martes, 17 de marzo de 2009

Simón Bolívar y la Independencia de las Antillas

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Simón Bolívar planteó desde muy temprano (carta de Jamaica 1915) su gran Proyecto civilizador e ilustrado de llevar la Independencia y la soberanía popular, así como liberar del colonialismo, a todos los rincones de“la América española”,con el fin de construir socialmente la Patria Grande, equilibrio universal en el concierto de las Naciones.

Elfamoso triangulo equilátero de Libertad, Igualdad, Fraternidad, sustrato esencial de la revolución Francesa y fuente de inspiración para K. Marx,(el cual una vezvaciado de su contenido Igualitario y Solidario fuera impuesto al resto del Mundo -a nombre de la Libertad- como democracia occidental), fue larazón ilustrada en la que se basó el accionar del Libertador, y desmiente las pretensiones oscuras de la historiografía oficial “anglo-sajona” de convertir a nuestro Padre Fundador, en otro más de los ignorantes “caudillos“ provincianos que azotaron secularmente a Latinoamérica, para negarle su genialidad como conductor político y militar de la lucha anticolonial en Nuestra América y como “Precursor del anti-imperialismo”, según lo ha demostrado, entre otros, ensus libros el historiador cubanoFrancisco Pividal.

El otro mentís a la patraña historiográfica, está dado en la negativa del Libertador acumplir una de las características que tipifican la figura sociológica del “caudillo”, como es la de eliminar por la fuerza a sus rivales, lo que a la postre resultó ser precisamente la causa de la ruina política de su Proyecto civilizador. Haber sido indulgente y generoso con el pérfido leguleyo Santander, con el narciso y ególatra Mariño, el torpe e irascible Bermúdez, o el bruto Páez, a quienes hubiera podido haber eliminado fácilmente, pero prefirió perdonar con grandeza dándoles posiciones de prestigio y poder que nunca supieron entender, muy por el contrario sirvió para queimpusieran con las armas sus romos intereses provincianos de terratenientes, esclavistas o exportadores,y seconstruyeran durante la post-independencia (y en algunos casoscomo en Colombiahasta hoy) los“Estados Oligárquicos Dependientes” sometidos a los intereses de los EEUU.

Piar nunca fue ni caudillo, ni menos rival para la altura del Libertador. Basta leer su parábola vital para entenderlo. Su fusilamiento no tuvo nada de racial. Fue producto de una sentencia colegiada dictada por unanimidad en un juicio militar por un jurado escogido entre amigos pares y compañeros de armas del propio Piar, por el cargo criminal de insubordinación y traición a la Patria. Piar conociendo la nobleza del Libertador, hasta antes de estar frente al pelotón de fusilamiento, se ufanó delindulto que le otorgaría.

Una tercera impostura historiográfica sobre el Libertador, rebatida adecuada y suficientemente en un excelente libro escritopor la historiadora colombiana Margarita Gonzáles (1); lo constituye el bulo de que la idea del Libertador expresada en 1820 de llevar la independencia a Cuba y Puerto Rico, fue un simple amago diplomático y no parte del un planpolítico- militar más amplio de dos partes: uno la guerra al Sur queejecutó hasta Ayacucho y Boliviay otro la liberación de las Antillas. Proyecto este ultimo enfrentado abiertamente con los intereses de los EEUU en el Caribe, manifestados tres años más tarde (1823) por el Presidente Monroe, y que no pudo llevarse a cabo porla ayuda prestada por F.P. Santander a las trapisondas de la naciente diplomacia imperialista norteamericana en el Congreso de Panamá (1825).

El 19 de Enero de 1824 el general patriota Puertorriqueño Antonio Valero al servicio militar del ejercito bolivariano de la Gran Colombia, encargado de adelantar “el plan de llevar la independencia a Cuba y Puerto Rico”, en cabezade la comisión de patriotas cubanos conformada por JoséAniceto Iznaga, Gaspar Betancourt Cisneros, Fructuoso del Castillo José Agustín Arango y el argentino José Antonio Miralla; se reunió con el general F.P. Santander en el palacio de San Carlos en Bogotá. Las mismas argucias leguleyas y mezquinas sobre la falta de recursos que Santander daba a Bolívar para obstruir la campaña en el Perú, sirvieron para despacharal general antillano Valero. Afortunadamente fueron escritas, un mes más tarde, en una carta que le envió a su encarnizado rival, “el caudillo” venezolano José Antonio Páez y que dicen así:

…. “Sobre la expedición a Cuba o Puerto Rico no hay que hablar por ahora: primero, porque estando expuestos a ser invadidos en nuestra casa es locura ir a buscar fortuna a país donde creyéndose que hay jamones no hay ni estacas; segundo porque Perú demanda con más urgencia y necesidad auxilios que nos aseguren por el Sur; tercero porque no tengo recursos para expediciones. El Joven que vino con Valero sería mejor si hablara menos. Ese es mi sentir... Bogotá 22 de febrero de 1824 “ (2)

Correspondería más tarde al Apóstol José Martí tomar las raíces del proyecto Bolivariano para las Antillas, lanzándolo como una luz universal que alumbró a sus seguidores del bote Granma, y todavía iluminacontinuadores de la Patria Grande, cuando confirmó la contradicción entre Bolivarismo y Monroísmo y se sacrificó combatiendo por hacer lo que Bolívar no había hecho.

Notas:
1) González Margarita. Bolívar y la Independencia de Cuba. El Áncora Editores. Bogotá 1985.
2) Pividal Francisco Bolívar: Pensamiento precursor del Antiimperialismo. Premio casa de las Américas La Habana. 1977 pág. 212-213.


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