lunes, 9 de marzo de 2009

Rusia y la OTAN abren canales para discutir los asuntos de seguridad común

Iliá Krámnik (RIA NOVOSTI)

Las relaciones entre Rusia y la OTAN deterioradas a consecuencia de la "guerra de los cinco días" en el Cáucaso vuelven de nuevo a un punto de partida después de que representantes oficiales de ambos bandos expresaran esta semana la intención de reanudar el diálogo.

Todavía queda por ver cómo se desenvolverán las relaciones entre Rusia y la OTAN después de una pausa de casi medio año, porque es un hecho que las relaciones entre Moscú y Bruselas ya no serán como antes.

Según algunos expertos, la OTAN "no perdonará a lo que Rusia hizo en Georgia", y de forma recíproca, Moscú también "tendrá muy en cuenta" la postura que asumió el bloque atlántico durante ese conflicto.

Aunque es indispensable comprender que el asunto de Georgia tiene interpretaciones diferentes.

Algunos países especialmente los recién incorporados a la Alianza, consideran que Rusia agredió a Georgia, pero al mismo tiempo, al reflexionar sobre lo que ocurrió en el Cáucaso, otros países muy influyentes en el bloque han asumido una postura pragmática.

Es decir, esos países comprendieron la situación que tuvo lugar en agosto del año pasado en Osetia del Sur y Abjasia. Asumieron la reacción de Rusia como un hecho consumado, y comprenden que optar por la confrontación no ayuda, pero, en cambio, sí perjudica las relaciones entre Rusia y la OTAN.

Por esa razón, al momento de hablar con Rusia, la OTAN no continuará el debate de que Moscú "hizo una demostración desproporcionada de la fuerza", y tampoco cuestionará la decisión de Rusia de reconocer la soberanía de Abjasia y Osetia del Sur.

Al mismo tiempo, Rusia espera que la OTAN establezca de una vez por todas, el hecho más evidente. Quién fue el agresor real en ese conflicto.

Una vez anunciado el restablecimiento de las relaciones entre Rusia y la OTAN, el asunto georgiano será la contradicción principal que afrontarán los interlocutores.

Es posible que la OTAN plantee a Moscú la necesidad de "congelar" de algún modo su reconocimiento de independencia a Abjasia y Osetia del Sur, pero tampoco se puede descartar que ese asunto "por el momento" se excluya de la agenda para evitar complicaciones en la reanudación del diálogo.

Porque además de la "guerra de los cinco días", Rusia y la OTAN deberán establecer muy claramente sus posturas ante una serie de asuntos cruciales.

Antes que todo, la construcción del sistema nuevo de seguridad en Europa, la ampliación de la OTAN con la admisión de antiguas repúblicas ex soviéticas, el equilibrio del armamento convencional y la firma de un nuevo tratado en reemplazo del Tratado Adaptado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) al que unilateralmente Rusia impuso una moratoria debido que algunos países miembros de la OTAN no lo cumplen.

Entre los problemas que requieren un debate a fondo hay que incluir la seguridad estratégica nuclear y esto implica que en la agenda también figure el posible emplazamiento en Europa del denominado "tercer nivel" del sistema nacional de defensa antimisiles estadounidense (DAM), y las negociaciones ruso-estadounidenses sobre la reducción de arsenal estratégico nuclear.

Este asunto adquiere una relevancia excepcional si se tiene en cuenta que a medida que avance la reducción del arsenal nuclear estratégico ruso y estadounidense, los arsenales nucleares de países europeos miembros de la OTAN como Francia e Inglaterra influirán en el balance de las fuerza nucleares en el mundo, y si no se incluyen esos arsenales en las negociaciones, será muy difícil mantener el equilibrio estratégico.

En la lista de los asuntos importantes en las relaciones entre Rusia y la OTAN lógicamente figura Afganistán. El territorio ruso es una arteria de transporte clave que le permite a la Alianza abastecer y mantener la capacidad combativa de sus tropas en el territorio afgano.

Por esta razón, las condiciones del tránsito de carga y el asunto de las bases estadounidenses en Asia Central serán otros asuntos de la agenda Rusia-OTAN.

En torno a ciertos asuntos en Afganistán y en general, en Asia Central, Rusia y la OTAN tienen posturas comunes y también no pocas divergencias. Las partes son concientes de que existen tareas que se pueden solucionar si se opta por la cooperación sin perjudicar sus propios intereses o los ajenos.

Más que todo, se trata de asuntos humanitarios, misiones de paz en determinadas regiones el mundo, la seguridad del navegación marítima en el Cuerno de África, la distribución de ayuda humanitaria y la mediación en conflictos regionales, la prevención de accidentes entre buques y aviones militares y otros asuntos.

La voluntad de las partes de conversar y solucionar todos los asuntos anteriormente planteados, permitirá a Rusia y la OTAN elevar el nivel de comprensión recíproca y, a su vez, desarrollar mecanismos adecuados para afrontar situaciones complicadas.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.