miércoles, 8 de abril de 2009

“Castigo de Dios”

Apolinar Díaz – Callejas (especial para ARGENPRESS.info)

La gran mayoría del pueblo colombiano está integrada por campesinos pobres y por indígenas y descendientes de ellos de varias regiones del país y, por negros traídos como esclavos desde áfrica para servir como tales a los gobiernos españoles en Colombia y a los terratenientes y grandes propietarios que se hicieron adjudicar las tierras del continente, despojando a los campesinos nativos.

La obligatoria incorporación de esos grupos humanos a la religión católica es producto directo de las políticas de fuerza y represivas empleadas por los gobiernos coloniales españoles y por los representantes y voceros de la propia Iglesia Católica y de los sectores de propietarios de origen hispano.

Estos hechos hicieron muy difícil la estabilidad social y racial colombiana por la abierta represión y despojo ejecutados por el gobierno español y por los conquistadores que llegaron al continente americano a raíz de su descubrimiento y conquista, lo cual forma una nueva clase de propietarios esclavistas y de esclavos y gentes pobres de origen indígena. Por eso se puede afirmar que Colombia es un país dominado por una mayoría de población mestiza.

Durante el régimen colonial español el mestizaje de razas se convirtió en un elemento fundamental y permanente de la sociedad colombiana, en la que desde la conquista misma y hasta nuestros días la población de Colombia ha sido calificada como mestiza.

Como era apenas natural, a lo largo de los años la población colombiana de mestizos, negros, indígenas y descendientes de españoles, con dificultades y conflictos, han sido la base de sobrevivencia y desarrollo de lo que hoy llamamos “colombianos”, que optaron por la independencia total de España y la formación de una nueva nacionalidad en todos los países americanos. Obviamente, a lo largo de los años y especialmente desde las guerras de independencia latinoamericana, estuvieron presentes en la lucha y formación política de estas naciones. Por eso, en general, los latinoamericanos somos el producto de un mestizaje que ha durado centurias y se constituye en el hecho racial más importante de las comunidades de América Latina.

Dadas las condiciones anteriores de surgimiento del pueblo colombiano, explicable que los conflictos internos por problemas históricos estén influidos por el mestizaje y formas de explotación colonial aplicadas por el imperio español y por las propias clases gobernantes de Colombia a lo largo de los años.

Por eso, en la actualidad, bajo el gobierno del derechista presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, Colombia vive un nuevo y agudo período de violencia interna de origen gubernamental y de las luchas sociales entre las diversas clases que conforman la nacionalidad colombiana. Por eso nuestro país lleva 65 años continuos de violencia interna por el control del poder político y del Estado.

La violencia interna en el fondo es la misma, pero con algunas importantes diferenciaciones en el desarrollo de ese conflicto, incluido el período de paz formal que se sustentó en la división por partes iguales del poder del Estado en Colombia entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, pues la violencia misma fue desatada fundamentalmente desde dos ó tres años antes por la represión abierta y pública de los gobiernos conservadores contra los liberales. Desde sus orígenes hasta hoy, esa violencia interpartidista y en ocasiones de clase, ha causado en Colombia alrededor de un millón de muertos y el despojo masivo de las tierras de los campesinos y de propietarios liberales y ó conservadores.

Bajo el gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez se ha acentuado la violencia con centenares de asesinatos en todas las regiones de Colombia, de los cuales solo informan los periódicos de esas regiones y no los de divulgación nacional. La cuestión es aterradora por la frecuencia y magnitud de los crímenes y asesinatos. Hay departamentos como Córdoba, Sucre, Cesar, Antioquia, Santander, Tolima, Huila, Valle, Nariño, Putumayo, Llanos Orientales, Cundinamarca y otros, en que los atroces crímenes se cometen sin que de eso se informe oportuna y adecuadamente a los colombianos. Los ancianos solo dicen: eso es castigo de Dios a Uribe.

El presidente Uribe Vélez aprovecha la desinformación en que se mantiene a los colombianos, para seguir en su objetivo de perpetuarse en el poder, al estilo de las peores dictaduras nacionales de Centroamérica, el Caribe y Sur América, en que, en estos momentos, hay un novedoso y vigoroso movimiento político para derrotar la represión, crear nuevas y sólidas democracias y rescatar para los pueblos las riquezas y bienes de sus naciones.

En esta etapa, lo he escrito varias veces, el caso del régimen represivo y de fuerza del presidente Uribe Vélez, se ha convertido en la causa de la mayor represión política en Colombia durante muchos años. Pero el pueblo colombiano busca su unidad interna y con los países centroamericanos, del Caribe y de la América Sur, lograr la Revolución Social y la justicia social que no se realizó después de la independencia y que parece ser el objetivo común de las naciones latinoamericanas para su liberación total y para su transformación política y democrática.

Esta nueva esperanza de cambio en Colombia parece que sería favorecida por el gobierno del nuevo Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que ha anunciado acciones concretas para poner fin a la intervención militar norteamericana en nuestra región. La liberación de centenares de presos de Estados Unidos en la isla cubana de Guantánamo, muestra que el presidente Obama puede hacer cosas trascendentales.

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