lunes, 18 de mayo de 2009

“El Grano de Arena” ¡Quinientas ediciones!

Susana Merino

“El Grano de Arena” llega con esta a las ¡500 ediciones! Creo que es esta una buena oportunidad para celebrar sus casi diez años de distribución semanal ininterrumpida y recordar su historia, especialmente para aquellos lectores que se han ido incorporando a lo largo de sus 116 meses de existencia.

Transcurría el segundo semestre de 1999 y me hallaba analizando algunos documentos relacionados con mi trabajo de ese entonces cuando comencé a preguntarme que significaría la palabra “Globalización”, reiteradamente mencionada y sobre la que hasta ese momento sabía muy poco. Como resulta normal, desde hace dos o tres décadas, comencé a bucear en Internet y encontré una página francesa cuyo nombre ATTAC me pareció provocativo e interesante y en la que comencé a descubrir algunos conceptos y algunos análisis que luego se transformaron en motivo permanente de mis inquietudes, de mis preocupaciones y de mi actual casi excluyente actividad.

Hacia apenas un año que Ignacio Ramonet había publicado en Le Monde Diplomatique el artículo titulado “Desarmar los mercados financieros” cuya trascendente repercusión había dado origen a la creación de la “Asociación para la Tasación de las Transacciones financieras para la Ayuda al Ciudadano” actual y mundialmente conocida por su sigla ATTAC y uno de cuyos principales objetivos era difundir la necesidad de aplicar un impuesto sobre las transacciones financieras con el objeto de frenar la especulación monetaria, la llamada Tasa Tobin.

Un impuesto ahora conocido como FTT (por sus siglas en inglés) regalo perfecto o un guante a la medida como dice Dean Baker co-director del Center for Economic and Policy Research (CEPR) que hubiera debilitado “la influencia del sector financiero tanto política como económicamente” y que “les iría de maravilla a todos esos banqueros e inversores de Wall Street” fundamentalmente responsables de la actual crisis planetaria.

Me suscribí entonces a su informativo semanal en francés “Le Grain de Sable” y ante la inexistencia de un órgano de difusión similar en castellano decidí escribir a su entonces presidente Bernard Cassen para ofrecerle hacer semanalmente la traducción completa del informativo al español. Mi propuesta fue bien recibida y aceptada y así fue como los primeros números fueron traducción literal del informativo francés y cuyo facsímil de la primera página del primer número incluyo a continuación.

Un año más tarde se realizaba en Porto Alegre (Brasil) el primer Foro Social Mundial en el que tuve oportunidad de conocer personalmente a Bernard Cassen y a algunos de sus colaboradores entre los que se encontraban Denise Méndez, contacto insustituíble desde entonces con Attac y Laurent Jesover, joven y entusiasta militante que había asumido la responsabilidad de suscribir a los interesados en recibir semanalmente El Grano de Arena y en realizar luego su distribución electrónica, tarea de la que es actualmente responsable Eric Le Gall. Pero fue también en esa oportunidad que Laurent me propuso hacer un informativo diferente del que se editaba en Francia y mejor orientado hacia los intereses del mundo de habla hispana, de modo que poco tiempo después El Grano de Arena comenzó a nutrirse de la problemática especialmente latinoamericana y de otros contenidos que desde entonces intentan reflejar los grandes problemas de nuestro tiempo ineludiblemente vinculados a nuestro propio universo.

Han transcurrido, desde entonces, casi diez años de ininterrumpido trabajo editorial en que he tratado de contribuir a informar y a difundir otras miradas seleccionando semana a semana, aquellos artículos que a mi criterio reflejan la realidad contemporánea particularmente representativa de las inquietudes, las preocupaciones, los esfuerzos, las denuncias, las luchas de los movimientos sociales, sus justas y combativas reivindicaciones, los sueños y las esperanzas de la gran mayoría de los seres humanos que no renunciamos a creer que “OTRO MUNDO ES POSIBLE” y que nos comprometemos a construirlo.

A todos nuestros lectores y con la expectativa de poder seguir siéndoles útil a pesar de mis ya ocho décadas de vida les digo:

¡Gracias por acompañarme!.

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