jueves, 14 de mayo de 2009

Aburren…

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Lo peor del capitalismo, después de joder a la mayor parte de la humanidad, es que aburre a las cabras.


Ahora los gobernantes y los políticos en general son empleados de limpieza que tratan de barrer, sin éxito, la basura dejada por los puercos de la peste financiera. Pero aburren. Y aburren, porque ni se creen en absoluto lo que se dicen unos a otros, ni nadie fuera de su entorno les cree. Es patético. Y aburren además, porque en el lenguaje políticamente correcto llaman "errores", a lo que en roman paladino son crímenes sin paliativos.

Abu Grahib fue, por lo visto, para ellos un "error" que hay que restañar pero no reparar (nadie, ni Obama ha hablado de resarcimientos). El Reino Unido detuvo a cientos (¿no son miles?) de inocentes tras el 11-S. Dos tercios de los 1.417 detenidos (oficialmente) entre 2001 y 2008 fueron liberados. ¿Se les ha indemnizado que es lo que debe hacer la Justicia cuando se equivoca?

Ahora que sabemos que el 11-S fue un montaje de Bush, de su pandilla y de los neocons; que Bin Laden no pintó nada en el asunto; que si pintó, es una miserable política de políticos depravados masacrar al pueblo afgano primero y luego al iraquí. Ahora que sabemos todo eso ¿cómo se atreven en Estados Unidos y en España principalmente, foco del Mal de Aznar, a mirar a la cara a la humanidad doliente? ¿Quién puede creer a un Obama que da una de cal y dos de arena en todo cuanto promete, dice y se desdice? Los "errores" de las torturas apoyado/as por ambos partidos, el republicano y el demócrata, no son más que fórmulas ideadas por todo el pueblo estadounidense. Es lo que hemos de creer si es cierto que el pueblo está representado por los partidos y sus líderes, como Roma no eran sólo sus Césares, sus tribunos y sus cohortes sino también el pueblo que los vitoreaba...

Ahora la pregunta de academia es: ¿cómo se las van a arreglar Obama y los dos hemisferios politicastros yanquis para conciliar los Derechos Humanos, el respeto al pensamiento del socialismo real, el interés económico, su prestigio que en otro tiempo se fundaba en la venta de libertad y que ahora está por los suelos, el sentido común y espantar del mundo la idea que Estados Unidos no es el Estado terrorista por antonomasia, ni su sociedad una tribu criminal? ¿Cómo se las arreglarán el de la Casa Blanca y los partidos para conciliar todo eso con la confianza en Obama y para hacernos olvidar que él no es otro pelele en manos del Pentágono, de la CIA, de las fábricas de armas y de los Laboratorios farmacéuticos que las costean?

Estados Unidos, la política norteamericana, sus políticos diseñados por el más abyecto de los Maquiavelo, los cantores de todo lo que huele a yanqui, los medios que dedican infinitos recursos a analizar a unos estadistas criminales cuya definición se agota por sí sola, aburren. De modo que lo mejor que podrían hacer los medios si no quieren hacerse oficialmente cómplices de unos delincuentes contra la humanidad, es ignorarles: la condena a que sometían en la Caverna al indeseable. Eso es lo menos que deben hacer, ya que ni se les pasa por la cabeza poner precio a su cabeza y apresarlos a todos para ponerlos ante un juez universal que les condene a prisión perpetua.

Ya que no hacen lo que debieran, por lo menos dejen de hablar de ellos y aburrirnos. Ya tenemos bastante con la bazofia de la televisión, de los parlamentos y de la publicidad que, al final, me sospecho está detrás de todo…

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