lunes, 18 de mayo de 2009

Colombia: A derrotar la Gestapo Uribista

ANNCOL

Asumiendo como tarea prioritaria la conformación de un Frente Amplio Antifascista, una gran coalición popular y democrática, que instaure un gobierno de transición.

El DAS, supuestamente concebido para preservar la seguridad del Estado, según el modelo de la Gestapo hitleriana se privatizó en el sentido estricto del término, para convertirla en una siniestra Policía Política bajo el mando directo y orientación del 'Montesinos colombiano', colocando toda su infraestructura tecnológica extranjera, al servicio privado de Uribe Vélez y su proyecto fascista de Seguridad Democrática.

Con el control delincuencial del DAS, -paramilitares, mafiosos y políticos corruptos que hacen parte de la coalición que llevó al Poder al narcoparamilitar Álvaro Uribe Vélez, obtuvieron información privilegiada que les permitió tomar decisiones claves para controlar y perpetuarse indefinidamente el Poder, y elaborar listas negras de opositores para su exterminio físico. La racionalidad y la premediación con que operó el DAS idéntica a la GESTAPO de Hitler, es típica de un Estado fascista y compromete toda la estructura de mando, del presidente hacia abajo.

Ahora y como se había denunciado desde hace mucho tiempo en ANNCOL, ya se sabe que el Montesinos colombiano es José Obdulio Gaviria (prestigioso columnista del Tiempo-Planeta), primo hermano del Capo Pablo Escobar y hermano de dos narcotraficantes condenados en los EEUU. Las huellas delincuenciales de la familia Gaviria no se pierden.

Todas estas denuncias, que en su momento hicimos desde ANNCOL nos valieron la etiqueta de ser el portal oficial de las FARC-EP, ese honor, pretendía en su momento -llamándonos “ periodismo lumpen” - descalificar y acallar las denuncias sustentadas en hechos reales que hoy se confirman plenamente.

Estos hechos, conocidos públicamente hoy; ya comenzaron a ser ocultados con las consabidas cortinas de humo mediáticas que, desde la casa de Nariño se inventan todos los días para mantener al pueblo colombiano sumido en el letargo, bajo el principio fascista de que “una mentira repetida varias veces se convierte en verdad incuestionable”. Según las verdades obdulianas; Uribe y su Ejército van ganando una Guerra que NO existe, y en Colombia no pasa nada porque está blindando contra todo. Contra la crisis económica, contra la corrupción, contra el narcotráfico, contra el desempleo, contra la gripa porcina, etc. Según la versión impuesta en Colombia por el aparato de propaganda obduliano, el único problema real de Colombia es la insurgencia. ¡Mentira pura! Bull-shit o boñiga, para que lo entiendan los gringos

No ha sido la insurgencia colombiana quien ha manejado la económica colombiana, no ha sido la insurgencia colombiana quien promovió la para-militarización mafiosa del congreso. No ha sido la insurgencia colombiana quien promovió el concierto para delinquir, los cohechos y el nepotismo en las altas esferas, no fue la insurgencia quien entregó las empresas públicas al capital transnacional, tampoco ha sido la insurgencia quien ha enviado los abejorros de la ESMAD a atropellar y matar campesinos, indígenas y estudiantes, quienes han respondido desde la toma callejera al terror imperante. No ha sido la insurgencia la que produjo el Terror del Estado de los “falsos positivos” del ejército del Ministro de defensa Juan Manuel Santos. La insurgencia no pone al director del DAS, ni tampoco controla la gran prensa, ni el antro de la casa de Nari.

La responsable de todo este grande e inocultable desastre, es la Oligarquía colombiana tradicional y mafiosa apoyada irrestrictamente por el Imperio, su régimen fascista mafioso y paramilitar, sus 3.000 Yair Kelein con su alta tecnología de espionaje (Yanki- Inglesa- Israelí), disfrazados de asesores de inteligencia y sus alumnos paramilitares, que se han incrustado en las altas esferas del poder para privatizar las riquezas de los colombianos en pocas manos, mientras impone mediante el terror la “socialización” de las pérdidas.

Somos todos los colombianos y colombianas especialmente los que vivimos del trabajo, quienes pagaremos la soberbia de Poder de la Oligarquía colombiana-Imperial y su régimen mafioso-paramilitar. Cuando el barco se hunda definitivamente y Colombia se sumerja en las aguas turbulentas de la inviabilidad institucional y moral, Uribe y sus secuaces tomarán un avión que los conducirá al exilio en Washington, y desde allí verán su obra maestra, fétida y ensangrentada. Mario Uribe reconocido delincuente y paramilitar antioqueño, primo del presidente, ya nos dio una muestra de la entereza y la “barraquera paisa” de los Uribe frente a la justicia: salió corriendo a esconderse y a pedir “asilo politico” en la embajada de Costa Rica, para evitar la poca justicia que hay en Colombia.

Gobierno honorable: ¡mamola!

