viernes, 29 de mayo de 2009

Centenario de una vergüenza


Oscar Taffetani (APE)

Se cumplen cien años del día en que el médico sanitarista brasileño Carlos Chagas (1879-1934) publicó en Francia y Alemania la investigación titulada Una nueva especie de Tripanosomiasis humana.

Especializado desde joven en hematología y malaria, Chagas trabajó en Río de Janeiro primero, en el puerto de San Pablo después y finalmente en Belem do Pará, junto al río Amazonas, ejerciendo su profesión de médico entre quienes más necesitan de los médicos, e investigando sin cesar las plagas, endemias y pandemias que azotan a los pueblos; lo mismo que nuestro Salvador Mazza; lo mismo que el doctorcito Maradona (¡gloria y loor a todos ellos!).

El 23 de abril de 1909, Chagas descubrió por primera vez el Trypanosoma en la sangre de una niña de tres años. También detectó la presencia del parásito en el cerebro y el corazón, y comenzó a estudiar sus manifestaciones clínicas. En su investigación, que asombró a la comunidad científica internacional, describió 27 casos agudos y practicó más de 100 autopsias sobre los cuerpos de enfermos crónicos fallecidos.

Aquél fue el único caso, hasta hoy, en que un único investigador describió completamente una nueva enfermedad e identificó su patógeno, sus posibles vectores, su huésped, su sintomatología y su epidemiología.

El mérito científico y humano de Chagas no le bastó, sin embargo, para obtener el premio Nobel de Medicina (el lobby de los sanatorios y clínicas privadas de su país y el hábito europeísta de la Academia Sueca fueron grandes obstáculos).

A los 55, víctima de un infarto de miocardio, como tantos de los pacientes que había visto sufrir y morir, el doctor Carlos Chagas falleció en Río de Janeiro. Un municipio de Mina Gerais lleva su nombre. Su cara está en algunos billetes.

¿Y la enfermedad?, nos preguntará alguien. Ah, sí, el Mal de Chagas cumple cien años.

Todos esos datos que duelen

El Chagas es la principal enfermedad endémica de la Argentina, donde se calcula que hay dos millones de infectados. No menor es su impacto en el resto de los países de América latina: a causa del Chagas fallecen en el subcontinente 15.000 personas al año.

En una entrevista publicada por NOTIFE el pasado 12 de mayo, el jefe de Parasitología y Chagas del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Héctor Freilij, denuncia lo que ya es un escándalo y una vergüenza argentina:

“Hay pocas acciones de pesquisa para detectar la enfermedad en chicos, cuando se calcula que el 80 al 90 por ciento se cura con un tratamiento de dos meses (...) Una ley nacional que se aprobó hace un año y medio y que obliga a realizar el test a todos los recién nacidos de madres seropositivas y a todas las embarazadas, nunca fue reglamentada y no se aplica (...) Estamos frente a un homicidio por omisión, por no hacer nada”.

“El Programa Nacional del Chagas -leemos en la misma nota- tiene apenas un presupuesto de 16 millones, al que se suma un financiamiento del Banco Mundial que elevaría el monto a unos 50 millones de pesos para todo el 2009. El presupuesto no supera lo que gastará el Ministerio de Salud de la Nación para comprar unos 110 mil tratamientos del antiviral recomendado para los pacientes con gripe porcina y reforzar el stock que ya tenía de 500 mil dosis, unos 70 millones de pesos...”

La OMS como parte del problema

Un comunicado de Médicos sin Fronteras difundido por estos días señala que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido reducir el temario y cobertura de la próxima Asamblea Mundial de la Salud (AMS), para dar mayor espacio al tema de la gripe porcina. Uno de los temas eliminados fue el mal de Chagas.

“En el centenario del descubrimiento de la enfermedad, esperábamos que la AMS adoptara una resolución por la que todos los países afectados acordaran integrar la atención a enfermos de Chagas agudo y crónico en sus sistemas de salud primaria e invertir más en investigación”, dijo Roger Teck, un director de la sección española de MSF.

La tranquilidad y displicencia de la OMS con respecto al Chagas corre pareja con el desinterés de los grandes laboratorios por investigar y desarrollar una vacuna específica. Es que tiene más rating la gripe porcina, pensamos. Y promete mejores negocios...

“El Chagas -concluye el doctor Freilij en la entrevista de Noti-Fe- no es una enfermedad explosiva: es silenciosa y permanente. Es la principal enfermedad endémica de la Argentina. Y los que se mueren son los más pobres...”

Sabemos que los ministros y funcionarios lo saben. Pero ellos, igual que los flamantes accionistas de la gripe porcina, tienen otros temas en la agenda.

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