jueves, 14 de mayo de 2009

Estados Unidos: Dilema de las tarjetas de crédito

Joaquín Rivery Tur (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

Las tarjetas de crédito se han convertido en otro elemento de la crisis económica global.

El problema es viejo. Con la preponderancia de los monopolios financieros, la deuda se convierte en gran fuente de enriquecimiento y esto sucede porque todo el mundo pide prestado.

Cuando una empresa quiere expandirse o fusionarse con otra, tiene que conseguir el dinero para ello y recurrir a los grandes bancos. Luego, debe pagar los intereses correspondientes al conglomerado bancario que da el dinero. Es ganancia sin que se produzca ni un centavo en bienes o servicios.

Las utilidades de la usura en algún momento dieron la idea a los bancos de sacar también el dinero del bolsillo de los ciudadanos, que hasta la década de los veinte del siglo pasado, solamente compraban al contado o por crédito del propio comerciante.

En el Chase Manhattan Bank surgió la “gran” idea de llevar a las personas a gastar el dinero antes de poseerlo.

En los años 40 se expandió el sistema y en la década de los 50 pasó a otros países, hasta la enorme difusión del presente.

Este sistema ideado por los magnates financieros lleva a las personas a consumir sin tener dinero, a endeudarse, porque después es preciso pagar al banco los intereses y el costo de la tarjeta. Pero a los bancos no les preocupan las liquidaciones totales, sino que el individuo esté debiendo la mayor parte del tiempo posible.

En época de no crisis, era fácil calcular cuántas personas tendrían problemas para pagar sus tarjetas a partir del cálculo de desempleados. Pero la tarea se ha vuelto sumamente espinosa pues la falta de trabajo cunde en Estados Unidos y en el resto del mundo.

Existe enorme cantidad de dinero plástico (prestado y gastado en comercios y servicios) que no se puede cobrar porque quienes no laboran son millones y aumentan por día.

Esta semana comenzó con la noticia de que posiblemente General Motors no pueda aguantar la presión de las deudas y se vea obligada a declararse en bancarrota. Más decenas de miles sin empleo.

Las tarjetas sin pagar ponen a los bancos contra la pared después de las pérdidas que tuvieron al embarcarse en las inversiones inmobiliarias las cuales se derrumbaron de súbito.

Según The New York Times, los 19 bancos más grandes del país podían esperar casi 82 mil 400 millones de dólares en pérdidas de tarjetas de crédito para fines del 2010, sobre la base de lo que las autoridades federales denominan "la peor situación económica posible''.

El diario dice que si el desempleo supera el 10 por ciento, como pronostican muchos economistas, los saldos incobrables de algunos bancos podrían exceder ese nivel. En el caso de American Express, Citigroup y J.P. Morgan Chase, se espera que una quinta parte de los saldos de tarjetas de crédito caigan en mora en los próximos 20 meses.

Estos son los resultados de atizar en la conciencia de los ciudadanos que ellos pueden consumir más de lo que ganan en realidad. Las deudas hacen vivir al sistema financiero capitalista, pero también le juega sus trastadas.

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