viernes, 29 de mayo de 2009

El país de los disparates

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Esta democracia en realidad todavía en pañales, no se anda por las ramas. Se ve palpablemente que hemos padecido un gravísimo déficit democrático durante casi medio siglo de dictadura. Como antes no había libertad y ahora sale por una enorme tobera, parece llegado el momento de manoseando la libertad hasta la hartura. Venga o no venga a cuento. Como el niño que se pasó la infancia ansiando en secreto los juguetes que no tuvo, hasta que ya mayor se pudo hacer con una juguetería virtual y se volvió loco...

En España se abusa de la libertad hasta el esperpento. No sólo abusa de ella el delincuente carne de Comisaría. No es ya que cometan con ella abusos deshonestos, la violan los grandes delincuentes económicos; los que juegan con el dinero financiero y con los caudales públicos. La violan impúdicamente los periodistas haciéndose eco y dando pábulo a una inusitada importancia a los detalles nimios y oscureciendo en cambio los graves comportamientos y sus secuelas, de los gobernantes de pasadas legislaturas.

Ahora el PP se querella contra Garzón por no sé qué. El magistrado Prego firma un manifiesto contra la Memoria Histórica que se la pasa, pese a ser ley, por el arco del triunfo... Arman la marimorena porque el presidente del gobierno viajó en un avión institucional cuando el anterior del PP nunca se bajó de él.

Mientras roban y roban los Gürtel el partido de la oposición pone patas arriba al país para extender una cortina de humo a sus rapiñas. La orquestación del ruido con ese fin está probada. Los obispos quitan importancia a numerosos casos de abusos de los curas irlandeses sobre niños, y no se le ocurre al obispo Cañizares otra cosa que hacer un agravio comparativo con los crímenes hitlerianos que atribuya a cada aborto legalizado hoy en España.

Esto es una conjura del despropósito y de la hybris. Todos contra todos. Políticos, periodistas y asociaciones organizadas a ese fin, viven por y para la caza de la querella y del gozo de la voluptuosa libertad de expresión. Y todo porque hay democracia. Y todo porque como hay libertad, la emplean para insultar, para mentir y para querellarse sin el más mínimo freno y comedimiento. Se ve que la sienten sólo si la soban. Pero ¿creen estos energúmenos políticos y periodistas y asociaciones de toda clase que en esto consiste una democracia? ¿Creen que si a pesar de todo lo fuera, tal democracia en semejantes condiciones aporta bienestar a la ciudadanía cuando ya medio país tiene problemas para dormir y para colocarse?

Por este maldito camino ya no queda un solo político ni un solo periodista, y menos un solo cura, que merezca el más mínimo crédito. Los ciudadanos ya no se fían de nadie: ni de los jueces, ni de los diputados, ni de los gobernantes centrales, ni de los gobernantes autonómicos ni de los gobernantes municipales; ni de los periodistas, ni de los medios generalistas, ni de los empresarios, La corrupción en sus diversas formas y manifestaciones se extiende como la peste bubónica.

Hay una psicosis de la libertad dinámica. La desmesura que hay en todo en la Piel de Toro amenaza con llevar a este país, después de esa pérdida progresiva de confianza general, primero a la esclerosis, y luego, desde ella, a otra guerra civil abierta que es lo único que falta.

Es tópico atribuir al carácter apasionado español multitud de insensateces individuales y grupusculares. Pero está demostrado ya que la pasión nada tiene que ver con la memez y la necedad. Al contrario. Todo es debido a dos debilidades patológicas de cuño hispano: el quiero y no puedo, y la excentricidad. En la vida pública, política y mediática el ingenio brilla por su ausencia salvo las consiguientes excepciones. En la vida pública, política y mediática reinan la extravagancia, el despropósito y la microcefalia general.

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