crear otra moneda mundial que sustituya al dólar no tendrá cabida en el foro del G-20, porque las naciones desarrolladas tienen la perspectiva de fortalecer dos o tres monedas capaces de mantener una estabilidad económica mundial.

Sobre su visión de China en el marco de la crisis mundial, el experto dijo que ese país "tiene un papel muy importante, porque es la segunda o tercera economía del mundo".

En su opinión, China se ha quedado al margen de la crisis financiera internacional, porque fue capaz de aprovechar el "boom" de sus exportaciones y acumular grandes reservas, que le han permitido en este momento no sólo atender su mercado interno sino servir como instrumento de financiamiento a Estados Unidos.

"China, con una economía dinámica y una enorme fortaleza financiera, con reservas de más de 2 billones de dólares, ha contribuido a sostener la economía mundial", puntualizó.

El investigador sostuvo que China, con el aumento de su gasto público, ha logrado que muchos sectores postergados del país asiático se inserten como actores de la economía a través de una inversión en infraestructura muy fuerte.

Sostuvo que, en la parte externa, China compra bonos al Tesoro americano para que el organismo norteamericano inyecte -a su vez- recursos a la banca, para activar el crédito y, sobre todo, para que la economía estadounidense puede demandar recursos y productos de la misma China.

El gigante asiático es el primer acreedor de Estados Unidos, con Títulos del Tesoro de ese país por un monto de 681.000 millones de dólares.

Carrera puntualizó que la crisis económica mundial no pone en peligro la dolarización en Ecuador, más bien, ese esquema monetario, adoptado en 2000, ha dado al país andino gran estabilidad.

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