martes, 19 de mayo de 2009

Argentina: Causa Campo de Mayo, “Un genocidio no es un robo de gallinas”


Carlos Saglul (ACTA)

Floreal Avellaneda fue secuestrado junto a su madre cuando tenía catorce años. Buscaban a su padre, sindicalista. Como no lo encontraron, los militares se llevaron a su familia.

El cuerpo del adolescente apareció flotando en el río de la Plata con muestras de horribles torturas. Había muerto por empalamiento. Iris, su madre fue “blanqueada” y trasladada al penal de Olmos.

Fue desgarrador escuchar a la mujer romper en llanto cuando contó que años después de su secuestro, producto de la picana no podía amamantar a su bebe. En lo que algunos organismos de derechos humanos ven una estrategia de encubrimiento, Santiago Omar Riveros, ex comandante del Ejército, Fernando Ezequiel Verplaetsen, ex jefe de Inteligencia, Osvaldo García, ex jefe de Infantería de Campo de Mayo, César Fagni, ex capitán, Raul Hirsch, ex teniente y Alberto Aneto, ex subcomisario son juzgados por apenas dos casos, cuando pasaron por Campo de Mayo por lo menos cinco mil desaparecidos.

Una presentación de los abogados de la familia Avellaneda presentado ante el Consejo de la Magistratura, vuelve a mostrar que a ciertos sectores de la Justicia les preocupan más los derechos de los represores que las debidas garantías de las víctimas, a quienes no ahorran dolor y humillaciones como si no hubieran sido ya suficientes 33 años de impunidad.

El abogado Jorge Schulman, explicó los argumentos de la presentación que denuncia la actitud de la jueza Lucila Larrandart.

Acaban de entregar un escrito ante la Consejo de la Magistratura donde denuncian la conducta de la jueza Lucila Larrandart.

El caso de Floreal Avellaneda no es uno más. El joven fue secuestrado cuando tenía catorce años. Su cuerpo fue encontrado en las costas uruguayas, lo que permitió verificar había sido terriblemente torturado para luego ser asesinado mediante empalamiento. Es la primera causa de la megacausa de Campo de Mayo.

Desde que se inicio el juicio la jueza Lucila Larrandart, presidenta del Tribunal Oral en lo Criminal de San Martín parece desconocer toda la normativa internacional que busca la reparación de las víctimas y no volver a victimizarlas.

A su juicio, ¿qué rol está cumpliendo la jueza?

La magistrada ha permitido atrocidades como que la abogada de la defensa le pregunte a la mamá de Floreal la frecuencia horaria con la que de le aplicaba la picana. Exigió a la tía de Florel de 83 años, después de 33 años de ocurridos los hechos que describiera la fisonomía de un genocida.

Cuando la mujer se quejo amargamente porque “después de tantos años que venían negándole justicia”, la trataran de esa manera la juez la amonestó con severidad.

O sea que no escatima en poner obstáculos para que avance la investigación.

La magistrada pone todos los escollos posibles para negarnos indagar en el contexto que se da el asesinato, demostrar que el crimen del negrito Avellaneda esta enmarcado en el terrorismo de estado y un plan sistemático de exterminio.

No es la primera vez que la justicia parece más cerca de los represores que de las víctimas.

En las causas anteriores, jamás vimos maltratar de esta manera a las víctimas. Estamos asombrados de la forma constante en que se falta el respeto. Fue tal el asombro que recién ahora reaccionamos. No podíamos creerlo.

¿Qué esperan con esta presentación?

Pretendemos que la Argentina cumpla con sus compromisos internacionales de hacer justicia e investigar los crímenes del terrorismo de estado. Esta bien que se vele por los derechos de los acusados pero también hay que respetar a las víctimas.

La jueza tiene que entender que un genocidio no es un robo de gallinas. Toda esta gente ha sufrido enormemente. Cada vez que declaran vuelven a revivir todo. Es un desgaste terrible.

Pasado cosas increíbles en un caso como este. Se permitió que la defensa se dirigiera con ironía a las victimas cuando en cualquier juicio por crímenes contra la humanidad esta prohibido todo contacto con los acusados y sus abogados. Se intenta de esta manera minimizar el dolor que significa para las víctimas revivir el horror de la tortura y la muerte de sus seres queridos.

¿Además de estas presiones, hay otras?. Ayer se cumplió un nuevo aniversario de la desaparición de Jorge López.

Hay una compañera del equipo amenazada. También por esto, es importante que terminemos con la impunidad. Solo con los genocidas presos, podemos decir que se hizo lo suficiente para que el horror no vuelva a repetirse.

Foto: Argentina – Floreal Avellaneda, desaparecido y asesinado (a los 14 años de edad) por militares durante la dictadura.


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