jueves, 21 de mayo de 2009

Aportes Testimoniales


Alfredo Grande (APE)

“no hay nada más definitivo que un arreglo transitorio”
(aforismo implicado)

Un ANSES millonario y migajas para los jubilados -Como si esto fuese poco, el superávit estimado del ANSES para el 2009 por la propia Secretaría de Hacienda ($18.000 millones), se pretende que se transforme en un 100% en títulos públicos nuevos de manera de allegar esos recursos a las arcas de la Tesorería. De acuerdo a lo que hasta aquí exponemos surge que la decisión oficial consiste en no pagar nada de la vieja deuda del Tesoro con el ANSES ($14.309 millones que serán renovados a pérdida para los fondos previsionales) y en incrementarla en otros $23.393 millones de los cuales el 76% están constituidos por recursos contantes y sonantes que ingresarán este año al organismo de la Seguridad Social como consecuencia de la estatización de las AFJP. Nadie puede discutir que si existe un flujo corriente de nuevo financiamiento para el sistema del orden de los $18.000 millones, esto indica que existen recursos suficientes para aumentar en un 27,4% anual la masa total de recursos destinada al pago de haberes. Entre otras variantes, podría tomarse la opción de cumplir con el pago de la movilidad (cuyo costo total ascendería a $9.700 millones) llevando el haber promedio del sistema de $810 a $1.165. Es decir, un aumento del 44%. Y luego aplicar la diferencia para recomponer un 12% adicional para el conjunto. Cabe consignar que cuando se discutió la ley de movilidad en el Congreso de la Nación el propio responsable del ANSES aceptó que si se dieran cambios estructurales en el sistema habría que revisar la fórmula de movilidad planteada. Pues bien, esto fue lo que ocurrió, luego se avanzó en un cambio estructural. No obstante, el gobierno no ha modificado la fórmula y esto no tiene un efecto neutral. (Informe de Claudio Lozano 26/02/09)

