lunes, 8 de junio de 2009

África nuestra


ELN

La humanidad recuerda cada año, por estos días, a la madre África. En un aniversario más de la creación de la Organización de la Unidad Africana, que desde el 2002 se constituyó en la Unión Africana, rompemos el eurocentrismo y miramos al Sur, desde el Sur.

África es un continente gigantesco, más de 33 millones de kilómetros donde conviven más de mil millones de seres humanos. Cuando nace un africano, su esperanza de vida es de 49 años para los hombres y 50 para las mujeres, el más bajo de todos los continentes. El colonialismo dejó el continente dividido en 53 países, con las fronteras más arbitrarias posibles.

África, es un continente muy rico en recursos minerales y energéticos, en cultura e historia, en tragedias y sufrimientos.

El origen de la historia vinculada a nosotros, se puede resumir en una palabra ignominiosa: Esclavitud. Se calculan en 14 millones de seres humanos, los esclavos que fueron violentamente sacados de su tierra y traídos encadenados a América, entre los siglos XVI y XIX.

Este comercio criminal, fue inaugurado por el almirante de la Real Armada Inglesa Jhon Hawkins, al triangular, de una forma muy capitalista, el comercio de la metrópoli. Llevaba manufacturas a África, donde las elites los intercambiaban por los africanos capturados, que luego eran vendidos en América, donde se cargaban los barcos con las materias primas para enviarlos a la Metrópoli inglesa. Durante tres siglos. Trescientos larguísimos años. Se incorporaron a este lucrativa empresa, Holanda, Portugal, España, Francia, Bélgica...

Es decir, con la explotación a los obreros del pujante capitalismo europeo, compraban seres humanos africanos, que luego vendían en América para cargar el saqueo que hacían sin misericordia en nuestras tierras. Con razón el alemán Carlos Marx decía que el capitalismo resumía sangre por todas partes.

África sufrió hasta los finales del siglo XX los desastres del colonialismo más despiadado. Es decir hasta ese momento Europa, tiene la responsabilidad histórica por ese doble holocausto negro: la trata de seres humanos transatlántica y los horrendos crímenes de los colonialistas.

La lucha por la independencia nacional, contra el colonialismo y el apartheid, conmovió al mundo en todo el siglo XX. Decenas de levantamientos, de movimientos de Liberación Nacional, de lideres esclarecidos.

Nombres como los de Julius Nyerere, fundador del Partido Revolucionario de Tanzania y Presidente de Tanzania liberada; Kwame Nkrumah, ghanés, Nacionalista revolucionario, primer presidente de la Ghana independiente; el senegalés Leopoldo Senghor, teórico y dirigente socialista que propugnaba por el Modo africano del socialismo, presidente de Senegal independiente; Patricio Lumumba, congolés, organizador del Movimiento Nacional Congoleño, asesinado; Amilcar Cabral, Guineano, dirigente, luchador internacionalista; Agostino Netho, angolano, dirigente revolucionario del MPLA, presidente de su país liberado; Ahmed Ben Bella, argelino, dirigente del FLNA contra el colonialismo francés; Seoku Toure, guineano, dirigente sindical y político; Samora Machel, mozambicano, fundador y dirigente del FRELIMO, presidente de Mozambique liberado; Gamal Abdel Nasser, egipcio, nacionalista revolucionario, presidente del Egipto moderno; Nelson Mandela, sudafricano, dirigente del Congreso Nacional Africano, ultimo icono vivo que simboliza la resistencia negra, la fuerza del pueblo africano contra la opresión y el racismo.

África, que tiene un presente de pobreza extrema y aporta apenas el 1% del PIB mundial, sufre ahora de la tercera ola de exacción, de pillaje, de neocolonialismo, por parte de las potencias imperiales y sus transnacionales. Aquí la preponderancia de los Estados Unidos se manifiesta en la intervención política y militar. Fundó el U.S. Africa Command (AFRICOM) en el 2008, con la misma estructura del Comando Sur, esencialmente para defender los intereses de sus empresas, para asegurar las fuentes energéticas, pues Africa produce minerales estratégicos y se viene convirtiendo en una fuerte productora de petróleo, con el 15% de las reservas mundiales.

El SIDA, el hambre, la falta de agua potable y mínimos servicios públicos, la ausencia de sistemas de salud, se combinan en países con débiles estructuras republicanas, con modelos importados de sus anteriores colonizadores, ajenos a sus raíces jurídicas y comunitarias, a su historia y desarrollo.

Elites corruptas y vinculadas al capital transnacional; fuertes estructuras criminales y mafiosas; problemas étnicos y tribales, sembrados por los colonizadores, son algunos de los grandes problemas que aun aquejan a la mayoría del pueblo africano. Una injusticia social vasta, desigualdades económicas profundas y desarraigo son resultados manifiestos.

África y Nuestra América requerimos la segunda Independencia. Cuba mostró un camino de unidad en la batalla por la primera independencia, regando con sangre de decenas de miles de sus mejores hijos la tierra africana. Saldaba una deuda con los guerreros que lucharon en el siglo XIX por la independencia de Cuba. Con Bolívar fueron miles los libertos africanos que pelearon contra el colonialismo español.

Solo la Lucha nos hará libres. No tenemos otra opción que combatir por la justicia social y la equidad, por Estados de derecho vinculados a las necesidades e identidades de nuestros pueblos. África será nuestra, otra vez. Igual América.

ELN: Ejército de Liberación Nacional (Colombia)


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