De honorables nada. Los ministros de hacienda y de comercio exterior están pasando de agache su relación con el nepotismo y los “torcidos” de los hijos de Uribe, nadie ha dicho que tienen algún grado de consanguinidad con los Uribe. Los hijos de Uribe son los hijos del que nombra y dirige a los ministros y ese vínculo burocrático y político pesa tanto como la consanguinidad. Si los ministros como dicen, representasen a un gobierno honorable, tendrían que tener ética y renunciar. Sobre la idea desarrollada por el ministro en el debate en el congreso, según la cual la ley es la moral y la ética de una institución. Eso sería válido en una democracia, pero en una “democracia genocida” que aprueba leyes a pupitrazo limpio, sin ninguna discusión previa y pagando los votos con el erario público, esas leyes se inhabilitan desde la ética y terminan siendo las garantes de los corruptos intereses oligárquicos y mafiosos gobernantes.

Las leyes, señores ministros de bolsillo, son el resultado de la correlación de fuerzas y por ende de las relaciones de Poder. Así que, no nos vengan con el cuento que las leyes son la expresión de la moralidad. Un gobierno honorable, como lo define el ministro de hacienda, no tendría a más de 60 parlamentarios de su coalición de gobierno con procesos penales, por para-políticos. Un gobierno que tiene a un ministro del interior y de justicia, cuyo hermano puso la fiscalía regional de Medellín al servicio de los paramilitares y mafiosos de Antioquia, no tiene antecedente en la historia de un país. Y lo que es peor, en el trascurso de la próxima semana, vendrán más detenciones. Muchos “auto cabeza proceso” de la narco para política, votarán por la aprobación de otro articulito para que Uribe se perpetúe en el Poder.

Esta putrefacción del régimen mafioso y paramilitar nos impone un desafío a todo el Pueblo laborioso de Colombia.

¿Donde están las alternativas?

El pueblo trabajador colombiano tiene la palabra en estos momentos cruciales, donde se nos exige compromiso y dignidad.

Las opciones no están en los partidos que controla la Oligarquía y la embajada Yanki como el partido liberal, o el partido conservador que es parte de la coalición Uribista. La mayoría de los pre-candidatos inscritos son en su mayoría peones de los jefes conservadores y liberales. Pej, el curtido y conocido manzanillo liberal Cesar Gaviria, ha lanzado un sinnúmero de sus viejos amigos a la arena pública para desgastarlos y, para que luego ellos mismos lleguen a la conclusión de que no tienen ningún chance electoral.

Mientras todo esto ocurre, Cesar Gaviria simulando una oposición de boquilla, hace pactos secretos con Lucho Garzón para lanzarse él como candidato, poniendo a Lucho el “cargamaletas” como vicepresidente. Pobre Petro, se quedó sin el lazo y sin la ternera. Porque en el Polo ya entendieron que Petro no es un hombre para la Unidad, y en el partido liberal hay mucho cacique y poco indio, el ego de Petro que no cupo en el Polo, mucho menos va a caber en el partido liberal. Razón tuvo la senadora Piedad Cordoba en sospechar la trampa electorera del “jefe natural” del liberalismo Cesar Gaviria y no lanzar su precandidatura presidencial.

El Polo tiene entre sus dirigentes al jurista Carlos Gaviria que es una persona de unidad y de conocida honestidad, y eso es trascendental si tenemos en cuenta que tenemos un presidente delincuente ad portas de ser juzgado por crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional. Pero al presidente del Polo guarda inexplicables silencios, mientras el país se pudre en las heces uribistas. El senador Jorge Robledo es un hombre de Izquierda serio, estudioso y ha sido consecuente con sus concepciones sobre la realidad del país.

Sin embargo, la derrota de Uribe es una pelea que No se va a dar solamente en las urnas. Muchos en la izquierda están esperando que se caiga por su propia inercia causada por sus mil y una bajezas de inmoralidad. Uribe es derrotable. Eso es cierto. Pero también se debe tener presente y nunca olvidar, que el fascismo, ¡nunca! , nunca perderá unas elecciones. Bien sea por la violencia o por el fraude, siempre ganará. Su derrota en todos los casos históricos, siempre ha sido y será obra unitaria de muchos. Y por eso mientras llegan las elecciones, la derrota del régimen fascista de Uribe Vélez se debe gestar y dar, desde ya, en la calle, en el sindicato, en el barrio, en la universidad, en la huelga, en el exilio, en la cárcel, en las veredas, en las montañas, en el combate cotidiano.

La llamada izquierda “legal” colombiana, tiene la responsabilidad ética y moral, para no decir política, de ponerse al frente de un amplio proyecto democrático y popular serio y realista, que saque a Colombia de la tremenda crisis generalizada en la que se debate, y contribuya a darle Solución Política definitiva al conflicto armado colombiano.

Asumiendo como tarea prioritaria la conformación de un Frente Amplio Antifascista, una gran coalición popular y democrática, que instaure un gobierno de transición.

La insurgencia de Colombia, contribuye con su accionar a la derrota de los planes de la oligarquía y el imperio, empezando por la derrota del fascismo narcoparamilitar uribista, que se puso al orden del día.

Ya está claro: Ante los ojos del mundo el fascismo colombiano es insostenible y no tiene perspectivas en el mediano plazo, pero hay que derrocarlo en las diferentes acciones de masas. Todos tenemos una trinchera en la construcción de la Nueva Colombia, y en la Liberación de la Patria. Es un proceso social en el que todos somos necesarios, aunque como proceso, nadie es imprescindible.

¡Manos a la Obra!.

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