martes, 2 de junio de 2009

Bielorrusia: Lukashenko rompe con Rusia

KOMMERSANT - RBC DAILY - VEDOMOSTI - RIA NOVOSTI

La prensa rusa califica de fáctica ruptura entre Minsk y Moscú las recientes declaraciones del presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, quien prohibió a su Gobierno pedir ayuda a Rusia y sugirió "buscar la felicidad en otra parte del globo". Expertos dan a entender que el líder bielorruso recurre al chantaje, su táctica favorita en las relaciones con el Kremlin.

La airada reacción de Lukashenko siguió al comentario del titular ruso de Finanzas, Alexei Kudrin, quien auguró a Bielorrusia un inminente default a menos que deje de inyectar sumas colosales para mantener a flote la moneda local.

El ministro ruso, a juicio de Lukashenko, "se alió totalmente con los salvajes que chillan gracias al dinero occidental". Y lo que es más importante, el líder bielorruso se quedó con la impresión de que la estocada, lejos de ser una iniciativa del propio Kudrin, fue acordada con el primer ministro de Rusia. En el pasado, Lukashenko criticó a Moscú en más de una ocasión pero nunca acusó a Vladímir Putin en persona.

Alexandr Fadéyev, del Instituto ruso para los estudios de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), cree que el Kremlin ha respondido al doble juego que Bielorrusia conducía con respecto a Moscú: "Lukashenko promete seguir construyendo el Estado de Unión (con Rusia) pero en la práctica Bielorrusia se adhiere al programa (de la UE) Asociación Oriental, todavía rehúsa reconocer la independencia de Osetia del Sur y se niega a financiar el fondo anticrisis creado en el marco de la Comunidad Económica Euroasiática".

El politólogo Vasili Zharkov dijo que "la única esperanza de Lukashenko es recabar de Occidente créditos políticamente motivados, a cambio de la renuncia a unirse con Rusia".

Otro experto, Yaroslav Romanchuk, recordó que funcionarios bielorrusos dicen mantener negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial aunque ambas instituciones concederían créditos a Minsk únicamente si acepta reformar la economía y devaluar la moneda local, aparte de que en ningún caso serán los siete mil millones de dólares que Bielorrusia necesita. "Lukashenko puede tentar la suerte en otras partes del globo y es probable que líderes de países centroafricanos lo respalden y condenen la actuación de Rusia. Pero tampoco le darán dinero", señaló.

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