jueves, 14 de mayo de 2009

Exclusión total: El número 26

Alfredo Grande (APE)

“Para la cultura represora no es problema que mueran muchos.
El problema es que nazcan demasiados”
(aforismo implicado)

Informe anual de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia 2008
Pese a los avances, 25 menores de un año mueren por día en el país
La mayoría de ellos por causas evitables, como infecciones respiratorias y bajo peso.
Lo advierte el capítulo sobre Argentina del informe anual de UNICEF sobre el Estado Mundial de la Infancia. La edición 2008, que recorre los avances y las deudas que los Estados tienen con los más chicos, subraya esta cuenta pendiente y destaca las “disparidades” que afectan a los niños y niñas argentinas al nacer, y que son “factores de riesgo de mortalidad infantil”.
En 2006, casi 9.000 chicos fallecieron antes de cumplir 1 año. Si bien fueron 551 niños menos que en 2005, problemas que -en general- podrían evitarse siguen amputando a diario el futuro de 25 bebés. “Más de 4.000 chicos se salvarían si se lograra reducir lo reducible”, enfatiza el informe.
(Diario Clarín 22/01/08)

25 accidentes de tránsito por día. El horror. 25 kilómetros de automóviles atascados en algunas de las autopistas del sur, todos los días. Pavoroso. 25 valijas descubiertas diariamente en diferentes baños de funcionarios. Increíble. 25 resoluciones que en un solo día el robot cleto 3 no pudo votar positivamente. Destituyente. 25 piquetes que dejaron varados en un solo día a media ciudad y a un tercio del campo. Maquiavélico. 25 listas testimoniales que se arman diariamente para que el frente siga con la victoria. Portentoso. 25 glaciares derretidos todos los días por brutalidad extractiva de las empresas concesionarias. Ecológicamente inadmisible. 25 suicidios en 24 horas inducidos por no poder leer, beber, comer, cagar, sin ver o escuchar a tinelli. Bochornoso. 25 por ciento de aumento de precios al consumidor, medidos por el indec, quizá como evidencia de la mejoría del organismo antes de su definitiva muerte. Asombroso. 25 robos a mano armada seguidos de muerte de remiseros en el conurbano. Espantoso. 25 asaltos a mano armada y pies más armados todavía en countries selectos del conurbano VIP. Inaceptable. 25 faranduleros sorprendidos in fraganti consumiendo drogas legales pero no demasiado en sus after hour diarios. Rechazante. 25 puntos de rating de la maldita televisión basura. Envidioso. 25 declaraciones diarias de funcionarios destinadas a lobotomías funcionales para el credo del bicentenario: sea buen vecino: no confronte y saque la basura en horario. Ignominioso. 25 depósitos bancarios off shore, on line, express, out country, pay per view, day by day, siguiendo pistas suizas y sucias. Asqueroso. 25 piquetes en zonas pico, en horas pico, durante todo un día pico, con un caos mayor que el financiero. Picoso. 25 declaraciones, aclaraciones, perturbaciones por las listas testimoniales, sin aclarar testimonio de qué son, si de matrimonio, pandemonio, un demonio, patrimonio. Engorroso. 25 notas sobre la selección nacional, el fútbol inglés, alemán, español, la champion league, la nba (liga de básquet de estados unidos) la nbi (necesidades básicas insatisfechas) el golf, el gofio, campeonato de parapente, copa toyota, copita 3CV, diarios deportivos, programas deportivos, conferencias deportivas. Pantanoso. 25 declaraciones de especialistas, de otros que no, sobre dengue, fiebre porcina, gripe aviar, tos convulsa de la merluza, culebrilla de la vizcacha, diarrea del yacaré. Estrepitoso.

Y en letra muy chiquita, en alguna página del diario, de esas que están en un corralito de avisos, perdida incluso para los pocos interesados, y nunca encontrada para los millones de desinteresados, el único 25 que me importa. Los niños menores de 1 año que diariamente mueren en la argentina por causas evitables. ¿Las infecciones y el bajo peso, correlato económico político de la miseria, de la exclusión, son evitables? Para este sistema predador, son necesarias. No se quieren evitar porque además son preparatorias de otras muertes, tan anunciadas como la muerte total. Las infecciones serán de todo tipo de manipulación política y partidaria, contaminaciones con discursos mentirosos, contagios con promesas nunca cumplidas. El bajo peso será del cuerpo social, simbólico, deseante, que nunca terminará de crecer. El número 26 tendrá que combatir día por día, noche tras noche, los mandatos criminales de la cultura del 50 y 50: mitad para pocos ricos, mitad para muchos pobres. La cultura del sobreviviente, superado el asesinato de ese día, será la invención de modos de gambetear a la parca, que, vengativa porque se le escaparon algunos, va por más, siempre por más muerte. Las infecciones y la falta de peso, endemias varias y hambres crónicos, terminarán la tarea para que todos los números 26, más temprano que tarde, encuentren su destino. La paco-adolescencia hará el resto, y no importará demasiado el destino de los cuerpos. El destino de las mentes está asegurado, el músculo duerme y el pensamiento descansa para siempre. Pocas formas de vivir y muchas formas de morir para el número 26, aquel que pudo escapar por algún tiempo, de esa forma de exclusión total que es la muerte. Pero además, para hacerla completa como le gusta al imperio, ese 25 es una suma donde queda oculta la desproporción entre centro y periferia. Entre los riesgos de la exclusión y los privilegios de pertenecer. Mientras tanto la serenísima sigue haciendo publicidad, puerto madero y palermo hollywood siguen aumentado el precio del metro cuadrado, las mineras hacen sus negocios porque los conquistadores finalmente encontraron el oro y la plata y se lo siguen llevando, las prepagas en salud siguen sobrefacturando porque no le dan pelota al indec, y, como todos saben, estamos bien y vamos mejor. El ahora repudiado rey de las privatizaciones, descubridor de gobernadores y vice presidentes, el profeta del desastre, que por error una cigüeña dejó en anillaco, tenía la certeza delirante que “estamos mal pero vamos bien”. Sin embargo, desde el 90 la exclusión total no bajó en la realidad real, aunque se la puede maquillar modificando las formas de medición. Apostando al mal de menos, el consuelo de cómplices.

Para escribir esta nota, tuve que dejar de pensar en las niñas y en los niños que entraban en la zona de la exclusión total. Ojalá que esos muertos solitarios del abandono total, no hayan sentido la brutal crueldad que los asesinaba. Es insoportable pensar cuánta vida matamos cuando matamos la niñez. ¿Podrán descansar en paz? Ojalá que esos 25, sí. Nosotros espero que no.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.