miércoles, 8 de abril de 2009

Gendarmería en los barrios "conflictivos"

Graciela Cousinet (MDZOL)

Es cierto que la inseguridad está cada vez peor y que es razonable que la gente exija soluciones. Pero este problema es muy complejo, hunde sus raíces en la marginalidad y la pobreza y debemos convencernos de que no habrá soluciones rápidas. Es más, la aplicación de muchas de las recetas mágicas pueden generar aún más delincuencia.

En los barrios calificados como “conflictivos” viven, sí, delincuentes, pero mayoritariamente viven trabajadores que tratan de sobrevivir honestamente.

Muchas veces las garantías que se aplican con otros sectores sociales no rigen aquí y sus habitantes, especialmente jóvenes, son continuamente sometidos a todo tipo de atropellos. Esto sólo genera resentimiento y más violencia. Por otra parte, esta descalificación y la presencia constante de fuerzas represivas contribuye a la estigmatización de estos conglomerados, acentuando sus condiciones de marginalidad.

Si la Gendarmería opta por situarse en las entradas lo que se origina es un gueto, adonde nadie que no sea poblador entra. Se transforman en pequeños estados, como es el caso de las favelas en Rio de Janeiro, que se rigen por sus propias leyes y sus propias relaciones de poder y adonde el monopolio de la violencia legítima por parte del Estado se pierde. Hervidero de delincuencia que se expande por toda la ciudad y tiene asegurado su refugio tan pronto como traspone los acordonamientos policiales.

Nuevamente hay que insistir que la inseguridad no se soluciona con más policías poco capacitados y mal pagos. La represión y la policía son necesarias, hay que detener y castigar al delincuente, pero eso no basta y mientras sigamos produciendo las condiciones que los generan éstos seguirán apareciendo en cantidad cada vez mayor.

El Estado tiene que entrar a los barrios pero, fundamentalmente, para educar, proveer oportunidades de empleo, de practicar deportes y actividades recreativas y artísticas, capacitar en oficios, construir espacios públicos, promover emprendimientos cooperativos, etc.

Otro lugar adonde el Estado debería asumir sus responsabilidades es en la cárcel. Un espacio sólo deencierro, adonde no existe ningún proyecto de reinserción, adonde los presos permanecen inactivos, con escasas oportunidades de estudiar, acrecentando su resentimiento y evadiéndose a través de las drogas que entran con facilidad. Las cárceles en Mendoza son un verdadero criadero de delincuentes, se supone que el 70% reincide.

Una reflexión final, si hay ladrones hay quienes compran lo robado. ¿Es tan difícil realizar tareas de inteligencia para determinar adónde se realizan estas transacciones y cortar con la cadena que abastece a los delincuentes? ¿No es esto más sencillo y más justo que sitiar y poner bajo sospecha a todos los habitantes de los barrios pobres de Mendoza?

Graciela Cousinet es vicedecana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) y candidata a senadora nacional por el Movimiento Libres del Sur.


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