lunes, 22 de junio de 2009

Argentina: El país “un poquito así”…

Ingrid Storgen (NUESTRA AMÉRICA)

Dicen los que saben que en Argentina, durante los últimos años las cosas han mejorado, aunque en realidad se trate de “un poquito así”.

Se pretendió enterrar las políticas neoliberales, pero también “un poquito así”.

En estos momentos previos a elecciones parlamentarias con campañas tan fuertes como no se vio nunca, la derecha pretende instalarse y está jugando un papel que puede ser nefasto para los destinos de la nación.

Desde el gobierno también hacen su juego para evitar que los engendros vernáculos avancen y puedan continuar con su proyecto “un poquito así” diferente.

En ese marco electorero Argentina entró en pánico con la aparición del nuevo virus A N1H1. Colapsaron las guardias en los hospitales, clínicas privadas y obras sociales. Por supuesto en ese colapso entró también el personal humano aunque hace esfuerzos denodados para calmar el temor de los pacientes y sus familiares, probables pacientes, dentro de un tiempo, si es que los primeros están “viruseados”.

Hasta hace pocos días a todo enfermo sospechado de poder estar infectado por el virus, así como a los familiares cercanos al mismo, se le realizaba un hisopado para alejar sospechas y quedar todos tranquilos.

Pero en los últimos días colapsó también la capacidad de análisis, por lo tanto ahora hisopan a las personas que ya están con la enfermedad. Mientras estas no sean declaradas personas con A N1H1 no hay estudio profiláctico. Tampoco hay camas para los enfermos a menos que se estén casi muriendo, además faltan algunos medicamentos.

Para alimentar el pánico entran en juego además de la prensa amarillista, patéticamente irresponsable, las opiniones de los ministerios de salud de provincia y de nación. Vale destacar que ambos ministerios responden al mismo gobierno “un poquito así” distinto a otros. Hace días los ministros de las correspondientes áreas, tuvieron conceptos “un poquito así” diferentes. Mientras una decía que debían cerrarse las escuelas, el otro salió a decir rotundamente no. Y se abrió el debate dentro del debate.

Pero tampoco es el caso echarle la culpa de todo a la gripe porcina, porque el drama de los argentinos respecto a los sistemas de salud, data de hace mucho, mucho tiempo. Podemos afirmar que desde la entrada triunfal de las políticas neoliberales, combatidas en estos momentos al menos “un poquito así”.

Ergo, es fácil encontrar en una farmacia a pacientes con la correspondiente receta médica en mano, otorgada por un médico inscripto en determinada obra social, así como del Instituto Nacional de Servicios Sociales Para Jubilados y Pensionados. Fácil también es encontrarlos al borde de un ataque de nervios cuando escuchan de boca del farmacéutico que la receta no cumple con los parámetros que les posibiliten acceder a los descuentos prometidos en su carácter de beneficiarios.

Y no cumplen por varios motivos que pueden ser:

• Que el nombre o apellido, número de carné, documento, fecha o cualquier otro dato, esté escrito incorrectamente.

• Que la medicina indicada no esté contemplada dentro del vademécum.

• Que la farmacia que hasta ayer estaba dentro de los prestadores haya dejado de pertenecer al mismo por no pago de sus deudas con la obra social, algo que al enfermo no debería interesarle o al menos debería ser notificado del cese de prestación de determinado lugar y cuál sería el reemplazo.

Y los ejemplos no se agotaron, pero quisiera centrar atención en los dos primeros ítems ya que me parece de una irresponsabilidad sin límites que los médicos se equivoquen al hacer la receta siendo esa “desatención” motivo harto suficiente para que el enfermo no tenga la posibilidad de abonar menos por su medicina, por lo tanto, muchas veces, no pueda comprarla.

Ya se, muchos se sentirán molestos por esta observación, pero antes de enojarse deberían tener en cuenta que estamos hablando de medicinas y tras una visita a la farmacia hay alguien esperando su remedio para mejorar su calidad de vida o incluso para evitar la muerte.

Fácil es imaginar en medio de este colapso sanitario por el virus llegado vaya uno a saber de dónde y por qué, que nada más triste y repudiable que el colapso moral. Y de esto hablo respecto al país del “un poquito así” diferente, pero que en lo concreto, a las pruebas me remito, sigue estando a cada minuto más colapsado tanto moral como éticamente.

En estos pocos días que restan de campaña electorera, mientras los candidatos y candidatas declaman sus consignas prometiendo “un poquito así” de cambio, unos van por la misma ruta del gobierno actual, otros optan por la ruta colectora, otros por un cambio radical, mientras otros directamente se abstienen.

Es de esperar que todos, piensen como piensen, por una vez en la vida se detengan un segundo a analizar qué carajos es lo que pretenden para la patria de sus hijos.

Que al menos por un minuto piensen que tal vez este nuevo virus de gripe porcina se deba porque en el mundo gobiernan tantos cerdos criminales que se acuerdan de sus pueblos solamente para las elecciones.

Yo ya estoy harta de tanto abandono por error u omisión, de tanta bajeza moral y tanto discurso hipócrita.

Quiero un mundo no “un poquito así” diferente, quiero hacerles saber que cuando se trata de nuestros derechos, a ustedes, gobernantes y legisladores, dónde sea que se encuentren, les corresponde respetarlo y no equivocarse, ni “un poquito así”.

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