En un viejo almacén del paseo colón donde van los que tienen perdida la fe... Canturreando el tango, quizá uno de los más melancólicos, lo que no es poco decir, me senté en una de las mesas del tigermarket, el megakiosco-confitería-telefónica-heladería-almacén que la multinacional ESSO tiene en una esquina de Constitución. Ah... también venden combustible, pero menos. Me senté en una mesa para poder mirar el mar... de autos que entran y salen y me dan la ilusión de la movilidad permanente. Ya me había puesto los protectores de oídos que usan los operarios cuando taladro en mano perforan asfalto y tímpanos. Descubrí que esos artefactos me protegían de las infinitas repeticiones de los programas de tinelli, y sus lacerantes carcajadas, pronóstico seguro de lo que serán los orgasmos del futuro. Ensimismado tratando de descubrir en mis anotaciones cuánto era el aumento real del precio del café en los 6 años de mandato K, no advertí que el Pelusa MC se había sentado frente mío. Su gesto para quitar mis protectores fue tan veloz, que el tsunami de ruidos inundó mi cabeza sin atinar a defensa alguna. Mi amigo levantó las manos en forma similar al gesto de los futbolistas cuando fracturan al rival de turno. -Sorry, men -me dijo en su aullido monocorde onda alarma para autos. -Estoy feliz por que Lilita salió de la casa del gran cuñado. Lo miré sin el asombro de otros tiempos, cuando algunas cosas todavía me despabilaban. -El apriete surtió efecto... Donde pisa Aníbal, no crece más el pasto. El Pelusa MC recibió el apodo no por Mandato Cumplido, como muchos legisladores, algunos honorables, sino por Menemista Converso, como muchos legisladores y funcionarios, ninguno honorable. Y continuó haciendo declaraciones para los sufridos clientes del tigermarket. -Además se acabó el cuestionamiento a las candidaturas testimoniales. Sí, señó... Lo miré con la misma incredulidad con que observé el parto del elefantito, que de ser por obra social hubiera durado más todavía. -Escuchame, Pelusa MC... Me interrumpió como si fuera cleto intentado desempatar. -No me digas más MC!! Pueden escucharte los transversales... Miré en sentido horario y anti horario, y antes que la cervical me hiciera tronar el escarmiento, balbuceé: -Transversales no encontrás más... y PJ en Capital... pocos. Se tranquilizó. El Pelusa MC siempre fue un bohemio de la política. Como el personaje de Osvaldo Soriano, nunca se metió en política y siempre fue peronista. De todos los peronismos posibles, incluso en forma simultánea. Alguna vez fue diagnosticado como “síndrome de múltiple personalidad”, y con una de ellas se borró con el injustamente olvidado Casildo, Herreras o Carreras, ya no me acuerdo bien. Por lo demás era un buen tipo, o sea, un gran comemierda, como dicen los cubanos. Lo aguantaba porque al lado del Pelusa MC yo me sentía un poco más coherente, un poco más valiente, un poco más inteligente. Y como me enseñó un psicoanalista loco, Alfredo Grande, “la diferencia entre poco y nada es mucho”. -Lo que pasa -agregó el Pelusa MC- es que con el tema de las testimoniales todo se puso más espeso”. Asentí como si entendiera, reflejo que me quedó de la época en que Juan Carlos Pugliese, al cual alguien le dijo que era ministro de economía, comprobó amargamente que “había hablado con el corazón y le contestaron con el bolsillo”. Pero quizá por la falta de los protectores de oídos, el trauma acústico inevitable, los sonidos retenidos en mi cabeza después de años de soportar ruidos y alaridos, pregunté a viva voz... Mejor dicho: grité como un energúmeno, grité con todas mis ansias, grité como si estuviera perdido en medio de la nueva cultura tributaria y lo viera pasar a Montoya... Y en ese segundo que duró horas, la televisión se interrumpió, no pasó ningún auto, todos los clientes estaban mudos... hasta los bip bip de los celulares y la caja registradora se detuvieron. -¿Qué testimonian las candidaturas testimoniales? -fue mi rugido de la selva. La mirada del Pelusa MC no fue la única. Pero sí la peor. -¿Cómo qué testimonian? ¿Sos boludo, sos? La patinada había sido fulera, y aún ni yo mismo me reponía del aullido. Pero lo único que me quedaba era huir para adelante. -Si, soy boludo. Y no sabés cuánto... Pero contestame maldito menemista converso, hijo de scioli y los noventa, antes que te meta en un glaciar hasta que se te congelen hasta los dedos del pie: ¡¿qué testimonian?! El Pelusa MC no era tonto. Mejor dicho: se defendía de su tontera con picardía y buena lectura de las bocas de urna que tenía cerca. Advirtió que el sorprendido auditorio (cada vez entraban más personas al tigermarket) sin otorgar, al menos callaba. Se envalentonó. Confundió, desde alguna de sus personalidades, silencio con curiosidad y arremetió: -Las candidaturas testimoniales son testimonio vivo y directo de que nuestro modelo es muy diferente al de los 90, como señaló ayer scioli sin dejar dudas. Y que el voto sirve para dar testimonio de nuestro apoyo al matrimonio y a su patrimonio. Solamente los gorilas aulladores pueden preguntar lo evidente. -Y la plata de los gorilas jubilados, ¿cuando vuelve? -preguntó un anciano tercerizado en edad. El pelusa saltó: -Seguís con la cabeza de los 90... La plata no es de los jubilados... Eso era antes… Esto es un sistema solidario... Piensen y sáquense el clarín de la cabeza!! -Pero entonces, los aumentos van a ser siempre para morir con dignidad, pero para seguir viviendo sin ella? -preguntó el gorila de la tercera edad. -Las jubilaciones son testimoniales, el indec es testimonial, el congreso es testimonial, el ministro de economía es testimonial… (el Pelusa MC vaciló: no podía recordar quién diablos era el ministro de economía aunque estaba seguro que no le hablaban ni siquiera con el corazón) ¡¡Todo es testimonial…!!! Abrió los brazos como esperando el aplauso. El aplauso no llegó. Mientras el jubilado gorila de la tercera edad le daba un bastonazo, el Pelusa MC escuchó: mejor cortar por lo sano, que cortar por lo enfermo.

Fue testimonial.

Autor foto: APE


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