lunes, 18 de mayo de 2009

Argentina, Córdoba: Mengarelli, "Otra voz se escucha en las calles"

Guillermo Posada (ACTA)

Durante los últimos diez días se sucedieron conflictos gremiales en las calles de Córdoba que pueden dar indicios del clima social que vive la provincia gobernada por Juan Schiaretti. Queda expuesta así, la voluntad de los trabajadores no pagar la crisis del capitalismo.

Judiciales, bancarios, trabajadores de prensa del Cispren, ATE, trabajadores de la fábrica ocupada Cive, suspendidos y despedidos de las automotrices y el complejo metalmecánico como Iveco o Gestamp plantean sus demandas y movilizan a los compañeros, apuntando sus dardos directamente a la política del poder cordobés.

Oscar "Cacho" Mengarelli, secretario General de la CTA de la provincia de Córdoba, hace una lectura del actual estado de situación en el siguiente diálogo con ACTA:

¿Hay movilización social en Córdoba? ¿A qué se debe?

Si. Vivimos un agotamiento del proceso que se vive en Córdoba, que viene desde hace mucho y se profundiza desde que gobiernan De la Sota y Schiaretti. Los poderes no reaccionan. La funcionaria Tarditti (presidente del Tribunal Superior de Justicia) dijo que los judiciales tienen un promedio salarial de 4.500 pesos, cuando en realidad un ingresante cobra 1.700. En realidad ella utilizó su propio sueldo y el de sus pares para promediar, funcionarios que cobran 25 mil pesos y tienen asignaciones familiares de hasta 20 mil pesos. Esta situación genera la rebeldía con causa de los judiciales, por ejemplo.

¿Cuál es responsabilidad del gobernador Schiaretti en el clima que se vive?

El actual gobernador modificó la ley de jubilaciones el año pasado y les quitó salario a los jubilados, insistiendo en la idea de igualar para abajo. Después de acolchonar a los jubilados, le otorgó un aumento miserable para los estatales. Incluso intentó vender la Casa de Gobierno. Además es la misma persona que, como vicegobernador, le entregó el servicio de agua corriente al Grupo Roggio cuando se fueron los franceses, mientras en otros lugares se recuperaba el servicio para el país. Es el menemismo tardío que se expresa en una provincia con tanto despojo e inequidad social. Por eso aparecen remanentes de lucha que se expresan en las calles de Córdoba y que no se resignan a ser trapos de piso de los poderosos de la provincia.

¿Puede cambiar algo en el futuro inmediato?

Por ahí nosotros nos confundimos. Creemos que votamos gobernadores cuando en realidad elegimos a gerentes de los grupos económicos como Pagani, Roggio o Urquía. Schiaretti puede implementar un plan de excensión impositiva para las multinacionales automotrices pero, ahora, cuando los trabajadores quedan desocupados no propone liberarlos de impuestos y darle un subsidio. No, acá los subsidios son para las empresas, que los aceptan mientras echan trabajadores, con una complicidad sindical que se expresa en el apoyo al proyecto vigente y al gobernador.

¿Qué medidas toman los movimientos populares ante esta situación?

Otra voz, que se escuchó el 22 de abril, está en la calle para decir: nosotros no colaboramos con el despojo de los trabajadores y exigimos que la crisis la paguen los que ganaron dinero a tasas chinas. Para eso tenemos que crecer en la unidad del conflicto social, tomar el toro por las astas, darle otro sentido a la Justicia, a la justicia social, a la distribución de la riqueza. La agenda de la desigualdad social, la precarización laboral, la desnutrición infantil, el saqueo de nuestros recursos naturales la tenemos que instalar nosotros poruqe al poder le interesa otra cosa. Ese es, precisamente, el objetivo de la CTA a través del desarrollo de su propuesta de Constituyente Social, en donde estamos debatiendo las prioridades, las acciones y las estrategias institucionales del campo popular para revertir la actual situación y avanzar en laconstrucción de otro modelo de país, donde el federalismo no sea letra muerta.

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