lunes, 1 de junio de 2009

Brasil: Cuestionan las cuotas raciales para educación superior

Una decisión judicial en los estados brasileños de Río de Janeiro y Espírito Santo adoptada esta semana cuestiona la validez de las cuotas raciales, sistema que permite un ingreso proporcional de la población negra e indígena a las universidades estatales.

La sentencia provisoria del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro estableció, por 13 votos contra siete, la inconstitucionalidad de la ley provincial de 2003 que reserva 45 por ciento de las vacantes universitarias a negros, mestizos y otras categorías.

Resultan así afectados los candidatos a ingresar a la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ), al Centro Universitario Estatal de la Zona Oeste (UEZO) y a la Universidad Estatal del Norte Fluminense (UENF).

Casi al mismo tiempo, el Tribunal Federal Regional de Espírito Santo concedió a 15 estudiantes el derecho a ingresar a la Universidad Federal de Espírito Santo (UFES), en contra de otros aspirantes beneficiados por el sistema de cuotas.

Los estudiantes obtuvieron en el examen de ingreso notas superiores a otros candidatos, pero fueron postergados en favor de estudiantes con menos puntaje, que se acogieron al sistema de cuotas raciales.

Las dos sentencias son preliminares y están pendientes de aprobación definitiva por el plenario de los respectivos tribunales.

En el caso de Río de Janeiro, la acción de inconstitucionalidad fue propuesta por el diputado provincial Flavio Bolsonaro, quien sostuvo que la ley vigente es "demagógica, discriminatoria y no alcanza sus objetivos", que es la democratización de la enseñanza superior.

El gobernador de Río, Sergio Cabral, sostuvo que el sistema de cuotas valoriza la escuela pública y ejerce una reparación, desde el punto de vista racial.

"El programa no es racista, ya que Brasil tiene un deber para con los negros, de reparación histórica", indicó.

El diputado Bolsonaro, a su vez, planteó como solución al problema una reforma del sistema educativo que permita a negros, mestizos y otros pobres competir en igualdad de condiciones con los estudiantes de clase media.

"Es mucho más fácil invertir en cuotas que en la reforma de la educación, ya que los resultados de la transformación del sistema educativo básico sólo aparecerán a mediano plazo, en el mandato de otros políticos", señaló.

Las decisiones judiciales pusieron nuevamente en discusión la cuestión de la deuda histórica que el país tiene con su población más pobre y de origen esclavo, de hecho permanentemente discriminada por un sistema público de educación que no capacita realmente a sus alumnos.

Para la antropóloga Yvonne Maggie, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, la Constitución vigente prohíbe crear distinciones entre los brasileños que no se originen en el mérito.

"El concepto de raza fue una invención de los racistas para dominar mejor. Y los brasileños construimos una cultura que se avergüenza del racismo", sostuvo la especialista, contraria al sistema de cuotas raciales.

Según Maggie, una cosa es constatar que Brasil tiene una sociedad profundamente desigual, con diferencias enormes entre ricos y pobres, y otra cosa es atribuir esa situación a la raza.

La antropóloga acusó al gobierno brasileño, aunque el embrión del sistema de cuotas fue establecido en el gobierno socialdemócrata anterior, de crear el sistema de cuotas para no tener que invertir más en educación y en desarrollo de las áreas periféricas.

"El país, que nunca se había pensado (como) dividido racialmente, está siendo dividido ahora", añadió Maggie.

La aversión al sistema de cuotas también tiene apoyo entre algunos movimientos negros, que perciben su contenido discriminatorio.

Una encuesta reciente del Centro Brasileño de Información y Documentación del Artista Negro mostró que 63 por ciento de los brasileños es contrario al sistema de cuotas raciales.

El monje franciscano Fray David, de la organización Educafro, que prepara a jóvenes negros y pobres para el examen de ingreso a la universidad, muestra que los resultados hablan a favor de las cuotas.

"En todas las universidades que han hecho evaluaciones del sistema, los 'cuotistas' (beneficiarios de las cuotas) han obtenido mejores resultados académicos que los no cuotistas", destacó el religioso.

En el caso de la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, primera institución de enseñanza superior que implantó el sistema de cuotas en el país, el promedio de rendimiento medio de los "cuotistas" fue de 6,41 puntos, contra 6,37 puntos de los restantes.

La decisión definitiva sobre el problema corresponderá al Supremo Tribunal Federal, que mantiene pendiente desde hace cinco años una decisión sobre la constitucionalidad o no del sistema de cuotas raciales.

Mientras tanto, los tribunales locales y regionales establecen una jurisprudencia que puede abrir brechas en dicho sistema.

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